El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los resultados del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide la inflación de los principales bienes y servicios, que para el caso del último mes de 2020 y a nivel nacional se ubicó en el 4%, exhibiendo así un acumulado país para el año pasado del 36,1%.
La variación de diciembre quedó como la más alta del año, seguido por octubre que marcó una inflación del 3,8% y de marzo con el 3,3%.
Pero del informe, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas merece un análisis particular, no sólo por quedar en el 4,4% en diciembre (0,4% por encima de la media nacional), sino por acumular en los doce meses una aumento del 42,1% (6% por encima de la media), siendo la tercer categoría que más inflación evidenció en el año.
En el desmenuzado por regiones, los alimentos y bebidas aumentaron 38,4% en Gran Buenos Aires, 44,7% en la zona pampeana, 52% en el Noreste, 48,1% en el Noroeste, 44,8% en Cuyo y 36,3% en la Patagonia.
Apartado cárnico
Sin dudas el gran impulsor de los aumentos que se dieron a lo largo de 2020 en el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas, fue la carne y sus derivados que finalizó el año con un alza del 57,6%, quedando 21,5% por encima de la inflación general.
El aumento de los precios de la carne solamente fueron superados por los de las verduras, tubérculos y legumbres (68,5%) y el de las frutas (65,8% anual).
Pero esa es la película del 2020, sin embargo si se mira la foto de diciembre, los precios de la carne y sus derivados aumentaron 15,5% a nivel nacional (casi el cuádruple del IPC general de ese mes), mientras que por ejemplo el rubro verduras, tubérculos y legumbres cayó 8% promedio.
Estos números explican, al menos de forma parcial, la búsqueda del Gobierno Nacional por controlar los precios internos de la carne y sus derivados, que llevó al intento fallido de querer cerrar temporalmente las exportaciones de maíz (fundamental alimento ganadero), medida que finalmente quedó sin efecto.
Si se mira el Mercado de Liniers, como para tener una referencia de los precios de la hacienda, y comparando los primeros 15 días de enero con los últimos 15 de diciembre, no se ve una baja importante en los primeros días de 2021.
Para el caso del novillo se registró un aumento del 1,2%, mientras que la categoría vaca cayó 5,7%, vaquillona disminuyó su precio 1,3%, y el toro evidenció una baja del 6,4% en la comparación de los últimos 15 días de diciembre, con los primeros 15 de enero.
Cabe destacar de todas formas que la comparación puede arrojar resultados no del todo correctos, dados los feriados del 25 de diciembre y el 1 de enero, y que no se está teniendo en cuenta el movimiento de hacienda de la jornada de mañana.
Descargate el informe completo del INDEC haciendo click AQUÍ.

Fuente: InfoCampo

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El síndrome de los pollitos blancos es un fenómeno relativamente nuevo en la industria avícola y es causado por un astrovirus: virus de ARN pequeños, redondos, sin envoltura.
Comúnmente, se asocian a casos de gastroenteritis en diversas especies animales y son moderadamente resistentes a numerosos agentes físicos y químicos. A su vez, se los menciona junto a otros virus como el de la nefritis aviar (ANV) o el el síndrome de enteritis-mortalidad en el pavipollo (PEMS) entre otros.
En el 2004 se reportó el primer caso del que se tiene conocimiento, pero en ese momento no se sabía acerca de la etiología de la enfermedad.
En la conferencia de la World Poultry Veterinary Association (WVPA) de 2013, la doctora Victoria Smyth (Instituto de Agroalimentación y Biociencias, Laboratorio de Stormont, Belfast, Reino Unido) diagnosticó que esta enfermedad estaba asociada a un astrovirus del pollo (CAstV). A partir de esta comunicación inicial, se realizaron numerosos trabajos alrededor del mundo que relacionaron al síndrome con el CAstV.
Al examinar varios casos clínicos de esta patología, la doctora en conjunto con otros expertos observaron algunas tendencias que parecen ser relativamente constantes.
¿Cuáles son los efectos en las distintas categorías?
REPRODUCTORAS
En estas parvadas, el impacto del patógeno es mínimo o casi inexistente. Tanto en la experiencia que registró la doctora como también en un grupo de 10 parvadas de reproductoras afectadas, la mayoría llegaban a su pico de producción y estaban en un rango de edad entre las 28 y 40 semanas de vida.
Algunas de estas sufrieron una leve caída en la producción (del 4 al 10%). Una de estas parvadas tuvo una caída del 20% en la producción, pero existieron también circunstancias atenuantes como lo fue un problema en la disponibilidad de agua lo que pudo ser la causa de esta caída severa de la producción.
Aparte de una leve caída en la producción, no se hallaron reportes de problemas graves en parvadas de reproductoras.
POLLOS
La progenie de las parvadas de reproductoras expuestas al astrovirus es la que manifiesta los signos clínicos del síndrome de los pollitos blancos.
Lo primero que notaron fue una dramática caída en la eclosión de los huevos fértiles (entre el 7 y el 40%). Muchos de los pollitos que eclosionaron eran pequeños y tenían un característico plumaje blanco.
EVALUACIÓN POST MORTEM
Durante la evaluación post mortem de los pollitos afectados, se pudo observar como el hígado mostraba manchas de bilis, e incluso a veces presentó un patrón de necrosis en forma de mosaico.
A su vez, se encontró lo que parecía ser corazones flácidos, bazos ligeramente agrandados y, a veces, la acumulación de uratos en los riñones e inflamación.
Cuando el síndrome se detectó de manera temprana, el examen de los huevos sin eclosionar reveló mortalidad de embriones entre los 9 y 12 días de desarrollo. Bajo condiciones normales, esta es una edad en la que se observa muy poca mortalidad embrionaria.
Las lesiones observadas en estos embriones eran idénticas a las observadas en los pollitos blancos nacidos:

Lesiones hepáticas como las descritas anteriormente
Algunos corazones flácidos
Esplenomegalia (bazos agrandados)
Posibles lesiones renales

otras características

Los brotes clínicos son relativamente pocos y esporádicos.
Tiene una duración de 2 a 3 semanas antes de desaparecer por completo y no posee tendencia a repetirse en la progenie de la misma parvada de reproductoras.
No existe ninguna vacuna comercialmente disponible para este síndrome a pesar de que la información sugiere que la administración de una vacuna en reproductoras jóvenes (previa a su exposición al virus), y antes del inicio de la fase reproductiva (para estimular la producción de anticuerpos).
El mayor riesgo de tener problemas causados por el CAstV es cuando se tienen granjas nuevas, aisladas y con altos niveles de bioseguridad.

Fuente: InfoCampo

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Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, finalizó la cosecha nacional de trigo con una producción de 17 millones de toneladas que se ubica 15,6% por encima del promedio de la última década.
La realidad es que la campaña podría haber sido mucho mejor en términos productivos, pero la sequía condicionó la campaña triguera desde la siembra, que no sólo imposibilitó una posible expansión del área como se preveía al inicio del ciclo, sino que además afectó el crecimiento y el desarrollo de cereal.
El rendimiento promedio nacional de la cosecha de trigo quedó en 2.820 kg/ha, número que se ubica como el segundo más bajo de los últimos 10 años, y las pérdidas de área fueron del 7,2% que representa la proporción más alta de la última década.
Las zonas más afectadas de la campaña fueron el centro y norte del área agrícola, donde los rendimientos regionales promedio se ubicaron entre un 20 y un 60% por debajo de los obtenidos el año pasado, pero sumando la menor superficie sembrada y las zonas pérdidas, la producción de la región cayó entre 40 y 75%.
Las regiones que salvaron la producción nacional de trigo fueron el norte de La Pampa-oeste de Buenos Aires, el centro de Buenos Aires y el sudoeste de Buenos Aires-sur de La Pampa, se alcanzaron rindes superiores al de la campaña previa en un 30, 41 y 95% respectivamente.

Fuente: InfoCampo

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Un grupo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, Estados Unidos, obtuvo tomates que eliminan el colesterol malo a través de la utilización de ingeniería genética.
El equipo compuesto por los doctores Alan M. Fogelman (director de la unidad de investigación de la aterosclerosis en la Escuela David Geffen de Medicina) y Srinavasa T. Reddy (especialista en farmacología médica) probó el efecto de estos frutos genéticamente modificados.
Los ejemplares producen un péptido que una vez ingerido elimina el colesterol indeseado de forma similar al accionar del colesterol bueno (colesterol HDL, de lipoproteínas de alta densidad), que se lo conoce por su rol al eliminar de las arterias al colesterol malo (colesterol LDL, de lipoproteínas de baja densidad).
Para el desarrollo del experimento, molieron y liofilizaron estos tomates, que posteriormente fueron agregados a la dieta rica en grasas, típica de los humanos en aquel país así como en otras naciones industrializadas.
Una vez obtenido el alimento, se le asignó una ración de esta comida a unos ratones que no poseían la capacidad de eliminar el colesterol malo de su sangre y que inexorablemente desarrollaban inflamación y aterosclerosis cuando consumían una dieta rica en grasas. Los tomates enriquecidos con ese péptido representaron el 2,2% de la dieta asignada a los roedores.
Los investigadores observaron que los ratones que comieron los tomates enriquecidos con el péptido tuvieron una acumulación significativamente menor de placa aterosclerótica, menores niveles de inflamación, mayor actividad de una enzima antioxidante asociada con el colesterol bueno, niveles más altos de colesterol bueno y menores niveles de un ácido promotor de tumores que acelera la acumulación de placa en las arterias de modelos animales.
Pasadas varias horas luego de la ingesta, el péptido fue detectado de forma intacta en el intestino delgado, pero no se lo encontró así en la sangre.
Según los investigadores, esto es un fuerte indicio de que el péptido actúa en el intestino delgado y luego es degradado a aminoácidos naturales antes de ser absorbido en la sangre, como sucede con los demás péptidos y proteínas del tomate.
A raíz de esta observación, se puede pensar que escoger como objetivo al intestino delgado puede ser una nueva estrategia para prevenir la aterosclerosis de origen alimentario, una enfermedad provocada por placas en las arterias que puede conducir a ataques al corazón y derrames cerebrales.

Fuente: InfoCampo

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