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Cecilia Devanna

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Cecilia Devanna Messages

La Casa Rosada se convirtió esta mañana en el epicentro de reuniones y encuentros varios. Aunque en público se puso el foco en el envío de fuerzas federales a Santa Fe, con conferencia de prensa incluida, los encuentros menos visibles tuvieron una marcada impronta bonaerense. El gobernador Axel Kicillof; su jefe de gabinete, Martín Insaurralde; el diputado Máximo Kirchner; y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, fueron algunos de los que estuvieron en Balcarce 50. Como sucede desde hace casi una semana, tras su jura, quien asistió a varios de los encuentros fue el jefe de Gabinete, Juan Manzur.En la Casa Rosada también estuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán. Todo se da en vísperas de que se comuniquen nuevos incentivos económicos de cara a las elecciones generales de noviembre y cuando se trabaja fuerte sobre el proyecto de ley de presupuesto 2022, lo que despierta grandes diferencias al interior del Gobierno.La campaña en vistas a las elecciones generales de noviembre próximo se reanudará este jueves y para eso se trabaja en el delineado de los últimos puntos sobre cómo enfocarla. El oficialismo viene de sufrir una dura derrota en las primarias, a lo que le siguió una crisis interna que incluyó renuncias y cambios en el gabinete.Romina Picolotti fue condenada a tres años de prisión de ejecución condicionalGestión, cepo a la exportación de carnes y ley agroindustrial fueron solo algunos de los temas que se tocaron en los diferentes encuentros de hoy, algunos de los cuáles todavía se siguen desarrollando, según pudo saber LA NACION. En ese escenario, y tras una primera semana en la que buscó transmitirse hiperactividad y un reordenamiento de la gestión, llegó este martes la jornada de encuentros.Según pudo saber este diario, Insaurralde estuvo reunido primero con Manzur y el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y luego se habría reunido con el asesor presidencial Juan Manuel Olmos.Fuentes allegadas a Massa explicaron que estuvo reunido con Manzur por el cepo a la carne y la ley agroindustrial. “Es una ley que promueve premios fiscales, para el valor agregado del campo. Es una ley de industrialización del campo para aumentar volumen de exportaciones”, detallaron.La casa de Gobierno, a la que el presidente Alberto Fernández llegó acompañado de la primera dama, Fabiola Yañez, fue hoy también sede del encuentro y la conferencia de prensa de Manzur, De Pedro, el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, y el gobernador santafesino, Omar Perotti. Allí anunciaron el refuerzo de las fuerzas federales en Rosario.

Fuente: La Nación

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La primera semana después de la mayor crisis política del gobierno nacional comenzó el lunes por la tarde. Fue tras la jura de los flamantes funcionarios y se extendió hasta ayer durante buena parte del día. Esa hiperactividad atípica buscó erigirse en una suerte de “lavada de cara” de la imagen de la gestión, con jornadas que empiezan a primera hora y terminan con anuncios en el ocaso del día.Todo ello, junto a actos y reuniones varias, compuso la puesta en escena con la que el oficialismo busca relanzar la gestión rumbo a los comicios generales de noviembre. En ese escenario, el principal cambio en la gestión se dio con la llegada de Juan Manzur a la Jefatura de Gabinete. “Es más volumen y músculo político”, coincidieron las distintas voces consultadas por La Nación. Todos usaron ambas expresiones -repetidas casi hasta el hartazgo esta semana- para referirse a lo que consideran el principal aporte del tucumano, al que le resaltan su experiencia en gestión y que “aporta una cuota de federalismo”.En lo concreto, desde la mañana del martes, apenas horas después de su jura, Manzur buscó imponer una agenda diferente. A primera hora de ese día se reunió con la ministra de Salud, Carla Vizzotti y apuntó a una drástica “vuelta la página’’, como la definieron en el propio gobierno. Juntos anunciaron el fin del uso del barbijo al aire libre, a partir del 1° de octubre. Una respuesta clara y directa a una sociedad que el oficialismo leyó como “muy golpeada” por la pandemia, que implicó más de 18 meses de restricciones.Conferencia de prensa de Juan Manzur y Carla Vizzotti (Presidencia/)“Basta de Comité de Expertos, retomó la agenda política”, resumió exultante un funcionario de primera línea que celebró la llegada de Manzur. “La gente está golpeada económica, sanitaria y psicológicamente, había que darle una buena noticia”, completó. “Le tomamos la agenda a Juntos”, esbozó otro.Sobre el final de ese mismo día llegó el anuncio de la suba en el salario mínimo vital y móvil, que se transmitió desde Balcarce 50 a diferencia de lo que sucedía habitualmente, cuando se conocía desde la cartera de Trabajo.Así, por segunda vez en el día, el Gobierno era “una usina de buenas noticias”. En el mensaje, Manzur se mostró con el ministro del área, Claudio Moroni, y hasta la Casa de Gobierno también se trasladaron los principales actores de la negociación: funcionarios, sindicalistas y empresarios. Antes de eso, Fernández había hablado ante la Asamblea General de la ONU y referido a la deuda argentina como “deudicidio”.Pocas horas después, para la mañana del miércoles llegó la reunión de gabinete, que fue tanto noticia por la atipicidad de su horario como por el contraste con la falta de asiduidad de esos encuentros en el gobierno. Allí cada ministro expuso sobre su gestión y en el próximo encuentro, previsto para comienzos del mes próximo, deberá explicar sobre el estado de cada uno de sus objetivos mencionados en este encuentro.La reunión empezó a las 7.30, lo que motivó que varios ministros se preocuparan por dejar sentado, en off, que para ellos “no era un sacrificio” porque suelen empezar sus gestiones a primera hora, pero que “hasta ahora nunca habían sido convocados”. Nadie quiere quedar en la mira en la nueva gestión de gobierno, en la que casi todos se creen prescindentes y miran con desconfianza lo que sucederá el día después de las elecciones del 14 de noviembre.Tras terminar el encuentro, Manzur viajó a José C. Paz para participar de un acto junto a Fernández. Sobre el final de ese día llegó el anuncio de que el nuevo piso para pagar el impuesto a las ganancias es de 175.000 pesos. El jueves volvió a encontrar a Fernández dando un mensaje ante las Naciones Unidas y a Manzur acompañando el lanzamiento del programa Mi Pieza, junto al ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta.Fue en el partido de Moreno y allí Manzur mostró otro de sus rasgos políticos al tomar de la cabeza a la responsable del comedor local y besarla en la frente, como agradecimiento por su trabajo. Fue otro de los puntos en los que aseguran que marcó diferencia, al acercarse más a la gente. “Viene de ser gobernador, tiene un enorme conocimiento del manejo del Estado y una muñeca política innegable”, completó otra fuente del gobierno.El atardecer del viernes, Manzur entró a la Casa Rosada por la explanada que da a la avenida Rivadavia. Lo hizo sonriente, saludando con las manos en alto a los periodistas ubicados en el Patio de las Palmeras. Era el ocaso de su primera semana a cargo de la jefatura de ministros. A partir de la que viene seguirán los anuncios económicos, día tras día. El objetivo es el 14 de noviembre y la marcha, contra reloj.

Fuente: La Nación

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De la devastación a la falsa calma. De allí a la tormenta, el huracán y al día después. Todo en una semana que, en rigor, en la Casa Rosada, pareció tener mucho más que cinco días. La intensidad de cada jornada desde la derrota electoral del último domingo estuvo marcada por dardos cruzados, funcionarios con las emociones a flor de piel y la certeza de que ya nada pudo seguir como estaba.Las 21:30 del último domingo señalaron el inicio de la cuenta regresiva rumbo a la mayor crisis política del gobierno nacional desde su asunción en diciembre de 2019. A esa hora se dieron a conocer los datos de las elecciones primarias de medio término en la que se dio una demoledora derrota del oficialismo, que lo dejó al borde del abismo. El quiebre y pase de facturas entre el presidente Alberto Fernández y la vice, Cristina Kirchner, se tornaba una realidad cada vez más palpable, pero aún faltaban horas para dimensionar la magnitud de esa grieta interna.La devastación marcó la jornada del lunes en la Casa Rosada, en medio de una Buenos Aires que amaneció fría y gélida, casi como un espejo de lo que sucedía adentro. Las caras y humores de los funcionarios, sin distinción de rango, daban cuenta de eso. “Irreversible”, era la palabra con la que varios de ellos auguraban el escenario en las urnas en noviembre próximo. “Se puede achicar la diferencia, pero no dar vuelta”, completaban otros. También estaban quienes iban más allá y se animaban a hablar en voz alta del miedo a lo que puede pasar en 2023. Otros preferían, o ni alcanzaban, a verbalizarlo. Por entonces todavía eran protagonistas la campaña y los candidatos que, golpeados, preferían evitar entrevistas con medios no oficialistas tras una derrota incómoda aún en territorios siempre favorables al justicialismo.Cómo se reconfiguraría los próximos dos meses de campaña y algunas medidas a anunciarse era parte de lo que se empezaba a hablar en las horas siguientes. Ante la latente posibilidad de cambios, desde el albertismo le bajaban el precio al impacto real que podía tener en la realidad. En varios despachos afines se prefería apuntar a la responsabilidad de La Cámpora en la derrota electoral. Del otro lado pensaban que los cambios eran tan necesarios como, a esa altura, tardíos. Los dardos se cruzaban cada vez más seguido, fuerte y bien dirigidos.El martes fue un día de tensa calma en la que, cerca del primer mandatario intentaban mostraban convencidos de que la fórmula de “más plata en los bolsillos” ayudaría de cara a las urnas, y mientras se asumía el impacto de lo que los meses de encierro dejaron en la población, se empezaban a delinear medidas en ese sentido. Bajo un sol cálido que adelantaba la llegada de la primavera, Fernández se mostró activo puertas afuera de la Rosada. La Casa parecía buscar dejar atrás, aunque sea por un momento, la desolación del día anterior, pero seguía sin haber anuncios, cambios o definiciones ante el indudable mensaje del electorado.El miércoles era un día peronista de acuerdo a varios, con un sol irrefutable hasta que llegó la tormenta interna. Pasado el mediodía comenzó la escalada que terminaría de cambiarlo todo. La sorpresa fue total con la renuncia de Eduardo “Wado” de Pedro, incluso para sus colaboradores más estrechos, que se enteraron minutos antes de la difusión, y hasta para el presidente, que lo supo durante un viaje en helicóptero. Luego vendría un dominó de dimisiones que sumó sorpresa, desconcierto y reuniones de urgencia en busca de entender y contener la rebelión interna. La tormenta era total. Las operaciones cruzadas también.En ese esquema de idas y vueltas, el histórico Patio de las Palmeras se transformó en el epicentro de los periodistas acreditados en casa de Gobierno. Ver quiénes ingresaban y salían por la explanada que da a Rivadavia, monitorear las entradas en las oficinas del Ministerio del Interior o en la contigua Secretaría de Legal y Técnica, que dan ambas al patio, fue tan clave como ir reconstruyendo vía mensajes, llamadas y encuentros, lo que sucedía en los encuentros que marcarían los días siguientes. Los funcionarios evitaban los pasillos más concurridos y los encuentros cara a cara, todo era confusión y había temores de todo calibre.El jueves amaneció en medio de versiones y contraversiones de lo que vendría. Fernández, vía Twitter fijó posición y el clima en Rosada pareció ceder su intensidad, al menos en lo aparente. El flujo de información seguía tan dinámico como confuso. Entonces, desde el propio gobierno a se envió a varias terminales la noticia de que Fernández había aceptado la renuncia de de Pedro, cuando no era cierto. La maniobra terminó por desatar el huracán con la carta de Cristina Kirchner. La convulsión se volvió total. El desconcierto alcanzó a todo el oficialismo que, atónitos, pedían tiempo para procesar el impacto de lo sucedido. Pasaban los minutos y nadie se recuperaba del impacto de esas letras.El “día después” llegó el viernes, con reuniones que alcanzaron su punto máximo en medio de un ritmo frenético, con terminales en Rosada, Olivos, el Congreso y el Ministerio de Hacienda. La danza de nombres estaba abierta y las negociaciones, por momentos empantanadas. Empezaron al mediodía y se extendieron en la noche. Cuando todo parecía indicar que ya no habría novedades, llegaron con media docena de cambios en el gabinete. Obligaron a correr a contramarcha, introducir cambios y hacer análisis a velocidades express. Era el final de la semana más voraz en años. Sobre el final de la jornada, cerca de la medianoche las luces tenues daban al patio ya vacío, la mayoría de los despachos estaban cerrados y en el exterior móviles de televisión, que llevaban una semana en el lugar, todavía transmitían en directo. Fernández ya se había retirado y Kirchner no pisa desde hace años el lugar, pero la Rosada seguía siendo el escenario de la mayor crisis política en años.

Fuente: La Nación

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El secretario de Comunicación y Prensa de la Nación, Juan Pablo Biondi, presentó hace instantes su renuncia indeclinable al cargo que ocupaba desde diciembre de 2019. Biondi, hombre de extrema confianza del presidente Alberto Fernández, había sido apuntado ayer por la vicepresidenta, Cristina Kirchner, en su misiva. El nombre señalado como uno de sus posibles reemplazos es por estas horas es el de Eduardo Roust, aunque cerca suyo aseguran que aún no fue convocado al cargo. Roust fue vocero de Fernández en tiempos en que el hoy mandatario ocupaba la Jefatura de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner.Ayer, la vicepresidenta dedicó varias líneas de su carta a criticar a Biondi. “No voy a seguir tolerando las operaciones de prensa que, desde el propio entorno presidencial, a través de su vocero, se hacen sobre mí y sobre nuestro espacio político”, escribió la líder del Frente de Todos.La de Biondi es la primera renuncia de carácter indeclinable, lo que implica que no debe esperar a ser aceptada por el mandatario. Hasta ahora, desde que comenzó la crisis interna que atraviesa el gobierno, todas las dimisiones fueron sin ese carácter.Tras conocerse la decisión, que hizo vía Twitter, Biondi subió a despedirse personalmente de los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno. “Indeclinable y en manos del presidente. Ni por los medios, ni sin firma”, aseguró. La frase fue en obvia referencia a la serie de renuncias presentadas esta semana que dieron origen a la crisis interna que hoy atraviesa la coalición de gobierno. Esas dimisiones de miembros del gabinete, iniciada con la del titular de Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, tuvieron la característica de que no contemplaban el carácter de indeclinables, es decir que el jefe de Estado puede o no aceptarlas, y que a excepción de una que entró por el sistema administrativo del gobierno, todas las demás aparecieron por los medios. Un punto sobre el que se hizo especial hincapié estos días desde el ala que responde a Alberto Fernández.“Nos une una vieja amistad. Seguiremos trabajando desde otro lado”, agregó Biondi tras resaltar la relación que lo une al mandatario. La amistad entre ambos data desde más de una década atrás y el nivel del vínculo es tan importante que el área de Biondi dependía directamente de Presidencia, a diferencia de lo que sucedió en gestiones anteriores en las que Comunicación y Prensa estaba bajo la órbita de Jefatura de Gabinete.Otro de las referencias que grafican el lazo entre ambos fue que durante su jura, en diciembre de 2019, Fernández compartió palco con su pareja Fabiola Yáñez, su hijo Tani y el propio Biondi. Considerado casi una “sombra” de Fernández en Casa Rosada, al igual que el secretario de Presidencia, Julio Vitobello, los tres compartieron aislamiento juntos el año pasado en el chalet de huéspedes de la Quinta de Olivos, tras ser contactos estrechos de Gustavo Béliz, quien dio positivo tras un viaje oficial.Precisamente por la dimensión del vínculo entre Fernández y Biondi, es el impacto de la exigencia de la vicepresidenta. De hecho, hoy en casa de Gobierno eran muchos los que comparaban el costo no solo político sino también personal de Fernández de prescindir de uno de sus máximos colaboradores, como sucedió en marzo pasado cuando, cercado por la exmandataria, debió desvincular a su socia, amiga y casi alter ego, Marcela Losardo. Fue, también, poco después de que Kirchner apuntara directamente contra ella.

Fuente: La Nación

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Tras la estrepitosa derrota del domingo pasado en las primarias, el presidente Alberto Fernández seguirá al frente de la campaña rumbo a las elecciones de medio término. Durante la jornada de hoy, tras un lunes en el que se dedicó mayoritariamente a reuniones con la mayoría de sus ministros, se mostrará en una fábrica primero y en la puesta en marcha de una serie de obras públicas después. La aceleración de su agenda con anuncios y presentaciones también incluirá visitas a varias provincias y encuentros con intendentes, en los próximos días.Para fin de mes está previsto el arranque el cronograma electoral rumbo a las elecciones generales de medio término, que incluirá la reaparición con fuerza los principales candidatos. En tanto que Victoria Tolosa Paz, candidata del oficialismo en provincia de Buenos Aires, asistirá junto a Fernández a la sede de la firma Ball. Se trata de la empresa que invertirá 60 millones de dólares. En el acto ambos estarán acompañados por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el intendente Mariano Cascallares.Tolosa Paz, candidata del gobierno a diputada, sacó poco más de 33 % de los votos este domingo, lo que la ubicó detrás de los candidatos de la Juntos. El domingo por la noche, cuando el impacto de los números ya era ineludible, rompió el silencio y afirmó “claramente fue un porcentaje menor del que esperábamos y sobre eso vamos a trabajar. Para seguir trabajando para que la gente asista a votar y para poder, por supuesto, resolver lo que las urnas”.Tras lo que también se refirió al resultado que la ubicó en segundo lugar y aseguró: “Siempre que haya voluntad de escuchar y poder resolver los problemas de la gente, siempre es reversible el resultado. Siempre que uno va a una elección hay incertidumbre”. En las últimas horas, fuentes de la campaña bonaerense ante la consulta de LA NACION resaltaron “siempre escuchamos a las urnas” y agregaron que “es momento de escuchar a la gente, de reflexionar y el silencio también es salud”.Contadora de 48 años y esposa de Pepe Albistur, hombre fuerte del kirchnerismo, de quien fue secretario de Medios, Tolosa Paz se volvió noticia en las últimas semanas previas a los sufragios de este domingo por sus dichos, tanto sobre el ya famoso “garche” en el peronismo así como por sus declaraciones sobre astrología.Tolosa recibió una fría respuesta de la vicepresidenta Cristina Kirchner a su saludo en el escenario en bunker del Frente de Todos. Fue luego de que se conociera la estrepitosa derrota del oficialismo. Quienes estuvieron esa noche en el Complejo C, en Chacarita le quitaron peso a ese punto en diálogo con LA NACION y aseguraron que la exmandataria se mostraba tan disgustada, que saludó de la misma manera a la mayoría, que no hubo animosidad con Tolosa Paz.

Fuente: La Nación

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El regreso del kirchnerismo más puro pareció quedar oficialmente plasmado esta tarde en el acto de cierre de campaña del Frente de Todos. El lugar, Tecnópolis, un símbolo de la gestión cristinista; militancia en las adyacencias, como en los mejores años del kirchnerismo, y un extenso y encendido discurso de la vicepresidenta Cristina Kirchner, marcaron el final de una campaña en la que el oficialismo tuvo muchas dificultades.El acto volvió a mostrar juntos públicamente al presidente Alberto Fernández y a la exmandataria, casi un mes después de su última incursión conjunta, en la que Kirchner le había sugerido que pusiera “orden”. Fue en vísperas del Olivosgate, que dejó en jaque a Fernández por la filtración de la imagen de los festejos en plena pandemia, a lo que le sumó varios traspiés a la hora de defenderse.Fernández y Kirchner fueron los únicos oradores en el acto de hoy, en el que estuvieron acompañados en el escenario por candidatos, gobernadores, referentes e intendentes. Una gran puesta en escena de la unidad, a pesar de todas las tensiones internas. De fondo, en una pantalla que cambiaba colores rutilantes, se repetía la frase insignia de la campaña: “La vida que queremos”.El cierre de campaña del Frente de Todos en Tecnópolis (Prensa FDT/)La vicepresidenta fue la primera en hablar y lo hizo, con vehemencia, durante cincuenta y siete minutos, en los que despertó ovaciones de los invitados. Sus intervenciones también despertaron risas y varios aplausos de pie. Fernández fue más breve (37 minutos) y a diferencia de su antecesora, recogió aplausos y recién al final los asistentes se pararon para el aplauso final.Aunque con discursos completamente distintos en tono, impacto y contenido, Kirchner y Fernández si coincidieron en hacer hincapié en la idea de “dos modelos” de país. La polarización fue el eje ordenador de todo el mensaje del Frente de Todos en el último tramo de la campaña.Lejos del modelo inicial en el que cerca de Fernández afirmaban que se mostraría lejos de un modo combativo y con propuestas, el jefe de Estado confrontó con el modelo macrista. Y se refirió a la justicia, uno de los temas que el propio manual de campaña del Frente no recomendaba abordar.El acto de esta tarde, que comenzó casi una hora después de lo esperado, no respetó todos los códigos que impone el justicialismo en sus cierres. Fue de día, en un lugar techado, y sin militancia dentro del estadio. Allí solo funcionarios, candidatos y referentes que en su mayoría en la previa no respetaron las distancias interpersonales, dispuestas por la pandemia de Covid- 19.El lugar elegido fue en el microestadio de Tecnópolis, un predio techado en el que se ubicaron los poco menos de mil invitados. “Lo siento como el living de mi casa”, dijo Kirchner y cuando no había pasado ni un minuto de su discurso nombró por primera vez al expresidente Mauricio Macri.En el escenario se ubicaron los principales candidatos nacionales, en tanto otros los siguieron desde sus respectivas provincias de forma virtual. Parados, detrás de Fernández y Kirchner, estuvieron Victoria Tolosa Paz, Leandro Santoro, el cordobés Carlos Caserío, y el correntino Carlos “Camau” Espínola. Los gobernadores de Buenos Aires, Axel Kicillof, el de Catamarca, Raúl Jalil, de Santa Cruz, Alicia Kirchner, y de Chaco Jorge “Coqui” Capitanich. A la derecha en el escenario también estaba el cuestionado gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, a quien Kirchner saludó especialmente. También estuvieron Máximo Kirchner y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.El presidente Alberto Fernández durante el cierre de campaña en TecnópolisFuera del estadio se congregaron militantes del Movimiento Evita, Juventud Peronista, y Barrios de Pie, entre otras agrupaciones, que por primera vez aparecieron en forma masiva en una actividad de campaña. Marcharon sin distancia interpersonal, a respaldar el último mensaje previo a las elecciones primarias, pero no pudieron entrar y siguieron el acto desde uno de los ingresos al predio ubicado en Villa Martelli.El acto estaba originalmente previsto para realizarse en el estadio Único de La Plata, pero el mal clima a nivel meteorológico obligó al cambio de planes. Otro factor externo que coló modificaciones en la organización fue el partido de la selección de fútbol local contra Bolivia. Previsto para las 20:30, el encuentro condicionó el horario y el cierre se hizo inusualmente temprano.Al estadio en Tecnópolis llegaron poco menos de mil invitados, entre funcionarios, candidatos y referentes de los espacios que conforman la coalición gobernante.Desde las primeras filas los escuchaban el embajador de Brasil, Daniel Scioli; el secretario de Justicia, Juan Martín Mena; los ministros del Interior, Eduardo de Pedro, y de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak; los sindicalistas Hugo Moyano, Héctor Daer, Hugo Yaski, José Luis Lingeri y Andrés Rodríguez; el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde; el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; candidatos como Gisela Marziotta y Daniel Arroyo; la titular del PAMI, Luana Volnovich; los diputados Eduardo Valdés y Carlos Heller; y la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza. También estuvieron la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra y la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca.

Fuente: La Nación

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El Gobierno nacional ya advierte que los primeros resultados de los comicios de este domingo recién comenzarían a conocerse a partir de las 23, dos horas después de lo habitualmente previsto por las autoridades para abrir las pantallas del escrutinio. La demora se enmarca dentro de la excepcionalidad impuesta por la pandemia de Covid-19, que exige protocolos sanitarios, así como porque hay distritos en los que compiten diversas listas, lo que ralentizaría el recuento.Además, el Ejecutivo evalúa aplicar una fórmula para dar a los conocer los resultados provisorios de los principales distritos, que sea más exigente que la estableció la jueza María Servini, en 2019. Entonces, la magistrada con competencia electoral, ordenó que el Gobierno sólo podría informar los resultados provisorios cuando ya estén cargados el 10% de los votos de los principales distritos como las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Elecciones y Covid: es falso que se impugnará el voto si se cierra el sobre con pegamento en el cuarto oscuroPor motivos sanitarios se estableció el protocolo que incluyó además la suma de casi un 30 % de lugares de votación, atento a la sugerencia de la Cámara Nacional Electoral (CNE) de que no hubiera más de 8 mesas por centro de votación. A eso debe sumarse que no todos los lugares de votación tendrán punto de transmisión y que el Correo Argentino tiene sus propios protocolos.Por las normas de distanciamiento se prevé que cuando cierren los comicios habrá filas en los exteriores de los centros de votación, lo que hará que los cierres se concreten más tarde de lo previsto, iniciando más tarde el proceso de cierre de comicios y recuento de votos.La pandemia de covid-19 no sólo obligó a disponer un protocolo sanitario, sino que fue el motivo por el que se terminó postergando la fecha original de los comicios, previstos para agosto y octubre. “La fecha se consensuó con los partidos, la justicia y en el Congreso”, enumeró hoy el ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro. El funcionario aseguró también que la medida “tuvo un buen fin” porque permitió que “se ganaran cinco semanas y se permitió vacunar a 12 millones de personas más. Un 25% mas de la población”. Tras lo que agregó que se espera para las elecciones generales, “llegar con un 40 % mas de vacunas aplicadas”.Las declaraciones de Wado de Pedro fueron en una reunión mantenida este mediodía en Casa Rosada en que estuvieron los miembros de la Cámara Nacional Electoral (CNE), representantes de los principales medios de comunicación y las cámaras que los agrupan.Realizado en el Salón de los Pueblos Originarios de Casa Rosada, en el encuentro estuvieron junto a de Pedro, el secretario de Medios y Comunicación Pública, Francisco Meritello; los camaristas Santiago Corcuera, Dalla Via, y Daniel Bejas; la titular de la Dirección Nacional Electoral (DINE), Diana Quiodo, y la responsable de Asuntos Políticos del Ministerio, Patricia García Blanco.Entre los invitados al asistieron los representantes de la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (Adira); de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa); de la Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas (ATA); y de la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA), y directivos de La Nación, América, Infobae, Grupo Octubre, Clarín, La Política Online, Perfil, Telefé, Telam, Canal 9, Letra P, El Destape, Canal 13/TN/Artear y Grupo Indalo.Situación excepcionalEn el encuentro se dio cuenta de los protocolos vigentes para la hora de las elecciones, que fue consensuado entre Interior, la cartera de Salud y la CNE. “Es importante que sepan que hemos encarado la discusión de la elección con tanta responsabilidad”, sostuvo de Pedro. Luego, Meritello habló de las condiciones especiales en las que se desarrollará la elección, “ninguno de nosotros vivió situaciones semejantes”, afirmó.En materia de cobertura uno de los escenarios a tener en cuenta es que buscarán establecerse condiciones especiales para fotografiar y entrevistar a los candidatos, sin la habitual postal de los candidatos o referentes políticos votando en las escuelas. Así como se hizo especial hincapié en las fake news que circulan por las redes sociales y la importancia de que estas no circulen en los medios de comunicación.Corcuera, presidente de la Cámara, sostuvo que el protocolo sanitario “es un piso” y que cada distrito puede tener sus propias particularidades partiendo de esa base.

Fuente: La Nación

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En 1998 el entonces juez federal Norberto Oyarbide protagonizó su primer gran escándalo. Ese año, Luciano Garbellano, un taxi boy convertido en empresario, denunció que el magistrado le daba protección a su prostíbulo Spartacus, a cambio de recibir entre 10.000 y 15.000 dólares por mes.La acusación incluía que Oyarbide también cobraba con servicios de los taxi boys que trabajaban allí, en el que luego se sabría que filmaban a los asistentes al lugar. El escándalo tomó proporciones aún mayores cuando se conoció que había filmaciones de la propia presencia de Oyarbide en el lugar, ubicado sobre la calle Agüero.Inicialmente Oyarbide negó los hechos, pero poco tiempo después debió admitir que había concurrido a Spartacus. Al hacerlo aseguró que lo hizo en “contadas ocasiones”, afirmando que desconocía que en ese lugar se realizaran ofertas sexuales.Oyarbide admitió sus visitas al edificio ubicado sobre la calle Agüero, en el programa “Bajo palabra”, que conducía el periodista Joaquín Morales Solá. Entonces admitió que conocía a Garbellano desde hacía dos años y que lo visitaba en el tercer piso del edificio de Agüero 1916, a sabiendas de que se trataba del domicilio del joven.El programa de Morales Solá fue la antesala de la presentación de Oyarbide ante los integrantes de la Comisión de Juicio Político, en el Congreso, y aunque buscó evadir ciertos datos, frente al periodista se explayó sobre su relación con Garbellano. ”Lo conocí hace dos años, en un acontecimiento social, en el que dialogamos circunstancialmente. Con una personalidad atractiva, graciosa y que me pareció inteligente, este señor me transmitió ciertas inquietudes del espacio teatral”.“Yo iba sin saber de qué se trataba y las pocas veces que fui no advertí que en ese sitio se desarrollara la actividad que dicen. Yo sólo sabía que en el tercer piso vivía Garbellano y que allí recibía a sus amistades”, detallaba el magistrado.Respondió allí también a las acusaciones de llevar un tren de vida que no se condecía con su sueldo judicial, lo que se convertiría en una constante en su carrera. ”Quedé alelado, es una infamia total. Vivo con mi madre en un departamento de tres ambientes. Soy soltero y tengo un dinero ahorrado en mis 25 años en la Justicia. Pero no tengo cuentas bancarias, ni cuadros de 200.000 dólares y ni siquiera auto. Sólo sé conducir bicicletas.”Por último, eludió responder si el caso que lo involucra es producto de una operación política: “aparecen algunos nombres, no sé si es una mera coincidencia. Voy a responder todo eso ante los diputados”, respondió, como una letanía.Por el caso, Oyarbide fue al juicio político, pero en 2001 tuvo su “golpe de suerte”. Para avanzar en su contra se necesitaban dos tercios de los votos de los senadores. Era el fue 11 de septiembre de 2001 y el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York “comprometió” a varios legisladores y Oyarbide permaneció en su cargo. Le siguieron más escándalos, pero la dinámica de la justicia argentina le permitió irse con una renuncia.

Fuente: La Nación

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De una defensa pública e irrestricta, con conferencia de prensa incluida, a una distancia prudencial cuando se confirmó el procesamiento. Así podría resumirse el cambio en la relación entre la exsecretaria de Medio Ambiente de la Nación Romina Picolotti, con quien fuera su padrino político, el hoy presidente de la Nación, Alberto Fernández, por entonces jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. De un momento a otro pasaron siete años y en ese lapso tanto Picolotti como Fernández dejaron de ser funcionarios y hasta abandonaron las filas del kirchnerismo.Picolotti, que actualmente reside en los alrededores de Miami, está siendo juzgada por administración fraudulenta en un debate que hoy entra en su etapa final con el alegato del fiscal, Diego Luciani. Se la acusa de haber utilizado fondos de la Secretaría, en la que trabajó entre 2006 y 2008, tanto para gastos personales como de allegados. Más de mil tickets y facturas se acumulan en la causa y van desde cenas, flores, bombones y juguetes para los hijos de la funcionaria, hasta viajes en avión para familiares.El cumpleaños que violó la cuarentena: los invitados debieron pagar medio millón de pesosEl escándalo de Picolotti estalló en 2007 luego de que una investigación del diario Clarín develara la serie de gastos privados realizados por ella y su entorno con dinero público. Entonces, Fernández hasta organizó una conferencia de prensa para defenderla. En una pantalla gigante de fondo se leía la frase: “La Verdad de los Hechos”. Fernández calificó allí de “falsa” a la denuncia que originó el tema y aseguró que se trató de una “operación política”.”Se copió una carpeta que estaba dando vueltas, que no era más que una operación política para lastimar a una funcionaria del Gobierno”, decía por esos días el hoy mandatario. El entonces jefe de ministros defendió las alrededor de 350 designaciones, que denunciaba el diario que se habían hecho y que se habían sumado a los ya 400 empleados existentes. Hizo lo mismo con la contratación de Juan Picolotti, hermano de la funcionaria, una de las incorporaciones junto a otros familiares y amigos de la secretaria. Por esos días, el hoy primer mandatario también la definió como una “funcionaria honesta y de bien”.En 2014, cuando Fernández ya se había alejado del kirchnerismo e integraba las filas del Frente Renovador, llegó el procesamiento de Picolotti. La decisión judicial fue de la juez María Servini, por el supuesto delito de “administración fraudulenta”. Por entonces, Fernández sostuvo que Picolotti debía dar las explicaciones necesarias y que la imputación por la que fue procesada era por un tema que él desconocía.Romina Picolotti, en juicio por administración fraudulenta; siguió el debate desde su casa en las afueras de Miami, con un curioso fondo de pantalla (Caprtura/)A modo de defensa de su cambio de postura, Fernández, sostenía que “de todo lo que se le imputó (a Picolotti), se declaró la falta de mérito y quedó liberada”. Agregó que la investigación “hablaba de inversiones indebidas y de contratos irregulares con una fundación que no había firmado Picolotti” y que que “la investigación siguió y se detectó una serie de gastos realizados con caja chica y la contratación de vuelos para viajar a Córdoba con su familia. Tras lo que terminó admitiendo que “visto a la distancia creo que el periodista de Clarín (Claudio Savoia) alguna razón tuvo, por lo cual le pido disculpas si fui destemplado”.“Si Romina hizo esto que dé explicaciones, ojalá las tenga. Yo nunca protejo a un funcionario que malgasta los fondos públicos”, dijo Fernández entonces.“En su momento había existido una denuncia mediática muy fuerte sobre de las contrataciones de personal que había hecho Picolotti en la secretaría. Yo le pedí explicaciones y ella me las dio. Y fue por esos hechos que yo la defendí públicamente, siendo jefe de Gabinete”, aclaraba Fernández en diálogo con LA NACION, en 2014.Tras lo que agregó: “El manejo de la caja chica en la secretaría yo no la conocía, que es lo que ahora es materia de investigación” y aseguró que “nunca” se involucró en la causa judicial que se le abrió Picolotti y que hacía tiempo que ya no tenía contacto con ella.

Fuente: La Nación

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El flamante ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, se sumó hoy por primera vez al gabinete económico que se reúne semanalmente en Casa Rosada. El encuentro estuvo encabezado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y uno de los temas abordados fue la intención del Gobierno de convertir planes sociales en empleo genuino. Se trata de una de las metas fijadas por el oficialismo, sobre el que, entre otros puntos, busca avanzar con distintos programas lanzados en el último tiempo.“Algunos [planes] se irán reconvirtiendo con el trabajo que se va generando en el mercado laboral, que lo vemos cada mes con mayor actividad y crecimiento del empleo, y otro es trabajar con las cooperativas”, detalló a la salida del encuentro el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, al ser consultado por el tema.Mauricio Filiberti: secretos, lujos y negocios del “rey del cloro”, nuevo dueño de EdenorLa semana pasada, Zabaleta -quien reemplazó a Daniel Arroyo tras su renuncia para encarar la campaña a diputado- se reunió con su par de Economía, Martín Guzmán, para debatir sobre el “empalme” de planes sociales a trabajo genuino, lo que se presenta como uno de los grandes objetivos de gestión del exintendente de Hurlingham. El proyecto de Zabaleta recibió el apoyo de Guzmán al tiempo que ya abre focos de tensión con los movimientos sociales, que venían reclamando iniciativas similares pero pretenden ser parte de la instrumentación.“Le pedimos que nos visitara por primera vez para poder tener de primera mano su visión ya como ministro de Desarrollo Social y hablamos justamente de eso, de constituir una suerte de coordinación entre Ministerio de Trabajo, de Desarrollo Social y Desarrollo Productivo para fortalecer esta idea de como convertir buena parte de los planes sociales en empleo”, explicó Kulfas. Luego hizo referencia a la idea de que los planes se vayan reconvirtiendo con el trabajo en el mercado laboral y también de trabajar con cooperativas. En ese sentido, explicó que ayer había estado reunido con representantes del sector de reciclaje y de la construcción. “El el objetivo es poder consolidar esta recuperación (económica) y que parte de esos planes se puedan convertir en trabajo genuino”, completó.El encuentro de hoy se abordó también el tema del presupuesto 2022, sobre el que habría a comienzos del mes próximo una formalización de los números que se incluirán.Junto a Cafiero, Kulfas y Zabaleta, estuvieron la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; y los ministros Guzmán y Claudio Moroni (Trabajo); el presidente del Banco Central, Miguel Pesce; y la directora de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Mercedes Marcó del Pont.

Fuente: La Nación

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