Al día siguiente de que el Gobierno anunciara su intención de que volviera el público a los estadios, barrabravas de Gimnasia y Estudiantes se agredieron este miércoles a la noche en una pelea multitudinaria en el Bosque de La Plata, que contiene las canchas de ambos clubes, con un balance de uno o dos heridos y 14 detenidos, como desde hacía mucho tiempo no había a raíz del fútbol en el país.Al parecer, el episodio comenzó cuando en la intersección de las calles 1 y 53 hinchas de Gimnasia estaban pintando marcas blancas en árboles. Personal de seguridad de Estudiantes habría intentado impedirlo y al poco tiempo aparecieron simpatizantes del club pincharrata, que se trenzaron con sus archirrivales. Hubo gritos, corridas y golpes en el bosque.Los incidentes en el BosqueBatalla campal entre hinchas de #Estudiantes y #Gimnasia, en La Plata. Hay dos personas en un crítico estado de salud y uno de ellos aparece en el video siendo golpeado por 10 personas. El hecho ocurrió muy cerca del estadio del Pincha. Una VERGÜENZA. pic.twitter.com/J8h09I1xA4— RENZO PANTICH (@RenzoMPantich) August 26, 2021Según el diario local El Día, comensales que se hallaban en restaurantes cercanos escucharon como mínimo seis detonaciones y se guarecieron. La policía tardó un tiempo en poner orden, pero realizó las 14 detenciones. No pudo impedir, de todos modos, que uno o dos sujetos fueran lastimados. Uno de ellos, o el único, habría quedado inconsciente a raíz de una pedrada en la cabeza.El fútbol nacional lleva un año y cinco meses sin espectadores en las tribunas, a excepción de los “allegados” autorizados por cada club, por la prohibición de asistencia para evitar los contagios de coronavirus. Este martes el Gobierno informó que habrá concurrencia en el Argentina vs. Bolivia del 9 de septiembre por la eliminatoria para el Mundial Qatar 2022 y que es intención suya que a fines de ese mes, con limitaciones, vuelvan las hinchadas en la liga local. La violencia sólo quedó en pausa, pero ni siquiera la veda la ha evitado del todo.

Fuente: La Nación

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El precandidato a diputado nacional por Unión por el Futuro en la provincia de Buenos Aires Juan José Gómez Centurión opinó esta noche que “la Argentina está atiborrada de izquierda”, mientras que no hay espacios que estén discutiendo cómo generar riquezas en el país.Invitado al programa A dos voces, por TN, junto con otros precandidatos como Celeste Fierro, del Frente de Izquierda Unidad por la ciudad de Buenos Aires; Marcelo Ramal, de Partido Obrero; y Eduardo Awad, del Partido Autonomista; Gómez Centurión apuntó contra todos.Minutos antes, había presenciado el debate entre Javier Milei y Fernanda Vallejos sobre el modelo económico que debería tomar el país. “Toda la discusión de esta noche me parece casi pornográfica. Es la discusión en la cubierta del Titanic sobre el sabor del caviar. Hablar de teoría económica o de teoría política en una Argentina incendiada hace muchísimos años me parece preocupante de parte de los dirigentes. Porque, como dijo Ramal, cuando llegan al Congreso levantan todos juntos la mano”, criticó.Intenso debate económico entre Javier Milei y Fernanda VallejosFue entonces cuando el precandidato acusó a la izquierda y al oficialismo de haber aceptado el acuerdo que llevó adelante el gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sobre esto, manifestó: “A la izquierda que tanto le preocupa la deuda con el Fondo, no hubo ningún diputado ni del Frente de Todos ni de la izquierda que haya mandado una carta al Fondo reclamando que si daban un crédito sin pasar por el Congreso iban a reclamar intereses y plazos de pago. De alguna forma, el dinero tomado tuvo acuerdo en el Congreso”.Respecto al resto de las alternativas, el veterano de la guerra de Malvinas expresó su mirada sobre la crisis social y económica que atraviesa el país. “La Argentina tiene el plan equivocado, tiene la agenda equivocada desde hace muchísimos años”, dijo. Y apuntó nuevamente contra la izquierda. “Ramal dice que tienen que ser una agenda de poder, pero nadie dice qué van a hacer con esa agenda. El interrogante es cómo generar la riqueza que la izquierda quiere distribuir. Nadie habla de cómo generar riquezas en la Argentina, la única forma de distribuir riquezas es primero generarlas”, cuestionó.

Fuente: La Nación

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El precandidato a diputado nacional por Unión por el Futuro en la provincia de Buenos Aires Juan José Gómez Centurión opinó esta noche que “la Argentina está atiborrada de izquierda”, mientras que no hay espacios que estén discutiendo cómo generar riquezas en el país.Invitado al programa A dos voces, por TN, junto con otros precandidatos como Celeste Fierro, del Frente de Izquierda Unidad por la ciudad de Buenos Aires; Marcelo Ramal, de Partido Obrero; y Eduardo Awad, del Partido Autonomista; Gómez Centurión apuntó contra todos.Minutos antes, había presenciado el debate entre Javier Milei y Fernanda Vallejos sobre el modelo económico que debería tomar el país. “Toda la discusión de esta noche me parece casi pornográfica. Es la discusión en la cubierta del Titanic sobre el sabor del caviar. Hablar de teoría económica o de teoría política en una Argentina incendiada hace muchísimos años me parece preocupante de parte de los dirigentes. Porque, como dijo Ramal, cuando llegan al Congreso levantan todos juntos la mano”, criticó.Intenso debate económico entre Javier Milei y Fernanda VallejosFue entonces cuando el precandidato acusó a la izquierda y al oficialismo de haber aceptado el acuerdo que llevó adelante el gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sobre esto, manifestó: “A la izquierda que tanto le preocupa la deuda con el Fondo, no hubo ningún diputado ni del Frente de Todos ni de la izquierda que haya mandado una carta al Fondo reclamando que si daban un crédito sin pasar por el Congreso iban a reclamar intereses y plazos de pago. De alguna forma, el dinero tomado tuvo acuerdo en el Congreso”.Respecto al resto de las alternativas, el veterano de la guerra de Malvinas expresó su mirada sobre la crisis social y económica que atraviesa el país. “La Argentina tiene el plan equivocado, tiene la agenda equivocada desde hace muchísimos años”, dijo. Y apuntó nuevamente contra la izquierda. “Ramal dice que tienen que ser una agenda de poder, pero nadie dice qué van a hacer con esa agenda. El interrogante es cómo generar la riqueza que la izquierda quiere distribuir. Nadie habla de cómo generar riquezas en la Argentina, la única forma de distribuir riquezas es primero generarlas”, cuestionó.

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“Después del accidente, mi familia y amigos me ayudaron muchísimo, pero creo que el empuje más grande me lo dio volver a probar algún deporte. Encontré en el remo una disciplina que me fascinó, me dio la posibilidad de salir de la silla de ruedas y volver a sentir el viento sobre mi cara”, describe Brenda Sardón, remera paralímpica de la categoría PR1 2000.Su carrera dentro del remo es corta, intensa, de mucho aprendizaje y logros. Conoció el deporte en 2018 y a principios del 2019 se planteó su primera meta: alcanzar los Juegos Paralímpicos de Tokio. Obstinada, resiliente y convencida, ajustó sus entrenamientos, se amparó en su círculo profesional y de confianza y comenzó a remar. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)En su primer Mundial en Linz Austria 2019 de remo, finalizó novena (las primeras siete clasificaban de manera directa a Tokio 2020) y un año después -con la cuarentena a causa de la pandemia del Covid-19 de por medio- y en su vuelta a la actividad, ganó el clasificatorio de Río de Janeiro y así sacó boleto paralímpico. Luego debió revalidar sus marcas, las cuales alcanzó sin mayores problemas.¿Cómo comenzaron sus andanzas en el mundo del para remo? En 2010, Sardón tuvo un accidente automovilístico junto con su familia, que le provocó una lesión medular, y desde entonces se traslada en una silla de ruedas. En aquel momento ella tenía 17 años, cursaba su último año de secundaria y sus pensamientos deambulaban entre el viaje de egresados, la carrera universitaria y las salidas con amigas. El accidente provocó un parate en su vida. Éste la arrastró y apagó. En varias entrevistas, ella relata que el primer año y medio fue su etapa más dura. La falta de motivación, la pérdida del interés y no encontrar una pasión, hicieron que pierda su esencia. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)Sardón siempre estuvo rodeada por el deporte. Desde los cuatro años sus padres le inculcaron la práctica de alguna actividad. Hizo gimnasia deportiva, deportes de equipo y las salidas a correr. En Bolívar, su ciudad natal, no le quedó disciplina por probar. Así moldeó su cabeza, su estilo de vida y sus rutinas. Pero tras lo ocurrido, todo eso pareció escurrirse. Hasta que la invitación de una amiga a un campo cambió su realidad. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)“Una amiga, para animarme, me invitó a pasar un día en el campo. Como había llovido, se había formado una laguna, y su novio había llevado unos kayaks de plástico. Él me levantó de la silla, me subió al bote y empecé a remar. Me fascinó. Volví a mi casa y les dije a mis papás que quería practicarlo. Al poco tiempo encontramos una selección de para canotaje en la ciudad y empecé a entrenar con ellos”, describió sobre ese primer encuentro con un deporte de agua, en una entrevista con TN.Todo sucedió de golpe, rápido y con resultados. En 2013 participó del Sudamericano en Chile, su estreno en las competencias internacionales que devinieron. Ese mismo año en el Mundial de Duisburg, Alemania finalizó sexta en la categoría K1 200m TA. Entre los años 2014 y 2017 participó de cuatro citas mundialistas, entre las que se destacan su cuarto puesto en la prueba Va’a Single 200m – VL2 en Milán 2015, y el sexto en la Va’a Single 200m – VL2, tanto en 2016 (Duisburg) y 2017 (Racice, República Checa). View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)Ya por entonces, Sardón se había mudado a La Plata, donde estudió Licenciatura en Educación Física en la UNLP y se inscribió en el Club Regatas de La Plata. Fue en su club que, a fines de 2018, probó con el remo y se enamoró. Fue tal el disfrute, que dejó el canotaje y pasó al remo, y sus objetivos cambiaron. Así comenzó a formar parte de la selección de para remo, conoció a sus actuales entrenadores, Juan Esteban Rivarola y Esteban Briguglio, y se planteó Tokio como la meta a alcanzar.Existen tres categorías dentro del para remo, las cuales se dividen según la funcionalidad dentro del agua: clase 1, 2 y 3. La primera rema sólo con los brazos. La segunda (y donde ella participa) el remo es solo con los brazos y con la espalda alta. Por eso, utilizan una faja que los mantiene erguidos para realizar el movimiento de manera más eficiente y a su vez, bloquea las piernas, que también están atadas. La tercera, corresponde a los amputados. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)Hoy, desde Tokio, ella se permite soñar. Vive una realidad que pocos años atrás no podía imaginar. La contención de su familia, el apoyo de su novio y amigos. El grupo de trabajo con el que se rodeó. Su enfoque, su determinación y su hambre de gloria. Todo eso, todos ellos la motivaron, fueron su sostén y la impulsaron a ir por más. Sentir el viento golpear su cara, dejar -por un rato- la silla de ruedas de lado y deslizarse sobre el agua con su bote, la hacen sentir libre, feliz.“El debut lo imagino bien, estoy enfocada. Aprendí a ponerme objetivos diarios y a disfrutar de cada proceso, a no estar ansiosa y estar viviendo en el futuro. Por eso, llego a Tokio tranquila, disfrutando de todo. Estar acá es fruto de algo que busqué. No lo esperaba en el sentido de que antes de arrancar remo no me imaginaba estar en esta situación hoy, pero lo busqué, los buscamos con mi equipo y llegó. Ahora hay que dar lo máximo y disfrutar”, reflexiona desde la Villa Paralímpica.

Fuente: La Nación

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“Después del accidente, mi familia y amigos me ayudaron muchísimo, pero creo que el empuje más grande me lo dio volver a probar algún deporte. Encontré en el remo una disciplina que me fascinó, me dio la posibilidad de salir de la silla de ruedas y volver a sentir el viento sobre mi cara”, describe Brenda Sardón, remera paralímpica de la categoría PR1 2000.Su carrera dentro del remo es corta, intensa, de mucho aprendizaje y logros. Conoció el deporte en 2018 y a principios del 2019 se planteó su primera meta: alcanzar los Juegos Paralímpicos de Tokio. Obstinada, resiliente y convencida, ajustó sus entrenamientos, se amparó en su círculo profesional y de confianza y comenzó a remar. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)En su primer Mundial en Linz Austria 2019 de remo, finalizó novena (las primeras siete clasificaban de manera directa a Tokio 2020) y un año después -con la cuarentena a causa de la pandemia del Covid-19 de por medio- y en su vuelta a la actividad, ganó el clasificatorio de Río de Janeiro y así sacó boleto paralímpico. Luego debió revalidar sus marcas, las cuales alcanzó sin mayores problemas.¿Cómo comenzaron sus andanzas en el mundo del para remo? En 2010, Sardón tuvo un accidente automovilístico junto con su familia, que le provocó una lesión medular, y desde entonces se traslada en una silla de ruedas. En aquel momento ella tenía 17 años, cursaba su último año de secundaria y sus pensamientos deambulaban entre el viaje de egresados, la carrera universitaria y las salidas con amigas. El accidente provocó un parate en su vida. Éste la arrastró y apagó. En varias entrevistas, ella relata que el primer año y medio fue su etapa más dura. La falta de motivación, la pérdida del interés y no encontrar una pasión, hicieron que pierda su esencia. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)Sardón siempre estuvo rodeada por el deporte. Desde los cuatro años sus padres le inculcaron la práctica de alguna actividad. Hizo gimnasia deportiva, deportes de equipo y las salidas a correr. En Bolívar, su ciudad natal, no le quedó disciplina por probar. Así moldeó su cabeza, su estilo de vida y sus rutinas. Pero tras lo ocurrido, todo eso pareció escurrirse. Hasta que la invitación de una amiga a un campo cambió su realidad. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)“Una amiga, para animarme, me invitó a pasar un día en el campo. Como había llovido, se había formado una laguna, y su novio había llevado unos kayaks de plástico. Él me levantó de la silla, me subió al bote y empecé a remar. Me fascinó. Volví a mi casa y les dije a mis papás que quería practicarlo. Al poco tiempo encontramos una selección de para canotaje en la ciudad y empecé a entrenar con ellos”, describió sobre ese primer encuentro con un deporte de agua, en una entrevista con TN.Todo sucedió de golpe, rápido y con resultados. En 2013 participó del Sudamericano en Chile, su estreno en las competencias internacionales que devinieron. Ese mismo año en el Mundial de Duisburg, Alemania finalizó sexta en la categoría K1 200m TA. Entre los años 2014 y 2017 participó de cuatro citas mundialistas, entre las que se destacan su cuarto puesto en la prueba Va’a Single 200m – VL2 en Milán 2015, y el sexto en la Va’a Single 200m – VL2, tanto en 2016 (Duisburg) y 2017 (Racice, República Checa). View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)Ya por entonces, Sardón se había mudado a La Plata, donde estudió Licenciatura en Educación Física en la UNLP y se inscribió en el Club Regatas de La Plata. Fue en su club que, a fines de 2018, probó con el remo y se enamoró. Fue tal el disfrute, que dejó el canotaje y pasó al remo, y sus objetivos cambiaron. Así comenzó a formar parte de la selección de para remo, conoció a sus actuales entrenadores, Juan Esteban Rivarola y Esteban Briguglio, y se planteó Tokio como la meta a alcanzar.Existen tres categorías dentro del para remo, las cuales se dividen según la funcionalidad dentro del agua: clase 1, 2 y 3. La primera rema sólo con los brazos. La segunda (y donde ella participa) el remo es solo con los brazos y con la espalda alta. Por eso, utilizan una faja que los mantiene erguidos para realizar el movimiento de manera más eficiente y a su vez, bloquea las piernas, que también están atadas. La tercera, corresponde a los amputados. View this post on Instagram A post shared by Brenda Sardón (@brensardon)Hoy, desde Tokio, ella se permite soñar. Vive una realidad que pocos años atrás no podía imaginar. La contención de su familia, el apoyo de su novio y amigos. El grupo de trabajo con el que se rodeó. Su enfoque, su determinación y su hambre de gloria. Todo eso, todos ellos la motivaron, fueron su sostén y la impulsaron a ir por más. Sentir el viento golpear su cara, dejar -por un rato- la silla de ruedas de lado y deslizarse sobre el agua con su bote, la hacen sentir libre, feliz.“El debut lo imagino bien, estoy enfocada. Aprendí a ponerme objetivos diarios y a disfrutar de cada proceso, a no estar ansiosa y estar viviendo en el futuro. Por eso, llego a Tokio tranquila, disfrutando de todo. Estar acá es fruto de algo que busqué. No lo esperaba en el sentido de que antes de arrancar remo no me imaginaba estar en esta situación hoy, pero lo busqué, los buscamos con mi equipo y llegó. Ahora hay que dar lo máximo y disfrutar”, reflexiona desde la Villa Paralímpica.

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NUEVA YORK (AP) — Jake McGee consiguió que Pete Alonso bateara un elevado que puso fin al encuentro con las bases llenas, y los Gigantes de San Francisco aplicaron cinco matanzas dobles para superar el miércoles 3-2 a los Mets de Nueva York, que se encuentran en caída libre.Brandon Crawford, de los Gigantes, conectó un doble de dos carreras para la ventaja en la séptima entrada después de que el piloto de Nueva York, Luis Rojas, retirara al abridor Taijuan Walker. San Francisco amplió a 4-1 su foja contra Nueva York en los últimos 10 días.Los Mets tenían dos en base contra McGee en la novena después de que los jardineros de los Gigantes, Austin Slater y Alex Dickerson, colisionaran entre sí y dejaran caer un elevado cuando iba un out.El puertorriqueño Francisco Lindor pegó un elevado para el segundo out y Brandon Nimmo recibió una base por bolas para llenar las almohadillas previo al turno de Alonso.Con cuenta de 1-2, McGee lanzó una recta a Alonso, cuyo batazo fue atrapado con facilidad dentro del cuadro por el segunda base Tommy La Stella. McGee consiguió su 29no salvamento.Walker (7-9) dominó a San Francisco en seis entradas pero fue retirado en la séptima. Efectuó 74 lanzamientos después de que los corredores avanzaran debido a un error del antesalista dominicano Jonathan Villar y un elevado que cayó entre tres defensores de los Mets.Nueva York anotó una carrera sucia al dominicano Johnny Cueto. Con dos outs y las bases llenas, el tercera base, Kris Bryant, lanzó mal la pelota tras un roletazo de Alonso para el empate 1-1 en la quinta. Una entrada después, Dominic Smith conectó ante el zurdo Tony Watson (5-3) un doble productor para la ventaja.Por los Gigantes, el dominicano Johnny Cueto de 1-0. El venezolano Wilmer Flores de 1-0.Por los Mets, los puertorriqueños Javier Báez de 4-1 y Francisco Lindor de 2-0. El dominicano Jonathan Villar de 3-2, una anotada.

Fuente: La Nación

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NUEVA YORK (AP) — Jake McGee consiguió que Pete Alonso bateara un elevado que puso fin al encuentro con las bases llenas, y los Gigantes de San Francisco aplicaron cinco matanzas dobles para superar el miércoles 3-2 a los Mets de Nueva York, que se encuentran en caída libre.Brandon Crawford, de los Gigantes, conectó un doble de dos carreras para la ventaja en la séptima entrada después de que el piloto de Nueva York, Luis Rojas, retirara al abridor Taijuan Walker. San Francisco amplió a 4-1 su foja contra Nueva York en los últimos 10 días.Los Mets tenían dos en base contra McGee en la novena después de que los jardineros de los Gigantes, Austin Slater y Alex Dickerson, colisionaran entre sí y dejaran caer un elevado cuando iba un out.El puertorriqueño Francisco Lindor pegó un elevado para el segundo out y Brandon Nimmo recibió una base por bolas para llenar las almohadillas previo al turno de Alonso.Con cuenta de 1-2, McGee lanzó una recta a Alonso, cuyo batazo fue atrapado con facilidad dentro del cuadro por el segunda base Tommy La Stella. McGee consiguió su 29no salvamento.Walker (7-9) dominó a San Francisco en seis entradas pero fue retirado en la séptima. Efectuó 74 lanzamientos después de que los corredores avanzaran debido a un error del antesalista dominicano Jonathan Villar y un elevado que cayó entre tres defensores de los Mets.Nueva York anotó una carrera sucia al dominicano Johnny Cueto. Con dos outs y las bases llenas, el tercera base, Kris Bryant, lanzó mal la pelota tras un roletazo de Alonso para el empate 1-1 en la quinta. Una entrada después, Dominic Smith conectó ante el zurdo Tony Watson (5-3) un doble productor para la ventaja.Por los Gigantes, el dominicano Johnny Cueto de 1-0. El venezolano Wilmer Flores de 1-0.Por los Mets, los puertorriqueños Javier Báez de 4-1 y Francisco Lindor de 2-0. El dominicano Jonathan Villar de 3-2, una anotada.

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Quien examine el contexto en el que se desarrolla la actual disputa de poder, si no se deja sugestionar por los augurios dominantes sobre su resultado, tendrá la impresión de que es imposible que el oficialismo gane. Sin embargo, todos los pronósticos coinciden en que, si se la pudiera pensar como una competencia nacional, la carrera tendría un desenlace favorable para el Frente de Todos. Un triunfo tímido, de más o menos 4 puntos respecto de Juntos por el Cambio. Es una imagen solo indicativa: dada la diversidad de combinaciones partidarias que se presentan a nivel local, la comparación es imposible. Si se pone el foco en la batalla bonaerense, que es la más determinante, también se presume una ventaja de los candidatos del Gobierno. El fenómeno relevante, difícil de explicar, es que ese final convencional no parece congruente con la situación general del electorado. Sorprende que no haya una sorpresa. Dicho de otro modo: dado el panorama que rodea a estos comicios, el resultado que vaticinan las encuestas es un verdadero cisne negro.La sociedad a la que se consultará por sus preferencias políticas está envuelta en una atmósfera rarísima. Votantes encerrados o semi encerrados a lo largo de casi un año y medio, atemorizados por un virus endiablado. Con un solo tema de conversación: la enfermedad; en todo caso, la muerte. Y las derivaciones de ese tema: si llegaron las vacunas, si se conseguirá la segunda dosis, e inquietudes de ese tipo. Asociada a este drama, una impresionante mutación de la vida cotidiana, que se puede sintetizar, como lo hace Juan Germano, de la consultora Isonomía, en un solo detalle: “Ya no sabemos cómo hacer algo tan común y tradicional como el saludo a un conocido. ¿Chocamos los puños? ¿Los codos? ¿Conviene no tocarlo?”. Son perplejidades que llevan a un asesor de Alberto Fernández a comentar: “No estamos en una campaña. Estamos en una pandemia, en la que un día a la gente se le pedirá que vaya a votar. ¿Tomamos nota de ese aspecto emocional que hoy presenta la política? Creo que no”.El Presidente, el error y el delitoLas atípicas circunstancias de los ciudadanos hacen juego con el excepcional desafío de los candidatos: deben hacer propuestas y hablar sobre un futuro acerca del cual no tienen la más mínima idea. La visibilidad se ha reducido al cortísimo plazo. ¿Quién puede hacer una promesa? Al final de su clásico Tractatus, Wittgenstein aconseja: “Sobre lo que no se puede hablar, es mejor guardar silencio”. El drama de los políticos que piden el voto es que están obligados a decir algo. Por eso el proselitismo tiene hoy algo de patético.Al miedo de la enfermedad y de la muerte se le agrega el de las mortificaciones de la vida material. Hay cerca de 3 millones de personas que antes de la pandemia eran de clase media y ahora son pobres. Pobres con expectativas, formación y categorías políticas de clase media. Son señores o señoras que le tuvieron que anunciar a su hijo que ya no podrán pagarle la universidad. O explicarle a su hija que debe abandonar el colegio bilingüe para pasar al parroquial. Gente que debió llamar a la prepaga para cambiar de plan por uno más precario. Desde hace un año y medio se destruyeron 240.000 puestos de trabajo. Entre los sectores medios hay pánico. Pánico a la caída. Ese temor, que tiñó la última etapa de la gestión de Mauricio Macri, perdura, agravado, en estos días.Los analistas de opinión pública se encuentran con un pesimismo pocas veces visto. En casi todas las encuestas alrededor del 70% de los consultados cree que este año le está yendo peor que el anterior. Y que el que viene seguirá el descenso. Federico Aurelio, de Aresco, consigna que 57% de sus entrevistados manifiesta vivir en un estado de ansiedad, enojo o miedo. Los niveles de insatisfacción superan los de la última etapa del gobierno de Cambiemos. Al kirchnerismo nunca le tocó gobernar en un clima parecido. La consecuencia inmediata de ese malhumor es cierto tedio. Un gran desinterés por la política. Los encuestadores lo advierten en su trabajo. Uno de ellos cuenta: “Cuando en 2019 hacía estudios con el método de llamadas telefónicas automáticas, me sorprendía que me atendían una vez de cada 100 intentos. Ahora tengo que llamar 250 veces para encontrar a alguien que responda. El problema es que el que no contesta es un tipo de votante distinto del que sí lo hace. Aparece un problema metodológico delicado para establecer qué piensa la gente”.Columna de opinión de Carlos PagniEsa apatía se manifiesta en los índices de participación electoral. Hay poca información para establecer un patrón de comportamiento. Pero si se comparan las elecciones locales de Misiones de 2019 y este año, la asistencia cayó de 79 a 60%. En Río Cuarto, en 2016 intervino el 62% y el año pasado, 50%. En Salta fue del 73 al 64% entre 2017 y este año. El promedio de caída ha sido del 13%.Estos datos abren un enorme interrogante para las elecciones de septiembre y noviembre. Las principales consultoras prevén que la abstención será mayor que la diferencia entre el primero y el segundo. ¿A quién deja de votar el que no concurre? ¿Es un voto que pierde la oposición o el Gobierno? También es difícil responderlo, porque hay un enojo transversal. Para citar una evidencia: según tres de los principales analistas de opinión el único dirigente nacional, de los de primera fila, que hoy tiene más imagen positiva que negativa es Horacio Rodríguez Larreta. Alberto Fernández y María Eugenia Vidal suben o bajan en esa línea de flotación, según el mes. Un dato inesperado que aparece en un sondeo de Poliarquía, de Alejandro Catterberg: el sector que concita más confianza en las últimas mediciones es el de las Fuerzas Armadas.Catterberg observa desde hace unos meses un dato interesante por lo novedoso: el corrimiento de las preferencias por franjas etarias. Detectó que una corriente importante de mayores se aleja de Juntos por el Cambio. El motivo principal sería el rechazo a los dirigentes de esa fuerza que criticaron con mucha dureza la cuarentena estricta impuesta por Fernández. El avance de la vacunación, además, genera en ese público una mayor empatía con el Frente de Todos. Al mismo tiempo, el oficialismo ve cómo se alejan los jóvenes de su base electoral. Una explicación se relaciona también con la pandemia: las restricciones han fastidiado a la juventud mucho más que a otros sectores. Existe otro motivo en esa antipatía y es que quienes hoy tienen alrededor de 20 años no tienen una memoria luminosa de las administraciones kirchneristas. La edad de oro de Néstor Kirchner ya está quedando muy atrás para los votantes nuevos.Más rarezas a desentrañar. ¿Adonde va el voto joven? Los sondeos indican que se radicaliza. Una parte, desencantada con Juntos por el Cambio, prefiere a José Luis Espert o a Javier Milei. En el caso de este último, es más notorio el esfuerzo por ofrecerse como un castigo a toda la dirigencia política. También la izquierda trotskista se beneficiaría con esta marcha hacia los extremos. En algunas encuestas pasaría del 3 o 4% de las últimas elecciones a alrededor de 8%. Es una tendencia que podría acelerarse después de las primarias, en ambos sentidos. Sin embargo, esta fuga hacia las puntas del dial ideológico tendría un límite: la polarización kirchnerismo/antikirchnerismo y macrismo/antimacrismo sigue organizando el espacio electoral. Algunos observadores bendicen esa tensión: “La confrontación convencional empobrece el debate, infantiliza la política, pero también evita la fragmentación. Gracias a la grieta en la Argentina no se verifica la descomposición que se ve en otros países”. Es la opinión de un dirigente que fue clave en la gestión de Macri.Existe otra referencia para advertir que el triunfo oficialista, que es el consenso de todos los estudios, tiene alguna disonancia con el marco en el que se produciría. De 35 elecciones que se realizaron a escala global durante la pandemia, en 15 perdió el oficialismo, en 5 salió debilitado y en 15 ganó. Si se recorta el fenómeno a los mercados emergentes, de 30 elecciones, en 14 perdió el oficialismo, en 4 salió debilitado y en 11 ganó. Hay, como se ve, una tendencia a la declinación electoral de los gobiernos.En la Argentina suele recurrirse a un fetichismo para palpitar el desenlace de los comicios. Es el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella. Ese número mantiene desde hace años, por razones desconocidas, una correlación llamativa con el porcentaje de sufragios que obtienen los oficialismos. Si los comicios fueran este mes, el Frente de Todos sacaría, según esta misteriosa guía, 36% de los votos. Es alentador para el Gobierno porque, si las elecciones se hubieran celebrado en julio, el “resultado”, según ese índice, habría sido de 34%.La postergación del calendario beneficiaría al Frente de Todos. Pero ahora aparece, de nuevo, el misterioso comportamiento del Covid, en forma de variante delta. El Gobierno reemplaza los reflejos sanitarios por los electorales: ante la noticia de que esta nueva cepa comienza a circular, anuncia la reapertura de espectáculos deportivos y el estímulo al turismo.Las irregularidades de la vacunación también cobran relieve. Un informe de la Fundación Alem de la UCR, donde la voz sanitaria corresponde a Adolfo Rubinstein, indica que al país llegaron 48,8 millones de vacunas, se distribuyeron 44,5 millones y se aplicaron 39,6 millones. Las diferencias en esas cifras no tienen una explicación clara. Se podría especular con que el oficialismo ha retenido dosis para acelerar la vacunación en plena campaña. Es posible que muchas se preserven como segunda dosis, en un momento en que la variante Delta exige inmunizar con el esquema completo. Los técnicos radicales consignan un dato inquietante: de las dos apuestas del Gobierno han fracasado. Falta el 35% de las Sputnik y el 50% de las AstraZeneca, según lo comprometido en los contratos originales.En medio de estos inconvenientes irrumpe el “detalle” de la fiesta de cumpleaños de la primera dama en Olivos. El Presidente propone pagar una multa. Pero al mismo tiempo dice que no cometió irregularidad alguna. Esta segunda afirmación es temeraria. No porque expresa un error jurídico: en todo caso esto lo deberá determinar el fiscal porteño Ramiro González, de quien nadie puede explicar por qué investiga un episodio ocurrido en Olivos, es decir, en la jurisdicción federal de San Isidro. Lo más grave es que, al decir que violar los decretos de la cuarentena no es delito, Fernández sacrifica la que fue su principal herramienta administrativa durante toda la epidemia. Está diciendo que, en adelante, se podría abandonar el aislamiento siempre que no se contagie a nadie. Las fiestas clandestinas se vuelven regulares. Esta tesis hizo que se viralice un video en el que el Presidente se ufana de haber iniciado infinidad de causas penales contra gente que hizo lo mismo que él en aquel cumpleaños. Ese video inicia un nuevo género. Hasta ahora proliferaban antiguas imágenes de Alberto Fernández adoptando posiciones contrarias a Cristina Kirchner. Ahora comienzan a verse registros recientes de Alberto Fernández criticando medidas recientes de Alberto Fernández. Imposible calibrar cuánto afectarán la disputa política estos desaguisados en el manejo de la pandemia.La atipicidad del proceso electoral es relevante porque plantea un desafío analítico. Obliga a tomar prevenciones frente a todos los pronósticos. Pero existe otro motivo por el que se vuelve significativa: obligado a doblegar una inercia que le juega en contra, el Gobierno se vuelve más extremo en sus decisiones económicas. De todos los indicadores que instalan una duda sobre lo que pronostican las encuestas acaso el más convincente es el comportamiento del salario real. Para decirlo en otros términos: las fluctuaciones del poder adquisitivo. Existe una relación notable ente esa variable y la suerte de los oficialismos frente a las urnas. El economista Esteban Domecq ha graficado esa curva. Si se consideran pesos equivalentes, el salario real era de 104.585 pesos en julio de 2017, pasó a 88.000 pesos en octubre de 2019, subió un poco hasta 92.000 pesos en febrero del año pasado y volvió a derrumbarse hasta 84.000, que es su valor actual.El mismo poder adquisitivo se puede medir, como hace Alfonso Prat-Gay, observando un movimiento que para el Gobierno resulta odioso: el del salario mínimo medido en kilos de asado. Durante la gestión de Macri, con esa suma se podían comprar 192 kilos; hoy solo 122. El salario mínimo, entonces, perdió valor por 70 kilos de ese asado que Fernández prometía.Dinero negro, cheques y fichas de casino, las pruebas por las que procesaron a la cúpula del gremio de Luz y FuerzaEl Gobierno pelea contra ese gran rival electoral. Por eso aumenta el gasto social pero, sobre todo, atrasa el tipo de cambio, que es la mejor manera de llegar a la clase media. Así se puede explicar la leve mejora de la confianza del Gobierno en el último mes. Eso sí: la emisión monetaria, que fue de 3500 millones de pesos en mayo, aumentó a 70.000 millones en junio, a 100.000 en julio y promete estar en 200.000 millones en agosto. Reabsorber esos pesos abre un fenomenal problema monetario, que exige medidas muy desagradables para su corrección. Tiene un argumento a favor el 58% que en la encuesta de Isonomía opina que el Gobierno no logrará controlar la inflación. Solo 22% considera lo contrario. El resto no contesta.Las desviaciones que produce esta economía electoral predicen algo obvio: la discusión con el Fondo Monetario va a ser mucho más trabajosa. Tanto que podría volverse más natural, en el oficialismo, dudar de la conveniencia de un acuerdo. Pero existe otro problema, menos evidente. ¿Qué sucedería si en las primarias Cristina Kirchner enfrentara un resultado más ajustado que el previsto? La urgencia por aumentar el gasto y atrasar todas las variables se dispararía de inmediato. Guzmán estaría en problemas. Más que ahora. Las derivaciones de un cuadro semejante serían más misteriosas que las condiciones en que ese cuadro se genera. En esas circunstancias angustiantes, habría que prepararse para otros videos, mucho más preocupantes, de Alberto Fernández hablando en contra de sí mismo.

Fuente: La Nación

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Quien examine el contexto en el que se desarrolla la actual disputa de poder, si no se deja sugestionar por los augurios dominantes sobre su resultado, tendrá la impresión de que es imposible que el oficialismo gane. Sin embargo, todos los pronósticos coinciden en que, si se la pudiera pensar como una competencia nacional, la carrera tendría un desenlace favorable para el Frente de Todos. Un triunfo tímido, de más o menos 4 puntos respecto de Juntos por el Cambio. Es una imagen solo indicativa: dada la diversidad de combinaciones partidarias que se presentan a nivel local, la comparación es imposible. Si se pone el foco en la batalla bonaerense, que es la más determinante, también se presume una ventaja de los candidatos del Gobierno. El fenómeno relevante, difícil de explicar, es que ese final convencional no parece congruente con la situación general del electorado. Sorprende que no haya una sorpresa. Dicho de otro modo: dado el panorama que rodea a estos comicios, el resultado que vaticinan las encuestas es un verdadero cisne negro.La sociedad a la que se consultará por sus preferencias políticas está envuelta en una atmósfera rarísima. Votantes encerrados o semi encerrados a lo largo de casi un año y medio, atemorizados por un virus endiablado. Con un solo tema de conversación: la enfermedad; en todo caso, la muerte. Y las derivaciones de ese tema: si llegaron las vacunas, si se conseguirá la segunda dosis, e inquietudes de ese tipo. Asociada a este drama, una impresionante mutación de la vida cotidiana, que se puede sintetizar, como lo hace Juan Germano, de la consultora Isonomía, en un solo detalle: “Ya no sabemos cómo hacer algo tan común y tradicional como el saludo a un conocido. ¿Chocamos los puños? ¿Los codos? ¿Conviene no tocarlo?”. Son perplejidades que llevan a un asesor de Alberto Fernández a comentar: “No estamos en una campaña. Estamos en una pandemia, en la que un día a la gente se le pedirá que vaya a votar. ¿Tomamos nota de ese aspecto emocional que hoy presenta la política? Creo que no”.El Presidente, el error y el delitoLas atípicas circunstancias de los ciudadanos hacen juego con el excepcional desafío de los candidatos: deben hacer propuestas y hablar sobre un futuro acerca del cual no tienen la más mínima idea. La visibilidad se ha reducido al cortísimo plazo. ¿Quién puede hacer una promesa? Al final de su clásico Tractatus, Wittgenstein aconseja: “Sobre lo que no se puede hablar, es mejor guardar silencio”. El drama de los políticos que piden el voto es que están obligados a decir algo. Por eso el proselitismo tiene hoy algo de patético.Al miedo de la enfermedad y de la muerte se le agrega el de las mortificaciones de la vida material. Hay cerca de 3 millones de personas que antes de la pandemia eran de clase media y ahora son pobres. Pobres con expectativas, formación y categorías políticas de clase media. Son señores o señoras que le tuvieron que anunciar a su hijo que ya no podrán pagarle la universidad. O explicarle a su hija que debe abandonar el colegio bilingüe para pasar al parroquial. Gente que debió llamar a la prepaga para cambiar de plan por uno más precario. Desde hace un año y medio se destruyeron 240.000 puestos de trabajo. Entre los sectores medios hay pánico. Pánico a la caída. Ese temor, que tiñó la última etapa de la gestión de Mauricio Macri, perdura, agravado, en estos días.Los analistas de opinión pública se encuentran con un pesimismo pocas veces visto. En casi todas las encuestas alrededor del 70% de los consultados cree que este año le está yendo peor que el anterior. Y que el que viene seguirá el descenso. Federico Aurelio, de Aresco, consigna que 57% de sus entrevistados manifiesta vivir en un estado de ansiedad, enojo o miedo. Los niveles de insatisfacción superan los de la última etapa del gobierno de Cambiemos. Al kirchnerismo nunca le tocó gobernar en un clima parecido. La consecuencia inmediata de ese malhumor es cierto tedio. Un gran desinterés por la política. Los encuestadores lo advierten en su trabajo. Uno de ellos cuenta: “Cuando en 2019 hacía estudios con el método de llamadas telefónicas automáticas, me sorprendía que me atendían una vez de cada 100 intentos. Ahora tengo que llamar 250 veces para encontrar a alguien que responda. El problema es que el que no contesta es un tipo de votante distinto del que sí lo hace. Aparece un problema metodológico delicado para establecer qué piensa la gente”.Columna de opinión de Carlos PagniEsa apatía se manifiesta en los índices de participación electoral. Hay poca información para establecer un patrón de comportamiento. Pero si se comparan las elecciones locales de Misiones de 2019 y este año, la asistencia cayó de 79 a 60%. En Río Cuarto, en 2016 intervino el 62% y el año pasado, 50%. En Salta fue del 73 al 64% entre 2017 y este año. El promedio de caída ha sido del 13%.Estos datos abren un enorme interrogante para las elecciones de septiembre y noviembre. Las principales consultoras prevén que la abstención será mayor que la diferencia entre el primero y el segundo. ¿A quién deja de votar el que no concurre? ¿Es un voto que pierde la oposición o el Gobierno? También es difícil responderlo, porque hay un enojo transversal. Para citar una evidencia: según tres de los principales analistas de opinión el único dirigente nacional, de los de primera fila, que hoy tiene más imagen positiva que negativa es Horacio Rodríguez Larreta. Alberto Fernández y María Eugenia Vidal suben o bajan en esa línea de flotación, según el mes. Un dato inesperado que aparece en un sondeo de Poliarquía, de Alejandro Catterberg: el sector que concita más confianza en las últimas mediciones es el de las Fuerzas Armadas.Catterberg observa desde hace unos meses un dato interesante por lo novedoso: el corrimiento de las preferencias por franjas etarias. Detectó que una corriente importante de mayores se aleja de Juntos por el Cambio. El motivo principal sería el rechazo a los dirigentes de esa fuerza que criticaron con mucha dureza la cuarentena estricta impuesta por Fernández. El avance de la vacunación, además, genera en ese público una mayor empatía con el Frente de Todos. Al mismo tiempo, el oficialismo ve cómo se alejan los jóvenes de su base electoral. Una explicación se relaciona también con la pandemia: las restricciones han fastidiado a la juventud mucho más que a otros sectores. Existe otro motivo en esa antipatía y es que quienes hoy tienen alrededor de 20 años no tienen una memoria luminosa de las administraciones kirchneristas. La edad de oro de Néstor Kirchner ya está quedando muy atrás para los votantes nuevos.Más rarezas a desentrañar. ¿Adonde va el voto joven? Los sondeos indican que se radicaliza. Una parte, desencantada con Juntos por el Cambio, prefiere a José Luis Espert o a Javier Milei. En el caso de este último, es más notorio el esfuerzo por ofrecerse como un castigo a toda la dirigencia política. También la izquierda trotskista se beneficiaría con esta marcha hacia los extremos. En algunas encuestas pasaría del 3 o 4% de las últimas elecciones a alrededor de 8%. Es una tendencia que podría acelerarse después de las primarias, en ambos sentidos. Sin embargo, esta fuga hacia las puntas del dial ideológico tendría un límite: la polarización kirchnerismo/antikirchnerismo y macrismo/antimacrismo sigue organizando el espacio electoral. Algunos observadores bendicen esa tensión: “La confrontación convencional empobrece el debate, infantiliza la política, pero también evita la fragmentación. Gracias a la grieta en la Argentina no se verifica la descomposición que se ve en otros países”. Es la opinión de un dirigente que fue clave en la gestión de Macri.Existe otra referencia para advertir que el triunfo oficialista, que es el consenso de todos los estudios, tiene alguna disonancia con el marco en el que se produciría. De 35 elecciones que se realizaron a escala global durante la pandemia, en 15 perdió el oficialismo, en 5 salió debilitado y en 15 ganó. Si se recorta el fenómeno a los mercados emergentes, de 30 elecciones, en 14 perdió el oficialismo, en 4 salió debilitado y en 11 ganó. Hay, como se ve, una tendencia a la declinación electoral de los gobiernos.En la Argentina suele recurrirse a un fetichismo para palpitar el desenlace de los comicios. Es el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella. Ese número mantiene desde hace años, por razones desconocidas, una correlación llamativa con el porcentaje de sufragios que obtienen los oficialismos. Si los comicios fueran este mes, el Frente de Todos sacaría, según esta misteriosa guía, 36% de los votos. Es alentador para el Gobierno porque, si las elecciones se hubieran celebrado en julio, el “resultado”, según ese índice, habría sido de 34%.La postergación del calendario beneficiaría al Frente de Todos. Pero ahora aparece, de nuevo, el misterioso comportamiento del Covid, en forma de variante delta. El Gobierno reemplaza los reflejos sanitarios por los electorales: ante la noticia de que esta nueva cepa comienza a circular, anuncia la reapertura de espectáculos deportivos y el estímulo al turismo.Las irregularidades de la vacunación también cobran relieve. Un informe de la Fundación Alem de la UCR, donde la voz sanitaria corresponde a Adolfo Rubinstein, indica que al país llegaron 48,8 millones de vacunas, se distribuyeron 44,5 millones y se aplicaron 39,6 millones. Las diferencias en esas cifras no tienen una explicación clara. Se podría especular con que el oficialismo ha retenido dosis para acelerar la vacunación en plena campaña. Es posible que muchas se preserven como segunda dosis, en un momento en que la variante Delta exige inmunizar con el esquema completo. Los técnicos radicales consignan un dato inquietante: de las dos apuestas del Gobierno han fracasado. Falta el 35% de las Sputnik y el 50% de las AstraZeneca, según lo comprometido en los contratos originales.En medio de estos inconvenientes irrumpe el “detalle” de la fiesta de cumpleaños de la primera dama en Olivos. El Presidente propone pagar una multa. Pero al mismo tiempo dice que no cometió irregularidad alguna. Esta segunda afirmación es temeraria. No porque expresa un error jurídico: en todo caso esto lo deberá determinar el fiscal porteño Ramiro González, de quien nadie puede explicar por qué investiga un episodio ocurrido en Olivos, es decir, en la jurisdicción federal de San Isidro. Lo más grave es que, al decir que violar los decretos de la cuarentena no es delito, Fernández sacrifica la que fue su principal herramienta administrativa durante toda la epidemia. Está diciendo que, en adelante, se podría abandonar el aislamiento siempre que no se contagie a nadie. Las fiestas clandestinas se vuelven regulares. Esta tesis hizo que se viralice un video en el que el Presidente se ufana de haber iniciado infinidad de causas penales contra gente que hizo lo mismo que él en aquel cumpleaños. Ese video inicia un nuevo género. Hasta ahora proliferaban antiguas imágenes de Alberto Fernández adoptando posiciones contrarias a Cristina Kirchner. Ahora comienzan a verse registros recientes de Alberto Fernández criticando medidas recientes de Alberto Fernández. Imposible calibrar cuánto afectarán la disputa política estos desaguisados en el manejo de la pandemia.La atipicidad del proceso electoral es relevante porque plantea un desafío analítico. Obliga a tomar prevenciones frente a todos los pronósticos. Pero existe otro motivo por el que se vuelve significativa: obligado a doblegar una inercia que le juega en contra, el Gobierno se vuelve más extremo en sus decisiones económicas. De todos los indicadores que instalan una duda sobre lo que pronostican las encuestas acaso el más convincente es el comportamiento del salario real. Para decirlo en otros términos: las fluctuaciones del poder adquisitivo. Existe una relación notable ente esa variable y la suerte de los oficialismos frente a las urnas. El economista Esteban Domecq ha graficado esa curva. Si se consideran pesos equivalentes, el salario real era de 104.585 pesos en julio de 2017, pasó a 88.000 pesos en octubre de 2019, subió un poco hasta 92.000 pesos en febrero del año pasado y volvió a derrumbarse hasta 84.000, que es su valor actual.El mismo poder adquisitivo se puede medir, como hace Alfonso Prat-Gay, observando un movimiento que para el Gobierno resulta odioso: el del salario mínimo medido en kilos de asado. Durante la gestión de Macri, con esa suma se podían comprar 192 kilos; hoy solo 122. El salario mínimo, entonces, perdió valor por 70 kilos de ese asado que Fernández prometía.Dinero negro, cheques y fichas de casino, las pruebas por las que procesaron a la cúpula del gremio de Luz y FuerzaEl Gobierno pelea contra ese gran rival electoral. Por eso aumenta el gasto social pero, sobre todo, atrasa el tipo de cambio, que es la mejor manera de llegar a la clase media. Así se puede explicar la leve mejora de la confianza del Gobierno en el último mes. Eso sí: la emisión monetaria, que fue de 3500 millones de pesos en mayo, aumentó a 70.000 millones en junio, a 100.000 en julio y promete estar en 200.000 millones en agosto. Reabsorber esos pesos abre un fenomenal problema monetario, que exige medidas muy desagradables para su corrección. Tiene un argumento a favor el 58% que en la encuesta de Isonomía opina que el Gobierno no logrará controlar la inflación. Solo 22% considera lo contrario. El resto no contesta.Las desviaciones que produce esta economía electoral predicen algo obvio: la discusión con el Fondo Monetario va a ser mucho más trabajosa. Tanto que podría volverse más natural, en el oficialismo, dudar de la conveniencia de un acuerdo. Pero existe otro problema, menos evidente. ¿Qué sucedería si en las primarias Cristina Kirchner enfrentara un resultado más ajustado que el previsto? La urgencia por aumentar el gasto y atrasar todas las variables se dispararía de inmediato. Guzmán estaría en problemas. Más que ahora. Las derivaciones de un cuadro semejante serían más misteriosas que las condiciones en que ese cuadro se genera. En esas circunstancias angustiantes, habría que prepararse para otros videos, mucho más preocupantes, de Alberto Fernández hablando en contra de sí mismo.

Fuente: La Nación

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Amigos, se acaba el período de bajas temperaturas y estamos ante el último fin de semana del invierno meteorológico. Todos esperarán al 21 para celebrar el cambio de estación, cuando los estudiantes copen los parques con su clásico pic nic. Algunos, más obsesivos, aguardarán al equinoccio del 22 de septiembre a las 18 horas y 21 minutos para celebrar, pero para las ciencias de la atmósfera a partir del primer día de septiembre, ya será primavera. De todas formas si usted prefiere aguardar a la clásica versión astronómica, el noveno mes del año mostrará a un invierno en su etapa final, desganado, sin fuerza, desdibujándose en tardes de calor suave y solo dando señales de vida en algunos amaneceres que obliguen a salir de casa abrigado más de la cuenta. Pero ese invierno que nos hacía tiritar de frío se va retirando lentamente, llegando a su meta después de un largo recorrido, cansado pero con el deber cumplido. Septiembre traerá la tregua térmica y por varias semanas no habrá peleas entre la afición veraniega y los amantes del frío. Prefiero no esperar y despedir hoy al invierno con las últimas palabras de Kurt Cobain: “Es mejor arder que apagarse lentamente”.Jueves: del fresquete al calorcitoDespués de cinco días sin descenso de aire templado vuelve a soplar viento norte en la ciudad, no se notará en la mínima porque el cielo despejado del amanecer favorecerá el enfriamiento de la superficie, de todas formas el amanecer será frío, con el mercurio saliendo de los 6°C pero con un inmediato repunte a media mañana. Se estima una jornada muy agradable con el sol haciendo una dupla de ataque junto al viento caliente como para empujar el termómetro por encima de los 19°C. Siguen conviviendo las mañanas frías con las tardes templadas y la temperatura nocturna también se suma al repunte térmico en un cierre con 15°C.Viernes: la última mañana fríaPara mañana se habrá completado el recambio de aire de nuestra columna y ya casi no quedarán rastros del frío intenso matinal. Se estima un amanecer en 9°C como para salir sin bufanda con muy poco viento en superficie. La veleta se moverá por todos los cuadrantes por lo que no gozaremos del descenso de aire caliente del jueves y tendremos un poquito más de nubosidad, de todas formas nuestra masa de aire, ya no tan fría, puede aprovechar la oferta solar y calentarse hasta 18°C vespertinos. La noche proyecta 14°C sin estimación de lluvias para los que quieran salir.Sábado: sube la temperaturaComienza un fin de semana de excelentes condiciones meteorológicas para la ciudad de Buenos Aires. El termómetro se levantará de mucho mejor humor con respecto a las últimas mañanas con 12°C de piso térmico en un amanecer con cielo parcialmente nublado y viento leve del noreste. Se sumará un poco más de nubosidad a la mañana para cederle el turno a una tarde a pleno sol con el termómetro superando cómodamente los 21°C. Buenas noticias para todos aquellos que quieran planificar actividad al aire libre. La noche también se muestra agradable para los que quieran salir: el día cierra con 16°C.Domingo: simulacro de primaveraLa jornada dominical suma otro casillero a la hilera de jornadas sin intromisión de aire frío para dejarnos otro día con temperatura agradable. Se intensificará el descenso de aire caliente y el termómetro tomará nota con una mínima de 12°C y una máxima de 23°C, con viento calmo por la tarde y nubosidad variable. Se puede planear sacar la mesa afuera al mediodía y salir un rato aprovechando el calor vespertino. El domingo redondea un fin de semana con buen tiempo, sin lluvias, ni frío ni viento fuerte.Spoiler alertLa próxima entrada de aire frío parece pactada para el viernes 3 de septiembre, hasta entonces el termómetro seguirá en un leve ascenso llegando a máximas que puedan alcanzar los 24°C. Las mañanas se diferenciarán del invierno con mínimas de 14°C, toda una gentileza para los friolentos. Volverán las precipitaciones después de muchos días sin lluvia, el miércoles 1 y el jueves 2 podrían ser dos jornadas solapadas por chaparrones intermitentes.Eso es todo, amigos. Para muchos es el momento tan deseado después de una larga espera. Otros vemos con melancolía como se termina nuestra estación favorita. Lo cierto es que el invierno meteorológico llega a su fin. Hasta la palabra “septiembre” ya no suena a frío y se asocia a otros colores, otras sensaciones y hasta otras emociones. Septiembre no sabe de locros ni de sopas humeantes. No sabe de bufandas ni guantes de lanas. No entiende de amaneceres tardíos ni de la noche temprana. No conoce las estufas ni las chimeneas, no comprende a la escarcha, ni al vapor que sale de las fauces ni escuchó hablar de las vacaciones de invierno. Septiembre, suena a primavera.PD: Aunque la RAE lo avale, desconfíe de toda persona que diga “Septiembre” sin la letra P.Hasta la semana que viene@JopoAngeli

Fuente: La Nación

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