OAKLAND, California, EE.UU. (AP) — Giancarlo Stanton conectó un jonrón por cuarto juego al hilo, Aaron Judge sacudió un bambinazo de tres carreras delante de su familia y amigos, y los Yanquis de Nueva York prorrogaron el viernes su mejor racha en casi 60 años al imponerse a 8-2 a los Atléticos de Oakland para sumar su 13er triunfo seguido.Se estima que el 25to vuelacercas de Stanton se fue a 472 pies, sobre el segundo anfiteatro entre los jardines izquierdo y central, uno de los más largos que se recuerdan recientemente en el Coliseum. Con este, Stanton apila seis en sus nueve últimos juegos. Luke Voit se voló la barda un out más tarde en el cuarto episodio.Gerrit Cole (13-6) ganó su tercera apertura consecutiva tras abanicar a nueve y conceder dos boletos en más de seis innings con pelota de seis hits y sin carreras en contra. Alcanzó los 200 ponches por cuarta vez en su carrera.Kyle Higashioka conectó un cuadrangular de dos carreras en el noveno para Nueva York 76-52), que está en su mejor racha de triunfos desde los 13 conseguidos entre el 1 y el 12 de septiembre de 1961.La derrota fue a la foja de Sean Manaea (8-9), que tiene un registro de 0-3 en cinco aperturas en agosto, ninguna de más de cinco entradas.Por los Yanquis, el colombiano Gio Urshela de 4-0.Por los Atléticos, el dominicano Starlin Marte de 5-2, con una anotada. El venezolano Elvis Andrus de 4-1.

Fuente: La Nación

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FILADELFIA (AP) — Jean Segura aportó un sencillo cuando había un out de la undécima entrada, y los Filis de Filadelfia se impusieron el viernes 7-6 sobre los Diamondbacks de Arizona, en un encuentro que deparó muchos vuelcos al final.Brad Miller empató la pizarra por medio de un jonrón de dos carreras en el décimo inning, mientras que Bryce Harper conectó otro cuadrangular por los Filis, quienes cortaron una seguidilla de tres derrotas y ganaron por tercera ocasión en 11 compromisos.Filadelfia permaneció cinco juegos y medio detrás de Atlanta, líder de la División Este de la Liga Nacional.Christian Walker disparó un cuadrangular de dos anotaciones en el noveno capítulo, mientras que el dominicano Ketel Marte bateó un jonrón de dos carreras, el cual significó la ventaja en el décimo capítulo.Pero ello no bastó para Arizona, el peor equipo de la Liga Nacional, con una foja de 44-86.Segura puso fin al maratón de cuatro horas y 12 minutos al conectar un sencillo con un out hacia el jardín derecho ante Taylor Clarke (1-1) para empujar al venezolano Ronald Torreyes.El triunfo fue para el dominicano Enyel de los Santos (2-2).Por los Diamondbacks, el venezolano David Peralta de 4-1. El dominicano Marte de 2-1 con una anotada y dos impulsadas.Por los Filis, los venezolanos Odúbel Herrera de 5-1 con una anotada, Freddy Galvis de 4-1, Torreyes de 1-0 con una anotada. Los dominicanos Segura de 6-2 con una anotada y una producida, Jorge Bonifacio de 1-0.

Fuente: La Nación

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FILADELFIA (AP) — Jean Segura aportó un sencillo cuando había un out de la undécima entrada, y los Filis de Filadelfia se impusieron el viernes 7-6 sobre los Diamondbacks de Arizona, en un encuentro que deparó muchos vuelcos al final.Brad Miller empató la pizarra por medio de un jonrón de dos carreras en el décimo inning, mientras que Bryce Harper conectó otro cuadrangular por los Filis, quienes cortaron una seguidilla de tres derrotas y ganaron por tercera ocasión en 11 compromisos.Filadelfia permaneció cinco juegos y medio detrás de Atlanta, líder de la División Este de la Liga Nacional.Christian Walker disparó un cuadrangular de dos anotaciones en el noveno capítulo, mientras que el dominicano Ketel Marte bateó un jonrón de dos carreras, el cual significó la ventaja en el décimo capítulo.Pero ello no bastó para Arizona, el peor equipo de la Liga Nacional, con una foja de 44-86.Segura puso fin al maratón de cuatro horas y 12 minutos al conectar un sencillo con un out hacia el jardín derecho ante Taylor Clarke (1-1) para empujar al venezolano Ronald Torreyes.El triunfo fue para el dominicano Enyel de los Santos (2-2).Por los Diamondbacks, el venezolano David Peralta de 4-1. El dominicano Marte de 2-1 con una anotada y dos impulsadas.Por los Filis, los venezolanos Odúbel Herrera de 5-1 con una anotada, Freddy Galvis de 4-1, Torreyes de 1-0 con una anotada. Los dominicanos Segura de 6-2 con una anotada y una producida, Jorge Bonifacio de 1-0.

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Para diferenciarse de la “lluvia de inversiones”, prometida infructuosamente por Mauricio Macri, el gobierno de Alberto Fernández optó por provocar otra lluvia. Esta vez, de papelitos de colores bajo la forma de billetes de pesos con los cuales busca promover un repunte artificial y transitorio del consumo para mejorar las chances del oficialismo en las elecciones legislativas del 14 de noviembre.Cuando termine este recreo económico, dentro de poco menos de 80 días, se abrirá una etapa de 23 meses con tantas o más incógnitas que el próximo resultado electoral.Por lo pronto, con una inflación reprimida por dólar y tarifas semi-congeladas mientras la “maquinita” del Banco Central (BCRA) trabaja a full, nada asegura que los actuales anabólicos para el consumo (reapertura de paritarias, créditos a tasa cero para monotributistas, rebaja y devolución de Ganancias, bonos a jubilados, refuerzo de planes sociales, entre otros) seguirán surtiendo efecto después de las elecciones. Sobre todo, cuando habrá más pesos y menos dólares disponibles debido a la progresiva declinación de las reservas netas del BCRA.Si no se corrigen a tiempo esas distorsiones, en especial de precios relativos, este año cerraría con una amplia brecha cambiaria, más presiones inflacionarias, más déficit fiscal por subsidios, menos superávit comercial y más controles cambiarios. Este escenario complicará no sólo la reactivación de la economía en 2022 (más allá de lo que ocurra con la pandemia), sino también el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para aliviar el peso de los vencimientos por casi US$40.000 millones que se concentran entre el año próximo y 2023.La gran mayoría de los analistas descuenta una corrección cambiaria para después de las elecciones o, a más tardar, a comienzos de enero de 2022. La incógnita es la forma. O sea, si habrá una aceleración del crawling peg (las minidevaluaciones diarias del BCRA, que vienen ajustando el tipo de cambio a razón de 1% mensual frente a una inflación de 3%); o bien un salto, como el 22% que la dupla Axel Kicillof- Juan Carlos Fábrega aplicó en enero de 2014 para compensar el retraso previo. Hace dos meses, el propio ex titular del BCRA había pronosticado una devaluación post electoral “controlada” de 15 a 20%.También hay coincidencias sobre la necesidad de apurar la negociación con el FMI. Aunque el ministro Martín Guzmán aceptó poner como fecha límite de un acuerdo el 31 de marzo de 2002 como “puente” para refinanciar la deuda con el Club de París (US$2400 millones), se estima que las reservas netas del BCRA no serán suficientes para pagar los vencimientos del primer trimestre con los organismos internacionales, que suman US$7200 millones. La consultora EcoGo, dirigida por Marina Dal Poggetto, resalta que hasta China exige el acuerdo con el Fondo para seguir desembolsando el financiamiento de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz (hoy transitoriamente frenado) y que la escasez de divisas se verá agravada si se produce la reapertura del turismo al exterior. De ahí que las incógnitas giren alrededor del tipo de acuerdo, plazo y condicionalidades.En una charla virtual organizada por el IAEF, el economista Carlos Melconian afirmó que si no aparecían la “Santa Soja” (con ingresos extra por US$8000 millones) y los Derechos Especiales de Giro del FMI (US$4334 millones), “este año hubiera explotado todo”.Los DEG girados esta semana, que no son un préstamo ni tienen costo sino parte de la asignación global por US$650.000 millones distribuida entre sus 190 países miembros para enfrentar el impacto de la pandemia, permitieron que las reservas brutas del BCRA superaran los 46.300 millones por primera vez desde octubre de 2019. Sin embargo, los DEG pasarán por una puerta giratoria. Así como entraron ahora, saldrán antes de fin de año para pagar los vencimientos de 2021 con el Fondo, que hasta diciembre suman un monto ligeramente inferior y podrá reembolsar con el monto aportado. Ya quedó en el recuerdo el documento del bloque de senadores oficialistas, impulsado por Cristina Kirchner, que le reclamaba al Gobierno no destinar los DEG a pagarle al FMI. Cuando el dólar empezó a subir hace un mes, la propia vicepresidenta dio marcha atrás. El debate interno pasa ahora por si serán contabilizados como ingreso de capital al Tesoro, en cuyo caso provocarán una mejora transitoria y cosmética del déficit fiscal de este año (bajará 1% del PBI), que no podrá computarse en el próximo a menos que otros países le presten o donen DEG a la Argentina.Hacia adelante, Melconian prevé un acuerdo sui generis. Cree que los US$40.000 millones que vencen en 2022 y 2023 no serán refinanciados por el Fondo a largo plazo, como en el canje de deuda de 2020 con los acreedores privados. Y que el staff del organismo podría proponer un rollover trimestral permanente a 10 años, a cambio del cumplimiento de metas fiscales, monetarias y de reservas de corto plazo. La deuda sería fraccionada así a razón de 4000 millones por año en función de esa condicionalidad, que no incluiría reformas estructurales.Héctor Torres, exdirector argentino en el FMI (2004/2008 y 2016/2017) no descarta esa posibilidad, pero en un reportaje con radio EcoMedios consideró que no serviría para generar confianza, como sí lo sería avanzar hacia un consenso político sobre las reformas (laboral, previsional, tributaria) que necesita la Argentina para lograr un crecimiento económico sostenido a base de mayores inversiones y exportaciones. También sostuvo que la renegociación de la deuda se hizo al revés: primero se podría haber negociado un acuerdo con el Fondo con cláusulas flexibles para 2019/2020, en vez de empezar por la reestructuración de la deuda con los privados que no permitió bajar el riesgo país, hoy en torno de 1540/1600 puntos, ante la ausencia de un plan económico.Al igual que muchos economistas, Torres coincide en que un default con el Fondo no es opción, porque el país dejaría de recibir financiamiento de organismos como el Banco Mundial y el BID, así como cartas de crédito para exportaciones e importaciones.Aun así, el debate sobre el endeudamiento en plena campaña electoral encubre una realidad: la incapacidad de la dirigencia política para lograr un Estado financiable, que contribuya a la estabilidad económica. Por más que se fraccione la historia reciente, sólo en la última década se necesitaron entre 20.000 y 30.000 millones de dólares por año para cubrir el déficit fiscal. En su segundo mandato, después de que el gasto público subiera 20 puntos de PBI, CFK dilapidó 25.000 millones en reservas ante la imposibilidad de acceder al crédito externo y recurrió a la emisión de pesos. También dejó un tendal de juicios en el exterior (más de US$17.000 millones) por reestatizaciones, expropiaciones o incumplimiento de contratos. Macri se endeudó a razón de US$30.000 millones por año para financiar el gradualismo fiscal, hasta que en 2018 se le cortó el crédito externo y debió recurrir al FMI con la asistencia récord de US$45.000 millones para completar su mandato. En todo ese período, el kirchnerismo en el Congreso votó en contra todas las leyes de presupuesto. Y Alberto Fernández, que sancionó la ley de emergencias múltiples al comenzar su gestión, financió el déficit con deuda en pesos a corto plazo o indexada equivalente a casi US$30.000 millones y más de 60% con emisión monetaria.Más atrás en el tiempo, la Argentina firmó desde 1958 con el Fondo Monetario 20 acuerdos stand-by; 6 convenios compensatorios por caída de exportaciones y uno denominado “oil facility”, según un trabajo de los economistas Lisandro Barry y Carlos Quaglio publicado en 2018. O sea, un total de 27 en 50 años, con un promedio de uno casi dos años (1,8) y condiciones que no llegaron a cumplirse en ningún caso.ßnestorscibona@gmail.com

Fuente: La Nación

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Para diferenciarse de la “lluvia de inversiones”, prometida infructuosamente por Mauricio Macri, el gobierno de Alberto Fernández optó por provocar otra lluvia. Esta vez, de papelitos de colores bajo la forma de billetes de pesos con los cuales busca promover un repunte artificial y transitorio del consumo para mejorar las chances del oficialismo en las elecciones legislativas del 14 de noviembre.Cuando termine este recreo económico, dentro de poco menos de 80 días, se abrirá una etapa de 23 meses con tantas o más incógnitas que el próximo resultado electoral.Por lo pronto, con una inflación reprimida por dólar y tarifas semi-congeladas mientras la “maquinita” del Banco Central (BCRA) trabaja a full, nada asegura que los actuales anabólicos para el consumo (reapertura de paritarias, créditos a tasa cero para monotributistas, rebaja y devolución de Ganancias, bonos a jubilados, refuerzo de planes sociales, entre otros) seguirán surtiendo efecto después de las elecciones. Sobre todo, cuando habrá más pesos y menos dólares disponibles debido a la progresiva declinación de las reservas netas del BCRA.Si no se corrigen a tiempo esas distorsiones, en especial de precios relativos, este año cerraría con una amplia brecha cambiaria, más presiones inflacionarias, más déficit fiscal por subsidios, menos superávit comercial y más controles cambiarios. Este escenario complicará no sólo la reactivación de la economía en 2022 (más allá de lo que ocurra con la pandemia), sino también el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para aliviar el peso de los vencimientos por casi US$40.000 millones que se concentran entre el año próximo y 2023.La gran mayoría de los analistas descuenta una corrección cambiaria para después de las elecciones o, a más tardar, a comienzos de enero de 2022. La incógnita es la forma. O sea, si habrá una aceleración del crawling peg (las minidevaluaciones diarias del BCRA, que vienen ajustando el tipo de cambio a razón de 1% mensual frente a una inflación de 3%); o bien un salto, como el 22% que la dupla Axel Kicillof- Juan Carlos Fábrega aplicó en enero de 2014 para compensar el retraso previo. Hace dos meses, el propio ex titular del BCRA había pronosticado una devaluación post electoral “controlada” de 15 a 20%.También hay coincidencias sobre la necesidad de apurar la negociación con el FMI. Aunque el ministro Martín Guzmán aceptó poner como fecha límite de un acuerdo el 31 de marzo de 2002 como “puente” para refinanciar la deuda con el Club de París (US$2400 millones), se estima que las reservas netas del BCRA no serán suficientes para pagar los vencimientos del primer trimestre con los organismos internacionales, que suman US$7200 millones. La consultora EcoGo, dirigida por Marina Dal Poggetto, resalta que hasta China exige el acuerdo con el Fondo para seguir desembolsando el financiamiento de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz (hoy transitoriamente frenado) y que la escasez de divisas se verá agravada si se produce la reapertura del turismo al exterior. De ahí que las incógnitas giren alrededor del tipo de acuerdo, plazo y condicionalidades.En una charla virtual organizada por el IAEF, el economista Carlos Melconian afirmó que si no aparecían la “Santa Soja” (con ingresos extra por US$8000 millones) y los Derechos Especiales de Giro del FMI (US$4334 millones), “este año hubiera explotado todo”.Los DEG girados esta semana, que no son un préstamo ni tienen costo sino parte de la asignación global por US$650.000 millones distribuida entre sus 190 países miembros para enfrentar el impacto de la pandemia, permitieron que las reservas brutas del BCRA superaran los 46.300 millones por primera vez desde octubre de 2019. Sin embargo, los DEG pasarán por una puerta giratoria. Así como entraron ahora, saldrán antes de fin de año para pagar los vencimientos de 2021 con el Fondo, que hasta diciembre suman un monto ligeramente inferior y podrá reembolsar con el monto aportado. Ya quedó en el recuerdo el documento del bloque de senadores oficialistas, impulsado por Cristina Kirchner, que le reclamaba al Gobierno no destinar los DEG a pagarle al FMI. Cuando el dólar empezó a subir hace un mes, la propia vicepresidenta dio marcha atrás. El debate interno pasa ahora por si serán contabilizados como ingreso de capital al Tesoro, en cuyo caso provocarán una mejora transitoria y cosmética del déficit fiscal de este año (bajará 1% del PBI), que no podrá computarse en el próximo a menos que otros países le presten o donen DEG a la Argentina.Hacia adelante, Melconian prevé un acuerdo sui generis. Cree que los US$40.000 millones que vencen en 2022 y 2023 no serán refinanciados por el Fondo a largo plazo, como en el canje de deuda de 2020 con los acreedores privados. Y que el staff del organismo podría proponer un rollover trimestral permanente a 10 años, a cambio del cumplimiento de metas fiscales, monetarias y de reservas de corto plazo. La deuda sería fraccionada así a razón de 4000 millones por año en función de esa condicionalidad, que no incluiría reformas estructurales.Héctor Torres, exdirector argentino en el FMI (2004/2008 y 2016/2017) no descarta esa posibilidad, pero en un reportaje con radio EcoMedios consideró que no serviría para generar confianza, como sí lo sería avanzar hacia un consenso político sobre las reformas (laboral, previsional, tributaria) que necesita la Argentina para lograr un crecimiento económico sostenido a base de mayores inversiones y exportaciones. También sostuvo que la renegociación de la deuda se hizo al revés: primero se podría haber negociado un acuerdo con el Fondo con cláusulas flexibles para 2019/2020, en vez de empezar por la reestructuración de la deuda con los privados que no permitió bajar el riesgo país, hoy en torno de 1540/1600 puntos, ante la ausencia de un plan económico.Al igual que muchos economistas, Torres coincide en que un default con el Fondo no es opción, porque el país dejaría de recibir financiamiento de organismos como el Banco Mundial y el BID, así como cartas de crédito para exportaciones e importaciones.Aun así, el debate sobre el endeudamiento en plena campaña electoral encubre una realidad: la incapacidad de la dirigencia política para lograr un Estado financiable, que contribuya a la estabilidad económica. Por más que se fraccione la historia reciente, sólo en la última década se necesitaron entre 20.000 y 30.000 millones de dólares por año para cubrir el déficit fiscal. En su segundo mandato, después de que el gasto público subiera 20 puntos de PBI, CFK dilapidó 25.000 millones en reservas ante la imposibilidad de acceder al crédito externo y recurrió a la emisión de pesos. También dejó un tendal de juicios en el exterior (más de US$17.000 millones) por reestatizaciones, expropiaciones o incumplimiento de contratos. Macri se endeudó a razón de US$30.000 millones por año para financiar el gradualismo fiscal, hasta que en 2018 se le cortó el crédito externo y debió recurrir al FMI con la asistencia récord de US$45.000 millones para completar su mandato. En todo ese período, el kirchnerismo en el Congreso votó en contra todas las leyes de presupuesto. Y Alberto Fernández, que sancionó la ley de emergencias múltiples al comenzar su gestión, financió el déficit con deuda en pesos a corto plazo o indexada equivalente a casi US$30.000 millones y más de 60% con emisión monetaria.Más atrás en el tiempo, la Argentina firmó desde 1958 con el Fondo Monetario 20 acuerdos stand-by; 6 convenios compensatorios por caída de exportaciones y uno denominado “oil facility”, según un trabajo de los economistas Lisandro Barry y Carlos Quaglio publicado en 2018. O sea, un total de 27 en 50 años, con un promedio de uno casi dos años (1,8) y condiciones que no llegaron a cumplirse en ningún caso.ßnestorscibona@gmail.com

Fuente: La Nación

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El presidente Alberto Fernández envió señales de que seguirán en sus cargos los funcionarios de su entorno más cercano, los mismos que el kirchnerismo pidió remover tras el escándalo de Olivos. La confirmación se la transmitió a sus amigos en privado. En su momento de mayor debilidad, el Presidente se niega a entregarle a Cristina Kirchner y La Cámpora su último círculo de colaboradores. Ellos representan en la privacidad presidencial más que auxiliares de confianza, les da encargos personales, comparten secretos y un sentido de familiaridad. El dato es revelador, muestra que las órdenes y ofensas de Cristina Kirchner hacia la autoridad presidencial dejaron de ser significativas. Se volvieron folclore. Lo novedoso ahora es la resistencia de Alberto Fernández a cambiar el rumbo. Y ese es, desde la mirada de otros sectores de la coalición gobernante, el verdadero problema.Máximo Kirchner acusó a los medios por el “odio que estigmatiza a determinados sectores políticos”En La Cámpora amonestan al Presidente porque sus conductas, la erosión que les genera, ponen en riesgo su proyecto político para los próximos “40 años”, según los cálculos y planes que se discuten en el interior de la agrupación liderada por Máximo Kirchner. Pero desde la intimidad presidencial la respuesta dista del arrepentimiento. “Vamos a lograr la primera victoria del peronismo en una elección intermedia en los últimos 16 años”, confronta en la Casa Rosada un colaborador de Alberto Fernández. Se refiere a un eventual triunfo del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, que el Gobierno aspira a capitalizar como propio. ¿Cómo se llega a la cifra de 16 años? Porque la última vez que ganó el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires en una elección legislativa fue en 2005. Nunca más. Cuatro años después fue vencido por un efímero Francisco De Narváez, que hizo morder la derrota a un seleccionado que integraban Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa, con candidaturas testimoniales. Justamente Massa sería luego el verdugo de Cristina Kirchner en las legislativas siguientes, de 2013, cuando derrotó a Martín Insaurralde. Y en las últimas elecciones de medio término, en 2017 y con el macrismo en el poder, fue Esteban Bullrich quien venció a Cristina Kirchner. Un recuerdo doloroso para el Instituto Patria, que el Gobierno trae al presente en el peor momento del Presidente.La foto de unidad que intentó exhibir el Frente de TodosLos cálculos de la Casa Rosada son certeros, con la salvedad de que las elecciones todavía deben jugarse. Y los comicios aparecen impredecibles. Lo fundamental es que al recordarle a Cristina Kirchner que puede lograr la primera victoria legislativa del kirchnerismo en la provincia en los últimos 16 años, Alberto Fernández le advierte a su vicepresidenta que se considera capaz de superarla. Aquello que en otros ámbitos suena a surrealismo, en la Casa Rosada se repite con convicción. Por eso, no todos en el kirchnerismo consideran que un triunfo despeja las dificultades. Algunos piensan que las puede agravar. Son quienes pretenden disciplinar al Presidente, los mismos que en privado se preguntan cómo lo convencerán de las limitaciones personales y de su entorno si se adjudica una victoria como propia y les recuerda a sus socios que ganó después de una caída de 10 puntos del PBI y en medio de una pandemia mundial. Pierden si gana.Tensiones con La CámporaEn la Casa Rosada sonríen con la encerrona. “Si a Alberto le va mal en el gobierno, el kirchnerismo va a ser derrotado en las próximas elecciones presidenciales; pero si le va bien, ¿Quién va a quitarle la posibilidad de presentarse a una reelección?” No se repliegan, confrontan las críticas internas sin cuidados: “La Cámpora está estigmatizada, sólo gana elecciones en lugares muy puntuales y es un fenómeno del Conurbano”, diagnostican.Así, mientras en el kirchnerismo trazan estrategias para desligar su futuro político de la suerte presidencial, Alberto Fernández imagina un camino de resurrección. La semana próxima viajará a Ecuador para reunirse con el presidente Guillermo Lasso, una forma de mostrar que puede dialogar con jefes de Estado distantes de su credo político. Luego planea aterrizar en México para encabezar la Celac. Y el mes que viene participará de la asamblea de las Naciones Unidas. Allí, en Nueva York, aspira a concretar un encuentro bilateral con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. No hay retroceso frente a los mensajes internos. Y en su actitud desnuda la debilidad de Cristina Kirchner: ya no puede disciplinarlo, ni siquiera en su peor momento.Efectivamente, para algunos accionistas del Frente de Todos, ganar puede ser un problema si Alberto Fernández se considera fortalecido. Sobre todo, para quienes ven alejar sus proyectos políticos en cada nueva intervención pública del Presidente. Por ejemplo, con sus recientes elogios a la profesora Laura Radetich por su capacidad pedagógica para incitar al debate de manera “formidable”, es decir, a los gritos, con datos falsos y desprecio por la capacidad intelectual de los alumnos que se atrevían a contradecirla.

Fuente: La Nación

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El presidente Alberto Fernández envió señales de que seguirán en sus cargos los funcionarios de su entorno más cercano, los mismos que el kirchnerismo pidió remover tras el escándalo de Olivos. La confirmación se la transmitió a sus amigos en privado. En su momento de mayor debilidad, el Presidente se niega a entregarle a Cristina Kirchner y La Cámpora su último círculo de colaboradores. Ellos representan en la privacidad presidencial más que auxiliares de confianza, les da encargos personales, comparten secretos y un sentido de familiaridad. El dato es revelador, muestra que las órdenes y ofensas de Cristina Kirchner hacia la autoridad presidencial dejaron de ser significativas. Se volvieron folclore. Lo novedoso ahora es la resistencia de Alberto Fernández a cambiar el rumbo. Y ese es, desde la mirada de otros sectores de la coalición gobernante, el verdadero problema.Máximo Kirchner acusó a los medios por el “odio que estigmatiza a determinados sectores políticos”En La Cámpora amonestan al Presidente porque sus conductas, la erosión que les genera, ponen en riesgo su proyecto político para los próximos “40 años”, según los cálculos y planes que se discuten en el interior de la agrupación liderada por Máximo Kirchner. Pero desde la intimidad presidencial la respuesta dista del arrepentimiento. “Vamos a lograr la primera victoria del peronismo en una elección intermedia en los últimos 16 años”, confronta en la Casa Rosada un colaborador de Alberto Fernández. Se refiere a un eventual triunfo del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, que el Gobierno aspira a capitalizar como propio. ¿Cómo se llega a la cifra de 16 años? Porque la última vez que ganó el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires en una elección legislativa fue en 2005. Nunca más. Cuatro años después fue vencido por un efímero Francisco De Narváez, que hizo morder la derrota a un seleccionado que integraban Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa, con candidaturas testimoniales. Justamente Massa sería luego el verdugo de Cristina Kirchner en las legislativas siguientes, de 2013, cuando derrotó a Martín Insaurralde. Y en las últimas elecciones de medio término, en 2017 y con el macrismo en el poder, fue Esteban Bullrich quien venció a Cristina Kirchner. Un recuerdo doloroso para el Instituto Patria, que el Gobierno trae al presente en el peor momento del Presidente.La foto de unidad que intentó exhibir el Frente de TodosLos cálculos de la Casa Rosada son certeros, con la salvedad de que las elecciones todavía deben jugarse. Y los comicios aparecen impredecibles. Lo fundamental es que al recordarle a Cristina Kirchner que puede lograr la primera victoria legislativa del kirchnerismo en la provincia en los últimos 16 años, Alberto Fernández le advierte a su vicepresidenta que se considera capaz de superarla. Aquello que en otros ámbitos suena a surrealismo, en la Casa Rosada se repite con convicción. Por eso, no todos en el kirchnerismo consideran que un triunfo despeja las dificultades. Algunos piensan que las puede agravar. Son quienes pretenden disciplinar al Presidente, los mismos que en privado se preguntan cómo lo convencerán de las limitaciones personales y de su entorno si se adjudica una victoria como propia y les recuerda a sus socios que ganó después de una caída de 10 puntos del PBI y en medio de una pandemia mundial. Pierden si gana.Tensiones con La CámporaEn la Casa Rosada sonríen con la encerrona. “Si a Alberto le va mal en el gobierno, el kirchnerismo va a ser derrotado en las próximas elecciones presidenciales; pero si le va bien, ¿Quién va a quitarle la posibilidad de presentarse a una reelección?” No se repliegan, confrontan las críticas internas sin cuidados: “La Cámpora está estigmatizada, sólo gana elecciones en lugares muy puntuales y es un fenómeno del Conurbano”, diagnostican.Así, mientras en el kirchnerismo trazan estrategias para desligar su futuro político de la suerte presidencial, Alberto Fernández imagina un camino de resurrección. La semana próxima viajará a Ecuador para reunirse con el presidente Guillermo Lasso, una forma de mostrar que puede dialogar con jefes de Estado distantes de su credo político. Luego planea aterrizar en México para encabezar la Celac. Y el mes que viene participará de la asamblea de las Naciones Unidas. Allí, en Nueva York, aspira a concretar un encuentro bilateral con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. No hay retroceso frente a los mensajes internos. Y en su actitud desnuda la debilidad de Cristina Kirchner: ya no puede disciplinarlo, ni siquiera en su peor momento.Efectivamente, para algunos accionistas del Frente de Todos, ganar puede ser un problema si Alberto Fernández se considera fortalecido. Sobre todo, para quienes ven alejar sus proyectos políticos en cada nueva intervención pública del Presidente. Por ejemplo, con sus recientes elogios a la profesora Laura Radetich por su capacidad pedagógica para incitar al debate de manera “formidable”, es decir, a los gritos, con datos falsos y desprecio por la capacidad intelectual de los alumnos que se atrevían a contradecirla.

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Mañana será el gran día. Tras las medidas de aislamiento adoptadas durante la pandemia y los largos períodos de cuarentena obligatoria, Mirtha Legrand regresará a la televisión para conducir La noche de Mirtha. Entre otros adelantos de la velada, ya se conocen el menú, los invitados y los posibles looks que lucirá la diva en su esperado regreso a la TV.La conductora será anfitriona de su mesa en lugar de Juana Viale, quien la reemplazó durante este tiempo y que se encuentra haciendo la cuarentena en un hotel tras su regreso desde Europa. La nieta de Legrand viajó a Europa para acompañar a su hija Ámbar de Benedictis, quien se trasladó a París para comenzar sus estudios de cine.De viaje con Iván de Pineda: las claves para conocer un lugar en sólo 48 horas“Este sábado nos volvemos a ver por la pantalla de @eltreceoficial. ¡Los espero!”, fue el mensaje con el que Legrand acompañó hace unas horas una publicación en su cuenta de Twitter para anunciar el menú de la noche de mañana.La chef Jimena Monteverde se propone sorprender a los invitados del programa con una propuesta que tiene como una entrada a base de flan de calabaza y puerro, risotto de langostinos como plato principal y, de postre, pavlova suave con crema de lima.El menú de la #mesaza ??.Este sábado nos volvemos a ver por la pantalla de @eltreceoficial . ¡Los espero!?? pic.twitter.com/gumORSRf3x— Mirtha Legrand (@mirthalegrand) August 27, 2021Las personalidades que compartirán la mesaza con la diva serán, en este caso, el periodista Jonatan Viale, el conductor Baby Etchecopar, la modelo y conductora Carolina Pampita Ardohain y el ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós.Claudio Cosano será el encargado de vestir a la estrella de la televisión. Según contó el diseñador a LA NACION, él mismo se encargó de que Chiquita se probara tres modelos diferentes y con diversa paleta de colores. Mañana, en su camarín de los estudios La Corte, la conductora decidirá con qué vestido enfrentará las cámaras en su regreso. View this post on Instagram A post shared by Mirtha Legrand (@mirthalegrand)Sobre el proceso para el armado de la indumentaria, Cosano explicó a este diario: “Junto con Vidal Rivas, que es su asesor desde siempre, le llevé tres propuestas muy variadas en modelos y colores para que ella elija y decida. Antes de irme de viaje, en junio, ya fui a su casa y junto con Vidal le probamos las opciones, así yo me quedaba tranquilo de que en el caso de comenzar el programa mientras yo estaba fuera del país, ella ya los tuviera”, explicó primero.Como esta semana se anunció el regreso de Legrand a la pantalla, el modisto acudió nuevamente a su domicilio para la realización de nuevas pruebas de vestuario. “Los perfeccioné más y ya los tiene listos para que ella elija y decida. A la Chiqui la visto desde siempre, hace años, y conozco su estilo y su gusto. El último diseño mío que usó para su regreso y despedida del ciclo el año pasado fue tan impactante en cuanto al diseño y el color (aquel vestido azul eléctrico) que para este año pensamos en algo completamente distinto, así que yo creo que sea la opción que elija, va a estar divina y con una propuesta nueva”, explicó el diseñador.Según adelantó, entre los tres diseños que le presentó uno es color champagne, otro es rosa pastel y el tercero es blanco níveo. Habrá que ver con cuál de ellos hará su entrada Legrand este sábado. View this post on Instagram A post shared by Mirtha Legrand (@mirthalegrand)En cuanto a los protocolos que seguirá mañana la conductora antes del comienzo de su programa, que se emitirá a partir de las 21.30 horas, se estima que llegará al mediodía al edificio de la calle Fraga, en el barrio de Chacarita, y que no demorará mucho en pisar el set. Previo paso por su camarín, la idea es que antes de las 13, Chiquita haga un reconocimiento del territorio que le tocará transitar, dado que este es el primer año que tanto La noche de Mirtha como Almorzando con Mirtha Legrand se graban en La Corte, abandonando la tradición de hacerlo en Estudio Mayor de Kuarzo. Por estas horas, Nacho Viale y Diego Palacio, responsables de StoryLab, están evaluando la dinámica en el set, ya que se trata de un espacio muy amplio y con desniveles, aunque Mirtha no ingresaría a la escenografía por el gran escenario elevado.La diva tiene aplicadas las dos dosis de la vacuna Sputnik V, razón que impulsó a su nieto y productor Nacho Viale a proponerle conducir el programa, aunque también lo hizo en diciembre cuando aún no estaba vacunada. Con todo, la diva ahora estará más tranquila sabiendo que cuenta con la protección inmunológica adecuada.Los programas de Legrand se graban los sábados desde las 13. Mañana solo se llevará a cabo el rodaje de La Noche de Mirtha, dado que se decidió no exigir por demás a la conductora y no hacerla grabar la edición dominical de Almorzando con Mirtha Legrand.Para evitar excesivos riesgos sanitarios, la idea es que la diva permanezca el menor tiempo posible dentro de las instalaciones de La Corte. Hasta la temporada anterior, los programas se hacían en Estudio Mayor de Kuarzo, pero este año su nieto decidió mudar la realización de los ciclos a estudios de mayores dimensiones donde, hasta diciembre, Marcelo Tinelli realizaba sus formatos ShowMatch y Cantando 2020, hoy ubicados en los sets de Baires en la localidad de Don Torcuato. Los programas de Legrand cuentan con una escenografía de 500 metros cuadrados y 105 metros de pantallas, entre otras de las novedades incorporadas al nuevo escenario.El regreso de Mirtha Legrand: finalmente, Roberto Moldavsky no será de la partida, pero ya tiene reemplazo

Fuente: La Nación

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La victoria frente a Aldosivi era necesaria para River. Mientras atraviesa una clara irregularidad, el plantel precisaba recuperar confianza, levantar niveles individuales y colectivos y ganar terreno en el Torneo 2021 de la Liga Profesional, el único objetivo que le queda en el semestre. Pero para el técnico Marcelo Gallardo no hubo tiempo de relajación ni de disfrute, aunque resulte una paradoja. Una vez finalizado el partido del jueves pasado en el Monumental, su cabeza ya comenzó a trabajar en lo que viene: el lunes enfrentará a Sarmiento en Junín y el domingo recibirá a Independiente en Núñez. Y el panorama es difícil: tendrá cinco bajas por las Eliminatorias Sudamericanas y una larga lista de lesionados que lo exige un rearmado del rompecabezas.La elección de suspender la conferencia de prensa que estaba pautada tras el triunfo por 2-0 frente al Tiburón fue un claro síntoma que no tiene un trasfondo más que el que está a la vista. Desde el club se informó que fue una decisión personal tomada por el DT en el post partido, pero, al analizar el contexto, es más que probable que haya querido evitar tener que dar su opinión acerca de la sangría que sufrirá su equipo en los próximos días para no exponer un contrapunto o una crítica hacia la dirigencia. Porque, más allá de que se conocía que la Liga no frenaba en las fechas FIFA, lo extraño es que River tenga que jugar jueves y lunes en lugar de miércoles y domingo: los días de las jornadas locales, que pasan a ser “inapelables” por reglamento cuando se establecen, se dieron a conocer el 10 de agosto, cuando ya se conocían las fechas de las Eliminatorias.Enzo Pérez abrazó a Gallardo tras su gol, el segundo del 2-0 a Aldosivi, un desahogo para el DT (LA NACION/Mauro Alfieri/)Así, el contexto pudo haber sido otro, al menos para el partido con Sarmiento. Y es una realidad. Por ejemplo, Racing podrá tener a Gabriel Arias y Eugenio Mena para el clásico del domingo por la noche ante Boca, ya que los jugadores chilenos se sumarán el lunes a la concentración. Pero, por las exigencias de las selecciones, el Millonario perderá a los paraguayos David Martínez y Robert Rojas y al chileno Paulo Díaz –sus únicos tres centrales disponibles–, más allá de Franco Armani y Julián Álvarez, quienes esta madrugada ya viajaban rumbo a Venezuela con el cuerpo técnico de la selección argentina.En medio del problema, las imágenes de la charla en el estadio entre Gallardo y el manager Enzo Francescoli también generaron un cierto revuelo. Pero, por fuera de las especulaciones, está claro que el panorama para el Muñeco dista mucho de ser el mejor porque, además, sufre diversas complicaciones físicas: Fabrizio Angileri y Jonatan Maidana están desgarrados, Javier Pinola sigue su recuperación tras la fractura del cúbito derecho, Leonardo Ponzio continúa recuperándose de la miocarditis y Nicolás De La Cruz padece una fatiga muscular en el psoas izquierdo.Marcelo Gallardo y Enzo Francescoli charlando en el Monumental luego de la victoria contra Aldosivi; los inconvenientes les ganan a las soluciones por estos días en RiverTodos ellos todavía trabajan de forma diferenciada, pero ayer se abrieron algunas luces de esperanza. A pesar de haber sido reservado por Uruguay para las Eliminatorias, De La Cruz quedó afuera de la convocatoria final por su lesión y afrontará la recuperación con el cuerpo médico millonario. Difícilmente pueda jugar este lunes, pero en Núñez se sostiene la esperanza de poder recuperarlo para recibir a Independiente. Para ese compromiso, el volante uruguayo, una pieza clave, ya habrá alcanzado los 12 días de recuperación, mientras que tanto Angileri como Maidana tendrán 18 días, pero, al estar desgarrados, la expectativa no es tan alta.En los entrenamientos de River faltarán varios futbolistas durante los próximos días. (@riverplate/)Por otro lado, entre otras buenas noticias del viernes, Jorge Carrascal recibió el alta médica tras una fatiga muscular en el recto izquierdo y ya está a disposición de Gallardo. Y, además, no se descarta que Ponzio pueda regresar a la convocatoria para viajar a Junín: ayer le hicieron evaluaciones físicas y hoy continuarán para saber cómo responde. El capitán de 39 años tiene desde el 9 de agosto el alta tras la miocarditis por el Covid-19 –se contagió el 17 de mayo–, pero realizó una readaptación física antes de volver a jugar. Así, podría volver a estar disponible tras más de tres meses.Armar un equipo sin centrales¿Qué equipo utilizará Gallardo frente a Sarmiento? Esa es la gran incógnita. Hay siete nombres que parecen tener su puesto fijo: Enrique Bologna en el arco; Alex Vigo y Milton Casco en los laterales; Enzo Pérez y Bruno Zuculini en el mediocampo; y Matías Suárez y Braian Romero en el ataque. Ahora bien, el dilema más crucial está en la zaga. Sin Rojas, Martínez y Díaz por la fecha FIFA, y sin Maidana y Pinola por sus lesiones, el DT no tiene centrales y deberá apelar a la Reserva.La palomita de Enzo Pérez frente a Aldosivi, en el partido de mejor rendimiento de River en un largo tiempo. (LA NACION/Mauro Alfieri/)El primer nombre que aparece es el de Tomás Lecanda, primer marcador central del equipo que dirige Juan José Borrelli. El defensor, de 19 años, fue al banco en la Bombonera en el superclásico con Boca de la Copa de la Liga en medio del brote masivo de Covid-19 en mayo y luego debutó en primera contra Independiente Santa Fe y Fluminense en el Monumental en la Copa Libertadores. Entre junio y julio realizó su primera pretemporada con el plantel y ahora podría jugar su primer partido por torneos locales con River.Para el segundo apellido hay tres opciones. La primera es utilizar a Zuculini como marcador central. La segunda es apostar por Felipe Peña, quien ya jugó en primera y es el número cinco de la Reserva, pero supo ser central. Y la tercera es apelar a la cantera para hacer debutar a otro juvenil. Entre las posibilidades aparecen los dos defensores que alternan la titularidad en Reserva para acompañar a Lecanda: Román Suárez (diestro, 20 años) y Lucas Monzón (zurdo, 18 años). En la última semana, Gallardo hizo entrenar con la primera al central Suárez, junto con el lateral izquierdo Felipe Salomoni (18 años). Ambos podrían ser considerados por el DT.Para el resto del equipo, quedan seis variantes que lucharán por dos o tres puestos del mediocampo: Jorge Carrascal, José Paradela, Enzo Fernández, Agustín Palavecino, Santiago Simón y Tomás Galván buscan su lugar. Así, Gallardo mastica la bronca por tener que atravesar dos partidos cruciales sin sus mejores apellidos y, mientras el calendario le sigue jugando malas pasadas, apuesta a volver a sacar adelante con su ingenio una situación llena de dificultades. En una recta de año que ya no tiene la Libertadores para disputar y también el final de su contrato.

Fuente: La Nación

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La victoria frente a Aldosivi era necesaria para River. Mientras atraviesa una clara irregularidad, el plantel precisaba recuperar confianza, levantar niveles individuales y colectivos y ganar terreno en el Torneo 2021 de la Liga Profesional, el único objetivo que le queda en el semestre. Pero para el técnico Marcelo Gallardo no hubo tiempo de relajación ni de disfrute, aunque resulte una paradoja. Una vez finalizado el partido del jueves pasado en el Monumental, su cabeza ya comenzó a trabajar en lo que viene: el lunes enfrentará a Sarmiento en Junín y el domingo recibirá a Independiente en Núñez. Y el panorama es difícil: tendrá cinco bajas por las Eliminatorias Sudamericanas y una larga lista de lesionados que lo exige un rearmado del rompecabezas.La elección de suspender la conferencia de prensa que estaba pautada tras el triunfo por 2-0 frente al Tiburón fue un claro síntoma que no tiene un trasfondo más que el que está a la vista. Desde el club se informó que fue una decisión personal tomada por el DT en el post partido, pero, al analizar el contexto, es más que probable que haya querido evitar tener que dar su opinión acerca de la sangría que sufrirá su equipo en los próximos días para no exponer un contrapunto o una crítica hacia la dirigencia. Porque, más allá de que se conocía que la Liga no frenaba en las fechas FIFA, lo extraño es que River tenga que jugar jueves y lunes en lugar de miércoles y domingo: los días de las jornadas locales, que pasan a ser “inapelables” por reglamento cuando se establecen, se dieron a conocer el 10 de agosto, cuando ya se conocían las fechas de las Eliminatorias.Enzo Pérez abrazó a Gallardo tras su gol, el segundo del 2-0 a Aldosivi, un desahogo para el DT (LA NACION/Mauro Alfieri/)Así, el contexto pudo haber sido otro, al menos para el partido con Sarmiento. Y es una realidad. Por ejemplo, Racing podrá tener a Gabriel Arias y Eugenio Mena para el clásico del domingo por la noche ante Boca, ya que los jugadores chilenos se sumarán el lunes a la concentración. Pero, por las exigencias de las selecciones, el Millonario perderá a los paraguayos David Martínez y Robert Rojas y al chileno Paulo Díaz –sus únicos tres centrales disponibles–, más allá de Franco Armani y Julián Álvarez, quienes esta madrugada ya viajaban rumbo a Venezuela con el cuerpo técnico de la selección argentina.En medio del problema, las imágenes de la charla en el estadio entre Gallardo y el manager Enzo Francescoli también generaron un cierto revuelo. Pero, por fuera de las especulaciones, está claro que el panorama para el Muñeco dista mucho de ser el mejor porque, además, sufre diversas complicaciones físicas: Fabrizio Angileri y Jonatan Maidana están desgarrados, Javier Pinola sigue su recuperación tras la fractura del cúbito derecho, Leonardo Ponzio continúa recuperándose de la miocarditis y Nicolás De La Cruz padece una fatiga muscular en el psoas izquierdo.Marcelo Gallardo y Enzo Francescoli charlando en el Monumental luego de la victoria contra Aldosivi; los inconvenientes les ganan a las soluciones por estos días en RiverTodos ellos todavía trabajan de forma diferenciada, pero ayer se abrieron algunas luces de esperanza. A pesar de haber sido reservado por Uruguay para las Eliminatorias, De La Cruz quedó afuera de la convocatoria final por su lesión y afrontará la recuperación con el cuerpo médico millonario. Difícilmente pueda jugar este lunes, pero en Núñez se sostiene la esperanza de poder recuperarlo para recibir a Independiente. Para ese compromiso, el volante uruguayo, una pieza clave, ya habrá alcanzado los 12 días de recuperación, mientras que tanto Angileri como Maidana tendrán 18 días, pero, al estar desgarrados, la expectativa no es tan alta.En los entrenamientos de River faltarán varios futbolistas durante los próximos días. (@riverplate/)Por otro lado, entre otras buenas noticias del viernes, Jorge Carrascal recibió el alta médica tras una fatiga muscular en el recto izquierdo y ya está a disposición de Gallardo. Y, además, no se descarta que Ponzio pueda regresar a la convocatoria para viajar a Junín: ayer le hicieron evaluaciones físicas y hoy continuarán para saber cómo responde. El capitán de 39 años tiene desde el 9 de agosto el alta tras la miocarditis por el Covid-19 –se contagió el 17 de mayo–, pero realizó una readaptación física antes de volver a jugar. Así, podría volver a estar disponible tras más de tres meses.Armar un equipo sin centrales¿Qué equipo utilizará Gallardo frente a Sarmiento? Esa es la gran incógnita. Hay siete nombres que parecen tener su puesto fijo: Enrique Bologna en el arco; Alex Vigo y Milton Casco en los laterales; Enzo Pérez y Bruno Zuculini en el mediocampo; y Matías Suárez y Braian Romero en el ataque. Ahora bien, el dilema más crucial está en la zaga. Sin Rojas, Martínez y Díaz por la fecha FIFA, y sin Maidana y Pinola por sus lesiones, el DT no tiene centrales y deberá apelar a la Reserva.La palomita de Enzo Pérez frente a Aldosivi, en el partido de mejor rendimiento de River en un largo tiempo. (LA NACION/Mauro Alfieri/)El primer nombre que aparece es el de Tomás Lecanda, primer marcador central del equipo que dirige Juan José Borrelli. El defensor, de 19 años, fue al banco en la Bombonera en el superclásico con Boca de la Copa de la Liga en medio del brote masivo de Covid-19 en mayo y luego debutó en primera contra Independiente Santa Fe y Fluminense en el Monumental en la Copa Libertadores. Entre junio y julio realizó su primera pretemporada con el plantel y ahora podría jugar su primer partido por torneos locales con River.Para el segundo apellido hay tres opciones. La primera es utilizar a Zuculini como marcador central. La segunda es apostar por Felipe Peña, quien ya jugó en primera y es el número cinco de la Reserva, pero supo ser central. Y la tercera es apelar a la cantera para hacer debutar a otro juvenil. Entre las posibilidades aparecen los dos defensores que alternan la titularidad en Reserva para acompañar a Lecanda: Román Suárez (diestro, 20 años) y Lucas Monzón (zurdo, 18 años). En la última semana, Gallardo hizo entrenar con la primera al central Suárez, junto con el lateral izquierdo Felipe Salomoni (18 años). Ambos podrían ser considerados por el DT.Para el resto del equipo, quedan seis variantes que lucharán por dos o tres puestos del mediocampo: Jorge Carrascal, José Paradela, Enzo Fernández, Agustín Palavecino, Santiago Simón y Tomás Galván buscan su lugar. Así, Gallardo mastica la bronca por tener que atravesar dos partidos cruciales sin sus mejores apellidos y, mientras el calendario le sigue jugando malas pasadas, apuesta a volver a sacar adelante con su ingenio una situación llena de dificultades. En una recta de año que ya no tiene la Libertadores para disputar y también el final de su contrato.

Fuente: La Nación

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