Elisa Carrió publicó esta mañana, antes de las 8 (horario en que comienza la veda electoral frente a las primarias del domingo) un tuit en la que se la ve explicando el significado del cuadro de 1937 de Pablo Picasso, Guernica. La líder de la Coalición Cívica dijo que la obra representa que “la ciencia sin ética sirve a la destrucción de la humanidad” y algunos usuarios interpretaron el mensaje como una crítica más al precandidato a diputado nacional en Buenos Aires por Juntos, Facundo Manes, con quien tuvo varios cortocircuitos en la campaña.”El Norteño”, el mejor restaurante del norte del país, en Gobernador Crespo, dónde venía desde que era chica a comer los mejores sorrentinos del país.Al lado del Guernica de Picasso, que significa: “una ciencia sin ética, sirve a la destrucción de la humanidad”. pic.twitter.com/xEZZIBw8Kx— Elisa Lilita Carrió (@elisacarrio) September 10, 2021“Esta es la luz, es la ciencia, ¿qué te dice? Te dice que es un bombardeo hecho por los nazis para ayudar a Franco en la Guerra Civil española”, comienza Carrió al señalar la réplica del cuadro desde un video que subió a su cuenta de Twitter y que grabó, según afirma, en el norte del país.“Lo que quiere decir Picasso es que si la ciencia se pone al servicio del poder se destruye a la humanidad”, continúa. “Es el cuadro por excelencia del siglo XX que preanuncia la Segunda Guerra Mundial, la bomba atómica, significa cómo la ciencia sin ética sirve a la destrucción de la humanidad”, cerró.Tras su mensaje, algunos usuarios de Twitter interpretaron el video como un tiro por elevación contra Manes, con quien tuvo varios roces, por ejemplo en julio, cuando el también neurocientífico aseguró a LA NACION que “Lilita” le pidió que la secundara en la fórmula hacia la Casa Rosada, en 2015 y ella lo desmintió diciendo que “en Juntos por el Cambio no se permiten mitómanos”.

Fuente: La Nación

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Todos recordamos dónde estábamos en el momento en que nos enteramos de que el World Trade Center, de Nueva York, se desmoronaba luego de haber sido literalmente atravesado por un avión de línea. Esa memoria colectiva compuesta por el aporte individual de cada uno de nosotros es la primera señal del impacto de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y del cambio que produjeron en la historia contemporánea, fundamentalmente en la dinámica de la política internacional. En especial, afectó el estatus de potencia de EE.UU., impregnó sus políticas exterior y de defensa y alteró la política interna, incluyendo aspectos ideológicos e identitarios. Dos décadas después, la agenda internacional evidencia sus múltiples consecuencias y los costos de mediano y largo plazo que continúa generando este evento, en particular en Afganistán.EE.UU. lo vivió como un ataque a su soberanía: fue inmediatamente procesado y canalizado con un prisma militar. No se trata de un aspecto menor: se lo podría haber conceptualizado como un hecho policial y que cayera bajo la órbita de las fuerzas de seguridad. Pero al quedar encuadrado como una amenaza de seguridad nacional, se activaron los aparatos militares, de inteligencia interna y externa, y –en una media muy inferior– también los diplomáticos. Esto llevó a lo que se conoce como “securitización” de las relaciones internacionales norteamericanas: todas las cuestiones –desde las comerciales hasta las humanitarias, desde las financieras hasta las tecnológicas– comenzaron a quedar supeditadas al efecto que tuvieran sobre la “guerra” contra el terrorismo.El principal logro: se evitaron todos los intentos de llevar a cabo otro ataque en EE.UU. de la escala del 11-S. Luego de 20 años de haber movilizado la estructura militar más poderosa de la historia de la humanidad contra Al-Qaeda, esta organización no se parece en nada a lo que era en el momento de la caída de las Torres Gemelas. Su fundador y líder, Osama ben Laden, fue asesinado en Pakistán hace diez años. Todos y cada uno de los dirigentes de alto nivel resultaron muertos o capturados. Según informes públicos del Pentágono, siete de sus principales comandantes fueron eliminados desde 2019. Casi nada de esto se refleja en las percepciones de la sociedad. De acuerdo con el Pew Research Center, unos meses después de los atentados, el 83% de los estadounidenses decían que “defender al país de futuros ataques terroristas” era “la más alta prioridad” del presidente y del Congreso. Para fines de 2020, ese porcentaje solamente había descendido nueve puntos.Los frustrantes resultados de las campañas militares en Afganistán y en Irak, deslegitimadas desde un inicio por el bluff de las “armas de destrucción masiva”, aportan a la continuidad del trauma. La reciente caída de Kabul y el colapso del sistema de defensa basado en un ejército afgano entrenado durante largos años y que costó cientos de billones de dólares a una coalición liderada por EE.UU. y que cedió sin resistencia al rápido avance talibán expusieron el rotundo fracaso que atravesó cuatro presidencias. La distracción inútil por construir naciones (nation building) en esos territorios y avanzar en la utopía de extender la democracia a Medio Oriente dejó demandas internas desatendidas y un deterioro de su propia infraestructura, tanto física (carreteras en mal estado, puertos poco competitivos) como institucional: descendieron los niveles de transparencia, se incrementó la polarización política, se profundizaron las divisiones sociales, y la desigualdad económica alcanzó los niveles más altos de la historia del país.El financiamiento de estos desastres militares está envuelto en polémicas. El organismo de control independiente del Congreso sobre Afganistán concluyó en su último informe que los costos directos de las guerras en ambos países treparon a dos trillones de dólares hasta 2020. Aunque el 18 de septiembre de 2001 el Congreso autorizó a las Fuerzas Armadas a perseguir a los culpables de los atentados, nunca se votó una declaración oficial de guerra. El Subcomité de Defensa del Senado discutió los costos de Vietnam 42 veces, contra apenas cinco –hasta mediados de 2021– de las campañas de Afganistán e Irak. El Comité de Finanzas del Senado mencionó esos costos apenas una vez desde el 11 de septiembre de 2001.En el terreno militar, EE.UU. mantiene la superioridad con respecto a cualquiera de sus potenciales contrincantes, pero la brecha se redujo de manera significativa. En algunas áreas, como ciberseguridad, incluso estaría detrás de China, Rusia o hasta Corea del Norte. Washington identificó 16 sectores de infraestructuras críticas cuyos activos, sistemas y redes se consideran tan vitales que su inutilización o destrucción tendría un efecto debilitador sobre la seguridad, la actividad económica y la salud pública. La Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA) fue creada para asesorar sobre amenazas digitales y físicas provocadas por el hombre o de origen tecnológico o natural. El panorama a veinte años del 11-S es mucho más complejo, con actores diversos que se relacionan de maneras cambiantes y constituyen amenazas alarmantes.En el plano económico, el país perdió la posición privilegiada que ocupaba a comienzos del nuevo milenio. Su participación en el comercio mundial se redujo del 31% en 2001 a menos del 25% en 2021, mientras que su deuda casi se sextuplicó: de 5 a 28 trillones. A pesar de tener uno de los cinco mejores sistemas educativos universitarios a nivel mundial, obtiene sistemáticamente puntuaciones más bajas que muchos otros países en pruebas estandarizadas tanto en matemáticas como en ciencias. Su ubicación en los rankings globales en esta materia viene en baja, en consonancia con la disminución de la financiación en educación, que es de solo un 3% del PBI.El efecto más devastador de los atentados de septiembre de 2001 no fue material, sino de pérdida en la dirección estratégica. Como esos autos chocadores en los que se veía a los talibanes mientras llegaban imágenes dantescas del aeropuerto de Kabul, Ben Laden logró que EE.UU. descuidara su bienestar interior, priorizando actores no estatales por sobre las grandes potencias competidoras por la supremacía geopolítica. Hoy paga los costos: una sociedad empobrecida material y moralmente, con una democracia disfuncional, menos aliados internacionales y cada vez más competidores y enemigos. También perdió el rumbo de su imagen internacional: el prestigio del que gozó fue sepultado bajo la revelación de la fabricación de información falsa para justificar la invasión de Irak, los escándalos de tortura ilegal en Abu Ghraib, los sitios de tortura clandestinos de la CIA durante la gestión Bush, los asesinatos selectivos y las campañas de bombardeo a través de drones con Obama al mando y las escuchas ilegales o los berrinches diplomáticos de la era Trump. El soft power del sueño americano se desmoronó con la postura nativista, xenófoba y racista de la última administración frente a la inmigración y los refugiados, provocados al menos en parte por los desatinos de su intervencionismo militar. La densidad moral que mantenía cohesionado el orden internacional liberal se volvió endeble y poco confiable. Eso aplica tanto para sus aliados, que ya no cuentan con el respaldo de EE.UU. en sus conflictos internacionales, como para sus propios ciudadanos, que no desean arriesgar tropas ni recursos para “expandir la libertad en el mundo”.

Fuente: La Nación

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha mantenido este jueves una conversación telefónica con su homólogo chino, Xi Jinping, en la que han abordado las relaciones bilaterales entre ambos países.”Los dos líderes tuvieron una discusión amplia y estratégica en la que discutieron áreas donde nuestros intereses convergen y áreas donde nuestros intereses, valores y perspectivas divergen”, tal y como ha destacado la Casa Blanca en un comunicado.Por su parte, China ha catalogado esta comunicación como un “intercambio estratégico sincero, profundo y amplio sobre las relaciones bilaterales y cuestiones relevantes de interés compartido”, ha informado la agencia oficial china Xinhua.Así, Biden ha catalogado este acercamiento como “parte del esfuerzo continuo de Estados Unidos” para gestionar de forma responsable la competencia que existe entre ambas naciones.El presidente estadounidense ha subrayado también el interés de su país en mantener “la paz, la estabilidad y la prosperidad” en la región indo-pacífica y el resto del mundo.Finalmente, la Casa Blanca ha detallado que los dos mandatarios han discutido sobre la responsabilidad de sus respectivas naciones para garantizar que la competencia entre ellas no se torne en un “conflicto”.

Fuente: La Nación

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Por Lucila SigalBUENOS AIRES, 10 sep (Reuters) – Los argentinos asistirán el
domingo a las urnas en unas primarias para las elecciones
legislativas de noviembre marcadas por la apatía, preocupaciones
sobre la situación económica y malestar por escándalos políticos
vinculados a beneficios obtenidos durante la pandemia del
coronavirus.El Gobierno buscará ampliar su mayoría en el Congreso,
aunque las encuestas no lo favorecen, en unos comicios de medio
término vistos como un plebiscito al presidente de
centroizquierda Alberto Fernández, cuyo período de gestión
transcurrió casi completamente en pandemia.”Podría entrar al cuarto oscuro y hacer un ‘ta te tí’ (juego
de azar), porque creo que ya es indistinto”, dijo en Buenos
Aires Gonzalo Barmasch, un estudiante de 22 años.”En estas elecciones estoy desinteresado (…) Los años
anteriores creo que el voto siempre se marcó por parar al
kirchnerismo (por el peronismo oficialista) y así voté, pero
este año hasta perdí el interés en la oposición, ya que no veo
grandes cambios”, añadió.Analistas políticos citan además el malestar de la población
por la violación por parte de Fernández de la estricta
cuarentena que él mismo impuso, cuando en 2020 celebró en la
residencia presidencial el cumpleaños de su pareja, sumado a
otro escándalo por la prioridad dada a funcionarios en la
vacunación contra el COVID-19.”Venimos de un año muy complicado con la pandemia y con un
Gobierno muy debilitado, con seis de cada 10 personas que no
tienen confianza en cómo el Gobierno está gestionando la
pandemia y siete de cada 10 que no tienen confianza en cómo el
Gobierno está gestionando la economía”, dijo a Reuters Mariel
Fornoni, directora de la consultora Management and Fit.Muchos argentinos consideran que los políticos están
alejados de sus preocupaciones más cotidianas, vinculadas a la
crisis económica que atraviesa la tercera economía de América
Latina, con altos niveles de inflación, pobreza y desempleo,
agravada por la pandemia de coronavirus.”Hay muchísima apatía, enojo (…) Hoy casi el 60% de la
principal mención tiene que ver con temas de economía,
fundamentalmente la inflación y el desempleo”, dijo Fornoni.Según analistas, la oposición basó su campaña en ataques
directos al Gobierno y el oficialismo intentó centrarse en los
logros alcanzados en el manejo de la pandemia, en momentos en
que los casos y muertes por coronavirus están cayendo gracias a
una aceleración de la campaña de vacunación.Las elecciones del domingo, que en Argentina son
obligatorias, serán las primeras a nivel nacional en medio de la
pandemia del coronavirus y el Gobierno dispuso cambios que
incluyeron aumentar en un 30% los lugares de votación para
evitar las aglomeraciones, además de protocolos sanitarios.El interrogante es cuál será el nivel de participación, que
Fornoni estima que caerá cerca del 15% con respecto a elecciones
previas, de acuerdo con encuestas recientes y lo ocurrido en
comicios provinciales y municipales celebrados en pandemia.”No encuentro razones que me lleven a inclinarme por alguna
de las listas, ninguna campaña me convence como para poder
elegir una lista, solo algunas me ayudan a descartar”, señaló
Ramiro Gomez, un estudiante de 21 años.A Yiya Carrillo, una profesora de literatura jubilada de 89
años que ya recibió la vacuna de COVID-19, el virus no le
resulta un impedimento y prevé ir a votar el domingo.”Por supuesto que voy a ir a votar”, dijo Carrillo. “Lo que
más me preocupa en este momento es la actitud de la oposición
tan feroz, tan poco positiva y con tan pocos aportes”, agregó y
aclaró que no es seguidora de ningún partido político.
(Reporte de Lucila Sigal, con reporte adicional de Agustín
Geist
Editado por Nicolás Misculin)

Fuente: La Nación

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La pandemia de coronavirus lleva más de un año, y la Argentina atraviesa la segunda ola de contagios, que afecta en mayor o menor medida a todos los distritos del país. Al 10 de septiembre en Río Chico, Tucumán, se registran 6389 casos de infectados desde el inicio de la pandemia.En las últimas 24 horas no se han informado sobre casos nuevos de coronavirus en Río Chico, según lo detallado por las autoridades sanitarias. Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se han detectado 8 casos de personas afectadas por Covid-19.A la fecha, en la provincia de Tucumán, se registra un total de 200.038 infectados por coronavirus y 2.992 muertos, mientras que en todo el país se contabilizan 5.218.993 casos positivos, 5.062.115 pacientes recuperados y 113.099 muertos.Estas cifras surgen a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. Como la contabilización de casos por partido o departamento se realiza bajo el criterio de lugar de residencia que figura en el DNI del paciente, puede suceder que la persona no se encuentre en ese partido o departamento transcurriendo la enfermedad.El avance de la vacunación contra el Covid 19 en la ArgentinaA su vez, en el “Monitor Público de Vacunación” se indica que se distribuyeron 51.970.024 dosis. De ese total, 46.008.312 ya se aplicaron: 28.572.805 personas recibieron una sola dosis y 17.435.507 completaron el proceso de vacunación.* Esta nota fue confeccionada a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud nacional. Por favor, en caso de encontrar algún error o sugerencia, enviar un correo a: lndata@lanacion.com.ar.

Fuente: La Nación

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La pandemia de coronavirus lleva más de un año, y los países atraviesan distintas realidades a medida que avanza el plan de vacunación en el mundo. El día 10 de Septiembre, en Argentina
no se conocieron casos nuevos de enfermos y ninguna muerte, según lo detallado por las autoridades sanitarias.A la fecha, Argentina acumula un total de 5.218.993 infectados por coronavirus, 113.099 muertos y 5.062.115 pacientes recuperados.Argentina se encuentra en el puesto 9 de los países con mayor cantidad de infectados por coronavirus. La lista de los primeros diez se compone de la siguiente manera: Estados Unidos 41.561.156, India 33.163.004, Brasil 20.958.899, Reino Unido 7.132.072, Rusia 7.102.625, Francia 6.877.825, Turquía 6.590.414, Irán 5.237.799, Argentina 5.218.993, Colombia 4.925.000.Vacunación Covid 19 en Argentina al 10 de SeptiembreLa campaña de vacunación contra el coronavirus en Argentina alcanza un total de 46.008.312 dosis aplicadas al 10 de Septiembre. De esa cantidad, 28.572.805 personas recibieron una dosis, mientras que 17.435.507 ya tienen ambas dosis.Si se considera la densidad poblacional, Argentina se encuentra en el puesto 39, con 1.034.022 dosis aplicadas. El listado es liderado por Malta con 1.898.999 en segundo lugar se ubica Maldivas con 1.803.411 y en el tercer puesto se encuentra Islandia con 1.586.883 de habitantes inoculados.

Fuente: La Nación

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La pandemia de coronavirus lleva más de un año, y la Argentina atraviesa la segunda ola de contagios, que afecta en mayor o menor medida a todos los distritos del país. Al 10 de septiembre en Río Senger, Chubut, se registran 845 casos de infectados desde el inicio de la pandemia.En las últimas 24 horas no se han informado sobre casos nuevos de coronavirus en Río Senger, según lo detallado por las autoridades sanitarias. Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se han detectado 2 casos de personas afectadas por Covid-19.A la fecha, en la provincia de Chubut, se registra un total de 82.038 infectados por coronavirus y 1.441 muertos, mientras que en todo el país se contabilizan 5.218.993 casos positivos, 5.062.115 pacientes recuperados y 113.099 muertos.Estas cifras surgen a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. Como la contabilización de casos por partido o departamento se realiza bajo el criterio de lugar de residencia que figura en el DNI del paciente, puede suceder que la persona no se encuentre en ese partido o departamento transcurriendo la enfermedad.El avance de la vacunación contra el Covid 19 en la ArgentinaA su vez, en el “Monitor Público de Vacunación” se indica que se distribuyeron 51.970.024 dosis. De ese total, 46.008.312 ya se aplicaron: 28.572.805 personas recibieron una sola dosis y 17.435.507 completaron el proceso de vacunación.* Esta nota fue confeccionada a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud nacional. Por favor, en caso de encontrar algún error o sugerencia, enviar un correo a: lndata@lanacion.com.ar.

Fuente: La Nación

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La pandemia de coronavirus lleva más de un año, y la Argentina atraviesa la segunda ola de contagios, que afecta en mayor o menor medida a todos los distritos del país. Al 10 de septiembre en Itatí, Corrientes, se registran 611 casos de infectados desde el inicio de la pandemia.En las últimas 24 horas no se han informado sobre casos nuevos de coronavirus en Itatí, según lo detallado por las autoridades sanitarias. Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se han detectado 10 casos de personas afectadas por Covid-19.A la fecha, en la provincia de Corrientes, se registra un total de 90.495 infectados por coronavirus y 1.363 muertos, mientras que en todo el país se contabilizan 5.218.993 casos positivos, 5.062.115 pacientes recuperados y 113.099 muertos.Estas cifras surgen a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. Como la contabilización de casos por partido o departamento se realiza bajo el criterio de lugar de residencia que figura en el DNI del paciente, puede suceder que la persona no se encuentre en ese partido o departamento transcurriendo la enfermedad.El avance de la vacunación contra el Covid 19 en la ArgentinaA su vez, en el “Monitor Público de Vacunación” se indica que se distribuyeron 51.970.024 dosis. De ese total, 46.008.312 ya se aplicaron: 28.572.805 personas recibieron una sola dosis y 17.435.507 completaron el proceso de vacunación.* Esta nota fue confeccionada a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud nacional. Por favor, en caso de encontrar algún error o sugerencia, enviar un correo a: lndata@lanacion.com.ar.

Fuente: La Nación

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La pandemia de coronavirus lleva más de un año, y la Argentina atraviesa la segunda ola de contagios, que afecta en mayor o menor medida a todos los distritos del país. Al 10 de septiembre en Libertad, Chaco, se registran 1374 casos de infectados desde el inicio de la pandemia.En las últimas 24 horas no se han informado sobre casos nuevos de coronavirus en Libertad, según lo detallado por las autoridades sanitarias. Y si se toma en cuenta los últimos siete días, no se incorporaron casos de personas afectadas por Covid-19.A la fecha, en la provincia de Chaco, se registra un total de 99.616 infectados por coronavirus y 2.258 muertos, mientras que en todo el país se contabilizan 5.218.993 casos positivos, 5.062.115 pacientes recuperados y 113.099 muertos.Estas cifras surgen a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. Como la contabilización de casos por partido o departamento se realiza bajo el criterio de lugar de residencia que figura en el DNI del paciente, puede suceder que la persona no se encuentre en ese partido o departamento transcurriendo la enfermedad.El avance de la vacunación contra el Covid 19 en la ArgentinaA su vez, en el “Monitor Público de Vacunación” se indica que se distribuyeron 51.970.024 dosis. De ese total, 46.008.312 ya se aplicaron: 28.572.805 personas recibieron una sola dosis y 17.435.507 completaron el proceso de vacunación.* Esta nota fue confeccionada a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud nacional. Por favor, en caso de encontrar algún error o sugerencia, enviar un correo a: lndata@lanacion.com.ar.

Fuente: La Nación

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