El girasol es un cultivo de gran importancia en Argentina, debido a la creciente demanda de aceite de girasol en todo el mundo. La protección de las diversas malezas que pueden afectar su producción, como por ejemplo el Sorgo de Alepo, Cardo Ruso, Roceta, Pasto y Cebollín, es uno de los grandes desafíos y en los últimos años han exigido al máximo a los agricultores, modificando las estrategias y planificaciones de las campañas. A lo largo de los años, los sistemas de producción de girasol se fueron adaptando y, por eso, es necesario que las soluciones para la protección de este cultivo sean las adecuadas.
En cuanto a la última campaña, la cosecha de girasol finalizó con un récord de 3,4 millones de toneladas recolectadas. Este número representa un aumento en el volumen de 5,7% en comparación con los últimos cinco años, de acuerdo con los datos difundidos por la Bolsa de Cereales.
Es por eso que, en el contexto de crecimiento del cultivo, BASF lanza el herbicida Clearsol® II Plus mediante la nueva campaña “El arte de hacer girasol”, ya que no existen recetas únicas para la producción. El objetivo es brindarles nuevas herramientas a los productores agropecuarios para el desafío cada vez mayor de controlar malezas. “Lanzamos Clearsol® II Plus como una nueva solución flexible para el control de malezas, que otorga persistencia a medida y alta eficacia para una rotación integrada y sustentable. Queremos acompañar la creciente importancia del cultivo de girasol en el país y que los productores tengan una herramienta superadora para potenciar su producción y calidad”, explica Aimar Pena, Gerente del Cultivo de Girasol de BASF. “El productor cuando elige un herbicida lo que busca es eficacia en el control de malezas, persistencia a medida y flexibilidad en la aplicación y es justamente eso lo que le estamos brindando con este nuevo producto que se ajusta a la siembra directa”, explica.
El herbicida es una evolución de sus dos versiones anteriores, Clearsol® Plus y Clearsol® DF, y representa una solución superadora para girasoles Clearfield® Plus. Además, brinda alta eficacia en el control post-emergente de malezas y flexibilidad en la aplicación. Su composición (Imazapyr e Imazamox) la hace muy soluble y brinda mayor poder de control, posicionándola como una solución diferenciadora del mercado.

Entre sus beneficios al productor, se destaca por ser un sistema sencillo y eficaz. Sumado a esto, “como novedad este producto presenta un rango de dosis a través del cual el productor tendrá la posibilidad de ajustar la dosis según la presión de malezas y la persistencia que quiera conseguir brindando así mayor poder de control residual y mejorando la calidad de la cosecha”, detalla Pena.
“Las malezas pueden aparecer y afectar al cultivo desde los primeros estadios y terminan condicionando el rendimiento y la calidad final. Por eso creemos que es sumamente importante contar con las herramientas y la tecnología adecuada para combatirlas y Clearsol® II Plus es el producto que ofrece una solución superadora para el control de malezas y, además, completa la paleta de tecnologías que tenemos para el cultivo de girasol.”, agrega Aimar.
El lanzamiento se realizó en vivo a través de una transmisión online y más de 500 usuarios de todo el país tuvieron la oportunidad de participar. Durante el encuentro virtual, se brindaron tres charlas en simultáneo donde los especialistas de las zonas de Buenos Aires y La Pampa, Sudoeste y Sudeste de Buenos Aires y NEA explicaron más detalles sobre el producto y su aplicación.
Con este nuevo lanzamiento, BASF completa su oferta de soluciones para el productor agropecuario, brindándole herramientas en el marco de un panorama desafiante para el cultivo y acompañándolo a lo largo de toda la campaña.

Fuente: InfoCampo

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Los sistemas lecheros demandan más agua que las otras actividades ganaderas, porque se usa para la preparación de la ubre, el lavado de pisos, corrales, equipo de ordeño, tanque de enfriamiento y el refrescado de la leche.
Según un estudio de la FAUBA, el pre-enfriado de la leche y la bebida animal son las actividades de mayor consumo de agua y constituyen entre el 50 y 90% del volumen diario. El caudal de agua que viene de estos procesos no presenta alteraciones en su calidad y se puede volver a usar en otras operaciones como la preparación de pezones y el lavado de pisos.
Otra de las opciones estudiadas es la reutilización del agua proveniente del intercambiador de calor a placas en el pre-enfriado de la leche.
Con respecto al agua de lavado de la ordeñadora y equipo de frío, se recomienda utilizar el agua del enjuague final en el enjuague inicial de la rutina de lavado siguiente. “Estas prácticas implicarían la reducción de unos 60 litros de efluentes por vaca y por día”, resalta el estudio.

El informe sugiere también prácticas para evitar una menor cantidad de deyecciones en los pisos de material de corrales y sala de ordeño para reducir el consumo de agua.
Las prácticas

Arrear el rodeo a su paso normal, sin apresuramiento. Esta práctica posibilita que una gran parte de las deyecciones tanto líquidas como sólidas se efectúe en los potreros y/o callejones.
Retener el rodeo entre 5 y 10 minutos en el callejón antes de su ingreso al corral de espera.
Evitar situaciones estresantes dentro del corral y sala de ordeño tales como rodeo muy comprimido, presencia de animales o personas extrañas, o rutinas de ordeño inadecuadas.
Mojar los pisos antes del ingreso de las vacas para limitar la adhesión de la bosta a los mismos.
Recolectar la bosta con rabasto y pala antes del lavado con agua.

Fuente: InfoCampo

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Moreno, la capital nacional del plantín floral, también es víctima de una ola de inseguridad que creció significativamente en las últimas semanas.
Así se lo contó a Infocampo el floricultor Pablo Araki, quien ya sufrió varios robos de plantas al igual que varios de sus colegas que producen en esa zona de la provincia de Buenos Aires. La novedad es la modalidad: antes, se llevaban las plantas completas; ahora, las arrancan de las macetas para embolsarlas y llevarse mayor cantidad.
“Si bien siempre sufrimos robos, esto nunca lo habíamos visto. Supimos que en la zona de San Pedro sucede lo mismo con rosales y otro tipo de plantas que están en tierra“, contó Araki.
El productor comparó la situación en Moreno con lo que ocurre con las roturas de silobolsas y los incendios en los campos productivos, y remarcó que, por el momento, no hay medidas por parte de las autoridades provinciales.
“Coincido con el ganadero que dijo que así se hace muy difícil trabajar”, aseguró.
 

Fuente: InfoCampo

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