El tema de los incendios en la Argentina comenzó a ganar lugar en la agenda pública desde hace meses, con los primeros focos localizados en el Delta del Paraná, que generó un gran debate entre las provincias involucradas (Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires) y el Ministerio de Ambiente de la Nación que conduce Juan Cabandié.
Fue tal el problema que generó, que fue necesaria la intervención de la Corte Suprema Argentina, que obligó a crear de forma “urgente” un Comité de Emergencia Ambiental.
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Pero el tema no iba a quedar ahí, y mientras los pastizales del Delta ardían y llenaban de humo a las ciudades de Rosario y Victoria, una sequía contundente se desarrollaba en gran parte del país. Sumado a otras condiciones meteorológicas como vientos fuertes, altas temperaturas y heladas inesperadas, los suelos fueron perdiendo humedad y los focos de incendio comenzaron a aparecer por toda la Argentina.
Hacia fines de agosto las provincias de Córdoba, Catamarca, La Rioja, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Buenos Aires, La Pampa, San Luis, Santiago del Estero y Misiones ya tenían todos los cuarteles de bomberos ocupados.
Sin embargo, un informe del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) generó aún más preocupación en la sociedad, porque según el relevamiento del organismo “el 95% de los focos de incendio se originaron en intervenciones humanas”.
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Poco a poco los primeros señalados como “responsables” fueron los productores rurales y los negocios inmobiliarios. ¿Por qué? Unos porque supuestamente prenden fuego su campo para renovar los pastizales silvestres y naturales que crecen en el Delta; y los segundos para poder “limpiar” tierras sin responsabilidad jurídica (está prohibido el desmonte en ciertas áreas protegidas de nuestro país), que luego compran a precios bajos y lotean para proyectos edilicios.
Con este combo en la agenda pública y miles de hectáreas y animales arrasados por el fuego, el diputado nacional Máximo Kirchner decidió presentar un proyecto de Ley para modificar la Ley 26.815, denominada “Manejo de Fuego”.
El primer aspecto central que determina el proyecto (al pie de esta nota encontrará el proyecto completo) es “prohibir por el término de 60 (sesenta) años desde su extinción:
a) Realizar modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio;
b) la división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento y venta, de tierras particulares;
c) la venta, concesión, división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento, de tierras fiscales; y,
d) cualquier actividad agropecuaria que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera al momento del incendio.”
Vea también – EL PROYECTO DE MÁXIMO KIRCHNER PARA PROHIBIR EL CAMBIO DE ACTIVIDAD AGRÍCOLA EN TIERRAS INCENDIADAS
Críticas de CRA
Ahora, en un nuevo capítulo de “Argentina On Fire”, Confederaciones Rurales Argentinas emitió un duro comunicado criticando el proyecto de Ley del hijo de la vicepresidente, sosteniendo que “no distingue entre incendios provocados e intencionales y tampoco si fueron provocados por terceros ajenos al titular del predio, es decir se iguala sin distinción de responsabilidades, siendo siempre víctima del castigo propuesto el titular registral del inmueble”.
Para los confederados la Ley además genera un “doble castigo”, porque por un lado el productor sufre el incendio de su campo (considerando todos los problemas económicos y ambientales que esto conlleva), y por otro, se hace responsable jurídicamente del incendio.
“Llama la atención la manifiesta intencionalidad de la norma que pretende ejemplificar bajo el supuesto ideológico que los propietarios queman sus campos, cosechas e instalaciones para hacer negocios futuros”, asegura la entidad.
Es por esa razón que los ruralistas pidieron tanto a diputados como a senadores, que rechacen esta modificación normativa, calificada por los confederados como “carente de razonabilidad y con un doble castigo a quien ha sufrido un incendio, que, como se ha demostrado muchas veces obedece a la intencionalidad de terceros”.
El proyecto de Máximo Kirchner
 
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Fuente: InfoCampo

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La oferta forrajera para nutrición animal está íntimamente relacionada al ambiente, la estación del año o los requerimientos de cada categoría animal. El sorgo ofrece variantes competitivas para cubrir todo tipo de déficit forrajero a lo largo del año en producciones de carne o leche.
El sorgo presenta diferentes biotipos: forrajeros, fotosentitivos, BMR, sileros, graníferos, etc. Esto le permite ofrecer un sinnúmero de opciones de usos para cubrir los baches nutricionales generados como consecuencia de producciones deficitarias, condicionadas por el ambiente, la región, el suelo y el clima. Estos baches limitan la eficiencia de producción de carne por hectárea o leche por día; por ende el sorgo cumple la función de atenuar la variabilidad de producción forrajera.
Fortia te invita a leer el boletín técnico generado por el médico veterinario Leandro Abdelhadi, donde desarrolla todo lo referido a la cobertura de baches nutricionales con sorgo en este link.

Fuente: InfoCampo

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Hoy en día, el término sustentabilidad es moneda corriente en el inconsciente colectivo. Tanto es así que ha sido adoptada por diversas disciplinas tales como la economía, la sociología y la educación. Pero, a pesar de ser usado en áreas temáticas tan disímiles, el concepto de sustentabilidad en todas se refiere a un equilibrio en el uso responsable de los recursos, sin comprometer el acceso a estos por parte de las generaciones futuras y cuidando el ambiente que los rodea.
En este sentido, la actividad agropecuaria no se quedó atrás. El sector trabaja arduamente para lograr una agricultura sustentable, es decir, una armonía entre productividad, para poder abastecer de alimentos a la sociedad, y el cuidado del ambiente.
Este equilibro que gobierna el concepto de sustentabilidad, solamente puede ser ejecutado a través de las buenas prácticas. Dicho de otra manera, a través de normas y principios tales como la responsabilidad y el compromiso, pero sin dejar de lado un término mayor: el rigor científico y técnico.
La ciencia y la tecnología son claves para el desarrollo de nuestro país y del mundo, e inciden en todos los aspectos de nuestra vida. Desde un médico que cuida nuestra salud o un científico que trabaja para conseguir una vacuna, hasta un tomador de decisión que consulta con un plantel de expertos para establecer reglamentaciones. Todo se basa en ciencia y tecnología, y la actividad agropecuaria no es la excepción.
Guiados por la ciencia y la técnica es que los profesionales agrónomos debemos ejecutar nuestra actividad, a través de las buenas prácticas agrícolas (BPA), para garantizar el cuidado de las personas y el ambiente.
Un claro ejemplo de lo mencionado es el documento de divulgación técnica recientemente publicado por el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI por sus siglas en inglés), que aporta información para las regulaciones provinciales y municipales sobre aplicaciones periurbanas. El trabajo denominado “Buenas Prácticas de Aplicación de Productos Fitosanitarios (BPAF) con énfasis en entornos periurbanos” aborda con consistencia técnica un tema sensible que requiere un trabajo exhaustivo y comprometido por parte de todos los actores de la cadena.
El documento es un análisis de la experiencia de buenas prácticas de aplicación de fitosanitarios en 39 jornadas realizadas en 34 localidades pertenecientes a diferentes zonas agroecológicas de nuestro país en condiciones ambientales muy diversas y las derivas promedio fueron de 9,7 m para aplicaciones terrestres y 45 m para aplicaciones aéreas.
Sus principales hallazgos son que la adopción de las BPAF minimiza la ocurrencia de derivas, preservando así la seguridad de las comunidades aledañas.
Asimismo, reconoce que las zonas de amortiguamiento, donde se pueden realizar aplicaciones de agroquímicos controladas por un profesional y respetando otros puntos descritos en el anexo del documento, propician un equilibrio entre la producción y el cuidado del ambiente y las personas, a diferencia de las zonas de exclusión, donde no se permite la aplicación de ningún fitosanitario. Estas últimas, producto del abandono, pueden generar espacios para el desarrollo de insectos, malezas, enfermedades, basurales y resguardo para animales que afectan la productividad y bienestar de las áreas vecinas.
El documento da cuenta de la necesidad de un ordenamiento territorial que establezca los límites entre el área urbana y rural, junto con la creación de ámbitos de diálogo locales entre distintos actores, para propiciar acuerdos sustentables en la comunidad.
Las buenas prácticas agrícolas propician el equilibro entre la productividad y el cuidado de las personas y el ambiente. La responsabilidad y el compromiso en el trabajo agropecuario basado en rigor científico-técnico han logrado que la agricultura sustentable pase de ser una utopía a un hecho.

Fuente: InfoCampo

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El sábado pasado el movimiento Verdad Animal realizó una manifestación pacífica en las puertas de un frigorífico ubicado en la localidad bonaerense de Monte Grande, y tras generar dificultades en la entrada de animales a la planta, comenzaron los insultos entre ambos que luego terminó en una batalla campal con gritos, trompadas y corridas.
Según Verdad Animal, se dedican a manifestarse “únicamente con un enfoque animalista en las puertas de diferentes establecimientos de faena animal, de diferentes especies usadas para el consumo alimenticio humano”, y aseguran que luego de “desarrollar un trabajo de investigación y contactar de manera formal a las autoridades locales, proceden con la movilización”.
“Somos un movimiento que reúne personas interesadas en la desigualdad que padecen los animales y las cuales de forma pacífica nos reunimos en los diferentes establecimientos con el fin de solicitar unos minutos a los camioneros que darán ingreso al lugar para despedir a los animales, dándole importancia a la captura de imágenes fotográficas y de video, las cuales son compartidas en redes sociales para extender un mensaje de empatía a la mayor cantidad de personas a las que podamos llegar”, afirma la organización que parece estar integrada en su mayoría por jóvenes.
Con estas consideraciones, los activistas se movilizaron pasado el mediodía a la planta frigorífica y procedieron a “despedir a los animales”, pero empleados del establecimiento comenzaron a quejarse que el trabajo se estaba atrasando y que se demoraba mucho en la descarga de los bovinos.
La tensión fue aumentando, y comenzaron los insultos de una parte y de otra, que devino en una participación más activa de algunos empleados del frigorífico que salieron de sus puestos de trabajo y comenzaron a golpear a los manifestantes.
Verdad Animal sostiene en su cuenta de Facebook que “esta actividad no tiene como cometido manifestarse en contra de los trabajadores, ni de dichos establecimientos. Hacemos foco únicamente en los animales y en su llegada al lugar donde se dará fin a sus vidas. Promovemos la idea de hacer la conexión entre ellos y su vida, la que se sirve en el plato de todo consumidor final”.
El momento de descontrol:
 

Fuente: InfoCampo

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