¿Era George Martin el quinto beatle? ¿O el manager Brian Epstein? ¿Y el cuarto Soda? ¿Era Richard Coleman, el “Zorrito” Quintiero, Tweety González o Daniel Melero? ¿Es cierto que Jagger, Richards, Brian Jones, Bill Wyman y Charlie Watts consideraban al pianista Ian Stewart como el sexto stone pero no lo incluían en la formación porque era demasiado feo para salir en las fotos? Desde que el rock es rock las bandas tienen, además de sus integrantes oficiales, otros miembros periféricos que forman parte de su mundo y su leyenda: colaboradores, invitados, allegados, plomos, gurús (los Fab Four tuvieron al Maharishi Mahesh Yogi y Arco Iris a su “guía espiritual” Dana, que aportaba algunas voces de vez en cuando) y representantes de algunos otros gremios -digamos- no muy legales. Sin embargo, algunas veces se da la particularidad de que esos personajes cercanos al grupo, apenas menos relevantes para el mito que cualquiera que toque instrumentos o cante, no son de carne y hueso.“La idea que derivó del nombre fue la de crear un personaje que no fuese ninguno de nosotros. Una suerte de padrino mafioso que se había ganado la reverencia de sus seguidores. Nosotros veníamos a ser apenas sachets vacíos, artistas existenciales por los que pasaban una energía buena cuando estaban en vena. Así lo pintamos a Patricio -un tipo que tenía un piso en la rue de l’Epée de París y había colgado un Mondrian en el ascensor-… ¡tenía toda la guita del mundo!”. Así describe en sus memorias Recuerdos que mienten un poco (Editorial Sudamericana, 2019) el Indio Solari a esa especie de mito supraterrenal que los guía llamado Patricio Rey, tan encastrado en el imaginario del grupo que muchas veces se lo ha confundido -más que nada en ámbitos no muy rockeros- con el cantante.Murió Raffaella Carrà: la gran estrella de la TV y la música italiana que dejó su sello en la ArgentinaMientras que Solari atribuye la inspiración a una cuestión de lo más mundana (el polvo para hornear Royal había creado en los 70 una cocinera ficticia llamada Patricia Rey, con fines publicitarios), Rocambole -otro que tranquilamente podría ser un Redondo más- declaró que hay una figura real detrás del nombre: el artista plástico Francisco “Pancho” Silva, que vivía en Cafayate y desde ahí “siempre estuvo pensando y dando las directivas que nosotros después hacíamos”. Silva, también amigo de Federico Moura y colaborador de Virus, murió en 2017.Eddie The Head en la tapa de Killers, de Iron MaidenUna entidad etérea que mueve los hilos a la distancia, vaya y pase. Pero, ¿puede un artículo de utilería convertirse en otro “integrante” de un grupo? Algo así pasó con Pink Floyd y su famoso cerdo inflable, Algie, que estaba tan unido a la identidad de la banda que terminó siendo el centro de una demanda por su “custodia”. Diseñado por Roger Waters y construido por el artista Jeffrey Shaw para la foto de tapa del disco Animals (1977), la aparición del chancho era uno de los momentos más esperados de los shows posteriores (los del tour de ese álbum y los de la gira de The Wall). Cuando el bajista se fue del grupo y demandó a sus compañeros por el nombre, él y Gilmour se disputaron al cerdo por vía judicial. Waters ganó la contienda y se quedó con los derechos de uso, pero los Pink Floyd que siguieron le encontraron la vuelta: le agregaron dos prominentes testículos al muñeco y continuaron usándolo en sus conciertos.El cerdo volador durante un concierto de Pink Floyd en Holanda, 1989 (Rob Verhorst/)De Eddie the Head a otras mascotas del heavy metalQueda para el final el apartado mascotas, que le ha dado -más que a cualquier otro género- al heavy metal una cantidad considerable de personajes ficticios extra musicales casi tan trascendentes como los seres humanos que suben al escenario.Algunos se repiten en la gráfica de discos, afiches y merchandising, como Henry, el ángel caído que el diseñador Richard Evans creó para Black Sabbath en la época de Technical Ecstasy, de 1976); o Snaggletooth, el cerdo/perro/lobo que Joe Petagno imaginó para el debut homónimo de Motörhead (1977) y que de ahí en más el grupo nunca dejó de usar en portadas de álbumes, telones de escenario, remeras, posters y más.Dave Mustaine y Vic Rattlehead en The O2, Londres, 2018 (LENXWAH/)Otros incluso traspasan las dos dimensiones. Uno de los “integrantes no músicos” más célebres de una banda de metal es Vic Rattlehead, la calavera con los oídos y los ojos tapados y la mandíbula cosida (a modo de simbolismo para la censura) que Dave Mustaine concibió para el arte de tapa de Killing Is My Business… and Business Is Good! (1985). Vic, cuya creación se describe en la canción “The Skull Beneath the Skin”, no sólo se usó en la gráfica de la banda en múltiples encarnaciones: también se sube al escenario interpretado por un actor durante los conciertos.El Cerdo Volador en una recreación de la tapa de “Animals”, Inglaterra, 2011. (Oli Scarff/)Algo similar pasa con Eddie the Head, la mascota de Iron Maiden que debutó en el single “Running Free” (1980) y a partir de ahí se usó en cada lanzamiento de la banda, siempre con un atuendo diferente: un paciente psiquiátrico lobotomizado en Piece of Mind (1983), una momia en Powerslave (1984), un zombie en Live After Death (1985), etc. En cada gira, Eddie adopta el look que usó para la tapa del disco que se está presentando y aparece en escena, generalmente durante la canción “Iron Maiden”. No integra el staff, no hace música y -desde ya- ni siquiera es humano, y sin embargo no sólo es parte del imaginario del grupo: es prácticamente un sinónimo de él.

Fuente: La Nación

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Hoy, martes 6 de julio, Sylvester Stallone cumple 75 años. Una de las mayores estrellas de Hollywood se acerca a las ocho décadas, con su popularidad intacta y en buena medida, esa fama tiene mucho que ver con Rocky, el film que lo posicionó como un verdadero ícono. Pero el recorrido que llevó a Balboa a las grandes salas estuvo minado por el escepticismo de una industria, que desconfiaba del actor, un desconocido que soñaba con lograr en el cine, eso que Rocky obtuvo en el ring. No necesariamente ganar, pero al menos sí trascender.Un guion de tres díasLa juventud de Sylvester StalloneCon poco más de veinte años, Stallone era un joven que quería hacerse un camino en la actuación. Como muchos que empiezan en este negocio, el muchacho de Hell´s Kitchen combinaba trabajos que le permitían ganar algo de dinero, con decenas de castings para pequeños papeles en distintas producciones. Algunas apariciones breves (como en Bananas), se mezclaban con pequeñas frustraciones absurdas, como la negativa de no considerarlo ni siquiera como extra en El padrino. Sin dinero y sabiendo que era aceptar ese rol “o salir a robar”, como confesó alguna vez, en 1970 protagonizó la película erótica The Party at Kitty and Stud´s (luego relanzada como El semental italiano), de la que si bien no reniega, tampoco está demasiado orgulloso.Stallone vivía junto a su novia, moza y también aspirante a actriz, en un departamento muy chico. Por esos días, su obsesión era leer Edgar Allan Poe, fantasear historias y mirar mucho cine, algo que su trabajo como acomodador le permitía con relativa facilidad. Y mientras tanto, castings y más castings en busca de abrirse un camino. Hasta que, según cuenta la leyenda, una noche cambió su vida. El actor fue uno de los tantos testigos en la pelea entre Chuck Wepner y Muhammad Ali, en marzo de 1975. Wepner era un boxeador que ya había transitado sus días de gloria y que de golpe estaba ante la oportunidad de luchar contra el púgil más grande de la historia. Y aunque él perdió, logró dar mucha batalla (e incluso tumbar a Alí), en una ceremonia que aún hoy es recordada como una de las veladas más mágicas en la historia del boxeo. Allí, Stallone vio la materia prima para escribir la saga de un humilde boxeador.El actor no perdió un minuto y se encerró en una maratónica sesión de tres días en la que escribió la saga de eso que hoy se denomina, “un héroe de clase trabajadora”, un hombre humilde que encuentra en el boxeo una herramienta de redención y reivindicación. Rocky se definía a través el boxeo y desde ese lugar se revelaba como un personaje complejo, con un sentido afán de autosuperación que en muchos aspectos, reflejaba la sufrida vida de Stallone. Sin lugar a dudas, la ficción se convertía en el reflejo del artista y el de los púgiles era un mundo fascinante porque, según reconoció el propio Stallone: “Nadie iba a querer ver la lucha de un actor y guionista por triunfar. Ese no era un mundo que podía generar mucho empatía, ni siquiera en mí podría generarla y desde luego que en el público mucho menos”.Los productores Robert Chartoff e Irwin Winkler no venían de una exitosa seguidilla. Algunos de sus proyectos habían fracasado notablemente como New York, New York, de Martin Scorsese, y ambos buscaban algún proyecto económico, pero con el potencial de convertirse en un éxito de taquilla. Mientras supervisaban algunos castings, conocieron al anónimo Stallone y algo les llamó la atención. Luego de ser rechazarlo para un pequeño papel, él les comentó que tenía un título entre manos. Chartoff y Winkler, inesperadamente, le pidieron ver el libreto y notaron que ahí había potencial. De forma totalmente casual, Rocky se ponía en marcha.El protagónico de un millón de dólares (menos)La dupla de productores no podía creer lo que tenía entre manos. La idea de Rocky era perfecta, no solo porque no demandaba una inversión excesiva, sino también porque era uno de esos típicos relatos de caída y auge, que tanto entusiasmaban a los espectadores. El guion tenía todos los condimentos y el personaje de Balboa combinaba simpleza y una cara oculta mucho más compleja, que podía conmover incluso a quienes no estaban interesados en ver “una de boxeo”. Stallone no pudo ocultar su sorpresa cuando le ofrecieron comprar el libreto por 350 mil dólares. El actor estaba casi en la calle, solo tenía cien dólares en el banco y había vendido a su perro porque no podía ni darle de comer. Finalmente había aparecido su oportunidad de oro, pero firme en sus principios, quiso imponer algunas condiciones.Sylvester aceptó hacer numerosas modificaciones en el guion (escribió nueve versiones más y descartó el primer borrador que terminaba con Rocky renunciando al boxeo) y por ese trabajo aceptó no cobrar absolutamente nada, pero en donde se mostró inflexible, fue en su deseo de protagonizarla. Aunque con algo de dudas, Chartoff y Winkler aceptaron esa cláusula y compraron el guion. Con el libreto en su poder, los productores se asociaron con United Artist, quienes inicialmente propusieron una inversión de dos millones de dólares, con nombres como Robert Redford, James Caan o Burt Reynolds para el protagónico. Cuando surgió la cláusula que ubicaba a Stallone como la estrella, United Artist no la objetó, pero redujo el presupuesto a un millón. No pensaban arriesgar más por un actor al que no conocía nadie. Por su parte, Sylvester con su primero sueldo, compró nuevamente a su perro y lo convirtió en la mascota de Rocky. Comenzaba el tiempo de descuento y, según lo pautado, el largometraje debía filmarse en apenas un mes.Un rodaje contra relojFilmar Rocky y tenerla lista en el tiempo pautado, era un desafío que el novato Sylvester Stallone debía cumplir. El director elegido para llevar adelante la película fue John G. Avildsen, un realizador poco relevante que como la estrella del film encontró en la historia del boxeador una posibilidad enorme. En lo referido a quiénes iban a integrar el elenco, la gran búsqueda fue la de encontrar a una Adrian ideal. El interés romántico del héroe debía personificar esa inocencia que requería el guion y dar con la actriz idónea para ese papel fue un desafío. En la lista de aspirantes estuvo Susan Sarandon, quien fue descartada por ser “muy sensual”, y a ella le siguieron Cher y Bette Midler, pero finalmente el trabajo quedó en manos de Talia Shire. La hermana de Francis Ford Coppola logró una dinámica inmejorable con Stallone y pudo imprimirle a Adrian la complejidad emocional que demandaba su personaje, esa mezcla entre ternura y contención que tanto conmovió al público. Burguess Meredith, el actor que interpretó al entrenador Mickey, trabajó mucho con Stallone sobre el tipo de relación que ambos debían tener en pantalla y hasta improvisaron algunas escenas que ayudaron a lograr el clima de intimidad entre ambos. Por último, la llegada de Carl Weathers fue la pieza que terminó de armar el rompecabezas. Weathers era un jugador de fútbol americano, que poco a poco comenzaba una carrera en films clase B y en series como Kung Fu o Starsky y Hutch. Cuando se conocieron, Carl y Sylvester no congeniaron, la tensión entre ellos era evidente y Weathers no dejaba de criticar a Stallone por su talento actoral. Con el tiempo, la relación comenzó a mejorar y también como sucede entre Rocky y Apollo, esa rivalidad inicial dio paso a una sincera amistad.John Avildsen y Sylvester Stallone, en 1976 (United Artist/)Con todo listo, la filmación comenzó el nueve de enero de 1976, con un presupuesto de un millón de dólares, que luego recibió una inyección de cien mil dólares más (que llevó a Chartoff y Winkler a hipotecar sus hogares). Como exigía el calendario, el rodaje se realizó en 28 días exactos, claro que eso no significó que todo fuera calmo sino todo lo contrario. Para ahorrar costos y no pasarse (tanto) del presupuesto, buena parte de la filmación fue realizada de forma casi amateur, sin extras contratados y simplemente prendiendo la cámara sin una puesta muy profesional de luces y sonido. Muchas de las imágenes en las calles eran improvisadas por Avildsen, que se limitaba a seguir a Stallone mientras trotaba, ante la sorprendida mirada de muchos transeúntes. Entre los muchos recursos empleados para ahorrar, decidieron prescindir de vestuario y le pedían a los intérpretes que usaran prendas personales. Toda esa impronta, sin lugar a dudas, le dio al largometraje un espíritu de lucha que coincidía con el del propio Rocky. De esta manera, la mítica escena en las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia, se convirtió en el símbolo de una historia y de un rodaje, hecho a pulmón y sin las comodidades propias de una industria millonaria como es Hollywood.El éxito de BalboaRocky llegó a los cines en 1976 y Stallone, Avildsen, Chartoff y Winkler pronto descubrieron que habían logrado un éxito arrasador. El film no solo obtuvo críticas elogiosas, sino que incluso fue el más taquillero de ese año y con una inversión de un millón cien mil dólares, recaudaron más de doscientos millones. También ganó tres premios Oscar, en las categorías mejor dirección, mejor película y mejor montaje. Las nominaciones fueron numerosas, y aunque no ganó, Stallone fue reconocido en los rubros a mejor actuación y guion.El éxito del film le abrió a Stallone puertas que jamás pensó que estarían a su disposición. Las numerosas propuestas laborales no tardaron en aparecer, aunque él procuró elegir cuidadosamente sus siguientes proyectos con el fin de no estancarse. Ese recorrido lo llevó en 1982 a protagonizar Rambo, el otro gran papel de su carrera. Por otra parte, hubo dos gigantescas estrellas que quisieron conocer a Sylvester para ver Rocky con él, Charles Chaplin y Elvis. En ambos casos, Stallone no pudo vencer su timidez y no se animó a aceptar esas invitaciones, algo que luego lamentó cuando ambos artistas murieron poco tiempo después.Con el tiempo, el público quiso ver más material vinculado a Rocky. Por este motivo, en los años (y las décadas) posteriores llegaron siete películas más y una octava cuyo estreno está pautado para 2022. También hay una serie televisiva en marcha, que sirve a modo de precuela del primer largometraje, como así también varios videojuegos, documentales e incluso novelas. En 2011, Stallone ingresó en el Salón de la fama del boxeo por su trabajo “entreteniendo e inspirando alrededor del mundo a los fans de ese deporte” y en 1981 se erigió una estatua de bronce de Rocky, en las escalinatas del Museo de Filadelfia. Al final del camino, Sylvester Stallone pudo lograr ese reconocimiento con el que tanto había soñado y que a través de la figura de Rocky Balboa, le permitió imprimir su leyenda en la historia del cine.

Fuente: La Nación

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Concluido el ritmo disco, llegó el momento del ballroom. El que por muchos es considerado como uno de los ritmos más difíciles del certamen dio inicio y la encargada de inaugurarlo fue Julieta Nair Calvo. La actriz se mostró muy confiada y con su performance logró convencer a los miembros del jurado. Aunque, como es de esperar, ellos detectaron algunos errores.Al momento de ingresar a la pista, la actriz fue criticada, en tono de humor, por haber compartido una cena con Jimena Barón. Verse con una miembro del jurado, según contó Marcelo Tinelli, podría afectar la imparcialidad, pero Barón aseguró que eso no era así, y que incluso, su amistad la llevaba a ser mucho más exigente. Por su parte, Nair Calvo aseguró que Jimena mostró en muchas oportunidades que no había favoritismo de ningún tipo.Finalmente llegó el momento del baile, y al momento de la devolución Ángel de Brito los felicitó, pero dijo: “Me falta que explotes. Siempre te veo muy prolijita Julieta” (voto secreto). Carolina “Pampita” Ardohain elogió la coreo pero destacó: “El ballroom es muy difícil, y correcciones va a haber muchas en este rimo. Hay cosas muy importantes, la espalda no va para atrás, las rodillas y las puntas van estiradísimas. Y va a ser algo muy fundamental que nunca desplieguen el pie del piso. (6).En su turno, Barón opinó que el ritmo, “si bien se ve fácil, es muy difícil y muy técnico”, y felicitó a Jimena por la posición de su torso. En la conclusión, ella expresó: “Acá te vi con miedito. Quedó correcto, no pudiste reventar como en el disco, pero es muy difícil, y este es un megadesafío” (7). Por último, Hernán Piquín aseguró: “Estuvieron muy bien, la coreografía me gustó, pero no te vimos explotar” (5).

Fuente: La Nación

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Durante la noche del lunes en La Academia Marcelo Tinelli habló sobre la salud de Soledad Aquino, su exesposa, y madre de sus hijas Candelaria y Micaela. El conductor se mostró esperanzado, y así lo expresó.En un diálogo con Rodrigo Tapari, el cantante reveló que en sus últimas presentaciones el público le pidió mucho una canción llamada “Levanto mis manos”, que interpretó en ese programa. “Se trata de un tema cristiano evangélico”, confió Tapari, y agregó: “Cuando estuve acá y canté esa canción muchas gente cristiana me empezó a escribir, y a darme gracias por haber hecho eso. A mí esa canción me ayudó mucho en mi vida”.El fuerte pedido de Paula Robles por la salud de Soledad Aquino: “Todos podemos ayudar”En ese momento, Tinelli comentó: “Aprovecho y te mando saludos de parte de mi ex, de Sole, que está mejorando de a poquito, y todos levantamos las manos ese día por ella. Y ella lo estuvo viendo desde la clínica, se emocionó mucho”.Antes de dar por finalizada la charla, Tapari le agradeció al conductor, y dijo que por la salud de Soledad Aquino se está llevando adelante una cadena de oración.

Fuente: La Nación

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La narrativa de la gestión de gobierno, y también de las campañas electorales, puede organizarse a partir del recorte de sus logros, pero también de sus errores. Cuando el storytelling se arma más fácilmente en la opinión pública con las metidas de pata que con los éxitos, ese gobierno está en problemas. El kirchnerismo tardío de Alberto Fernández y Cristina Kirchner llegó a ese punto. Aunque lejos del peso que tuvo el cajón humeante de Herminio Iglesias, el error político por antonomasia que terminó de arruinar las chances electorales del peronismo de Luder en aquel regreso de la democracia argentina, los errores que viene cometiendo la nueva cepa del kirchnerismo en pandemia son menos espectaculares pero repetidos y consistentes, y llamativos, en muchos casos, por lo innecesarios y evitables. Forman una serie que ya tiene su peso propio.Esa serie está hecha de errores en el campo simbólico, central para el modo político del kirchnerismo, y errores en el campo de lo real, es decir, de la administración de los problemas que en lugar de llevarlos a una tendencia a la baja, produce una agudización. El tema Pfizer es el ejemplo claro. La reticencia a la presencialidad escolar, el otro. La lógica es la misma: lo que se niega durante meses se termina otorgando de un minuto para el otro, con justificaciones poco sostenibles que dejan expuestos a sus funcionarios. La secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, en un caso; y el ministro de Educación, Nicolás Trotta, en el otro.Junto a Vidal, Carrió apuntó a Cristina por la “trampa de Pfizer” y a Facundo Manes por “mesianismo”Esos momentos son toda una novedad en el panorama político hegemonizado por el kirchnerismo hace casi dos décadas: cuando el kirchnerismo insiste en creer ser el mejor intérprete de las necesidades de la ciudadanía, pero termina sucediendo que la ciudadanía demanda algo que para el kirchnerismo y su versión de pueblo militante cae fuera de lo concebible. La autopercibida legitimidad del oficialismo para el sonido popular empieza a encontrar competencia en una centroderecha, Juntos por el Cambio, y los libertarios en un extremo, que empiezan a desplegar una mayor autoestima a la hora de interpretar los deseos de las mayorías. Hay duelo de superioridades morales en pie de igualdad. El kirchnerismo se ha encontrado con un límite en el relato de su empatía social.¿Errores o cambio de época?En lo simbólico, la ristra de desaciertos de los últimos días aporta para entender el momento que atraviesa el oficialismo. La invocación de Cristina Kirchner al dios joven y popular L-Gante en el acto de campaña en Lomas de Zamora la semana pasada es una de las perlas de ese collar de errores que empieza a tener dos vueltas, pero va camino a enredarse todavía más: la atribución de los logros del trapero L-Gante a los éxitos de una política educativa, Conectar Igualdad, fue corregida, como mínimo, o desmentida, como máximo, por un L-Gante humilde e inteligente, sensible al momento político que lo devora todo, que aclaró que no terminó el secundario y no estaba ahí para que le tocara la computadora: la compró en el mercado paralelo de computadoras usadas, las de Conectar Igualdad incluidas. Esa fue la perla de la semana pasada. Horas difíciles se tienen que haber vivido entre quienes le llevaron la idea de la mención a L-Gante a la vicepresidenta.Después llegó la perla del domingo, la foto del exministro Ginés González García, el no-varado de regreso a casa sin demoras de vuelo, con custodia privada al pie del avión, con testeo vip y mutis por el foro de Ezeiza igualmente vip, todas excepciones que demandan la participación activa del oficialismo de Fernández para poder concretarse. Ayer se sumó la última perla, que no será la última según promete una lógica de desaciertos que el oficialismo comete sin siquiera percatarse de que lo hace. Y ahí está uno de los problemas, la distancia que empieza a separar al micromundo kirchnerista de la realidad de las personas.En este último caso, la perla-error fue la foto de Mayra Mendoza en hospital privado sin barbijo, junto a otras visitas, también sin barbijo. Cuando el oficialismo restringe la vida ciudadana, los viajes, las visitas hospitalarias o la asistencia a los entierros, por ejemplo, por el temor al Covid-19 y a las nuevas cepas, la vicepresidenta de la Nación, nada menos, y una intendenta del conurbano y dirigente destacada de La Cámpora se sacan foto sin barbijo en una habitación cerrada dentro de un hospital privado. Y la foto circulando por todos lados. Un multiplicación de errores: el encuentro y la falta de barbijo; luego, la foto y finalmente, su viralización. La contradicción cultural que se da a la hora de percibir el obvio despliegue de privilegio en actores privilegiados que se presentan como “los más débiles”.Cegueras del kirchnerismo tardíoEl kirchnerismo tardío comete errores impensables en sus etapas anteriores. ¿Son errores suyos o tienen que ver más con un cambio de clima cultural con el que el kirchnerismo no logra conectar? Hay una brecha insalvable y creciente entre la voluntad pretendidamente igualitaria del oficialismo y los efectos actuales de su gestión en medio de la pandemia. El oficialismo presiona sobre la realidad para tener razón y la realidad lo desmiente. Hay algo de cambio de época y hay algo de una imposibilidad nueva en el kirchnerismo para interpretar los sonidos, y las necesidades y reclamos, de estos momentos.El caso L-Gante es sintomático. No solo por la precisión biográfica que aportó el artista sobre cómo consiguió la computadora de Conectar Igualdad. La historia del adolescente exitoso que encuentra su destino gracias a una política de Estado parece la narrativa ideal para un acto de campaña. Pero las precisiones aportadas por L-Gante vuelven a su caso indicador de otro panorama. Por un lado, de los límites reales de las políticas kirchneristas: L-Gante es un ejemplo claro de esos adolescentes que la escuela secundaria sigue sin poder retener en la Argentina. Pero todavía más: aun cuando hubiera sido cierto el caso de un chico que se encuentra con su pasión y descubre su talento de la mano de una computadora distribuida por el Estado, tampoco alcanzaría para ratificar el éxito de esa política. Una caso excepcional protagonizado por un talento fuera de serie, como es el de L-Gante, es, al contrario, la demostración de todo lo que no funciona en términos generales para la mayoría de los adolescentes.El Gobierno evalúa extender en el tiempo el límite de ingreso de pasajeros al paísEl kirchnerismo hizo un aporte clave en transformar la matriz conceptual a la hora de concebir la escuela secundaria: la extensión de la obligatoriedad de la escolaridad hasta el último año del secundario sacó a ese nivel educativo del área de privilegios para un sector social y para los chicos excepcionales de los sectores populares y lo convirtió en derecho. Terminar el secundario no es un acto restringido a los héroes de la pobreza, sino un derecho de todos los chicos pobres. La ley de educación nacional que el kirchnerismo impulsó en 2006 consagró esa obligatoriedad y ese derecho. Pero la realidad es mucho más difícil de torcer y la secundaria no ha logrado universalizarse y el abandono escolar en el secundario de los chicos de nivel socioeconómico bajo, los L-Gante de este mundo con menos suerte, menos madre o padre presente y talentos más comunes, desmiente la efectividad de esa política, no importa si llegaron a tener computadora de Conectar Igualdad o no. En 2019, el último año de normalidad, apenas el 43% de los chicos más pobres logró terminar la secundaria. El problema se sostiene desde hace décadas.Por otro lado, la experiencia personalísima de L-Gante, tal como él la recuerda, pone en escena una serie de valores que al kirchnerismo le cuesta integrar en su política y visión del mundo. La idea de que, a la hora de hacerse un camino, los sectores populares valoran el logro personal, el mérito y el esfuerzo individual, las ganas privadísimas de emprender un camino, todo asociado de manera simplista con la derecha elitista en el universo kirchnerista. Ese es otro de los límites y contradicciones culturales de un kirchnerismo que se cree intérprete privilegiado de lo popular.Llegado el momento de aclarar el modo en que empezó su camino de artista, a L-Gante le interesó subrayar el orgullo por su logro personal, no de clase, la alegría por el reconocimiento vicepresidencial de ese logro y lo siguiente en relación a los dichos de la vicepresidenta y las computadoras de Conectar Igualdad: “Lo que podría corregir es que no hay que recibir cosas así porque sí. La gente que me vendió la computadora a mí es porque no le dio uso. A mí me gustaría que la persona que haya recibido eso en verdad la use”.El universo conceptual en el que es posible sostener que no está tan bueno que alguien reciba algo sin que primero existan el deseo y el esfuerzo por conseguirlo es ajeno a la visión kirchnerista, centrada en un discurso de un Estado presente que satisface derechos de una pobreza sin deseo, borronea la dimensión de sujetos con objetivos personalísimos y construye una relación paternalista con la ciudadanía.Las contradicciones culturales del kirchnerismo tardío empiezan a manifestarse como obstáculos para la interpretación de los tiempos en que le toca gobernar y pelear por su continuidad en el poder. Empiezan a pasarle factura. Solo cuando las encuestas le dan datos contantes sobre la brecha que los separa de su visión del mundo, llega el volantazo: el retorno a la presencialidad escolar de un día para el otro o la habilitación de la vacuna Pfizer por decreto, vilipendiada hasta el cansancio hasta dos horas antes en el Congreso por el oficialismo en bloque.Revocan la sentencia que rechazó los hábeas corpus de los varadosHay un hilo oculto que une el reclamo del varado en el exterior con el varado en la pobreza y es el reclamo por la libertad de moverse, de trabajar, de manejar la propia vida sin la regulación de un oficialismo disciplinario que confunde la voluntad colectiva de su militancia con las disposiciones de la ciudadanía en general y descree de la dimensión privada e individual y su realización personal como aporte a la sociedad.

Fuente: La Nación

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Un hombre de 30 años fue apuñalado tras una discusión en el interior de un colectivo de la línea 152 en el barrio porteño de Palermo, informaron hoy fuentes policiales.Según precisaron, efectivos de la comisaría vecinal 14 A de la Policía de la Ciudad se desplazaron esta tarde al cruce de la Avenida Santa Fe y Vidt, en ese barrio porteño. En el lugar, hallaron a un hombre con una herida de arma blanca en el abdomen.Santa Fe: el abogado al que una mujer le destrozó el BMW se encuentra en estado críticoCuando intentaba escapar, el agresor fue reducido por particulares, quienes luego lo entregaron a los efectivos policiales.En tanto, el hombre herido fue trasladado por el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) al Hospital Fernández, donde ingresó al quirófano y se encuentra estable.

Fuente: La Nación

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SAN PABLO.– Nunca vi a Lionel desalineado. Hasta cuando lo golpean cae con plasticidad y elegancia. Ni siquiera en los últimos minutos de los partidos corre con agotamiento, cuando cualquiera pierde coordinación. Él no pierde ni el estilo. Y es otra de las claves de su efectividad: está siempre fresco. Yo jamás llegaba tan explosivo al cierre de los partidos. Lejos de compararme, sólo lo describo para señalar el abismo. Todos se agotan y él sigue marcando diferencias. En la Copa América estamos disfrutando de una de las mejores versiones de Messi en la selección. Quizás, la mejor. Gravitante, influyente, decisivo. Activo hasta en esos pasajes de menos intensidad del equipo, donde cualquiera se permitiría relajarse. Entregarse al descanso de la faena realizada. Messi no. Busca otro gol, corre, asiste, grita. Calcula por cuál ángulo puede filtrar otro tiro libre.Messi juega siempre, como siempre lo ha hecho. Ahora se resalta que no sale nunca, pero él nunca quiso perderse un partido. Ni en la selección, ni en Barcelona ni por los 32avos de final de la Copa del Rey. Messi convive mal con el banco de suplentes, porque es genial. El quiere jugar. Siempre. Messi es un superdotado, no solamente técnicamente, sino físicamente también. No termino de comprender cómo son sus tiempos de recuperación. Se sube a un avión, a otro, viaja, juega, lo golpean, se entrena, va, viene y va.Messi ve más allá, ve lo que nosotros, humanos, no vemos. Messi está en otra dimensión mental. Les propongo algo: sigamos su lenguaje corporal. Messi habla con sus gestos. Y no reduzcamos todo a la bobería del himno. No, por favor. Si Messi está contrariado, molesto, incómodo, es muy probable que no tengamos una buena actuación. Su cara lo dice, porque los genios ven todo antes. Saben qué les espera. Como en la cancha ejecuta todo una fracción de segundo antes, también tiene la intuición para advertir qué va a suceder.Peligro de gol: Messi y un tiro libre para la Argentina (Andre Penner/)Cuando lo ves bien, indefectiblemente cosas buenas van a ocurrir. Sus expresiones son un anticipo. Su rostro es una advertencia, que después se corresponde con el tono del juego. Si prestan atención a su gestualidad, él ya está leyendo el partido. Únicamente los genios se lo permiten –aunque parezca reiterativo–, y luego el partido corrobora esas sensaciones. Y en la Copa América está arriba, iluminado, encendido. ¿Por qué motivo? Por rebeldía, por motivación, por madurez…, no lo sé. Pero lo disfruto.Festejo para Messi: el capitán de la selección argentina atraviesa una excelente Copa América (Andre Penner/)Contra Bolivia, y creo no exagerar, ofreció pinceladas descomunales. Nunca había visto dos asistencias en un mismo gol: lo dejó a Nico González de cara al gol, primero, y después, tac, le puso a Rodrigo De Paul un pase que apenas Messi podía ver. La calle por la que tuvo que pasar la pelota para que llegue a De Paul es increíble. Ese pasillo únicamente él lo podía encontrar. Sin perder de vista, también, un mérito insoslayable para De Paul: estaba ahí, se ofreció en ese lugar para la descarga y la frialdad que mostró en la definición fue estupenda.Colombia exige atención, cuidados. Pero antes de intentar asomarnos al partido, con respeto porque el fútbol se burla de los adivinos, me despierta entusiasmo estar analizando a la Argentina en las semifinales. Describe progresión. Y le abre una nueva ventana a un grupo de futbolistas que hace dos años, precisamente acá, en Brasil, cayeron en las semifinales por la Copa América anterior. Parece trillada, remanida la frase, pero es verdad: el fútbol guarda segundas y terceras oportunidades. Hay que saber esperarlas, hay que saber buscarlas.Al ángulo: Galíndez no llegará al impecable tiro libre de Messi, que cerró la goleada frente a Ecuador (Eraldo Peres/)Nos vamos a enfrentar contra un equipo que lastima. Con potencial de daño inocultable. E incluso, reparo en el siguiente detalle: Colombia está entre los cuatro mejores de la competencia, aun sin que sus piezas más desequilibrantes hayan ofrecido su mejor versión. El delantero Luis Muriel todavía no ha sido Luis Muriel, y el otro atacante, Duvan Zapata, todavía no ha sido Duvan Zapata. Y Cuadrado se reencuentra con la titularidad justo ahora, en una instancia decisiva. Después, más allá de cálculos y previsiones, lo sabemos: es fútbol. Con caprichos e imponderables.Lionel Messi festeja luego de anotar el segundo tanto en la victoria 4-1 ante Bolivia en un encuentro de la Copa AméricaArgentina ya ha definido cómo quiere jugar. Está claro, no hay debate en formas y estilos. Después, sólo se trata de gustos y paladar. Pero la propuesta está a la vista. La Argentina avanza, gana metros, asume el protagonismo, obtiene la ventaja y luego, necesita respirar, y para respirar necesitás bajar la intensidad. Hay riesgos, sí. Habíamos señalado que la selección iba a sufrir por momentos. El plan viene funcionando y las victorias son contagiosas.Messi está cómodo y ese retrato no puedo obviarse. Habíamos comentado en un encuentro anterior que el rodaje, la suma de las dos fechas en las eliminatorias que precedieron a la Copa América, más varios partidos en este torneo por su sistema de juego, aceitarían el funcionamiento. O, al menos, le daría agilidad a la propuesta. Certezas. Los muchachos de la selección están juntos desde finales de mayo, y eso es muchísimo tiempo. Pero muchísimo. Se traduce en conocimiento y en confianza.El capitán de la selección y una obsesión a dos pasos: la preciada Copa América Messi está enfocado. Adentro y afuera de la cancha. Tiene determinación, sin perder nada de su repertorio. Y hasta el brasileño se lo reconoce. Lo admiran, lo adoran. Y de alguna manera es una lección para nuestra idiosincrasia, donde a partir del folclore, amparados en ese sentimiento alejado de la razón, crecimos bajo el mandato de que a los brasileños no los podemos valorar, apreciar ni admirar…, aunque los admiramos.Talento, habilidad y algo más: Messi conduce la ilusión del seleccionado argentino en la Copa América (EVARISTO SA/)Ellos reconocen en Messi a una celebridad, sí, a un futbolista de estatura universal, pero también admiran al Messi que es familia, que juega con sus hijos. El brasileño empatiza rápidamente con esas conductas. Lo sienten cercano, desprovisto de frivolidades. Quizás bloqueados por históricos prejuicios, se sorprenderían de hasta qué punto despierta simpatías Messi en Brasil. Acá se permiten dejarse atrapar por la magia de un artista como Messi. No es traición, no se trata de la patria. Es un sentimiento más espontáneo, más noble. El que provoca la fascinación.

Fuente: La Nación

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PITTSBURGH (AP) — Ben Gamel conectó dos jonrones e impulsó seis carreras para liderar el triunfo de los Piratas de Pittsburgh 11-1 el lunes sobre los Bravos de Atlanta.Gamel pegó un tablazo frente a Max Fried (5-5) que envió la pelota sobre la barda del jardín central para un cuadrangular de dos carreras en la cuarta, conectó un doble ante Bryan Reynolds en la sexta y agregó un bambinazo de tres carreras en la séptima para que los Piratas ganaran por segunda vez consecutiva tras perder seis juegos seguidos.Un día después de que remolcó la carrera del triunfo como un bateador emergente en el triunfo en la décima entrada ante Miami, Fried regresó al montículo con su peor apertura desde abril. Los Piratas propinaron seis carreras al zurdo en poco más de cinco entradas y Atlanta perdió la oportunidad de volver a estar por encima del .500 por primera vez desde el 8 de junio.Chase De Jong (1-3) sobrevivió a los primeros 36 lanzamientos para conseguir su primer triunfo en cinco años en las Grandes Ligas. De Jong ponchó a cuatro y entregó tres pasaportes para su primer victoria desde que venció a los Medias Blancas de Chicago el 28 de septiembre de 2018, cuando estaba con Minnesota.Por los Bravos, los venezolanos Ronald Acuña Jr. de 5-2 con una carrera; Orlando Arcia de 4-0; William Contreras de 4-0; Ender Inciarte de 1-0. El cubano Guillermo Heredia de 3-0.

Fuente: La Nación

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El impacto por la noticia de la muerte de Raffaella Carrá activa la memoria. Y además de la inmensa carrera que construyó la estrella italiana, también aparecen postales que la vinculan de manera automática con Diego Armando Maradona.La popular cantante compartió pantalla con el ídolo en más de una oportunidad, no solo en Italia sino también en la Argentina. La admiración era mutua. Y por eso participaron juntos de diversos segmentos televisivos, de un lado y del otro del Océano Atlántico. Incluso, hubo fuertes rumores (jamás confirmados) de una relación amorosa entre ambos.En 1992, Maradona fue invitado al programa “Hola Raffaella”. Allí, aceedió a ser hipnotizado por el mentalista español Tony Kamo.Seis años más tarde, en noviembre de 1998, ella volvió a invitar a Diego, esta vez a su programa “Carramba che Fortuna”, donde reunió al ídolo con todos sus compañeros del Napoli campeón 86/87. Diego se divirtió mucho e incluso hicieron jueguitos juntos.La devolución de gentilezas llegó en 2005. Raffaella fue una de las invitadas a ese gran show televisivo que condujo Diego, llamado “La Noche del 10?Por último, Raffaella quiso decir presente en el gran compilado de saludos de diversas figuras de todo el mundo que Maradona recibió como regalo para su cumpleaños número 60, el 30 de octubre de 2020.

Fuente: La Nación

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El periodista Carlos Pagni analizó, en Odisea Argentina, por LN+, un dato “inquietante” sobre la vicepresidenta Cristina Kirchner. “Está estudiando economía, lee libros y subraya”, lanzó Pagni a mitad de su editorial esta noche. Según detalló, en el inicio de la campaña electoral para las elecciones legislativas de noviembre, a la expresidenta la encontraron subrayando textos de Marcelo Diamand, ingeniero y economista que falleció en 2007.¿De qué eran esos textos? “Sobre la restricción externa”, reveló Pagni. “Acá hay que acordarse que ya en octubre del año pasado, cuando recordó otro aniversario por la muerte de Néstor Kirchner, [Cristina Kirchner] se refirió a que el problema del dólar era un problema estructural”, indicó. “Estudia economía, aparece mucho: ¿habrá que descartarla tanto como la descarta La Cámpora para las presidenciales de 2023? ¿No ya para una Cristina eterna sino para una vuelta de Cristina Kirchner?”, se preguntó el periodista en su análisis.Esa publicación de Cristina Kirchner, que fue compartida en las redes de la vicepresidenta, se titulaba “A 10 años sin él y a uno del triunfo electoral: Sentimientos y Certezas”. Y entre otras cosas hacía referencia al dólar.Creó Paty, fundó Las Leñas y, a los 82, sigue trabajando. La inspiradora historia de Tito LowensteinY describía: “Hoy, continuamos con la restricción externa de esa moneda -o faltan dólares o hay demasiada demanda- a la que se suma una más que evidente extorsión devaluatoria”. Y daba detalles sobre el cepo que había puesto en su segundo mandato como presidenta: “Si la analizamos con perspectiva, la restricción no sólo era razonable, sino que daba cuenta del nivel del poder adquisitivo de ciertos salarios de la época. Muchos compraban dólares y muchos compraban el tope mensual. ¿Quién podría hoy acceder a esos USD2.500 para ahorrar mes a mes? Casi nadie. Sin embargo, por haber establecido dicha restricción cambiaria, nuestro gobierno fue atacado día a día por los medios hegemónicos”, afirmaba en aquella carta Cristina Kirchner.“Es que la Argentina es el único país con una economía bimonetaria: se utiliza el peso argentino que el país emite para las transacciones cotidianas y el dólar estadounidense que el país -obviamente- no emite, como moneda de ahorro y para determinadas transacciones como las que tienen lugar en el mercado inmobiliario. ¿Alguien puede pensar seriamente que la economía de un país pueda funcionar con normalidad de esa manera?”, decía la vicepresidenta.Eugenio Zaffaroni: “Si no reforman el Poder Judicial no van a poder gobernar”Pagni, que dedicó una parte del editorial a la campaña legislativa del oficialismo, explicó que la reaparición de Cristina Kirchner va de la mano con el segundo plano que adquirió el presidente Alberto Fernández. “Lo tienen oculto, casi como Juntos por el Cambio a Macri”, afirmó.En ese tramo del editorial, el periodista contó que el Frente de Todos ofrece en la provincia de Buenos Aires un menú variado: “Si se revisan los últimos actos en la provincia se los puede ver a Berni, Massa y Kicillof. Un menú “amplio” desde el punto de vista ideológico, posible por un frente que tiene una conducción política clara con Cristina Kirchner.

Fuente: La Nación

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