Todas las Pymes y comercios Latinoamericanos tienen que digitalizarse. Las pequeñas y medianas empresas y los emprendedores no podrían salir adelante sin una estrategia digital muy concreta que presente una serie de tácticas en internet para hacer crecer el negocio.Esto es lo que proponen desde gurú Soluciones, una empresa de marketing que acompaña a las pymes a dar esos primeros pasos que parecen tan difíciles en el camino de la digitalización; gurú Soluciones Argentina cuenta con más de 62.000 clientes en Latinoamérica y lleva más de 50 años trabajando con el público pyme.“Tenemos diferentes planes para cada necesidad; desde el que recién empieza y necesita poner los datos de su negocio en internet (creamos y optimizamos su ficha de Google My Business, principales redes sociales y aplicaciones para aparecer en las búsquedas de internet), los que quieren hacer o necesitan su página web o tienda para mostrar y vender sus productos o servicios, hasta los que ya están instalados pero quieren dar un paso más y empezar a hacer campañas digitales para conseguir más clientes”, cuentan desde gurú, que además ofrece un descuento de 25 % por compras online.”Te ayudamos a vender por Internet con una Tienda Online donde mostrar y vender tus productos o servicios”, proponen desde gurú (Gurú Soluciones/)Como aliados estratégicos de pymes y emprendedores, ofrecen soluciones integrales de comunicación acorde a sus necesidades y construyen relaciones de confianza de largo plazo.“Elegís el plan, lo comprás online y después nosotros te contactamos para hacer el resto. El servicio es nuestro principal diferencial”, explican desde gurú, planteándose acompañar a las Pymes latinoamericanas para que se desarrollen capturando las oportunidades del mundo digital.Por eso, ponen especial foco en aquellos que necesitan dar el primer paso en la digitalización de su negocio, recomendándoles su plan Inicial que busca mejorar el posicionamiento en buscadores, aplicaciones y redes. Gracias a un producto exclusivo mejoran y optimizan la presencia digital para que cuando alguien busque productos o servicios como el suyo, quienes tengan bien posicionada la información de su negocio, aparezcan como opción entre los resultados de búsqueda generando así más oportunidades comerciales.En ese sentido, tienen planes para todo tipo de necesidades y presupuestos, desde los que recién empiezan en el mundo digital hasta los expertos que necesitan seguir creciendo. “Para todos tenemos recursos y soluciones digitales y lo más importante es que nosotros hacemos todo por el cliente”.De esta manera, desde gurú se encargarán de relevar la información, diseñar e implementar las estrategias digitales más relevantes. “Queremos que los emprendedores y las pymes sepan que somos accesibles y que estamos para ayudarlos”, anuncian.Y remarcan: “Si estás iniciando un negocio o querés hacer que más clientes lleguen a vos, vas a encontrar en gurú a tu socio estratégico en marketing digital; contactate para pedir asesoramiento ingresando en gurusoluciones.com.ar y recordá que si comprás online alguno de nuestros planes digitales desde el sitio tenés un 25% de descuento, luego nos contactamos y lo hacemos todo por vos”.Existe un plan para cada necesidad de negocio:InicialPlanes WebTiendaonlineToda esta información la encontrás en gurú Soluciones________________________________________________________Content LAB es la unidad de generación de ideas y contenidos de LA NACION para las marcas con distribución en sus plataformas digitales y redes sociales. Este contenido fue producido para un anunciante y publicado por el Content LAB. La redacción de LA NACION no estuvo involucrada en la generación de este contenido.

Fuente: La Nación

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La hidrovía Paraná-Paraguay, la ruta fluvial que une cuatro países a lo largo de más de 3400 kilómetros, tiene más de un lado oscuro. La falta de controles convierte esa vía, clave para la salida de las exportaciones de granos argentinos, en un peligro latente si se transforma en una de las principales rutas del narcotráfico en Sudamérica.En toda la paleta de discusiones que se sucedieron durante los últimos meses, cuando era inminente el vencimiento del contrato con la concesionaria Hidrovía SA, la necesidad de incrementar los controles estuvo prácticamente ausente.Debatir sobre la necesidad de que la Argentina recupere la “soberanía” de esta ruta es insistir en un eslogan vacío de contenido, cargado más de ideología que de lo que verdaderamente debería discutirse: el dragado y balizamiento de una ruta fluvial por donde sale desde los puertos del Gran Rosario más del 80% de las exportaciones de granos. La urgencia de que se coordinen mejores y mayores controles tampoco entró en la discusión.La ruta fluvial es utilizada por eslabones del crimen organizado internacional para el contrabando de drogas, un auténtico agujero negro en materia de controles y acuerdos desdibujados entre los países involucrados en la Hidrovía.En febrero pasado se secuestraron en los puertos de Amberes y Hamburgo tres cargamentos de 27 toneladas de cocaína que provenían de Paraguay. Por lo menos uno de ellos, con 16.174 kilos de estupefacientes, había hecho trasbordo en el Puerto de Buenos Aires. Su detección se produjo luego de que las fuerzas de seguridad europeas lograron vulnerar más de 170.000 mensajes de teléfonos que usaban un sofisticado sistema encriptado. Ese cargamento de cocaína, camuflado en latas de pintura, configuró una de las incautaciones más grandes de la historia de Europa. Navegó por 1400 kilómetros sin ser sometido a una sola inspección por parte de las fuerzas de seguridad. Se sospecha que la logística de ese lote de contrabando de cocaína fue coordinada por el Primer Comando Capital, la organización criminal brasileña que más creció en los últimos años, con un pie en Paraguay, donde controla gran parte de las 12 prisiones guaraníes.En la última reunión, realizada en La Paz en enero pasado, los miembros de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) advirtieron sobre los peligros de que la hidrovía Paraná-Paraguay se transforme “en una nueva vía para el tráfico de drogas”. El organismo internacional alertó sobre la “rearticulación” del tráfico de cocaína en Sudamérica a través de la Hidrovía durante la pandemia, e indicó que Paraguay se convirtió en una zona de acopio de la droga producida en Perú y Bolivia, para darle salida hacia África y Europa desde los puertos guaraníes.En la Argentina no tomamos conciencia de la dimensión de este nuevo modelo de logística narco. Comenzó a ponerse en funcionamiento con una plataforma sólida en Paraguay, país que históricamente fue productor de marihuana, pero al que la inserción del crimen organizado internacional transformó en uno de los nodos de salida al exterior, a través del río.Una muestra de este esquema de tráfico de drogas a través del río Paraná se hizo palpable en una causa judicial que se inició en septiembre de 2019, cuando la Prefectura Naval secuestró unos 291 kilos de marihuana. Proveniente de Asunción, el barco tanquero Don Juan amarró en una boya del lado entrerriano, cerca de La Paz. En lanchas rápidas, una banda de narcos paraguayos llevó el cargamento a Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, donde existía un centro de acopio de los estupefacientes.La organización asentada en Santa Fe estaba conformada por ciudadanos paraguayos y santafesinos que tenían contactos con la provincia de Buenos Aires. Los investigadores presumen que la caída de Itatí como centro de acopio de marihuana, en marzo de 2017, obligó a los narcos paraguayos, que son los mayores productores de cannabis, a buscar otros canales más sofisticados que aquel enclave en Corrientes para la llegada de la droga a la Argentina.La falta de controles para combatir el narcotráfico en la Hidrovía está en discusión desde hace más de una década, pero no se avanzó en medidas concretas tendientes a cambiar esta situación de extrema vulnerabilidad. La exdiputada Elisa Carrió fue una de las que levantaron esa bandera. En 2018 presentó una denuncia en la Justicia Federal de Rosario para que se investigaran los puntos oscuros de ese tramo fluvial. “La Hidrovía es una especie de zona liberada que da lugar al tránsito ilegal de todo tipo”, dijo, con razón, en ese momento. La denuncia no tuvo avances.Diputados de Juntos por el Cambio presentaron el informe “La hidrovía verde y blanca”, que el legislador y presidente de la Comisión de Defensa, Carlos Fernández, entregó a su bloque. Denunciaron el avance del narcotráfico y señalaron que los controles actuales en esa vía “no parecen ser suficientes”.El tema de fondo es que ni la Argentina ni los países que integran la Hidrovía –Paraguay, Bolivia y Brasil– logran avanzar en un nuevo marco normativo para realizar operativos conjuntos que permitan ejercer un control efectivo sobre la referida vía fluvial. Actualmente se prioriza que los controles no corten el flujo de tráfico de la navegación, pero la situación en la región abre nuevas exigencias, ante el claro avance del crimen organizado en la Hidrovía. No hay tiempo que perder.

Fuente: La Nación

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La hidrovía Paraná-Paraguay, la ruta fluvial que une cuatro países a lo largo de más de 3400 kilómetros, tiene más de un lado oscuro. La falta de controles convierte esa vía, clave para la salida de las exportaciones de granos argentinos, en un peligro latente si se transforma en una de las principales rutas del narcotráfico en Sudamérica.En toda la paleta de discusiones que se sucedieron durante los últimos meses, cuando era inminente el vencimiento del contrato con la concesionaria Hidrovía SA, la necesidad de incrementar los controles estuvo prácticamente ausente.Debatir sobre la necesidad de que la Argentina recupere la “soberanía” de esta ruta es insistir en un eslogan vacío de contenido, cargado más de ideología que de lo que verdaderamente debería discutirse: el dragado y balizamiento de una ruta fluvial por donde sale desde los puertos del Gran Rosario más del 80% de las exportaciones de granos. La urgencia de que se coordinen mejores y mayores controles tampoco entró en la discusión.La ruta fluvial es utilizada por eslabones del crimen organizado internacional para el contrabando de drogas, un auténtico agujero negro en materia de controles y acuerdos desdibujados entre los países involucrados en la Hidrovía.En febrero pasado se secuestraron en los puertos de Amberes y Hamburgo tres cargamentos de 27 toneladas de cocaína que provenían de Paraguay. Por lo menos uno de ellos, con 16.174 kilos de estupefacientes, había hecho trasbordo en el Puerto de Buenos Aires. Su detección se produjo luego de que las fuerzas de seguridad europeas lograron vulnerar más de 170.000 mensajes de teléfonos que usaban un sofisticado sistema encriptado. Ese cargamento de cocaína, camuflado en latas de pintura, configuró una de las incautaciones más grandes de la historia de Europa. Navegó por 1400 kilómetros sin ser sometido a una sola inspección por parte de las fuerzas de seguridad. Se sospecha que la logística de ese lote de contrabando de cocaína fue coordinada por el Primer Comando Capital, la organización criminal brasileña que más creció en los últimos años, con un pie en Paraguay, donde controla gran parte de las 12 prisiones guaraníes.En la última reunión, realizada en La Paz en enero pasado, los miembros de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) advirtieron sobre los peligros de que la hidrovía Paraná-Paraguay se transforme “en una nueva vía para el tráfico de drogas”. El organismo internacional alertó sobre la “rearticulación” del tráfico de cocaína en Sudamérica a través de la Hidrovía durante la pandemia, e indicó que Paraguay se convirtió en una zona de acopio de la droga producida en Perú y Bolivia, para darle salida hacia África y Europa desde los puertos guaraníes.En la Argentina no tomamos conciencia de la dimensión de este nuevo modelo de logística narco. Comenzó a ponerse en funcionamiento con una plataforma sólida en Paraguay, país que históricamente fue productor de marihuana, pero al que la inserción del crimen organizado internacional transformó en uno de los nodos de salida al exterior, a través del río.Una muestra de este esquema de tráfico de drogas a través del río Paraná se hizo palpable en una causa judicial que se inició en septiembre de 2019, cuando la Prefectura Naval secuestró unos 291 kilos de marihuana. Proveniente de Asunción, el barco tanquero Don Juan amarró en una boya del lado entrerriano, cerca de La Paz. En lanchas rápidas, una banda de narcos paraguayos llevó el cargamento a Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, donde existía un centro de acopio de los estupefacientes.La organización asentada en Santa Fe estaba conformada por ciudadanos paraguayos y santafesinos que tenían contactos con la provincia de Buenos Aires. Los investigadores presumen que la caída de Itatí como centro de acopio de marihuana, en marzo de 2017, obligó a los narcos paraguayos, que son los mayores productores de cannabis, a buscar otros canales más sofisticados que aquel enclave en Corrientes para la llegada de la droga a la Argentina.La falta de controles para combatir el narcotráfico en la Hidrovía está en discusión desde hace más de una década, pero no se avanzó en medidas concretas tendientes a cambiar esta situación de extrema vulnerabilidad. La exdiputada Elisa Carrió fue una de las que levantaron esa bandera. En 2018 presentó una denuncia en la Justicia Federal de Rosario para que se investigaran los puntos oscuros de ese tramo fluvial. “La Hidrovía es una especie de zona liberada que da lugar al tránsito ilegal de todo tipo”, dijo, con razón, en ese momento. La denuncia no tuvo avances.Diputados de Juntos por el Cambio presentaron el informe “La hidrovía verde y blanca”, que el legislador y presidente de la Comisión de Defensa, Carlos Fernández, entregó a su bloque. Denunciaron el avance del narcotráfico y señalaron que los controles actuales en esa vía “no parecen ser suficientes”.El tema de fondo es que ni la Argentina ni los países que integran la Hidrovía –Paraguay, Bolivia y Brasil– logran avanzar en un nuevo marco normativo para realizar operativos conjuntos que permitan ejercer un control efectivo sobre la referida vía fluvial. Actualmente se prioriza que los controles no corten el flujo de tráfico de la navegación, pero la situación en la región abre nuevas exigencias, ante el claro avance del crimen organizado en la Hidrovía. No hay tiempo que perder.

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La ética supone la ejecución libre de conductas morales que persiguen el bien común y la felicidad de la persona. Se sustenta en la voluntad, la libre elección y el desarrollo de las virtudes humanas. Una conducta ética conlleva un obrar responsable del ser humano que utiliza la razón para tomar decisiones, asume las consecuencias de sus propios actos y es coherente entre lo que dice y lo que hace.La ética ha sido estudiada por distintos autores a lo largo de la historia, desde Aristóteles hasta Leonardo Polo, pero una particular consideración ha resurgido con las ideas del transhumanismo, que, como movimiento cultural e intelectual, pregona la utilización de las tecnologías para transformar la condición humana de la mano, entre otras cosas, de la utilización de los sistemas de inteligencia artificial.Recordemos que la inteligencia artificial (IA) es la disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables con las que realiza la mente humana.La IA se nutre de técnicas de “minería de datos, machine learning y deep learning”, que permiten definir patrones de conducta y la toma de decisiones. Se integra con algoritmos con capacidad de aprendizaje automático, esto es, la capacidad de aprender por sí mismos de la información a la que acceden de manera que pueden considerar experiencias propias pasadas para generar una nueva respuesta adaptada a una misma situación. Los mecanismos de IA se aplican actualmente a todas las actividades humanas relevantes, desde la salud (genética “a medida”), la robótica, el comercio electrónico, la industria de armamentos, las infraestructuras críticas, la seguridad nacional, la prevención de acciones terroristas y otras tantas, de mayor o menor relevancia.Y esta industria es dirigida por seres humanos “supuestamente éticos e inteligentes” frente a una evidente crisis del comportamiento ético del “hombre inteligente” que transitamos en la actualidad: nos sobran los motivos (al decir de Joaquín Sabina) y ejemplos para sostener este juicio de valor.Si transitamos entonces una evidente crisis del comportamiento ético del “hombre inteligente”: ¿qué podemos esperar de la inteligencia artificial creada por el “hombre inteligente”? La respuesta no parece feliz, y el derecho poco está haciendo al respecto.Frente a esta realidad, algunos países europeos o entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han ensayado lineamientos, principios éticos o normas de “deber ser” aplicables a la IA, que han quedado relegadas al papel más que a la práctica.En abril, la Comisión Europea presentó un proyecto de legislación integral para regular la IA en la Unión Europea (“Reglamento aplicable al uso de IA”), que persigue poner límites a los sistemas de vigilancia masivos que utilizan identificación biométrica (el caso de China), como asimismo prevenir y sancionar las decisiones automatizadas y sesgadas por raza o religión, entre otras tantas situaciones propias del último capítulo de la serie Black Mirror. Nos espera un largo camino hasta que el reglamento se concrete con fuerza de ley.En Estados Unidos se mantiene la idea de brindar una mayor capacidad de expansión a la industria y no se vislumbra la intención concreta de generar una regulación integral de una industria protegida en territorio estadounidense.En América Latina y en la Argentina, en particular, no existe ninguna normativa que regule la industria de la IA ni principios éticos que deban regirla.En relación con las conductas morales, en el ámbito jurídico, nuestra legislación ha receptado, tradicionalmente, dos estándares de conducta asociados a la ética que han sido reconocidos por la mayoría de las normativas vigentes en América Latina: el “buen padre de familia” y “el buen hombre de negocios”.Un buen padre o una buena madre de familia cuidan de sus hijos, les procuran guarda, alimento y esencialmente cariño, amor y respeto. Lo pregona el derecho, pero surge de la propia lógica del sentido común.La buena persona de negocios actúa responsablemente en la conducción de las actividades empresariales propias o ajenas, planifica, practica la honestidad y protege el interés de quienes adquieren sus productos o utilizan sus servicios.Estos principios estandarizados suelen tomarse en cuenta para resolver conflictos que involucran sistemas de IA, como asimismo normas generales que marcan niveles de responsabilidad en el uso de estas tecnologías. En efecto, la utilización de tecnologías de IA puede encuadrarse en el concepto de actividad riesgosa previsto en el artículo 1757 del Código Civil y Comercial de la Nación, por la que debe responder, en forma objetiva, el dueño o gobernador del algoritmo, esto es, quien ejecuta la actividad, se sirve u obtiene provecho de ella (artículo 1758 del mismo texto legal).En por eso que, aplicando los principios generales mencionados y la normativa legal expuesta, en el caso de daños y/o perjuicios sufridos por una persona derivados de la utilización de sistemas de IA deberá responder quien los gobierna (dueño o creador) y las personas que tienen a su cargo el diseño y funcionamiento de esos sistemas.Todo ello hasta que una normativa local, clara, seria y responsable defina las reglas de juego aplicables a la industria… Esperemos sentados.En conclusión, la IA no solo requiere regulación específica, sino también que quienes desarrollan la actividad practiquen un comportamiento ético que respete los derechos y la autonomía de las personas.Por eso es fundamental que las empresas y el Estado desarrollen programas de capacitación en prácticas éticas aplicadas a la IA para quienes intervengan en la formación de algoritmos inteligentes.En definitiva, la educación sobre los principios y las conductas éticas de la IA será uno de los pilares esenciales para evitar futuros desmanes de una tecnología que actualmente avanza como el correcaminos, en un espacio sin ley.Abogado y consultor especialista en derecho digital, privacidad y datos personales. Director del Programa Ejecutivo en Derecho y Comunicación Digital de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral. Profesor Facultad de Derecho UBA

Fuente: La Nación

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La ética supone la ejecución libre de conductas morales que persiguen el bien común y la felicidad de la persona. Se sustenta en la voluntad, la libre elección y el desarrollo de las virtudes humanas. Una conducta ética conlleva un obrar responsable del ser humano que utiliza la razón para tomar decisiones, asume las consecuencias de sus propios actos y es coherente entre lo que dice y lo que hace.La ética ha sido estudiada por distintos autores a lo largo de la historia, desde Aristóteles hasta Leonardo Polo, pero una particular consideración ha resurgido con las ideas del transhumanismo, que, como movimiento cultural e intelectual, pregona la utilización de las tecnologías para transformar la condición humana de la mano, entre otras cosas, de la utilización de los sistemas de inteligencia artificial.Recordemos que la inteligencia artificial (IA) es la disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables con las que realiza la mente humana.La IA se nutre de técnicas de “minería de datos, machine learning y deep learning”, que permiten definir patrones de conducta y la toma de decisiones. Se integra con algoritmos con capacidad de aprendizaje automático, esto es, la capacidad de aprender por sí mismos de la información a la que acceden de manera que pueden considerar experiencias propias pasadas para generar una nueva respuesta adaptada a una misma situación. Los mecanismos de IA se aplican actualmente a todas las actividades humanas relevantes, desde la salud (genética “a medida”), la robótica, el comercio electrónico, la industria de armamentos, las infraestructuras críticas, la seguridad nacional, la prevención de acciones terroristas y otras tantas, de mayor o menor relevancia.Y esta industria es dirigida por seres humanos “supuestamente éticos e inteligentes” frente a una evidente crisis del comportamiento ético del “hombre inteligente” que transitamos en la actualidad: nos sobran los motivos (al decir de Joaquín Sabina) y ejemplos para sostener este juicio de valor.Si transitamos entonces una evidente crisis del comportamiento ético del “hombre inteligente”: ¿qué podemos esperar de la inteligencia artificial creada por el “hombre inteligente”? La respuesta no parece feliz, y el derecho poco está haciendo al respecto.Frente a esta realidad, algunos países europeos o entidades como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han ensayado lineamientos, principios éticos o normas de “deber ser” aplicables a la IA, que han quedado relegadas al papel más que a la práctica.En abril, la Comisión Europea presentó un proyecto de legislación integral para regular la IA en la Unión Europea (“Reglamento aplicable al uso de IA”), que persigue poner límites a los sistemas de vigilancia masivos que utilizan identificación biométrica (el caso de China), como asimismo prevenir y sancionar las decisiones automatizadas y sesgadas por raza o religión, entre otras tantas situaciones propias del último capítulo de la serie Black Mirror. Nos espera un largo camino hasta que el reglamento se concrete con fuerza de ley.En Estados Unidos se mantiene la idea de brindar una mayor capacidad de expansión a la industria y no se vislumbra la intención concreta de generar una regulación integral de una industria protegida en territorio estadounidense.En América Latina y en la Argentina, en particular, no existe ninguna normativa que regule la industria de la IA ni principios éticos que deban regirla.En relación con las conductas morales, en el ámbito jurídico, nuestra legislación ha receptado, tradicionalmente, dos estándares de conducta asociados a la ética que han sido reconocidos por la mayoría de las normativas vigentes en América Latina: el “buen padre de familia” y “el buen hombre de negocios”.Un buen padre o una buena madre de familia cuidan de sus hijos, les procuran guarda, alimento y esencialmente cariño, amor y respeto. Lo pregona el derecho, pero surge de la propia lógica del sentido común.La buena persona de negocios actúa responsablemente en la conducción de las actividades empresariales propias o ajenas, planifica, practica la honestidad y protege el interés de quienes adquieren sus productos o utilizan sus servicios.Estos principios estandarizados suelen tomarse en cuenta para resolver conflictos que involucran sistemas de IA, como asimismo normas generales que marcan niveles de responsabilidad en el uso de estas tecnologías. En efecto, la utilización de tecnologías de IA puede encuadrarse en el concepto de actividad riesgosa previsto en el artículo 1757 del Código Civil y Comercial de la Nación, por la que debe responder, en forma objetiva, el dueño o gobernador del algoritmo, esto es, quien ejecuta la actividad, se sirve u obtiene provecho de ella (artículo 1758 del mismo texto legal).En por eso que, aplicando los principios generales mencionados y la normativa legal expuesta, en el caso de daños y/o perjuicios sufridos por una persona derivados de la utilización de sistemas de IA deberá responder quien los gobierna (dueño o creador) y las personas que tienen a su cargo el diseño y funcionamiento de esos sistemas.Todo ello hasta que una normativa local, clara, seria y responsable defina las reglas de juego aplicables a la industria… Esperemos sentados.En conclusión, la IA no solo requiere regulación específica, sino también que quienes desarrollan la actividad practiquen un comportamiento ético que respete los derechos y la autonomía de las personas.Por eso es fundamental que las empresas y el Estado desarrollen programas de capacitación en prácticas éticas aplicadas a la IA para quienes intervengan en la formación de algoritmos inteligentes.En definitiva, la educación sobre los principios y las conductas éticas de la IA será uno de los pilares esenciales para evitar futuros desmanes de una tecnología que actualmente avanza como el correcaminos, en un espacio sin ley.Abogado y consultor especialista en derecho digital, privacidad y datos personales. Director del Programa Ejecutivo en Derecho y Comunicación Digital de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral. Profesor Facultad de Derecho UBA

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Aproximadamente a las 8.20 PM del 6 de abril de 1994, el avión que transportaba al presidente de Ruanda Juvenal Habyarimana fue derribado por un misil. Perdió la vida, al igual que el presidente de Burundi y otros nueve funcionarios. Esa misma noche la primer ministro ruandesa, Madame Agathe Uwiligiyimana, quien planeaba en la mañana siguiente hablar a la sociedad llamando a la paz y la concordia, fue asesinada en su residencia en donde también murieron 15 guardianes de la paz de la misión de las Naciones Unidas (Unamir). Así dio comienzo el genocidio que terminó con la vida de 800.000 seres humanos y que representa una tragedia vergonzosa e inolvidable para toda la humanidad. Unos años después del genocidio, algunas de las fuerzas perpetuadoras tuvieron parte en la erupción de la Gran Guerra del Congo, una conflagración regional que ha costado la vida de más de 5 millones de personas.El asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, de doce disparos, en un país devastado por la pobreza, la corrupción y la inseguridad, nos lleva irremediablemente a comparar. Aun teniendo en cuenta que, si bien las raíces de los conflictos son distintas, no podemos evitar pensar con gran preocupación que puede ocurrir de ahora en más en Haití y cuál será la reacción de América Latina ante un grave conflicto que afecta a toda la región.En 2004 el derrocamiento del presidente Aristide, con el país al borde de la guerra civil, llevó a la intervención de una fuerza de algo más de 5000 efectivos denominada MIF (Mission Interim Force), compuesta por los EE. UU., Canadá, Francia y Chile para luego ser relevada el 01 de junio de 2004 por la ONU, con la misión Minustah y que se extendió por 15 años.Minustah tuvo resultados muy positivos para Haití. Se construyeron escuelas, se instaló electricidad, se bajó el nivel de violencia. No fue perfecta, pero mejoró mucho la situación del país. Además, sirvió de ejemplo para que en la ONU se profundice el concepto de “accountabilty” (responsable de…), referido a la conducta de los guardianes de la paz.Al mismo tiempo debemos decir que el continente no tomó nota de su paso por Haití en los últimos 15 años y que no aprovechó las lecciones aprendidas que dejó la Minustah. En esta misión de la ONU, todos los países participantes vieron y comprobaron en primera persona, la ausencia de un sistema de cooperación regional sólido, con capacidad de dar apoyo político, militar y logístico a la estabilización y reconstrucción de la paz en Haití. Fue gracias al aporte con enorme esfuerzo individual de cada estado, superponiendo medios y capacidades que se llegó al estado final previsto para la misión.La situación hoy es muy compleja otra vez, ya que no es posible ni siquiera identificar cuáles son las facciones en pugna y la violencia es ejercida por bandas armadas que asolan regiones enteras, en donde ejercen su influencia para llevar a cabo todo tipo de delitos como parte del crimen organizado. Pero, por sobre todas las cosas ya hay por parte de la comunidad internacional y regional mucho tiempo, esfuerzo y lo más importante, vidas perdidas para lograr la paz y la reconciliación de Haití durante muchos añosPensando en el caso de Ruanda, Kofi Annan expresó el 25 Jul 2005 lo siguiente: “Los momentos de crisis traen semillas de oportunidad, ofreciendo a las Naciones Unidas y las Organizaciones Regionales la oportunidad de trabajar todos juntos más cerca en construir y mantener la paz”.Es entonces ahora el momento de preguntarnos y reflexionar acerca de cómo nuestra región pueda unirse para revertir el destino trágico de Haití.En los tiempos que vivimos, ya al filo del primer cuarto del siglo XXI, el concepto de burden sharing está más vigente que nunca. Pero ese “compartir la carga” debe anclarse en organizaciones de cooperación internacional sólidas, preexistentes a la crisis, con acuerdos y políticas pre acordadas a fin de responder en forma inmediata ante la necesidad de cooperar. La interoperabilidad, el apoyo mutuo, la coordinación logística ante catástrofes o colapso de un estado de la región no puede improvisarse ni tampoco tiene que ver con la respuesta solidaria que siempre existe, aunque sea de manera improvisada. Hoy América Latina ha reaccionado tibiamente por Twitter ante los graves sucesos de Haití y si existiera la posibilidad de responder a un llamado, de manera similar al año 2004, está muy lejos de poder brindar un apoyo semejante.Sin la presencia internacional no habrá solución posible que estabilice y construya la concordia y la paz para poner de pie a este país hermano. Dar la espalda a una situación como la de Ruanda, terminó en un genocidio en donde la comunidad internacional vio inconmovible, como miles de seres humanos morían a manos de sus compatriotas en la forma más cruel y bárbara. Las raíces del conflicto haitiano son diferentes en cierto punto de origen pero, tienen algo en común que no puede soslayarse; esto es el enfrentamiento entre hermanos, en donde la violencia y el odio llevan a incontables muertes anónimas y como acto final la de un presidente, cuyo asesinato representa una herida muy profunda a toda una nación y a un continente.Profesor en la licenciatura en Relaciones Internacionales e investigador del Observatorio de Política Exterior de la Ucema

Fuente: La Nación

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Aproximadamente a las 8.20 PM del 6 de abril de 1994, el avión que transportaba al presidente de Ruanda Juvenal Habyarimana fue derribado por un misil. Perdió la vida, al igual que el presidente de Burundi y otros nueve funcionarios. Esa misma noche la primer ministro ruandesa, Madame Agathe Uwiligiyimana, quien planeaba en la mañana siguiente hablar a la sociedad llamando a la paz y la concordia, fue asesinada en su residencia en donde también murieron 15 guardianes de la paz de la misión de las Naciones Unidas (Unamir). Así dio comienzo el genocidio que terminó con la vida de 800.000 seres humanos y que representa una tragedia vergonzosa e inolvidable para toda la humanidad. Unos años después del genocidio, algunas de las fuerzas perpetuadoras tuvieron parte en la erupción de la Gran Guerra del Congo, una conflagración regional que ha costado la vida de más de 5 millones de personas.El asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, de doce disparos, en un país devastado por la pobreza, la corrupción y la inseguridad, nos lleva irremediablemente a comparar. Aun teniendo en cuenta que, si bien las raíces de los conflictos son distintas, no podemos evitar pensar con gran preocupación que puede ocurrir de ahora en más en Haití y cuál será la reacción de América Latina ante un grave conflicto que afecta a toda la región.En 2004 el derrocamiento del presidente Aristide, con el país al borde de la guerra civil, llevó a la intervención de una fuerza de algo más de 5000 efectivos denominada MIF (Mission Interim Force), compuesta por los EE. UU., Canadá, Francia y Chile para luego ser relevada el 01 de junio de 2004 por la ONU, con la misión Minustah y que se extendió por 15 años.Minustah tuvo resultados muy positivos para Haití. Se construyeron escuelas, se instaló electricidad, se bajó el nivel de violencia. No fue perfecta, pero mejoró mucho la situación del país. Además, sirvió de ejemplo para que en la ONU se profundice el concepto de “accountabilty” (responsable de…), referido a la conducta de los guardianes de la paz.Al mismo tiempo debemos decir que el continente no tomó nota de su paso por Haití en los últimos 15 años y que no aprovechó las lecciones aprendidas que dejó la Minustah. En esta misión de la ONU, todos los países participantes vieron y comprobaron en primera persona, la ausencia de un sistema de cooperación regional sólido, con capacidad de dar apoyo político, militar y logístico a la estabilización y reconstrucción de la paz en Haití. Fue gracias al aporte con enorme esfuerzo individual de cada estado, superponiendo medios y capacidades que se llegó al estado final previsto para la misión.La situación hoy es muy compleja otra vez, ya que no es posible ni siquiera identificar cuáles son las facciones en pugna y la violencia es ejercida por bandas armadas que asolan regiones enteras, en donde ejercen su influencia para llevar a cabo todo tipo de delitos como parte del crimen organizado. Pero, por sobre todas las cosas ya hay por parte de la comunidad internacional y regional mucho tiempo, esfuerzo y lo más importante, vidas perdidas para lograr la paz y la reconciliación de Haití durante muchos añosPensando en el caso de Ruanda, Kofi Annan expresó el 25 Jul 2005 lo siguiente: “Los momentos de crisis traen semillas de oportunidad, ofreciendo a las Naciones Unidas y las Organizaciones Regionales la oportunidad de trabajar todos juntos más cerca en construir y mantener la paz”.Es entonces ahora el momento de preguntarnos y reflexionar acerca de cómo nuestra región pueda unirse para revertir el destino trágico de Haití.En los tiempos que vivimos, ya al filo del primer cuarto del siglo XXI, el concepto de burden sharing está más vigente que nunca. Pero ese “compartir la carga” debe anclarse en organizaciones de cooperación internacional sólidas, preexistentes a la crisis, con acuerdos y políticas pre acordadas a fin de responder en forma inmediata ante la necesidad de cooperar. La interoperabilidad, el apoyo mutuo, la coordinación logística ante catástrofes o colapso de un estado de la región no puede improvisarse ni tampoco tiene que ver con la respuesta solidaria que siempre existe, aunque sea de manera improvisada. Hoy América Latina ha reaccionado tibiamente por Twitter ante los graves sucesos de Haití y si existiera la posibilidad de responder a un llamado, de manera similar al año 2004, está muy lejos de poder brindar un apoyo semejante.Sin la presencia internacional no habrá solución posible que estabilice y construya la concordia y la paz para poner de pie a este país hermano. Dar la espalda a una situación como la de Ruanda, terminó en un genocidio en donde la comunidad internacional vio inconmovible, como miles de seres humanos morían a manos de sus compatriotas en la forma más cruel y bárbara. Las raíces del conflicto haitiano son diferentes en cierto punto de origen pero, tienen algo en común que no puede soslayarse; esto es el enfrentamiento entre hermanos, en donde la violencia y el odio llevan a incontables muertes anónimas y como acto final la de un presidente, cuyo asesinato representa una herida muy profunda a toda una nación y a un continente.Profesor en la licenciatura en Relaciones Internacionales e investigador del Observatorio de Política Exterior de la Ucema

Fuente: La Nación

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Hace ya más de un año que la pandemia ocupa el centro de la agenda de la sociedad y de cada sector de la economía. Y el transporte no es una excepción. Aunque la segunda ola parece detenernos en un déjà vu de 2020, hemos acumulado experiencia que hoy nos permite actuar mejor.En 2020 nos focalizamos en las preguntas urgentes: ¿el transporte público es seguro? ¿en qué condiciones? ¿cómo puede ayudar la tecnología a reducir el contagio? ¿cómo financiar un sistema que mueve a una fracción de sus usuarios habituales? En 2021 es preciso avanzar en una agenda que, haciendo pie en la coyuntura, aborde las cuestiones de fondo que anteceden y sobrevivirán al Covid-19.La situación de la movilidad en el AMBA tenía muchas cuentas pendientes antes de la pandemia, pero ésta agregó algunos condimentos. La forma en que percibimos y vivimos la ciudad cambió. Modificamos nuestra forma de trabajar, de estudiar, de cuidar, de entretenernos, y esto impactó en cuánto y cómo nos movemos. Porque las necesidades de movilidad dependen de cómo las actividades humanas se distribuyen en el territorio. Viajamos porque tenemos que hacer algo en otro lugar. Por eso es imposible pensar la movilidad sin pensar la ciudad.La necesidad de evitar aglomeraciones humanas puso en jaque el rol del centro porteño como gran concentrador de actividad económica y redefinió el rol del hogar, incorporando -virtualidad mediante- actividades que antes se hacían afuera. En una palabra, falta casa y sobra oficina.El mercado inmobiliario reflejó rápidamente el cambio en las preferencias de localización (en aquellos que pueden elegir). La variación interanual de los alquileres en el AMBA nos muestra un aumento sustancial de la disposición a pagar por viviendas más espaciosas y alejadas de la centralidad, con variaciones interanuales de alquileres en zonas del GBA que llegan a duplicar los valores del macrocentro. Si bien las ventas registraron diferencias más modestas, se observa un gap en el mismo sentido. Los efectos de este boom suburbano se extienden a localidades fuera del AMBA, abriendo la pregunta sobre un desarrollo urbano con mayor balance a nivel federal y un posible despertar de las ciudades intermedias.El rol de la oficina pospandemia aún no está del todo claro. Encontramos argumentos a favor y en contra de la presencialidad 100%, de la virtualidad 100% y de los esquemas híbridos, aunque cabe pensar en una reorganización de la fuerza de trabajo y, por tanto, en los usos del espacio urbano. En la CABA, según un informe de Cippec, casi la mitad de los empleos son teletrabajables, de modo que el impacto podría ser de enorme magnitud.Según reportes de Google, la movilidad general en Buenos Aires se ha reducido sustancialmente, con excepción del aumento de viajes en zonas residenciales, observándose así un incipiente auge de lo local y, por tanto, una oportunidad para dinamizar el uso de los modos activos (la caminata, la bicicleta, la micromovilidad en general). Esta tendencia se combina, sin embargo, con una marcada individualización de la movilidad motorizada. Mientras los viajes en automóvil se han recuperado prácticamente en su totalidad, las transacciones en transporte público siguen estando muy por debajo de los niveles prepandemia, planteando interrogantes sobre la sustentabilidad del sistema.En definitiva, si previo a la pandemia el sistema de transporte no se adecuaba exitosamente a la demanda, el escenario actual invita a repensarlo con mayor premura. Esta tarea implica comprender con el mayor detalle posible cómo se mueven las personas en el AMBA, haciendo uso intensivo de la tecnología disponible. Nuestros celulares y la SUBE son fuentes de datos valiosísimos que no se explotan en todo su potencial. Requiere también diseñar una estrategia de gestión de la demanda para que los viajes sean cada vez menos (en esto la pandemia fue clave al amplificar el rol de la virtualidad) o más cortos. Y, por último, planificar una oferta de transporte que permita utilizar modos más sustentables. Jerarquizar los modos activos, hacer más eficiente el transporte público, fomentar las aplicaciones de movilidad compartida y evitar que el auto privado conquiste espacios que había perdido.No hay movilidad sustentable sin ciudad sustentable: compacta, con usos mixtos y densidades orientadas al transporte público. Monitorear los cambios de hábitos que sobrevivirán a la pandemia es clave para entender la movilidad que viene y prevenir que la pandemia nos deje más costos sociales y ambientales.Especialista en movilidad urbana, Fundación Metropolitana

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Hace ya más de un año que la pandemia ocupa el centro de la agenda de la sociedad y de cada sector de la economía. Y el transporte no es una excepción. Aunque la segunda ola parece detenernos en un déjà vu de 2020, hemos acumulado experiencia que hoy nos permite actuar mejor.En 2020 nos focalizamos en las preguntas urgentes: ¿el transporte público es seguro? ¿en qué condiciones? ¿cómo puede ayudar la tecnología a reducir el contagio? ¿cómo financiar un sistema que mueve a una fracción de sus usuarios habituales? En 2021 es preciso avanzar en una agenda que, haciendo pie en la coyuntura, aborde las cuestiones de fondo que anteceden y sobrevivirán al Covid-19.La situación de la movilidad en el AMBA tenía muchas cuentas pendientes antes de la pandemia, pero ésta agregó algunos condimentos. La forma en que percibimos y vivimos la ciudad cambió. Modificamos nuestra forma de trabajar, de estudiar, de cuidar, de entretenernos, y esto impactó en cuánto y cómo nos movemos. Porque las necesidades de movilidad dependen de cómo las actividades humanas se distribuyen en el territorio. Viajamos porque tenemos que hacer algo en otro lugar. Por eso es imposible pensar la movilidad sin pensar la ciudad.La necesidad de evitar aglomeraciones humanas puso en jaque el rol del centro porteño como gran concentrador de actividad económica y redefinió el rol del hogar, incorporando -virtualidad mediante- actividades que antes se hacían afuera. En una palabra, falta casa y sobra oficina.El mercado inmobiliario reflejó rápidamente el cambio en las preferencias de localización (en aquellos que pueden elegir). La variación interanual de los alquileres en el AMBA nos muestra un aumento sustancial de la disposición a pagar por viviendas más espaciosas y alejadas de la centralidad, con variaciones interanuales de alquileres en zonas del GBA que llegan a duplicar los valores del macrocentro. Si bien las ventas registraron diferencias más modestas, se observa un gap en el mismo sentido. Los efectos de este boom suburbano se extienden a localidades fuera del AMBA, abriendo la pregunta sobre un desarrollo urbano con mayor balance a nivel federal y un posible despertar de las ciudades intermedias.El rol de la oficina pospandemia aún no está del todo claro. Encontramos argumentos a favor y en contra de la presencialidad 100%, de la virtualidad 100% y de los esquemas híbridos, aunque cabe pensar en una reorganización de la fuerza de trabajo y, por tanto, en los usos del espacio urbano. En la CABA, según un informe de Cippec, casi la mitad de los empleos son teletrabajables, de modo que el impacto podría ser de enorme magnitud.Según reportes de Google, la movilidad general en Buenos Aires se ha reducido sustancialmente, con excepción del aumento de viajes en zonas residenciales, observándose así un incipiente auge de lo local y, por tanto, una oportunidad para dinamizar el uso de los modos activos (la caminata, la bicicleta, la micromovilidad en general). Esta tendencia se combina, sin embargo, con una marcada individualización de la movilidad motorizada. Mientras los viajes en automóvil se han recuperado prácticamente en su totalidad, las transacciones en transporte público siguen estando muy por debajo de los niveles prepandemia, planteando interrogantes sobre la sustentabilidad del sistema.En definitiva, si previo a la pandemia el sistema de transporte no se adecuaba exitosamente a la demanda, el escenario actual invita a repensarlo con mayor premura. Esta tarea implica comprender con el mayor detalle posible cómo se mueven las personas en el AMBA, haciendo uso intensivo de la tecnología disponible. Nuestros celulares y la SUBE son fuentes de datos valiosísimos que no se explotan en todo su potencial. Requiere también diseñar una estrategia de gestión de la demanda para que los viajes sean cada vez menos (en esto la pandemia fue clave al amplificar el rol de la virtualidad) o más cortos. Y, por último, planificar una oferta de transporte que permita utilizar modos más sustentables. Jerarquizar los modos activos, hacer más eficiente el transporte público, fomentar las aplicaciones de movilidad compartida y evitar que el auto privado conquiste espacios que había perdido.No hay movilidad sustentable sin ciudad sustentable: compacta, con usos mixtos y densidades orientadas al transporte público. Monitorear los cambios de hábitos que sobrevivirán a la pandemia es clave para entender la movilidad que viene y prevenir que la pandemia nos deje más costos sociales y ambientales.Especialista en movilidad urbana, Fundación Metropolitana

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Todo previstoSi la educación sexual con el apoyo didáctico de los penes de madera fracasa, tenemos la ley del aborto, y si con eso no basta, tenemos el Plan Qunitas. Está todo previsto.Diana EchaideDNI 05.706.754Educación sexualAutoridades sanitarias, autoridades educativas: existe una ley sobre Educación Sexual Integral. ¿Se imparte con responsabilidad y calidad pedagógica? ¿Su aplicación se adapta a las características etarias de los alumnos? Si fuera así, no sería necesario implementar medidas absurdas y ridículas y, además, se ahorraría dinero para invertir en alimentación o en calidad educativa.Elena CordoneDNI 4.547.981“Audiencia” ilegalSoy abogado, recibido en la UBA hace 54 años, y he ejercido la profesión muchos años. Estoy indignado con los jueces que autorizaron a una procesada, que es vicepresidenta de la Nación, la ilegal “audiencia” para que ella intentara defenderse de una acusación penal. El pedido de la procesada debió haber sido rechazado, no solo por su improcedencia, sino porque los jueces deben haber sabido que el propósito de la requisitoria era la difusión pública. Tal vez esos jueces prefirieron violar la ley, lo que los hace pasibles de cuestionamientos que deberían investigarse.Guillermo Lascano QuintanaDNI 4.415.520Feria judicialAyer comenzó la feria judicial de invierno, hasta el 30. En estos tiempos de pandemia, en que el trabajo virtual tribunalicio deja mucho que desear, en que los despachos de los trámites tardan más que en la época del expediente en papel y las mesas de entradas de los juzgados llenas de gente, ¿era necesario para la correcta administración de justicia tomarse 15 días de feria? Más atrasos, más desidia, menos justicia. Una vergüenza.Victorio P. C. VanoliDNI 11.786.141CalamidadesDesde el comienzo de su mandato, el presidente Alberto Fernández se desdijo de distintas afirmaciones que parecían esculpidas en piedra cuando las pronunció. Asimismo, diseñó una ineficaz política sanitaria para combatir la pandemia, con el trágico resultado de cien mil muertos. Cerró las aulas de las escuelas, originando una deserción escolar calculada en un millón de chicos. Dispuso restricciones que causaron la desaparición de decenas de miles de comercios y pymes, aumentando en consecuencia la desocupación y la pobreza hasta límites críticos. Ajustó cruelmente el ingreso de los jubilados, impulsó una ley para despenalizar el crimen del aborto, elaboró una política exterior que protege a los países violadores de los derechos humanos e impidió el regreso al país de miles de compatriotas, a los que abandonó dejándolos literalmente librados a su suerte. Si pese a este inventario no exhaustivo de calamidades el partido gobernante triunfase en las próximas elecciones, habremos perdido definitivamente la República. O, peor aún, no habremos merecido ganarla.Eduardo P. AyerraDNI 8.254.636Malas noticiasCausa hilaridad, pero también indignación, que todas las “malas noticias” se difieran para después de las elecciones. ¿Tan estúpidos nos consideran los funcionarios? Lo que prevalecerá es el recuerdo de las malas gestiones y la responsabilidad sobre los resultados.Daniel Gastón Rigoudanielrigou@hotmail.comVacunatorio vipLos funcionarios beneficiados en el vacunatorio vip no cometieron ningún delito, tenían un legítimo derecho a ser vacunados con prioridad por su calidad de personal estratégico. Este fue el razonamiento de la jueza Capuchetti para archivar la causa. Sin embargo, tanto el procurador Zannini y su esposa como el presidente Fernández invocaron falsamente ser personal de salud.Si –tal como argumentó la jueza– estaban ejerciendo lícitamente su derecho, ¿por qué mintieron en su declaración jurada de modo de justificar legalmente la prioridad en la vacunación?La argumentación absolutoria de la magistrada es incoherente.María Isabel Di BiasiDNI 12.087.037Marihuana en el trenSoy usuaria del ferrocarril ramal San Martín. Diariamente viajo desde Pte. Derqui hasta Retiro para desarrollar mis tareas de servicio doméstico en dos casas de familia. No puedo quejarme del modo de viajar, que mejoró ostensiblemente desde la pandemia. Pero ruego a las autoridades del ferrocarril que instruyan al personal competente para que pongan foco en los usuarios que desaprensivamente fuman –especialmente marihuana– durante el viaje, mientras el resto de los pasajeros debemos tolerar pasivamente estas conductas que nos perjudican en la salud y que se traducen en pésimos ejemplos para los menores que comparten el vagón. Escribo esta carta porque es un problema común a quienes viajamos día tras día por ese ramal, y a pesar de que en reiteradas oportunidades presenté mi queja en el libro correspondiente, hasta la fecha no se advierte cambio alguno.Andrea Silvana NúñezDNI 23.249.678Sin línea telefónicaDesde el 30 de junio del corriente año en la calle Talcahuano al 200 nos hemos quedado sin líneas telefónicas. Se aduce que los cables “habían sido robados”, razón por la cual carecemos de ese servicio. El perjuicio es incontable ya que la zona es comercial, y si sumamos la falta de teléfono, pandemia, caída de ventas, estamos antes una situación de precariedad absoluta. Si bien hemos hecho la denuncia al Enacom, hasta la fecha no hay respuesta y Telefónica de Argentina no toma la iniciativa de resolver el problema.José Esteban MallmannDNI 8.113.288En la Red FacebookVacunas contra el Covid-19: llegan 1,3 millones de AstraZeneca y un nuevo cargamento de Sinopharm“Mas de 100.000 muertos. Un poco tarde”- Damián Vargas“Y la segunda dosis de Sputnik, ¿para cuándo?”- Rita Silvia Rico“Las Sinopharn supongo que son donadas por nuestros amigos los chinos…”- Luis María Yacob“Es una lluvia de vacunas, ¡buenísimo!”- Marcial Cohene“Llueven vacunas… van a faltar brazos”- Armando Golon PorretiLos textos destinados a esta sección no deben exceder las 15 líneas o los 1100 caracteres. Debe constar el nombre del remitente, firma, domicilio, teléfono y número de documento. Por razones de espacio y de estilo, la naciOn podrá seleccionar el material y editarlo. Los mensajes deben enviarse a: cartas@lanacion.com.ar o a la dirección: Av. Del Libertador 101, Vicente López (B1638BEA)

Fuente: La Nación

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