DETROIT (AP) — El venezolano Miguel Cabrera remolcó cinco carreras, incluido un doble con bases llenas en la quinta entrada de cuatro anotaciones y los Tigres de Detroit blanquearon 14-0 el lunes a los Rangers de Texas.Los Rangers han perdido seis duelos consecutivos, los últimos tres por un total de 29-0. El último equipo de las Grandes Ligas que permitió esa cantidad de carreras en blanqueadas en tres duelos seguidos fueron el Superbas de Brooklyn en 1906, que fueron superados por 31-0 entre el 6 y 9 de julio.Se esperaba que el abridor de los Tigres, Casey Mize, lanzara sólo tres entradas mientras el equipo intenta limitar su labor. Sin embargo, después de retirar a sus tres bateadores iniciales regresó para la cuarta entrada, permitiendo un sólo hit. Ponchó a cuatro.El boricua Joe Jiménez (4-1) se llevó el triunfo como relevista.Kyle Gibson (7-1) permitió ocho carreras y empató su máximo de carrera con 11 hits y dos bases por bola en cinco entradas. Los Tigres pusieron fin a su racha de 16 triunfos seguidos como abridor cuando ganaron 5-3 el 7 de julio.Por los Rangers, los cubanos Adolis García de 4-1 y Andy Ibáñez de 1-0.Por los Tigres, los venezolanos Miguel Cabrera de 4-2 con una anotada y cinco remolcadas; Harold Castro de 3-2 con una anotada y una empujada, y Víctor Reyes de 5-4 con tres anotadas. El mexicano Isaac Paredes de 3-3, una anotada.

Fuente: La Nación

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ST. PETERSBURG, Florida, EE.UU. (AP) — El novato derecho Spenser Watkins concedió una carrera en seis entradas y los Orioles de Baltimore derrotaron el lunes 6-1 a los Rays de Tampa Bay para conseguir su tercera victoria consecutiva, su racha más alta en la campaña.Watkins, de 28 años, en su tercera apertura y cuarta actuación en su carrera, toleró cuatro hits, dio dos bases por bolas y ponchó a siete. Su efectividad bajó de 1.74 a 1.65 (tres anotaciones limpias en 16 entradas un tercio).Watkins (2-0) fue contratado como agente libre de ligas menores después de no ver acción en 2020 y permanecer de 2014 a 2019 en la organización de Detroit. Había considerado dirigir un equipo de primer año de la secundaria en Arizona antes de firmar con Baltimore.El dominicano Kelvin Gutiérrez impulsó una carrera con un sencillo conectado a Ryan Yarbrough (6-4), y Austin Hays sumó un doble productor contra Matt Wisler.Por los Orioles, el venezolano Anthony Santander de 2-0, una anotada, una producida. El mexicano Ramón Urías de 4-1, una anotada. Los dominicanos Pedro Severino de 4-0 y Kelvin Gutiérrez de 3-1, una anotada, una impulsada.Por los Rays, los cubanos Yandy Díaz de 2-0 y Randy Arozarena de 4-2, una remolcada. Los dominicanos Vidal Bruján de 2-0 y Francisco Mejía de 3-1.

Fuente: La Nación

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ST. PETERSBURG, Florida, EE.UU. (AP) — El novato derecho Spenser Watkins concedió una carrera en seis entradas y los Orioles de Baltimore derrotaron el lunes 6-1 a los Rays de Tampa Bay para conseguir su tercera victoria consecutiva, su racha más alta en la campaña.Watkins, de 28 años, en su tercera apertura y cuarta actuación en su carrera, toleró cuatro hits, dio dos bases por bolas y ponchó a siete. Su efectividad bajó de 1.74 a 1.65 (tres anotaciones limpias en 16 entradas un tercio).Watkins (2-0) fue contratado como agente libre de ligas menores después de no ver acción en 2020 y permanecer de 2014 a 2019 en la organización de Detroit. Había considerado dirigir un equipo de primer año de la secundaria en Arizona antes de firmar con Baltimore.El dominicano Kelvin Gutiérrez impulsó una carrera con un sencillo conectado a Ryan Yarbrough (6-4), y Austin Hays sumó un doble productor contra Matt Wisler.Por los Orioles, el venezolano Anthony Santander de 2-0, una anotada, una producida. El mexicano Ramón Urías de 4-1, una anotada. Los dominicanos Pedro Severino de 4-0 y Kelvin Gutiérrez de 3-1, una anotada, una impulsada.Por los Rays, los cubanos Yandy Díaz de 2-0 y Randy Arozarena de 4-2, una remolcada. Los dominicanos Vidal Bruján de 2-0 y Francisco Mejía de 3-1.

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No todas las importaciones están en crisis y restringidas por la gestión kirchnerista. La política sanitaria oficialista privilegia ahora la importación de medidas sanitarias aunque sean equivocadas para el “mercado de salud” interno. La novedad es que el gobernador Axel Kicillof anunció la adopción casi llave en mano de una política pública, polémica, llegada directo desde la Francia de Emmanuel Macron: la imposición de un pasaporte sanitario donde conste la vacunación contra el Covid-19 como condición para ganarse el derecho a ingresar a bares, restaurantes y otros lugares públicos. Se trata, en definitiva, de la imposición de la obligatoriedad de vacunarse a la población general a riesgo de perder derechos básicos de la vida cotidiana.La Argentina no es Francia en dos sentidos centrales. Por un lado, porque en Francia no escasean las vacunas, mientras que en la Argentina sí: es decir, aunque todos los argentinos quisieran vacunarse o se vieran obligados a vacunarse al menos con la primera dosis, como lo impone Kicillof, no podrían hacerlo en el corto plazo. Y no por su responsabilidad, sino por responsabilidad de la gestión kirchnerista y su deficiente manejo de la compra de vacunas: las vacunas llegaron lento y tarde. Las segundas dosis, mucho más. Por otro lado, porque la Argentina no tiene un problema antivacuna en su población y Francia sí, y es histórico.Ciccone: Amado Boudou podría quedar en libertad mañanaA fines de 2015, apenas un 8,9% de franceses dijo creer que las vacunas en general son seguras. Junto con Japón, con el mismo porcentaje, y Mongolia, con el 8,1%, fueron los países con menor confianza en las vacunas entre 149 países analizados. Argentina en cambio estuvo entre los países con mayor confianza en las vacunas, con un 89,4 % de su población que se expresó en ese sentido.Los datos pertenecen al paper “Mapeando tendencias globales de confianza en las vacunas e investigando barreras en la vacunación”, liderado por el especialista en vacunación y confianza, Alexander de Figueiredo, del Imperial College en Londres, publicado en The Lancet en 2020.Respecto de la resistencia a vacunarse en medio de esta pandemia de Covid-19, los datos también corroboran el problema francés, dominado por la resistencia antivacuna. “Si una vacuna contra el Covid-19 estuviera disponible, ¿elegiría vacunarse”. Esa fue la pregunta que hizo un equipo del respetado Massachusetts Institute of Technology (MIT) entre personas no vacunadas de 15 países. El estudio se denomina “Covid-19. Encuesta de creencias, comportamientos y normas”. Los últimos datos recogidos corresponden al 28 de marzo de 2021.En Francia, quienes respondieron que no se vacunarían sumaron el 27,9%. Contrasta con el promedio de antivacunas de los 68 países encuestados, que fue tan solo del 14,6%. En la Argentina, de acuerdo con el trabajo del MIT, el porcentaje de personas que no se vacunaría aun habiendo vacunas llegaba en marzo a apenas el 13,95%.En Francia, la medida de Macron está resultando tan efectiva como polémica. Luego de conocerse, le siguió un pico de más de un millón de dosis aplicadas, pero, al mismo tiempo, manifestaciones callejeras en contra, es decir, fue contraproducente: aumentó la resistencia a la vacuna. El argumento que se opone a la medida apunta a la violación de libertades individuales y al derecho a decidir sobre el propio cuerpo, sobre todo respecto de vacunas con aprobaciones de emergencia que, por lo tanto, justifican cuestionamientos aceptables por parte de la población.Francia no es la Argentina¿Por qué Francia avanza entonces con esa política sanitaria? Porque, a la inversa de la Argentina, en la Francia de Macron el problema no es la falta de vacunas, sino esa resistencia histórica de buena parte de su población a vacunarse. Aunque el pasaporte sanitario se puede cuestionar en términos de libertades, el racional que hay por detrás está claro: cuando falla la comunicación blanda, el Estado francés opta por la imposición. Pero, y esto es central por su contraste con el caso argentino, para responder a esa imposición cuenta con vacunas a disposición para satisfacer esa demanda impuesta por el mismo Estado.No es el caso de la Argentina ni de la provincia de Buenos Aires en particular. La adopción acrítica de esa estrategia en otro contexto presenta problemas. En principio, genera una obligación al ciudadano, vacunarse, que depende de la disponibilidad de vacunas administradas por el Estado y que el Estado no necesariamente puede satisfacer.Pero además, otra cuestión: cuando Macron habla de la obligación de vacunarse, se refiere a la vacunación completa, es decir, primera y segunda dosis: una sola dosis, en los estándares de las campañas de vacunación más precisas y efectivas para contener las variantes más contagiosas, como la delta, no cumple la exigencia. La Argentina está lejos de esos estándares. Y la provincia de Kicillof enfrenta particulares desafíos en ese sentido. Las cifras de argentinos que se vacunaron con la primera dosis y esperan ansiosos la segunda indican que el problema francés no es el argentino.La Argentina no es FranciaLa Argentina lleva aplicadas 10.756.000 dosis de Sputnik V: 8.809.214 corresponden a la primera dosis y 1.946.825, a la segunda. De AstraZeneca y Covishield ya aplicó un total de 10.046.517 dosis, de las cuales 1.557.000 son segundas, es decir, esa cifra corresponde a personas con vacunación completa. Y de Sinopharm se han aplicado un total de 6.627.970 dosis, de las cuales 1.895.670 corresponden a la segunda aplicación. Los datos fueron procesados por el ingeniero en sistemas Mauro Infantino, uno de los expertos que ha desarrollado estadísticas más confiables durante la pandemia, siempre basado en datos oficiales.Lo que queda claro es que los argentinos son activos para vacunarse con la primera dosis cuando la hay y, por otro lado, que la mayoría espera todavía completar el ciclo de vacunación.A nivel nacional, el cálculo más moderado estima que, hasta este último domingo, hay 1.514.688 de primera dosis de Sputnik que ya tienen más de 84 días. “Es el cálculo más optimista. El real debe estar cerca de los 1,8 millones de dosis que superan la fecha determinada como tope inicialmente”, sostiene Infantino.Está claro que no abundan las primeras dosis aunque avanza la vacunación y, mucho peor, no está al alcance del brazo del ciudadano la vacunación completa, con las dos dosis. En CABA, sobre la población total, el 16,57% recibió ya las dos dosis, contra un 11,26% de la provincia de Buenos Aires. Y respecto de la primera dosis, exigida por el pasaporte sanitario de Kicillof, el 48,62% de los bonaerenses ya tiene la primera dosis, contra el 58,16% de los porteños. En ninguno de los casos, el porcentaje de los no vacunados se corresponde con los porcentajes de antivacunas, que son muchos más bajos. Es decir, el problema de la vacunación en la provincia de Buenos Aires y en la Argentina es la escasez de vacunas.A principio de junio, una encuesta del Estudio Zuban Córdoba y Asociados ya había dejado en claro que el 90% de los argentinos está dispuesto a vacunarse y que los que dicen que no se vacunarían llegan en Argentina a apenas el 7,5%. No son necesarias amenazas de pérdidas de libertades para motivar a la ciudadanía a vacunarse.La política electoral de la vacunaLa lógica de Kicillof sigue la lógica de los tiempos electorales inaugurados con decisión por Cristina Kirchner. De Las Flores, La Plata y Lomas de Zamora al Congreso nacional. Después de abrir la campaña en el epicentro de su escenario político, la provincia de Buenos Aires, el viernes último la vicepresidenta nacionalizó su estrategia. Lo hizo desde el palacio en el que reina, el Senado de la Nación, y ante la Justicia. Más allá de los argumentos vinculados estrictamente con la causa por el memorándum con Irán, la vicepresidenta volvió a insistir con la narrativa electoralista que eligió para 2021: además de la construcción de víctima política y del relato de la persecución judicial, la narrativa electoral de Cristina Fernández azuza con el estigma del endeudamiento que pesa sobre la oposición y con los antivacunas como eje de su discurso-alegato de campaña.“Parece ser que solamente se rigen por lo que ven en los diarios, no pueden tener pensamiento propio para poder analizar lo que sale en la televisión o en un diario. Así les fue a muchos argentinos que no quisieron vacunarse porque le habían dicho por la radio y televisión que la vacuna era veneno”. Esas fueron las palabras de la vicepresidenta, que conectó una lectura conspirativa en su contra y su fuerza política con la incapacidad de la ciudadanía de leer entre líneas y una supuesta actitud antivacuna, fruto de esa misma incapacidad.El oficialismo no define sus candidatos, a la espera de la reunión entre el Presidente y Cristina KirchnerHay dos cuestiones por detrás de la estigmatización antivacuna con la que el oficialismo lee la conducta de la población general y de la oposición política en particular. Por un lado, en lugar de una revisión racional de la campaña de vacunación, el oficialismo opta por una lectura amigo-enemigo con relación a las vacunas que borronea su enorme responsabilidad en una campaña vacunatoria que llega demorada y va lento sobre todo en las segundas dosis, que son claves ante el riesgo de la llegada de la variante delta. Es decir, se trata de dispersar el riesgo electoral de una complicación de la pandemia en una ciudadanía votante que todavía no está lo suficientemente vacunada, con las dos dosis me refiero.Por otro lado, sigue funcionando en el oficialismo una tendencia a minimizar el impacto sobre las libertades y optar por mayores intervenciones estatales, aun vulnerando el cuerpo y los derechos cotidianos de las personas, para controlar la pandemia. Ya no es la cuarentena, sino el dominio de los cuerpos. Innecesario en una población que, justamente, se saca selfies cargadas de emoción y felicidad cuando recibe la vacuna.

Fuente: La Nación

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No todas las importaciones están en crisis y restringidas por la gestión kirchnerista. La política sanitaria oficialista privilegia ahora la importación de medidas sanitarias aunque sean equivocadas para el “mercado de salud” interno. La novedad es que el gobernador Axel Kicillof anunció la adopción casi llave en mano de una política pública, polémica, llegada directo desde la Francia de Emmanuel Macron: la imposición de un pasaporte sanitario donde conste la vacunación contra el Covid-19 como condición para ganarse el derecho a ingresar a bares, restaurantes y otros lugares públicos. Se trata, en definitiva, de la imposición de la obligatoriedad de vacunarse a la población general a riesgo de perder derechos básicos de la vida cotidiana.La Argentina no es Francia en dos sentidos centrales. Por un lado, porque en Francia no escasean las vacunas, mientras que en la Argentina sí: es decir, aunque todos los argentinos quisieran vacunarse o se vieran obligados a vacunarse al menos con la primera dosis, como lo impone Kicillof, no podrían hacerlo en el corto plazo. Y no por su responsabilidad, sino por responsabilidad de la gestión kirchnerista y su deficiente manejo de la compra de vacunas: las vacunas llegaron lento y tarde. Las segundas dosis, mucho más. Por otro lado, porque la Argentina no tiene un problema antivacuna en su población y Francia sí, y es histórico.Ciccone: Amado Boudou podría quedar en libertad mañanaA fines de 2015, apenas un 8,9% de franceses dijo creer que las vacunas en general son seguras. Junto con Japón, con el mismo porcentaje, y Mongolia, con el 8,1%, fueron los países con menor confianza en las vacunas entre 149 países analizados. Argentina en cambio estuvo entre los países con mayor confianza en las vacunas, con un 89,4 % de su población que se expresó en ese sentido.Los datos pertenecen al paper “Mapeando tendencias globales de confianza en las vacunas e investigando barreras en la vacunación”, liderado por el especialista en vacunación y confianza, Alexander de Figueiredo, del Imperial College en Londres, publicado en The Lancet en 2020.Respecto de la resistencia a vacunarse en medio de esta pandemia de Covid-19, los datos también corroboran el problema francés, dominado por la resistencia antivacuna. “Si una vacuna contra el Covid-19 estuviera disponible, ¿elegiría vacunarse”. Esa fue la pregunta que hizo un equipo del respetado Massachusetts Institute of Technology (MIT) entre personas no vacunadas de 15 países. El estudio se denomina “Covid-19. Encuesta de creencias, comportamientos y normas”. Los últimos datos recogidos corresponden al 28 de marzo de 2021.En Francia, quienes respondieron que no se vacunarían sumaron el 27,9%. Contrasta con el promedio de antivacunas de los 68 países encuestados, que fue tan solo del 14,6%. En la Argentina, de acuerdo con el trabajo del MIT, el porcentaje de personas que no se vacunaría aun habiendo vacunas llegaba en marzo a apenas el 13,95%.En Francia, la medida de Macron está resultando tan efectiva como polémica. Luego de conocerse, le siguió un pico de más de un millón de dosis aplicadas, pero, al mismo tiempo, manifestaciones callejeras en contra, es decir, fue contraproducente: aumentó la resistencia a la vacuna. El argumento que se opone a la medida apunta a la violación de libertades individuales y al derecho a decidir sobre el propio cuerpo, sobre todo respecto de vacunas con aprobaciones de emergencia que, por lo tanto, justifican cuestionamientos aceptables por parte de la población.Francia no es la Argentina¿Por qué Francia avanza entonces con esa política sanitaria? Porque, a la inversa de la Argentina, en la Francia de Macron el problema no es la falta de vacunas, sino esa resistencia histórica de buena parte de su población a vacunarse. Aunque el pasaporte sanitario se puede cuestionar en términos de libertades, el racional que hay por detrás está claro: cuando falla la comunicación blanda, el Estado francés opta por la imposición. Pero, y esto es central por su contraste con el caso argentino, para responder a esa imposición cuenta con vacunas a disposición para satisfacer esa demanda impuesta por el mismo Estado.No es el caso de la Argentina ni de la provincia de Buenos Aires en particular. La adopción acrítica de esa estrategia en otro contexto presenta problemas. En principio, genera una obligación al ciudadano, vacunarse, que depende de la disponibilidad de vacunas administradas por el Estado y que el Estado no necesariamente puede satisfacer.Pero además, otra cuestión: cuando Macron habla de la obligación de vacunarse, se refiere a la vacunación completa, es decir, primera y segunda dosis: una sola dosis, en los estándares de las campañas de vacunación más precisas y efectivas para contener las variantes más contagiosas, como la delta, no cumple la exigencia. La Argentina está lejos de esos estándares. Y la provincia de Kicillof enfrenta particulares desafíos en ese sentido. Las cifras de argentinos que se vacunaron con la primera dosis y esperan ansiosos la segunda indican que el problema francés no es el argentino.La Argentina no es FranciaLa Argentina lleva aplicadas 10.756.000 dosis de Sputnik V: 8.809.214 corresponden a la primera dosis y 1.946.825, a la segunda. De AstraZeneca y Covishield ya aplicó un total de 10.046.517 dosis, de las cuales 1.557.000 son segundas, es decir, esa cifra corresponde a personas con vacunación completa. Y de Sinopharm se han aplicado un total de 6.627.970 dosis, de las cuales 1.895.670 corresponden a la segunda aplicación. Los datos fueron procesados por el ingeniero en sistemas Mauro Infantino, uno de los expertos que ha desarrollado estadísticas más confiables durante la pandemia, siempre basado en datos oficiales.Lo que queda claro es que los argentinos son activos para vacunarse con la primera dosis cuando la hay y, por otro lado, que la mayoría espera todavía completar el ciclo de vacunación.A nivel nacional, el cálculo más moderado estima que, hasta este último domingo, hay 1.514.688 de primera dosis de Sputnik que ya tienen más de 84 días. “Es el cálculo más optimista. El real debe estar cerca de los 1,8 millones de dosis que superan la fecha determinada como tope inicialmente”, sostiene Infantino.Está claro que no abundan las primeras dosis aunque avanza la vacunación y, mucho peor, no está al alcance del brazo del ciudadano la vacunación completa, con las dos dosis. En CABA, sobre la población total, el 16,57% recibió ya las dos dosis, contra un 11,26% de la provincia de Buenos Aires. Y respecto de la primera dosis, exigida por el pasaporte sanitario de Kicillof, el 48,62% de los bonaerenses ya tiene la primera dosis, contra el 58,16% de los porteños. En ninguno de los casos, el porcentaje de los no vacunados se corresponde con los porcentajes de antivacunas, que son muchos más bajos. Es decir, el problema de la vacunación en la provincia de Buenos Aires y en la Argentina es la escasez de vacunas.A principio de junio, una encuesta del Estudio Zuban Córdoba y Asociados ya había dejado en claro que el 90% de los argentinos está dispuesto a vacunarse y que los que dicen que no se vacunarían llegan en Argentina a apenas el 7,5%. No son necesarias amenazas de pérdidas de libertades para motivar a la ciudadanía a vacunarse.La política electoral de la vacunaLa lógica de Kicillof sigue la lógica de los tiempos electorales inaugurados con decisión por Cristina Kirchner. De Las Flores, La Plata y Lomas de Zamora al Congreso nacional. Después de abrir la campaña en el epicentro de su escenario político, la provincia de Buenos Aires, el viernes último la vicepresidenta nacionalizó su estrategia. Lo hizo desde el palacio en el que reina, el Senado de la Nación, y ante la Justicia. Más allá de los argumentos vinculados estrictamente con la causa por el memorándum con Irán, la vicepresidenta volvió a insistir con la narrativa electoralista que eligió para 2021: además de la construcción de víctima política y del relato de la persecución judicial, la narrativa electoral de Cristina Fernández azuza con el estigma del endeudamiento que pesa sobre la oposición y con los antivacunas como eje de su discurso-alegato de campaña.“Parece ser que solamente se rigen por lo que ven en los diarios, no pueden tener pensamiento propio para poder analizar lo que sale en la televisión o en un diario. Así les fue a muchos argentinos que no quisieron vacunarse porque le habían dicho por la radio y televisión que la vacuna era veneno”. Esas fueron las palabras de la vicepresidenta, que conectó una lectura conspirativa en su contra y su fuerza política con la incapacidad de la ciudadanía de leer entre líneas y una supuesta actitud antivacuna, fruto de esa misma incapacidad.El oficialismo no define sus candidatos, a la espera de la reunión entre el Presidente y Cristina KirchnerHay dos cuestiones por detrás de la estigmatización antivacuna con la que el oficialismo lee la conducta de la población general y de la oposición política en particular. Por un lado, en lugar de una revisión racional de la campaña de vacunación, el oficialismo opta por una lectura amigo-enemigo con relación a las vacunas que borronea su enorme responsabilidad en una campaña vacunatoria que llega demorada y va lento sobre todo en las segundas dosis, que son claves ante el riesgo de la llegada de la variante delta. Es decir, se trata de dispersar el riesgo electoral de una complicación de la pandemia en una ciudadanía votante que todavía no está lo suficientemente vacunada, con las dos dosis me refiero.Por otro lado, sigue funcionando en el oficialismo una tendencia a minimizar el impacto sobre las libertades y optar por mayores intervenciones estatales, aun vulnerando el cuerpo y los derechos cotidianos de las personas, para controlar la pandemia. Ya no es la cuarentena, sino el dominio de los cuerpos. Innecesario en una población que, justamente, se saca selfies cargadas de emoción y felicidad cuando recibe la vacuna.

Fuente: La Nación

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La cadena china de noticias CGTN en español difundió un informe inédito sobre la relación entre el Partido Comunista Chino y el Partido Justicialista, que incluyó una entrevista al diputado nacional José Luis Gioja, durante mucho tiempo jefe del PJ nacional. La presentadora de la cadena inicia el informe elogiando los buenos vínculos entre China y la Argentina.El video fue subido al Youtube de la cadena en español el 1° de abril, pero se conoció ahora.“China y la Argentina tienen una larga relación de amistad. Hace 49 años que se establecieron las relaciones diplomáticas. En 2003 se abrió una etapa de apertura con la Argentina. Se empezó a construir una relación entre el Partido Comunista Chino y el Partido Justicialista de Argentina”, dice en el comienzo.Carla Vizzotti llegó al país y habló sobre cuándo estarán masivamente disponibles las segundas dosis Sputnik V“Desde 2016, esta relación ha venido avanzando cada vez más. José Luis Gioja compartió su visión sobre el intercambio entre los dos partidos”, agrega.El video, difundido en su programa Odisea Argentina por Carlos Pagni, en LN+, muestra una entrevista con el diputado nacional del PJ. Una voz en off, dice, al presentarlo a Gioja: “En la década del ’90, José Luis tuvo la oportunidad de visitar China”.“Los dos partidos comparten la misma meta. Ideológicamente perseguimos los mismos objetivos. Nuestro objetivo central son los trabajadores y nuestro objetivo principal es la justicia social, la misma bandera del PC chino, desde el punto de vista doctrinario tenemos objetivo común”, dice Gioja en la nota.El propio Gioja, en julio, compartió su participación virtual en el discurso de Xi Jinping.Participando del Discurso del Presidente Xi Jiping en la Cumbre del Partido Comunista Chino, por el 100° aniversario de su fundación. pic.twitter.com/q0n55O6wQ7— José Luis Gioja (@joseluisgioja) July 6, 2021El mismo día, el presidente Alberto Fernández también participó del discurso de su par chino. Y elogió al Partido Comunista el día que cumplió 100 años. “Felicito la creación del Partido Comunista chino. Sé que los dirigentes del Partido Comunista tienen muchos motivos para sentirse orgullosos y para celebrar”, dijo Fernández.

Fuente: La Nación

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La cadena china de noticias CGTN en español difundió un informe inédito sobre la relación entre el Partido Comunista Chino y el Partido Justicialista, que incluyó una entrevista al diputado nacional José Luis Gioja, durante mucho tiempo jefe del PJ nacional. La presentadora de la cadena inicia el informe elogiando los buenos vínculos entre China y la Argentina.El video fue subido al Youtube de la cadena en español el 1° de abril, pero se conoció ahora.“China y la Argentina tienen una larga relación de amistad. Hace 49 años que se establecieron las relaciones diplomáticas. En 2003 se abrió una etapa de apertura con la Argentina. Se empezó a construir una relación entre el Partido Comunista Chino y el Partido Justicialista de Argentina”, dice en el comienzo.Carla Vizzotti llegó al país y habló sobre cuándo estarán masivamente disponibles las segundas dosis Sputnik V“Desde 2016, esta relación ha venido avanzando cada vez más. José Luis Gioja compartió su visión sobre el intercambio entre los dos partidos”, agrega.El video, difundido en su programa Odisea Argentina por Carlos Pagni, en LN+, muestra una entrevista con el diputado nacional del PJ. Una voz en off, dice, al presentarlo a Gioja: “En la década del ’90, José Luis tuvo la oportunidad de visitar China”.“Los dos partidos comparten la misma meta. Ideológicamente perseguimos los mismos objetivos. Nuestro objetivo central son los trabajadores y nuestro objetivo principal es la justicia social, la misma bandera del PC chino, desde el punto de vista doctrinario tenemos objetivo común”, dice Gioja en la nota.El propio Gioja, en julio, compartió su participación virtual en el discurso de Xi Jinping.Participando del Discurso del Presidente Xi Jiping en la Cumbre del Partido Comunista Chino, por el 100° aniversario de su fundación. pic.twitter.com/q0n55O6wQ7— José Luis Gioja (@joseluisgioja) July 6, 2021El mismo día, el presidente Alberto Fernández también participó del discurso de su par chino. Y elogió al Partido Comunista el día que cumplió 100 años. “Felicito la creación del Partido Comunista chino. Sé que los dirigentes del Partido Comunista tienen muchos motivos para sentirse orgullosos y para celebrar”, dijo Fernández.

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La hidrovía Paraná-Paraguay, la ruta fluvial que une cuatro países a lo largo de más de 3400 kilómetros, tiene más de un lado oscuro. La falta de controles convierte esa vía, clave para la salida de las exportaciones de granos argentinos, en un peligro latente si se transforma en una de las principales rutas del narcotráfico en Sudamérica.En toda la paleta de discusiones que se sucedieron durante los últimos meses, cuando era inminente el vencimiento del contrato con la concesionaria Hidrovía SA, la necesidad de incrementar los controles estuvo prácticamente ausente.Debatir sobre la necesidad de que la Argentina recupere la “soberanía” de esta ruta es insistir en un eslogan vacío de contenido, cargado más de ideología que de lo que verdaderamente debería discutirse: el dragado y balizamiento de una ruta fluvial por donde sale desde los puertos del Gran Rosario más del 80% de las exportaciones de granos. La urgencia de que se coordinen mejores y mayores controles tampoco entró en la discusión.La ruta fluvial es utilizada por eslabones del crimen organizado internacional para el contrabando de drogas, un auténtico agujero negro en materia de controles y acuerdos desdibujados entre los países involucrados en la Hidrovía.En febrero pasado se secuestraron en los puertos de Amberes y Hamburgo tres cargamentos de 27 toneladas de cocaína que provenían de Paraguay. Por lo menos uno de ellos, con 16.174 kilos de estupefacientes, había hecho trasbordo en el Puerto de Buenos Aires. Su detección se produjo luego de que las fuerzas de seguridad europeas lograron vulnerar más de 170.000 mensajes de teléfonos que usaban un sofisticado sistema encriptado. Ese cargamento de cocaína, camuflado en latas de pintura, configuró una de las incautaciones más grandes de la historia de Europa. Navegó por 1400 kilómetros sin ser sometido a una sola inspección por parte de las fuerzas de seguridad. Se sospecha que la logística de ese lote de contrabando de cocaína fue coordinada por el Primer Comando Capital, la organización criminal brasileña que más creció en los últimos años, con un pie en Paraguay, donde controla gran parte de las 12 prisiones guaraníes.En la última reunión, realizada en La Paz en enero pasado, los miembros de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) advirtieron sobre los peligros de que la hidrovía Paraná-Paraguay se transforme “en una nueva vía para el tráfico de drogas”. El organismo internacional alertó sobre la “rearticulación” del tráfico de cocaína en Sudamérica a través de la Hidrovía durante la pandemia, e indicó que Paraguay se convirtió en una zona de acopio de la droga producida en Perú y Bolivia, para darle salida hacia África y Europa desde los puertos guaraníes.En la Argentina no tomamos conciencia de la dimensión de este nuevo modelo de logística narco. Comenzó a ponerse en funcionamiento con una plataforma sólida en Paraguay, país que históricamente fue productor de marihuana, pero al que la inserción del crimen organizado internacional transformó en uno de los nodos de salida al exterior, a través del río.Una muestra de este esquema de tráfico de drogas a través del río Paraná se hizo palpable en una causa judicial que se inició en septiembre de 2019, cuando la Prefectura Naval secuestró unos 291 kilos de marihuana. Proveniente de Asunción, el barco tanquero Don Juan amarró en una boya del lado entrerriano, cerca de La Paz. En lanchas rápidas, una banda de narcos paraguayos llevó el cargamento a Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, donde existía un centro de acopio de los estupefacientes.La organización asentada en Santa Fe estaba conformada por ciudadanos paraguayos y santafesinos que tenían contactos con la provincia de Buenos Aires. Los investigadores presumen que la caída de Itatí como centro de acopio de marihuana, en marzo de 2017, obligó a los narcos paraguayos, que son los mayores productores de cannabis, a buscar otros canales más sofisticados que aquel enclave en Corrientes para la llegada de la droga a la Argentina.La falta de controles para combatir el narcotráfico en la Hidrovía está en discusión desde hace más de una década, pero no se avanzó en medidas concretas tendientes a cambiar esta situación de extrema vulnerabilidad. La exdiputada Elisa Carrió fue una de las que levantaron esa bandera. En 2018 presentó una denuncia en la Justicia Federal de Rosario para que se investigaran los puntos oscuros de ese tramo fluvial. “La Hidrovía es una especie de zona liberada que da lugar al tránsito ilegal de todo tipo”, dijo, con razón, en ese momento. La denuncia no tuvo avances.Diputados de Juntos por el Cambio presentaron el informe “La hidrovía verde y blanca”, que el legislador y presidente de la Comisión de Defensa, Carlos Fernández, entregó a su bloque. Denunciaron el avance del narcotráfico y señalaron que los controles actuales en esa vía “no parecen ser suficientes”.El tema de fondo es que ni la Argentina ni los países que integran la Hidrovía –Paraguay, Bolivia y Brasil– logran avanzar en un nuevo marco normativo para realizar operativos conjuntos que permitan ejercer un control efectivo sobre la referida vía fluvial. Actualmente se prioriza que los controles no corten el flujo de tráfico de la navegación, pero la situación en la región abre nuevas exigencias, ante el claro avance del crimen organizado en la Hidrovía. No hay tiempo que perder.

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La hidrovía Paraná-Paraguay, la ruta fluvial que une cuatro países a lo largo de más de 3400 kilómetros, tiene más de un lado oscuro. La falta de controles convierte esa vía, clave para la salida de las exportaciones de granos argentinos, en un peligro latente si se transforma en una de las principales rutas del narcotráfico en Sudamérica.En toda la paleta de discusiones que se sucedieron durante los últimos meses, cuando era inminente el vencimiento del contrato con la concesionaria Hidrovía SA, la necesidad de incrementar los controles estuvo prácticamente ausente.Debatir sobre la necesidad de que la Argentina recupere la “soberanía” de esta ruta es insistir en un eslogan vacío de contenido, cargado más de ideología que de lo que verdaderamente debería discutirse: el dragado y balizamiento de una ruta fluvial por donde sale desde los puertos del Gran Rosario más del 80% de las exportaciones de granos. La urgencia de que se coordinen mejores y mayores controles tampoco entró en la discusión.La ruta fluvial es utilizada por eslabones del crimen organizado internacional para el contrabando de drogas, un auténtico agujero negro en materia de controles y acuerdos desdibujados entre los países involucrados en la Hidrovía.En febrero pasado se secuestraron en los puertos de Amberes y Hamburgo tres cargamentos de 27 toneladas de cocaína que provenían de Paraguay. Por lo menos uno de ellos, con 16.174 kilos de estupefacientes, había hecho trasbordo en el Puerto de Buenos Aires. Su detección se produjo luego de que las fuerzas de seguridad europeas lograron vulnerar más de 170.000 mensajes de teléfonos que usaban un sofisticado sistema encriptado. Ese cargamento de cocaína, camuflado en latas de pintura, configuró una de las incautaciones más grandes de la historia de Europa. Navegó por 1400 kilómetros sin ser sometido a una sola inspección por parte de las fuerzas de seguridad. Se sospecha que la logística de ese lote de contrabando de cocaína fue coordinada por el Primer Comando Capital, la organización criminal brasileña que más creció en los últimos años, con un pie en Paraguay, donde controla gran parte de las 12 prisiones guaraníes.En la última reunión, realizada en La Paz en enero pasado, los miembros de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) advirtieron sobre los peligros de que la hidrovía Paraná-Paraguay se transforme “en una nueva vía para el tráfico de drogas”. El organismo internacional alertó sobre la “rearticulación” del tráfico de cocaína en Sudamérica a través de la Hidrovía durante la pandemia, e indicó que Paraguay se convirtió en una zona de acopio de la droga producida en Perú y Bolivia, para darle salida hacia África y Europa desde los puertos guaraníes.En la Argentina no tomamos conciencia de la dimensión de este nuevo modelo de logística narco. Comenzó a ponerse en funcionamiento con una plataforma sólida en Paraguay, país que históricamente fue productor de marihuana, pero al que la inserción del crimen organizado internacional transformó en uno de los nodos de salida al exterior, a través del río.Una muestra de este esquema de tráfico de drogas a través del río Paraná se hizo palpable en una causa judicial que se inició en septiembre de 2019, cuando la Prefectura Naval secuestró unos 291 kilos de marihuana. Proveniente de Asunción, el barco tanquero Don Juan amarró en una boya del lado entrerriano, cerca de La Paz. En lanchas rápidas, una banda de narcos paraguayos llevó el cargamento a Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, donde existía un centro de acopio de los estupefacientes.La organización asentada en Santa Fe estaba conformada por ciudadanos paraguayos y santafesinos que tenían contactos con la provincia de Buenos Aires. Los investigadores presumen que la caída de Itatí como centro de acopio de marihuana, en marzo de 2017, obligó a los narcos paraguayos, que son los mayores productores de cannabis, a buscar otros canales más sofisticados que aquel enclave en Corrientes para la llegada de la droga a la Argentina.La falta de controles para combatir el narcotráfico en la Hidrovía está en discusión desde hace más de una década, pero no se avanzó en medidas concretas tendientes a cambiar esta situación de extrema vulnerabilidad. La exdiputada Elisa Carrió fue una de las que levantaron esa bandera. En 2018 presentó una denuncia en la Justicia Federal de Rosario para que se investigaran los puntos oscuros de ese tramo fluvial. “La Hidrovía es una especie de zona liberada que da lugar al tránsito ilegal de todo tipo”, dijo, con razón, en ese momento. La denuncia no tuvo avances.Diputados de Juntos por el Cambio presentaron el informe “La hidrovía verde y blanca”, que el legislador y presidente de la Comisión de Defensa, Carlos Fernández, entregó a su bloque. Denunciaron el avance del narcotráfico y señalaron que los controles actuales en esa vía “no parecen ser suficientes”.El tema de fondo es que ni la Argentina ni los países que integran la Hidrovía –Paraguay, Bolivia y Brasil– logran avanzar en un nuevo marco normativo para realizar operativos conjuntos que permitan ejercer un control efectivo sobre la referida vía fluvial. Actualmente se prioriza que los controles no corten el flujo de tráfico de la navegación, pero la situación en la región abre nuevas exigencias, ante el claro avance del crimen organizado en la Hidrovía. No hay tiempo que perder.

Fuente: La Nación

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Hace pocas semanas, estudiantes de quinto año del Colegio Nacional de La Plata tuvieron una clase especial de Derecho Político. No hubiera sido extraño, en el contexto de esa materia, que los alumnos preguntaran por la situación de Cuba. ¿Qué hubiera contestado el profesor? La respuesta la dio el presidente de la Nación en estos días: “No sé qué está pasando en Cuba, pero lo que sé es que el bloqueo debería terminar”. Traducido: no quiero saber qué pasa, pero la culpa es de Estados Unidos. El presidente que dio esa respuesta es el profesor Fernández, el mismo que dictó aquella clase el viernes 23 de abril.Si a muchos les parece grave que un jefe de Estado se desentienda de un tema tan sensible y caiga en una suerte de indiferencia cómplice, habría que preguntarse si no es más grave aún que esa sea la respuesta de un profesor. ¿Cómo se habla de Cuba en las escuelas? ¿Qué ideas y valores se les transmiten a los jóvenes? ¿Qué modelos se justifican en las aulas y a quiénes se presenta como víctimas y victimarios? ¿Con qué grado de rigor y de pluralismo se habla de historia y de política internacional en colegios y universidades? ¿Se les ofrece a los jóvenes un panorama honesto y complejo sobre los temas, o se cae en simplificaciones, eslóganes y versiones maniqueas para explicarles el mundo? ¿Se les aportan todos los elementos para que elaboren sus propios juicios y sus propias ideas o se les proponen visiones sesgadas y panfletarias? Si el Presidente representa al “profesor promedio”, las respuestas a esos interrogantes serían más que preocupantes.Los alumnos se habrían quedado, por un lado, con la extraña sensación de que el profesor no sabía lo que pasa en Cuba, cuando ellos mismos lo saben solo con mirar TikTok. Es un tipo de desconocimiento que en algunos sistemas jurídicos se tipifica como figura penal: lo definen como “ignorancia deliberada”; la del que no sabe, pero debería saber; o la del que sabe, pero se hace el distraído. Pero el docente (escudado en esa supuesta ignorancia) se habría perdido la oportunidad de hablar, ante los alumnos, del valor de la libertad, de la diferencia entre democracias y dictaduras, de lo que significa para una sociedad vivir sometida a un régimen de partido único, sin prensa independiente, sin libertad de expresión, sin derecho a disentir. Se habría privado de destacar el valor de los derechos humanos, y de convocar a los estudiantes a despojarse de prejuicios para escuchar distintas voces. Habría desperdiciado, también, la oportunidad de abordar un fenómeno histórico y coyuntural como una realidad compleja, con matices, que tampoco puede despacharse en dos consignas con excesiva simplificación. ¿Es lo mismo un bloqueo que un embargo? Y en tal caso, ¿qué significa el embargo hoy? ¿Los alumnos no merecerían que el profesor hilara más fino?En las escuelas y universidades se ha extendido una docencia militante que transmite una versión sesgada y maniquea de la historia. Es la versión con la que sintoniza el actual oficialismo, más comprensivo con Hamas que con la democracia israelí. Si fuera cierto que “todo tiene que ver con todo” –como se repite con frecuencia en el discurso crispado del poder–, sería indudable que estas posiciones explican a una Argentina que simpatiza con Putin y empuja al exilio al fundador de Mercado Libre, que se autopercibe progresista y justifica la persecución y la censura en Nicaragua, y que habla de igualdad y de inclusión mientras cierra las escuelas y reproduce la pobreza. Quizá el profesor Fernández no haya dado una respuesta muy distinta de la que dan, en general, los docentes de Historia y de Derecho Político en la mayoría de las escuelas. Y en esas clases teñidas de ideologismo y militancia, pero también de un simplismo ramplón, tal vez esté la explicación de un país que cuenta los años setenta como una aventura romántica, se alinea con el eje Cuba-Venezuela-Nicaragua y cree, con infantilismo, que la culpa siempre es de “las potencias y el imperio”.Aquella clase del profesor Fernández quizá encierre “el huevo de la serpiente”. No es un hecho desconectado de las penurias que sufre el país. El anacronismo ideológico, la visión excesivamente simplona y provinciana del mundo, así como las categorías binarias, las concepciones dogmáticas y la ignorancia real o deliberada, conforman un cóctel que explica desde el aislamiento internacional de la Argentina hasta nuestra profunda crisis económica y, en cierta medida, también la magnitud de la tragedia sanitaria.La respuesta del Presidente sobre Cuba expresa el sistema de prejuicios con el que se rechazaron, durante meses, las vacunas de laboratorios norteamericanos. Hay algo más profundo, porque también expresa la peligrosa ligereza que llevó a la dirigencia política a aplaudir el default de 2001. Y es parte de la endeble arquitectura ideológica con la que se reivindica “el setentismo” y se confunde soberanía con atraso. Como si fuera poco, expresa una mentalidad basada en el doble estándar: juzga según las conveniencias y las simpatías, no de acuerdo con valores y normas éticas. Es lo que Ortega y Gasset definía como “hemiplejia moral”.Aunque en la Argentina está muy devaluado y suena cada vez más inconsistente, el discurso político siempre tiene la capacidad de poner algunos acentos, de alentar o desalentar determinados debates, de marcar un poco el tono de la conversación pública y de imponer cierta narrativa del tiempo histórico en el que navega. Desde esa perspectiva, las posturas que ha asumido el gobierno nacional frente a los dramas de Cuba, Venezuela y Nicaragua hace –entre otros daños– un aporte lamentable a los valores y las ideas que definen a una época. Se ubica del lado de la opresión y no de la libertad; más cerca de las autocracias que de la diversidad y el pluralismo democráticos. Contribuye a crear una atmósfera en la que se impone la casta política por encima de la ciudadanía y en la que el poder se torna asfixiante y abusivo. La mirada condescendiente y hasta de admiración sobre el régimen cubano quizá explique –entre otras cosas– la justificación que hizo Zannini del vacunatorio vip. Responde a la idea de que la casta tiene privilegios.Pero desde Cuba sopla una ráfaga de esperanza. Son los jóvenes –tan apagados y desesperanzados en otros países– los que han decidido rebelarse contra el régimen. Son, además, los artistas –tan obedientes y conformistas en otros lugares– los que le han puesto letra y música al reclamo de libertad. La letanía de Silvio Rodríguez hoy es desplazada por raperos, traperos, youtubers, blogueros e influencers que se animan a cuestionar al régimen desde un genuino progresismo. Al confrontar la consigna “patria o muerte” del castrismo con el lema “patria y vida”, no solo reivindican la vida frente a la muerte, sino la “y” frente a la “o”: impugnan las concepciones antagónicos para proponer una verdadera lógica inclusiva.El movimiento de jóvenes cubanos demuestra que, más tarde o más temprano, el adoctrinamiento en las escuelas choca con la propia realidad. No por eso deja de ser peligroso que a los chicos se les presenten visiones sesgadas y recortes politizados sobre el pasado y el presente. Pero los relatos siempre tienen patas cortas, aunque en Cuba lleva más de sesenta años. Un día, la libertad se impone. Se filtra a través de las redes o del rap. Las revoluciones, para bien de la humanidad, hoy parecen pasar por internet, no por las armas.Los jóvenes, de todos modos, merecen que el profesor Fernández les abra la cabeza y les hable de la libertad; no que mire para otro lado frente a la opresión, la censura y el totalitarismo. A falta de una docencia profesional y de una dirigencia responsable, bienvenido el nuevo rap latinoamericano.

Fuente: La Nación

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