Llegó de Santa Fe a Paraguay en 1998. Se instaló y fundó una empresa de genética de semillas cuya marca, en el 2014, vendió a Bayer Alemania. Completado el acuerdo de no competencia con la empresa, regresó a ese negocio con la marca Great Seed; construye un centro comercial de US$50 millones en Encarnación (la tercera ciudad paraguaya) y avanza con un proyecto de nutraceúticos a través de ingeniería genética en Uruguay que desarrolla junto al instituto Louis Pasteur de Montevideo. Ya invirtió US$7 millones.Dólar: la AFIP habilitó la página para informar las percepciones del 35% para empleados y jubiladosHoracio Biga tiene 55 años, agradece la calidad de la educación pública que le dio la Argentina –es ingeniero agrónomo y mejorador-, pero está convencido de que las empresas se deben fundar “en países serios y no en lugares con economías marginales donde los proyecto de largo plazo no tiene posibilidades”.Le vendió una marca a Bayer (Gentileza Granar/)”En 1998 Paraguay ya iba camino a ser lo que es hoy, una de las economías de más crecimiento de Sudamérica –cuenta a LA NACION-. Los argentinos creíamos que los vecinos no eran grandes, pero habían crecido y tenían pantalones largos. Vi que no tenían inflación, la moneda era estable; empecé a averiguar y había plazos para las compras, financiación para la maquinaria. Realidades absolutamente diferentes a las de la Argentina; entendí que tenía que cambiar el chip porque creía que la Argentina era el más lindo del mundo, pero me di cuenta de que había otros países lindos”.Biga compró 2000 hectáreas en el departamento paraguayo Itapúa, uno de los tres que constituyen el corazón productivo del país. “Desmonté selva bajo las leyes establecidas que implican que el 25% debe quedar e indican dónde. Convivimos con la fauna original en el campo. Construí un centro de investigación”, repasa y recuerda que su padre lo fue a visitar y le sugirió que se volviera, le respondió que se quedaría porque en Paraguay veía un “rayo de sol”. “Hoy no entra en la ropa de lo orgulloso que está de lo logrado”, ríe.Dólar blue hoy: a cuánto cotiza el viernes 23 de julioEn 2001 comenzó con el desarrollo de germoplasmas “a medida” para Paraguay. “Lo que había en la Argentina no servía porque llueve tres veces más, los suelos son de origen volcánico, el fotoperíodo es más corto. Con una semilla buena la agricultura se empezó a expandir desde la 500.000 hectáreas agrícolas que existían en aquel momento, los rindes se duplicaron. Llegamos a tener casi cuatro millones de hectáreas agrícolas”.Igra (que significa Itapúa granos) fue la marca con la que alcanzó el 35% del market share; otras seis se peleaban por el resto. Se expandió en Brasil –se quedó con el 20% del share y armó un centro de biotecnología en Mina Gerais-; Uruguay (15% del mercado) y Sudáfrica.El argentino tiene un Centro de investigación en Edelira, Paraguay.Un día estaba en Brasil cuando el ingeniero agrónomo Carlos Soler, vicepresidente de la compañía, le avisó que lo buscaba el vicepresidente de Bayer Alemania: “Me esperó tres días hasta que volví, por lo que yo pensaba ‘debe ser importante para que se quede’. Cuando nos reunimos me felicitó por la genética, por el crecimiento y me preguntó que –si no me ofendía- quería saber si estaba dispuesto a vender la empresa”.Biga recuerda que le respondió que hay un “número mágico” y que si ambos sincronizaban podían seguir charlando. El due delligence llevó cuatro años.Petróleo: el crudo subió US$10 en el año y le suma presión al precio de las naftasHasta ese momento Bayer no tenía genética, sus ejes eran la química y la farmacéutica. Biga se quedó un año más como asesor estratégico y la alemana se fue expandiendo en el sector con adquisiciones en Brasil y la Argentina. Con la compra de Monsanto pasó a ser el líder mundial.”A Van Gogh le pueden comprar todos los cuadros, pero hay que cortarle las manos para que deje de pintar –ironiza-. Jamás iba a dejar de trabajar en lo que es mi pasión, así que cuando terminó el período de No Compit volvimos al negocio de genética en semillas con la marca Great Seed; nos estamos expandiendo nuevamente”.En el 2014 Biga vendió su marca de semillas a Bayer Alemania y siguió un año más como asesor.En el “mientras tanto” se dedicó a los desarrollos urbanos. Construyó el edificio más alto de Encarnación, con 70 metros; el primer hotel cinco estrellas de la ciudad y se prepara para inaugurar en setiembre próximo el Shopping Costanera de seis pisos, patio de comidas, centros de recreación y una torre corporativa de 110 metros de altura superando la marca anterior. Un total de 40.000 metros cuadros con una inversión de US$50 millones. Detrás hay otra historia: se emplaza donde era un seminario que había quedado vacío. Como las tierras eran del Vaticano tuvo que presentar su oferta a ese Estado –lo que implica una serie de innumerables trámites- y la carta de aceptación le llegó firmada por el Papa Francisco.Apertura de Tokio 2020: Naomi Osaka encendió el pebetero y la Argentina vibró con Paula Pareto, abanderada olímpicaBiga nació en Arequito (Santa Fe), donde todavía viven sus padres y hermanas. Se ríe cuando comenta “ella es de mi pueblo” en relación con Soledad Pastorutti. Para contar su experiencia y tratar de responder cómo terminó cerrando una operación con Bayer escribió el libro “Historia de una marca y su genética”. Después del shopping tiene otros emprendimientos en carpeta. Asegura que le gustaría poder “comprar tiempo, vivir 150 años para hacer todos los sueños” que tiene.

Fuente: La Nación

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Llegó de Santa Fe a Paraguay en 1998. Se instaló y fundó una empresa de genética de semillas cuya marca, en el 2014, vendió a Bayer Alemania. Completado el acuerdo de no competencia con la empresa, regresó a ese negocio con la marca Great Seed; construye un centro comercial de US$50 millones en Encarnación (la tercera ciudad paraguaya) y avanza con un proyecto de nutraceúticos a través de ingeniería genética en Uruguay que desarrolla junto al instituto Louis Pasteur de Montevideo. Ya invirtió US$7 millones.Dólar: la AFIP habilitó la página para informar las percepciones del 35% para empleados y jubiladosHoracio Biga tiene 55 años, agradece la calidad de la educación pública que le dio la Argentina –es ingeniero agrónomo y mejorador-, pero está convencido de que las empresas se deben fundar “en países serios y no en lugares con economías marginales donde los proyecto de largo plazo no tiene posibilidades”.Le vendió una marca a Bayer (Gentileza Granar/)”En 1998 Paraguay ya iba camino a ser lo que es hoy, una de las economías de más crecimiento de Sudamérica –cuenta a LA NACION-. Los argentinos creíamos que los vecinos no eran grandes, pero habían crecido y tenían pantalones largos. Vi que no tenían inflación, la moneda era estable; empecé a averiguar y había plazos para las compras, financiación para la maquinaria. Realidades absolutamente diferentes a las de la Argentina; entendí que tenía que cambiar el chip porque creía que la Argentina era el más lindo del mundo, pero me di cuenta de que había otros países lindos”.Biga compró 2000 hectáreas en el departamento paraguayo Itapúa, uno de los tres que constituyen el corazón productivo del país. “Desmonté selva bajo las leyes establecidas que implican que el 25% debe quedar e indican dónde. Convivimos con la fauna original en el campo. Construí un centro de investigación”, repasa y recuerda que su padre lo fue a visitar y le sugirió que se volviera, le respondió que se quedaría porque en Paraguay veía un “rayo de sol”. “Hoy no entra en la ropa de lo orgulloso que está de lo logrado”, ríe.Dólar blue hoy: a cuánto cotiza el viernes 23 de julioEn 2001 comenzó con el desarrollo de germoplasmas “a medida” para Paraguay. “Lo que había en la Argentina no servía porque llueve tres veces más, los suelos son de origen volcánico, el fotoperíodo es más corto. Con una semilla buena la agricultura se empezó a expandir desde la 500.000 hectáreas agrícolas que existían en aquel momento, los rindes se duplicaron. Llegamos a tener casi cuatro millones de hectáreas agrícolas”.Igra (que significa Itapúa granos) fue la marca con la que alcanzó el 35% del market share; otras seis se peleaban por el resto. Se expandió en Brasil –se quedó con el 20% del share y armó un centro de biotecnología en Mina Gerais-; Uruguay (15% del mercado) y Sudáfrica.El argentino tiene un Centro de investigación en Edelira, Paraguay.Un día estaba en Brasil cuando el ingeniero agrónomo Carlos Soler, vicepresidente de la compañía, le avisó que lo buscaba el vicepresidente de Bayer Alemania: “Me esperó tres días hasta que volví, por lo que yo pensaba ‘debe ser importante para que se quede’. Cuando nos reunimos me felicitó por la genética, por el crecimiento y me preguntó que –si no me ofendía- quería saber si estaba dispuesto a vender la empresa”.Biga recuerda que le respondió que hay un “número mágico” y que si ambos sincronizaban podían seguir charlando. El due delligence llevó cuatro años.Petróleo: el crudo subió US$10 en el año y le suma presión al precio de las naftasHasta ese momento Bayer no tenía genética, sus ejes eran la química y la farmacéutica. Biga se quedó un año más como asesor estratégico y la alemana se fue expandiendo en el sector con adquisiciones en Brasil y la Argentina. Con la compra de Monsanto pasó a ser el líder mundial.”A Van Gogh le pueden comprar todos los cuadros, pero hay que cortarle las manos para que deje de pintar –ironiza-. Jamás iba a dejar de trabajar en lo que es mi pasión, así que cuando terminó el período de No Compit volvimos al negocio de genética en semillas con la marca Great Seed; nos estamos expandiendo nuevamente”.En el 2014 Biga vendió su marca de semillas a Bayer Alemania y siguió un año más como asesor.En el “mientras tanto” se dedicó a los desarrollos urbanos. Construyó el edificio más alto de Encarnación, con 70 metros; el primer hotel cinco estrellas de la ciudad y se prepara para inaugurar en setiembre próximo el Shopping Costanera de seis pisos, patio de comidas, centros de recreación y una torre corporativa de 110 metros de altura superando la marca anterior. Un total de 40.000 metros cuadros con una inversión de US$50 millones. Detrás hay otra historia: se emplaza donde era un seminario que había quedado vacío. Como las tierras eran del Vaticano tuvo que presentar su oferta a ese Estado –lo que implica una serie de innumerables trámites- y la carta de aceptación le llegó firmada por el Papa Francisco.Apertura de Tokio 2020: Naomi Osaka encendió el pebetero y la Argentina vibró con Paula Pareto, abanderada olímpicaBiga nació en Arequito (Santa Fe), donde todavía viven sus padres y hermanas. Se ríe cuando comenta “ella es de mi pueblo” en relación con Soledad Pastorutti. Para contar su experiencia y tratar de responder cómo terminó cerrando una operación con Bayer escribió el libro “Historia de una marca y su genética”. Después del shopping tiene otros emprendimientos en carpeta. Asegura que le gustaría poder “comprar tiempo, vivir 150 años para hacer todos los sueños” que tiene.

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Seis policías resultaron heridos a golpes y con quemaduras de agua hirviendo durante un motín que se inició tras la frustrada fuga de 17 detenidos alojados en la comisaría de Villa Diamante, en Lanús.La violenta protesta, finalmente, fue controlada y cinco de los presos detenidos en la seccional policial fueron trasladados a penales bonaerenses, según reconstruyeron a LA NACION fuentes policialesLos disturbios comenzaron ayer, pasadas las 19.30, en la seccional 5a. de Lanús, situada en Coronel Warnes 3077. En los calabozos, que tienen capacidad para diez detenidos, se encontraban alojados 37.Según las fuentes consultadas, el motín comenzó cuando dos agentes ingresaban en los calabozos los alimentos que los familiares de los detenidos habían llevado para la cena y un grupo de 17 presos los tomó por sorpresa.El motín ocurrió en la comisaría de Villa Diamante, en LanúsEn ese momento, el oficial subayudante Juan Doumet fue tomado como rehén y usado como escudo humano para intentar salir de ese la comisaría y darse a la fuga.Pero en el camino, antes de llegar a la puerta, los detenidos se toparon con otros cuatro agentes que acudieron en refuerzo, a quienes les arrojaron agua caliente y golpearon.”Los presos quisieron escapar por la puerta y para lograr el objetivo le arrojaron agua hirviendo a los policías”, dijo un vocero judicial citado por la agencia de noticias Télam.Mediante disparos de posta de goma y la llegada de refuerzos de otras dependencias policiales, los detenidos fueron finalmente reducidos y la revuelta controlada aproximadamente una hora después.Seis policías debieron ser asistidos debido a que presentaban golpes y quemaduras, y algunos presos lesionados por las postas de goma también recibieron atención médica.Esta madrugada, cinco de los detenidos que lideraron el motín fueron trasladados a penales del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Fuente: La Nación

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Seis policías resultaron heridos a golpes y con quemaduras de agua hirviendo durante un motín que se inició tras la frustrada fuga de 17 detenidos alojados en la comisaría de Villa Diamante, en Lanús.La violenta protesta, finalmente, fue controlada y cinco de los presos detenidos en la seccional policial fueron trasladados a penales bonaerenses, según reconstruyeron a LA NACION fuentes policialesLos disturbios comenzaron ayer, pasadas las 19.30, en la seccional 5a. de Lanús, situada en Coronel Warnes 3077. En los calabozos, que tienen capacidad para diez detenidos, se encontraban alojados 37.Según las fuentes consultadas, el motín comenzó cuando dos agentes ingresaban en los calabozos los alimentos que los familiares de los detenidos habían llevado para la cena y un grupo de 17 presos los tomó por sorpresa.El motín ocurrió en la comisaría de Villa Diamante, en LanúsEn ese momento, el oficial subayudante Juan Doumet fue tomado como rehén y usado como escudo humano para intentar salir de ese la comisaría y darse a la fuga.Pero en el camino, antes de llegar a la puerta, los detenidos se toparon con otros cuatro agentes que acudieron en refuerzo, a quienes les arrojaron agua caliente y golpearon.”Los presos quisieron escapar por la puerta y para lograr el objetivo le arrojaron agua hirviendo a los policías”, dijo un vocero judicial citado por la agencia de noticias Télam.Mediante disparos de posta de goma y la llegada de refuerzos de otras dependencias policiales, los detenidos fueron finalmente reducidos y la revuelta controlada aproximadamente una hora después.Seis policías debieron ser asistidos debido a que presentaban golpes y quemaduras, y algunos presos lesionados por las postas de goma también recibieron atención médica.Esta madrugada, cinco de los detenidos que lideraron el motín fueron trasladados a penales del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

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El Museo de Informática de la Argentina reabre sus puertas de forma virtual con SypSpace, una muestra online sobre espionaje y tecnología que realiza un recorrido histórico del hombre en su búsqueda por generar mensajes indetectables. Con una colección de diversos equipos de espionaje utilizados durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, así como en la Guerra Fría, los visitantes de todo el mundo podrán recorrer la exposición desde el sitio www.museodeinformatica.org.ar.Basada en el acervo patrimonial del Museo de Informática, los objetos históricos expuestos en SpySpace buscan brindar datos valiosos que marcaron un hito en el desarrollo científico. A su vez, la muestra online revela cómo los individuos, corporaciones y naciones captaron, transformaron y utilizaron este conocimiento a través de la vigilancia, el engaño, la manipulación, la piratería, la encriptación, la astucia, los informes de inteligencia y las operaciones especiales.De esta forma, equipos como la máquina Enigma, utilizada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, y la réplica de la máquina bomba de Turing son dos exponentes de una tecnología clave durante un momento histórico clave de la humanidad. Asimismo, los visitantes podrán conocer cómo trabajaban los espías en la Guerra Fría, conocer el rol de la tecnología en las guerras modernas y tener una mayor comprensión del misterioso mundo del espionaje y su relación con las diversas técnicas de hacking.“Nuestro deseo es el de concientizar y fomentar la inclusión social de todas las edades acerca del uso adecuado de los nuevos sistemas de comunicación y los riesgos que estos implican, tales como el grooming, la extracción de datos, hackeo y suplantación de identidad, entre otros”, explicó Carlos Chiodini, uno de los fundadores del Museo de Informática junto a Alicia Murchio. La muestra SpySide, que había sido planeada de forma presencial, ahora adopta un formato online debido a las restricciones que impuso la pandemia y las dificultades que tuvo que enfrentar el museo durante el último año.Windows 11 tendrá actualizaciones generales anualesPor este motivo, la muestra online SpySide fue posible gracias al apoyo voluntario de Sebastián Magnarelli y Martín Pepa de la firma ITSitio, la empresa Cubelo, especializada en producciones de video 360, el periodista Federico Ini y Carlos Mazalán, presidente de Mazalán Comunicaciones, quienes reconvirtieron la muestra física en un formato digital que estará disponible en www.museodeinformatica.org.ar.

Fuente: La Nación

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El Museo de Informática de la Argentina reabre sus puertas de forma virtual con SypSpace, una muestra online sobre espionaje y tecnología que realiza un recorrido histórico del hombre en su búsqueda por generar mensajes indetectables. Con una colección de diversos equipos de espionaje utilizados durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, así como en la Guerra Fría, los visitantes de todo el mundo podrán recorrer la exposición desde el sitio www.museodeinformatica.org.ar.Basada en el acervo patrimonial del Museo de Informática, los objetos históricos expuestos en SpySpace buscan brindar datos valiosos que marcaron un hito en el desarrollo científico. A su vez, la muestra online revela cómo los individuos, corporaciones y naciones captaron, transformaron y utilizaron este conocimiento a través de la vigilancia, el engaño, la manipulación, la piratería, la encriptación, la astucia, los informes de inteligencia y las operaciones especiales.De esta forma, equipos como la máquina Enigma, utilizada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, y la réplica de la máquina bomba de Turing son dos exponentes de una tecnología clave durante un momento histórico clave de la humanidad. Asimismo, los visitantes podrán conocer cómo trabajaban los espías en la Guerra Fría, conocer el rol de la tecnología en las guerras modernas y tener una mayor comprensión del misterioso mundo del espionaje y su relación con las diversas técnicas de hacking.“Nuestro deseo es el de concientizar y fomentar la inclusión social de todas las edades acerca del uso adecuado de los nuevos sistemas de comunicación y los riesgos que estos implican, tales como el grooming, la extracción de datos, hackeo y suplantación de identidad, entre otros”, explicó Carlos Chiodini, uno de los fundadores del Museo de Informática junto a Alicia Murchio. La muestra SpySide, que había sido planeada de forma presencial, ahora adopta un formato online debido a las restricciones que impuso la pandemia y las dificultades que tuvo que enfrentar el museo durante el último año.Windows 11 tendrá actualizaciones generales anualesPor este motivo, la muestra online SpySide fue posible gracias al apoyo voluntario de Sebastián Magnarelli y Martín Pepa de la firma ITSitio, la empresa Cubelo, especializada en producciones de video 360, el periodista Federico Ini y Carlos Mazalán, presidente de Mazalán Comunicaciones, quienes reconvirtieron la muestra física en un formato digital que estará disponible en www.museodeinformatica.org.ar.

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El momento en que un hombre se puso a acariciar e incluso se atrevió a coger en brazos a un cachorro de lobo salvaje que encontró cerca de su casa, en el norte de Canadá, quedó registrado en vídeo.A principios de 2021, el cazador y guía de pesca Zack Brown, de 28 años, había encontrado unos cachorros de lobo refugiándose bajo su cabaña y los había devuelto a la naturaleza para que estuvieran con su madre.Qué pasó con el puma visto sobre un glaciar en el Lago ArgentinoUnos meses más tarde, Zack escuchó aullidos procedentes del alojamiento y tenía muchas ganas de captar imágenes de lobos adultos en las cercanías, así que cogió su teléfono y salió con su amigo a explorar.Al acercarse a la zona, se dio cuenta de que los lobos estaban al otro lado del lago y empezó a vadear el terreno pantanoso para verlos más de cerca.

Fuente: La Nación

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Para un pueblo como el argentino, en el que casi todos sus integrantes tienen un abuelo o bisabuelo inmigrantes, la búsqueda de las raíces familiares no siempre es fácil. Al tener que cruzar las fronteras para desenterrarlas, los impedimentos se multiplican. Y los costos también. Pero con la ayuda de la computación e Internet no sólo es posible conseguir información, sino también procesarla y analizarla. El árbol genealógico propio quedará diferenciado del bosque de datos que puede obtenerse en la Red y las raíces verán por primera vez la luz después de muchos años de estar cubiertas.Lo primero que tiene que saber quien desee indagar los datos de sus ancestros es que será una tarea ardua. Habrá que navegar por mares desconocidos. Muchas veces parecerá que la ruta es la equivocada e imprevistamente se llega a buen puerto. Con el advenimiento de la informática, incontables municipalidades y registros civiles comenzaron a colocar sus actas en Internet. También particulares llevaron los datos de sus familias a páginas personales. Hoy es posible encontrar infinidad de websites dedicados a apellidos.¿Cómo empezar? En primer lugar, algo de egosurfing , como se conoce en la jerga a colocar el apellido propio en un motor de búsqueda, como por ejemplo el Google, para ver qué arroja. Seguramente la respuesta serán miles y miles de sitios, la mayoría sin relación con el tema elegido. Reduzcamos la respuesta y en el campo de búsqueda escribamos nuestro apellido seguido de +genealogía o +genealogy . Aquí la cosa mejoró. Habrá que armarse de paciencia sumando una pizca de intuición y otra de buena suerte y revisar enlace por enlace.Muchas universidades y centros de estudios genealógicos prefieren colocar sus trabajos de investigación en documentos con formatos .PDF (Portable Document File). Pero si uno quiere hallar sólo archivos con esta extensión, ¿cómo se hace? En Google, colocar la palabra buscada -en este caso el apellido que se busca- seguida de filetype:pdf . Esto eliminará todas las páginas que no sean del formato buscado. Este truco sirve para varios tipo de archivo (. htm , .rtf , . doc ).Pasando revista a la WebVayamos ahora a los sitios. Una buena dirección donde se puede empezar es en www.genealogia.org.ar , la página del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Interesante portal, con trabajos y una buena página dedicada a links.Algunos sitios muy útiles son www.apellidositalianos.com.ar , www.irlandeses.com.ar y www.elanillo.com/form.shtml , dedicados a las raíces italianas, irlandesas y españolas, respectivamente. Otra buena página sobre apellidos españoles encontramos en www.genealogia-es.com/index.html . La tradicional entidad británica sobre el tema, la Society of Genealogists, está en el www.sog.org.uk . Resulta interesante por sus trabajos online.En cuanto a las páginas generales, impresionante la de Cyndi ( www.cyndislist.com ), con 189.850 enlaces, y sigue creciendo. Desde su colocación en la Web en 1996 la visitaron 35 millones de veces. Para perderse en sus links.Otro website muy conocido es RootsWeb.com, con su área dedicada a la Argentina, www.rootsweb.com/~argwgw . También vale la pena recorrer www.ancestry.com , aunque algunos de sus servicios son pagos. Uno de los más completos y fáciles de usar es el FamilySearch.org, perteneciente a la iglesia de los mormones (ver recuadro). Para testas coronadas y poseedores de sangre azul, la austera dirección www3.dcs.hull.ac.uk/public/genealogy/royal incluye la genealogía de familias reales de hoy y de antaño.Qué hacer con los datosYa sabemos que el saber no ocupa lugar, pero los datos, sí. ¿Qué hacer con todos esos valiosos bites que hemos ido recopilando en la World Wide Web, con los que ya podemos reconstruir nuestra familia hasta la Edad Media? En la Red encontramos varios programas para confeccionar árboles genealógicos, es decir, ordenar la información que ya tenemos sobre nuestra familia. Describimos algunos que son para la plataforma Windows.El GedLink Editor, que se obtiene en www.gedlink.com/gedlink-editor-es.asp es gratuito y sencillo de utilizar, aunque para obtener todas las funciones de la aplicación hay que registrarse en el sitio oficial de sus desarrolladores. Los datos se incorporan a mano y tiene un club de usuarios en el foro de discusiones. El archivo ejecutable ocupa 1,68 MB. Está disponible en español, inglés, francés y alemán. Guarda los archivos en formato .GED (gedcom).El visualizador GenViewerLite (bajar de www.mudcreek.ca ) también es gratis, ocupa 850 KB, pero no es tan fácil de usar como el anterior. Permite importar archivos en formato .GED , .PAF , .TMG , .FTW , aunque no imprimir ni efectuar otras operaciones. Una versión más completa, que ocupa 1,82 MB, cuesta US$ 19,95.Cuidado si se baja el navegador dedicado Genealogy Browser 1.0 . Es muy atractivo y fácil de usar, pero según el programa SpyBot , coloca spyware en el equipo.El más completo de los programas que analizamos fue el Personal Ancestral File 5.2 . Se baja del sitio www.familysearch.org y es sin cargo. Ocupa 9,62 MB y la última versión todavía no está disponible en español.Los archivos generados pueden salvarse en .PAF, pero también exportarse a .GED y a versiones del PAF para PalmOS. Con el PAF 5.2 se crean y visualizan registros familiares, generar árboles genealógicos, y se puede incorporar imagen y sonido en las fichas personales. Permite colocar fecha y lugar de nacimiento, bautismo y muerte. Al ser un programa mormón, incluye campos para fechas de determinadas ceremonias de esa religión, aunque si se desea que no aparezcan, al instalarse el software puede indicarse.Otra de las funciones atractivas del programa es la posibilidad de crear una página Web, con los datos familiares que se tienen en el archivo PAF .La estructura de ésta es sencilla, pero se diseña lista para enviar a Internet con tres cuadros de diálogo.Una vez obtenidos los datos de la mayor cantidad de generaciones posible, si queremos compartir la información con familiares a distancia, una opción más rápida para que ellos la visualicen es colocarla en un sitio. Se puede recurrir a servicios de webhosting gratuito, como el que brinda GeoCities.com u otros portales similares.Una manera siglo XXI de hacer público algo que estaba hasta hace poco oculto en un antiguo libro de Registro Civil, cubierto de años y de olvido.Manuel H. CastrillónPaso por pasoComenzar colocando el apellido familiar en motores de búsqueda como Google y Yahoo!Recurrir a sitios especializados como el Cyndislist. com y el FamilySearch.org .Buscar páginas de municipalidades y registros civiles que hayan colocado sus datos en la Web.Incorporar los datos en programas especializados, como el PAF 5.2 .Publicar en Internet.Seis argentinos en UtahSalt Lake City, Utah.- No soy un fanático de la genealogía. Ni a ninguno de mis cinco compañeros del diario que compartimos esos quince días de curso de computación en Provo, a una hora por autopista de la capital estatal, lo fanatiza.Pero los efectos de pasar unos días en este Estado suelen ser inextricables. No se puede decir que Utah sea feo. Al contrario. Pero sus propios habitantes aseguran que “conviene comer, beber y divertirse, ya que mañana puedes estar en Utah”. En un lugar donde los restaurantes cierran tempranísimo, el tabaco, el alcohol y casi todo lo divertido son considerados pecado, enfrentábamos un sábado que no mostraba mucho por delante.Cuando llegó el fin de semana y nos preguntamos qué haríamos con el tiempo libre nos miramos los seis como buscando la idea salvadora, metafóricamente hablando.”¿Vamos al Family Search Center de los mormones, en Salt Lake?”, dijo uno de nosotros. Era eso o visitar por enésima vez un shopping. Somos argentinos al fin.Los mormones, o integrantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, por una cuestión de dogma tienen un cuidado particular en el estudio de los antepasados, y por todo el mundo han recolectado la información en registros parroquiales y oficinas de gobierno.Los mormones creen en una fuerte unión familiar que incluso supera la barrera de la muerte. Pero para esta alianza con los seres queridos que ya no están es necesario identificarlos. Llegué con mis amigos al edificio de estilo clásico ubicado en la Plaza del Templo, a pocos metros del lugar más sagrado para los mormones de todo el mundo, en pleno centro. Jóvenes misioneras nos reciben con una sonrisa y nos dan la bienvenida. El lugar, abierto al público en general, es gratuito y cuenta con unas doscientas PC. Lo único que hay que abonar es si uno imprime lo que obtiene en su base de datos, a cinco centavos de dólar la carilla. Aunque la forma de navegar por la base de datos es sencilla, una sister se sienta a mi lado para ayudar y solícitamente me habla sobre el porqué del interés mormón en la genealogía.”Nosotros recorremos todo el planeta buscando información de nuestros antepasados. Tenemos la base de datos familiar más importante del mundo. Los originales están en un refugio antiatómico en las montañas de Utah y los datos ya digitalizados son lo que usted ve”, dice siempre con una sonrisa a flor de labios. Agrega que parte está disponible en la Web a través de www.familysearch.org .Escribo mi apellido y presiono Enter. Al instante aparecen pantallas y más pantallas. Refino la búsqueda y la restrinjo a la Argentina. De repente, en los registros parroquiales de La Paz, Entre Ríos, veo los datos de la partida de casamiento de mi bisabuelo, José Castrillón, que vino de España. El primer Castrillón de mi familia en pisar suelo argentino se casó en la parroquia de Nuestra Señora de La Paz el 4 de octubre de 1879 con Paula Olano, mi bisabuela.En ese momento sentí que la visita a la ordenada ciudad de Salt Lake City había valido la pena.

Fuente: La Nación

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Para un pueblo como el argentino, en el que casi todos sus integrantes tienen un abuelo o bisabuelo inmigrantes, la búsqueda de las raíces familiares no siempre es fácil. Al tener que cruzar las fronteras para desenterrarlas, los impedimentos se multiplican. Y los costos también. Pero con la ayuda de la computación e Internet no sólo es posible conseguir información, sino también procesarla y analizarla. El árbol genealógico propio quedará diferenciado del bosque de datos que puede obtenerse en la Red y las raíces verán por primera vez la luz después de muchos años de estar cubiertas.Lo primero que tiene que saber quien desee indagar los datos de sus ancestros es que será una tarea ardua. Habrá que navegar por mares desconocidos. Muchas veces parecerá que la ruta es la equivocada e imprevistamente se llega a buen puerto. Con el advenimiento de la informática, incontables municipalidades y registros civiles comenzaron a colocar sus actas en Internet. También particulares llevaron los datos de sus familias a páginas personales. Hoy es posible encontrar infinidad de websites dedicados a apellidos.¿Cómo empezar? En primer lugar, algo de egosurfing , como se conoce en la jerga a colocar el apellido propio en un motor de búsqueda, como por ejemplo el Google, para ver qué arroja. Seguramente la respuesta serán miles y miles de sitios, la mayoría sin relación con el tema elegido. Reduzcamos la respuesta y en el campo de búsqueda escribamos nuestro apellido seguido de +genealogía o +genealogy . Aquí la cosa mejoró. Habrá que armarse de paciencia sumando una pizca de intuición y otra de buena suerte y revisar enlace por enlace.Muchas universidades y centros de estudios genealógicos prefieren colocar sus trabajos de investigación en documentos con formatos .PDF (Portable Document File). Pero si uno quiere hallar sólo archivos con esta extensión, ¿cómo se hace? En Google, colocar la palabra buscada -en este caso el apellido que se busca- seguida de filetype:pdf . Esto eliminará todas las páginas que no sean del formato buscado. Este truco sirve para varios tipo de archivo (. htm , .rtf , . doc ).Pasando revista a la WebVayamos ahora a los sitios. Una buena dirección donde se puede empezar es en www.genealogia.org.ar , la página del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Interesante portal, con trabajos y una buena página dedicada a links.Algunos sitios muy útiles son www.apellidositalianos.com.ar , www.irlandeses.com.ar y www.elanillo.com/form.shtml , dedicados a las raíces italianas, irlandesas y españolas, respectivamente. Otra buena página sobre apellidos españoles encontramos en www.genealogia-es.com/index.html . La tradicional entidad británica sobre el tema, la Society of Genealogists, está en el www.sog.org.uk . Resulta interesante por sus trabajos online.En cuanto a las páginas generales, impresionante la de Cyndi ( www.cyndislist.com ), con 189.850 enlaces, y sigue creciendo. Desde su colocación en la Web en 1996 la visitaron 35 millones de veces. Para perderse en sus links.Otro website muy conocido es RootsWeb.com, con su área dedicada a la Argentina, www.rootsweb.com/~argwgw . También vale la pena recorrer www.ancestry.com , aunque algunos de sus servicios son pagos. Uno de los más completos y fáciles de usar es el FamilySearch.org, perteneciente a la iglesia de los mormones (ver recuadro). Para testas coronadas y poseedores de sangre azul, la austera dirección www3.dcs.hull.ac.uk/public/genealogy/royal incluye la genealogía de familias reales de hoy y de antaño.Qué hacer con los datosYa sabemos que el saber no ocupa lugar, pero los datos, sí. ¿Qué hacer con todos esos valiosos bites que hemos ido recopilando en la World Wide Web, con los que ya podemos reconstruir nuestra familia hasta la Edad Media? En la Red encontramos varios programas para confeccionar árboles genealógicos, es decir, ordenar la información que ya tenemos sobre nuestra familia. Describimos algunos que son para la plataforma Windows.El GedLink Editor, que se obtiene en www.gedlink.com/gedlink-editor-es.asp es gratuito y sencillo de utilizar, aunque para obtener todas las funciones de la aplicación hay que registrarse en el sitio oficial de sus desarrolladores. Los datos se incorporan a mano y tiene un club de usuarios en el foro de discusiones. El archivo ejecutable ocupa 1,68 MB. Está disponible en español, inglés, francés y alemán. Guarda los archivos en formato .GED (gedcom).El visualizador GenViewerLite (bajar de www.mudcreek.ca ) también es gratis, ocupa 850 KB, pero no es tan fácil de usar como el anterior. Permite importar archivos en formato .GED , .PAF , .TMG , .FTW , aunque no imprimir ni efectuar otras operaciones. Una versión más completa, que ocupa 1,82 MB, cuesta US$ 19,95.Cuidado si se baja el navegador dedicado Genealogy Browser 1.0 . Es muy atractivo y fácil de usar, pero según el programa SpyBot , coloca spyware en el equipo.El más completo de los programas que analizamos fue el Personal Ancestral File 5.2 . Se baja del sitio www.familysearch.org y es sin cargo. Ocupa 9,62 MB y la última versión todavía no está disponible en español.Los archivos generados pueden salvarse en .PAF, pero también exportarse a .GED y a versiones del PAF para PalmOS. Con el PAF 5.2 se crean y visualizan registros familiares, generar árboles genealógicos, y se puede incorporar imagen y sonido en las fichas personales. Permite colocar fecha y lugar de nacimiento, bautismo y muerte. Al ser un programa mormón, incluye campos para fechas de determinadas ceremonias de esa religión, aunque si se desea que no aparezcan, al instalarse el software puede indicarse.Otra de las funciones atractivas del programa es la posibilidad de crear una página Web, con los datos familiares que se tienen en el archivo PAF .La estructura de ésta es sencilla, pero se diseña lista para enviar a Internet con tres cuadros de diálogo.Una vez obtenidos los datos de la mayor cantidad de generaciones posible, si queremos compartir la información con familiares a distancia, una opción más rápida para que ellos la visualicen es colocarla en un sitio. Se puede recurrir a servicios de webhosting gratuito, como el que brinda GeoCities.com u otros portales similares.Una manera siglo XXI de hacer público algo que estaba hasta hace poco oculto en un antiguo libro de Registro Civil, cubierto de años y de olvido.Manuel H. CastrillónPaso por pasoComenzar colocando el apellido familiar en motores de búsqueda como Google y Yahoo!Recurrir a sitios especializados como el Cyndislist. com y el FamilySearch.org .Buscar páginas de municipalidades y registros civiles que hayan colocado sus datos en la Web.Incorporar los datos en programas especializados, como el PAF 5.2 .Publicar en Internet.Seis argentinos en UtahSalt Lake City, Utah.- No soy un fanático de la genealogía. Ni a ninguno de mis cinco compañeros del diario que compartimos esos quince días de curso de computación en Provo, a una hora por autopista de la capital estatal, lo fanatiza.Pero los efectos de pasar unos días en este Estado suelen ser inextricables. No se puede decir que Utah sea feo. Al contrario. Pero sus propios habitantes aseguran que “conviene comer, beber y divertirse, ya que mañana puedes estar en Utah”. En un lugar donde los restaurantes cierran tempranísimo, el tabaco, el alcohol y casi todo lo divertido son considerados pecado, enfrentábamos un sábado que no mostraba mucho por delante.Cuando llegó el fin de semana y nos preguntamos qué haríamos con el tiempo libre nos miramos los seis como buscando la idea salvadora, metafóricamente hablando.”¿Vamos al Family Search Center de los mormones, en Salt Lake?”, dijo uno de nosotros. Era eso o visitar por enésima vez un shopping. Somos argentinos al fin.Los mormones, o integrantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, por una cuestión de dogma tienen un cuidado particular en el estudio de los antepasados, y por todo el mundo han recolectado la información en registros parroquiales y oficinas de gobierno.Los mormones creen en una fuerte unión familiar que incluso supera la barrera de la muerte. Pero para esta alianza con los seres queridos que ya no están es necesario identificarlos. Llegué con mis amigos al edificio de estilo clásico ubicado en la Plaza del Templo, a pocos metros del lugar más sagrado para los mormones de todo el mundo, en pleno centro. Jóvenes misioneras nos reciben con una sonrisa y nos dan la bienvenida. El lugar, abierto al público en general, es gratuito y cuenta con unas doscientas PC. Lo único que hay que abonar es si uno imprime lo que obtiene en su base de datos, a cinco centavos de dólar la carilla. Aunque la forma de navegar por la base de datos es sencilla, una sister se sienta a mi lado para ayudar y solícitamente me habla sobre el porqué del interés mormón en la genealogía.”Nosotros recorremos todo el planeta buscando información de nuestros antepasados. Tenemos la base de datos familiar más importante del mundo. Los originales están en un refugio antiatómico en las montañas de Utah y los datos ya digitalizados son lo que usted ve”, dice siempre con una sonrisa a flor de labios. Agrega que parte está disponible en la Web a través de www.familysearch.org .Escribo mi apellido y presiono Enter. Al instante aparecen pantallas y más pantallas. Refino la búsqueda y la restrinjo a la Argentina. De repente, en los registros parroquiales de La Paz, Entre Ríos, veo los datos de la partida de casamiento de mi bisabuelo, José Castrillón, que vino de España. El primer Castrillón de mi familia en pisar suelo argentino se casó en la parroquia de Nuestra Señora de La Paz el 4 de octubre de 1879 con Paula Olano, mi bisabuela.En ese momento sentí que la visita a la ordenada ciudad de Salt Lake City había valido la pena.

Fuente: La Nación

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Albert Einstein decía que ignoraba qué armas se iban a usar en la Tercera Guerra Mundial, pero que estaba seguro de que la Cuarta se pelearía con palos y piedras. Siempre, desde que leí esa frase en alguna de sus biografías, me pareció tan genial como aterradora. Ahora sabemos, sin embargo, que en la Tercera Guerra Mundial no van a combatir personas, sino computadoras. En la práctica, la Tercera Guerra Mundial ya podría estar librándose.Pero, un momento, las computadoras no pueden hacerle daño a nadie, ¿cierto? Bueno, era un poco la sensación que todos tenían, dentro y fuera del mundo informático, a excepción de algunos paranoicos –como quien les habla– que creían que eso no era así y que, de serlo, se trataba de una cuestión de tiempo. Pues bien, time’s up.En un incidente que se dio a conocer el martes y que fue calificado como “un punto de inflexión”, los atacantes consiguieron desactivar los sistemas de seguridad de una planta industrial. En este caso en particular, mientras sondeaban el software del blanco, cometieron un error que hizo saltar las alarmas y la planta detuvo automáticamente su funcionamiento. El malware usado durante esta operación ha sido bautizado como Triton y afectó el funcionamiento del software de seguridad industrial Triconex, de Schneider Electric.Se trata, es verdad, de un punto de inflexión, porque es la primera vez que los intrusos consiguen inhabilitar el monitoreo de seguridad de una instalación industrial. Pero no es la primera vez que algo intangible, como el software, produce daños en el mundo concreto, ese que nos empecinamos en llamar real. El caso más sonado fue el del virus de guerra Stuxnet, descubierto en 2010. Su objetivo era el de destruir las centrífugas de la planta de depuración de uranio del proyecto nuclear iraní.Pero la historia no termina ahí. El Stuxnet fue hallado por Kaspersky Labs, una compañía a la que este año se le detectaron contactos con el Servicio Federal de Seguridad ruso, por lo que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos prohibió el uso de sus productos en todas las reparticiones de gobierno. Kaspersky, por supuesto, niega la acusaciones.Pero esta tampoco es la última vuelta de tuerca. Al prohibir el uso del software de Kaspersky en sus organismos estatales, Estados Unidos reveló que emplea en el gobierno productos de seguridad provistos por una empresa fundada en Moscú en 1997. Es más, según algunos informes, los atacantes consiguieron comprometer la computadora hogareña de un proveedor de su agencia de seguridad nacional (NSA, por sus siglas en inglés) que tenía instalado el antivirus de Kaspersky. Robaron de allí información confidencial.O sea que, si todos estos informes son ciertos, un proveedor de la agencia de seguridad nacional estadounidense tenía información confidencial en la computadora de su casa. Si conocen un blooper más grande, me avisan.Cosas vivasDe regreso en el sendero original, sí, vivimos en un mundo extravagante, al menos para los estándares que rigieron nuestra conciencia durante los últimos 2000 siglos. En este mundo, un fragmento de código puede destruir un objeto en el mundo real, desactivarlo u obligarlo a hacer algo que no debería. Fue el caso del proveedor francés de servicios Web OVH, que en septiembre del año último fue arrasado por dos ataques de alrededor de un terabit por segundo; un billón (doce ceros) de bits por segundo. Eso equivale a 125.000 veces el texto de la Biblia; sería una pila casi tan alta como el Aconcagua. Su fundador y director ejecutivo, Octave Klaba, publicó la noticia en Twitter. Lógico, fue (y sigue siendo) un récord histórico.Para desarrollar un ataque semejante, los maleantes comprometieron más de 145.000 cámaras de seguridad IP; es decir, las que usan Internet para conectarse con el centro de monitoreo. Esas cámaras contienen una pequeña computadora, un sistema operativo y están conectadas a la Red. Por regla general, carecen de mecanismos de blindaje sólidos o simplemente están mal configuradas.Cuando uno piensa en un ejército, le vienen a la mente imágenes de tropas y tanques. Vayan descartando esa idea. Cada día nos acercamos más a un mundo en el que los regimientos están conformados por código, por software. ¿Dónde se ejecutará ese código? Es lo de menos. En una supercomputadora en las antípodas o en el aire acondicionado inteligente de tu casa. La realidad está hoy impregnada de cómputo.Por si el panorama no fuera lo bastante oscuro, los robots vienen marchando. De nuevo, nos confunde aquí un número de preconceptos. ¿Qué es un robot? Ningún simpático dibujito animado, ningún androide traidor, ningún hombre bicentenario. Es una computadora que se mueve y puede percibir su entorno mediante sensores mucho más agudos y numerosos que nuestros sentidos.El principio más antiguo de la seguridad informática dice que todo se puede hackear. Por lo tanto, sí, los robots también pueden ser intervenidos con fines non sanctos, como descubrieron hace poco dos investigadores argentinos, César Cerrudo y Lucas Apa.Atlas, el robot humanoide de Boston DynamicsLas computadoras e Internet lo han cambiado todo, y eso incluye la guerra. Este año, los atacantes consiguieron acceder a los controles de las redes eléctricas de varios países, desde Estados Unidos a Turquía. En Ucrania, consiguieron cortar la luz en una quinta parte de la ciudad de Kiev durante una hora. A los argentinos nos puede parecer una tontería. Pero los atacantes lo hicieron de forma remota, mediante un software malicioso especialmente diseñado para atacar la infraestructura que provee electricidad. Sin bombas, quiero decir. Sin estar realmente ahí.¿Qué sigue? ¿Los aviones? No, no se pueden hackear, ¿cierto? Lo que surge de un informe del DHS (el mismo que prohibió usar software de Kaspersky) dado a conocer por Defense Daily es bien diferente. Dicho brevemente, los investigadores lograron comprometer los sistemas de un Boeing 757 de forma remota. Blooper número 2: los responsables dijeron que hacía siete años que sabían de la vulnerabilidad, y que no era realmente importante. O sea, no entendieron nada.Ahora bien, ¿por qué no la corrigieron? Simple: porque cambiar una sola línea de código en el software de una aeronave comercial cuesta alrededor de un millón de dólares. Evidentemente no era gran cosa, de otro modo habrían subsanado el error. Además, se trata de un modelo de avión que voló por primera vez en 1982 y que dejó de fabricarse hace 13 años. Pero nada de esto evitó que Robert Hickey, el gerente del programa de aviación de la división de seguridad informática de la dirección de ciencia y tecnología del DHS, pusiera el grito en el cielo. Por obvias razones. Hay instancias de la infraestructura donde no pueden admitirse fisuras, de ningún tipo. Sin embargo, las fisuras siguen apareciendo, por doquier.Cosas que piensan¿Algo más? Sí, claro. La inteligencia artificial. Las fuerzas armadas de los países más poderosos de la tierra están trabajando para incorporar estas tecnologías en la defensa. Algunas ya tienen sus siglas; ARC, por Adaptive Radar Countermeasures, y Blade, por Behavioral Learning for Adaptive Electronic Warfare. No es algo nuevo, hay que decirlo. Los cazas F-22, incorporados a la Fuerza Aérea estadounidense en 2005, tienen sistemas que detectan, clasifican y ordenan los blancos de forma autónoma. Dejó de fabricárselo en 2011 y el último se entregó en 2012. El gatillo todavía está, no obstante, en la mano humana. Pero eso va a dejar de ser así más tarde o más temprano.¿Cuánto falta para que, como ocurrió con el ajedrez y el go, las máquinas sean mejores que los estrategas? ¿Lo serán? Digo, porque un error de software en este campo podría costar millones de vidas; ya tuvimos una muestra en 2008 cuando unos algoritmos no del todo bien diseñados le costaron al mundo una de sus peores crisis financieras.Pero esperen. Voy a algo mucho más terrenal. La información que ofrece Google Maps en la pantalla de cualquier smartphone habría costado cientos de millones en inteligencia hace tan sólo 75 años, durante la Segunda Guerra Mundial.Los bits están en pie de guerra. Y la noticia del martes indica que las primeras batallas de la guerra que tanto preocupaba a Einstein podrían estar librándose mientras leés esta nota. El software utilizado era de avanzada, detrás estaba alguna nación rival (no importa rival de quién, en este punto) y lograron detener una planta industrial. A mí me huele a comienzo.

Fuente: La Nación

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