La pandemia de coronavirus lleva más de un año, y la Argentina atraviesa la segunda ola de contagios, que afecta en mayor o menor medida a todos los distritos del país. Al 24 de julio en Tres Arroyos, Buenos Aires, se registran 5693 casos de infectados desde el inicio de la pandemia.En las últimas 24 horas no se han informado sobre casos nuevos de coronavirus en Tres Arroyos, según lo detallado por las autoridades sanitarias. Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se han detectado 63 casos de personas afectadas por Covid-19.A la fecha, en la provincia de Buenos Aires, se registra un total de 1.948.172 infectados por coronavirus y 51.493 muertos, mientras que en todo el país se contabilizan 4.827.973 casos positivos, 4.464.987 pacientes recuperados y 103.359 muertos.Estas cifras surgen a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. Como la contabilización de casos por partido o departamento se realiza bajo el criterio de lugar de residencia que figura en el DNI del paciente, puede suceder que la persona no se encuentre en ese partido o departamento transcurriendo la enfermedad.El avance de la vacunación contra el Covid 19 en la ArgentinaA su vez, en el “Monitor Público de Vacunación” se indica que se distribuyeron 34.369.574 dosis. De ese total, 29.075.280 ya se aplicaron: 23.209.621 personas recibieron una sola dosis y 5.865.659 completaron el proceso de vacunación.* Esta nota fue confeccionada a partir de la base de datos abiertos del Ministerio de Salud nacional. Por favor, en caso de encontrar algún error o sugerencia, enviar un correo a: lndata@lanacion.com.ar.

Fuente: La Nación

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Se conocen de la competencia en Europa y jugaron amistosos antes de llegar a Japón. En el estreno en tierra nipona sostuvieron un partido muy parejo e intenso. Y esa tensión se desanudó al final de un duelo caliente entre los Leones y España en el comienzo del torneo de hockey sobre césped en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Fue un 1 a 1 con un cierre bastante caldeado.En el desenlace España estaba lanzado en busca del triunfo. La Argentina resistía. El atacante europeo David Alegre se arrojó para desviar la bocha en la última jugada. No alcanzó y, en el esfuerzo, sufrió un calambre. Inmediatamente terminó el partido y el argentino Matías Rey se detuvo para asistirlo. Parecía que los momentos ásperos del enfrentamiento estaba superados…Pero mientras Rey ayudaba a Alegre a elongar, Lucas Rossi se acercó para recriminar a Alegre alguna acción de juego. Lo hizo con vehemencia y lo golpeó, levemente, con su palo en la cabeza.Los españoles reaccionaron y se armó un remolino, aunque la mayoría intentó separar, evitar los conflictos. El capitán del conjunto rojo Miguel Delás de Andrés tomó a Rossi del cuello, mientras el resto de los jugadores pedía una revisión de video para provocar alguna sanción contra el argentino.Miguel Delás de Andrés toma del cuello a Lucas Rossi tras el intenso duelo entre la Argentina y EspañaLa Argentina se había puesto en ventaja con un golazo de Agustín Mazzilli, pero los españoles empataron con un tanto de Pau Quemada. El triunfo pudo decantarse para cualquiera de los dos lados, aunque los Leones se mantuvieron mayormente a la defensiva en los momentos finales.El tanto albiceleste fue formidable. El equipo dirigido por Carlos “Chapa” Retegui no había efectuado todavía un ataque franco cuando Lucas Vila encontró a Mazzilli en el semicírculo. Con un pase largo, filtrado y profundo habilitó al delantero, que asombró con una definición magnífica: tocó de primera la bocha y de espalda para hacer un sombrero al arquero Francisco Cortés Juncosa, cuyo salto hizo más espectacular la acción. Una joya que no es común en este deporte.Más allá de esa maravilla que armaron Vila con su asistencia y Mazzilli con su resolución y del empate definitivo, resta saber si las autoridades evaluarán la acción de Rossi contra Alegre y le aplicarán un eventual castigo para a los próximos partidos.El próximo domingo, a las 7 de Buenos Aires, la selección argentina se enfrentará en la segunda fecha con Japón, mientras que los españoles se medirán con Nueva Zelanda.

Fuente: La Nación

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TOKIO (AP) — El torneo de voleibol de playa en los Juegos Olímpicos no pudo reflejar más claramente las vicisitudes de la era del coronavirus.El primer partido del calendario en las justas demoradas por un año se canceló el sábado por la mañana, luego que una jugadora checa dio positivo de COVID-19.Marketa Slukova, la jugadora que se infectó esta semana, quedó fuera del certamen, lo mismo que su compañera Barbora Hermannova.La sede de este deporte en el Parke Shiokeze, vacía ya por la prohibición de público en estos Juegos, lució todavía más triste cuando se anunció la cancelación del partido que debía comenzar a las 9 de la mañana.El único sonido perceptible provenía de los árboles cercanos, donde se posan unas cigarras notablemente ruidosas.Una hora más tarde, cuando el campeón olímpico vigente Alison llegó a la cancha de arena, señaló hacia el graderío desierto, como si hubiera ahí espectadores. Tal vez los imaginó y quería que lo ovacionaran.“Las sensaciones fueron diferentes”, dijo el brasileño de 2,03 metros de estatura, quien se coronó como local en Río de Janeiro. “La situación es muy diferente en el mundo. Pero me alegra de que esto haya llegado finalmente”.En un deporte que se enorgullece de transmitir un ambiente parecido al de una fiesta en la playa, la sede frente a la Bahía de Tokio palideció frente a sus antecesoras.Hace cinco años, la samba resonó en Copacabana. Y hace nueve, la música del programa del comediante Benny Hill divirtió a los espectadores en Londres.Ahora, se tocó rock en los altavoces, y un locutor hacía referencia a cada jugada del encuentro. Pero los únicos aplausos provinieron de una media docena de recogebolas, cuando se presentó a los equipos.El calor era de 32 grados Celsius, y se sentía incluso más sobre la arena.“Esto fue muy diferente”, comentó Ágatha, una brasileña que obtuvo la plata en 2016 y que abrió los Juegos de Tokio el sábado, con una victoria en sets corridos junto a su compañera Duda. Se impusieron 21-19, 21-10 a las argentinas Ana Gallay y Fernanda Pereyra.

Fuente: La Nación

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Una mujer llamada Marli Donegá Tizura, de 53 años, murió al ser atacada por seis perros de la raza pitbulls en una zona rural de la localidad de Birigui, San Pablo, Brasil. La mujer regresaba de una cena con su pareja, quien cuidaba la finca donde ocurrió el trágico hecho.Tal como consignaron fuentes policiales del vecino país, el hombre intentó frenar a los perros, pero fue atacado y huyó con heridas. Cuando regresó con un grupo de bomberos, la mujer había muerto. “El día que él no estaba trabajando, mi madre durmió en la granja. Tuvo contacto con los animales. Mi madre era una persona muy acogedora y estaba dispuesta a ayudar. Esta es la imagen que quedará”, dijo el hijo de la mujer.Por otro lado, Alcides Paschoal, tío de la mujer, agregó: “No se lo merecía. Fue una tragedia horrible. La echaremos mucho de menos”.La mujer atacada por seis pitbulls en San Pablo, Brasil¿Por qué ataca un pitbull?“Todo tiene que ver con la crianza de los perros. Todo depende del humano, que todo lo que toca lo rompe”, dijo en una nota a LA NACION Sebastián Leiva, instructor canino conductista, que se especializa hace más de 10 años en tratar casos de conductas agresivas en los perros. “La conducta de los estos animales no es de por sí agresiva. La agresión tiene que ver con un instinto que utilizan para resolver ciertas situaciones, pero no es algo que sea complicado de revertir. Una mala experiencia, una mala crianza. O se le permitió al perro dominar muchas situaciones y, cuando se le dice que no, aparece la agresión”.En esa misma nota, la adiestradora canina Guadalupe Millán explicaba: “No existen perros que nazcan agresivos. Puede haber una cierta tendencia genética pero lo que más determina estos comportamientos es el ambiente en el que viven y sus primeras experiencias. Pueden ser perros con mala sociabilización y sin un tenedor responsable que se preocupe por su educación”.Por su contextura, los pitbull y los perros de razas mixtas presentan el mayor riesgo de morder y causar más daños, según un informe elaborado por la Universidad Estatal de Ohio

Fuente: La Nación

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Instalada en Miami desde hace un año y medio junto a su prometido, Ricky Montaner (30), Stefi Roitman (26) sigue sumando nuevos desafíos. Así lo demostró hace unos días al lanzar su propia marca de bikinis, My Happy, durante el evento anual Paraíso Miami Beach, celebrado el 11 de julio. “Se viven demasiadas emociones. Entre preparativos, notas, fotos, organización, ensayos… fue mucha emoción y una adrenalina que me recorrieron el cuerpo todo el tiempo. Es mucho más de lo que soñé y esto recién comienza”, confesó la actriz luego de desfilar en la pasarela con un sensual conjunto de su línea. El lanzamiento contó con el apoyo incondicional de su novio, quien al final del desfile sorprendió a todos con un pequeño show que brindó junto a su hermano, Mau.Mau y Ricky Montaner aprovecharon un alto en las grabaciones de La Voz (el reality del que son jurados en nuestro país) y volaron a Miami para dar un pequeño show en el cierre del desfile.
(getty Images/)La actriz cerró su desfiló con una sensual bikini, que combinó con bucaneras y camisa XXL de mangas abullonadas. My Happy es la marca de bikinis que presentó en el marco de Paraíso Miami Beach, un evento de trajes de baño que se hace todos los años. (getty Images/)”Veinticuatro horas después, seguimos con la misma sonrisa. Esto es My Happy”, escribió Stefi y compartió esta foto en su cuenta de Instagram, donde la siguen más tres millones de personas. (HOLA /)”Es una marca creada para resaltar la belleza natural de las mujeres. La inspiración detrás de My Happy surge del deseo de amor, libertad y conexión que surgió durante la pandemia”, cuenta Stefi, que empezó a convivir con su novio (¡y toda su familia!) durante la cuarentena. (HOLA /)La tapa de la revista ¡Hola! Argentina de esta semana

Fuente: La Nación

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1. MAMUSCHKAUn mundo de colores y saboresOsitos de chocolate con leche y chocolate blanco rellenos de dulce de leche, un clásico para los más chicos. (Jade Sivori/)Todo era sobrio en el mundo de la chocolatería. Todo era marrón aburrido. Pero en 1989, unas coloridas muñequitas de un nuevo logo pintaron la ilusión de pasar a otra dimensión. La puerta de entrada fue el Timbal, un chocolate laminado con dulce de leche con el que irrumpió en escena Mamuschka, la marca que hoy ofrece más de 200 productos entre chocolates, cremas, tortas, medialunas y helados.Los chocolates son elaborados a través del método bean to bar, es decir, a partir de granos de cacao importados que la empresa tuesta en Bariloche y convierte en bocados sin gluten, sin soja, sin transgénicos y con insumos orgánicos.Las artesanas de Mamuschka elaboran a manos las famosas muñequitas. (Jade Sivori/)“Tomamos los conceptos de trazabilidad de las industrias del vino y del café”, confiesa Matías Carzalo, gerente de Producción y uno de los socios de la firma. Viajar a los países productores, elegir los granos y elaborar localmente la masa de cacao hacen la diferencia. El chocolate de Perú tiene notas cítricas y es cremoso; en cambio, el de Ecuador es más oscuro y se derrite más al degustarlo. Ambos se usan para presentaciones que tienen entre un 56% y un 100% de cacao.“Pero la magia la hace la tostadora, que le da espíritu y sabor al grano. El secreto: las temperaturas de entrada y de salida. Programamos el perfil del tostado porque es ahí donde se desarrollan los precursores del sabor”, dice Matías, al pie de la máquina. Una vez tostado, se descascarilla el grano y se lo muele. Luego se lo refina, se lo mezcla con azúcar orgánica, se le hace un proceso que se llama “concado” para que la masa quede suave, se la templa, se la moldea para que brille y se quiebre al partirse y, finalmente, se envuelve cada tableta a mano.En Mamuschka programan el perfil del tostado de los granos antes de molerlos. (Jade Sivori/)Bombones marroc (tabletas con praliné de avellanas, almendras y azúcar, con chocolate amargo, semiamargo y con leche) y diamantes de frutos del bosque (ganache con frambuesas, arándanos, frutillas y moras orgánicas) son apenas dos de las exquisiteces que esta empresa exhibe en sus locales de Bariloche, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, El Calafate y Buenos Aires.En su local ofrecen también helados y pastelería. (Jade Sivori/)MamuschkaMitre 298. T: (0294) 442-3294. Base del Cerro Catedral (sólo en invierno). T: (0294) 446-0135.2. RAPANUILa evolución de los FenoglioLa esquina del inmenso local de la calle Mitre 202, en pleno centro de Bariloche. Si bien la marca se expandió a todo el país, ésta es su casa matriz y su local con más historia. (Jade Sivori/)60, 70, 80, 90. No son medidas de una modelo, ni las décadas. Son los porcentajes en que el preciado y oscuro tesoro, cacao puro, está presente en las distintas creaciones de Rapanui, a partir de granos de Brasil, Ecuador y Colombia, entre otros orígenes desde donde importa la familia Fenoglio.En esta pandemia cambiaron muchas cosas. El consumo de chocolate amargo, por ejemplo, creció. “Antes, un 80% de lo que vendíamos era con leche, un 10% blanco y otro tanto, amargo. Ahora esas cifras son del 50, 20 y 30%, respectivamente”, detalla Karina Comte, supervisora de Producción, junto a tanques de 3.000 kilos de chocolate.El proceso de elaboración artesanal en la fábrica Rapanui, de donde salen 90 toneladas de chocolate por mes. (Jade Sivori/)Unos metros más adelante, detrás de una puerta térmica, nos asomamos al territorio más dulce del Polo. Allí, a 20° bajo cero, envasan el producto estrella de la casa: las Franui, esas frambuesas bañadas en chocolate blanco y amargo, o blanco y con leche, de éxito arrollador.El boom es tal que comercializan en Argentina unos 175.000 potes por semana. “Vendemos 25.000 kilos de Franui cada siete días porque exportamos a Brasil y Chile”, precisa Comte. El año pasado abrieron una fábrica exclusiva de este producto en Valencia, España, que elabora para toda Europa bajo la mirada atenta de Diego Fenoglio, quien ahora estudia nuevas fábricas de Franui en los Estados Unidos y en Asia.Rapanui abrió en 1996 un megalocal en el centro de Bariloche, y una década después, el primero en Buenos Aires. Cuenta ya con 11 en todo el país, entre los que hay a la calle y otros de “cocina ciega”, sólo para delivery.Entre sus productos se destacan las barras, bombones y trufas de chocolate de elaboración artesanal que se exhiben en amplias vitrinas. (Jade Sivori/)Aldo y Leticia Fenoglio, a cargo de los nuevos negocios, conducen a 600 empleados que producen 90 toneladas de chocolates por mes, con los que dan forma a 300 artículos diferentes.“Este año vamos a inaugurar nuestra tercera planta de elaboración en Bariloche porque quintuplicamos las ventas que teníamos antes de la pandemia”, revela Comte. “Crecieron los productos para consumo más personal: los que son para darse un gusto, para probar algo nuevo”, agrega.RapanuiMitre 202, esq. Villegas. T: 0810-888-RAPA (7272).3. BENROTHMe manda mi abuelaCuatro generaciones: Silvina
Benroth, Bernardo Benroth, Aileen
Sills, Eduardo Grassi, Michelle (nieta) y León (bisnieto). (Jade Sivori/)En la entrada hay un jardín lleno de rosas. Después, las puertas del local. Atrás de los mostradores, la fábrica. Y arriba, la casa. Todo está moderno, y a la vez, como en 1965, cuando se inauguró. En Benroth atienden a clientes de cuatro generaciones, las mismas cuatro generaciones que elaboran y venden.Bernardo Benroth tiene 84 años y es descendiente de alemanes. Aprendió el arte del chocolate de la mano de chefs suizos y franceses que trabajaron en hoteles de Bariloche. Aileen Sills, su mujer, tiene 86 y ancestros irlandeses. Ambos todavía se pasean entre las máquinas. A mediados de los años 60, construyeron su casa y la fábrica. Tuvieron cuatro hijos. Silvina, uno de ellos, lleva ahora la voz de mando en la empresa, junto con su marido, Eduardo Grassi. Michelle, nieta de los fundadores, atiende el local. León, bisnieto de 8 años, es el tester perfecto de los nuevos productos. El círculo de la vida tiene forma de bombón en esta chocolatería de culto, ubicada fuera del circuito céntrico de Bariloche.Sus recomendados son el milhojas de chocolate con dulce de leche; el relleno de crema con guindas orgánicas, el chocolate con uvas sultaninas al cognac, el mantecol casero y las tabletas con vodka y nueces. (Jade Sivori/)“Me manda mi abuela para que le lleve chocolates porque ella vino a comprar cuando viajó acá de luna de miel es algo que nos dicen muy seguido. También sabemos que somos la chocolatería de los locales. Producimos a medida que vendemos. Esto que ves es todo nuestro stock”, revela Silvina.En Villa la Angostura tienen otra fábrica con local, y en Buenos Aires, una franquicia de venta.Lo más reciente que sumaron fueron los alfajores, con los que empezaron tímidamente en pandemia, pero gustaron tanto que los incorporaron: “Le ponemos almendras a la masa. Pesan 105 gramos y los hacemos con el mismo chocolate belga que usamos para las tabletas y el resto de nuestros 60 productos”.Entre los que más éxito tienen se destacan el milhojas de chocolate con leche y blanco con dulce de leche; el chocolate con leche relleno de crema con guindas orgánicas (maceradas en licor hasta nueve años); el chocolate con leche con uvas sultaninas al cognac; el mantecol casero con chocolate semiamargo y las tabletas con vodka y nueces.La fábrica de Benroth está junto a la casa de la familia desde los 60. (Jade Sivori/)“Hacemos chocolates especiados –con cardamomo, canela, jengibre–, ideales para la sobremesa, con un cafecito. Y otros semiamargos con paprika ahumada, picantones, perfectos para maridar con quesos, vinos o cervezas oscuras”, detalla la artesana.Se animan, también, a algunas audacias, como chocolate blanco con lima, limón y coco, otra tableta con pimienta rosa y cáscara de naranja, y una que llaman Pecado capital, y que tiene crema de leche, pistacho salado, Baileys, café, licor de café y chocolate con leche.BenrothBeschtedt 569. T: (0294) 442-3326.4. LA CHOCOLATERIEObras de arte que se comenEn La Chocolaterie se lucen con sus bombones pintados a mano, entre otras delicias. (Jade Sivori/)Son joyas. Redondas como planetas en miniatura, o réplicas de objetos: guitarras, pelotas, zapatos de golf. Pintadas a mano, tienen un diseño y una delicadeza que da pena deshacer a mordiscos. Y jamás defraudan: los bombones y tabletas de La Chocolaterie son gemas para saborear despacio, como si se pudiera paladear lentamente una escultura.Desde hace seis años elaboran chocolates hechos con materia prima belga. Una de sus líneas más impactantes fue la que lanzaron en 2020 en concordancia con el eclipse total de sol, y que representaba con bombones, pintados uno por uno, el sistema solar. “También nos reconocen por nuestros chocolates especiados, con canela, cardamomo, pimienta, sal… Muchos fabricantes usan chocolates belgas, pero nos visitó el embajador en Argentina y para nosotros fue un gran reconocimiento. Mi primer apellido es belga y el segundo, holandés”, cuenta María Eugenia Locreille Van Wynsberghe, al frente de este negocio que incluye también heladería y cafetería.María Eugenia Locreille Van Wynsberghe en su local de la avenida Bustillo. (Jade Sivori/)Este emprendimiento familiar se reinventó a partir del e-commerce, que le permite llegar con sus envíos a todo el país y también a Estados Unidos. “Vendemos no sólo chocolates, sino experiencias. Ofrecemos Chocolate Tasting, una caja para protagonizar una degustación desde el grano, que nosotros guiamos por Zoom. Y vamos a sumar otras. Queremos proponer que los clientes imiten el proceso de elaboración del chocolate como bebida caliente, picante, hecha en un mortero, tal como acostumbraban a preparar los mayas. Demostrar que uno puede hacer su propio brebaje a partir de ribs”, anticipa María Eugenia.Entre sus delicias, se lucen las frutillas liofilizadas (es un proceso de deshidratación) bañadas en chocolate con leche y blanco; las trufas, las tabletas con frutos secos, y los medallones de chocolate con almendras caramelizadas y nueces y avellanas tostadas, para realzar el sabor de los frutos secos.La elaboración se hace en el propio local, artesanalmente, sin conservantes, ni aromas artificiales y con el agregado de ingredientes naturales de la Patagonia. La estética de los packaging es tan cuidada como la terminación de los bombones.Tienen también un punto de venta en la galería comercial del hotel Llao Llao (Av. Bustillo Km 25) y posibles aperturas de franquicias, que están analizando.La ChocolaterieAv. Bustillo Km 15,5. T: (+54 9 294) 450-1015.5. FRANTOMDiploma de deliciososEl producto estrella de Frantom son las barras de chocolate (semiamargo, con leche y blanco) con frutos secos y frutos rojos.“No tenemos una enorme variedad de productos, porque elegimos destacarnos por ser extremadamente artesanales. Te doy dos ejemplos: hay una persona que hace a mano turrones todo el año y ofrecemos una línea premium con chocolates pintados, entre los que reluce una caja con animalitos que decoramos uno por uno”, se entusiasma Ann Iriondo, gerente operativa de Frantom, que abrió en 2002.Gabriel Di Tullio había sido socio del fundador de esta empresa, de orígenes italianos, y hace cuatro años tomó las riendas del negocio. Actualizó la imagen de la marca –que estaba muy asociada con un target de egresados en viaje bullicioso– y la llevó a un público mucho más amplio, con cambios en el packaging, en la estética del local y en el marketing.El local de Frantom también tiene cafetería y pastelería.Así fue como expandieron su porfolio, en el que el producto estrella son las barras de chocolate (semiamargo, con leche y blanco) con frutos secos y con frutos rojos. También se destacan como favoritos los chocolates en rama, los milhojas con dulce de leche y los alfajores.Frantom posee un local en Bariloche con venta de chocolates, cafetería (complementan el tradicional chocolate caliente del invierno con cafés fríos con chocolate y caramelo en verano) y pastelería. Y planea ahora su expansión con la apertura de una tienda en Chile.“Ofrecemos 32 productos con venta online y delivery a todo el país, un servicio que creció mucho en esta pandemia y que es muy requerido en el norte argentino y en el litoral. Incluso tenemos chocolates diet, no sólo para personas diabéticas, sino para cualquiera que desee comer sin agregados de azúcar”, propone la gerente de esta chocolatería que, entre su fábrica barilochense y el local, cuenta con un staff de 30 empleados permanentes, a los que se suman refuerzos en temporada alta.Frantom Mitre 201. T: (+54 9 294) 442-2437.

Fuente: La Nación

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Fito Páez fue el gran ganador de los Premios Gardel 2021. El músico rosarino se quedó con el Gardel de Oro por su álbum La conquista del espacio. Además, su disco fue reconocido en otras tres categorías: Ingeniería de Grabación, Productor del Año y Mejor Álbum Artista de Rock. “Qué bárbaro, che. Carlitos si supieras que caíste en mis manos todo bañado en oro”, dijo en el video en el que agradeció la distinción. “Me pone muy feliz por el significado de los Premios Gardel. No por mí, sino porque está creciendo el evento en sí mismo como la representación de toda la música argentina en toda su dimensión. Siento un gran honor por recibir este premio tan codiciado. Lo quiero compartir con todos los músicos argentinos. Somos una gran nave insignia de la música mundial”, sostuvo.Premios Gardel 2021: mirá la lista completa de ganadoresOtra de las artistas que más reconocimientos se llevó durante la ceremonia fue Nathy Peluso. Nominada en varias categorías, la vocalista fue reconocida como Mejor Artista Nuevo y Mejor Álbum de Pop Alternativo por su álbum Calambre. También fue premiada su canción “Buenos Aires” en la categoría Grabación del año, mientras que “Nathy Peluso: Bzrp Music Sessions, Vol. 36? -la colaboración entre la artista y Bizarrap- fue premiada como Mejor Álbum / Canción de Música Urbana / Trap.Conducido por Jey Mammón y Eleonora Pérez Caressi, el evento abrió con un número musical dedicado a homenajear 3er Arco por sus 25 años, en un show que mezcló a Ciro y Los Persas con L-Gante. A lo largo de la noche, otros números musicales cruzaron a artistas de distintos géneros: Soledad Pastorutti y Carlos Rivera interpretaron “Himno de mi corazón” de Los Abuelos de la Nada y, más tarde, Cazzu interpretó “Alfonsina y el mar” con una orquesta dirigida por Lito Vitale. Hay más performances de los #Gardel2021 para ver: el video de “Endúlzame los oídos/Acaramelao” con Patricia Sosa y @MariaBecerra22. pic.twitter.com/Gys0ghamm9— RollingStoneAr (@RollingStoneAr) July 24, 2021Palo Pandolfo: despedida al cantor de las epifanías trascendentalesEntre otros cruces sorpresivos, Patricia Sosa cantó junto a María Becerra, mientras que Las Pastillas del Abuelo, Hilda Lizarazu y Celli interpretaron “La bestia pop” de Los Redonditos de Ricota. Además, los Premios Gardel 2021 homenajearon a Palo Pandolfo, fallecido el jueves último, con la emisión de una performance del líder de Don Cornelio y la Zona junto a la Orquesta Fernández Fierro.Una interpretación hermosa en la performance que más triste nos puso de los #Gardel2021 #PaloPandolfo pic.twitter.com/MwoCgeVDt6— RollingStoneAr (@RollingStoneAr) July 24, 2021

Fuente: La Nación

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Cuando a Nelson Enciso Sosa le preguntan por qué su historia de vida es extraordinaria, a él mismo le cuesta creer todavía todo lo que logró con tan solo 23 años. Se crio en la Villa 31 (hoy Barrio Mujica), de Retiro, en la ciudad de Buenos Aires, y tras terminar el secundario se anotó en la carrera de Ingeniería en Petróleo, en la Universidad de Buenos Aires. Consiguió trabajo y aplicó para una beca en la casa de estudios más destacada de Irlanda. Hoy, sueña con hacer un MBA en Harvard. Dicho así parece que fue todo por arte de magia, pero el camino tuvo obstáculos. Y muchos.En llamas: la desgarradora historia del pueblo fantasma que arde hace 60 añosCuando era adolescente, sus vecinos “no comprendían” lo que hacía, porque siempre estaba encarando un proyecto diferente. “No entendían el trabajo de voluntariado. Me decían ‘no estás ganando dinero, estás invirtiendo tu tiempo en algo que no te da plata a cambio’”, rememora sobre aquellos orígenes. Pero su paso por Greenpeace, en el 2016; y, más tarde, por AIESEC (una ONG formada por jóvenes de todo el mundo) para el comité global de UBA, le sirvieron para hacer muchos contactos. Luego, el joven supo aprovechar la bolsa de trabajo del Centro de Desarrollo Emprendedor y Laboral (Cedel) para conseguir su primer empleo, y así, juntó cada peso para pagar su comida y alojamiento en Europa. “Siempre hay oportunidades y yo puedo dar fe”, asegura en diálogo con LA NACIÓN.Nelson Enciso Sosa en las viviendas nuevas del sector cristo obrero del Barrio Mugica, en Retiro, en la ciudad de Buenos Aires (LA NACION/)También estuvo cuatro años en OAJNU, la Organización Argentina para jóvenes de las Naciones Unidas, donde pasó por casi todas las secretarías e incluso fue candidato a director ejecutivo, pero no quedó. Hace un año, forma parte de la Red Mundial de Jóvenes Políticos (RMJP), “que no tiene nada que ver con la política partidaria”, aclaró.“De chico pensaba que me iba a quedar dentro del barrio”Nelson llegó a la entonces Villa 31 cuando tenía 12 años. En 2008, murió su papá en Paraguay y su mamá tuvo que buscar la manera de salir adelante con él y su hermano mayor. “Éramos la familia típica de allá, en la que el hombre salía a trabajar y la mujer era ama de casa. Mi mamá tuvo que salir a laburar y fue chocante para ella porque jamás había salido de su hogar. Buscaba empleos allá, pero no encontraba. Entonces, tomó la decisión de venir a la Argentina”, explica el joven, que ya tenía a sus tíos viviendo en este barrio humilde de Retiro.Mansa Musa: el hombre que regalaba oro y fue más rico que Jeff Bezos y Elon MuskNelson viajó cuatro meses después que su mamá y no podía ingresar a la escuela porque no tenía documentos. Recuerda que fue un trámite “bastante denso” y que empezó las clases a mitad de año. “Estaba perdidísimo”, recuerda.Una imagen del Barrio 31, de Retiro, antes del proyecto de obras de integración que tuvo lugar a partir de 2015 (Gentileza GCBA/)Ingresó en sexto grado y en el pasaje de primaria a secundaria no le fue bien. ”En primer año repetí y fue la bofetada que necesitaba. Porque yo siempre venía estudiando para pasar raspando y, de repente, haber repetido era como caer en la realidad”, cuenta.Nelson no pasó el examen de Inglés ni el de Geografía en el Instituto Privado Comunidad Filii Dei, y con dos materias previas el sistema establecía que el alumno debía volver a cursar el año. Hoy se ríe de aquella época y asegura que ya rindió “todos los exámenes de Cambridge”.Esa experiencia fue un quiebre en su vida. “Desde ahí me propuse que nadie me iba a pasar en notas y que me iba a ir bien. A partir de entonces, estuve en el cuadro de honor hasta cuarto año”.Es el primer mago profesional con síndrome de Down, dio shows por todo el mundo y sueña con actuar para Messi“Te faltaba un año de madurez”, le dijo una profesora al año siguiente. Y Nelson incorporó esta frase a su vida como un mantra, que pronuncia cada vez que las cosas no le salen como espera. “Me digo ‘puede ser que esta oportunidad no sea para mí en este momento, pero que en un futuro puede que se me dé’”, señala.Según recordó en diálogo con LA NACION, algunos de sus compañeros lo cargaban y hasta desmerecían sus logros. “Me pasaba que soy muy blanquito y eso era chocante para el resto. Me ponían apodos como ‘rubia’. Además, veían mi nombre en el cuadro de honor y decían que era porque repetí, entonces perdía valor”, cuenta. Sin embargo, dice que también fue encontrando amigos que lo acompañaron en este camino de crecimiento.Imagen aérea actual del Barrio Mugica; Desde 2015, el GCBA puso en marcha un proyecto que implicó construcción de infraestructura y viviendas, entre otras mejoras (Gentileza GCBA/)“En 2016, cuando finalizaba mi escuela secundaria era uno de los chicos que se veía dentro del barrio y que pensaba que se iba a quedar ahí”, confiesa el joven. Pero aquel año entró a AIESEC y conoció profesionales importantes de distintos países. “Me di cuenta de que Alemania existía, más allá de lo que yo sabía por los libros; ahí conocí a un alemán y su forma de trabajar, y eso me abrió mucho la cabeza, así que estoy eternamente agradecido a los voluntariados”, ponderó.“Nunca había salido de la villa y de repente me encontré en Irlanda”Nelson se anotó en Ingeniería en Petróleo en la Universidad de Buenos Aires (UBA) gracias a una publicidad de YPF. A él le interesaba la carrera de Geofísica, pero se cursaba en La Plata y le implicaba demasiado viaje a diario.“Estaba viendo una película en la tele y pasaron una publicidad de YPF en la que mencionaban nombres de carreras y apareció el nombre de Ingeniería en Petróleo, y fue el que más me llamó la atención. Busqué en Google y me encantó porque, si bien no es tan parecida a la Geofísica, tiene que ver con las ciencias de la Tierra”, contó.Gracias a esta elección y a un imprevisto que tuvo en el Barrio Mugica pudo viajar a Irlanda. “No pude terminar el CBC en un año porque me robaron justo antes de un final y no me pude presentar”, revela Nelson a LA NACION. El día que tenía que ir a rendir, los ladrones lo sorprendieron a la vuelta de su casa y se llevaron hasta sus documentos.Por esta razón, tuvo que esperar un cuatrimestre más para poder ingresar a la carrera. Pero no perdió el tiempo. “Como no pude terminarlo, empecé a investigar más sobre las oportunidades de la carrera y justamente surgió el programa SPE, que es de la Sociedad de Ingenieros Petroleros que brindan información sobre becas”, recuerda. Fue allí que apareció la opción de Irlanda, donde el Gobierno ofrecía una beca para realizar un estudio sobre qué impactos había de la actividad petrolera en el medioambiente. “Era de varias semanas y me encantó”, asegura.Nelson Enciso Sosa aplicó para una beca en el Trinity College, la universidad más prestigiosa de Irlanda (LA NACION/)Y hacia allá fue, aunque con algunos temores. “Empecé a ver los requisitos que pedían y pensaba: ‘No voy a quedar’. Yo había repetido y eso me traumó”, señala. La beca era para 7000 personas, de las cuales solo viajarían 25.“Yo decía ´no voy a poder´ y le comenté a mi mamá, que me dijo: ‘Probá igual, si total no perdés nada’”, recuerda. Y así lo hizo. Presentó todos los documentos, tuvo una entrevista y pasó a la instancia de exámenes.“El proceso duró medio año. Recuerdo que en el primer examen de Matemática me fue mal, tenía que sacarme 80 de 100 y me saqué 54?, asume. Pero si sacaba más de 40 tenía la oportunidad de volver a darlo y recuperó: sacó 96%.Luego de ser entrevistado por el director de la carrera de la universidad Trinity College de Dublín, una de las más prestigiosas de Irlanda, recibió un e-mail que le mostró un nuevo obstáculo: “Me dijeron que me habían aceptado y la beca me cubría el total del curso y una parte del alojamiento, pero el resto lo tenía que pagar yo”.Además, debía hospedarse dentro de la universidad, lo cual tenía un valor muy superior a un hotel. Por eso, se puso a buscar trabajo y lo consiguió con apoyo del Cedel. Con el dinero ahorrado, Nelson viajó primero a Londres, Inglaterra, donde se quedó tres días con el tutor de su beca en la UBA, que estaba haciendo un MBA en el London Business School.De visitar al Pity Álvarez en la cárcel a dar misa en la casa de Juanse: la historia de César, el cura rockeroLuego, llegó a Irlanda y el impacto fue total. “Nunca había salido de la villa y de repente me encontré rodeado de personas exóticas y otras muy refinadas. Había una persona relacionada a la familia real de Arabia Saudita”, recuerda. Las clases eran de 14 personas y había alumnos de nueve países diferentes.En cuanto a cómo les explicó de dónde venía, Nelson dice que les mostraba fotos de su barrio. E indicó: “Los europeos aceptan mucho más que vengas de una villa que los argentinos. Te ven como un ejemplo a seguir”. Y apunta: “Hay gente que le causa vergüenza decir que vive en el barrio y otros que lo omiten porque se les vuelve difícil conseguir trabajo. Yo siempre lo digo”.Nelson nunca había salido del Barrio Mugica y pasó a convivir con alumnos de nueve países diferentes en Irlanda (LA NACION/)Nelson cursaba 11 horas diarias en Trinity College, ocho del curso que debía hacer y tres adicionales de un seminario intensivo de inglés en el que se anotó para aprovechar su estadía. Asimismo, logró hacer pequeños viajes y conocer muchos países, entre ellos, España, Turquía, Francia y República Checa. “Fue tremendo todo”, admite.El joven estudiante debía rendir un examen final en el que tenía que sacarse 120 de 140. “Yo estaba con ataques de pánico porque decía ‘si desapruebo este examen los seis meses que estuve acá fueron en vano’”, afirma y recuerda un audio que le mandó su familia para decirle que confiaban en él. Y si bien eso “fue un peso más”, pudo aprobarlo y volvió al país con esa satisfacción.Prejuicios ajenosEn el camino de búsqueda laboral, Nelson se chocó con los prejuicios ajenos. En una entrevista le dijeron: “Me sorprende que alguien del barrio no esté cobrando planes sociales y esté buscando trabajo”.La primera oportunidad de empleo que se le presentó fue para incorporarse a un call center, pero no quedó. Según confió a este medio, cree que fue porque “era muy tímido”. Sin embargo, en la reunión inicial para entrar a Grupo Peñaflor -su primer trabajo- el gerente quedó cautivado con su currículum y lo contrató. “Me contó su historia de vida al principio de la entrevista y fue como que me sentí a la par con él”, dice. En esa empresa, Nelson negociaba góndolas de supermercados y eso lo impulsó a soltarse a la hora de hablar con extraños. Por eso, considera que todos los trabajos “dejan un aprendizaje”.Hoy, es analista financiero para operaciones en Argentina, México y Puerto Rico, en Nilus Global. “Trabajo para una empresa que está ayudando a mucha gente y estoy en la parte de finanzas. Es una firma de tecnología alimenticia que rescata alimentos para poder vendérselos de forma más económica a comedores o personas civiles que están en sectores vulnerables”, detalla.Recientemente Nelson alquiló un departamento fuera del Barrio Mugica; sin embargo, cada tanto regresa para visitar a su hermano que aún vive dentro (LA NACION/)Consultado respecto a qué le diría a un joven del Barrio Mugica u otro barrio humilde de la Argentina que está pensando en su futuro, Nelson responde: “Le diría que puede seguir estudiando, que no se rinda, que los límites están en la cabeza de uno. Eso lo fui aprendiendo”.Luego, reflexiona: “Muchas veces las personas del barrio piensan que no pueden hacer algo por su origen humilde y no conocen a nadie que haya salido del barrio o que esté en una universidad en el extranjero”.Quién era Indian Red Boy, el rapero asesinado durante un vivo de InstagramFinalmente, Nelson pondera: “Lo más importante que la gente del barrio tiene que entender es que tiene que esforzarse para salir adelante”.Su mamá, un ejemplo de superaciónLa responsabilidad y autoexigencia con la que Nelson se maneja en la vida no nació sola. El joven admite a LA NACION que el sacrificio de su mamá le hizo ver la vida de una manera diferente.“Era una persona que no salía de su casa y que de un día para el otro se mudó a otro país y tuvo que trabajar de lo que sea”, comienza contando sobre la mujer. Y sigue: “Empezó lavando ropa dentro de la villa. Tenía las manos pálidas de lavar tanta ropa”.Nelson celebró que su madre hoy tiene un trabajo estable, en el que gana bien y que esto le sirvió para poder hacerse su casa en Paraguay, por lo que decidió volver a su país natal. “Ver que ella se pudo superar es un ejemplo de que puedo salir adelante”, dice.Esta novedad llevó a que el estudiante de Ingeniería en Petróleo, de 23 años, saliera en busca de un nuevo hogar y pudiera alquilar su primer departamento. Esta vez, cerca de la facultad.Próxima meta: HarvardLa Universidad de Harvard, ubicada en la ciudad de Cambridge, en Estados Unidos, es la próxima meta de Nelson. El joven salido del Barrio Mugica no ve la hora de que termine la pandemia para poder viajar nuevamente al exterior.“Tengo muchos proyectos, muchas metas. Siempre digo que uno tiene que seguir las cosas que lo apasionan”, afirma el analista financiero que ya está en tercer año de su carrera universitaria.Pese a que su propósito inicial siempre fue hacer un MBA en Europa, los nuevos contactos de su trabajo cambiaron sus planes.A Nelson Enciso Sosa la vida le demostró que nada es imposible; por su próxima meta es hacer un MBA en Harvard (LA NACION/)“Mi jefe, Nicolás Manes, es MBA de Harvard. Yo pensaba que quería hacer un posgrado en Europa porque es más accesible que Estados Unidos. Y de repente lo conocí a él y me empezó a hablar de que no es imposible. Hay que aplicar, hay que intentar y se volvió mi mentor”, afirma Nelson.Y no fue el único que conoció: “De repente, me encontré rodeado de personas que estudian en Harvard”, aseguró. Y ese es su próximo objetivo.En la última década, Nelson logró subir la vara a sus expectativas gracias al esfuerzo, las experiencias, la curiosidad, las ganas y las oportunidades que supo aprovechar. “En 2016, cuando finalizaba mi escuela secundaria era uno de los chicos que se veía dentro del Barrio Mugica y que pensaba que se iba a quedar ahí. Pero hay un mundo allá afuera, hay oportunidades y puedo dar fe de ello”, resaltó.

Fuente: La Nación

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HOUSTON (AP) — Kyle Tucker conectó un jonrón de tres carreras durante un buen ataque en el tercer inning, y los Astros de Houston propinaron a los Rangers de Texas su décima derrota consecutiva, al doblegarlos el viernes por 7-3.El cubano Yordan Álvarez bateó un sencillo productor y el boricua Carlos Correa siguió con un rodado remolcador, antes de que Tucker cumpliera un turno de nueve lanzamientos —conectó seis batazos de foul en forma consecutiva. Terminó encontrando una recta de Kolby Allard (2-8) para enviar la pelota al bullpen entre el jardín derecho y el central.Ese cuadrangular colocó la pizarra 5-0 y fue el 18vo de Tucker en la campaña.Allard toleró siete hits y el mismo número de carreras en cuatro inning. Sufrió su sexta derrota consecutiva.Jake Odorizzi aceptó cuatro anotaciones, recetó seis ponches y expidió un par de boletos en cuatro innings y dos tercios. Brandon Bielak (3-3) permitió apenas un inatrapable en dos capítulos y un tercio para agenciarse la victoria.Nathaniel Lowe bateó un triple de dos carreras por Texas, que cayó a una foja de 0-7 en el Minute Maid Park durante la presente temporada.Por los Rangers, los cubanos Adolis García de 4-0, Andy Ibáñez de 3-1 con una anotada.Por los Astros, el venezolano José Altuve de 5-1 con dos anotadas. Los cubanos Yuli Gurriel de 2-0 con una anotada y una producida, Álvarez de 4-1 con una remolcada. El boricua Correa de 4-0 con una anotada y una empujada. El dominicano Robel García de 3-3 con una anotada.

Fuente: La Nación

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La ceremonia de los Premios Gardel, como es habitual, presentó en esta edición una amplia variedad de números musicales protagonizados por varios de los artistas nacionales más populares de la actualidad. Pero el condimento extra, en una ceremonia que fue virtual, estuvo en la idea de cruzar músicos de distintas generaciones y distintos ámbitos. De ese modo, a lo largo de la velada hubo un desfile de clips que se destacaron por la originalidad de sus duplas.La apertura, de hecho estuvo dedicada a los 25 años del disco de Los Piojos 3er arco. Y allí, en medio de una iconografía tan propia de la banda que en 1996 se consagró con ese trabajo repleto de hits, Ciro Martínez tuvo un invitado muy particular: el cantante de cumbia L-gante, que reinterpretó un fragmento de “Verano del 92”. También se sumó el ensamble de percusión La Chilinga, Daniel Buira y Micky Rodríguez, dos exintegrantes de la banda.Más adelante, otra de las participaciones más originales de la noche consistió en una unión entre Miranda y Los Tabaleros. El reconocido grupo pop fusionó su estilo con la banda que combina rasgos de folclore con el rock. Y de ese maridaje surgió una gran versión de “Por amar al amor”, en la que se lucieron Ale Sergi, Juliana Gattas y el resto de los músicos, con un sampleo de “A don Ata” sobrevolando la colaboración. Definitivamente, una de las rarezas de la noche.Miranda junto a Los Tabaleros, protagonizaron una de las duplas más originales de la noche (https://twitter.com/TNTLA/)Cazzu, una referente del trap local, con Lito Vitale al piano, brindó una sentida versión de “Alfonsina y el mar”, la zamba compuesta por Ariel Ramírez y Félix Luna que fue grabada por primera vez por Mercedes Sosa para su disco de 1969 Mujeres argentinas.Cazzu y Vitale brindaron una sentida versión de “Alfonsina y el mar” (Prensa Premios Gardel/)Otra de las gratas sorpresas de la noche, fue el clip protagonizado por Luciano Pereyra y Pablo Alborán, que se le animaron al tango y entonaron a dúo, aunque desde distintos lugares, una versión de “Naranjo en flor”. Pero definitivamente la dupla que más comentarios despertó fue la de Patricia Sosa y María Becerra. Las dos cantantes, embajadoras indiscutidas de la escena nacional, llevaron adelante una gran interpretación de un mashup que combinó dos de sus himnos: “Endulzame los oídos” por un lado, y “Acaramelao” por el otro. La exintegrante del grupo de rock La Torre se mostró muy segura a la hora de hacerle la segunda a la joven exponente del trap, que recientemente se convirtió en la artista argentina más escuchada en Spotify al superar las 20,8 millones de reproducciones.

Fuente: La Nación

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