El sueño de la casa propia, el desafío de articular los deseos de cientos de personas, la necesidad de resolver la situación habitacional de miles de familias porteñas y garantizarles el acceso a los servicios públicos: todo eso -y mucho más- se conjuga en el proyecto de integración urbana de los barrios populares que lleva adelante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC). A cuatro años de iniciado el proceso, LA NACION recorrió Rodrigo Bueno y Playón Chacarita, accedió a las nuevas viviendas y recopiló testimonios y experiencias de los vecinos.Los comienzosLa Ciudad impulsó distintos procesos de integración socio-urbana en ocho barrios populares: Rodrigo Bueno, Playón Chacarita, Carrillo, Lacarra, Lamadrid, Padre Ricciardelli, 20 y 31. El primer paso fue hacer un censo en cada uno de ellos para tener información detallada sobre cuántas personas viven en el lugar y en qué condiciones lo hacen. Después, elaboró un proyecto de ley en conjunto con las familias, delegados y organizaciones barriales. “Se realizó una ley de urbanización que fue aprobada por la Legislatura porteña, con el objetivo de que ningún cambio de administración afecte la continuidad del proyecto”, explica durante la recorrida por Rodrigo Bueno el presidente del IVC, Gabriel Mraida. Aunque cada lugar tiene sus propias lógicas, hay tres grandes ejes que estructuran todos los procesos: el habitacional, el urbano y el económico.Rodrigo Bueno: a la izquierda, el macizo histórico y a la derecha, las construcciones nuevas (Fabian Marelli/)El primero implica la mudanza de familias a viviendas nuevas construidas por el Gobierno porteño en el barrio o bien a casas que estén por fuera, según corresponda el caso. Además, comprende el mejoramiento edilicio de aquellos hogares ubicados en el barrio histórico que permanezcan habitados por los vecinos. El segundo eje tiene que ver con la integración del barrio a la ciudad y comprende la apertura de calles y pasajes para facilitar el tránsito y el acceso a servicios básicos. El último punto importante del proyecto apunta a potenciar la actividad productiva de cada barrio.“Todo el proceso lleva muchas conversaciones. En cada barrio hay un coordinador, equipos técnicos y sociales. A veces eso atenta con la celeridad, pero creemos que también es lo que le da apropiación y riqueza al proceso. Cuanto más consenso hay, la política se puede sostener a más largo plazo”, afirma Mraida. “Los vecinos que viven acá saben cuáles son las necesidades, carencias y lo mejor que tiene el barrio. No hace falta que el Estado venga a inventarlas o a contárselas”, agrega.El barrio Rodrigo BuenoLlegando por la avenida España al 1800 se encuentra la entrada al barrio Rodrigo Bueno, que está ubicado en el extremo sur de la Reserva Ecológica de Buenos Aires, a unos 350 metros de la orilla del Río de la Plata en el bajo porteño. Hacia el Sur limita con un canal formado por un desagüe pluvial que lo separa del predio de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors. La foto dista bastante de lo que algún día fue Rodrigo Bueno: para empezar, se accede por una calle amplia y de asfalto. A la derecha y a la izquierda, hay viviendas y algunos pequeños comercios. También hay escombros y estructuras a medio derrumbar.Es que el proyecto de integración socio-urbana contempla la construcción de viviendas nuevas y la dotación de infraestructura básica en el barrio histórico, por lo que, señalan desde el IVC, es necesario hacer aperturas de calle. Actualmente, se están ejecutando tres, luego de la demolición de 225 casas del macizo. “Una vez sancionada la ley y conformada la MGP (Mesas de Gestión Participativa), se arma todo el masterplan. Ahí equipos técnicos diseñan el barrio, con criterios que define el Estado y también los vecinos, respetando trayectorias e identidades”, asegura Paula Mariano, subsecretaria de Integración Social y Hábitat.Llegando por la Avenida España al 1800 se encuentra la entrada al barrio (Fabian Marelli/)“Las aperturas son recientes y mejoran un montón la seguridad y la iluminación. Cambia la dinámica del barrio. Primero se muda a las familias, luego se demuele y se hace la apertura”, explica Mraida. Según datos del censo realizado en 2016, en el barrio viven 2665 personas, agrupadas en 996 familias y hay 563 viviendas. En ese entonces, al 81% de ellas se accedía sobre un pasillo; el 99,2% no tenía medidor de luz eléctrica; el 88% estaba conectada informalmente a la red pública de agua; el 95,9% tenía gas por garrafa y el 57%, pozo ciego.Parte del macizo histórico de Rodrigo Bueno (Fabian Marelli/)Las nuevas viviendasEn total, en Rodrigo Bueno se construyeron 611 viviendas nuevas. Cada manzana tiene entre cuatro y cinco consorcios, que cuentan a su vez con entre 12 y 13 departamentos. Las tipologías varían: hay de dos, tres y cuatro ambientes, de entre 80 y 180 m². “Históricamente se instaló el concepto de vivienda social como clase B, pero acá tenemos la misma calidad constructiva que cualquier obra pública de la Ciudad de Buenos Aires. Lo importante es cortar con las lógicas de hacinamiento. Por eso, las unidades son de calidad, espaciosas, preparadas para familias grandes”, sostiene Mraida.Cada manzana tiene entre cuatro y cinco consorcios, que cuentan a su vez con entre 12 y 13 departamentos (Fabian Marelli/)En cuanto al diseño exterior de los consorcios, al principio la idea era que tuviesen terminaciones de revoque fino, pero finalmente los vecinos decidieron que querían que tuviese ladrillo a la vista. “El proyecto es 100% participativo”, aseguran los coordinadores en diálogo con LA NACION. Por dentro, los edificios son espaciosos y luminosos. Algunos tienen Sala de Usos Múltiples (SUM). Del mantenimiento general se encargan los mismos vecinos que habitan en el lugar.Los vecinos de cada edificio se encargan del mantenimiento general del lugar (Fabian Marelli/)Los departamentos también se caracterizan por su luminosidad. Cada uno se entrega equipado con cocina y baño completo y la familia que se muda se encarga de amueblarlo. Todos cuentan con gas natural y calefones solares para reducir el consumo de energía. “El desafío más grande para quienes se mudan es incorporarse a los servicios, porque los pagan ellos. Hay un equipo que los va siguiendo y acompañando para que eso sea sustentable. En función de los ingresos, tenemos una tarifa social. En general, notamos que hay una disposición para pagar, porque implica apropiarse del lugar”, remarca Mraida.Uno de los departamentos más grandes en Rodrigo Bueno (Fabian Marelli/)Los criterios de asignación de casas se deciden en las MGP. Uno de ellos, establece que a las familias afectadas por la traza de las aperturas de calles, pasajes y esponjamientos, tanto en sus hogares como en sus comercios, les corresponde irse primero. Además, también están contempladas aquellas que habitan viviendas con peligro de derrumbe o están integradas por personas con discapacidad, adultos mayores o víctimas de violencia de género.Las unidades se entregan equipadas con cocina y baño (Fabian Marelli/)Una vez definido quiénes se mudarán a las nuevas viviendas, el IVC arma un plan de pago conforme a la capacidad de afrontar la cuota de cada una de las familias. Las mismas no pueden superar el 20% de sus ingresos. El financiamiento es de 30 o 40 años según la capacidad de pago y descuenta del precio de venta la valuación de las casas que habitaban en el barrio histórico. Antes de mudarse, la familia firma la escritura de compra de la casa en conjunto con una hipoteca y los gastos notariales que acarrea cada contrato son asumidos por el organismo porteño.El balcón del departamento más grande de Rodrigo Bueno, con vista a Puerto Madero (Fabian Marelli/)¿Cuánto puede llegar a costar cada vivienda social? Depende, como en todos los casos, de la cantidad de metros cuadrados que tenga y, además, de la fecha en la que se haya terminado la obra, ya que varía el costo de construcción que se pagó. En general, los departamentos van desde los $4 millones hasta los $10 millones. Para costear el valor de la casa, la familia toma un crédito con el Estado. Para eso, se hace un plan financiero y se descuenta del total la valuación de la vivienda que tenía en el barrio histórico. “En muchos casos, esos inmuebles superan el valor del departamento nuevo, porque las construcciones eran muy grandes”, explica el coordinador del proceso en el barrio.Los departamentos van desde los $4 millones hasta los $10 millones (Fabian Marelli/)Por ley, cada familia solo puede pagar hasta el 20% de sus ingresos por la vivienda nueva, por no más de 40 años. Si en esa cuenta sigue quedando un resto por pagar, el IVC lo financia. Las cuotas, que rondan entre los $2000 y $6000, son fijas. “Más allá de los precios, nosotros no lo vemos por ahí. Es una lucha de los vecinos: ellos se ganaron las casas viviendo de la forma en la que lo hacían. Esto es reconocerles el esfuerzo, porque la casa que tenían en el barrio histórico no se las hizo nadie, las levantaron ellos”, sostiene el coordinador.Las mudanzasAl momento, se mudaron 416 familias a viviendas nuevas y 126 unidades están finalizadas pero aún no tienen familias asignadas. Una vez establecido el plan de financiación, la familia firma la escritura de la casa y coordina la fecha de la mudanza. Los gastos de ese proceso también los asume el IVC. Al llegar al departamento, que se entrega con los servicios ya instalados, los nuevos habitantes recorren el lugar con representantes del organismo y un defensor, verifican que todo ese encuentre en perfectas condiciones y firman un acta de conformidad. “En ese momento, nos entregan la posesión de la vivienda que tenían en el barrio histórico, entonces se procede a demolerla o inhabilitarla según se decida. Eso nos va a permitir hacer las aperturas de calle e iniciar las obras para llevar los servicios públicos al asentamiento, para aquellos vecinos que se quedan en el macizo histórico”, explica el coordinador.Demolición de viviendas en Rodrigo Bueno (Fabian Marelli/)El proceso que se recorre hasta llegar al momento en que una familia se muda a una casa nueva está cargado de asperezas y, en algunos casos, se hace cuesta arriba. Es allí donde los coordinadores de los barrios tienen el desafío más grande: escuchar y atender los deseos de todos los vecinos para diseñar un nuevo lugar que conserve la riqueza del anterior, pero que garantice el derecho a una vivienda digna. “Para muchos no es fácil dejar lo que se construyó con tanto esfuerzo. La casa que dejan tiene un valor sentimental. Para ellos, ver que la están demoliendo es doloroso, más allá de que estos departamentos nuevos sean tan lindos. Por eso es necesario hacer un acompañamiento personalizado y constante”, remarca Mraida.Los vecinos eligieron que la terminación de los edificios fuese con ladrillo a la vista (Fabian Marelli/)Según cuentan los coordinadores del barrio, el momento de la mudanza es feliz pero también triste. “Los vecinos se van a algo nuevo y desconocido y muchas veces cuesta. Sin embargo, con el correr del tiempo, los volvemos a cruzar y están contentos, porque de a poco y con pequeñas cosas se van apropiando del lugar”, cuentan. “Hay muchos vecinos muy contentos y otros que quizás tienen cuestiones que pueden aparecer en cualquier obra nueva, como pequeñas filtraciones o cosas que necesitan un arreglo. Por el plazo de seis meses, el IVC se hace cargo junto con las empresas constructoras de arreglar lo que haga falta”, explican.Vecinos del barrio social con calles anchas y asfaltadas (Fabian Marelli/)No solo las familias que se mudan a una vivienda nueva obtienen un beneficio. Aquellas que se quedan en el macizo histórico, además del rediseño del barrio y la conexión a los servicios formales, reciben un mejoramiento integral de su casa. “Uno de los objetivos de todo el proyecto es terminar con el hacinamiento en los barrios. Para eso, se dividen parcelas de no más de 500 m² y se hacen talleres participativos para definir la readecuación de las viviendas. Las que no están en condiciones óptimas para vivir se modifican: se mejora la calidad estructural, se cambian las cubiertas, se eliminan los riesgos eléctricos y demás”, explica el coordinador del proceso en el barrio. En Rodrigo Bueno, todavía no empezaron a concretar esa parte del planLa historia del pizzero más famoso del barrioLe dicen “El Correntino” porque desde esa provincia argentina llegó a la ciudad de Buenos Aires, en el 2008. Con la esperanza de crecer económicamente y poder ofrecerle un futuro mejor a su familia, viajó a la gran ciudad “con $20 en el bolsillo y un currículum de encargado”, recuerda. Como uno de sus tíos vivía en Rodrigo Bueno, decidió que lo mejor era mudarse con él. Ahora, 13 años después, con su traje de cocina, Javier Acosta abre las puertas de su nueva casa y recibe a LA NACION con dos de sus pizzas más populares. “Tengo 250 clientes en el barrio y 36 gustos de pizza distintos”, cuenta orgulloso.Javier Acosta, le dicen “El Correntino”, cocina y vende pizzas a los vecinos que prepara dentro de su casa (Fabian Marelli/)“Yo tenía una pizzería muy grande, pero tenía un socio que se mandó una macana grande. Un día me enteré, le conté a mi familia, me traje un par de cosas y me fui. Dije: ‘Voy a empezar de nuevo, algún día Dios me va a bendecir’”, recuerda mientras sirve una clásica de muzzarella. De a poco, con esfuerzo y con el apoyo de su esposa y sus tres hijos, empezó a producir en su antigua casa y a venderles a los vecinos. “Yo siempre dije: ‘Denme un lugar para cocinar y no le tengo miedo a ningún restaurante ni nada, sabemos la calidad de mercadería que usamos y lo que hacemos”, dice convencido.Javier pasó de vivir en el macizo histórico a un departamento de 115 m², en el que cada uno de sus hijos tiene una habitación propia. “Esta casa es un sueño que jamás creí que íbamos a tener. Preocupa crecer en un lugar tan chico porque no tenés intimidad o lugar para que los chicos estudien o traigan a sus amigos. Mis hijos nunca tuvieron vergüenza de decir que vivían en una villa, pero esto te cambia la vida totalmente, te da ganas de seguir creciendo y progresando. Te integra a la sociedad. Cambia mucho. La casa es una mansión en comparación con la anterior”, expresa el pizzero más famoso del barrio.Dentro de poco, Javier Acosta abrirá su pizzería en el barrio (Fabian Marelli/)Dentro de poco, Javier abrirá su negocio dentro de polo gastronómico del barrio y ya proyecta la idea de poner mesas en la vereda y que los clientes se puedan quedar a comer en el lugar. La pizzería que hoy funciona en su casa se llama “El Correntino”, claro, “en honor a donde vengo”, expresa. Ante la pregunta por el futuro, no duda: “Del barrio yo no me voy. Mi sueño es ver a mis nietos jugando acá algún día. Esto recién empieza y va a ser lo más lindo de Puerto Madero”.El polo gastronómicoEl comercio que Javier abrirá será uno de los tantos que integran el patio gastronómico de Rodrigo Bueno. Es que el proceso de integración tiene también un eje socioeconómico que consiste en impulsar proyectos que combinen la identidad productiva barrial con el potencial turístico de la zona. “Por la ubicación, este barrio tiene un atractivo turístico, mucha impronta comercial y gastronómica. Queremos hacer algún circuito”, cuenta Mariano.En el barrio hay diez propuestas gastronómicas diferentes (Fabian Marelli/)En 2019, se realizó un relevamiento entre los vecinos y los resultados reflejaron que la gastronomía representa un pilar fundamental en el perfil productivo del barrio. De allí surgió la idea de abrir el patio, que funciona los viernes, sábados y domingos de 11 a 23 en la avenida España 2230. En total, hay diez propuestas gastronómicas diferentes: parrilla, ceviche y rabas, pizzas, entradas peruanas, comida paraguaya, sushi, sándwiches de lomito, milanesas, postres y helados. Siete son emprendedores de Rodrigo Bueno y el resto fueron concesionados a iniciativas de toda la Ciudad. Las colectividades representadas son la peruana, boliviana, paraguaya, brasileña y argentina.Un barrio con impronta verdeLa sustentabilidad es uno de los pilares importantes del proyecto de urbanización en Rodrigo Bueno. “Se da, en parte, por la cercanía a la reserva ecológica. Queremos sanear un canal pluvial que pasa por detrás del barrio, hacer una mejora visual y descubrir una parte de la ciudad que hoy está oculta”, cuenta Mraida. El plan es construir un paseo costero una vez que estén mudadas las familias que están allí y se puedan demoler esas viviendas. “La integración tiene que ver con que el barrio se abra, con romper la lógica endogámica”, agrega.A la izquierda del barrio hay un canal pluvial que el Gobierno quiere sanear para construir un paseo costero (Fabian Marelli/)También los vistosos paneles solares colocados en las terrazas de los edificios le dan al barrio una impronta verde. “La idea es empezar a pensar que parte del consumo sea sustentable para cuidar al medio al ambiente y además, para que el nuevo habitar sea más sostenido para las familias que se mudan al barrio. Gran parte tienen empleos que no están formalizados y pagar los servicios es un esfuerzo. Con este tipo de energía, los costos se abaratan”, explica Mariano.En las terrazas de los edificios hay paneles solares (Fabian Marelli/)Además, Rodrigo Bueno posee una gran huerta que tiene un convenio con el hotel Hilton Buenos Aires. La “Vivera Orgánica” es producto de la iniciativa de 15 vecinas del barrio que quisieron rescatar los conocimientos y las prácticas culturales de sus tierras originales. Muchas de ellas son migrantes y tienen experiencia previa en trabajo con la tierra. En 2018, el IVC comenzó a acompañarlas a través del Programa Mecenazgo Cultural, con el que las acompañaron en el proceso autogestivo y la comercialización del producto.La huerta orgánica tiene convenio con el Hotel Hilton Buenos Aires (Fabian Marelli/)A comienzos de febrero de 2020, las mujeres lograron la primera cosecha de productos 100% orgánicos. Durante la cuarentena por coronavirus, continuaron produciendo verduras frescas y plantas nativas e incursionaron en la venta de bolsones de verduras a precios accesibles. Actualmente, continúan haciendo donaciones a los vecinos que más lo necesitan. En marzo de este año, el Hilton empezó a comprar verduras frescas a la Vivera para utilizarlas en sus menús diarios.Playón ChacaritaEntre las calles Fraga, Teodoro García, Palpa, Céspedes y las vías del Ferrocarril Urquiza, se encuentra Playón Chacarita. A diferencia de Rodrigo Bueno, el barrio está ubicado en una zona muy transitada de la ciudad, por lo que el proyecto de integración urbana tiene sus particularidades. “¿Ya habían venido antes al lugar? Porque ahora está irreconocible”, nos comentan los coordinadores del proceso al recibir al equipo de LA NACION. “Se avanzó mucho con las demoliciones, pero todavía falta”, agregan.Según el censo realizado por el IVC en 2016, Playón de Chacarita cuenta con nueve manzanas, donde viven 2764 personas agrupadas en 1042 familias. En ese entonces, el 67% de las viviendas estaban sobre un pasillo; el 93% no tenía acceso a la red de gas; casi el 90% tenía acceso al agua dentro de su vivienda por medio de la red pública y el 90,4% tenía acceso a la red eléctrica sin medidor.Vista aérea de Playón Chacarita (Fabian Marelli/)En 2018, comenzó la construcción de las 678 viviendas nuevas en el predio aledaño que pertenecía al Ferrocarril Urquiza. Además, se produjo la apertura de la avenida Triunvirato, que permitió la vinculación de zonas de Chacarita que antes estaban desconectadas. También comenzaron distintas obras de infraestructura para facilitar el acceso a los servicios. Los criterios de diseño y construcción de las viviendas se consensuaron participativamente, al igual que en el resto de los barrios.Muchas de las viviendas del barrio histórico serán demolidas (Fabian Marelli/)Los edificios son más altos que en Rodrigo Bueno: tienen entre cuatro y ocho pisos. Por eso, cuentan con ascensores. Al ingresar a los consorcios, en las paredes hay cartulinas que los mismos vecinos hicieron para organizar las tareas diarias. Para los que no las cumplan, hay multas. Es que el mantenimiento del lugar le corresponde a los propios habitantes. También tienen a cargo el cuidado de los centros de manzana, pequeños parques que de día se abren como plazas y de noche se cierran para que solo se pueda acceder desde adentro.Las viviendas y las mudanzasHasta ahora, se mudaron 476 familias a viviendas nuevas en el barrio. En 2019, por la apertura de la avenida Triunvirato, 44 familias se vieron afectadas. Como en ese momento aún no estaban construidas las nuevas casas, tuvieron que ser relocalizadas en otros lugares de la Ciudad con la ayuda de un crédito externo. “Esa es otra de las tres operatorias que tiene el proyecto. La tercera implica que, cuando una familia que está afectada por el plan y no quiere trasladarse a un departamento nuevo, puede hacer un canje con otra que sí quiere pero que no está afectada”, explican los coordinadores.Uno de los departamentos de los edificios de Playón Chacarita (Fabian Marelli/)“Muchas familias no quieren mudarse por el arraigo. En el barrio tienen su laburo, están acostumbrados, no es lo mismo que vivir en un departamento”, agregan. ¿Qué beneficio obtienen, entonces, aquellos que eligen quedarse en el macizo histórico? Por un lado, reciben un mejoramiento de su casa de acuerdo al proyecto que tengan. Además, por los esponjamientos, pasan a haber menos casas, por lo que se mejoran las condiciones de hacinamiento. Actualmente, hay dos aperturas de calle más en ejecución.En el barrio también hay comercios, muchos pertenecen a los vecinos (Fabian Marelli/)En total, se calcula que van a quedar 240 viviendas en el barrio histórico. “Las viejas se demuelen, todo eso pasa a ser suelo público, se hacen aperturas de calles, plazas o lo que se decida”, completan. Por último, remarcan que lo más importante es que el proceso permite colocar infraestructura para que todos tengan acceso a los servicios formales. Al hablar de tiempos para culminar el proyecto, no se animan a arriesgar: el trabajo territorial no puede acelerarse. ¿Chocan los tiempos de la política con eso? A veces sí, dicen los coordinadores, porque los objetivos que se ponen buscan acelerar ciertas cosas que no coinciden con las intenciones de las familias.A la izquierda, los consorcios nuevos y a la derecha, el barrio histórico (Fabian Marelli/)Por dentro, la construcción de los departamentos es similar a la de otros barrios. Las unidades son amplias y luminosas. Algunas cuentan con dos balcones. La operatoria es siempre la misma y los precios varían de acuerdo a cuando se terminó la obra. “El metro cuadrado ronda los $55.000 pesos. Con las primeras estaba $33.000. El valor de las cuotas no superan los $4000 pesos mensuales”, explican. Un dato importante es que las casas no se pueden subalquilar y, para venderlas, los propietarios tienen que haber cancelado el crédito. “Hay un protocolo y se puede llegar a quitar la escritura en caso de que eso se constate y no se cumpla”, señalan desde el IVC.“Esta sí es mi casa”Norma llega al edificio después de pasear a su perro e invita a LA NACION a pasar a su casa. En el pasillo, saluda a Beatriz, una de sus vecinas que vive hace 18 años en el barrio. “Vine de Perú, me habían vendido el terreno. Tengo siete hijos y mi casa se inundaba. Para mí es un sueño estar acá y ahora quiero que todos tengan la oportunidad que yo tuve”, expresa la mujer.Beatriz llegó al barrio desde Perú hace 18 años (Fabian Marelli/)En el mismo sentido se manifiesta Norma, sentada en su living: “Acá estoy como una reina, no me molesta nadie”. La mujer llegó al barrio en 1993 y vivió hasta mayo en una casa que tenía una sola habitación en la que dormían cuatro mujeres. “Nunca quise hacer nada ahí, aunque veía que los vecinos sumaban pisos. Siempre fui yo sola y no me daba para hacerla más grande. Mis hijas querían irse, pero no podía”, cuenta la mujer.Norma llegó a Playón Chacarita en 1993 y en mayo se mudó a una vivienda nueva (Fabian Marelli/)Al hacer un repaso por su historia no puede contener la emoción. “A mi hija más chica la cargaban por vivir en la villa. Yo le decía que trabajaba todo el día y que no vivía ahí porque quería, sino porque lamentablemente no podía pagar un alquiler”, expresa. Cuando empezó el proceso de integración urbana del barrio se sumó a las reuniones de la MGP. En mayo, finalmente, se mudó a la vivienda nueva. “En esta casa no llueve, no tengo frío, no hay humedad, no tengo problemas con los vecinos. Acá me cambió la vida 100%, duermo bien, calentita. Esta es mi casa, la otra no”, sostiene. Sobre el futuro, Norma asegura: “Me imagino acá, ¿adónde voy a estar mejor?”.Conocé toda la información del mercado inmobiliario en LN Propiedades

Fuente: La Nación

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MENDOZA.- La provincia del oeste argentino cruza los dedos para que los chilenos puedan atravesar nuevamente la Cordillera y potenciar el alicaído turismo mendocino. Así las cosas, tras el anuncio de la Dirección Nacional de Migraciones, con aval de la Casa Rosada, de habilitar desde el 6 de setiembre la apertura de la frontera terrestre con el país trasandino, en la tierra cuyana se entusiasman con esta posibilidad, que de igual forma está supeditada al escenario epidemiológico, sobre todo lo que ocurra con la variante Delta. De hecho, en las últimas horas se sumó un nuevo pedido del gobernador Rodolfo Suarez a la Nación para reabrir el aeropuerto local.Según explicaron fuentes oficiales a LA NACION, la evolución de esta nueva cepa de coronavirus no será determinante para el ingreso de visitantes chilenos, siempre y cuando la provincia ponga en marcha un estricto protocolo sanitario, además de exigir a los turistas el esquema de vacunación completa, un test PCR negativo y cuarentena obligatoria.De esta manera, comienza a tomar forma el persistente pedido que viene haciendo desde el año pasado el Gobierno de Mendoza y las cámaras del sector, que consiste en la puesta en marcha de una “prueba piloto” de apertura de frontera aérea y terrestre, enfocada principalmente en los ciudadanos del vecino país, que representan una de las principales fuentes de ingresos para la industria del turismo provincial.“Desde Mendoza hemos solicitado nuevamente al Gobierno Nacional, la apertura de nuestro Aeropuerto Internacional. Frente al anuncio de pruebas piloto, solicitamos a Nación una rápida respuesta para comenzar el camino de apertura segura que impulsamos desde Mendoza”, expresó este martes el gobernador a través de las redes sociales, y agregó: “Solicitar que permitan el ingreso de personas del exterior, es con el objetivo de impulsar a la provincia como destino turístico seguro, sabiendo que beneficiará a la economía de todo el país, generando empleo, potenciando la conectividad y la recuperación del turismo”.En diálogo con LA NACIÓN, la ministra de Turismo y Cultura de la provincia, Mariana Juri, puso en valor el nuevo pedido del Ejecutivo local, luego de reiteradas solicitudes a las autoridades nacionales. Por eso, se espera que en esta oportunidad finalmente se pueda avanzar en la apertura. La funcionaria ha realizado gestiones con diferentes compañías aéreas, con el objetivo de mejorar la conectividad. A partir de la apertura, SKY, Copa y LATAM retomarían sus operaciones directas a Mendoza.“Es fundamental que se establezcan estos corredores seguros, para permitir el ingreso de extranjeros”, indicó Juri, tras ponderar que “Mendoza está preparada para recibir a los turistas internacionales, ya que fue una de las primeras en activar el turismo interno”.Desde Turismo hacen hincapié en el antecedente de Mendoza de ir habilitando, de manera gradual, sus actividades turísticas, desde hace más de un año, lo que ha dado un “excelente entrenamiento”, para garantizar la efectividad de los protocolos sanitarios. La solicitud ante Nación también se fundamenta en el avance en la vacunación de la población mendocina y en la disminución sostenida de casos en Chile.En tanto, Juan Manuel Serrano, delegado local de Migraciones se refirió a la posibilidad de que Mendoza finalmente abra su aeropuerto pero sobre todo el paso terrestre para los visitantes trasandinos. “Se trata de una prueba piloto de turismo terrestre; hay que estar atentos a lo que ocurra con la variante Delta y los protocolos sanitarios, pero más allá de Delta, la vacunación será clave en las próximas semanas. En este sentido, en Chile han avanzado y se van dando las condiciones para que puedan ingresar al país con los protocolos que se aprueben”, comentó el funcionario.Por su parte, los empresarios hoteleros y gastronómicos así como los trabajadores del rubro, quienes ya se encuentran inoculados, aguardan con grandes expectativas la decisión final que tomen las autoridades, y más ahora que ya se ha estipulado una fecha. “Estamos muy ansiosos por poder concretar esta posibilidad. Es algo que venimos insistiendo desde hace meses, sin respuestas positivas. Entendemos la alta contagiosidad que produce la variante Delta, pero también somos un sector que no reporta crecimiento en las transmisiones, ya que somos muy estrictos con los cuidados sanitarios. Es fundamental que los chilenos, que tienen el plan de vacunación muy avanzado, tengan la posibilidad de regresar a nuestra tierra”, explicó a este diario el responsable de uno de los alojamientos de alta gama más demandados de la provincia.De acuerdo con las últimas disposiciones sanitarias dadas a conocer el fin de semana por el Ejecutivo nacional, en cuanto a las medidas limítrofes, se dispuso que sigue prohibido el ingreso por frontera terrestre. Sin embargo, los gobernadores podrán solicitar la apertura de “nuevos corredores seguros”, ya sean terrestres o aéreos, siempre que cuenten con protocolo aprobado por la autoridad sanitaria provincial, previendo en su caso los mecanismos de testeo, aislamiento y traslado de las muestras respectivas para la secuenciación genómica que deberá demás estar aprobado por el Ministerio de Salud de la Nación. De esta manera, dentro de los “nuevos corredores seguros” a implementar a partir del 6 de septiembre del 2021, y según la situación de cobertura de vacunación, sanitaria y epidemiológica en origen y en destino, desde esa fecha los mandatarios podrán proponer la implementación de una experiencia piloto de ingreso de extranjeros provenientes de Chile y la República Oriental del Uruguay solo con esquemas completos de vacunación y cuarentena obligatoria.Asimismo, se estableció que sigue prohibido el ingreso de extranjeros aunque se eliminan las restricciones de vuelos directos por países con la posibilidad de habilitar vuelos especiales para facilitar el ingreso de argentinos desde esos países, entre ellos Brasil, Chile y Reino Unido. También, se dispuso el cupo semanal de 11.900 plazas para argentinos y argentinas y residentes hasta el 6 de septiembre y, en adelante, un cupo semanal de 16.100 plazas si se habilitan nuevos corredores seguros. En tanto, dentro de las plazas mencionadas, 700 pasajeros podrán ser priorizados por el Estado Nacional por razones de urgencia o para atender cuestiones esenciales impostergables o de representación oficial o diplomática, a los efectos de facilitar su viaje al país.Desde el Gobierno de Mendoza insisten en que se persigue reactivar las distintas actividades de la economía provincial, que se han visto “severamente afectadas por la pandemia y las medidas que debieron adoptarse como consecuencia de la misma”.Asimismo, indican que existe “gran preocupación” ya que las restricciones impuestas por el Gobierno nacional están poniendo en riesgo la operación futura de las líneas aéreas. De hecho, desde IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) se emitió un comunicado donde se expresa que “la conectividad del país con el resto del mundo está en riesgo”.Peter Cerda, vicepresidente de IATA para las Américas, expresó que “ya hay cinco líneas aéreas que no han regresado al mercado argentino y que la situación empeora cada día que las restricciones siguen en pie”.

Fuente: La Nación

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Usuarios que, presurosos, pedían el paso para llegar al andén antes de que la formación cerrara las puertas. Y aglomeraciones. Esa era la postal en plena hora pico, alrededor de las 18, en la estación de la línea Roca, en Constitución, en el primer día en que entró en vigor la ampliación del aforo de pasajeros en el transporte público. En el caso de los trenes, debe ser acorde a la capacidad de asientos disponibles y solo se autoriza que cuatro personas por metro cuadrado viajen paradas. Hasta ayer, solo se permitía que esté de pie un solo usuario. Presencialidad plena: los alumnos porteños de primaria regresan el martes próximo a las aulas todos los días“Un día normal en Constitución”, afirmó Martina, que volvía a su casa en la formación de la línea Roca de las 18.08 hacia Bosques (Vía Temperley). “Yo tengo el permiso de circulación, porque soy trabajadora esencial, y también hice la reserva del tren. Pero no piden nada de eso, no hay controles. Nadie tiene reserva ni permiso y siempre entra todo el mundo. El aumento del aforo no tiene sentido porque siempre hubo muchísima gente en esta línea”, agregó.El único acceso habilitado en la terminal era el de la calle General Hornos, donde se cruzaban las personas que entraban con las que salían. Así los que querían ir hacia los andenes tenían tres opciones: hacerlo por unos molinetes en los que podían escanear su permiso de circulación; por otros, en los que tres empleados de Ferrocarriles Argentinos controlaban la reserva del viaje y el permiso, y un tercer grupo, en los que se podía acceder sin permiso y con la sola presentación de la tarjeta Sube. Detrás de ese ingreso, aguardaba una larga fila de usuarios.Trabajadores de la estación explicaron el sistema de ingreso a LA NACIÓN: “Habilitamos las tablets para que la gente pueda escanear su permiso y sea más rápido. También hay personal controlando que los pasajeros hayan gestionado la reserva de asientos. Estamos cumpliendo con la normativa, pero a la vez mantenemos los molinetes corrientes para aquellas personas que no tienen permiso. Es imposible retener a la gente y si no, nos prenden fuego”. Los usuarios reclaman que no se generen aglomeraciones (Ignacio Sánchez/)“¿Dónde están los controles? Si se puede acceder igualmente por aquellos molinetes”, reclamó Ana Benítez, que se dirigía a su casa en Belgrano después de una jornada de trabajo en la provincia. “Todos los vagones van siempre colapsados, el aforo no se respeta”, agregó.En el exterior de la estación, sobre la avenida Brasil, varios agentes de Tránsito merodeaban por las paradas de los colectivos, mientras insistían en que se mantuviera la distancia social. Desde hoy, además del número de asientos disponibles, en los colectivos podrán viajar hasta 20 personas de pie, cuando anteriormente solo podían 10. “El control en los colectivos es más sencillo porque el conductor puede ver si están los asientos ocupados y cuántas personas hay paradas. También hay inspectores en distintos puntos de la ciudad y, si se supera el aforo, no se deja ingresar a más pasajeros”, afirmó uno de los inspectores de la zona.RetiroGisella Morales, de 53 años, regresaba de trabajar de Pilar. Había descendido del tren de la línea San Martín, en Retiro. Con triple barbijo y un frasco de alcohol en gel en la mano, dijo que sentía miedo de contagiarse en el transporte público, sobre todo en situaciones en las que no se respeta la distancia social dentro de las formaciones. “Nunca se previene lo suficiente, más ahora con la variante delta en el país. Yo tengo un hijo de 9 años con broncoespasmos y un marido con diabetes, todavía no me pude vacunar y en el tren siempre hay mucha gente, pero no puedo dejar de ir a trabajar”, señaló a LA NACIÓN.Para viajar en tren se necesita de un permiso de circulación y de una reserva (Ignacio Sánchez/)Morales afirmó que en el viaje se mantuvieron todas las ventanas del tren abiertas. “Pero las aglomeraciones no desaparecen, todos se amontonan en las puertas para bajar. Siempre me quedo sentada y espero a que la gente baje para no acercarme”, agregó.En la entrada de la estación, una valla azul dividía a los pasajeros que ingresaban de los que salían. Los usuarios aguardaban en fila a que tres empleados les revisaran el permiso de circulación y la reserva de asiento en el tren correspondiente. “Los controles son más estrictos en las horas pico, de 16 a 20 en viajes de la Capital a provincia y de 18 a 22, al revés”, señalaron fuentes de la Policía Federal.Aquellos que hicieron la reserva para el tren de las 16.58 hacia Pilar iban ingresando a la estación, mientras los que viajarían en el de las 17.10 con dirección a José C. Paz aguardaban en la entrada, fuera de la fila, ya que no podrían entrar hasta que el primer tren saliera. Para llegar a la estación de Retiro Daniela Angerami había tomado la línea D del subte, que también amplío el aforo: ahora podrán viajar 40 personas paradas por vagón. Ella debió dejar pasar dos formaciones para evitar las aglomeraciones en los coches. “Alrededor de las 17, el subte está siempre lleno. Es un riesgo. Yo estoy vacunada con la primera dosis de Sputnik V y ya me contagié, pero aun así tengo miedo de volver a pasarlo y tengo mucho cuidado cuando viajo en transporte”, agregó.

Fuente: La Nación

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El precandidato a diputado nacional del Frente de Todos por la ciudad de Buenos Aires, Leandro Santoro, respaldó la intención del presidente Alberto Fernández de estatizar internet y salió al cruce al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien criticó ayer la iniciativa oficialista. “Increíble que asimile lo estatal a lo dañino, siendo servidor público”, expresó el legislador por Twitter.“Tristes las declaraciones de Horacio Rodríguez Larreta donde afirma que teme que nos quedemos sin internet por declararlo servicio público. El problema no es que defienda a las empresas, el problema es que no defienda al Estado. Increíble que asimile lo estatal a lo dañino, siendo servidor público”, señaló Santoro en un mensaje de Twitter que rápidamente fue replicado por el Presidente, quien manifestó de esta forma su apoyo al precandidato a diputado.Alberto Fernández les tomó juramento a los nuevos ministros Jorge Taiana y Juan ZabaletaAyer, junto a parte de su Gabinete y varios de los candidatos del Frente de Todos en la provincia y la ciudad de Buenos Aires, el Presidente defendió en un acto realizado en Tecnópolis la postura del Gobierno de declarar a internet como servicio público.Tristes las declaraciones de @horaciorlarreta donde afirma q teme q nos quedemos sin internet por declararlo servicio público. El problema no es q defienda a las empresas, el problema es q no defienda al estado! Increíble q asimile lo estatal a lo dañino, siendo servidor público.— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) August 10, 2021“Vamos a hacer de internet un servicio público, para que no nos sigan robando con las tarifas. Y que se enojen los que se tengan que enojar”, anticipó el Presidente desde Tecnópolis.El objetivo de Fernández, según pudo reconstruir LA NACION de fuentes cercanas al jefe del Estado y la Enacom, fue “ratificar” la decisión política que tomó cuando firmó el último año el decreto de necesidad y urgencia 690 en el que declaró servicios públicos a internet, a la telefonía y a la TV paga.Las críticas de Rodríguez LarretaEn tanto, Larreta fue consultado ayer, en diálogo con Radio Rivadavia, sobre la intención del presidente Alberto Fernández de estatizar internet y, categórico, respondió: “De nada sirve una internet con un precio controlado si después no funciona bien, el volumen de datos es cada vez mayor, y termina siendo peor el remedio que la enfermedad”.Si bien dijo que le “parece muy bien garantizar que llegue a todos los rincones del país”, advirtió: “Necesitamos en realidad que las empresas inviertan cada vez más en un servicio más rápido, porque si el Estado quiere controlar todo, no sea cosa que después no tengamos internet”.

Fuente: La Nación

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BUENOS AIRES, 10 ago (Reuters) – El mayor sindicato
petrolero de Argentina dijo el martes que convocó a una huelga
de actividades por 24 horas en reclamo de un cuarto hombre en
las dotaciones de los equipos de perforación y workover, y el
refuerzo de las dotaciones en los equipos de fractura.La medida de fuerza, que podría afectar la actividad en Vaca
Muerta, una de las mayores reservas de hidrocarburos no
convencionales del mundo, se iniciará el jueves a las 20.00 hora
local (2300 GMT).”Cuando se firmó la adenda eran 13 compañeros para hacer
entre 3 y 4 fracturas diarias. Hoy son 12 y las dotaciones se
mantienen, lo quiere decir que hay una mayor carga de trabajo
para los compañeros. Estamos pidiendo de elevar a 3 más en lo
que hace a la fractura”, dijo en un comunicado el secretario
general, Guillermo Pereyra.El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de (las provincias
de) Río Negro, Neuquén y La Pampa representa a unos 24.000
trabajadores, muchos de ellos en la formación de Vaca Muerta.Se estima que la formación de Vaca Muerta es la cuarta
reserva mundial de petróleo de esquisto y la segunda de gas no
convencional.(Reporte de Walter Bianchi)

Fuente: La Nación

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Otra polémica que asoma en el mundo con la llegada de las vacunas aterriza también en el país. La Unión Industrial Argentina (UIA) llamará a sus socios -75 cámaras, 100 empresas directas y mas de 60.000 de firmas representadas- a dejar de pagar el sueldo o la asignación remunerativa que estén recibiendo a aquellos trabajadores que no vayan a trabajar porque no quieren vacunarse y no puedan teletrabajar debido a la especificidad de su función.Ese debate se dio hoy en la Junta Directiva, según contó el presidente de la entidad fabril, Daniel Funes de Rioja, en un encuentro con periodistas para informar sobre la decisión de celebrar el Día de la Industria el próximo 2 de septiembre en una fábrica de Gualeguaychú, Entre Ríos, y que el presidente de la Conferencia Industrial, que se hará 1° y 2° de diciembre, será el empresario textil Luis Tendlarz. El foco de esta última, en un contexto de crisis con Brasil y Uruguay, será el Mercosur.“Nadie puede obligar a nadie a vacunarse, pero tampoco nadie puede obligar a una empresa a reinsertar a un trabajador que puede ser un riesgo para la comunidad en el ámbito laboral”, dijo Funes de Rioja, acompañado de Diego Coatz, director ejecutivo y economista en jefe de la UIA vía zoom.El presidente de la UIA dijo que esta es una recomendación que hará la entidad fabril a sus empresas, pero que será cada empleador el que tomará la decisión final de qué hará con estos trabajadores. Señaló además que es algo que se viene charlando con el ministerio de Trabajo y que se debatirá con cada sindicato por sector.“Es un proceso que vamos a ir adquiriendo todos. Con la vacunación, quien quiera entrar a una fábrica tiene que vacunarse. Si no, no podrá ingresar y el empleador podrá cesar la dispensa, el haber o las asignaciones no remunerativas. Esto es el cese del pago”, aclaró el abogado laboralista, que remarcó el concepto de la “buena fe” en la ley de contrato de trabajo. “Cada empresa lo aplicará o no. No hay obligación ni mandato”, especificó Funes de Rioja.El titular de la entidad fabril dijo que espera que la situación no se judicialice, y dijo que no propician los despidos. “Cada cual hará lo que quiera. Lo que no se puede es ganar un salario sin ir a trabajar”, agregó Funes de Rioja.En la Junta se coincidió en que, para potenciar la recuperación del empleo formal y avanzar en materia de productividad, resulta prioritario encontrar una salida gradual a las restricciones laborales vigentes. A la luz del nuevo DNU 494/21 y la Resolución 269/21 del ministerio de Transporte que permite utilizar el transporte público de pasajeros en aquellas jurisdicciones que no se encuentran en estado de alarma epidemiológica, se manifestó la necesidad de adaptar las normas locales y la aplicación CUIDAR para garantizar el correcto funcionamiento de los servicios de pasajeros.El debate sobre la vacunación y los “pasaportes sanitarios” para realizar determinadas actividades en espacios públicos y privados comenzó a extenderse con la masificación de las vacunas. En EE.UU. son varias las empresas que obligaron a sus empleados a vacunarse si quieren volver a la presencialidad. En Europa. en cambio, los ingresos al transporte público, a restaurantes o a diversos espacios requiere la aplicación de la vacuna o un PCR en las últimas 48 horas.El Día de la IndustriaFunes de Rioja contó que el Día de la Industria se celebrará el 2 de septiembre en la planta de Baggio en Entre Ríos. Invitarán al presidente Alberto Fernández y su gabinete económico. Además estimó que el Mercosur será el tema de la conferencia industrial de diciembre. Dijo que el bloque “tiene que hacer su recorrido, paso a paso, con la gradualidad necesaria con relación a la realidades nacionales y con la pandemia” en momento en que Brasil y Uruguay piden cambios, fundamentalmente, bajas de aranceles y la potestad de negociar tratados de libre comercio.

Fuente: La Nación

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Al frente de una nueva edición de +Realidad (LN+), Jonatan Viale encabezó un editorial muy irónico y duro contra Alberto Fernández. “Se autopercibe revolucionario. A decir verdad, es un revolucionario muy particular”, inició. Así, hizo referencia al discurso que dio este martes el mandatario, donde señaló: “Sigo manteniendo mi vocación revolucionaria”. El exabrupto de El Dipy sobre las visitas a Olivos que sorprendió a Jony Viale“Un revolucionario que supo ser un joven neoliberal funcionario de Carlos Menem”, puntualizó Viale previo a recordar que el hoy Presidente de la Argentina tuvo el cargo de superintendente de Seguros de la Nación durante los 90. Conforme fue avanzando en sus dichos, Viale continuó repasando el pasado político de Fernández. “Un revolucionario que, siendo funcionario de Duhalde, pedía un ‘Estado chico pero fuerte’. La verdad, nunca vi un revolucionario que pida un Estado chico pero Alberto lo hizo”, añadió.“También tenemos a un presidente revolucionario que supo estar en la boleta de Domingo Cavallo”, arremetió. Luego, con la boleta en pantalla, repasó los nombres que figuraban en aquella lista de 2000 donde también se encontraba Víctor Santa María.Pero su editorial no apuntó únicamente contra Fernández. Al completar su foco en el Presidente, aportó algunos datos del ya mencionado Santa María, el nuevo ministro de Defensa, Jorge Taiana y los vacunados vip Horacio Verbitsky, Carlos Zannini y Eduardo Valdéz.La respuesta de Horacio Rodríguez Larreta cuando le preguntaron por los dichos de Fernando Iglesias“De eso se trata. Se autoperciben revolucionarios pero son verdaderos inmorales”, sentenció Viale en el cierre.

Fuente: La Nación

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“Fue muy complicado, pero la gente tiene claro cómo es la cosa”, le dice el presidente Alberto Fernández a LA NACION. En medio de una decena de personas que lo persiguen para inmortalizar el momento, el jefe del Estado se entrega a cada pedido. “Yo lo disfruto”, repite una y otra vez.“¡Eh! ¡Fernández!”. En medio del trance, el grito obliga al Presidente a girar la cabeza. A unos 30 metros, sentada sobre una silla de plástico en la puerta de su casa, detrás de una frazada, Hilda mueve su brazo derecho buscando llamar su atención. Junto a ella, ocho personas salen a recibirlo. Las fotografías se multiplican, junto a los choques de puño e interminables palmadas en la espalda.Las encuestas muestran al Frente de Todos con ventaja a nivel nacional y provincial, pero en un marco de apatíaAcompañado por la intendenta Mayra Mendoza y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, el Presidente bajó este mediodía de la combi que lo trasladaba a Quilmes y se acercó a las decenas de vecinos que lo esperaban. Todo se conjuga en tono de campaña: los gestos, los movimientos y también las palabras.Alberto Fernández se acercó a quienes lo saludaban hoy en QuilmesEs por eso que el discurso del Presidente se enfocará minutos después en la oposición. Fernández busca forzar con sus palabras la comparación con el gobierno de Mauricio Macri. En tono de infidencia, contó que “hizo zapping” durante el fin de semana y escuchó a referentes de la oposición hablar sobre la necesidad de “acompañar a la gente”.“Pensaba, cuando tenés que repetir tanto que tenés que estar al lado de la gente es que no estás acostumbrado. ¡Nosotros no estamos con la gente, nosotros somos la gente! No todo es coaching”, lanzó desde la tarima que se ubicó en el medio de la avenida Santa Fe, en Quilmes, una de las 100 obras que se inauguraron hoy en simultáneo. El destinatario del dardo tenía nombre y apellido: Diego Santilli, exvicejefe de gobierno porteño y precandidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.Al lado del Presidente asentía Victoria Tolosa Paz, cabeza de la lista del Frente de Todos. Ahí está el eje de la batalla para el oficialismo. “Victoria, en tu nombre decimos todo”, le regaló el jefe del Estado a la precandidata en el único momento de protagonismo que tuvo durante la fría mañana bonaerense.Gabriel Katopodis, Alberto Fernández y Mayra Mendoza“Prometimos medicamentos gratis y los tienen; dijimos que se acababan los padecimientos por aumentos de tarifas, y ya no pasa. ¿Será que me criticarán porque arreglé la deuda que dejaron? ¿Será, Kato [por Katopodis], que nos equivocamos en crear el Ministerio de Salud y el de Ciencia y Tecnología?”, ironizó el Presidente.Y siguió: “¿Será, Mayra, que nos equivocamos en poner de pie los hospitales que abandonaron? O tal vez en que hay 1.260.000 trabajadores que ya no pagan el impuesto a las ganancias. ¿O en ampliar los derechos de la mujer? ¿Será por el reclamo a los laboratorios para que no se abusen y por ser uno de los 20 países del mundo que más vacunaron a su gente? ¿O será, Kato, porque no privamos a nadie de obras públicas y viviendas?”.El Presidente cargó contra la administración macrista por la falta de resultados y puso en duda el objetivo que se trazó Macri con la instalación de la PPP, las obras que se financiaban con participación pública y privada.“Hoy estamos presentando 100 de 1800 obras que estamos haciendo en todo el país. El 70% estaban paralizadas cuando llegamos por incumplimientos con muchos constructores que las tenían que llevar adelante. Los contratos de la participación pública privada (PPP), formidable negocio para algunos y formidable desastre para el Estado, que fuimos desmontando uno a uno”, resaltó.Alberto Fernández, durante una de las paradas para saludar a vecinos de QuilmesTambién hubo un párrafo especial para la prédica antipolítica que encarna el economista Javier Milei, quien llamó a “quemar” el Banco Central. “Otros hablan de casta política”, graficó el Presidente, que enfatizó el tono en la palabra casta. Según confiaron cerca del mandatario, Fernández no buscó confrontar con Milei, sino alertar sobre los efectos de las palabras que dicen los referentes libertarios. “Genera preocupación”, admitió uno de los hombres de confianza del jefe del Estado.En una carrera contra reloj –el miércoles vence el plazo para la inauguración de obras antes de la veda electoral–, el gobierno nacional desplegó para los próximos días una batería de anuncios con el foco puesto de dejar atrás la pandemia y mostrar a un Presidente en acción.Detienen a un exfuncionario de Economía condenado por favorecer al grupo GrecoEste martes, por ejemplo, se pusieron en marcha 100 obras de agua y saneamiento, de equipamiento urbano, hídricas, de mejoramiento vial urbano, viales y de infraestructura social con una inversión de $22.008 millones. Mañana seguirán los anuncios, en este caso préstamos a tasa cero para monotributistas.“A veces me pregunto por qué no podemos proponer una campaña política que tenga la honestidad de decir: ‘Vivimos los dos peores años de la humanidad y acá estamos”, dijo y parafraseando a Víctor Heredia, cerró: “Todavía cantamos. Estamos de pie”.

Fuente: La Nación

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“Fue muy complicado, pero la gente tiene claro cómo es la cosa”, le dice el presidente Alberto Fernández a LA NACION. En medio de una decena de personas que lo persiguen para inmortalizar el momento, el jefe del Estado se entrega a cada pedido. “Yo lo disfruto”, repite una y otra vez.“¡Eh! ¡Fernández!”. En medio del trance, el grito obliga al Presidente a girar la cabeza. A unos 30 metros, sentada sobre una silla de plástico en la puerta de su casa, detrás de una frazada, Hilda mueve su brazo derecho buscando llamar su atención. Junto a ella, ocho personas salen a recibirlo. Las fotografías se multiplican, junto a los choques de puño e interminables palmadas en la espalda.Las encuestas muestran al Frente de Todos con ventaja a nivel nacional y provincial, pero en un marco de apatíaAcompañado por la intendenta Mayra Mendoza y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, el Presidente bajó este mediodía de la combi que lo trasladaba a Quilmes y se acercó a las decenas de vecinos que lo esperaban. Todo se conjuga en tono de campaña: los gestos, los movimientos y también las palabras.Alberto Fernández se acercó a quienes lo saludaban hoy en QuilmesEs por eso que el discurso del Presidente se enfocará minutos después en la oposición. Fernández busca forzar con sus palabras la comparación con el gobierno de Mauricio Macri. En tono de infidencia, contó que “hizo zapping” durante el fin de semana y escuchó a referentes de la oposición hablar sobre la necesidad de “acompañar a la gente”.“Pensaba, cuando tenés que repetir tanto que tenés que estar al lado de la gente es que no estás acostumbrado. ¡Nosotros no estamos con la gente, nosotros somos la gente! No todo es coaching”, lanzó desde la tarima que se ubicó en el medio de la avenida Santa Fe, en Quilmes, una de las 100 obras que se inauguraron hoy en simultáneo. El destinatario del dardo tenía nombre y apellido: Diego Santilli, exvicejefe de gobierno porteño y precandidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.Al lado del Presidente asentía Victoria Tolosa Paz, cabeza de la lista del Frente de Todos. Ahí está el eje de la batalla para el oficialismo. “Victoria, en tu nombre decimos todo”, le regaló el jefe del Estado a la precandidata en el único momento de protagonismo que tuvo durante la fría mañana bonaerense.Gabriel Katopodis, Alberto Fernández y Mayra Mendoza“Prometimos medicamentos gratis y los tienen; dijimos que se acababan los padecimientos por aumentos de tarifas, y ya no pasa. ¿Será que me criticarán porque arreglé la deuda que dejaron? ¿Será, Kato [por Katopodis], que nos equivocamos en crear el Ministerio de Salud y el de Ciencia y Tecnología?”, ironizó el Presidente.Y siguió: “¿Será, Mayra, que nos equivocamos en poner de pie los hospitales que abandonaron? O tal vez en que hay 1.260.000 trabajadores que ya no pagan el impuesto a las ganancias. ¿O en ampliar los derechos de la mujer? ¿Será por el reclamo a los laboratorios para que no se abusen y por ser uno de los 20 países del mundo que más vacunaron a su gente? ¿O será, Kato, porque no privamos a nadie de obras públicas y viviendas?”.El Presidente cargó contra la administración macrista por la falta de resultados y puso en duda el objetivo que se trazó Macri con la instalación de la PPP, las obras que se financiaban con participación pública y privada.“Hoy estamos presentando 100 de 1800 obras que estamos haciendo en todo el país. El 70% estaban paralizadas cuando llegamos por incumplimientos con muchos constructores que las tenían que llevar adelante. Los contratos de la participación pública privada (PPP), formidable negocio para algunos y formidable desastre para el Estado, que fuimos desmontando uno a uno”, resaltó.Alberto Fernández, durante una de las paradas para saludar a vecinos de QuilmesTambién hubo un párrafo especial para la prédica antipolítica que encarna el economista Javier Milei, quien llamó a “quemar” el Banco Central. “Otros hablan de casta política”, graficó el Presidente, que enfatizó el tono en la palabra casta. Según confiaron cerca del mandatario, Fernández no buscó confrontar con Milei, sino alertar sobre los efectos de las palabras que dicen los referentes libertarios. “Genera preocupación”, admitió uno de los hombres de confianza del jefe del Estado.En una carrera contra reloj –el miércoles vence el plazo para la inauguración de obras antes de la veda electoral–, el gobierno nacional desplegó para los próximos días una batería de anuncios con el foco puesto de dejar atrás la pandemia y mostrar a un Presidente en acción.Detienen a un exfuncionario de Economía condenado por favorecer al grupo GrecoEste martes, por ejemplo, se pusieron en marcha 100 obras de agua y saneamiento, de equipamiento urbano, hídricas, de mejoramiento vial urbano, viales y de infraestructura social con una inversión de $22.008 millones. Mañana seguirán los anuncios, en este caso préstamos a tasa cero para monotributistas.“A veces me pregunto por qué no podemos proponer una campaña política que tenga la honestidad de decir: ‘Vivimos los dos peores años de la humanidad y acá estamos”, dijo y parafraseando a Víctor Heredia, cerró: “Todavía cantamos. Estamos de pie”.

Fuente: La Nación

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