Las recientes inundaciones en Alemania y Bélgica con cientos de muertos y desaparecidos; las olas de calor, que superaron los 49°C en los Estados Unidos y Canadá, y, en nuestro país, casos como la bajante del río Paraná, que se encuentra en sus más bajos niveles de agua del último medio siglo, son el tipo de hechos a los que nos enfrenta el cambio climático. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado este lunes, califica estas situaciones como catastróficas. El texto contiene un pronóstico sombrío: la vida en nuestro planeta continuará alterándose de forma irreversible si no se toman medidas drásticas de manera inmediata.Su primera conclusión esencial confirma lo que está a la vista: con el actual calentamiento de 1,1°C, el clima ya ha cambiado. Hasta hace muy poco tiempo los científicos creían que limitar el calentamiento global a 2°C por encima de los niveles de mediados del siglo XIX sería suficiente para salvaguardar nuestro futuro. Ese ha sido el fundamento para establecer, en el Acuerdo de París, de 2015, el compromiso de mantener la temperatura global en un calentamiento por debajo de 2°C –el límite de seguridad científicamente aconsejado– con la aspiración de no superar los 1,5° C por encima de los niveles preindustriales. Sin embargo, dada la tendencia actual, y según las denominadas contribuciones determinadas a nivel nacional, presentadas en 2015 en París, en el mejor de los casos nos dirigimos a un aumento de 3°C. Basta mencionar que desde que Al Gore estrenó su famoso documental Una verdad incómoda, en 2006, hemos emitido más CO2 a la atmósfera que en todo el tiempo anterior desde la aparición del Homo sapiens, hace unos trescientos mil años.El mes pasado, la Organización Meteorológica Mundial anunció que existe un 40% de probabilidades de que el planeta perfore el umbral de aumento de 1,5°C durante los próximos cinco años, una temperatura con “consecuencias progresivamente graves”, extensivas a de siglos y, en algunos casos, irreversibles para organismos como los arrecifes de coral, ecosistemas de los que dependen 500 millones de personas.Automóviles sumergidos por las inundaciones en la ciudad china de Zhengzhou, el 21 de julio de este año

(STR/)La segunda conclusión del informe es que el mundo debe hacer frente a esta realidad y prepararse para recibirla. Tal como demuestra lo acontecido en Alemania y Bélgica, los niveles actuales de adaptación son insuficientes para responder a los riesgos climáticos presentes, menos aún a los futuros, previene el IPCC. Con una temperatura superior a 2°C, hasta 80 millones de personas más que ahora sufrirán hambre en 2050 y 130 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema en la próxima década. En 2050, centenares de millones de habitantes de ciudades costeras se verán amenazados por inundaciones más frecuentes, debido a la subida del nivel del mar, que provocará, además, grandes migraciones con cientos de millones de afectados en todo el planeta.Como tercera conclusión, el informe sobre el cambio climático describe el peligro de los impactos compuestos y en cascada, conocidos como puntos de inflexión, que los científicos apenas han comenzado a medir y comprender. El IPCC presentó los puntos críticos hace 20 años. La pérdida del manto de hielo de la Antártida Occidental, la afectación de la selva amazónica o el derretimiento generalizado del permafrost, así como otros componentes del sistema climático, se consideran “puntos críticos”, porque pueden atravesar umbrales cruciales y cambiar de forma abrupta e irreversible. Al igual que un árbol centenario puede permanecer en pie tras 10 hachazos, el undécimo golpe podría derribarlo. Antes se creía que los puntos críticos solo se alcanzarían cuando el calentamiento global superara los 5°C. Sin embargo, los informes del IPCC del último año advierten su posible ocurrencia con un calentamiento de entre 1 y 2 grados Celsius.Los riesgos asociados a un incremento de la temperatura de 4 grados no son simplemente el doble que los de 2 grados, sino muy superiores, porque se pueden producir reacciones en cadena difíciles de revertir. Investigaciones recientes han demostrado que un calentamiento de 2°C podría impulsar el derretimiento de las capas de hielo sobre Groenlandia y la Antártida occidental, que acumulan agua congelada capaz de elevar los océanos, en caso de derretirse, hasta 13 metros. Además, el derretimiento del permafrost representa una amenaza, ya que contiene volúmenes inmensos de metano, un gas de efecto invernadero más potente que el CO2, lo cual contribuiría a una aceleración del calentamiento global con consecuencias como la transformación del Amazonas del actual bosque tropical a una simple sabana, la exposición de millones de personas a sequías graves, la pérdida de especies y hábitats, catástrofes meteorológicas como ciclones, incendios, inundaciones, enfermedades más generalizadas, calor insoportable, colapso de ecosistemas, ciudades amenazadas por el aumento del nivel del mar y otros impactos climáticos devastadores que se harán perceptibles antes de los próximos treinta años.Los incendios forestales en la isla griega de Evia carbonizaron vastas áreas de bosques de pinos, destruido hogares y obligado a turistas y lugareños a huir (AFP/)El único camino hasta el momento es transformar urgentemente nuestros modelos productivos y reducir las emisiones de CO2. A grandes rasgos, necesitamos alcanzar la neutralidad climática (reducir las emisiones netas a cero) hacia mediados de siglo, un objetivo al que ya se han comprometido la Unión Europa (UE) y Estados Unidos. Sin duda un esfuerzo enorme. Pero de nada servirá si China no hace nada: sus emisiones representan alrededor del 30% del total mundial, mientras que, por ejemplo, las de la UE alcanzan el 8%. Hoy el gigante asiático también sufre lluvias torrenciales con fallecidos, evacuados y peligro de colapso de represas.La pandemia de Covid-19 debería recordarnos la importancia de tres cosas que también son necesarias para abordar el calentamiento global: la ciencia, las políticas públicas y la cooperación internacional. Así como la ciencia anunciaba hace años la posible llegada de un virus como el que azota en la actualidad a gran parte del planeta, con un costo altísimo para la humanidad, deberíamos escuchar a los científicos que han estado advirtiendo durante décadas que las emisiones de gases de efecto invernadero no controladas tendrían graves consecuencias sociales, económicas y ambientales.Ya sabemos que algunos líderes políticos pueden restar importancia a la pandemia y anular las recomendaciones de los científicos. Incluso la ideología puede cobrarse la vida de muchos seres humanos. Lo experimentamos a diario. Puede ocurrir algo similar con el cambio climático. La pandemia debería recordarnos que la naturaleza responde a las agresiones humanas y que las teorías conspirativas no ayudarán a solucionar los conflictos.Si bien resulta difícil establecer un vínculo directo entre un episodio concreto como las inundaciones en el norte europeo y la alteración general del clima, hay evidencias contundentes de que el calentamiento global favorece un agravamiento de los efectos del cambio climático en relación con las previsiones hasta ahora contempladas, incluso, en países que cuentan con infraestructuras muy desarrolladas y buenos servicios de protección civil. Es por eso que, tal como afirma el propio Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático: las decisiones que tomen las sociedades ahora determinarán si nuestra especie prospera o simplemente sobrevive a medida que avanza el siglo XXI.

Fuente: La Nación

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El padre (The Father, Reino Unido, 2020). Dirección: Florian Zeller. Guion: Florian Zeller y Christopher Hampton sobe una obra teatral de Zeller. Fotografía: Ben Smithard. Edición: Yorgos Lamprinos. Elenco: Anthony Hopkins, Olivia Colman, Imogen Poots, Rufus Sewell, Olivia Williams. Distribución: BF Distribution. Duración: 97 minutos. Calificación: solo apta para mayores de 13 años. Nuestra opinión: buena.Antes del estreno de esta ópera prima, Florian Zeller se curaba en salud: “No quise hacer teatro filmado”, declaró, consciente de que su trabajo previo como dramaturgo iba a despertar esas suspicacias de inmediato. A los 42 años y afirmado como una de las voces más importantes del teatro francés actual, Zeller debutó en la dirección cinematográfica con esta película estrenada en Europa y Estados Unidos el año pasado y no le fue nada mal: adaptando una exitosa obra propia, logró seis nominaciones para los Oscar y dio dos zarpazos: el premio al mejor guion adaptado (un trabajo que hizo en sociedad con un colega que también ha tendido puentes con el cine, Christopher Hampton) y el destinado a la mejor actuación protagónica, que quedó en manos del veterano Anthony Hopkins.Y Hopkins es, claramente, el centro de gravedad de El padre, que se acomoda al punto de vista de su personaje -distorsionado por el avance de una patología relacionada con su avanzada edad-, para narrar su decadencia con dramatismo y, en más de un pasaje, excesiva solemnidad. Pero aun en esos momentos donde las situaciones y el entorno en el que se desarrollan -incluyendo los subrayados de una banda sonora que no esquiva el lugar común- ponen a prueba su capacidad para eludir clichés, el venerado actor galés resuelve con sensatez y sentimiento: más que el famoso “oficio” -que lo tiene, qué duda cabe-, lo que pone en juego en cada escena es su inteligencia y su sensibilidad para entender y sentir al personaje, condiciones necesarias para interpretarlo. Lo apoya un elenco que está a su altura, particularmente Olivia Colman, que encarna a una hija torturada por la exigencia de lidiar con alguien que, sin que medien razones lógicas, puede reaccionar como un niño caprichoso o inocente, o bien convertirse en un tirano agresivo y demandante. Capaz de resolver momentos distintos (los que le piden ternura, agotamiento, dolor y resignación) manteniendo un registro coherente, Colman brilla en la composición de esa mujer que a veces debe enfrentarse con un desconocido: el Anthony (el hecho significativo de que el personaje lleve el mismo nombre que el actor podría leerse como un refuerzo de su notorio compromiso con el papel) de los últimos días desnuda los claroscuros de su personalidad hasta volverse otro que incluso libera de la represión un puñado de secretos lacerantes y ocultos durante demasiados años.

Fuente: La Nación

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El padre (The Father, Reino Unido, 2020). Dirección: Florian Zeller. Guion: Florian Zeller y Christopher Hampton sobe una obra teatral de Zeller. Fotografía: Ben Smithard. Edición: Yorgos Lamprinos. Elenco: Anthony Hopkins, Olivia Colman, Imogen Poots, Rufus Sewell, Olivia Williams. Distribución: BF Distribution. Duración: 97 minutos. Calificación: solo apta para mayores de 13 años. Nuestra opinión: buena.Antes del estreno de esta ópera prima, Florian Zeller se curaba en salud: “No quise hacer teatro filmado”, declaró, consciente de que su trabajo previo como dramaturgo iba a despertar esas suspicacias de inmediato. A los 42 años y afirmado como una de las voces más importantes del teatro francés actual, Zeller debutó en la dirección cinematográfica con esta película estrenada en Europa y Estados Unidos el año pasado y no le fue nada mal: adaptando una exitosa obra propia, logró seis nominaciones para los Oscar y dio dos zarpazos: el premio al mejor guion adaptado (un trabajo que hizo en sociedad con un colega que también ha tendido puentes con el cine, Christopher Hampton) y el destinado a la mejor actuación protagónica, que quedó en manos del veterano Anthony Hopkins.Y Hopkins es, claramente, el centro de gravedad de El padre, que se acomoda al punto de vista de su personaje -distorsionado por el avance de una patología relacionada con su avanzada edad-, para narrar su decadencia con dramatismo y, en más de un pasaje, excesiva solemnidad. Pero aun en esos momentos donde las situaciones y el entorno en el que se desarrollan -incluyendo los subrayados de una banda sonora que no esquiva el lugar común- ponen a prueba su capacidad para eludir clichés, el venerado actor galés resuelve con sensatez y sentimiento: más que el famoso “oficio” -que lo tiene, qué duda cabe-, lo que pone en juego en cada escena es su inteligencia y su sensibilidad para entender y sentir al personaje, condiciones necesarias para interpretarlo. Lo apoya un elenco que está a su altura, particularmente Olivia Colman, que encarna a una hija torturada por la exigencia de lidiar con alguien que, sin que medien razones lógicas, puede reaccionar como un niño caprichoso o inocente, o bien convertirse en un tirano agresivo y demandante. Capaz de resolver momentos distintos (los que le piden ternura, agotamiento, dolor y resignación) manteniendo un registro coherente, Colman brilla en la composición de esa mujer que a veces debe enfrentarse con un desconocido: el Anthony (el hecho significativo de que el personaje lleve el mismo nombre que el actor podría leerse como un refuerzo de su notorio compromiso con el papel) de los últimos días desnuda los claroscuros de su personalidad hasta volverse otro que incluso libera de la represión un puñado de secretos lacerantes y ocultos durante demasiados años.

Fuente: La Nación

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PITTSBURGH (AP) — Adam Wainwright extendió su dominio sobre Pittsburgh con un juego completo y una blanqueada de dos hits, además de ayudar al bate con un par de imparables, en el duelo en que los Cardenales de San Luis derrotaron el miércoles por 4-0 a los Piratas.El lanzador de 39 años, permitió un par de sencillos de Colin Moran en la segunda y quinta entrada y retiró a sus últimos 15 rivales.Wainwright (11-6) necesitó de sólo 88 lanzamientos para alcanzar su 11ma blanqueada en sus 16 años de carrera y la primera desde el 2016. Ponchó a siete y no regaló ninguna base por bola.La gema de Wainwright llegó un día después de que el zurdo J.A. Happ y tres relevistas de los Cardenales se combinaron para tolerar un solo hit de los Piratas, que han perdido siete juegos consecutivos y 17 de sus últimos 22.Wainwright ganó su cuarta apertura consecutiva y ha sido el vencedor en cada uno de sus últimos seis duelos como abridor ante los Piratas. Ha ganado ocho decisiones consecutivas ante Pittsburgh desde que perdió ante ese club en el juego inaugural de la campaña de 2016.Por los Cardenales, el boricua Yadier Molina de 4-2 con una anotada y una remolcada.Por los Piratas, los dominicanos Rodolfo Castro de 3-0, Gregory Polanco de 3-0, Wilmer Difo de 1-0. El puertorriqueño Michael Pérez de 3-0.

Fuente: La Nación

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PITTSBURGH (AP) — Adam Wainwright extendió su dominio sobre Pittsburgh con un juego completo y una blanqueada de dos hits, además de ayudar al bate con un par de imparables, en el duelo en que los Cardenales de San Luis derrotaron el miércoles por 4-0 a los Piratas.El lanzador de 39 años, permitió un par de sencillos de Colin Moran en la segunda y quinta entrada y retiró a sus últimos 15 rivales.Wainwright (11-6) necesitó de sólo 88 lanzamientos para alcanzar su 11ma blanqueada en sus 16 años de carrera y la primera desde el 2016. Ponchó a siete y no regaló ninguna base por bola.La gema de Wainwright llegó un día después de que el zurdo J.A. Happ y tres relevistas de los Cardenales se combinaron para tolerar un solo hit de los Piratas, que han perdido siete juegos consecutivos y 17 de sus últimos 22.Wainwright ganó su cuarta apertura consecutiva y ha sido el vencedor en cada uno de sus últimos seis duelos como abridor ante los Piratas. Ha ganado ocho decisiones consecutivas ante Pittsburgh desde que perdió ante ese club en el juego inaugural de la campaña de 2016.Por los Cardenales, el boricua Yadier Molina de 4-2 con una anotada y una remolcada.Por los Piratas, los dominicanos Rodolfo Castro de 3-0, Gregory Polanco de 3-0, Wilmer Difo de 1-0. El puertorriqueño Michael Pérez de 3-0.

Fuente: La Nación

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A las cuatro y media de la tarde se han dado cita en la iglesia de San Ignacio las más importantes autoridades civiles, militares y eclesiásticas de Buenos Aires. Las naves del templo “rebosan de un público ansioso de ver por sus ojos aquella constelación de doctos brillando a la luz reflejada por las lentejuelas y abalorios de capirotes y bonetes”, relata Juan María Gutiérrez. Es el 12 de agosto de 1821 y se inaugura la Universidad de Buenos Aires, creada tres días antes por edicto del gobernador de la ciudad, Martín Rodríguez, y su secretario de Gobierno, Bernardino Rivadavia. El Argos de Buenos Ayres informa: “Jamás un establecimiento ni una función pública ha tenido un séquito tan interesado y numeroso; el pueblo se hallaba verdaderamente encantado de alegría, y ha dado a conocer hasta qué grado es entusiasta por las letras… Los auspicios con que se ha fundado la Universidad son en todos los aspectos favorables y nos han alejado los temores de que se aproximase una generación desmoralizada y bárbara”. Gutiérrez –rector de la UBA en 1861 e impulsor de la universidad de investigación– comenta: “En aquel día la ciencia se dignificaba, se despertaba al estímulo por el estudio y se mostraba claramente por la autoridad de Buenos Aires cuán grande debe ser el respeto que rinden los gobiernos bienintencionados a la inteligencia cultivada”. La creación de la universidad era una aspiración desde fines del siglo XVIII, aunque las convulsiones políticas hicieron fracasar varios intentos de concretarla. Antonio Sáenz, abogado y sacerdote, que participó en el Cabildo Abierto de 1810 y en el Congreso de 1816, fue la fuerza impulsora de su creación, concretada con el apoyo entusiasta de Rivadavia, quien advirtió la trascendencia que tendría la institución en su proyecto modernizador. Sáenz fue designado rector de la nueva universidad, que se organizó agrupando en seis departamentos instituciones ya existentes. Ese origen constituyó un escollo para diseñar una verdadera universidad, ya que, como decía el rector Ricardo Rojas, “poseemos facultades de verdad y carecemos de universidad”. Integrarla es una tarea aún pendiente. Recorrer la historia de la UBA, iniciada en el marco de esa concepción progresista, es recorrer la historia del país. Aunque en el transcurso de estos dos siglos no escapó a las turbulencias políticas, ellas no impidieron que se convirtiera en una de las universidades más valoradas de América Latina. Miles de profesores, investigadores, alumnos y personal de apoyo, así como sus graduados, dispersos en el país y el mundo, construyeron ese prestigio con trabajo y esfuerzo. Hoy la UBA es una institución cuya complejidad es difícil de abarcar, ya que aloja una enorme diversidad de actividades y de visiones de la realidad. A pesar de lo mucho que se puede y debe debatir acerca de aspectos concretos de su siempre conflictivo presente, la UBA es un tesoro que la Argentina debe preservar para las nuevas generaciones que se acercan a ella. En los albores del siglo XX, la Universidad de Buenos Aires promovió cambios que anticiparon uno de los momentos culminantes de la historia de la universidad argentina: el movimiento de la Reforma nacido en Córdoba en 1918. Eso demostró el vigor y la capacidad de los universitarios para impulsar transformaciones desde el interior de la institución. Tal vez la celebración del bicentenario de la UBA brinde la oportunidad de promover una nueva reforma que, jerarquizando las funciones básicas de la universidad, logre definir sus lazos con una sociedad que ha cambiado radicalmente en pocas décadas. Hay que reflexionar acerca de la conveniencia de preservar en la institución académica algunos de sus valores originales, a pesar de que hoy no sean apreciados, como la seriedad y profundidad en el análisis; el respeto a todas las ideas y no solo a las consideradas circunstancialmente correctas; la exigencia y el rigor en el estudio; la valoración de la docencia y la investigación independientemente de intereses de grupos, y la transparencia en la gestión académica y administrativa. A pesar de las profundas transformaciones que ha experimentado la universidad desde el siglo XI, cuando se creó la de Bolonia en Italia, su misión sigue siendo la misma: enseñar saberes concretos y, sobre todo, proporcionar a los jóvenes las herramientas para que logren formarse una visión del mundo. Porque la universidad es el ámbito autónomo que la sociedad ha elegido preservar para generar y debatir todas las ideas, permitiendo adquirir una visión de conjunto desde una perspectiva universalista y, sobre todo, humanista. Además de conocer, es preciso saber para qué se conoce, lo que se logra mediante una formación amplia, cada día más desprestigiada. La sociedad contemporánea cifra demasiadas expectativas en la universidad, que corre así el peligro de alejarse de los objetivos que promovieron su creación. Buscando ejercer un impacto directo en el quehacer social, se arriesga a debilitar su influencia en la formación de sus estudiantes, olvidando que son ellos quienes, además de poder incluirse en la actividad productiva, darán sentido al cambio. Corremos el riesgo de que la mercantilizada visión contemporánea pretenda hacer que una institución eminentemente cultural –destinada a evitar que las nuevas generaciones sean “desmoralizadas y bárbaras”, como se celebraba en 1821– se convierta en una oficina expendedora de títulos. Ahora, además, se cierne el peligro de que maestros y alumnos, hoy fugaces espectros virtuales, prescindan del contacto inspirador y singular entre ellos para pasar a ser una parte más del espectáculo mediatizado. Las universidades son ámbitos de la cultura donde se producen decisivos encuentros entre las personas y no solo empresas a ser gestionadas. El respeto al conocimiento, no siempre “útil”, y a quienes piensan y crean, la valoración del esfuerzo y de la reflexión constituyen el sedimento que deja el paso por una buena universidad. Esa idea queda sintetizada en esta descripción de la experiencia universitaria que ha hecho la escritora mexicana Ángeles Mastretta: “La bendita universidad dio para todo. Dio para entender el amor y la barbarie, para una sorpresa tras otra, para descuartizar la fe de un monje y concebir la de un pagano. Dio para crear villanos y para reconstruir héroes y dio, es de esperar que siga dando, gente empeñada en pensar la verdad como una mezcla de verdades, el acuerdo como una consecuencia del respeto, la tolerancia como una virtud, la duda como la más ardua y sensata de las virtudes. Hemos de desear que la vida guarde a tan generosa universidad porque dio para cumplir los sueños que nunca soñamos y para sembrar los que aún no cumplimos”. Los jóvenes merecen que hagamos todo para preservar y transmitirles las posibilidades de lo humano que la naciente universidad “empresa de servicios” les está escamoteando. A ellos, los legítimos herederos de la cultura. Por eso, en esta celebración, expresemos nuestro deseo de que la vida guarde a esta generosa UBA que, con disensos y acuerdos, aciertos y errores, avances y retrocesos, ha hecho mucho para mejorar la Argentina y es imprescindible que siga haciéndolo en estas instancias cruciales. ßExrector de la Universidad de Buenos Aires (2002-2006)

Fuente: La Nación

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A las cuatro y media de la tarde se han dado cita en la iglesia de San Ignacio las más importantes autoridades civiles, militares y eclesiásticas de Buenos Aires. Las naves del templo “rebosan de un público ansioso de ver por sus ojos aquella constelación de doctos brillando a la luz reflejada por las lentejuelas y abalorios de capirotes y bonetes”, relata Juan María Gutiérrez. Es el 12 de agosto de 1821 y se inaugura la Universidad de Buenos Aires, creada tres días antes por edicto del gobernador de la ciudad, Martín Rodríguez, y su secretario de Gobierno, Bernardino Rivadavia. El Argos de Buenos Ayres informa: “Jamás un establecimiento ni una función pública ha tenido un séquito tan interesado y numeroso; el pueblo se hallaba verdaderamente encantado de alegría, y ha dado a conocer hasta qué grado es entusiasta por las letras… Los auspicios con que se ha fundado la Universidad son en todos los aspectos favorables y nos han alejado los temores de que se aproximase una generación desmoralizada y bárbara”. Gutiérrez –rector de la UBA en 1861 e impulsor de la universidad de investigación– comenta: “En aquel día la ciencia se dignificaba, se despertaba al estímulo por el estudio y se mostraba claramente por la autoridad de Buenos Aires cuán grande debe ser el respeto que rinden los gobiernos bienintencionados a la inteligencia cultivada”. La creación de la universidad era una aspiración desde fines del siglo XVIII, aunque las convulsiones políticas hicieron fracasar varios intentos de concretarla. Antonio Sáenz, abogado y sacerdote, que participó en el Cabildo Abierto de 1810 y en el Congreso de 1816, fue la fuerza impulsora de su creación, concretada con el apoyo entusiasta de Rivadavia, quien advirtió la trascendencia que tendría la institución en su proyecto modernizador. Sáenz fue designado rector de la nueva universidad, que se organizó agrupando en seis departamentos instituciones ya existentes. Ese origen constituyó un escollo para diseñar una verdadera universidad, ya que, como decía el rector Ricardo Rojas, “poseemos facultades de verdad y carecemos de universidad”. Integrarla es una tarea aún pendiente. Recorrer la historia de la UBA, iniciada en el marco de esa concepción progresista, es recorrer la historia del país. Aunque en el transcurso de estos dos siglos no escapó a las turbulencias políticas, ellas no impidieron que se convirtiera en una de las universidades más valoradas de América Latina. Miles de profesores, investigadores, alumnos y personal de apoyo, así como sus graduados, dispersos en el país y el mundo, construyeron ese prestigio con trabajo y esfuerzo. Hoy la UBA es una institución cuya complejidad es difícil de abarcar, ya que aloja una enorme diversidad de actividades y de visiones de la realidad. A pesar de lo mucho que se puede y debe debatir acerca de aspectos concretos de su siempre conflictivo presente, la UBA es un tesoro que la Argentina debe preservar para las nuevas generaciones que se acercan a ella. En los albores del siglo XX, la Universidad de Buenos Aires promovió cambios que anticiparon uno de los momentos culminantes de la historia de la universidad argentina: el movimiento de la Reforma nacido en Córdoba en 1918. Eso demostró el vigor y la capacidad de los universitarios para impulsar transformaciones desde el interior de la institución. Tal vez la celebración del bicentenario de la UBA brinde la oportunidad de promover una nueva reforma que, jerarquizando las funciones básicas de la universidad, logre definir sus lazos con una sociedad que ha cambiado radicalmente en pocas décadas. Hay que reflexionar acerca de la conveniencia de preservar en la institución académica algunos de sus valores originales, a pesar de que hoy no sean apreciados, como la seriedad y profundidad en el análisis; el respeto a todas las ideas y no solo a las consideradas circunstancialmente correctas; la exigencia y el rigor en el estudio; la valoración de la docencia y la investigación independientemente de intereses de grupos, y la transparencia en la gestión académica y administrativa. A pesar de las profundas transformaciones que ha experimentado la universidad desde el siglo XI, cuando se creó la de Bolonia en Italia, su misión sigue siendo la misma: enseñar saberes concretos y, sobre todo, proporcionar a los jóvenes las herramientas para que logren formarse una visión del mundo. Porque la universidad es el ámbito autónomo que la sociedad ha elegido preservar para generar y debatir todas las ideas, permitiendo adquirir una visión de conjunto desde una perspectiva universalista y, sobre todo, humanista. Además de conocer, es preciso saber para qué se conoce, lo que se logra mediante una formación amplia, cada día más desprestigiada. La sociedad contemporánea cifra demasiadas expectativas en la universidad, que corre así el peligro de alejarse de los objetivos que promovieron su creación. Buscando ejercer un impacto directo en el quehacer social, se arriesga a debilitar su influencia en la formación de sus estudiantes, olvidando que son ellos quienes, además de poder incluirse en la actividad productiva, darán sentido al cambio. Corremos el riesgo de que la mercantilizada visión contemporánea pretenda hacer que una institución eminentemente cultural –destinada a evitar que las nuevas generaciones sean “desmoralizadas y bárbaras”, como se celebraba en 1821– se convierta en una oficina expendedora de títulos. Ahora, además, se cierne el peligro de que maestros y alumnos, hoy fugaces espectros virtuales, prescindan del contacto inspirador y singular entre ellos para pasar a ser una parte más del espectáculo mediatizado. Las universidades son ámbitos de la cultura donde se producen decisivos encuentros entre las personas y no solo empresas a ser gestionadas. El respeto al conocimiento, no siempre “útil”, y a quienes piensan y crean, la valoración del esfuerzo y de la reflexión constituyen el sedimento que deja el paso por una buena universidad. Esa idea queda sintetizada en esta descripción de la experiencia universitaria que ha hecho la escritora mexicana Ángeles Mastretta: “La bendita universidad dio para todo. Dio para entender el amor y la barbarie, para una sorpresa tras otra, para descuartizar la fe de un monje y concebir la de un pagano. Dio para crear villanos y para reconstruir héroes y dio, es de esperar que siga dando, gente empeñada en pensar la verdad como una mezcla de verdades, el acuerdo como una consecuencia del respeto, la tolerancia como una virtud, la duda como la más ardua y sensata de las virtudes. Hemos de desear que la vida guarde a tan generosa universidad porque dio para cumplir los sueños que nunca soñamos y para sembrar los que aún no cumplimos”. Los jóvenes merecen que hagamos todo para preservar y transmitirles las posibilidades de lo humano que la naciente universidad “empresa de servicios” les está escamoteando. A ellos, los legítimos herederos de la cultura. Por eso, en esta celebración, expresemos nuestro deseo de que la vida guarde a esta generosa UBA que, con disensos y acuerdos, aciertos y errores, avances y retrocesos, ha hecho mucho para mejorar la Argentina y es imprescindible que siga haciéndolo en estas instancias cruciales. ßExrector de la Universidad de Buenos Aires (2002-2006)

Fuente: La Nación

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Leo Messi dejó de jugar en el Barsa y comenzará a hacerlo en el PSG. La noticia acaparó buena parte del interés de los medios de comunicación en los últimos días en desmedro del tiempo dedicado a la campaña electoral, los crímenes aberrantes y el momento en que arribará un nuevo cargamento de vacunas Sputnik V. Los televidentes, más que agradecidos.Como suele ocurrir, el hecho precipitó muchas otras decisiones. Tanto el Barsa como el PSG tuvieron que adecuar sus planteles de jugadores, sus finanzas, sus contratos, etc. Seguramente que habrá desplazamientos de patrocinantes, rediseño de camisetas, y Dios sabe cuántas cosas más.¿Sobrevivirá el Barsa a la salida de Messi? Seguro. ¿Sobrevivirá el PSG al ingreso de Leo? Espero que sí. La asimetría en la respuesta se debe a que podríamos estar delante de un nuevo ejemplo de la “maldición de los ganadores”, de la que hablaba John Maynard Keynes. No sería la primera vez que, llevados por el entusiasmo, los dirigentes de una organización toman una vía que termina probando ser inviable. Ojalá que éste no sea el caso.También generó múltiples interpretaciones, conjeturas y críticas. Que Leo hizo bien, porque es un profesional y encontró quien le pagaba más; que hizo mal porque tenía una deuda de gratitud con el Barsa; que este último club no hizo suficientes esfuerzos para retenerlo; que quería hacerlo pero la Liga española no se lo permitió; que el PSG compitió de manera desleal, consiguiendo fondos “extrafutbolísticos”; que no pensó en la educación y los amigos de sus hijos, a raíz de la mudanza de Barcelona a París; que le dio una alegría a una hinchada, pero una tristeza a otra, etc.Pero el hecho que inspiró estas líneas admite otra perspectiva, la mía, y la de muchos otros. La de la enorme cantidad de seres humanos que, esparcidos por todo el mundo, nos encanta ver fútbol, no somos hinchas ni del Barsa ni del PSG, y nos deleitamos viéndolo jugar a Leo. ¿Cuánto nos afectó el cambio de la camiseta que viste mientras hace maravillas en las canchas? Nada. Porque la tragedia para nosotros sería Messi lesionado, suspendido de por vida por mala conducta o preso por evasión impositiva.¿Quién se ocupa de nuestros intereses, los de los simples espectadores? Ninguna autoridad, a Dios gracias. La pulseada fue entre clubes y tuvo como consecuencia que Leo seguirá deleitándonos en las canchas. ¿Qué más podemos pedir?

Fuente: La Nación

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Spot radialUn spot radial de campaña oficialista reproduce a un ciudadano que dice: “Cuando termine la pandemia, voy a ir a visitar a mi abuela…”. Qué gracioso y patético a la vez. Mientras algunos aún hoy se cuidan de circular, otros no se han privado en el peor momento de mantener reuniones (aunque “oficiales”) desoyendo decretos que emanaban de su propio puño y letra. Solo en la Argentina.Gastón Maizteguigmaiztegui@gmail.comBibliotecasLA NACION dio cuenta de la reapertura de la Biblioteca del Congreso y se agotaron los turnos. ¿Cuándo van a estar reabiertas todas las bibliotecas públicas dependientes del gobierno de la ciudad de Buenos Aires?Hugo PeriniDNI 10.224.705Zona liberadaLa exministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich visitó recientemente el aeropuerto de Tartagal, ciudad fronteriza ubicada en Salta, a pocos kilómetros de Bolivia y Paraguay. Allí señaló que durante su gestión la Fuerza Aérea había instalado un radar especial para detectar aviones del narcotráfico, con una inversión millonaria que hizo Invap, y también había una base de aviones de la Fuerza Aérea para la intercepción de aviones del narcotráfico. Como se muestra en un video, el hangar ahora está vacío y el radar, apagado y sin funcionar, por lo que nuestras fronteras quedan como zona liberada y a merced de los aviones del narcotráfico, que se desplazan libremente. El funcionario que ordenó estas medidas debería ser investigado por sus superiores y, como mínimo, denunciado penalmente por incumplimiento de los deberes de funcionario público.Ricardo E. FríasDNI 4.362.046Atentado de 1975El coronel (R) Florencio Olmos debería informarse adecuadamente antes de emitir una acusación temeraria contra un ciudadano, y disculparse por su error luego de contar con los datos reales, que pueden ser fácilmente confirmados con una simple visita a la hemeroteca. El atentado del que hace responsable a Jorge Taiana tuvo lugar el 4 de julio de 1975, y no el 4 de junio, como sostuvo erradamente en su carta. Resulta importante recalcarlo porque sucedió días después de que Taiana fue detenido con su esposa por fuerzas de seguridad. La noticia de la detención fue publicada en la nacion el 29 de junio de ese mismo año, y se señaló que se había producido en la madrugada del 27 de junio, por personal de la Superintendencia de Seguridad Federal.Sergio StradoliniDNI 16.978.246La inflaciónEl ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que la inflación es un fenómeno de responsabilidad colectiva y no solo del Estado. Me pregunto cuál es mi cuotaparte de responsabilidad de este flagelo crónico que devora nuestro devaluado peso. ¿Qué culpa tenemos nosotros, los ciudadanos de a pie, que hacemos malabares para llegar no ya a fin de mes, sino con suerte a mediados? ¿También nos tenemos que hacer cargo de esto?No solo nos reta el Presidente a diario, sino que ahora parece que en cada hogar hubiera una máquina de hacer billetes funcionando las 24 horas, y disparando la inflación por las nubes. Por favor, que cada uno se haga cargo de lo que le toque. Tirar la pelota afuera no es “fair play”. Seamos adultos.Irene BianchiDNI 6.688.332MalvinasEn estos días se han producido públicamente diferencias en la apreciación sobre la soberanía de las Malvinas, tratando de incorporar las opiniones al enfrentamiento político. Cuando algunos políticos o escritores expresaron que “son territorio británico”, creo que no han hecho otra cosa que reconocer la realidad y no como una adhesión al derecho de Inglaterra a su soberanía. Por otra parte, es necesario diferenciar la controversia legal entre ambos países con la situación actual después de haber vivido y sufrido una guerra que dejó muchas heridas abiertas. En ocasión de haber escrito el libro La fragata Heroína, primer barco de bandera argentina que declaró nuestra soberanía en las islas, he tenido que revisar los acontecimientos posteriores, y saqué la conclusión de que ambas partes tienen sus razones, pero esa es mi posición como historiador, no como argentino que desde que comencé al colegio me dijeron lo que dicen los manuales. Sostengo que a nivel internacional la Argentina tiene que hacer valer los derechos que sustenta, pero no a convertir una historia incierta en argumentos políticos. Para terminar, se me ocurre pensar qué pasaría si se propusiera que los países europeos volvieran a tener soberanía sobre los territorios que poseían a principios del siglo XIX. Suena a un disparate.Jorge Federico LimaDNI 4.280.330DudaMi esposa y yo tenemos más de 80 años. Soy ciudadano de los Estados Unidos y residente legal de la Argentina. Mi esposa es ciudadana argentina y residente legal de los Estados Unidos. Ambos estamos atrapados en el bloqueo del virus Corona y vivimos en Buenos Aires. El sitio web de la embajada de los Estados Unidos establece que los ciudadanos estadounidenses en el extranjero deben seguir las políticas de los países para obtener vacunas contra el coronavirus. Ambos tuvimos la primera inyección de la vacuna Sputnik V en marzo de este año, pero la segunda aún no está disponible en la Argentina.Si mi esposa o yo estamos expuestos al virus, o si alguno de nosotros muere a causa del virus, ¿contra quién debería nuestra familia entablar demandas por homicidio culposo? ¿El gobierno de la Argentina o el gobierno de Estados Unidos, o ambos, ya que ambos gobiernos no hubieran podido proteger a sus ciudadanos?Thomas ReeseDNI 95.810.700En la Red FacebookMessi en el PSG“Ojalá brilles. ¡Te lo merecés Lio!”- Graciela Fandi“Grande”- Graciela Mabel“Los del Barca lo van a lamentar… Messi por siempre, no me interesa el Barcelona… él es único en donde quiera que esté”- María Torrondell“Éxitos, genio”- Amanda GerstnerLos textos destinados a esta sección no deben exceder las 15 líneas o los 1100 caracteres. Debe constar el nombre del remitente, firma, domicilio, teléfono y número de documento. Por razones de espacio y de estilo, LA NACION podrá seleccionar el material y editarlo. Los mensajes deben enviarse a: cartas@lanacion.com.ar o a la dirección: Av. Del Libertador 101, Vicente López (B1638BEA)

Fuente: La Nación

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Spot radialUn spot radial de campaña oficialista reproduce a un ciudadano que dice: “Cuando termine la pandemia, voy a ir a visitar a mi abuela…”. Qué gracioso y patético a la vez. Mientras algunos aún hoy se cuidan de circular, otros no se han privado en el peor momento de mantener reuniones (aunque “oficiales”) desoyendo decretos que emanaban de su propio puño y letra. Solo en la Argentina.Gastón Maizteguigmaiztegui@gmail.comBibliotecasLA NACION dio cuenta de la reapertura de la Biblioteca del Congreso y se agotaron los turnos. ¿Cuándo van a estar reabiertas todas las bibliotecas públicas dependientes del gobierno de la ciudad de Buenos Aires?Hugo PeriniDNI 10.224.705Zona liberadaLa exministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich visitó recientemente el aeropuerto de Tartagal, ciudad fronteriza ubicada en Salta, a pocos kilómetros de Bolivia y Paraguay. Allí señaló que durante su gestión la Fuerza Aérea había instalado un radar especial para detectar aviones del narcotráfico, con una inversión millonaria que hizo Invap, y también había una base de aviones de la Fuerza Aérea para la intercepción de aviones del narcotráfico. Como se muestra en un video, el hangar ahora está vacío y el radar, apagado y sin funcionar, por lo que nuestras fronteras quedan como zona liberada y a merced de los aviones del narcotráfico, que se desplazan libremente. El funcionario que ordenó estas medidas debería ser investigado por sus superiores y, como mínimo, denunciado penalmente por incumplimiento de los deberes de funcionario público.Ricardo E. FríasDNI 4.362.046Atentado de 1975El coronel (R) Florencio Olmos debería informarse adecuadamente antes de emitir una acusación temeraria contra un ciudadano, y disculparse por su error luego de contar con los datos reales, que pueden ser fácilmente confirmados con una simple visita a la hemeroteca. El atentado del que hace responsable a Jorge Taiana tuvo lugar el 4 de julio de 1975, y no el 4 de junio, como sostuvo erradamente en su carta. Resulta importante recalcarlo porque sucedió días después de que Taiana fue detenido con su esposa por fuerzas de seguridad. La noticia de la detención fue publicada en la nacion el 29 de junio de ese mismo año, y se señaló que se había producido en la madrugada del 27 de junio, por personal de la Superintendencia de Seguridad Federal.Sergio StradoliniDNI 16.978.246La inflaciónEl ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que la inflación es un fenómeno de responsabilidad colectiva y no solo del Estado. Me pregunto cuál es mi cuotaparte de responsabilidad de este flagelo crónico que devora nuestro devaluado peso. ¿Qué culpa tenemos nosotros, los ciudadanos de a pie, que hacemos malabares para llegar no ya a fin de mes, sino con suerte a mediados? ¿También nos tenemos que hacer cargo de esto?No solo nos reta el Presidente a diario, sino que ahora parece que en cada hogar hubiera una máquina de hacer billetes funcionando las 24 horas, y disparando la inflación por las nubes. Por favor, que cada uno se haga cargo de lo que le toque. Tirar la pelota afuera no es “fair play”. Seamos adultos.Irene BianchiDNI 6.688.332MalvinasEn estos días se han producido públicamente diferencias en la apreciación sobre la soberanía de las Malvinas, tratando de incorporar las opiniones al enfrentamiento político. Cuando algunos políticos o escritores expresaron que “son territorio británico”, creo que no han hecho otra cosa que reconocer la realidad y no como una adhesión al derecho de Inglaterra a su soberanía. Por otra parte, es necesario diferenciar la controversia legal entre ambos países con la situación actual después de haber vivido y sufrido una guerra que dejó muchas heridas abiertas. En ocasión de haber escrito el libro La fragata Heroína, primer barco de bandera argentina que declaró nuestra soberanía en las islas, he tenido que revisar los acontecimientos posteriores, y saqué la conclusión de que ambas partes tienen sus razones, pero esa es mi posición como historiador, no como argentino que desde que comencé al colegio me dijeron lo que dicen los manuales. Sostengo que a nivel internacional la Argentina tiene que hacer valer los derechos que sustenta, pero no a convertir una historia incierta en argumentos políticos. Para terminar, se me ocurre pensar qué pasaría si se propusiera que los países europeos volvieran a tener soberanía sobre los territorios que poseían a principios del siglo XIX. Suena a un disparate.Jorge Federico LimaDNI 4.280.330DudaMi esposa y yo tenemos más de 80 años. Soy ciudadano de los Estados Unidos y residente legal de la Argentina. Mi esposa es ciudadana argentina y residente legal de los Estados Unidos. Ambos estamos atrapados en el bloqueo del virus Corona y vivimos en Buenos Aires. El sitio web de la embajada de los Estados Unidos establece que los ciudadanos estadounidenses en el extranjero deben seguir las políticas de los países para obtener vacunas contra el coronavirus. Ambos tuvimos la primera inyección de la vacuna Sputnik V en marzo de este año, pero la segunda aún no está disponible en la Argentina.Si mi esposa o yo estamos expuestos al virus, o si alguno de nosotros muere a causa del virus, ¿contra quién debería nuestra familia entablar demandas por homicidio culposo? ¿El gobierno de la Argentina o el gobierno de Estados Unidos, o ambos, ya que ambos gobiernos no hubieran podido proteger a sus ciudadanos?Thomas ReeseDNI 95.810.700En la Red FacebookMessi en el PSG“Ojalá brilles. ¡Te lo merecés Lio!”- Graciela Fandi“Grande”- Graciela Mabel“Los del Barca lo van a lamentar… Messi por siempre, no me interesa el Barcelona… él es único en donde quiera que esté”- María Torrondell“Éxitos, genio”- Amanda GerstnerLos textos destinados a esta sección no deben exceder las 15 líneas o los 1100 caracteres. Debe constar el nombre del remitente, firma, domicilio, teléfono y número de documento. Por razones de espacio y de estilo, LA NACION podrá seleccionar el material y editarlo. Los mensajes deben enviarse a: cartas@lanacion.com.ar o a la dirección: Av. Del Libertador 101, Vicente López (B1638BEA)

Fuente: La Nación

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