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Rafael Mathus Ruiz

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Rafael Mathus Ruiz Messages

WASHINGTON.- Son casi cinco billones de dólares. Incluyen inversiones en autopistas, aeropuertos, trenes, puentes y puertos, agua y electricidad, banda ancha, autos y autobuses eléctricos, la preservación del medio ambiente, y un gigantesco aumento del gasto en “infraestructura humana” que llevará a una histórica ampliación de los programas sociales, junto con un recorte masivo de impuestos para la clase media.Divididos, el presidente Joe Biden y los demócratas buscan sacar en los próximos días del Congreso dos proyectos de ley que, si llegan al escritorio del Salón Oval para la firma del mandatario, transformarán a Estados Unidos, y tocarán la vida de cada habitante del país. Los medios los llaman “la agenda doméstica de Biden”, y la Casa Blanca pone todo bajo el mantra forjado durante la campaña presidencial de Biden: “Reconstruir Mejor”. Etiquetas de lado, Biden se juega estos días gran parte de la salud de su presidencia luego de un verano para el olvido en el que se desplomó su popularidad.Volcán de La Palma, en vivo: el avance de la lava en directo y la posible llegada al marY para sumar una dosis de drama, ambos proyectos se definen en medio de una pelea política que amenaza con descarrillar la recuperación a la pandemia del coronavirus, y puede llevar a Estados Unidos a su primer default si el Congreso no sube el límite de endeudamiento del gobierno federal, conocido como “el techo de la deuda”.“Este es claramente un momento crucial, es claramente un momento delicado”, graficó la vocera presidencial, Jen Psaki.Los dos proyectos de la agenda doméstica de Biden son un plan de obras públicas por 1,2 billón de dólares que ya fue aprobado por el Senado, y que incluye más de 500.000 millones de dólares en inversiones nuevas, y un paquete de 3,5 billones de dólares –uno de los planes fiscales más grandes de la historia– que contempla varias iniciativas de la izquierda demócrata, como la educación preescolar, una ampliación del gasto en educación para estudiantes universitarios y en la cobertura de salud para niños, y ancianos, a través del programa Medicare. El plan también incluye la extensión de un crédito fiscal para las parejas con hijos, similar a la Asignación Universal por Hijo (AUH) argentina.Uruguay rebaja impuestos y precios de suministros a comerciantes ante la apertura de fronteras con la Argentina y BrasilLa ofensiva de los demócratas puede ser transformadora. De aprobarse, ambos paquetes ayudarán a mejorar la competitividad y apuntalar la competencia con China al renovar la alicaída infraestructura de la primera potencia global, reforzarán la lucha contra el cambio climático, y generarán millones de puestos de trabajo durante los próximos años, además de reducir la desigualdad y la pobreza. Ambos planes redundarán, también, en un aumento del déficit fiscal y la deuda.Aunque algunos senadores republicanos respaldaron el plan de obras, la oposición aparece unida en el espanto que les provoca el segundo paquete, al que han tildado, irresponsable, y un “caballo de Troya” para llevar al país al socialismo y generar dependencia del Estado “de la cuna a la tumba”.“Los demócratas están empeñados en forzar 5 billones de dólares de gasto público en una fiesta de gasto socialista. Eso es más de lo que Estados Unidos gastó durante toda la Segunda Guerra Mundial”, advirtió el líder republicano de la Cámara baja, Kevin McCarthy. “El resultado será más inflación e impuestos más altos para todos”, cerró.Biden y los demócratas consideran que la aprobación de su agenda doméstica es crítica para el éxito de su gobierno, y un antídoto contra un eventual retorno de Donald Trump al poder. Luego de la caótica retirada de Afganistán, que hundió la popularidad de Biden, la Casa Blanca puso todas sus fichas en esa agenda doméstica, que incluye anhelos añejos de la izquierda demócrata. El senador socialista, Bernie Sanders, ha sido uno de los principales defensores de la expansión del gasto público.La desastrosa salida de las tropas norteamericanas de Kabul, ayudó a hundir la popularidad del presidente (Xinhua /)Para llevar ambos proyectos a buen puerto y cantar victoria, los demócratas deben superar un último obstáculo: su propia grieta interna. Biden y la cúpula demócrata en el Congreso sellaron primero un acuerdo para mover ambos proyectos juntos con el fin de forzar a los moderados a respaldar la ampliación de los programas sociales, una estrategia riesgosa que puede poner en peligro la aprobación de toda la agenda. Los demócratas no pueden perder un solo voto en el Senado.Pero la resistencia de los moderados al paquete de 3,5 billones de dólares llevó a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a cambiar la estrategia en las últimas horas y a contemplar desacoplar ambos proyectos y buscar, primero, sacar el plan de infraestructura. Aunque esa movida puede resultar exitosa para aprobar el plan de obras públicas, puede terminar de hundir la expansión del gasto social sin el respaldo del ala moderada del oficialismo.A la par, el Congreso debe aprobar una ampliación del techo de la deuda y una legislación para financiar al gobierno federal y evitar un “cierre”, un trauma que Estados Unidos ha atravesado infinidad de veces en el pasado. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, dijo en el Congreso que el gobierno federal tiene fondos suficientes para financiar gastos ya aprobados hasta el próximo 18 de octubre. Si el Congreso no amplía el límite de endeudamiento para esa fecha, Estados Unidos puede caer en default.En 2011, la misma discusión durante el gobierno de Barack Obama puso al país al borde una cesación de pagos, y llevó a la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor´s a rebajar la calificación de Estados Unidos, que perdió la nota más alta “AAA” y pasó a la categoría “AA+”.“Un cierre del gobierno afectaría nuestra capacidad para responder a la pandemia e interrumpiría las operaciones gubernamentales normales”, advirtió Yellen. “Por doloroso que sea, no cumplir con el límite de la deuda y no cumplir con nuestras obligaciones nacionales sería mucho peor, probablemente provocando un colapso financiero histórico y haciendo que nuestra economía caiga en recesión”, advirtió.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- Horacio Rodríguez Larreta es el primer presidenciable de Juntos por el Cambio que viajó a Estados Unidos después del triunfo en las elecciones primarias, del cual fue uno de los gestores. Pero Larreta intentó quitar la atención de 2023, y evitó darle una impronta política a su viaje, que tuvo una agenda muy cuidada, enfocada en la promoción de la ciudad y la lucha contra el cambio climático. Con todo, el jefe de gobierno porteño trajo un mensaje de cara al futuro: la oposición está unida.Luego de pasar menos de 24 horas en Washington, Larreta se despertó temprano el sábado para viajar a Nueva York, donde el lunes verá a inversores, bonistas, empresarios y analistas de Wall Street en el Consejo de las Américas, una parada de rigor en Manhattan para los políticos de América latina. A sabiendas de que habrá preguntas sobre 2023, Larreta ya tiene una respuesta preparada: todavía falta mucho.“Les voy a contestar lo que creo, que falta mucho para eso. Todavía ni siquiera están terminadas las elecciones intermedias. Obviamente, en Juntos por el Cambio tomamos como un mensaje de apoyo haber ganado la elección, pero tenemos que seguir trabajando, tenemos que consolidar nuestro rol de oposición”, dijo Larreta, en un encuentro con corresponsales argentinos en Washington, antes de emprender su viaje.“Tenemos el desafío ahora de consolidar la integración de las listas, porque el valor de la unidad de la oposición para mi es lo más importante de todo. El valor más importante, y eso si lo voy a transmitir, es que la oposición está unida. Lo demostramos en las PASO, y lo demostramos con la integración de las listas”, definió el jefe del gobierno porteño.Horacio Rodríguez Larreta durante su paso por WashingtonEse “valor de la unidad” es uno de los mensajes que Larreta ofrecerá para marcar una diferencia con el Frente de Todos, que luego de la derrota electoral debió navegar una traumática reconfiguración que dejó las internas a la vista. Larreta también ofrecerá un diagnóstico sobre la coyuntura del país, mostrará los números de su gestión y buscará apuntalar el reposicionamiento internacional de la ciudad.“Voy a decir lo que decimos públicamente, voy a compartir mi preocupación por la situación económica y social de la Argentina, con la salvedad de que nunca hablo mal del país en el extranjero, de ninguna manera. Empiezo siempre por enfatizar el potencial enorme de la Argentina, cosa en la que creo. Las preocupaciones coyunturales no significan que no crea en la Argentina, y lo transmita con mucha convicción, como siempre”, afirmó.Larreta trazó un balance positivo de su paso por Washington, donde pasó por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y se reunió con un grupo de más de 40 argentinos, a los que convocó a ser “embajadores de la ciudad”. El foco de su agenda en la crisis climática lo puso en sintonía con el gobierno de Joe Biden, que puso a la lucha contra los efectos del calentamiento global al tope de la lista de prioridades. El encuentro con Kerry fue el punto más alto de su paso por la capital, y la presencia en esa reunión de Ricardo Zuñiga, uno de los principales diplomáticos de la administración demócrata para América latina, ofreció una pauta del interés que existe en Washington en el jefe de gobierno porteño, sobre todo luego del imprevisto resultado en las primarias, que le agregó puntos a su gira. Zuñiga lo felicitó.Horacio Rodríguez Larreta durante su paso por WashingtonEl larretismo aspira ahora a ampliar el triunfo de las primarias en la elección general de noviembre. Plantean una pelea voto por voto. “Vamos a trabajar para crecer, vamos a ir a buscar los votos uno por uno”, anticipan fuentes cercanas a Larreta. La estrategia será crecer hacia el centro, en busca de lo que grafican como “el votante moderado, peronista no kirchnerista desencantado”, los votos de Sergio Massa o Juan Schiaretti, o el voto pendular, que pasó de Mauricio Macri a Alberto Fernández.El principal objetivo es quebrar el quórum del oficialismo en el Senado, una meta para la cual creen que serán decisivas dos provincias: La Pampa y Chubut. La impronta de la campaña será la misma: el mensaje evitará la confrontación y pondrá el acento en el trabajo, la educación y la seguridad. Habrá una renovada intensidad, anticipan en el larretismo, donde perciben otro entusiasmo luego del imprevisto triunfo en las primarias. El caos en el que se vio encerrado el Gobierno tras la derrota les dará más impulso, intuyen.El camino hacia 2023 aparece ahora con un poco más de nitidez. Con el radicalismo fortalecido, en el larretismo ratifican su vocación acuerdista y hablan ya no de una coalición electoral o una coalición parlamentaria, como era el Cambiemos original de Mauricio Macri –distinguen–, sino de una “coalición de gobierno”, donde cada socio tenga una representatividad acorde al peso de sus acciones. No ven a Javier Milei adentro, sino afuera, a la derecha de Juntos por el Cambio, una presencia que además sirve para reforzar el carácter centrista del que quieren empapar a la coalición.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- Horacio Rodríguez Larreta tuvo su primer contacto directo con la Casa Blanca. Unas horas después de haber aterrizado en Washington para una gira oficial en Estados Unidos, el jefe de gobierno porteño se puso un traje, y se reunió y se sacó una foto junto a John Kerry, el principal funcionario del gobierno de Joe Biden para la lucha contra el cambio climático, uno de los objetivos prioritarios de la administración demócrata.El encuentro con Kerry fue la actividad más destacada de Larreta en el primer día de su gira norteamericana en medio de la campaña electoral en la Argentina. El alcalde –que dejó su tradicional camiseta negra por un saco azul oscuro y una corbata al tono para sus reuniones en Washington– mantuvo un encuentro “muy cordial”, de 35 minutos, con Kerry en su oficina, destacaron en su comitiva.La reunión estuvo abocada al cambio climático. Larreta invitó a Kerry a participar de la Cumbre de Alcaldes C40 que se realizará el año próximo en Buenos Aires, y ambos hablaron del plan de acción climática de la ciudad, el papel de los alcaldes, y el acceso al financiamiento para acelerar la transición hacia una economía verde, y la próxima cumbre climática COP26 que se realizará el més próximo en Glasgow.Horacio Rodríguez Larreta, con John Kerry, en Washington DC“El cambio climático es un desafío urgente que debemos enfrentar todas las ciudades y países. Por eso, la cooperación internacional es fundamental para que podamos pensar juntos nuevas estrategias de inversión que prioricen proyectos urbanos orientados al cuidado de nuestros recursos y a la acción por el clima”, señaló Rodríguez Larreta, según un comunicado de la ciudad. “Juntos vamos a seguir cuidando el planeta y el futuro de las próximas generaciones”, agregó“Los alcaldes están en la primera línea de respuesta frente al cambio climático. Sin el compromiso de los alcaldes y los gobernadores no es posible llevar adelante la agenda de cambio climático”, apuntó Kerry, según indicó el mismo comunicado.Celac y OEA: las dos LatinoaméricasUn dato: en la reunión también estuvo Ricardo Zuñiga, uno de los principales funcionarios de Biden para América latina. Zuñiga es el número dos del Departamento del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, y el enviado Especial de Biden para el Triángulo Norte, y trabaja estrechamente con Juan González, el principal funcionario de Biden para la región. Larreta estuvo acompañado por Fernando Straface, el secretario general y de Relaciones Internacionales de la Ciudad.Kerry destacó el liderazgo regional de Rodríguez Larreta y el papel de los gobernadores y los alcaldes, indicó Straface. Ese papel fue clave en Estados Unidos luego de que Donald Trump sacó a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, del cual Kerry fue uno de los principales arquitectos. Hubo dos temas puntuales planteados por el jefe de gobierno porteño: el primero fue el acceso al financiamiento de las ciudades para llevar adelante las adaptaciones necesarias para lograr que las economías sean carbono-neutral, como, por ejemplo, cambiar la matriz energética. El segundo fue cómo generar una arquitectura internacional de compromisos para que las metas climáticas asumidas por países y ciudades se transformen en políticas sostenibles que sean mantenidas de un gobierno a otro.La agenda del día del alcalde porteño continuó con una reunión con Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe: una audiencia con Mauricio Claver-Carone, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Larreta ya había estado justamente en el BID, en 2019, en su anterior viaje a la capital norteamericana. El primer día de la gira finalizará con un encuentro con argentinos residentes en Washington.La gira le permite a Rodríguez Larreta mostrar un perfil internacional para su proyecto presidencialista y poner distancia de la campaña electoral en la Argentina luego del triunfo de Juntos por el Cambio en las primarias abiertas de las elecciones legislativas. La victoria en las primarias lo dejó fortalecido, con su proyecto presidencial intacto y en pie luego de que sus dos candidatos, María Eugenia Vidal y Diego Santilli, lograron imponerse en la interna partidaria de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, aunque sin arrasar.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- Luego de una semana de fuertes críticas por su política migratoria, el gobierno de Joe Biden anunció que los 15.000 migrantes haitianos que se habían instalado en un campamento bajo un puente cerca de Del Río, Texas, que encarnaron una nueva crisis humanitaria en la frontera, fueron removidos. Más de la mitad, alrededor de 8000, volvieron a México, mientras que otros 2000 fueron deportados de regreso a Haití y unos 5000 quedaron bajo custodia del gobierno federal, a la espera de ser deportados o de tener una oportunidad de permanecer en Estados Unidos.“No quedan migrantes en el campamento”, anunció el secretario de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.El drama de los haitianos en la frontera había desatado un escándalo y una ola de furia en Estados Unidos luego de que se viralizaron imágenes de agentes fronterizos de Estados Unidos a caballo, manoteando y atropellando a los migrantes. El gobierno de Joe Biden, que ha mantenido algunas tácticas y reglas de deportación aplicadas por el gobierno de Donald Trump, quedó acorralado por las críticas de la propia tropa demócrata, que lo acusaron de ser demasiado duro, de los republicanos, que tomaron el órdago de los haitianos como una nueva evidencia de que los demócratas alientan la llegada de migrantes y quieren promover “fronteras abiertas”, y de organizaciones civiles y de derechos humanos que lo acusaron de violar la legislación internacional y los derechos de los refugiados.“Estamos lidiando con un sistema de inmigración que no funciona y necesitamos una reforma legislativa”, afirmó Mayorkas, haciéndose eco de una de las justificaciones que ha dado la Casa Blanca ante las recurrentes crisis en la frontera.“Sabemos que esas imágenes conjuraron dolorosamente los peores elementos de la batalla en curso de nuestra nación contra el racismo sistémico”, agregó, en referencia a las imágenes de los agentes a caballo cargando contra inmigrantes negros.Bajo una enorme presión por una nueva crisis en la frontera con México, el presidente Joe Biden habó por primera vez del. Luego de un discurso en la Casa Blanca sobre la campaña de vacunación contra el coronavirus, Biden condenó el maltrato que le propinaron agentes fronterizos a migrantes haitianos al calificar el episodio como “una vergüenza”. El mandatario prometió que habrá “consecuencias”, aunque sin dar más detalles.Fue la primera vez que el presidente se refirió al episodio ocurrido días atrás cerca de Dle Río, en Texas, donde llegaron miles de haitianos luego de una larga procesión en busca de asilo en Estados Unidos. Los agentes fronterizos a caballo los manotearon, los atropellaron con sus caballos y blandieron sus riendas para expulsarlos de regreso a México a través del Río Grande. La escena generó un fuerte repudio, en particular de congresistas demócratas afroamericanos que la compararon con la esclavitud.Tercera dosis en EE.UU.: 20 millones de personas ya pueden aplicarse la vacuna de refuerzo contra el coronavirus“Es horrible lo que vieron. Ver a la gente haciendo lo que ellos hicieron, con caballos, atropellándolos”, dijo Biden a los periodistas en la Casa Blanca, luego de brindar un discurso sobre la campaña de vacunación contra el coronavirus, en una breve conferencia de prensa.Joe Biden habló por primera vez sobre la crisis migratoria (Patrick Semansky/)“Es escandaloso. Les prometo que esta gente pagará, habrá una investigación, habrá consecuencias. Va más allá de una vergüenza, es peligroso, está mal, envía un mensaje equivocado a todo el mundo, envía el mensaje equivocado a casa. Simplemente no representa quiénes somos”, remarcó el mandatario.Biden tocó por primera vez el tema un día después de que Daniel Foote, un diplomático de carrera, presentó su renuncia como enviado especial para Haití con una durísima carta de dos carillas en la cual hilvanó críticas y acusaciones muy ásperas a su gobierno. Foote calificó la decisión de la Casa Blanca de expulsar a los haitianos –de acuerdo con las leyes y las reglas vigentes– de “inhumana y contraproducente”, y dijo que el enfoque del gobierno norteamericano para intentar ayudar a Haití era “profundamente defectuoso”.“Parecía que estaban los Rolling Stones”: la intimidad del viaje de Angela Merkel a la Argentina en 2018La carta de Foote había sumado la primera crítica interna en el gobierno de Biden a la ola de furia que desató el manejo de la Casa Blanca a la crisis humanitaria en la frontera con México, que volvió a las primeras planas con las imágenes de haitianos acosados por los agentes fronterizos. Foote sumó su voz a las críticas de demócratas, republicanos, organizaciones civiles y de derechos humanos. Y además de denostar el enfoque de Biden para lidiar con los haitianos, sacó a relucir lo que a su juicio fue un desmanejo de su trabajo como enviado especial, un cargo de alto nivel en la jerarquía burocrática del gobierno federal con acceso directo al presidente.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.– Joe Biden y Alberto Fernández tienen algo en común: ambos son blanco de críticas feroces de sus opositores, pero también de su propia tropa, y enfrentan dificultades para tejer consensos en sus coaliciones. Para el mandatario argentino, la tarea de hilvanar un plan para encarrilar la economía se ha convertido en una cruzada de desenlace incierto. El yugo de Biden es la política migratoria, y una sucesión de crisis en la frontera con México.La llegada de miles de haitianos a Del Río, Texas, en busca de asilo volvió a dejar al descubierto las enormes dificultades que enfrenta la Casa Blanca para tejer una política migratoria –un tema políticamente muy sensible en Estados Unidos– acorde a la realidad y las promesas de campaña de Biden. La llegada de los migrantes haitianos a Texas, y el trato que recibieron, terminó por desatar la furia de todos contra el mandatario: demócratas, republicanos, organizaciones civiles y de derechos humanos, y provocó incluso una queja pública del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su tradicional conferencia de prensa mañanera.El increíble anuncio del líder de Al-Qaeda mientras los talibanes recuperaban el poder en Afganistán“Ya basta de discurso, ya hace falta acción”, reprochó López Obrador, al reclamar que Estados Unidos envíe 4000 millones de dólares comprometidos para los países del llamado “Triángulo del Norte”, Honduras, Guatemala y El Salvador, para lidiar con el aluvión de migrantes.Migrantes mayoritariamente haitianos, junto al río Grande (JOHN MOORE/)El malestar por el trato que se vio a los más de 10.000 haitianos que cruzaron el Río Grande y se instalaron debajo de un puente cerca de Del Río, en Texas, brotó de todos los frentes. Los demócratas condenaron el maltrato que le propinaron agentes fronterizos a caballo, y cargaron contra Biden por mantener políticas inhumanas diseñadas por el gobierno de Donald Trump que los condena a ser expulsados sin poder pedir asilo. Los más radicales exigieron frenar las deportaciones. Los republicanos repiten cada vez que pueden que Biden va por “fronteras abiertas”. Y las organizaciones civiles acusaron a la Casa Blanca de ignorar el andamiaje legal internacional que garantiza el derecho al asilo.EE.UU. aceptaría extranjeros con AstraZeneca y todavía evalúa el resto de las vacunasCon su reforma migratoria atrancada en la grieta en el Congreso, Biden, quien llegó a la Casa Blanca con la promesa de darle a los extranjeros un trato “más humano”, aparece atado de manos. Intentó revertir las reglas que puso en marcha Trump para frenar la llegada de refugiados y negarles el asilo, pero los republicanos lo frenaron en la Justicia. El resultado fue que Biden se vio obligado a mantener prácticas del gobierno de Trump, como la expulsión directa de migrantes que llegan al país a solicitar asilo.Las imágenes de agentes fronterizos a caballo, manoteando y agitando sus riendas a los migrantes y forzándolos a regresar por el Río Grande a México terminó por echar más combustible a la furia de todos los bandos.Guardias fronterizos a caballo tratan de impedir el paso de migrantes que cruzan el río Bravo desde Ciudad Acuña, México, a Del Rio, Texas“Estamos siguiendo las políticas de Trump […] ¿¡qué demonios estamos haciendo!? Lo que vimos nos lleva para atrás cientos de años, lo que vimos es peor que lo que vimos en la esclavitud”, se despachó, furiosa, la congresista demócrata Maxine Waters, una de las voces filosas del oficialismo, en una conferencia de prensa de varios congresistas fuera del Capitolio, bajo la lluvia. En el podio se veía un cartel que decía: “El asilo es un derecho humano”.Los republicanos acusaron a Biden de apoyar una política de “fronteras abiertas” –por más que su gobierno haga exactamente lo contrario–, y se preparan para usar las crisis en la frontera como principal munición de campaña en la pelea por el Congreso el año próximo. El gobernador de Texas, Greg Abbott, despachó decenas patrulleros estatales a la frontera para armar una muralla a la vera del Río Grande, e impedir la llegada de más migrantes. “El gobierno de Biden no está haciendo nada con este problema, así que Texas tuvo que dar el paso al frente”, desafió Abbott.Varias organizaciones civiles, como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés); America’s Voice, que se dedica a defender derechos de los inmigrantes; la Asociación de Abogados Migratorios; y Amnistía Internacional, y Human Rights Watch (HRW) pusieron el foco en las similitudes que ha tenido hasta ahora la política migratoria de Biden con la de Trump. HRW acusó al gobierno de Biden de darle la espalda a la ley internacional que protege a los refugiados y aplicar políticas “abusivas”.Haitianos deportados de Estados Unidos tratan de subir al mismo avión en el que viajaron a su país de origen, en el Aeropuerto Toussaint Louverture, en Puerto Príncipe, Haití“El gobierno de Estados Unidos mostró un total desprecio por el derecho a solicitar asilo cuando envió agentes a caballo con las riendas agitando para controlar y disuadir a esta población migrante mayoritariamente negra”, dijo en un comunicado Alison Parker, directora de HRW en Estados Unidos.“Este tratamiento violento de los haitianos en la frontera es solo el último ejemplo de políticas fronterizas estadounidenses discriminatorias, abusivas e ilegales que están devolviendo a las personas al daño y al desastre humanitario”, enfatizó.Sin un final a la vista para la crisis en la frontera, el gobierno pareció quedarse sin aliados ni defensores. La vocera presidencial, Jen Psaki, insistió en que la Casa Blanca no va a tolerar el “tratamiento inhumano” que se dio a los haitianos, y sin grandes medidas de por medio, puso sus esperanzas en que el Congreso encuentre una salida para aprobar una reforma migratoria, algo que no ha pasado desde 1986.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- El gobierno de Joe Biden reiteró que el futuro acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) enviará una “señal poderosa” al resto de los mercados emergentes en una época en la cual la pandemia del coronavirus ha sembrado crisis económicas en todo el mundo y ha elevado las necesidades de financiamiento.El mensaje lo brindó, otra vez, el director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Juan González, el hombre que lleva la relación del gobierno de Joe Biden con América latina. En una entrevista para el podcast de la revista Americas Quarterly, González indicó que el gobierno de Alberto Fernández ha sido “increíblemente receptivo” al vínculo con la Casa Blanca, destacó el trabajo del embajador argentino, Jorge Argüello, y reiteró que buscan “ayudar a facilitar” el diálogo con el Fondo.“La forma en la cual la Argentina resuelva su relación con el FMI enviará una señal poderosa a los mercados emergentes que están atravesando ellos mismos unas crisis económicas muy problemáticas”, dijo González. “Nos hemos involucrado activamente para tratar no solo de desarrollar una relación bilateral constructiva con la Argentina, sino también de ayudar a facilitar el diálogo con el FMI”, agregó.La entrevista, que fue difundida el pasado 16 de septiembre, ofreció una nueva señal de respaldo de la administración de Biden a la negociación que el gobierno de Alberto Fernández lleva adelante con el Fondo para refinanciar la deuda por alrededor de 45.000 millones de dólares que dejó Mauricio Macri. A principios de agosto, luego de una visita al país con el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, González ya había dicho lo mismo y había dejado en claro la relevancia de la negociación argentina para el resto del mundo.“Estamos en una situación verdaderamente única en el mundo. Siendo el país con el mayor crédito del FMI, el modo en que la institución llegue a una resolución con la Argentina enviará un mensaje no solo a la región sino a otros mercados emergentes que están luchando financieramente. Necesitamos que el FMI apoye”, había dicho el funcionario en ese momento. Estados Unidos tiene interés en que las instituciones internacionales respondan al desafío actual, trabajen con Argentina. No estamos desarrollando solo una solución específica para la Argentina sino que será un precedente para otros mercados que enfrentan desafíos similares”, afirmó.Las negociaciones entre la Argentina y el Fondo han quedado en un punto muerto a la espera de las elecciones legislativas de noviembre próximo. La expectativa en Estados Unidos es que recién después de los comicios la Casa Rosada buscará cerrar un nuevo programa con el Fondo, antes de la fecha límite el próximo 31 de marzo acordada con el Club de París. Ya con el ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificado al frente del equipo económico, la expectativa es que las negociaciones ganen temperatura luego de los comicios y el acuerdo final se alcance a fines de este año o principios del próximo.El gobierno de Alberto Fernández busca obtener una quita en la tasa de interés con la eliminación de los sobrecargos que cobra el FMI a los préstamos muy altos, una reforma que requiere si o si el apoyo de Estados Unidos y el resto de las naciones que integran el G7.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- El gobierno de Joe Biden reiteró que el futuro acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) enviará una “señal poderosa” al resto de los mercados emergentes en una época en la cual la pandemia del coronavirus ha sembrado crisis económicas en todo el mundo y ha elevado las necesidades de financiamiento.El mensaje lo brindó, otra vez, el director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Juan González, el hombre que lleva la relación del gobierno de Joe Biden con América latina. En una entrevista para el podcast de la revista Americas Quarterly, González indicó que el gobierno de Alberto Fernández ha sido “increíblemente receptivo” al vínculo con la Casa Blanca, destacó el trabajo del embajador argentino, Jorge Argüello, y reiteró que buscan “ayudar a facilitar” el diálogo con el Fondo.“La forma en la cual la Argentina resuelva su relación con el FMI enviará una señal poderosa a los mercados emergentes que están atravesando ellos mismos unas crisis económicas muy problemáticas”, dijo González. “Nos hemos involucrado activamente para tratar no solo de desarrollar una relación bilateral constructiva con la Argentina, sino también de ayudar a facilitar el diálogo con el FMI”, agregó.La entrevista, que fue difundida el pasado 16 de septiembre, ofreció una nueva señal de respaldo de la administración de Biden a la negociación que el gobierno de Alberto Fernández lleva adelante con el Fondo para refinanciar la deuda por alrededor de 45.000 millones de dólares que dejó Mauricio Macri. A principios de agosto, luego de una visita al país con el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, González ya había dicho lo mismo y había dejado en claro la relevancia de la negociación argentina para el resto del mundo.“Estamos en una situación verdaderamente única en el mundo. Siendo el país con el mayor crédito del FMI, el modo en que la institución llegue a una resolución con la Argentina enviará un mensaje no solo a la región sino a otros mercados emergentes que están luchando financieramente. Necesitamos que el FMI apoye”, había dicho el funcionario en ese momento. Estados Unidos tiene interés en que las instituciones internacionales respondan al desafío actual, trabajen con Argentina. No estamos desarrollando solo una solución específica para la Argentina sino que será un precedente para otros mercados que enfrentan desafíos similares”, afirmó.Las negociaciones entre la Argentina y el Fondo han quedado en un punto muerto a la espera de las elecciones legislativas de noviembre próximo. La expectativa en Estados Unidos es que recién después de los comicios la Casa Rosada buscará cerrar un nuevo programa con el Fondo, antes de la fecha límite el próximo 31 de marzo acordada con el Club de París. Ya con el ministro de Economía, Martín Guzmán, ratificado al frente del equipo económico, la expectativa es que las negociaciones ganen temperatura luego de los comicios y el acuerdo final se alcance a fines de este año o principios del próximo.El gobierno de Alberto Fernández busca obtener una quita en la tasa de interés con la eliminación de los sobrecargos que cobra el FMI a los préstamos muy altos, una reforma que requiere si o si el apoyo de Estados Unidos y el resto de las naciones que integran el G7.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- Estados Unidos exigirá a partir de noviembre una prueba de vacunación contra el coronavirus a todos los extranjeros que quieran viajar al país. Luego de meses de presiones de los aliados europeos y las aerolíneas, la nueva regla del gobierno de Joe Biden reemplazará a la veda que había impuesto Donald Trump a la llegada de extranjeros desde varios países –incluida la UE, el Reino Unido, Brasil y China– debido a la pandemia.“Dulce y angelical”: quién era Gabby Petito, la joven viajera desaparecida que conmocionó a EE.UU.Los viajeros extranjeros que vuelen a Estados Unidos con una visa de visitante –ya sea de turista, B1, o de trabajo, como la H1B1, entre otras– deberán presentar una prueba de vacunación antes de abordar, además de un test negativo de Covid-19 negativa realizada dentro de los tres días previos al vuelo, anunció el coordinador de Covid-19 de la Casa Blanca, Jeff Zients.El gobierno de Biden también endurecerá los requisitos para el ingreso al país de los norteamericanos que no estén vacunados: deberán hacerse la prueba un día antes de su viaje a Estados Unidos, y demostrar que se realizarán otro después de ingresar.La Casa Blanca todavía debe informar que vacunas serán válidas para viajar a Estados Unidos. El gobierno federal aprobó las vacunas de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson. Las vacunas chinas, Sputnik V y AstraZeneca, que se aplicaron en la Argentina, no han sido autorizadas por Washington. Zients indicó que esa decisión quedará en manos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés).En esta foto de archivo, los viajeros esperan en fila para ingresar a un punto de control de la Administración de Seguridad del Transporte en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles antes de las vacaciones de Acción de Gracias, el 25 de noviembre de 2020Los visitantes vacunados no deberán realizar cuarentena tras arribar al país. Las aerolíneas deberán recopilar información de los viajeros internacionales para facilitar el rastreo de contactos. Los nuevos requisitos solo se aplican para los viajes aéreos, y no los terrestres.La nueva política reemplaza un mosaico de restricciones de viaje instituidas por primera vez por el presidente Donald Trump el año anterior, y reforzadas luego por Biden, que restringieron los viajes de los turistas extranjeros y ciertos residentes extranjeros con visas de trabajo para Estados Unidos provenientes del Reino Unido, la Unión Europea, Brasil, China, India, Irlanda, Irán y Sudáfrica. Algunos extranjeros habían quedado exentos de estas restricciones, como los residentes permanentes, los diplomáticos o los funcionarios de organismos internacionales. Giro del FMI: los US$5000 millones que Venezuela no recibe porque el gobierno y la oposición no se ponen de acuerdoLa Casa Blanca enfrentaba desde hace meses una fuertísima presión de la Unión Europea y de las aerolíneas para abrir las fronteras a los extranjeros y apuntalar el turismo y la recuperación de la economía. La “veda a los viajeros” había perdido ya validez científica: Estados Unidos permitía la llegada de visitantes desde países como Colombia, México o la Argentina, pero mantenía vedada a los países de la Unión Europea, donde la vacunación está mucho más avanzada y los contagios son mucho más bajos.Para Biden, quien llegó a la Casa con la promesa de “seguir a la ciencia” en sus decisiones, sostener la veda se había tornado en una misión poco menos que imposible.Pero el surgimiento de la variante delta, que hizo estragos en Estados Unidos, y el rebote de los contagios, las hospitalizaciones y las muertes en Estados Unidos le restaron margen político a la Casa Blanca para levantar restricciones a extranjeros. El gobierno de Biden además se había mostrado muy renuente a exigir una prueba de vacunación por el conflicto que eso podía llegar a acarrear con la protección de la privacidad de las personas y las decisiones individuales.Fin del turismo de vacunasLas nuevas exigencias, que la Casa Blanca se preparaba para anunciar esta tarde, y fueron anticipadas primero por el Financial Times, implica en los hechos el fin del turismo de vacunas a Estados Unidos.Decenas de miles de argentinos viajaron este año a Estados Unidos para inmunizarse ante la falta de vacunas en la Argentina, algo que también hicieron miles de otros ciudadanos de países como México, Colombia, Panamá o Costa Rica, por citar algunos. Ahora, con las nuevas reglas que implementó la Casa Blanca, la posibilidad de viajar a Estados Unidos sin estar vacunado estará vedada.Las oficinas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en Atlanta, Estados Unidos. Zients declaró que las vacunas permitidas para entrar al país estará en manos de los CDC.El gobierno de Biden ha donado más de 35 millones de dosis de vacunas a América latina, y ha prometido ser un “arsenal de vacunas” para el resto del mundo. Pero la Casa Blanca se prepara también para comenzar a aplicar una tercera dosis de la vacuna, o un refuerzo, a las personas mayores de 65 años o a quienes tengan alguna comorbilidad, una decisión que algunos temen pueda llegar a recortar las donaciones a otros países.La Organización Mundial de la Salud ha pedido privilegiar a los países en desarrollo donde la vacunación está muy rezagada antes que comenzar a dar refuerzos.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- La crisis política que se desató en el gobierno de Alberto Fernández luego del virtual portazo que dieron los ministros de La Cámpora o que responden a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, aceleró los tiempos de una definición clave que aguardan analistas, inversores y funcionarios que siguen los vaivenes de la Argentina en Wall Street, y también en Washington: qué rumbo tomará la Casa Rosada tras la bofetada electoral que sufrió el Frente de Todos.El resultado de las elecciones primarias profundizó la incertidumbre sobre esa definición. Sin mucha información, las especulaciones apuntaban a tres alternativas: una radicalización, un giro al mercado, o un “siga, siga”, con las mismas dificultades de siempre, agravadas por el paso del tiempo y la desidia. Ahora el caos político en el que quedó hundido el gabinete tras el portazo que dio el kirchnerismo dejó a todos a la espera de ver qué respuesta brinda la resolución de la crisis de identidad de la coalición gobernante.El veredicto se esperaba recién para después de las elecciones generales de noviembre. La movida del kirchnerismo aceleró los tiempos.El interrogante central era si habría una salida anticipada del ministro de Economía, Martín Guzmán, principal blanco del cristinismo, a quien en Estados Unidos siempre vieron como un antídoto contra la radicalización y un garante un acuerdo potable con el Fondo Monetario Internacional (FMI), uno de los epicentros de esa inquietud. Guzmán tejió un buen vínculo con Kristalina Georgieva y el staff, quienes no han ocultado su sintonía con el jefe del Palacio de Hacienda.Quién reemplace eventualmente a Guzmán –aun si resiste este último embate, nadie espera que se quede después de cerrar el acuerdo con el Fondo– dirá, también, qué dirección tomará el Gobierno. Curiosamente, ninguno de los dos extremos que aparecen como alternativas, una suerte de “vamos por todo” cristinista que ponga plata en el bolsillo de la gente o un pragmatismo pro-mercado que haga las reformas que quiere Wall Street y el Fondo cree necesarias, parecen ser los escenarios más plausibles. El Gobierno no tiene plata para el primero, o voluntad política para el segundo. La opción que queda es más de lo mismo. El veredicto se tejía puertas adentro en la Casa Rosada.

Fuente: La Nación

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WASHINGTON.- A principios de junio, Estados Unidos aparecía al frente de la vacunación global contra el coronavirus, por delante de los países desarrollados, salvo de Israel. Ahora aparece relegado, detrás del resto de los socios del G-7 y otras naciones europeas como Portugal, España, Dinamarca, Noruega o Bélgica. El motivo: unos 80 millones de norteamericanos díscolos, que aún se niegan a recibir el pinchazo. La consecuencia ha sido un brutal repunte de las muertes por Covid-19, que ha llevado al gobierno de Joe Biden a librar la última batalla cultural de la pandemia: obligar a la gente a vacunarse, una movida que, para los republicanos, es una afrenta tiránica a la libertad.Luego de un auspicioso arranque, la campaña de vacunación contra el coronavirus se estancó en Estados Unidos, y el gobierno de Biden ha sido incapaz hasta el momento de recuperar el impulso inicial. Apenas un 54% de la población completó la vacunación, un porcentaje que apenas se ha movido en las últimas semanas, y no porque falten vacunas –como ocurre en la gran mayoría de los países en desarrollo– o porque sea difícil encontrarlas, sino porque millones de norteamericanos las repudian.Chile reabre las fronteras a todos los países a partir de octubreLa terca resistencia de los antivacunas llevó al gobierno de Biden a comenzar a implementar obligatoriedad –una palabra maldita para la derecha norteamericana– por decreto para forzarlos a inmunizarse, una estrategia que ya se aplicó con éxito en Europa. Biden ya anunció que todos los empleados del gobierno federal y de los contratistas deberán recibir la vacuna contra el coronavirus para poder ir a trabajar, y la Casa Blanca evalúa ampliar esa exigencia para cualquier persona que quiera viajar en avión.La ofensiva para completar la campaña de vacunación responde a una dramática urgencia por frenar el avance de la variante delta del coronavirus, que está haciendo estragos en el país. Las muertes y los casos de Covid-19 en Estados Unidos han vuelto a subir a niveles que no se veían desde el último invierno boreal, cuando casi nadie había recibido aún una vacuna. Las hospitalizaciones de chicos contagiados llegaron en las últimas semanas a su mayor nivel desde que comenzó la pandemia.“Pandemia política”Biden culpó por esta realidad a “una distintiva minoría de norteamericanos, respaldados por una distintiva minoría de funcionarios” que le impedían al país “dar vuelta la esquina”.Covid-19 en América del Sur: lo que se sabe de la abrupta caída de casos de coronavirus en la región“Esta pandemia política está enfermando a la gente, llevando a la muerte a las personas que no están vacunadas”, espetó el mandatario. “Hemos sido pacientes. Pero nuestra paciencia se está agotando, y su rechazo nos ha costado a todos “, dijo Biden, visiblemente frustrado.Biden prepara su próximo paso para darle un nuevo impulso a la campaña de vacunación Pero la imposición de los primeros requerimientos de vacunación desató un fuerte rechazo entre los republicanos más conservadores, quienes ven en la medida una injerencia inaceptable del gobierno federal en la vida de la gente. Un ataque a la libertad individual, y un obstáculo inexistente en otras latitudes donde la gente es más flexible a la intervención estatal, en particular respecto de la salud pública.La oposición acusó además al gobierno de Biden de poner en marcha la jugada para intentar tapar el desastroso repliegue de Afganistán.La movida de Biden abrió así la batalla cultural final de la pandemia, que ya había provocado feroces peleas por las órdenes de los gobiernos estatales y locales de usar barbijo, o la apertura de escuelas, bares, cines y restaurantes.Los republicanos rechazan el requisito de vacunación porque lo consideran un avasallamamiento a una decisión personal de cada norteamericano sobre su salud. La mayoría de los norteamericanos respalda un requisito de vacunación, según una encuesta de la Universidad Monmouth. Los demócratas, más proclives a desplegar el músculo estatal, respaldan el mandato a vacunarse en aras de la salud pública, y la necesidad de frenar el avance de la variante delta.La cara del rechazo republicano la aportaron los gobernadores del sur. El gobernador de Mississippi, Tate Reeves, fue uno de los más frontales: dijo que el requisito de vacunación era inconstitucional y una movida “tiránica”. Mississippi es uno de los estados más republicanos del país, uno de los estados con menor porcentaje de la población totalmente vacunada, y uno de los estados que registró en las últimas semanas su mayor cantidad de muertes diarias por coronavirus.El gobernador de Florida, Ron De Santis, un presidenciable que siempre ha estado en las antípodas de los demócratas respecto de la estrategia para combatir la pandemia, amenazó con imponer una multa de 5000 dólares por cada trabajador forzado a vacunarse.“Vamos a defender a los hombres y mujeres que están trabajando por nosotros. Vamos a proteger los trabajos de Florida. No vamos a permitir que se despida a la gente debido a una obligatoriedad de la vacuna”, dijo DeSantis. “No se descarta simplemente a las personas que han estado sirviendo fielmente sobre este tema, sobre lo que básicamente es una decisión personal sobre su salud personal”, justificó.Biden no cedió: “Para estos gobernadores republicanos, no se trata de salud pública, de la salud de la gente; se trata de política”, respondió, ayer, en California.

Fuente: La Nación

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