La pandemia de neumonía viral provocada por un nuevo coronavirus registra en la Argentina un total de 5.190.948 pacientes infectados, 112.005 muertos y 4.878.099 recuperados. Hoy, 1 de septiembre, se reportaron 5328 nuevos casos, 193 fallecidos y 5037 pacientes recuperados. Estas cifras son difundidas diariamente por el Ministerio de Salud.El día 27 de mayo se registró la mayor cantidad de infectados, alcanzando un número de 41080 casos positivos.Las provincias o distritos con mayor número de casos son: Buenos Aires con 2038838 casos, Córdoba con 508624 casos y CABA con 507531 casos. Si se observa la cantidad de infectados cada cien mil habitantes, las tres provincias o distritos con mayor incidencia del virus son: La Pampa con 18.617,69 casos, Tierra del Fuego con 18.554,25 casos y Neuquén con 16.899,15 casos.La tasa de letalidad del virus, es decir, el porcentaje de muertos sobre el total de infectados detectados, alcanza el 2,16 por ciento en nuestro país. Las muertes por coronavirus, al igual que en todo el mundo, se concentran en la población mayor de 60 años. La edad promedio de los fallecidos es de 70, con una prevalencia de los hombres del 56,73 por ciento.Hasta la fecha se registra un total de 5.564.298 tests realizados de los cuales 373.350 dieron negativo y 5.190.948 positivo. Esto da un 93,29 por ciento de positividad del total de muestras realizadas.Si tomamos la cantidad actual de infectados en nuestro país, tardarían 667,95 días en duplicarse los casos.Cómo sacar Permiso de circulación por la cuarentenaHasta cuándo se extiende la cuarentena

Fuente: La Nación

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La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) acordaron un 49,5% de aumento salarial para todas las categorías incluidas en la resolución 56/2020 (semilleros).Según informaron, la actualización salarial se realizará en tres tramos: un 40% desde septiembre, un 5% en noviembre y 4,5% en diciembre. Asimismo, asumieron el compromiso de revisar el acuerdo en el mes de enero del 2022.Recibieron US$3,3 millones y los usarán para inteligencia artificial en el agroLa formalización del convenio se dio en el marco de una reunión en la que participaron Alfredo Paseyro y Juan Erdmann, directivos de ASA; José Voytenco, secretario General de Uatre y Franco Iazetta, Jorge Herrera, Eduardo Ponce, Pedro Peger, Pedro Vargas, Enrique Gil y Saúl Castro, en representación de Uatre.Para la entidad fue de importancia “haber firmado esta paritaria entendiendo el lugar que ocupan los trabajadores para la industria”. “Fortalecer los puestos de trabajo del sector, garantizar mejores condiciones de trabajo, generar más y mejor empleo, son diferentes desafíos sobre los cuales se trabaja de manera permanente en ASA, que reafirma su compromiso de trabajar por una Argentina que se desarrolle en innovación, trabajo y sustentabilidad”, señalaron.

Fuente: La Nación

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El expresidente Mauricio Macri participa esta noche de una entrevista con Alfredo Leuco y negó sus vínculos con el canal de noticias LN+. “¿Es usted el dueño?”, Le preguntó el periodista. Pero, el exmandatario sostuvo: “Nadie vinculado a mí tiene acciones en el canal. Es una de las cosas que hizo el kirchnerismo, que montó una red de medios. Yo creo en la libertad de expresión y trato de tener relaciones con todo el periodismo independiente”, comenzó el exmandatario.Consultado sobre las primeras medidas que tomaría si volviera a ser Presidente, Macri dijo: “Mucho eso lo reflexioné en el libro, porque no solo es estratégico fortalecer la unidad de Juntos por el Cambio y preparar al equipo para volver a conducir a la Argentina. Lo primero sería no subestimar al país, por algo hace dos décadas que no crece ni se desarrolla. Lo segundo sería volver a creer en equipo. Hoy tenemos el Gobierno que carece de dinámica de gestión, es un rejunte de distintas vertientes”.Según consideró el expresidente, Juntos va a ganar esta elección y se va a consolidar en el 2023. “Vamos a recuperar la cultura del trabajo. Tenemos que hacer las reformas iniciales el primer día”. No obstante, sostuvo que el futuro “va a ser diferente al 2015 y peor, porque el daño va a ser tremendo, se va a seguir profundizando porque no hay rumbo, no hay plan y hay una degradación diaria de los hechos y de la palabra”.“Si en algo hago autocrítica es que nosotros quisimos cumplir con todo lo que nos demandaban, abrimos las puertas, y después no tuvimos reciprocidad. El único que lamentablemente quiso cruzarla y que decidió enfrentarse a este kirchnerismo fue Miguel Ángel Pichetto. Es la misma puerta que pueden cruzar todos los peronistas que quieran abrazar una Argentina republicana otra vez”, dijo Macri.Noticia en desarrollo

Fuente: La Nación

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De riguroso jaquette, avanza por la alfombra roja con una diva de los setenta de un brazo y una rubia despampanante del otro. Es la noche de la inauguración del festival de cine de Mar del Plata. La gente lo reconoce y él saluda orgulloso. No es un actor, aunque se mueve frente a los flashes como si lo fuera. Es Norberto Oyarbide. Corre 2009 y él es el juez federal que concentra las causas más sensibles contra el poder. Está a punto de indagar a Mauricio Macri en la causa de las escuchas ilegales de Ciro James y de sobreseer al matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito. Está en el apogeo de su carrera.Tres años después, en 2012, Roger Federer y Juan Martín Del Potro juegan un partido de exhibición en Tigre. Un laser rojo encuentra al juez en la zona de los asientos VIP y el estadio estalla: “Oyarbide botón, Oyarbide botón, sos un hijo de…”. El resiste estoico unos minutos, pero finalmente se levanta y se va.Para entonces, Oyarbide no estaba dispuesto a cambiar, pero su carrera había entrado en una decadencia irreversible, alimentada por relaciones promiscuas con el poder político y un largo historial de escándalos que mezclaban noches de copas en Esperanto, bailes con la Mona Jiménez, joyas impagables y denuncias de mal desempeño. Oyarbide renunció en 2016, tres meses después de que asumiera como presidente Mauricio Macri, a quien él había procesado por “asociación ilícita”. Para ese entonces, el juez había perdido el apoyo del kirchnerismo y estaba acorralado por las causas que avanzaban en su contra en el Consejo de la Magistratura.Jubilado, tampoco aceptó retirarse de la vida pública. En febrero de este año se convirtió en columnista del programa de radio de Coco Sily en Radio 10. Llegó el primer día vestido de gala, con un bolso Louis Vuitton y una botella de champagne. La aventura no duró mucho. A los tres meses ya no iba a la radio y sus salidas se fueron haciendo cada vez más esporádicas. Su última aparición pública fue el mes pasado, el día de su cumpleaños número 70. Cuentan en su entorno que almorzó con amigos y que habría sido entonces cuando se contagió de coronavirus. El jueves 1° de julio fue internado en el IADT, donde falleció hoy.La renuncia, que el macrismo aceptó de buen grado, le evitó a Oyarbide volver a enfrentar un jury, como lo había hecho en 2001. El 11 de septiembre, mientras en Nueva York acababan de caer las Torres Gemelas, los senadores del PJ reunieron los votos para un empate y lo absolvieron. Se cerró así el juicio político que Oyarbide afrontó ante la Cámara alta, señalado como cliente VIP de Spartacus, un burdel gay, y acusado de haber protegido una red de prostíbulos.Una década más tarde, cuando a los jueces ya no los investigaba el Congreso sino el Consejo de la Magistratura, había vuelto a acumular una pila de denuncias. Durante años las postergó gracias al apoyo del kirchnerismo hasta que, con el cambio de gobierno, creyó que necesitaba un acercamiento con la nueva gestión para subsistir en Comodoro Py. Lo intentó vía Daniel Angelici y activó causas contra el kirchnerismo (procesó, por ejemplo, a Amado Boudou). Esta vez no hubo forma. Macri, que por el fallo que firmó Oyarbide estuvo años procesado, lo definía como “el peor de los jueces”. Tampoco sus colegas estaban dispuestos a defenderlo. “Se lleva la marca”, decían en otros tiempos. Ahora estaba solo.Renunciar fue para él un lujo. El Consejo lo investigaba por haber frenado una veintena de allanamientos luego de una llamada de un funcionario kirchnerista que por entonces tenía despacho en la Casa Rosada, Carlos Liuzzi, segundo del entonces secretario legal y técnico Carlos Zannini. El propio Oyarbide admitió la llamada y la justificó. Además, tenía una causa penal abierta en Comodoro Py por enriquecimiento ilícito, un expediente que sigue abierto, pero en el que nunca fue citado a dar explicaciones sobre su patrimonio.“Jamás tuve ningún tipo de presión. Me voy porque todo en la vida tiene un principio y un final. Me voy porque necesito otras cosas para mi vida”, dijo el juez cuando presentó su renuncia. Dos años después, citado como acusado en la causa de los cuadernos de las coimas, su versión fue otra. Dijo que había recibido “reclamos” de personas cercanas a Néstor y Cristina Kirchner para que él les cerrara su causa; cosa que hizo en tiempo récord. “Uno de los que recuerdo es Javier Fernández y el propio Jaime Stiuso”, dijo. Ese mismo día, en la puerta de los tribunales agregó: “Me apretaron el cogote para sacar las causas de los Kirchner”. El 30 de diciembre de 2018, al filo de la feria judicial, su excolega Marcelo Martínez de Giorgi lo sobreseyó.Desde “pinche”La carrera de Oyarbide en Tribunales había empezado como “pinche”, el último escalafón. En 1993, cuando Carlos Menem era presidente, lo designaron al frente de la fiscalía federal N°1, la única con competencia electoral. Un año y tres meses más tarde, ya era titular del Juzgado Federal N°5, el que ocupó hasta que renunció. Su pliego de juez lo aprobó el Senado con la oposición del radicalismo.Oyarbide relataba con orgullo que su llegada a Buenos Aires no había sido fácil. Que paró en varias pensiones baratas y que su primer trabajo fue barrer pisos en una empresa de electrónica. En 1980 se recibió de abogado en la UBA. Fue el primer abogado de su familia. Su padre tenía una peluquería de hombres en San José, Entre Ríos, y su madre trabajaba en una empresa telefónica. Con ella él tuvo siempre una relación de devoción. Cuentan en los tribunales que durante mucho tiempo paso noches en vela para cuidarla y dormía la siesta en un spa del centro, adonde los secretarios le llevaban los fallos para que él los firmara.Por años, todos sus movimientos fueron acompañados por un séquito de custodios de Gendarmería; de día y de noche. La estrecha relación de Oyarbide con las fuerzas de seguridad le fue siempre de gran ayuda. Dio clases durante más de diez años en la Escuela Superior de la Policía Federal y, en 1990, esa fuerza le otorgó un “diploma de honor al mérito”.Su despacho de Comodoro Py, que hoy ocupa la jueza María Eugenia Capuchetti, experimentó un cambio rotundo. Hoy es moderno, blanco y despojado; en tiempos de Oyarbide tenía cortinas pesadas y un estilo barroco. Sobre su escritorio había una foto con su madre, una Biblia con tapa de nácar y una imagen de la Virgen. En 2008, mientras era juez, empleados de distintos juzgados se reunían a rezar el rosario en su despacho. Su fervor religioso se mantuvo hasta el final. “Todos los días rezo un rosario de rodillas frente a las estampitas que tengo”, contó este año en una de sus apariciones como columnista radial. Fue el mismo día que dijo que Comodoro Py era “el tren fantasma”.

Fuente: La Nación

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Norberto Oyarbide dejó de ser juez en abril de 2016, cuando le presentó su renuncia al ministro de Justicia en aquel entonces, Germán Garavano . “Jamás tuve ningún tipo de presión, me voy porque todo en la vida tiene un principio y un final”, sostuvo Oyarbide ese día. “Me voy porque necesito otras cosas para mi vida”, argumentó en aquella oportunidad el exmagistrado.En ese momento, también aseguró que “no hubo ningún ‘click’” que motivara su dimisión. “Esto llega y llega, hay un agotamiento y un deseo de vivir la vida”, había aclarado Oyarbide.Murió el exjuez Norberto Oyarbide por problemas respiratoriosEl presidente Mauricio Macri fue quien aceptó su renuncia días después de que Oyarbide la presentara.”Lo hago con doble sensación”, dijo Macri cuando anunció, vía Facebook, que había decidido firmar el decreto de aceptación. “Alivio”, por un lado: “Saber que este señor no va a fallar más nos debe dar una gran tranquilidad a todos”. Por el otro, afirmó, la frustración de saber que así le evitaba el juicio político.En ese posteo en su perfil de la red social, el Presidente dijo que él había sufrido “en carne propia” la “discrecionalidad y arbitrariedad” de Oyarbide y afirmó: “Comparto la sensación de muchos de las ganas de que pase por el proceso de juicio político que venimos reclamando hace tiempo. El problema -agregó- es que sabemos que ése es un proceso largo y de resultado incierto”.A lo largo de su carrera, Oyarbide había atravesado varias denuncias y procesos de destitución, inclusive el primero de ellos, en el Senado de la Nación.

Fuente: La Nación

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El exjuez federal Norberto Oyarbide de 70 años murió esta noche en la clínica Otamendi donde estaba internado desde hacía mas de dos meses por una afección pulmonar, dijeron fuentes cercanas al ex magistrado. Estaba internado por Covid.Oyarbide fue fiscal federal, juez federal y renunció en medio un escándalo cuando se lo investigaba en el Consejo de la Magistratura.En sus últimas apariciones públicas había denunciado que lo habían presionado desde el kirchnerismo para cerrar la causa por enriquecimiento ilícito contra Néstor Kirchner.Noticia en desarrollo

Fuente: La Nación

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El bailecito de OyarbideLejos de los tribunales de Comodoro Py, el exjuez Norberto Oyarbide había mostrado sus dotes como balarín. El exmagistrado, que había renunciado a su cargo para evitar el juicio político, participó de una celebración en la sede porteña del Sindicato de Peones de Taxis.En un video difundido a través de las redes sociales se lo podía ver a Oyarbide mientras ensayando una coreografía al ritmo del tema “La flor más bella”, de Memphis La Blusera. Entre los que intentaron seguir los pasos del exjuez federal estaban el exlegislador porteño del Frente para la Victoria Dante Gullo.Tras 21 años como juez federal, Oyarbide había dejado su cargo el 15 de abril pasado. El presidente Mauricio Macri le aceptó la renuncia como titular del Juzgado Federal N° 5. Dijo que lo hacía con “alivio”, ya que el exmagistrado no iba a formar más parte de la Justicia, aunque también confesó sentir la frustración de saber que con su decisión le evitaba el juicio político.En su fundamentación del polémico decreto -Elisa Carrió había pedido que el Gobierno no le aceptara la renuncia-, el jefe del Estado sostuvo que él había sufrido “en carne propia” la “discrecionalidad y arbitrariedad” de Oyarbide, en relación a la causa por las escuchas ilegales. “Comparto la sensación de muchos de las ganas de que pase por el proceso de juicio político que venimos reclamando hace tiempo. El problema es que sabemos que ese es un proceso largo y de resultado incierto”, justificó.Durante sus últimos años como magistrado, Oyarbide protagonizó varios escándalos y fue funcional al kirchnerismo. Además de procesar a Macri, sobreseyó a Néstor y Cristina Kirchner en en el caso por supuesto enriquecimiento ilícito.

Fuente: La Nación

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El exjuez federal Norberto Oyarbide era un fanático del lujo y los objetos exclusivos. Nunca pretendió ocultarlo. Una de sus más llamativas -y polémicas- adquisiciones fue un gran anillo de brillantes con el que caminaba por los pasillos de los tribunales federales de Comodoro Py.En su momento, el propio Oyarbide contó que el anillo costaba algo así como 250.000 dólares. “Entregué en pago todo lo que me regalaron en los últimos cinco años”, le explicó a gente que trabajaba con él. Estaba encantado con la compra.El cumpleaños que violó la cuarentena: los invitados debieron pagar medio millón de pesos“Es un brillante dorado, no todos saben lo que es…”, decía, y levantaba su mano izquierda para que se viera mejor. Se trataba de un anillo enorme, redondo, formado por muchos diamantes que, a simple vista, no se veían dorados; solo brillantes.La joya había sido ingresada al país desde Uruguay sin declarar y por eso además de una causa penal por supuesto “cohecho” se le había abierto otra pesquisa por supuesto contrabando. En ambos casos, Oyarbide fue sobreseído.Padrón electoral | Dónde voto: consultá lugar de votación para las Elecciones 2021Según la tasación que se hizo durante esas investigaciones, la joya tendría un valor de 75 mil pesos. Cuando se conoció su existencia, fuentes allegadas al juez dijeron que éste había dicho ante sus empleados que había pagado 250 mil dólares .

Fuente: La Nación

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En sus primeros años, el exjuez Norberto Oyarbide tuvo un desembarco complejo para arrancar la carrera judicial. El letrado empezó en Tribunales, como “pinche”. En 1993, cuando Carlos Menem era presidente y Carlos Arslanian su ministro de Justicia, dio el salto: lo designaron al frente de la fiscalía federal 1, la única con competencia electoral. Un año y tres meses más tarde, ya era titular del juzgado federal 5. Su pliego fue aprobado por el Senado, en 1994, con la oposición del radicalismo.Oyarbide no sólo fue el primer juez de su familia, también el primer abogado. Su padre, Gregorio Oyarbide, tenía una peluquería de hombres en San José, Entre Ríos, y su madre, Isidora Portillo, trabajaba en una empresa telefónica. El murió hace más de 30 años; ella, hace dos. Oyarbide hablaba de ambos como sus principales modelos.Su llegada a Buenos Aires no fue fácil. Paró en varias pensiones baratas y su primer trabajo fue barrer pisos en una empresa de electrónica. En 1980 se recibió de abogado en la UBA.La ropa le encantaba. Sus zapatos siempre brillaban, solía usar moño y las camisas se las hacía a medida en una casa de Callao y Alvear.Su despacho supo ser impecable. Sobre su escritorio lucía pocos objetos: una Biblia con tapa de nácar, una imagen de la Virgen y una foto con su madre, a quien cuidó con devoción hasta su muerte.En 2009, LA NACION habló sobre él con cuatro de sus pares y con cinco fiscales federales. Quienes lo destacaron como un caballero, cálido y atento. Quienes no, lo acusaron de superficial, parlanchín y pretencioso. Pocos cuestionaron su trabajo. Casi todos coincidían en que se trababa de alguien serio, muy formal, superprolijo, que sabía lo que pasaba en cada expediente y que lo controlaba todo. Oyarbide era de los pocos jueces que acostumbraba a ir a todas las indagatorias para conocer a los acusados. La ley exige que los magistrados estén siempre en estas audiencias, pero no lo cumplen casi nunca. “El ha llegado a darle su teléfono personal a a algún preso para que lo llamara si tenía algún problema”, relató un fiscal.En Tribunales le reprochaban, no obstante, que sus investigaciones solían no llegar tan lejos como él augura; sobre todo, cuando comprometían al poder de turno.EscándalosSpartacus, el burdel gay que lo llevó a enfrentar un juicio políticoEn 1998, estalló un escándalo que lo llevó a juicio político: fue señalado como cliente vip de Spartacus, un burdel gay, y circulaba por televisión un video, supuestamente de él, en ese lugar. La principal acusación del jury fue por haber protegido una red de prostíbulos. El 11 de septiembre de 2001, el PJ juntó los votos para un empate y el Senado de la Nación lo absolvióAlto perfilPresencia en la noche y lujos, las marcas de su vida públicaSiempre tuvo un altísimo perfil. Cantó con “La Mona” Jiménez, fue vestido de jaquette a la procesión de la Virgen del Milagro y compartió las noches de Esperanto con vedettes y futbolistas. Exhibió siempre gustos caros, como un anillo de diamantes que decía que se había comprado con “regalos”. Por ese anillo lo investigaron. El caso se cerró. Supuestamente era prestadoFallosAños al calor del kirchnerismo, con fallos funcionales al poderDurante el kirchnerismo, Oyarbide firmó fallos que favorecieron mucho al poder. Entre ellos, el procesamiento contra Mauricio Macri en la causa por las escuchas ilegales y el sobreseimiento de los Kirchner por enriquecimiento ilícito. Mientras tanto, el Consejo de la Magistratura le cerraba las denuncias en su contra.

Fuente: La Nación

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