Fuente: La Nación
Fuente: La Nación
La semana comenzó sin un precio abierto para la soja y una caída en el valor del trigo. En Chicago, los futuros de la oleaginosa subieron.
Fuente: Clarín Rural
“Los acumulados mejoraron las perspectivas agronómicas en casi todo el país”, evaluó el climatólogo Leonardo de Benedictis.
Fuente: Clarín Rural
La competitividad es una herramienta fundamental para las actividades agropecuarias. Con su aumento, crece la producción y se recrea un mejor ámbito para el desarrollo.
En el último trimestre de 2019, el Índice de Competitividad, que elabora Coninagro, experimentó una caída del 1,7% interanual.
La desmejora en la competitividad de las economías regionales, en el tercer trimestre, se debe al deterioro de 5 de las 7 dimensiones que componen el indicador.
Por su parte, el dato que sobresale del estudio es que la inversión en gasto de capital proveniente de la Administración Nacional destinado a la agricultura fue el indicador más afectado, reduciéndose 65,2% interanual (2019 versus 2018).
Otro de las datos fuertes, que hacen a un cóctel negativo para al productor es que, el precio percibido mostró un retroceso en términos reales de 8,9% interanual. Al mismo tiempo, el costo de producción promedio se incrementó por sobre la inflación.
En esta línea, los combustibles, la energía eléctrica y los insumos dolarizados fueron afectados por la crisis cambiaria post PASO que envolvió una devaluación de 29% en el tercer trimestre de 2019.
En contraposición, dentro del pilar “desempeño económico”, el indicador de cantidades (consumo y producción) creció 1,6% interanual, principalmente de la mano de una mayor oferta de granos, maní y algodón.
Fuente: InfoCampo
Con el regreso de las precipitaciones a diferentes áreas agrícolas se reactivó la biología dentro de los cultivos. Ahora, comienza el ventana para hacer los monitoreos y a visualizarse la presencia de diferentes insectos. Un repaso de las plagas que atacaron la última campaña puede ser un buen parámetro.
La Red de Manejo de Plagas (REM), de Aapresid, encuestó a sus productores asociados, respecto al manejo de plagas que llevaron adelante en la campaña 2018/19.
MAÍZ
GUSANO COGOLLERO
Representa la plaga del momento. En el caso de estplagasa insecto, en promedio, se realizaron 0,1 aplicación para el maíz temprano y 0,3 en el tardío. Es decir, significa que se aplicó 1 de cada 10 hectáreas sembradas con el cultivo en el primer caso y 1 de cada 3 en el segundo.
El Litoral (Entre Ríos y centro de Santa Fe) fue la región de mayor cantidad de aplicaciones, mientras que el Centro (Núcleo) y Sur (Sudeste y Sudoeste de Buenos Aires) fue la de menor cantidad de tratamientos contra este gusano.
En girasol, la cantidad de aplicaciones aumentan a 0,5, lo que significa que se aplicaron la mitad de las hectáreas sembradas, sin diferencias marcadas entre las aplicaciones interzonales.
SOJA
ORUGAS
En este caso, los registros de aplicaciones fueron muy altos, por ello es clave la atención a este complejo, a partir de ahora, teniendo en cuenta los mayores registros de lluvias. Para orugas, se hicieron en torno a 0,85 aplicaciones, es decir, que se aplicaron 8 o 9 de cada 10 hectáreas sembradas, con cierta estabilidad en la cantidad de aplicaciones en todas las zonas.
CHINCHES
En este insecto, el promedio ronda las 0,75 aplicaciones por hectárea, pero la variación entre zonas es muy significativa. El Litoral nuevamente supera al resto, con más de una aplicación en la campaña, le siguen el Oeste medanoso (0,9) y Centro (0,8), luego el Oeste (0,7) y, por último, la zona Sur, donde solo se aplicaron en 1 de cada 3 hectáreas.
TRIPS – ARAÑUELAS
La última campaña fue húmeda en todas las zonas, lo cual no son las condiciones ideales para la presencia de estas plagas. La zona de mayor cantidad de aplicaciones fue la región oeste, donde se aplicó en 1 de cada 5 hectáreas. En esta campaña, cabría esperar una situación bastante diferente ya que estamos en un año mucho más seco.
Fuente: InfoCampo
Con la presencia del titular de la entidad, Carlos Achetoni, esta tarde se reunieron con el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez.
Fuente: Clarín Rural
Fuente: La Nación
De cara al próximo miércoles, cuando se realizará la sesión en la Legislatura bonaerense para tratar la Ley Impositiva, Víctor Aiola, intendente de Chacabuco, afirmó que está de acuerdo con la propuesta del gobierno de fijar aumentos segmentados según la cantidad de hectáreas.
“Los sectores de mayor poder adquisitivo son los que deben hacer el mayor esfuerzo cuando las cosas están difíciles”, dijo Aiola.
El radical aseguró que los legisladores de Juntos por el Cambio “trabajan fuertemente” para alcanzar un acuerdo con el oficialismo y “darle a Axel Kicillof todas las herramientas que necesite para gobernar”.
“Eso de que en el interior se anda con botas texanas, un caballo y alforjas con dinero no existe, porque a veces el pequeño productor apenas termina hecho y no es lo mismo que los propietarios de grandes pooles de siembra que tienen otra realidad”, consideró.
En esa línea, Aiola aseguró que “es justo buscar justicia social” y “evaluar cada franja para que el pequeño productor no se vea afectado”.
“El gobernador dice que al que menos tiene le cobra menos, un 15%, con una progresividad. Uno no está en desacuerdo con eso. Hay que sentarse a charlar y hay buena predisposición de los dos lados”, subrayó, al tiempo que resaltó el encuentro que mantuvo la oposición con Kicillof.
Cabe recordar que la oposición presentó un plan específico para el Inmobiliario Rural, con alícuotas que arrancarían con subas del 10% y hasta el 55% como tope máximo. De todos modos, hasta el momento no está claro si hubo avances en ese sentido.
Fuente: InfoCampo
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó este lunes que el humo generado por los incendios de Australia ya ingresó a la Argentina.
Según explicó el organismo, llegó desde Chile, por la Cordillera de los Andes, a unos 5.000 metros de altura o más, transportado por los sistemas frontales que se desplazan de oeste hacia el este.
“No es la primera vez que sucede. Ya ingresó humo semanas atrás, cerca del 6 de noviembre. Es un humo disperso que se puede divisar”, detalló la meteoróloga Cindy Fernández en declaraciones a la agencia Télam.
La experta admitió que el fenómeno “no es común”, pero aclaró que no impactará en la salud ni tendrá “ninguna consecuencia relevante”. En ese sentido, resaltó que solamente se notará el sol “un poco más rojizo” al atardecer, mientras que el cielo presentará una coloración distinta, más gris, porque se atenuará la luminosidad del sol.
“El humo viajó desde Australia con presencias de aire de la atmósfera. En el viaje se va dispersando en partículas. Una parte de estas partículas se va precipitando en forma de lluvia”, describió.
Paralelamente, el SMN dio la explicación científica en un hilo de Twitter:
El humo de los incendios de #Australia llegó nuevamente a #Argentina. Es transportado por los sistemas frontales que se desplazan de oeste hacia el este. ¿Qué consecuencia puede tener? Ninguna muy relevante, solo un atardecer y un Sol un poco más rojizo. ¿Por qué? Abrimos hilo pic.twitter.com/k6mLImCE2h
— SMN Argentina (@SMN_Argentina) January 6, 2020
Fuente: InfoCampo
Pocas personas saben que los suelos son un recurso natural no renovable, ya que se necesitan más de 1.000 años para que se forme un centímetro de suelo. Es la base del sistema alimentario, ya que de él provienen directa o indirectamente el 95% de nuestros alimentos.
El suelo como motor de la producción de alimentos, fibras y biocombustibles debe ser preservado para neutralizar los procesos de degradación como lo es la erosión hídrica. La erosión hídrica es el desprendimiento, transporte y sedimentación del suelo, por medio del agua de las precipitaciones y del riego. Su impacto afecta al valor del propio campo, genera pérdidas graves de productividad, ocasiona gastos de mitigación y reparación en el sitio, produce daños en infraestructuras y caminos y reduce el valor patrimonial de conservación para futuras generaciones. Sin embargo, los asesores, productores y dueños de establecimientos agrícola-ganaderos no han tomado real conciencia de la gravedad del problema. ¡Es momento de hacerlo!
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La demanda mundial de alimentos crece de manera sostenida, asociada al crecimiento continuo y acelerado de la población mundial. Según la FAO, la cantidad de habitantes en el mundo se incrementará en 2.000 millones durante los próximos 30 años, pasando de 7.700 a 9.700 millones en 2050. El suelo es el motor de la producción de alimentos, fibras y biocombustibles que esa población demanda y, por lo tanto, debe ser preservado. La presión ejercida por la producción agropecuaria sobre el recurso suelo, ha conducido procesos de degradación como: erosión, desertificación, contaminación, compactación, acidificación, salinización, urbanización, pérdida de fertilidad, y condiciona directamente el cambio climático. Estas degradaciones están siendo causadas principalmente por actividades agrícolas, ganaderas y forestales que utilizan técnicas inadecuadas (la labranza, el monocultivo y el sobrepastoreo entre otras), con consecuencias negativas no solo productivas, sino también por su impacto en la calidad de vida de quienes la habitan.
La erosión hídrica es la de mayor gravedad, no sólo por el impacto visual, sino por las diferentes consecuencias que genera, en la mayoría de los casos irreversible. La erosión hídrica es el desprendimiento, transporte y sedimentación del suelo, por medio del agua de las precipitaciones y del riego. Su impacto afecta al valor del propio campo, generando pérdidas graves de productividad y ocasionando altísimos costos económicos y sociales. Dependiendo del ambiente en el que se encuentre y del tipo de suelo, pérdidas mayores a 1 Tn ha-1 año-1 podrían ser consideradas irreversibles debido a las bajas tasas de formación del suelo. Pocas personas saben que los suelos son un recurso natural no renovable, ya que se necesitan más de 1.000 años para que se forme un centímetro de suelo. La erosión acelerada del suelo puede tener consecuencias desastrosas para todos. Si no actuamos ahora, más del 90% de los suelos de la Tierra podrían degradarse para 2050.
La pérdida de suelo constituye impactos directos e indirectos sobre su productividad, daños al ecosistema natural, cursos de agua, rutas y a la población. El impacto en la producción se produce por remoción de la materia orgánica y de nutrientes de la capa más fértil, disminución de la profundidad de enraizamiento y de la capacidad de retención de agua (stress hídrico, inundaciones y deslizamientos de tierra). Los rendimientos agrícolas podrían reducirse hasta en un 50% y los cultivos serían de menor calidad. Los ecosistemas son alterados, ya que los nutrientes del suelo junto a agroquímicos, son transportados y los sedimentos depositados pueden acumularse en embalses o anegar ríos y arroyos. El suelo captura, almacena y filtra el agua, de modo que cuando se erosiona, deja de cumplir con esta función y la calidad del agua potable en las tierras bajas puede disminuir. Además, con menos suelo para absorber las lluvias torrenciales, las inundaciones pueden volverse más frecuentes e intensas.
Debido a que la erosión hídrica es un proceso local, pero de implicancia regional, es conveniente analizarla en el marco de las cuencas hidrográficas. El impacto de la degradación tiene distintos componentes: 1) costo privado del daño en el sitio; 2) costo privado de mitigación y reparación en el sitio; 3) costo social del daño fuera del predio; 4) costo defensivo para mitigar el daño fuera del predio y 5) costo de la pérdida de valor patrimonial de conservación para generaciones futuras.
El sudeste bonaerense en general y el partido de Balcarce en particular presentan graves problemas de degradación de sus tierras. Por los motivos antes mencionados y por encontrarnos ante un proceso de degradación acelerado y generalizado, es necesario conocer de manera urgente el estado actual del recurso suelo. La educación, la promoción y las acciones concretas sobre el terreno son la mejor manera de mantener la salud de los suelos. Es imprescindible iniciar acciones de recuperación y fomentar entre asesores, productores y dueños de establecimientos, manejos agrícolas y ganaderos adecuados e implementar prácticas conservacionistas. Investigadores de Conservación de Suelos y Agua de la Unidad Integrada Balcarce (INTA-FCA) junto a la AER Balcarce están desarrollando experiencias en el diagnóstico y la recuperación de campos con niveles de degradación, mediante la aplicación de diferentes técnicas. Las acciones iniciadas entre ambas dependencias del INTA permitirá la llegada a los demandantes e involucrados en la producción agropecuaria que requieran ayuda a través de la Agencia de Extensión Balcarce.
Durante las próximas semanas, técnicos de la AER y EEA INTA Balcarce tomarán contacto con responsables de producción de establecimientos con riesgo de erosión hídrica a fin de establecer entrevistas que permitan concretar un relevamiento completo del partido. Estas acciones se enmarcan en el proyecto nacional de INTA recientemente aprobado “Desarrollo y aplicación de tecnologías para el control de la erosión y degradación de suelos”.
Es momento de emprender acciones a fin de que los asesores, productores y dueños de establecimientos agrícola-ganaderos tomen real conciencia de la gravedad del problema.
Fuente: InfoCampo