Todo empezó gracias a una vecina del barrio. Fue cuando Bunim Laskin, un joven judío ortodoxo que vivía en Jerusalén, donde estudiaba en una ieshivá -escuela de estudios bíblicos-, se encontraba de vacaciones en la casa de sus padres, en los suburbios de Lakewood, Nueva Jersey. Uno de aquellos calurosos días de 2017, se sintió particularmente agobiado por las altas temperaturas y comenzó a padecer el encierro en una propiedad confortable que tenía patio pero no contaba con una piscina y jardín donde refrescarse y disfrutar del sol. Justo en la casa de al lado, una vecina acababa de terminar de construir una, muy bonita y amplia, para sus nietos, y Laskin notó que estaba vacía la mayor parte del tiempo, excepto cuando los nietos la visitaban. Fue cuando tuvo la idea, aunque osada, pero que funcionó.“Le pregunté si mi familia podía usar la piscina”, contó Bunim al portal Times of Israel. “Dijo que sí, pero se dio cuenta de que le iba a costar mucho dinero en mantenimiento, así que convinimos en que con mi familia le pagaríamos el 25 por ciento de sus gastos a fin de mes. En dos semanas, la vecina había hecho el mismo trato con otras seis familias de mi cuadra. Todos le pagaban el 25 por ciento, por lo que ella ganaba el 150 porciento, es decir que no solo estaba cubriendo sus gastos sino que también estaba obteniendo ganancias“.De pronto, el ambiente entero de la cuadra se transformó, según recuerda Bunim. De sentirse encerrado en su casa pasó a la satisfacción de ver que su barrio se había convertido en una comunidad más descontracturada. “Todos estaban afuera de sus casas, todos estaban nadando”, recordó.Sin buscarlo, había detectado una necesidad. Dejó la ieshivá, convocó a otros 5 amigos y desarrollaron Swimply, la app que, sin embargo, tuvo que esperar el inesperado impulso de una pandemia para ser valorada en toda su potencialidad. Swimply es el Airbnb de las piscinas privadas. La compañía, conecta a los propietarios de piscinas con personas que buscan refrescarse en el calor del verano, aunque sea por unas horas, y disfrutar de la privacidad que solo es posible en un espacio privado.Un curioso hábito que se instaló en pandemiaEn Estados Unidos, esta app desarrollada y lanzada durante la pandemia, ya está ganando adeptos, dueños y usuarios, que pactan transacciones que van desde 45 a 60 dólares por hora. Hoy ya son más de 17.000 los propietarios de piscinas ubicadas en todo Estados Unidos, desde Los Ángeles hasta la ciudad de Nueva York, así como en Canadá y, en menor medida, en Australia, que publican sus servicios en la aplicación a precios que van desde 35 a 60 por hora, según la ubicación. Uno de ellos comentó al Wall Street Journal que espera ganar más de 110.000 dólares este año alquilando sus instalaciones de lujo.Además, Asher Weinberger, uno de los cofundadores de Swimply, informó que los propietarios de las piletas ganan en promedio entre 5 y 10 mil dólares al mes, mientras que la compañía se queda con una comisión del 15 por ciento de los anfitriones y le cobra una tarifa del 10 por ciento a los huéspedes.Aunque Swimply se fundó en 2018, fue en la pandemia que su uso se multiplicó: la compañía registró un crecimiento de “matches” de un 4.000% durante el año pasado. Su cofundador, Bunim Laskin, dijo a The Wall Street Journal que los alquileres por hora en la aplicación superaron más de 120.000 reservas durante el año pasado, un resultado que, en parte, se debió a que la pandemia cerró muchas piscinas públicas.Al comprobar el éxito de esta modalidad, la compañía ya anunció que pronto lanzará una nueva plataforma llamada Joyspace, donde los clientes podrán alquilar otros espacios privados, no solo sus piscinas. Quienes posean canchas de tenis y básquetbol, gimnasios, patios, jardines y terrazas, parrillas o embarcaciones privadas también podrán obtener unos ingresos extra por estos bienes cediendo su uso por un tiempo breve a personas que estén felices de poder rentarlos.Después de los largos períodos de restricciones y confinamiento la gente se volvió más flexible en cuanto a la forma de disfrutar de la vida. (Shutterstock/)Lo predijo Andy FreireQuizá pocos recuerdan cuando el reconocido emprendedor Andy Freire, ex ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad y ejerciendo un cargo como diputado de la ciudad de Buenos Aires, en 2018 recomendaba alquilar el jardín, la parrilla y la bicicleta para ganar algún dinero extra en verano. En ese momento las insólitas declaraciones despertaron todo tipo de críticas y humoradas en las redes.Recordemos que en el video donde el legislador del PRO -hoy Juntos por el cambio- planteaba la creativa solución a las dificultades para afrontar los gastos fijos de los propietarios, arrancaba con una pregunta pedagógica: “¿Cómo poder convertir en plata todos esos lugares de tu casa que durante las vacaciones te van a quedar sin usar?”. Freire se responde: “Paso a listarte, primero el jardín. ¿Sabés que se empiezan a alquilar los jardines para hacer camping? El quincho, la parrilla, el asado, el sillón de tu casa, el cuarto que no usás. Todo eso, la bicicleta, el auto, todo eso lo podés alquilar, usar, poner a disposición durante tus vacaciones y hacerlo plata”. El final del video hacía un llamado a la acción “¿Qué estás esperando? Si no lo hacés es porque no querés”, planteaba.¿Podría funcionar en Argentina?Dos años más tarde y a la luz de los impredecibles cambios que atravesaron todas las sociedades por el impacto de la pandemia mundial del coronavirus, podría decirse que el tiempo demostró que, después de todo, la idea no era tan delirante. Luego de la angustiante experiencia de largos períodos de restricciones y confinamiento la gente se volvió más flexible en cuanto a la forma de disfrutar de la vida. La conciencia de finitud nos volvió más atentos al aquí y ahora, con menos vueltas a la hora de atrevernos a aprovechar plenamente las oportunidades que tengamos al alcance de la mano. Ya no va soñar con hacer grandes hazañas, hacer tediosos tours de compras para volver con las valijas llenas, o planificar un viaje largo a la otra punta del planeta. En cambio, ahora es tiempo de “Reconquistar la libertad física” según un informe de la consultora de tendencias The Sprout Studio, en el que destaca el éxito de una nueva app que está cambiando los hábitos del ocio en épocas de verano.Una de las piletas que se ofrecen en Swimply. Está en Houston, Texas y es una de las más accesibles a 30 dólares la hora. (Swimply/)Por nada del mundo Ornella, dueña de una propiedad con pileta privada en un barrio cerrado de Zona Norte de Buenos Aires, alquilaría su pileta. “No me parece buena idea. Ellos están una hora en la pileta y después yo me tengo que pasar tres horas limpiando porque desconocidos usaron mi pileta, baño y reposeras”, declara. En cambio Graciela, que tiene una casa en un barrio cerrado del Oeste, estaría dispuesta a considerar la oportunidad, aunque con reservas: “En el contexto de esta pandemia, todo se dificulta. Creo que aceptaría por el beneficio económico, siempre cuando sea solo acceso a la pileta y no al baño. Mucha gente dispone de baños afuera y eso es otra cosa”. Su vecina Elsa piensa que en un futuro, podría tentarse pero no está muy convencida: “Me gusta el tema y creo que tiene posibilidades a favor y en contra. A favor, siguiendo protocolos, se convierte en una fuente de ingresos, sobre todo si no vas a usar la pileta vos. Personalmente, en estos momentos no lo haría pues vulnera mi privacidad en muchos aspectos”. En cambio, a Marta la movilizan otros factores, como el del tipo de cliente; por ejemplo: “Si el objetivo justifica el beneficio, y es un grupo familiar, escolar o educativo, creo que lo haría”.Como analista experto de tendencias de consumo, Laureano Mon, aporta una mirada de contexto. “La inequidad en el acceso a viviendas amplias, confortables, con jardín y, mucho más aun, plantea tensiones urbanísticas que están presentes no solo en Buenos Aires, sino en otras grandes ciudades del mundo”, observa Mon. Como respuesta a esta situación, las nuevas aplicaciones tienen un espacio que beneficia a ambas partes de la ecuación, ya que para los propietarios resulta caro el mantenimiento de sus posesiones y a los clientes les ofrece el acceso a una experiencia que de otro modo no podrían costear. “Es un fifty – fifty de ganancia; esos son los modelos de negocio que hoy en día funcionan y van a seguir funcionando todavía más en contexto de crisis económicas”, concluye.La buena convivencia y la cordialidad ante todoThe Swimmer, película de 1968 basada en el relato de John Cheever y protagonizada por Burt Lancaster. (Prensa/)En 1964 The New Yorker, un diario que compraba los cuentos de John Cheever desde su primera obra (El expulsado) a los 17 años, publicó por primera vez El nadador. El relato comienza cuando Ned Marril, un publicista de edad madura, participa de una reunión en casa de amigos. La tarde transcurre alrededor de una piscina y, como es de esperarse, todos están en traje de baño. De pronto, el protagonista mira hacia lo lejos y declara que va a volver a su casa a nado, a través de todo el condado, uniendo en un río imaginario todas las piscinas de las casas vecinas. Una aventura excéntrica que, aparentemente, no alberga ninguna otra intención más que mostrarse capaz de una hazaña original. Así, en traje de baño inicia su paseo por las distintas piscinas incluyendo las de familias amigas, la de una examante, la de un matrimonio nudista y la municipal. En esas zambullidas, va a ir descubriendo muchas cosas de si mismo, de su vida y de su familia que no sabía o que no recordaba. La obra fue adaptada al cine en 1968, protagonizada nada menos que por Burt Lancaster quien declaró en alguna entrevista que se trató de su mejor papel. Para la crítica del momento la película era una parodia de las aspiraciones al sueño americano de una clase social acomodada, intelectualizada, durante la guerra de Vietnam, algo que no se lee necesariamente en el relato corto de Cheever, más orientado a la transformación espiritual del protagonista que parte desde un ambiente superficial como puede ser el lujo de una piscina privada y llega al encuentro con la propia verdad interior.Los vecinos y las relaciones entre ellos, es otro de los aspectos que se reflejan en el relato de Cheever, que pinta un ambiente de cordialidad y respeto a la privacidad entre los habitantes de aquella zona residencial de clase alta en las afueras de Connecticut.Justamente, preservar el clima de convivencia y exclusividad es algo que también resulta esencial para el éxito de este tipo de aplicaciones. Evitar que los vecinos se vean invadidos por hordas de visitantes extraños es un requisito ineludible para todos los usuarios. “Swimply trata de mejorar las comunidades a nivel local, permitiendo que los propietarios obtengan un ingreso adicional al compartir sus piscinas con familias cercanas que buscan formas privadas, seguras y felices de pasar tiempo juntos” Como tal, además de ser responsables de proporcionar listados precisos y seguros, los anfitriones deben cumplir con la Política de Buen Vecino antes de incluirlos. La app les exige: Notificar a los vecinos. Primero, los anfitriones deben hablar sobre compartir su piscina en Swimply con sus vecinos antes de convertirse en anfitriones.Consultar el reglamento del vecindario. El anfitrión debe obtener la aprobación de los vecinos con respecto al volumen de reservas permitidas por semana, la cantidad de invitados permitidos por reserva y, por supuesto, las horas de silencio y los niveles de ruido.Intercambiar información de contacto. Los anfitriones deben asegurarse de que sus vecinos tengan la información de contacto del anfitrión y conozcan los recursos de asistencia de la empresa.Permanecer en su casa. En el 85 por ciento de las reservas los anfitriones se quedan en casa mientras los clientes usan la piscina aunque no es un requisito ineludible si hay menos de 15 visitantes. En reuniones más grandes tienen que permanecer en su propiedad para asegurar una supervisión óptima.

Fuente: La Nación

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La campaña de vacunación mundial contra el Covid registra al 16 de Septiembre unas 4.587.340.918 dosis suministradas contra el coronavirus, de las cuales 307.445.058 se dieron en América del Sur. En la Argentina, el número alcanza a 47.597.080 aplicaciones.La aplicación de vacunas contra el coronavirus avanza a distinta velocidad en los países. En este sentido, China encabeza el ranking mundial de inoculación con 1.820.238.000 dosis aplicadas. Luego le siguen, India con 523.671.019 dosis y Estados Unidos con 353.205.544 dosis.Sin embargo, cuando se comparan las aplicaciones de acuerdo a la densidad poblacional de cada país, se observa que Malta lidera el listado con 1.835.448 dosis por millón de habitantes; en segundo lugar se ubica Maldivas con 1.803.411; y en el tercer puesto se encuentra Emiratos Árabes Unidos con 1.749.778.En este ránking internacional, la Argentina se ubica en el puesto 16 en relación a la cantidad de dosis aplicadas, pero su posición desciende a la posición 36 si se analiza el número de inoculaciones cada millón de habitantes.
En la lucha contra el coronavirus se incluyen las siguientes vacunas: Pfizer/BioNTech, Moderna, Sinopharm, Oxford/AstraZeneca, Covishield, Sinopharm/Beijing, Sputnik V, Sinopharm/Wuhan, Sinovac, Sinopharm CNBG.Toda la información sobre vacunas en el mundoLa vacunación contra el Covid en la ArgentinaLa vacunación en el país registra al 14 de Septiembre, un total de 47.597.080 dosis administradas, de las cuales 28.832.985 personas recibieron una dosis y 18.764.095 recibieron ambas aplicaciones.Las provincias con mayor cantidad de vacunas aplicadas son Buenos Aires con 13.505.405, Córdoba con 3.112.354 y CABA con 3.057.938.

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha convocado para este viernes el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima (MEF, por sus siglas en inglés) con el fin de “impulsar los esfuerzos para enfrentar la crisis climática global”.Esta reunión, que se celebrará en modalidad virtual, se basa en la Cumbre de Líderes sobre el Clima que el presidente organizó en abril, y seis semanas antes de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26) de Glasgow, en la que se marcará el rumbo de los esfuerzos climáticos a nivel general durante la próxima década.Tras la retirada de Estados Unidos, bajo la administración del expresidente Donald Trump, del Acuerdo de París, Biden volvió a adherirse a este compromiso climatológico y prometió reducir las emisiones de gases estadounidenses entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para el año 2030, en línea con la limitación del calentamiento a 1,5 grados centígrados.De este modo, y ante los últimos apuntes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático y un ciclo acelerado de desastres provocados por el clima en todo el mundo han puesto de manifiesto “la urgencia de ampliar drásticamente la acción en esta década para mantener el objetivo de 1,5 grados al alcance”, tal y como apunta la Casa Blanca en un comunicado.En la reunión del MEF, Biden hará hincapié tanto en la urgencia como los beneficios económicos de una acción climática “más fuerte”. Además, pedirá a los líderes que “fortalezcan su ambición climática” de cara a la COP 26 y en los años venideros.El mandatario también explicará los planes futuros para aprovechar el MEF posterior a Glasgow como “plataforma de lanzamiento para esfuerzos colectivos y concretos que amplíen la acción climática a lo largo de esta década decisiva”.

Fuente: La Nación

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Entre los fenómenos que impulsó la pandemia, el del éxodo hacia las afueras de las ciudades parece ser uno de los más destacados: el teletrabajo permite a muchas personas acercarse a la naturaleza y abandonar el cemento. Sin embargo, los habitantes de las ciudades no deben cejar en sus reclamos.Los niveles de polución son uno de los aspectos más preocupantes de las grandes urbes. No solo se trata del impacto ambiental. La contaminación visual puede considerarse de efectos menos dañinos en lo físico, pero es igualmente agresiva para los habitantes. Basta pensar en la cartelería publicitaria que crece en altura a los costados de rutas y autopistas, con su peligrosa carga distractiva para los conductores. O los grafitis, murales, pegatinas que se potencian en tiempos electorales, condicionando miradas y obstaculizando la visión desde distintos soportes. Un eslogan explosivo, una imagen llamativa, un repertorio de significados que nos bombardean, “un grito en la pared”, como muchos lo califican, puede afectarnos seriamente.En busca de solaz, difícilmente podamos alzar los ojos al cielo sin cruzar infinidad de cables y postes. Algunos barrios de la capital vienen siendo testigos del intenso trabajo de tendido de conexiones por parte de empresas cableoperadoras sin la debida supervisión por parte de las autoridades. Escaleras mediante, los pesados rollos pasan del piso al aire para engrosar los metros y metros de desordenadas matas negras que atraviesan avenidas, calles y bocacalles, traspasando también arboledas y montándose salvajemente en las terrazas de los edificios, de poste en poste. ¿Cuándo comenzaremos a exigir el soterramiento? ¿Por qué mantenemos estas infraestructuras de cables eléctricos de media y baja tensión, de televisión, internet, alumbrado público y torres de telefonía obsoletas y peligrosas? Distintas ciudades del mundo llevan adelante iniciativas para “limpiar” especialmente las zonas turísticas. Deberían contemplarse modalidades de tendido de cables diferentes. Como si todo esto fuera poco y aunque parezca un contrasentido, el siglo XXI ha sumado un ingrediente casi medieval al escenario urbano con el regreso de vendedores que, mediante el uso de megáfonos, ofrecen comprar distintos objetos. Son la versión contemporánea de los chatarreros que a cualquier hora avanzan en sus vehículos en busca de bienes de descarte. Sin horario, con preferencia por feriados y fines de semana y sin límite de decibeles. Aunque parezca increíble, el código contravencional porteño establece que su labor no constituye contravención. A lo sumo, si un vecino realiza una denuncia por ruidos molestos, algún oficial de policía instruirá al molesto transporte para que se llame a silencio en determinado tramo del recorrido.Los legisladores porteños deberían ocuparse de todas estas cuestiones que tanto afectan la vida cotidiana. Los espacios compartidos deben ajustarse a las normas y las normas deben dar respuesta a las demandas ciudadanas. Esa es la distancia que media entre la urbanidad y la ley de la jungla.

Fuente: La Nación

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En el tercer programa de esta nueva temporada de Bake Off Argentina, los aspirantes al mejor pastelero amateur del país tuvieron que encarar un nuevo reto: el desafío múltiple, en el que debieron realizar 8 tartas individuales con dos rellenos, pero cuatro con una decoración y las otras cuatro con otra, realizadas con los mismos ingredientes. View this post on Instagram A post shared by Telefe (@telefe)La primera en quejarse por la titánica tarea que debían realizar en dos horas fue Kalia, que el martes quedó en la segunda posición y se perfila como una de las referentes de sus compañeros a la hora de buscar consejos. Quien sí se mostró tranquilo fue Hernán, el ganador de los dos primeros desafíos.Michael Vartan le confesó a Drew Barrymore que “sintió cosas por ella” en el rodaje de Jamás besada“Lo más difícil es lograr una muy buena masa, que el relleno sea agradable y se sostenga y que la decoración sea igual en todas las tartas”, los alertó Dolli Irigoyen, antes de dar por comenzado el desafío.El primero de los aspirantes al que la flamante miembro del jurado visitó en su isla fue Hernán, quien había comenzado a realizar una masa sablée. El problema es que había agregado los huevos a la masa desde un principio. Por eso, la cocinera “metió mano” en su preparación y los quitó.Irigoyen, a su vez, no se mostró muy contenta con la decisión del participante, que fue quien tuvo la peor calificación el martes, de usar margarina en lugar de manteca. Minutos más tarde, su sospecha se volvió realidad, cuando vio que la masa le había quedado muy líquida. Otra vez, entonces, la juez volvió a aconsejarlo: “Tenés que pesar. Hiciste masa como para un regimiento; usá la mitad. Agarrá la harina y agregale”.Gino, a su vez, utilizó demasiada sal, pero fue “salvado” por Damián Betular y Pamela Villar, que al notarlo le hicieron comenzar de nuevo la preparación. El aspirante, además, quiso reivindicarse realizando nuevamente una crema pastelera, una preparación que no le había quedado del todo bien el su último desafío. View this post on Instagram A post shared by Telefe (@telefe)Al pasar por las estaciones, Villar y Betular notaron que algunos aspirantes estaban trabajando en medio del caos. “¡Tenés un quilombo! Y hasta está inundada la bacha”, le marcó el jurado a Gianluca. Al interrogarlo sobre los ingredientes de su preparación, se sorprendieron al ver que pensaba combinar remolacha, kiwi y mango.Belén, a su vez, no lograba que la crema de menta que pensaba usar lograra su punto. “Me duele la panza. No llego. No voy a llegar”, se quejó. Pero el peor accidente lo protagonizó, Kalia, luego de que le hiciera caso a Villar y llevara sus tartas a último momento su preparación al abatidor. “Tengo miedo de resbalarme”, se justificó primero. Y si bien su predicción no se cumplió a rajatabla, estuvo cerca. Al abrir el abatidor una de las tartas se cayó al piso y no tenía una de más para reemplazarla. “Quiero llorar”, reveló cámara, y terminó siguiendo el consejo de la jurado: presentar en un vaso los restos de la tarta rota para cumplir con la consigna. View this post on Instagram A post shared by Telefe (@telefe)Llegó entonces el momento de que los tres jueces probaran las preparaciones y dieran su veredicto. El primero en pasar al frente fue Emiliano, quien se llevó puros elogios: “La masa esta muy bien, la base también. La pastelera está brillosa y la ganache está muy rica. Está impresionante. Las capas de sabor son extraordinarias”.El segundo fue Gabriel, quien casi pierde su preparación camino a su encuentro con los jurados. Al probar sus tartas, los especialistas indicaron: “La masa quedó un poco gruesa y le faltó consistencia a la pastelera con banana. Llegaste a hacer ocho tartas, pero lo demás no”.Carlos corrió con mejor suerte, pero también cosechó críticas: “A la masa le falta cocción y está gruesa. La capa de frambuesas y la curd de limón están fantásticas. El merengue está mal, y nos dijiste que ibas a ser unos puntos de gel y terminaste haciendo un espiral, que quedó como si le hubieses puesto ketchup”.Kalia, volvió a romper en llanto al enfrentar a los jueces, pero las devoluciones que consiguió fueron bastante buenas: “La decoración es muy vos, la masa está bien cocida, pero no hubiese mezclado los elementos. Todo está en armonía”:Gisela pasó al frente sin estar del todo segura si su la preparación estaba bien cocida, pero ese no era el principal problema de su plato: “Los sabores que elegiste están bien, pero la masa invade mucho a la naranja. No cocines con miedo. Lograste un buen resultado. Relajate y disfrutá de este momento”, le recomendaron.Llegó luego el turno de Ximena. “Es muy difícil colocar la masa en cuadrados y están impecables. Es muy buena la combinación el cacao, el chocolate blanco y frutilla. Faltó un poco de presentación, pero te estás superando. Están muy prolijos y hay una muy buena ejecución”, expresaron los jueces. Y a diferencia de lo ocurrido el martes, esta vez las devoluciones dejaron conforme a la aspirante.Celeste llegó confiada con su original propuesta: una deconstrucción de la clásica manzana con caramelo y pochoclo. SIn embargo, no terminó convenciendo del todo: “La masa está muy gruesa, pero cocida. Yo no haría puesto el pochoclo en el relleno, porque se siente como arena. La idea fue muy buena”.La presentación de SIlvina fue una de las más vistosas, pero a pesar de las excelentes devoluciones, un detalle le jugó en contra. “Está riquísima. La consistencia de las cremas es perfecta, pero la consigna decía que había que usar los mismos ingredientes en la decoración”, coincidieron Betular, Villar e Irigoyen.“¡Qué pasó con la gelatina! No hiciste hervir el mango con el jugo de naranja”, le marcó Dolli a Gianluca, al ver su presentación, y le cuestionó, también, el uso de la remolacha. Betular, que odia el kiwi, hizo un gesto extraño al probarlo. “La masa se mojó, no hay crema y hay demasiado kiwi”, le marcaron y le recomendaron ir a lo seguro. View this post on Instagram A post shared by Telefe (@telefe)Gino, a su vez, fue muy nervioso a enfrentarse con el jurado. “Hay una mala interpretación de ustedes de la consigna. Voy a defender mi tarta. Debían tener los mismos ingredientes”, se excusó, mitad en broma, mitad en serio, antes de que probaran sus tartas. En realidad, se había olvidado de que las tartas debían llevar dos rellenos. “La masa está muy bien y la pastelera es perfecta, pero falta la decoración o un relleno. Sos como un niño que no lee el enunciado del problema. Concentrate en lo que te pedimos”, expresaron los jueces en su devolución. View this post on Instagram A post shared by Telefe (@telefe)Belén fue por un clásico: menta con chocolate y cumplió la consigna. Sin embargo, no logró convencer a los jueces: “Hay mucha masa y poco relleno. Hay un exceso de esencia de menta y el sabor le gana a todo. Hay que trabajar más en la decoración”.Hernán esta vez no logró el mismo resultado que los días anteriores: “Calculaste más las medidas de los ingredientes de la crema pastelera. No están armadas prolijamente, pero están ricas”.“No le sacaste las semillas a las frambuesas”, notó Betular al probar las tartas de Paula. Y continuó: Me gusta mucho la idea y los colores, pero hubiese sacado el licor irlandés. A la masa le falta cocción”.Luego pasó al frente Facundo, que tenía dudas con la cocción de la masa. Sin embargo, su devolución fue una de las mejores de la noche”: Están muy lindas, como de vidriera. Combinaste los sabores y lograste una alquimia. Y está muy bien la masa; lograste tartas magníficas. Vamos a lograr esto como tu carta de presentación”.Tras deliberar, el jurado eligió primero a los tres aspirantes que lograron peores resultados: Gabriel, Gianluca y Belén. Luego, dieron a conocer a los dos mejores: Facundo y Emiliano, a quienes volvieron a llenar de elogios. Finalmente, quien se llevó los cinco minutos extras para utilizar en la prueba del domingo, en la que uno de los concursantes abandonará el programa, fue Facundo. 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Fuente: La Nación

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Invitado al piso de Intratables, el candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires Martín Tetaz opinó sobre la interna del oficialismo, que derivó este miércoles en la presentación de la renuncia de varios ministros, y expresó que “ojalá el Gobierno encuentre la salida institucional que corresponda”.Con un discurso en el que buscó expresarse de manera responsable, como referente de la oposición, el candidato dijo: “Estamos todos en el mismo barco”. No obstante, estos dichos del economista despertaron la furia del panelista Diego Brancatelli, que lo cuestionó ante la mirada del resto de los presentes.Derrota electoral y crisis. Las horas más dramáticas del Gobierno“Hay que sostenerlo, ¿eh? No es decirle: ‘Ojalá’”, dijo sobre los dichos de Tetaz. “Hay que sostenerlo todos los días. Es irónico porque mañana van a incendiar todo, después dos bidones de nafta y le echan nafta. La actitud que tiene que tener la oposición no es la de sacar ventaja como un carancho”, acusó el periodista.Tetaz hizo caso omiso a los comentarios del panelista, pero el resto de sus colegas no se quedaron callados. “No la vengas a pudrir”, le dijeron; “Ellos no son los que van a incendiar nada”, dijo otro periodista del programa conducido por Alejandro Fantino. “Se estaban poniendo de acuerdo [oficialistas y opositores] y vos vas con una antorcha a prenderle fuego los zapatos”, le dijo otro de sus colegas.

Fuente: La Nación

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En las PASO de 2019, de manera inesperada, el principal partido de oposición le ganó por goleada al oficialismo. En las PASO de 2021 ocurrió exactamente lo mismo. Pero desde el punto de vista de la toma de decisiones económicas, la situación no es igual. Porque en 2019 al Poder Ejecutivo le faltaban cuatro meses para completar su período, mientras que ahora le faltan 27 meses. En Inglaterra, Israel o Japón, gobernados por regímenes parlamentarios, el gobierno hubiera caído; pero no en la Argentina, Brasil o Estados Unidos, regidos por regímenes presidencialistas.Lamentablemente, el presidente Fernández no tuvo tiempo ni ámbito adecuados para recomponerse física y anímicamente de las tensiones que vivió en los últimos meses y los resultados del domingo pasado. Sólo en las películas de Hollywood la agenda de trabajo de un presidente depende mucho más de los grandes principios que de las circunstancias.¿Qué debería hacer el primer mandatario con las renuncias que le presentaron ministros afines a la vicepresidenta de la Nación? Aceptarlas y tomarse algunos días para encontrar los correspondientes reemplazos.Tarea nada fácil, porque no sé cuántas personas tiene de su confianza, y cuántas de ellas lo acompañarían en esta circunstancia tan peculiar. Pero cuando alguien ejerce una responsabilidad ejecutiva, el peor pecado que puede cometer es el de no intentarlo.En esta línea, tampoco habría que descartar una conversación reservada con selectos líderes de la oposición. Otra vez, tarea nada fácil, pero; ¿quién dijo que la vida es fácil?La credibilidad difícilmente se recupera, lo cual le pone un techo a lo que cabe esperar. Pero el comportamiento presidencial y ministerial determinará si operaremos cerca del techo o en el cuarto subsuelo. Esta importante incógnita se irá develando con el tiempo.¿Qué hará el Poder Ejecutivo, en materia económica de aquí al 10 de diciembre de 2023? Ni ellos lo saben. ¿Qué intentarán hacer? Lo menos posible, porque las crisis paralizan la mayoría de las decisiones, lo cual implica que los cambios terminan siendo subproductos de la urgente necesidad y son adoptados de la noche a la mañana con escaso respaldo político.Nada de esto estaría ocurriendo si el domingo pasado el Frente de Todos hubiera obtenido nueve puntos porcentuales más que Juntos por el Cambio. Pero tendríamos otros problemas. Prefiero estos.

Fuente: La Nación

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No hubo tiempo para correr. La mecha era corta y explotó. Ahora, con las manos en llagas, la reconstrucción no será sencilla. Sea por la herencia, por la pandemia o por la manipulación de elementos explosivos que hizo el Gobierno, lo cierto es que se armó el combo perfecto.Las variables económicas que muestran los niveles de actividad, el empleo, el consumo y el poder adquisitivo de los salarios van hacia abajo. Mientras estas descienden, otras se disparan. Entre las que suben está la pobreza, la inflación, el gasto público, el tipo de cambio y la presión fiscal.¿Es posible que este paquete pase inadvertido para una sociedad cansada? La respuesta la dieron las urnas y fue un rotundo no. Dos días después de la explosión, las quemaduras empezaron a notarse.Decepcionado con La Cámpora, Alberto Fernández medita cambios, a la espera de una negociación con CristinaSi algo supo el kirchnerismo durante muchos años fue tirar para adelante varios problemas macro. Algo que podría denominarse la política del aguante. Esas formas tuvieron su expresión máxima entre la derrota de 2013 y el final de mandato en 2015. Y, hay que admitirlo, mal no les fue ya que estuvieron a un par de puntos de ganar las elecciones de 2015 con Daniel Scioli de candidato.El problema es que los números de 2013 no son estos. “La macroeconomía no es la misma, es muy distinta. El balance del Banco Central está mucho más complicado –inició su análisis el economista Luis Secco–. Pero sobre todo hay menos recursos y muchos menos instrumentos”.La comparación lleva, irremediablemente, a las soluciones que buscó Cristina Kirchner en 2013 cuando fue derrotada en las elecciones intermedias por su ahora aliado, Sergio Massa. En ese momento, hubo dos nombres. Jorge Capitanich, como jefe de Gabinete, y Axel Kicillof, como ministro de economía. Y detrás de esos nombres, dos medidas: cepo y devaluación.En 2012 nació el dólar turista y se estableció el pago de un 15% sobre el consumo que se realice en otros países con las tarjetas. En diciembre de 2013 Kicillof lo aumentó a 35%. Poco después, entre diciembre y enero, se produjo una fuerte devaluación del peso. Con esa receta, empezó el operativo aguante.Es posible que en la cabeza de gran parte del kirchnerismo repasen esos momentos cuando las recetas tuvieron efectividad. De hecho, no parece estar en el manual a aplicar los cambios estructurales que el mundo económico reclama.Las añoranzas de aquellas épocas, sin embargo, esconden algunas diferencias ya no solo en los números macro, sino también en los humores sociales.Cartas públicas y un llamado: los mensajes internos de Cristina Kirchner que convulsionaron al GobiernoComo se dijo, el Banco Central de ahora tiene muchas menos reservas y varios de los números, tanto de activos como de pasivos, están en números rojos récord.La inflación también está en otros niveles. Si bien la Argentina parece adormecida y se ha acostumbrado a tolerar altos índices de inflación –el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec de agosto fue de 2,5% y acumuló un alza de 32,3% en lo que va del año–, tampoco es posible que mediante ese mecanismo se trate de licuar el gasto.InflaciónSólo para remarcar una cosa más: la inflación core, que es la que no está regulada, marcó un 3,1%. La posibilidad monetaria es mucho más limitada. Justamente este es uno de los grandes puntos suspensivos en plena campaña. En el manual de efectividad electoral está resaltado en flúo la posibilidad de poner dinero en el bolsillo. Más aún, lo han dicho en voz alta desde lo más alto del oficialismo. La emisión monetaria desenfrenada ahora implicaría poner un +50% en la inflación del año próximo.Aquella receta de devaluación más cepo, hoy parece más traumática de poner en práctica. “Hay algunos instrumentos que están agotados y cuya efectividad ahora es mucho menor”, dice Secco.Se refiere, por caso, al cepo cambiario. En aquel 2013, se inauguró aquella autorización de la AFIP y se podían comprar hasta 2000 dólares, siempre que los ingresos lo permitieran. Ahora, después de años de restricciones, con un tope de 200 dólares por persona y 65% de impuestos sobre el precio oficial, no es posible demasiado ajuste sobre esa demanda.Y si se quiere, algo más. Con los viajes al exterior prácticamente desactivados, esa demanda también está desalentada. ¿Podría haber más cepo? No parece posible y solo queda como opción restringir las importaciones, con el consiguiente impacto en el nivel de actividad.Javier Milei, lapidario con Alberto Fernández por la crisis institucional que se desencadenóPues hay más instrumentos agotados. La presión fiscal está en niveles récord y no se vislumbran nuevos rincones desde los que sacar más recursos del sector privado. Gran parte de la sociedad está al borde de la rebelión fiscal y el resto, como puede, se muda a la economía en negro.El congelamiento de tarifas también ya tiene su recorrido. Con 50% de inflación, la cuenta de subsidios se escapará. Sólo para este año, en energía se van a destinar algo así como un billón de pesos –sí, con “b” – para compensar los gastos de generación con lo que se recauda del lado del consumo.También el gasto público se fue para arriba. Vale la pena un paréntesis acá. Los contribuyentes, agobiados por la presión fiscal, miran con espanto el nivel de gasto público. No logran ver dónde se utilizan esos pesos; el nivel de devolución de servicios del Estado cruje.Vienen dos largos añosA todo este cúmulo de situaciones, a las que se podría sumar una lista a gusto del lector, se le adicionan los actores económicos. El mundo empresario ha perdido la confianza en la racionalidad del Gobierno. Desde el caso Vicentin que la lupa de los hombres de negocios sobre los pasos que da la Casa Rosada se achicó. Todo se mira de cerca y se analiza al detalle.Los agentes económicos no ven soluciones macro a corto plazo. Más bien encuentran políticas micro que dependen de la muñeca de los gobernantes. ¿Qué es el control de precios, los planes de consumo o las arengas a los inversores para enterrar dinero en el país, con sólo un discurso presidencial o un proyecto de ley?Cuando la política económica depende de la muñeca de los funcionarios, pues es necesario que esa articulación esté firme. No suena demasiado posible que la salida de esta crisis sea con las manos firmes como para imponer confianza.Esta vez el explosivo detonó antes de tiempo. Quedan dos años y habrá que reconstruir con las manos chamuscadas. Algo inédito para el peronismo de estos tiempos.

Fuente: La Nación

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NUEVA YORK (AP) — Paul Goldschmidt y Nolan Arenado conectaron sendos vuelacercas y los Cardenales de San Luis totalizaron cuatro, además de mostrar una genial defensa en los jardines para vencer el miércoles 11-4 a los Mets de Nueva York.Harrison Bader bateó un cuadrangular, remolcó tres carreras y realizó una oportuna atrapada ante la barda del jardín central para ayudar a que Jon Lester mejorara a una foja de 9-1 frente a los Mets.Así, los Cardenales hilvanaron su quinta victoria.Edmundo Sosa también se voló la barda y Goldschmidt sumó tres hits. Los Cardenales completaron la barrida de tres juegos y ganaron por séptima ocasión en ocho compromisos.San Luis, que se colocó en puestos de postemporada el martes por primera vez desde el 30 de mayo, se situó un juego y medio encima de los Rojos en la pelea por el segundo comodín de la Liga Nacional gracias a la derrota de Cincinnati por 5-4 ante los Piratas, que son últimos.Los Cardenales comenzaron el día un encuentro encima de San Diego, que jugaba en San Francisco.Pete Alonso y Kevin Pillar conectaron jonrones para unos Mets que se están derrumbando y que al parecer se quedarán fuera cuando faltan 15 encuentros. Están cinco juegos detrás de San Luis y hay tres equipos entre ellos.Por los Cardenales, el puertorriqueño Yadier Molina de 5-1. El panameño Edmundo Sosa de 4-2 con dos anotadas y una remolcada.Por los Mets, el dominicano Jonathan Villar de 5-1. Los boricuas Francisco Lindor de 5-1, Javier Báez de 5-1. El venezolano José Peraza de 1-1 con una empujada.

Fuente: La Nación

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San salvador (ap) — miles de personas salieron el miércoles a las calles de la capital salvadoreña para protestar contra el gobierno del presidente nayib bukele por el bitcoin, la reelección presidencial y lo que consideran un irrespeto a la separación de poderes.Es la primera protesta masiva contra la administración de Bukele, quien asumió el 1 de junio de 2019 para un periodo de cinco años.“Ha llegado el momento de defender la democracia… Esta marcha es simbólica, representa el cansancio de tantas violaciones a la Constitución; es un reclamo a estas nuevas modalidades de esclavitud”, dijo a periodistas Sidney Blanco, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia.“No estoy diciendo que es el momento, pero podría ser la antesala para la insurrección”, advirtió.En la marcha participaron grupos feministas, estudiantes universitarios, ambientalistas, sindicatos, defensores de los derechos humanos, partidos políticos opositores, exjueces y representantes del Colegio Médico de El Salvador.Los médicos se sumaron a la manifestación para exigir al gobierno claridad en las políticas de salud.“Es una manera de manifestar nuestra inconformidad de cómo se están dando las cosas”, manifestó Roberto Majano, vicepresidente del colegio.Milton Brizuela —quien dirige ese gremio médico— dijo que “para nosotros es importante la independencia judicial; como ciudadanos estamos preocupados por las medidas que ha tomado el gobierno y la Asamblea Legislativa”.No se reportaron mayores incidentes durante la marcha, aunque los organizadores denunciaron que un grupo de encapuchados, a los que consideran “infiltrados”, destruyeron carteles publicitarios y mancharon las paredes de negocios privados. Otro grupo de encapuchados incendió una motocicleta, sin que se reportaran heridos.Los diversos grupos convergieron en el parque Cuscatlán, desde donde marcharon portando sendos carteles en los que expresaron su rechazo a las políticas del gobierno.El llamado Frente Sindical desplegó una manta en que se leía: “Bukele dictador. El pueblo te odia con razón, porque eres ladrón”.Más tarde, Bukele emitió un par de tuits relacionados con la protesta. En el primero preguntó: “¿Y la dictadura?”Luego el mandatario se refirió a la destrucción de una de las cabinas donde se han instalado los cajeros bitcoin. “Dicen que el ´’vandalismo’ fue hecho por ‘infiltrados’, pero han hecho vandalismo en todas sus manifestaciones. Además, ¿por qué no se escuchan gritos de ‘deténganse’ o ‘no hagan eso’? Lo que se escucha son aplausos y vítores; y ahí está la prensa”.En la noche, durante un mensaje a la nación transmitido en cadena nacional de radio y televisión, Bukele arremetió contra sus opositores y quienes dijo los protegen e incluso financian.Aseguró que los que marcharon en su contra “fueron a luchar contra una dictadura que no existe, y sin embargo hay muchos en la comunidad internacional que la siguen vendiendo, muchos incluso viven en países que, si pudieran serían dictaduras, o al menos sí reprimen a sus poblaciones”.Aseguró que sus opositores son protegidos por algunos amigos de la comunidad internacional, “digo algunos porque no son todos, pero sí algunos, incluso financiados. Lo triste es que están financiando a una oposición perversa que no le importa dañar niños, ancianos”.Dijo que en dos años y tres meses de su gobierno no han utilizado una tan sola lata de gas lacrimógeno contra sus opositores.Bukele declaró tajantemente que su gobierno no va a permitir injerencia de ningún tipo.“Vamos a ser amigos sí, vamos a ser aliados como siempre lo hemos hecho y vamos a tener nuestras puertas abiertas de par en par para todos los extranjeros que quieran venir, trabajar y contribuir”, manifestó.Medardo González, un excomandante guerrillero y exsecretario general del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que participó en la marcha, lanzó fuertes críticas al gobierno y llamó al pueblo a pelear por sus derechos.Por su parte, el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Belarmino Jaime, que llegó hasta el parque Cuscatlán donde se reunieron los manifestantes, dijo a los periodistas que espera que Bukele reflexione.”Este tipo de manifestaciones es para hacer conciencia en la gente de lo que se está viviendo”, declaró.Los manifestantes exigen que se restituya a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y el fiscal general destituidos el 1 de mayo; que no se aprueben las reformas a la Constitución que promueve el gobierno; que no se avale la reelección presidencial y se deroguen las reformas a la ley de la carrera judicial que facilita a la Corte Suprema de Justicia trasladar o despedir a jueces o magistrados.Muchos de los manifestantes vestían camisas blancas o negras que decían “NO al Bitcoin”.El 7 de septiembre El Salvador se convirtió en el primer país en adoptar el bitcoin como criptomoneda de curso legal que puede ser utilizada en cualquier transacción. Los negocios deberán aceptar pagos en esa moneda digital, salvo los que carezcan de la tecnología para hacerlo.Pero las prolongadas fallas en el sistema y una intensa campaña de rumores han hecho crecer las dudas y la desconfianza sobre el uso de esa criptomoneda.

Fuente: La Nación

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