En su último informe mensual, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra) señaló que en 2019 el consumo interno de carne vacuna cayó 9,4% interanual al alcanzar un promedio de 51 kilos por año per cápita, lo que representa una baja de 5,3 kg/hab/año en relación a 2018.
“Es uno de los consumos más bajos de la década, sin dudas”, dijo Miguel Schiariti, presidente de Ciccra.
El relevamiento indicó que el año pasado se produjeron 3,122 millones de toneladas de carne vacuna, lo que permitió enviar al mercado 55,9 mil toneladas más que en 2018. De todas maneras, en el plano local se habrían entregado 2,290 millones de toneladas, lo que implica una reducción de 213,3 mil toneladas con respecto a 2018.
“En consecuencia, el mercado interno habría absorbido 73,4% del total producido en el último ejercicio: 8,3 puntos porcentuales menos que en 2018″, resumió el estudio.
En cambio, las exportaciones de 2019 llegaron a un récord histórico de 831 mil toneladas, con un destino principal: China. Las buenas cifras superaron al año 1969, cuando se enviaron 775 mil toneladas.
De esta forma, en relación a 2018, las ventas externas de carne vacuna superaron en 269,2 mil toneladas a 2018, y representaron el 26,6% del total producido en 2019.

Fuente: InfoCampo

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El Área Técnica del Ente de Desarrollo de General Conesa, en sus recorridos a campo, detectó en varios lotes un aumento en la presencia de sunchillo, también conocido como yuyo sapo, clavel amarillo o asolador. Además se reportaron casos de muerte de bovinos por intoxicación.
Desde el organismo recomiendan recorrer los lotes de pasturas para determinar la presencia de esta maleza en los mismos, de esta manera evitar intoxicaciones.
Aspectos a tener en cuenta

El sunchillo es tóxico en mayor frecuencia en bovinos, pero igualmente afecta a los ovinos, porcinos y equinos.
De hallarse esta maleza en la confección de alguna reserva forrajera, como pueden ser fardos o rollos, no perderá su toxicidad.

Cómo identificarla

Los bordes de las hojas presentan unos pequeños dientes (apéndices) que se alternan con el borde liso. La hoja puede tener sólo dos dientes en su base o varios más pequeños a lo largo de la misma. La hoja posee tres nervaduras principales que se originan en la base de la lámina.

La flor tiene unos cinco centímetros de diámetro con pétalos de color amarillo o anaranjado, muy similar al girasol en su forma.

Por consultas sobre las acciones para el control de la hierba o ante cualquier otra inquietud, los productores pueden dirigirse al Ente de Desarrollo de lunes a viernes, en el horario de 7 a 13 hs. o comunicarse al 02931 498050.

Fuente: InfoCampo

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El Comité Institucional para el Cuidado y Uso de Animales de Experimentación (CICUAE) del INTA Castelar cumplió 10 años de labor ininterrumpida. Mediante este organismo, el INTA impulsa la capacitación de sus especialistas en temáticas de bienestar animal y trabaja fuertemente en la posibilidad de implementarlo en prácticas reales aplicadas a las rutinas de trabajo científico.
“Los CICUAE son una herramienta de posibilidad para el desarrollo de investigaciones, debido a que su aval es requerido para acceso a financiamiento de proyectos nacionales e internacionales, realización de becas doctorales, publicación en revistas científicas con referato y adhesión al Sistema Nacional de Bioterios”, expresó Alejandra Romera, secretaria del CICUAE del INTA Castelar.
“Asimismo, suele ser solicitado por organismos públicos y privados en el marco de acuerdos de vinculación tecnológica y de cooperación internacional”, apuntó Romera.
Aunque reciben denominaciones específicas de país en país, la investigadora sostuvo que estos grupos dedicados al resguardo de los animales de experimentación tienen objetivos en común.
“Detectaron la necesidad de proveer una respuesta rápida y efectiva a la demanda social de garantizar el bienestar animal en los procedimientos y el compromiso de la comunidad científica para el respeto de los principios de bioética”, aseguró la profesional.
Hacia dentro del INTA, la propuesta es que cada unidad del instituto que realice procedimientos con animales tenga un CICUAE, cuya principal función es garantizar que, de ejecutarse una determinada prueba, los posibles beneficios científicos superan con creces el posible sufrimiento que se les pueda causar a los animales utilizados con estos fines y avalar o no esos experimentos.
Luego de 10 años de trabajo, la investigadora indicó que “el CICUAE ha aportado un insumo que impacta positivamente en la calidad de los resultados obtenidos”.
“Le imprimió valor agregado a la calidad científica y ética de los trabajos y demostró ser útil en la transmisión de las recomendaciones y regulación internacional de bienestar animal a los investigadores de la institución”, observó Romera.
“En estos 10 años, se destaca la revisión de más de 550 protocolos avalados que garantizaron el bienestar animal y permitieron la concreción de numerosos convenios de colaboración tanto nacionales como internacionales, así como la presentación de más de 100 tesis doctorales en distintas universidades del país y la publicación de más de 1000 trabajos científicos”, comunicó el INTA.
En este contexto, Romera afirmó que “el empleo de animales vivos es todavía necesario en investigaciones que redundan en la protección de la salud (humana y animal) y del medio”. No obstante, reconoció que “se considera ampliamente aceptado el objetivo final de sustituir todos los procedimientos con animales de experimentación por otros que no los utilicen, ya que los animales tienen un valor intrínseco que debe respetarse”.
“Todos los pasos normativos y técnicos van dirigidos al reemplazo total tan pronto como sea posible; mientras ese objetivo se hace factible, la normativa ha tratado de elevar progresivamente el grado de protección de los animales que aún son necesarios en los procedimientos. El uso de animales en ciencia debe ser realizado en un contexto regulado con el objetivo de garantizar el bienestar animal y resultados de fidelidad científica”, concluyó Romera.

Fuente: InfoCampo

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En el Paraje San Juan, a 15 kilómetros de Villa Guillermina, se instaló el primer vivero forestal de especies nativas. Y en diciembre del 2019 se sembraron los primeros 700 algarrobos, ejemplares característicos de la flora santafesina.
Se trata de una acción encarada por la Fundación de la Bolsa de Comercio de Rosario a través de su Proyecto Feraz, un programa que busca generar proyectos con un fuerte anclaje en la realidad territorial. Tiene como objetivo fomentar el emprendedurismo en escuelas agrotécnicas y sus comunidades rurales, y el fortalecimiento de las actividades económicas-productivas del paraje, basado en un plan de trabajo participativo.
La idea de un vivero forestal surgió a través del programa “Agromakers”, en el que un equipo de jóvenes provenientes del núcleo rural del paraje diseñó la solución a partir del problema que ellos mismos observaron por la deforestación.
De esta manera los alumnos de la Escuela N° 6248 Miguel de Güemes presentaron su propuesta: generar un vivero para la plantación de árboles nativos, venderlos luego a productores y municipios de la zona; y colaborar no solo con el desarrollo económico sino también con el problema del desmonte.
En primera instancia el proyecto parecía inviable. “¿Cómo cultivar en una comunidad que no posee agua segura?”, fue la pregunta que se hizo una docente de la escuela. Tras la demanda de la mujer, se construyeron seis aljibes que permitieron seguir adelante con la iniciativa de los jóvenes.
La forestal
La comuna de Villa Guillermina, en el departamento santafesino de General Obligado, atesora una historia ligada directamente con la explotación forestal.
Emplazada en un entorno de extensos montes de quebrachos, fue uno de los sitios elegidos por la compañía inglesa “La Forestal” para instalar sus bases productivas, a mediados del siglo XIX.
La firma británica explotó los quebrachales de la zona para producir tanino y logró ser la primera productora a nivel mundial. También construyó durmientes con los que se extendió el ferrocarril en la región, lo que permitió que crezcan los pueblos y puertos.
Sin embargo, luego de que la empresa cerrara sus puertas a mediados de siglo XX, decenas de pueblos del norte de Santa Fe y Chaco cayeron al olvido y miles de hectáreas de monte quedaron arrasadas.

Fuente: InfoCampo

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