Fuente: La Nación
Fuente: La Nación
El consejo directivo de la entidad resolvió insistir por la segmentación y políticas para la agricultura familiar y las economías regionales.
Fuente: Clarín Rural
El Senasa informó en las últimas horas que los establecimientos interesados en proveer cuota Hilton tendrán que reinscribirse, tal como lo requiere la nueva resolución.
La fecha límite para hacerlo es el 27 de febrero en la oficina del organismo correspondiente a la jurisdicción de cada establecimiento. Allí, los productores deberán presentar una declaración jurada que deje constancia de que se cumplen las condiciones que exige el mercado comprador (están en el Reglamento de Ejecución N°593/13 de la Unión Europea).
Transcurrido ese plazo, quienes no opten por la reinscripción bajo la nueva resolución continuarán en el Registro Nacional como habilitados para el envío de ganado para cortes con destino a la UE en la categoría “no aptos cuota Hilton”.
“Es decir que aquellos que no se habiliten para cuota Hilton podrán continuar exportando a la Unión Europea, aunque no participen de la cuota”, aclaró el Senasa.
Es que la nueva resolución no establece modificaciones a las condiciones de los establecimientos de engorde a corral “no aptos cuota Hilton” que quieran exportar carne vacuna a la Unión Europea. Para estos establecimientos, continúan en vigencia sus normativas específicas, que son las resoluciones Senasa 329/17 y 02/03.
Fuente: InfoCampo
Las ofertas por el cereal levantaron el nivel de actividad en el mercado. Las fábricas no realizaron ofertas abiertas por soja.
Fuente: Clarín Rural
El reclamo por retenciones segmentadas se reforzará este jueves 23 en la localidad de Pavón, a 40 kilómetros de Rosario, a donde chacareros del sur de Santa Fe convocaron a un encuentro con legisladores nacionales.
La idea es debatir la propuesta que ya le presentaron al ministro Luis Basterra, que hace especial hincapié en la necesidad de avanzar en categorizaciones y en políticas públicas diferenciadas.
“No todo el campo es lo mismo”, remarcó Marcela Fabrissin, productora agropecuaria y vicepresidente de la regional Sur de Federación Agraria Argentina (FAA). Según sus cálculos, en la actualidad el 80% de la producción está en manos del 18 % de los actores, quienes “generalmente nada tienen que ver con la cultura del trabajo que realizamos los más chicos”, tal como consideró.
La dirigente promete demostrar que si se aplica su iniciativa, el costo fiscal para el Estado será nulo. “Debe haber una decisión política de quién debe ser el sujeto agrario a defender“, dice.
El discurso está en línea con lo que sostiene Carlos Achetoni, presidente de FAA, y con Coninagro, que representa principalmente a cooperativas de economías regionales. De todos modos, otras filiales federadas no están tan de acuerdo con la segmentación.
Como sea, la actividad -que organizan la comuna local y la Regional Sur Ruta 21 y Ruta 18- apuntará a contar con la presencia de legisladores nacionales de todos los bloques, y cuenta con el apoyo del intendente de Pavón, José Pepe López. Asimismo, convocará a más de una veintena de presidentes comunales de la zona para buscar el aval de los parlamentarios para promover un nuevo esquema tributario.
Fuente: InfoCampo
La soja más adelantada en su desarrollo, ahora, está ingresando a pleno período reproductivo. Será el turno de la floración, luego vendrá su fructicación y posterior llenado de granos.
En el grano radica un problema que preocupa a los grandes productores de la oleaginosa en el mundo, como Estados Unidos, Brasil, Argentina y China: se trata de la caída del contenido de proteína. De los mencionados, Argentina está en la peor condición.
De acuerdo a datos de la industria a los que Infocampo tuvo acceso, en el país el se viene perdiendo 0,12% de proteína por año desde el año 1992. Es decir, a este ritmo, cada cinco año se pierde más de medio punto de proteína (Ver la infografía interactiva).
Rodolfo Rossi, reconocido fitomejorador de soja, especialista en este tema, quien brindó una charla sobre esto en Mercosoja 2019 y estuvo en Brasil, a fin de año, para también abordar esta problemática, dialogó con Infocampo.
“La caída de proteína en el grano de soja es un tema mundial muy asociado al aumento de los
rendimientos y a que la calidad no se paga de forma diferencial”, explica el especialista, a lo que suma que el tema estuvo fue el centro de la escena durante su participación un congreso en Brasil.
Justamente, este país, según lo que sostuvo Rossi, es el que tiene mejores condiciones para poder tomar acciones directas y rápidas ya que el ambiente sojero así lo permite y también los productores potencian la calidad aplicando prácticas como la fertilización. Sin embargo, la correlación negativa del aumento de los rendimientos y el contenido de proteína les siguen jugando en contra al vecino país.
“En Argentina el problema se agudiza porque la mayoría de la soja se está produciendo en zonas templadas, que no se caracterizan por conseguir altos niveles de proteínas. Además, los cultivares tienen altos rendimientos, hay más monocultivo y la fertilización es muy baja, no llegando a reponer lo que se extrae”, detalla y añade que se se compara la zona argentina de producción con los mismos ambientes norteamericanos, ellos tienen todos los plantíos sobre maíz, que está “superfertilizado” y, además, fertilizan la soja. Estos son factores que mejoran el nivel de proteína.
Lo cierto, de acuerdo a lo que advierte el especialista que participa en múltiples mesas de trabajo sobre este tema, es que la discusión está instalada, pero está encaminada hacia un callejón sin salida porque no está el incentivo para producir ni pagar un extra por mayor contenido de proteína en el grano.
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“Lo primero que hay que hacer es que la industria defina si puede pagar más por el mayor contenido de proteína y que toda la cadena se alínee para conseguir genética y manejo en esta dirección”, dice.
Por el momento, sostiene Rossi, “Argentina no tiene problema en colocar la producción de harina, pero seguramente se está perdiendo plata porque estamos vendiendo harina más barata que otros países. Nosotros vendemos harina alta proteína (HIPRO) con medio punto menos de lo que vende el mundo”, señala.
Por esto, la industria debe tomar algunas estrategias para elevar los niveles de proteína en el grano, como elegir soja producida en el norte del país, importar desde Paraguay -producen con mayor nivel de proteína- o incorporar el descascarado del poroto para moler directamente buscando extraer mejor calidad de harina.
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En representación de la industría, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), dice, “estamos ante un problema estructural de la cadena de soja. Esto para la industria es un dolor de cabeza, porque la harina es lo que se vende como proteína. Si es baja, hay bonificaciones de precio y retrasos en el rendimiento industrial”.
Por eso, dice Idígoras, es que hay buscar soluciones de largo plazo y toda la cadena debe comenzar a trabajar sobre este tema y que la calidad también se pague.
Según el directivo, “para que exista un programa nacional que bonifique por calidades se necesitan volúmenes grandes de producción de soja de alta proteína. Es decir, no sirven tres camiones, sino varios barcos y para eso se necesitan varios productores que logren la misma calidad. Entonces, la industria avanzará como resultado de un proceso de cambio. Por eso, hay que seguir discutiendo Ley de Semillas, uso propio, pago de regalías…porque el mejoramiento genético tampoco quiere avanzar sobre este tema, más allá que reconocen que tienen materiales genéticos que logran mejor calidad”, comentó Idígoras.
Fuente: InfoCampo
Foto: MisionesOnline
La producción de yerba mate atraviesa varios frentes: por un lado, tiene que definir ahora los precios que comenzarán a regir en abril; por otro, afronta la falta de mano de obra y los altos costos laborales para levantar la cosecha.
La situación no es nueva y se acentuó con el paso de los meses, sobre todo después de un accidente fatal que terminó con la vida de un tarefero en la Ruta 12, en la zona de Jardín América, cerca de la frontera de Misiones con Paraguay.
El hecho ocurrió hace dos semanas, cuando una combi que transportaba a los trabajadores cayó a un precipicio de tres metros de altura tras despistar por la rotura de uno de los neumáticos. El vehículo contaba con un seguro pero no estaba habilitado para trasladar gente, lo que reabrió el tema entre el sindicato y los propietarios de los campos.
“Antes, los obreros vivían en zonas rurales; hoy, la mayoría está en asentamientos que rodean a las grandes ciudades. En general, no cuentan con movilidad y tenemos que trasladarlos: para eso nos exigen colectivos con normas de seguridad y cierta antigüedad, algo que es muy difícil de cumplir por los altos costos que representa, cuando nosotros percibimos valores muy bajos por el kilo de yerba”, le explicó a Infocampo Cristian Klingbeil, de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM).
Klingbeil aseguró que en la actualidad la mayoría de las combis no cumple con la ley, y remarcó que en este contexto comprar una unidad nueva para los productores es “imposible”.
“El caso del fallecimiento del tarefero ocurrió porque, lamentablemente, no ganamos lo que necesitamos para cumplir con lo que nos exige el gremio“, siguió el dirigente.
Hoy, el precio oficial para la yerba mate es de $15,30, pero se está pagando cerca de $20 porque falta materia prima. “Este precio todavía es bajo, deberíamos hablar de un 40% o 50% más para poder cumplir con lo que nos exigen”, afirmó Klingbeil.
¿Un futuro con menos personal?
Ante este panorama, lo que ocurre es que muchos productores comenzaron a incorporar la cosecha mecanizada y a descartar la mano de obra, algo que los dirigentes ven como un problema a largo plazo.
“Estamos hablando de 16 mil obreros que trabajan en la cosecha de la yerba mate: si los reemplazamos por máquinas, se va a complicar. Nadie se está dando cuenta de este problema, y cuando todos estemos trabajando con cosecha mecanizada habrá un conflicto social muy grande y no sabremos cómo salir“, advirtió Klingbeil.
El año pasado, varios dirigentes mencionaron la posibilidad de emplear a inmigrantes venezolanos para hacer la tarefa. La sola propuesta despertó miles de postulaciones, que incluso le llegaron a Infocampo.
En ese sentido, el dirigente de APAM subrayó que, en general, quienes más trabajan en el rubro son obreros que llegan desde Paraguay, aunque también incursionan en la citricultura “porque no se puede llegar a un acuerdo con obreros argentinos“.
De todas maneras, para quienes buscan mano de obra la posibilidad de contratar a ciudadanos extranjeros que llegan con otros conocimientos es un plus atractivo. “Creemos que es bueno enseñar a alguien desde cero. En Argentina, el cosechero de la yerba está acostumbrado a hacer el trabajo de una sola manera, como lo hacían su abuelo y su papá, y son modelos que ya no sirven. Se vuelve muy difícil cambiarles la modalidad”, argumentó Klingbeil.
Según el directivo, lo que se necesita es tratar la planta de otra forma, para aumentar rendimientos y lograr más ganancias que permitan mejorar el pago del jornal en la chacra.
“Los venezolanos vienen muchas veces muy capacitados, muy profesionales, agrónomos con conocimiento de manejo de suelos. Ellos traen otra cultura, sin tanto agroquímico como nosotros. Sería una lástima si tenemos que reemplazar la mano de obra local, pero por ahí nos puede servir para mejorar nuestra forma de producir”, cerró.
Fuente: InfoCampo
Fuente: La Nación
La prestigiosa organización de clasificación CDP, anteriormente conocida como: “Proyecto de Divulgación del Carbono” designó una vez más a Bayer como una de las compañías líderes a nivel internacional en la categoría climática, otorgándole la clasificación más alta: “A”.
CDP estudió a más de 8,000 compañías enfocándose en la manera en la cual se ocupan de los desafíos del cambio climático a un nivel estratégico. Apenas un 2% (aproximadamente 179 compañías) alcanzó la clasificación de “A”. Los inversionistas institucionales ven a la clasificación como una base relevante para sus decisiones de inversión a futuro, orientada hacia la sustentabilidad.
“Estamos sumamente complacidos por haber recibido muy buenas calificaciones de CDP en forma continua desde 2005 y porque Bayer ha sido incluida una vez más dentro de la ‘Lista A del Clima’”, manifestó Werner Baumann, Director de la Junta Directiva de Bayer AG.
En la misma línea agregó que “como una compañía líder en el área de la innovación, tenemos el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en nuestras operaciones para 2030. Por consiguiente, impulsaremos una reducción de los gases de invernadero a lo largo de toda nuestra cadena de valor”.
“Felicitamos a las compañías que lograron un puesto en la ‘Lista A’ de CDP este año por ser líderes en los ámbitos del desempeño ambiental y la transparencia”, declaró Paul Simpson, CEO de CDP y agregó que “la escala de los riesgos comerciales derivados de la emergencia climática, la deforestación y la inseguridad de agua es vasta, como también lo son las oportunidades derivadas de su combate, y está claro que el sector privado tiene un rol vital en este momento crítico”.
“El proteger el ambiente y el enfrentar el cambio climático han sido prioridades elevadas para Bayer desde hace muchos años. Ahora estamos redoblando nuestros esfuerzos en línea con el acuerdo climático de París de manera considerable”, informó Matthias Berninger, Jefe de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Bayer.
CDP es una organización sin fines de lucro que año tras año reúne la colección más completa a nivel mundial de datos corporativos de acceso público sobre aspectos tales como el climático y evalúa esos datos para crear una clasificación.
Fuente: InfoCampo
En esa región, las lluvias de la última semana favorecieron el desarrollo de los cultivos, pero las palomas y cotorras amenazan el rinde.
Fuente: Clarín Rural