En inglés, rasguñar se dice scratch, y de allí deriva el término escrache, tan utilizado en nuestro país. Aquí, la poca distancia que suele mediar entre las palabras y los hechos hiere la honra mucho más seguido que el cuerpo. Entendida como manifestación popular de protesta contra una persona en su domicilio o en ámbitos públicos, se ha aplicado contra numerosos ciudadanos, víctimas de esos deleznables procederes desde los años noventa.En estas columnas hemos criticado con insistencia cualquier apelación a ese procedimiento ruin, cualquiera sean los fines y destinatarios. En los últimos tiempos, se han hecho escraches a quienes se oponen a decisiones del Gobierno.Resultan así escrachados periodistas independientes que alertan sobre la crisis, empresarios que alzan la voz contra medidas que paralizan la inversión y la generación de empleo, magistrados que emiten fallos que no son del agrado de los mandones de turno y gobernadores de signo opositor al oficialismo. Incluso, han sido dirigidos a quienes, como habitantes de una república en la que rige la división de poderes, se han atrevido recientemente a tramitar su reclamo ante la Justicia frente a la imposición del llamado impuesto a las grandes fortunas, por considerarlo ilegal y confiscatorio.Es necesario decir, una vez más, que esto ocurre durante un gobierno sin un plan económico consistente, sin una visión de destino de país y sin comprensión del valor de la productividad, la inversión y el estímulo al estudio y al trabajo. También, que nos encontramos frente a una voracidad fiscal que ha llevado a los estratos de la sociedad que funcionan en la legalidad a pagar una de las tasas impositivas más altas del mundo. El resto actúa en la oscuridad absoluta de la negrura fiscal, amparada en la complicidad de una política que nada hace para desenmascararlo.El derecho de peticionar, prolongación específica del derecho de pensamiento y de expresión, está reconocido por el artículo 14 de la Constitución nacional. Esa facultad de requerir o demandar a funcionarios o instituciones públicas para que produzcan o se abstengan de producir determinados actos de gobierno es propia de una república. Nadie debe dejarse intimidar en el reclamo, por vía administrativa o judicial, de lo que considera propio y justo, por más que la descalificación provenga del oficialismo y de cornetas mercenarias que resuenen solapadamente en su nombre y aliento.Profundiza aún más la depreciación moral del país que los escraches sean alentados por figuras gubernamentales y por periodistas militantes, cuando deberían ser ellos, en esta grave situación, quienes convoquen responsablemente a bajar los niveles de confrontación pública. A diferencia de la crítica constructiva o del debate, el escrache no persigue la verdad, sino que constituye simplemente una forma más de imposición de castigos improcedentes. En la práctica, funciona como un peligroso acto de coacción contra la libertad individual o colectiva, que puede ser eficaz entre los destinatarios más sensibles al amedrentamiento de los poderes públicos.Al ser instado desde el poder, el escrache se convierte en herramienta de auténtica violencia institucional: propende a infundir miedo y a anular la opinión de personas y grupos, neutralizando su libre decisión. Constituye una pretensión inaceptable, debilita las libertades democráticas y atenta contra el ya estrecho camino que hay en la Argentina para arribar a los consensos que se requieren con premura.La historia moderna presenta numerosas situaciones de escraches instados desde el poder. Algunos fueron caldo de cultivo para la anulación y el silenciamiento simbólico y físico de personas y grupos. Nazis y fascistas se especializaron en este deleznable ejercicio. En otros casos, estos fenómenos han servido de antesala obligada de disgregación social y para que prosperaran dictaduras.En la actualidad argentina, el escrache político ha cruzado la delicada línea que preserva a los hombres en sus decisiones privadas. El escrache comenzó corporizándose en ruidosas manifestaciones con pancartas frente a los domicilios de las víctimas. Hoy, las redes sociales lo han convertido en un fenómeno de violencia colectiva, una forma más de bullying, en general con emisores anónimos, según las prácticas más comunes, capaces de volverse una pesadilla para cualquier afectado.Al concentrarse en la víctima, la virtualidad permite multiplicar exponencialmente la violencia en su contra, mantenerla en el tiempo e influir sobre la opinión de otros. Las calumnias e injurias desde las redes sociales constituyen delito y conllevan responsabilidad civil y penal. No debe nadie dudar en denunciarlas si se siente dañado.Tan nefasta metodología de anulación del otro está envenenando aún más nuestra ya difícil convivencia. Si la misma creatividad puesta al servicio de la saña para golpear a quien no comparte sus ideas o decisiones fuese dirigida a la construcción de los puentes que hoy tanto necesitamos, se abriría un espacio para la cicatrización de heridas.Desafortunadamente, aquel mentado “divide y reinarás” no ha perdido vigencia. A falta de liderazgos constructivos que nos convoquen detrás de un proyecto de destino en común, debemos ser los propios ciudadanos quienes evitemos por nuestra propia sensatez y convicción hacerles el juego a quienes tienen una visión perversa del presente y del porvenir de la República.Entendimientos básicos y concordia con miras a la paz social son las bases para el único derrotero eficaz para remontar desencuentros nacionales cada vez más profundos. No podemos confiar esta ardua empresa a un gobierno dispuesto a dejarnos sin una Justicia digna con el único objetivo de lograr la impunidad de gravísimos delitos de corrupción cometidos contra el Estado argentino, es decir contra la confianza y los intereses de la sociedad en su conjunto.El presidente Alberto Fernández debe rectificar una política que ha fracasado hasta en el imperativo de dotar a tiempo a la sociedad de suficientes vacunas. No va a distraernos de la crítica de esos yerros cuando se apela a la épica para recibir escasas dosis que llegan al país a las cansadas.Urge que el Presidente vuelva sobre sus pasos y cumpla la promesa de campaña de unir a los argentinos y de servir con eficiencia a la República.

Fuente: La Nación

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El Ministerio de Transportes y Comunicaciones de Perú ha anunciado este domingo que la prohibición de entrada de vuelos de India, Brasil y Sudáfrica regirá en el país hasta el próximo 31 de mayo debido a la situación de la pandemia y las variantes del coronavirus detectadas en estos países.Por otro lado, el Ministerio de Salud ha informado este domingo de 2.260 nuevos casos de COVID-19, para un total de 1.889.052 desde el inicio de la pandemia.También en las últimas 24 horas las autoridades sanitarias han lamentado la muerte de 309 personas como consecuencia de la COVID-19, con las que el país ya acumula 66.220 víctimas mortales.En contraposición, se han recuperado del virus 1.834.372 pacientes, una cifra alcanzada en la última jornada tras las 196 altas expedidas, mientras que 12.747 pacientes siguen hospitalizados, de los cuales 2.680 están ingresados en unidades de cuidados intensivos.

Fuente: La Nación

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KANSAS CITY, Missouri, EE.UU. (AP) — Con un doblete del delantero mexicano Alan Pulido, el Sporting Kansas City derrotó el domingo 3-0 al visitante Vancouver en la MLS.Pulido y el ariete húngaro Dániel Sallói anotaron goles en un lapso de cuatro minutos en el primer tiempo.La victoria dejó a Kansas City con 10 puntos en la Conferencia Oeste.Sallói tiró una pared con Pulido para abrir el marcador a los 28 minutos.Pulido firmó el segundo a los 32 al convertir un penal tras una falta de Ryan Raposo.El tercer gol de Pulido en la temporada fue de bonita manufactura. A los 58, el internacional mexicano esquivó primero a un zaguero rival y finalmente remató entre otro par de defensores.___Miami 3, cincinnati 2Gonzalo Higuaín rompió el empate a los 85 minutos con su segundo gol del partido y el Inter de Miami venció 3-2 al FC Cincinnati para arruinar el debut en casa y el estreno del TQL Stadium.Miami (2-2-2) tomó ventaja de dos goles antes que el tiro de Higuaín desde el centro del área se colara por el ángulo superior derecho.A los 82 minutos, Nick Hagglund descontó por Cincinnati con un remate de cabeza a pase cruzado de Luciano Acosta luego de un cobro de tiro de esquina.Álvaro Barreal también anotó por Cincinnati (0-3-1).Brek Shea abrió el marcador por Miami.___Revolution 1, columbus 0Adam Buksa entró al partido como suplente a los 83 minutos y anotó tres minutos después para ayudar a Nueva Inglaterra a vencer a Columbus.Los Revs (3-1-2) se colocaron como líderes solitarios de la Conferencia Este y de paso ampliaron su racha de triunfos en casa a tres partidos. Columbus tiene foja de 1-2-2.___Orlando city 1, d.c. united 0Mauricio Pereyra anotó a los siete minutos para ayudar a Orlando City a doblegar a D.C. United.Kyle Smith envió un pase desde cerca del medio campo al área rival y Pereyra definió con un derechazo que entró rasante pegado al poste derecho por el Orlando City (2-0-3).D.C. United ha perdido cuatro de sus últimos cinco partidos y cayó a marca de 2-4-0.

Fuente: La Nación

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Cristiano Rattzzi, en una entrevista con Comunidad de Negocios, criticó duramente al gremio de Hugo Moyano por los bloqueos contra empresas. “Cuando la negociación es prepotente los empresarios no quieren invertir porque no se sienten cómodos; hay paritarias, negociaciones normales”, dijo el presidente de FCA Argentina. Tras haber logrado la semana pasada un bono por única vez para los trabajadores afiliados a Camioneros que trabajan en la cadena de supermercados Walmart, el gremio que comanda Hugo Moyano, cuyo secretario adjunto es su hijo Pablo, volvió a bloquear la actividad de otra empresa. Esta vez se trata de la planta de Química Oeste, en el partido de Esteban Echeverría, que se encarga de proveer materias primas y auxiliares químicos a industrias.La razón del nuevo bloqueo es que Camioneros pide que tres de los 60 trabajadores directos que tiene la compañía dejen el convenio colectivo de trabajo de Comercio y pasen al gremio de Moyano. El 4 de mayo, después de varias semanas de negociaciones, hubo acuerdo entre el sindicato de Camioneros y la cadena de supermercados Walmart. Aún no hay nada firmado o formalizado, pero se selló un pacto de palabra entre el Grupo De Narváez (nuevo dueño de la cadena) y el gremio que lidera la familia Moyano, según contaron fuentes del Ministerio de Trabajo.Se trata de una suma no remunerativa, que se pagaría en cuotas, pero que “no reconoce que sea parte de la indemnización”, un punto muy sensible para la empresa, a quien le interesaba que este aspecto quedara claro y explícito. Si bien ninguna de las partes confirmó el monto, según pudo saber LA NACION de fuentes del mercado el promedio por empleado rondaría los $300.000.Rattazzi habló sobre este tipo de conflictos como un punto clave para explicar la falta de inversiones en la Argentina. Y dijo: “Si se cree en la fuerza de crear valor, de crear riqueza, es muy fácil crear una idea de confianza. Nuestros obreros son de los mejores del mundo. Hay mucha gente buenísima que termina en la pobreza”.Y agregó el presidente de FCA Argentina: “Las grandes inversiones vienen con un poco de orden. Miren la situación energética. Esas pueden ser inversiones enormes. Hay que encarrilar la Argentina. En el periodo de Menem y Cavallo se encarrilaron muchas cosas y el país creció”.

Fuente: La Nación

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Jacobo Bergareche es educado y simpático, hasta que le tocas ciertos temas, donde aparece su verdadera personalidad. Se le ocurrió irse a Estados Unidos y allá se fue. Pero no a Nueva York ni a Los Ángeles, como la gente normal, sino a Texas. ¿Y a qué diablos se fue a ese riquísimo estado de petroleros y cowboys? A ver honky-tonks, y bailar “bien agarradito” en esos antros “de palabra sonora y cantarina”. Visitó también billares y garitos de diversa índole y, por supuesto, comió en las mejores hamburgueserías del mundo. Como tenía que vivir, armó un negocio que le duró cuatro años. Se encontró, además, con el Harry Ransom Center y sus cuarenta y tres millones de documentos, donde sospecho que pasó buena parte de los cuatro años leyendo y donde descubrió, entre otras maravillas, las cartas de amor que William Faulkner le escribió a su amante, “una tal Meta Carpenter”, mientras estuvo trabajando en Hollywood como guionista.Con estos materiales acaba de publicar una novela –Los días perfectos– que es amena, divertida, insolente y muy bien escrita. Jacobo cree sinceramente que “el hábito hace al monje”, es un admirador encarnizado de Faulkner y de sus laberintos; su historia de amor y la evocación de “un día perfecto” reproduce con gracia y fantasía la que, por sus cartas, fue aquella aventura del autor de Las palmeras salvajes, La paga de los soldados y las demás obras maestras que sabemos. En su generosa recreación, aclimatada en Austin, Bergareche se divierte y nos divierte a sus lectores, y hasta se atreve a inventarse otros monigotes inspirados en los que Faulkner le enviaba a su amiga, pero los de Jacobo son mejores, porque Faulkner, que era un genio escribiendo novelas, no era demasiado buen dibujante. Es el primer homenaje a Faulkner de los tres que me he encontrado este mes, sin salir de Madrid y sin buscarlos.El segundo es León en el jardín, las entrevistas que entre 1926 y 1962 dio Faulkner, reunidas por James B. Meriwether y Michael Millgate, y que Javier Marías ha publicado en su mítico Reino de Redonda, que, como es sabido, además de ser irreal, es un milagro que todavía exista, pues, aunque su catálogo está conformado siempre por obras espléndidas, se encuentran apenas en ciertas librerías y generalmente a la muerte de un obispo. El libro, que acabo de leer, es todo lo que no era Faulkner, que detestaba a los periodistas y les mentía sin escrúpulos, como, por ejemplo, confesándoles que “había nacido en 1826, de una esclava negra y un caimán que se llamaban ambos Gladys Rock”. A veces se atrevía a decir barbaridades, como por ejemplo que el problema del racismo antinegro se resolvería en los Estados Unidos “restableciendo la esclavitud”. Javier Marías recuerda en su inteligente prólogo, titulado expresivamente “Lo que no escribió Faulkner”, que el centenario del novelista que ha marcado nuestra época se celebró en el año 1997 y que pasó casi inadvertido.El libro incluye también la más seria y solvente de las entrevistas que dio, y que apareció en Paris Review en 1956, hecha por Jean Stein Vanden Heuvel, en la que, a diferencia de otras, Faulkner hizo un esfuerzo por decir de veras lo que pensaba y recordaba de su trabajo de escritor, un precioso y rarísimo texto que es un placer leer y releer. En el otro extremo están las detalladas conversaciones que celebró en la ciudad de Nagano, en Japón, en 1955, donde lo encerraron varios días con profesores y críticos de literatura, que le preguntaban qué pensaba de la cultura o de los paisajes japoneses (que acababa de conocer) y que nos contagian los malos ratos que el pobre Faulkner debió pasar tratando de ponerse a la altura de las preguntas que le hacían con respuestas que lo muestran exactamente a años luz de lo que realmente era, intentando decir lo que su auditorio esperaba de él, es decir, respondiendo como un hombre bueno y servicial, que no quería decepcionar a su auditorio, aunque para ello tuviera que decir las peores bellaquerías y las más insinceras de las respuestas. Qué malos ratos debió pasar allí, con esas preguntas que le hacían sobre El oso, ese cuento largo en que se describe cómo su personaje central se va rindiendo poco a poco al avance de las máquinas y el cemento de las ciudades que destruyen sus bosques y la bravía naturaleza en la que solía vivir. No es extraño que Faulkner odiara tanto las entrevistas y que pocas veces aceptara invitaciones del extranjero.El tercer homenaje a Faulkner con el que me he encontrado en estos días, visitando librerías, es una nueva traducción -–a tercera en español, creo– de ¡Absalón, Absalón!, una de las mejores y más difíciles novelas que escribió y cuyo traductor, Bernardo Santano Moreno, además del texto original, incluye múltiples añadidos, como una larga introducción, una sinopsis del libro, una bibliografía, y el mapa del condado de Yoknapatawpha que el propio Faulkner dibujó.¡Absalón, Absalón! es una de las más difíciles novelas que escribió el novelista, y la dificultad tiene que ver tanto con el lenguaje en que hablan ciertos personajes –o piensan o dialogan–, como con la estructura temporal en que ocurre la historia, con su confusión de tiempos y narradores, así como las conexiones que esta historia tiene con El ruido y la furia, con la que comparte algunos personajes aunque las fechas no siempre coincidan. Santano Moreno ha hecho un buen trabajo en todo lo que se refiere a las formas convencionales y funcionales del texto, sin duda, en los diálogos, por ejemplo, pero no en las páginas en que la novela se aparta de aquellas formas y explora, recrea o simplemente inventa una manera de hablar de los granjeros y los negros de aquella región del Mississippi donde sucede la historia. No es para reprochárselo; yo creo que es imposible traducir aquellos textos sin caer en la simplificación o en la irrealidad, y que todas aquellas páginas, párrafos o frases sueltas, son simplemente intraducibles, como ocurre a menudo con la poesía, que, por cuidadosos o inteligentes que sean los traductores jamás consiguen reproducir ni encontrar las palabras, frases o ideas equivalentes a las originales. Simplemente suenan distintas en otros idiomas y, en algunos, ya no quieren decir nada. Generalmente las novelas son todas traducibles, y a menudo con excelencia a otros idiomas; pocos escritores están al margen de ello. Uno es James Joyce, por supuesto, que en el Ulises inventó con lujo de detalles todos los que serían los recursos de la novela moderna, desde el monólogo interior hasta el tratamiento revolucionario del tiempo o las transformaciones del narrador. Pero toda esa tecnología la aprovechó, en la práctica, Faulkner mejor que su inventor, el propio Joyce, en novelas como El ruido y la furia o ¡Absalón, Absalón!. Lo intrincado y escurridizo de aquellos textos, en los momentos que exigen denodados esfuerzos del lector para entenderlos, ocurren en circunstancias excepcionales, pero no es posible comprender cabalmente aquellas historias sin esos episodios desconcertantes, y generalmente feroces, en los que los personajes se matan o se castran, cometen incestos, incendian o se suicidan, y realizan crímenes indecibles, y no era raro que el propio Faulkner no supiera nunca explicarlos, porque tampoco él los podía traducir a un lenguaje convencional, natural y sin complicaciones. Simplemente, como ciertos versos de T. S. Eliot o Vallejo, no eran traducibles. Uno de los pocos novelistas que alcanzó esa dimensión fue Faulkner. Por eso seguiremos leyendo al señor de los laberintos, deslumbrados y azorados, hasta el último instante.© Ediciones EL PAÍS, SL

Fuente: La Nación

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Es fácil desdeñar las lecciones que América Latina puede dar al mundo con respecto al manejo de crisis económicas. ¿Qué puede enseñar una región en la cual siempre hay una o más economías atravesando severas turbulencias? Las crisis son la norma. El principal problema de América Latina no es su crónica inestabilidad económica sino la discapacidad que muestran sus dirigentes para aprender de la experiencia. Y su propensión a entusiasmarse con políticas públicas que, es sabido, siempre terminan mal. La necrofilia ideológica, el apasionado amor por ideas muertas, reina entre políticos y gobernantes de la región.Esto no significa que no haya lecciones latinoamericanas dignas de ser tomadas en cuenta por países con economías avanzadas. Hay algunos consejos derivados de la experiencia de América Latina que Biden y su equipo harían bien en tener en mente. El primero es no faltarle el respeto al déficit fiscal. La idea de menospreciar lo que sucede cuando el gobierno gasta mucho más de lo que recauda en impuestos tiene un largo pedigrí y es motivo de un feroz debate académico que no ha sido resuelto. En 1932, Keynes sostuvo que las recesiones económicas pueden ser tratadas aumentando sustancialmente el gasto público. En 2002, el vicepresidente de EEUU Dick Cheney mantuvo que “el déficit no importa”. El debate sigue vivo. En 2020, la economista Stephanie Kelton publicó El mito del déficit. En este best seller la heterodoxa economista explica cómo la llamada Teoría Monetaria Moderna mantiene que un gobierno que controla su moneda puede aumentar el gasto publico tanto como quiera. De nuevo: el déficit fiscal no importa. Es obvio que Biden ha decidido apostar a que el inmenso aumento del gasto público que ha decidido hacer no será inflacionario. O que tener algo de inflación no es grave. O que ese aumento de los precios es transitorio. Además, si llegase a ser muy elevada y prolongada, esta inflación se puede reducir con los instrumentos de política económica con que cuenta el gobierno. Los economistas llaman a esto fine tuning, el ajuste fino de las variables económicas con el fin de “enfriar” una economía “recalentada” por el aumento del gasto público.Pero lo más importante, sostienen los defensores del gasto deficitario, es que en las economías avanzadas la inflación ya no es un problema. Desde hace varias décadas, quienes pronosticaron que surgirían dañinos brotes inflacionarios en EEUU o Europa se han equivocado. Resulta así muy fácil ridiculizar a los economistas que llevan años anunciando explosiones inflacionarias que no ocurren. Todas estas explicaciones que buscan mostrar a la inflación como un problema que no existe las han repetido hasta la saciedad los presidentes latinoamericanos que han aumentado desenfrenadamente el gasto público, casi siempre con resultados desastrosos. En esos países el déficit sí ha importado. Y mucho. Se devalúa la moneda, se dispara el endeudamiento, se fugan los capitales, cae la inversión y aumenta la inflación y sus devastadores efectos sobre quienes menos tienen. Estados Unidos y otros países desarrollados tienen condiciones e instituciones que los hacen menos vulnerables a estos males. Pero no inmunes. La complacencia que se deriva de esta tolerancia hacia la inflación es peligrosa.La experiencia de América Latina es que una vez arraigada en la economía, (en precios, contratos, salarios y las expectativas de la gente) la inflación es muy difícil de erradicar. Y que el fine tuning de la economía suele fallar. Y que los grandes aumentos en el gasto publico estimulan el desperdicio, la ineficiencia y la corrupción.Es cierto que los países latinoamericanos no controlan su moneda, mientras que tener al dólar como divisa le abre posibilidades a EEUU que otros países no tienen. Pero, aun así, en EEUU el temor a la inflación ya se hace sentir. Una encuesta de la revista Fortune encontró que al 87 % de los adultos estadounidenses le preocupa la inflación. Larry Summers y Olivier Blanchard, dos de los economistas mas respetados del mundo, opinan que el paquete de gastos de Biden será inflacionario. Los inversionistas privados están modificando sus carteras para hacerlas menos vulnerables a la inflación.Cuando entusiastas paladines del gasto deficitario como Paul Krugman, comienzan a cubrirse las espaldas, es hora de prestarle atención a la experiencia latinoamericana. Este influyente premio Nobel acaba de escribir que, a pesar de que él no cree que la inflación será un problema, “esto no quiere decir que todo esté bien con el programa económico de Biden. Puede ser que, en efecto, resulte ser demasiado ambicioso”. Cuando la economía de un país latinoamericano se desestabiliza, sus habitantes pagan las consecuencias. Cuando la economía mas grande del mundo se desestabiliza el precio lo pagamos todos.@moisesnaim

Fuente: La Nación

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Pocos placeres más burbujeantes que releer las vidas de las estrellas. En buena medida, sus biografías se confunden con sus cinematografías. Por eso es fácil ceder a la tentación de imaginar -especialmente en estos días de cines cerrados y ceremonias del Oscar empecinadas en bajar del pedestal a sus protagonistas- a un ghostwriter dándole forma dramática a su relato con un tercer acto memorable en el que la estrella prueba a todos que aun puede brillar, aunque sea con el traslado a la página de su personalidad “más grande que la vida” Y, por qué no también revelar algo sobre nosotros mismos, una especie de reflejo exaltado de una experiencia universal.Permítaseme hacer mi duelo aquí por un subproducto genial del sistema de estudios de la era de oro: las autobiografías de los intérpretes de antaño, decididas a corregir las percepciones públicas acuñadas por los publicistas a sueldo de sus empleadores o, por el contrario, certificar que todo lo que creíamos sobre ellos era así y mucho más. La mayoría de los grandes actores “en edad de dictar sus memorias” prefiere callar. Otros, en lo que es un trago aún más amargo, eligen la vía de la hagiografía. Las excepciones, por supuesto, son la norma: Tom Hanks prefiere dedicarse con bastante éxito a la ficción, Shirley MacLaine viene publicando volúmenes autobiográficos con suerte diversa y oscilante espiritualidad desde hace más de medio siglo; Carrie Fisher nos dejó con tres volúmenes dignos de sumar a cualquier biblioteca como Postales del abismo, Wishful Drinking y El diario de la princesa y Jane Fonda, por suerte, todavía está en condiciones de actualizar su espléndido My Life So Far (2005).La falta de sorpresa al leer biografías de intérpretes contemporáneos, que suelen publicarse con cuentagotas en castellano, es directamente proporcional a la cantidad de trivia que manejamos sobre sus vidas. Si tuviésemos que analizar la tendencia editorial actual, diríamos que toda autobiografía de estrellas tiende a una encomiable pero monocorde parábola de superación (la más reciente es Inside Out, de Demi Moore), donde todo confluye en una cuasibudista aceptación de las dificultades en su carrera o las tragedias de la vida. Seguramente no es lo que lectores cínicos como quien esto escribe esperan sacar en limpio de la experiencia.Joyas de la megalomanía, la autodestrucción y el desfalco como El chico que conquistó Hollywood, de Robert Evans, o You’ll Never Eat Lunch in this Town Again, de Julia Phillips, serían impensables en el clima actual, víctimas de un batallón de especialistas en manejo de crisis, estudios jurídicos con cartas documento entre los dientes y ejecutivos de estudios dispuestos a silenciarlos a toda costa (podrían simplemente dejarlos a merced de Twitter). Acaso las autobiografías que creemos que jamás se escribieron residan en incontables cajas fuertes, listas para una publicación que jamás llegará.Cada lector y cada cinéfilo tendrá sus favoritas, pero en mi caso, el plus reside en el estilo literario del retratado: con esos parámetros, es posible que la mejor autobiografía de una estrella de Hollywood sea la de Lauren Bacall, Por mí misma. Por la vida retratada, por las películas realizadas, y por el encanto y la sinceridad empeñados en relatarlos, es uno de esos volúmenes capaces de provocar asombro: quién pudiera tener una vida como esa y ser capaz de contarla de ese modo.Lulú en Hollywood, de Louise Brooks, un talento descomunal que rompió todos los moldes que encontró en su camino de Kansas a la inmortalidad, y el dickensiano Mi autobiografía, de Charles Chaplin, capaz de hacer llorar “con ruido” en sus pasajes más inspirados, tampoco deberían faltar en la selección, que tiene su contrapunto desopilante y decadentista en las memorias de Peter O’Toole, Loitering with Intent y The Apprentice.Son además reliquias de un mundo, el del espectáculo, que ha cambiado irremediablemente en todo salvo en lo esencial. Como dijo James Baldwin sobre Bette Davis (cuyo mejor ejercicio literario, más allá de su autobiografía, fue su epitafio, “Lo hizo de la manera difícil”): “Uno no va al cine para verlos actuar. Uno va al cine para verlos ser”.

Fuente: La Nación

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Desde el 29 del mes último la agitación social en Colombia ha provocado movilizaciones en varias regiones. La presentación en el Congreso de un proyecto de reforma tributaria, considerado injusto e inoportuno, reavivó las demandas ciudadanas de fines de 2019, amplificadas ahora por los efectos de la pandemia de coronavirus, que incrementó la pobreza y el desempleo y redujo la actividad económica. La gestión sanitaria de la pandemia y la educación no presencial, entre otras demandas, llevaron la población a las calles.Colombia cerró 2020 con una caída del 6,8% del PBI, un desempleo del 15,9% y una pobreza –medida por ingresos– del 42,5%, lo que representó una suba de 6,8 puntos porcentuales respecto de 2019.El presidente Iván Duque decidió retirar su propuesta de reforma tributaria, aceptar la renuncia del ministro de Hacienda y nombrar en su reemplazo a José Manuel Restrepo, quien ha dado señales de sensatez y apertura al diálogo. No obstante, las movilizaciones continuaron con los ánimos cada vez más caldeados.Ante las dificultades para controlar la situación, la fuerza pública se extralimitó y ocasionó la muerte de muchos manifestantes lo que motivó preocupación y condena por parte de las Naciones Unidas, la Unión Europea, Estados Unidos y organizaciones internacionales de derechos humanos.Lo que se inició como una protesta pacífica ha escalado a un nivel de violencia inaceptable, ocasionando importantes daños materiales y promoviendo bloqueos que han dejado prácticamente paralizadas algunas regiones del país. Incluso, guerrilleros y promotores de movimientos de izquierda patrocinados por el dictador Nicolás Maduro se han infiltrado en las protestas financiadas por las mafias del narcotráfico.El presidente Duque convocó a un diálogo nacional que demandará voluntad, respeto y entendimiento entre todas las fuerzas políticas y sociales para construir soluciones que permitan superar la grave crisis que afronta Colombia.

Fuente: La Nación

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Corte de víasSimplemente debió haberse detenido a las 20 personas que el viernes pasado cortaron las vías del ferrocarril Roca, y ser acusadas de obstruir un servicio de transporte y atentar contra la salud pública en plena pandemia. El corte generó una aglomeración de pasajeros que no podían viajar en la estación Constitución. Juan Carlos PaludiDNI 7.600.795Suba de la naftaYPF vuelve a aumentar las naftas 5% y subió el sueldo de su personal por debajo de la inflación, con lo cual el directorio de la empresa celebra un mejor balance. La Cámpora alienta esto porque designó a su nuevo presidente, pero si cualquier empresa privada aumenta precios y concede subas salariales por debajo de la inflación, los mismos integrantes de La Cámpora salen a criticar y a castigar. Se dice que Máximo Kirchner y sus acólitos hostigan a la secretaria de Comercio, Paula Español, por su tolerancia al aumento de precios, y Alberto Fernández llama “pícaros” a los comerciantes y empresarios que suben precios y no dan buenos aumentos de sueldo. Qué contradictorio, ¿no? Además, la suba de combustibles provoca luego aumentos en el transporte, peajes, taxis y todo producto o material que sea trasladado en vehículos o camiones, obvio. Pero luego vienen las quejas.Natalia MarzoaDNI 20.465.187DetectAREstoy transitando el Covid-19. Por suerte, con síntomas leves. Agradezco haber tenido la posibilidad de ir a testearme en forma gratuita a uno de los tantos centros DetectAR que funcionan en la ciudad de Buenos Aires. Esto debería funcionar en todo el país. Cualquier persona, aunque sea asintomática, debería poder testearse en forma libre y gratuita ante alguna mínima duda de tener el virus. De otra manera, muchos asintomáticos seguirán contagiando sin saberlo.Roberto de AbelleyraDNI 23.473.274Día de la ArmadaHoy, 17 de mayo, es el Día de la Armada Argentina. Es una buena ocasión para recordar que fue construida desde la emancipación con el esfuerzo silencioso de obreros, profesionales, uniformados y todos los que la sostienen como contribuyentes para la defensa de los intereses argentinos en el mar. Al hacerlo, conceden el privilegio de conducir sus medios y acciones a hombres y mujeres destinados a defender la soberanía en los mares de la patria. Hombres y mujeres ni mejores ni peores, diferentes, solo marinos formados para mantener la serenidad en medio de la más bravía tormenta. Vivimos momentos difíciles para la Argentina y sus instituciones republicanas. Los que fueron derrotados en la lucha armada hoy avanzan para imponer el pensamiento único y condicionar los derechos individuales a la obediencia ideológica. Marinos, esta tormenta nos convoca, nos llama a responder con el voto en la búsqueda de aguas calmas para el país. Marinos, apretemos los puños haciendo honor al espíritu y códigos de nuestra querida institución, para defender la constitucionalidad apoyando a quienes tienen la obligación y la decisión de cuidarla. ¡Viva la Patria! ¡Viva la Armada Argentina! Y que nuestra patrona, Stella Maris, nos ilumine. CN Vicente Palumbo DNI 8.347.679 AccidentesLa Argentina posee uno de los índices más altos de mortalidad por siniestros de tránsito: 19 personas mueren por día; hay 6627 víctimas mortales por año (estadísticas de 2019), y unos 120.000 heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Los siniestros de tránsito en la Argentina son la primera causa de muerte en menores de 35 años. En cuanto a las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito, equivalen a muchos miles de millones de pesos. Pero este asunto no se trata de fríos números y estadísticas, sino de vidas humanas. De mujeres, hombres, jóvenes y niños que vieron truncadas sus vidas a causa de un accidente de tránsito. Son proyectos, sueños, ilusiones y esperanzas muertas. Familias destrozadas. Es la “pandemia de la inseguridad vial”. Hay una única “vacuna”: la educación y la seguridad vial en todas las etapas de la vida para cuidar la vida humana como máxima prioridad. Patricio Oschlies DNI 21.644.451 Enfermeras El 12 del actual se conmemoró el Día de la Enfermería, con gran reconocimiento a ese trabajo, más aún en este momento tan grave, como es la pandemia de Covid. Sin embargo, nadie hizo alusión a la situación que atraviesan quienes se dedican a esa labor: la ley 6035 de la Legislatura porteña no reconoce a las que son licenciadas o licenciados como profesionales de la salud. Es hora de que esto cambie: el verdadero agradecimiento del gobierno y de la ciudadanía debe ser un sueldo justo de acuerdo con sus estudios. María Eugenia Santiago maeugenia_santiago@hotmail.com OligarquíaEn la edición del 15 del actual se muestra claramente cómo el “gasto público” se come el 45% del PBI, al mismo tiempo (según datos de Indec) en el segundo semestre de 2020 la pobreza llegaba al 42% de la población. Me pregunto: ¿no será esta la verdadera oligarquía? ¿La política? ¿Por qué se critica tan fuertemente a las empresas que aumentan precios (que generalmente se encuentran afectados por insumos en dólares), pero que en contrapartida generan trabajo, alimento, seguridad, etc., pero no se menciona el aumento desproporcionado del número de impuestos (más de 160) que afectan al país en su totalidad y su aumento porcentual, que afectan directamente al bolsillo del ciudadano?Ricardo Blaksley BazterricaDNI 4.399.999PAMIProfusamente, y a través de nuestros correos electrónicos, anuncian los 50 años del PAMI. ¿Cómo nos los hacen festejar? Haciéndonos efectuar nuevos trámites burocráticos para una prestación. Ya no vale solo la derivación de nuestro médico de cabecera. Ahora hay que ir a la agencia que corresponde a nuestro domicilio para conseguir una orden de prestación (OP). Seguramente habrá que seguir sustentando burocracias, no importan las incomodidades que resulten de estas, con más trámites y desplazamientos físicos.Germán Alberto FruchartDU 4.519.593En la Red FacebookTodas, todos y “todes”. Las paradojas del lenguaje inclusivo“Una tontería. Con lo lindo que es el castellano puro”- Susana del Valle“Uh, tanto lío por un tipo de lenguaje. Peor es otra cosa. Es miedo a lo diferente”- Nilda Viviana ZarcoLos textos destinados a esta sección no deben exceder las 15 líneas o los 1100 caracteres. Debe constar el nombre del remitente, firma, domicilio, teléfono y número de documento. Por razones de espacio y de estilo, LA NACION podrá seleccionar el material y editarlo. Los mensajes deben enviarse a: cartas@lanacion.com.ar o a la dirección: Av. Del Libertador 101, Vicente López (B1638BEA)

Fuente: La Nación

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La pandemia del Covid 19 ha generado múltiples trastornos en nuestra vida personal, pero también nos ha permitido reflexionar sobre aspectos trascendentes ocultos por el vértigo en que vivimos. Uno de ellos se expresa en una palabra maravillosa con la que Aristóteles inmortalizó el nacimiento de la filosofía: admiración (en griego thaumazein). En el fragor de los problemas cotidianos, en los desafíos que día a día enfrentamos por ser nosotros mismos y encontrar la felicidad, olvidamos su enseñanza imperecedera. Escribe en el inicio de su Metafísica: “Pues todos comienzan, según hemos dicho, admirándose de que las cosas sean así” (Libro I, 983, a 14). Este sentimiento de admiración ante el mundo y ante el hecho de nuestra vida es el que a menudo olvidamos y deberíamos rescatar.En la infancia, nuestras experiencias básicas nos condujeron a descubrirnos viviendo en el mundo, en la extraña condición de no haber sido consultados previamente. Estamos fáctica y fatalmente en un mundo que no elegimos (ni tan solo se nos preguntó si queríamos estar en algún mundo). El descubrimiento de que estamos pero podríamos no estar, es un hecho portentoso. Del colosal asombro que nos provoca nacen las preguntas sobre el cosmos que nos rodea y todas las meditaciones sobre nuestro destino. Este es el primer principio de la filosofía, como muy bien enunció Aristóteles con genial simplicidad: “Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración” (libro I, 982, b 13). Aristóteles nos enseñó que el primer principio de la filosofía es la admiración que sentimos en nuestra comunión con la realidad, el asombro ante la maravilla de la vida, el pasmo profundo que emana del cosmos, el sentimiento atónito de descubrirnos respirando. La trascendencia deslumbrante del Universo, cuyos secretos indescifrables rinden a la razón; el estupor nacido de poderes prodigiosos, que nos hacen estar en la vida; un éxtasis de vocación hacia nuestros proyectos personales; la perplejidad de ser finitos y la fascinación de perpetuarnos; la comunión indisoluble con nuestro fondo insobornable; vivir un misterioso hechizo de esencias o la turbación de preguntas sin respuestas, son algunos de los significados que resume magistralmente el sentimiento de thaumazein que nos embarga al estar en presencia de lo real y de nosotros mismos. Sin la admiración en el habérselas el hombre con el portento de la realidad, no habría existido la filosofía, pero tampoco al arte, la ciencia y la moral. Nosotros, los occidentalizados hombres y mujeres de la information society, vivimos entretenidos pero rezumamos insatisfacción. Somos malvivientes éticos. Nos hicieron creer que bastaba la libertad y no fue cierto. Que bastaba la riqueza material y no fue cierto. Que bastaba el conocimiento y no fue cierto. Todos coincidimos en la importancia de vivir en libertad, de eliminar la pobreza y en el valor del conocimiento; sin embargo, seguimos desanimados, los años pasan y nuevas generaciones son condenadas a vivir en condiciones de vitalidad inaceptables. Buscamos un nuevo humanismo que parta quijotescamente a combatir la vida como una colección de quehaceres evanescentes y se abalance a galope tendido sobre las tentaciones compulsivas del utilitarismo material, que rebaja el valor de la persona al acto de comprar. Este humanismo de rostro nuevo es uno y lo mismo que la pasión contenida en el thaumazein aristotélico. El buen vivir, saber vivir bien, es saborear la vida, apreciar la admirable realidad del mundo. Autor de El torneo

Fuente: La Nación

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