La noche del lunes en La Academia presentó dos imitaciones que convencieron mucho al jurado. Por un lado, la encargada de abrir la pista fue Débora Plager, que se puso en la piel de Elton John, y más adelante, Ulises Bueno interpretó a Joaquín Sabina.Irreconocible bajo su maquillaje, Débora llegó al piso y se animó a hablar con Marcelo Tinelli procurando no salir de su caracterización como Elton. Al momento de la devolución, Ángel de Brito felicitó a la periodista: “La vi mucho mejor que en la primera gala. En el cubo no me gustó, la veo mucho más relajada y eso le sirve. Pero va a tener que pelar toda la parte histriónica, que la tiene, porque es brava” (5). En su turno, Carolina “Pampita” Ardohain también elogió a la participante, y agregó: “La vi muy comprometida en eso de meterse en el personaje. Me sorprendió, me gustó bastante” (voto secreto).A continuación, Jimena Barón opinó que era súper jugado “que Débora hiciera de un hombre”, destacó también el vestuario y la presentación: “A mí me dio show, que es lo que siempre pido. Y el equipo acompañó con protagonismo, destreza y excelencia” (7). Por último, Hernán Piquín aplaudió el número, y exclamó: “Me encantó verlos, me encantó el desplazamiento en toda la pista, y Débora te vi muy cómoda en esto, te felicito” (7).De voz ronca, whisky en mano y un cigarrillo, Ulises Bueno sorprendió totalmente personificado como Sabina, y entre risas confesó por qué motivo quiso imitar al español: “Lo elegí porque no baila”. En ese momento, Marcelo Tinelli le preguntó al jurado si ellos eran fans de Sabina, y Jimena Barón confesó: “A mí me gusta, pero no me trae buenos recuerdos. Me lleva a mi ex”.Cuando llegó la instancia de las devoluciones, De Brito consideró que hubo cosas que le gustaron, y otras que no: “Me pareció bien la elección del personaje, pero no me gustó que no hayas hecho la previa como Sabina” (6). Pampita destacó la química de la pareja “que traspasa todo”, y detalló: “Estaba muy bien caracterizado, y la voz muy bien lograda. Muy buena gala para ustedes” (voto secreto).“Es muy pila la elección” aseguró Barón, que luego agregó: “No estás tan lejos de Sabina, creo que la parte vocal fue muy acertada. Te quedó espectacular” (6). Y en el cierre, Piquín concluyó: “Es como si estuviera Sabina acá. Muy buena la coreografía” (7).

Fuente: La Nación

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La gala de imitaciones continúa en La Academia, y durante la noche del lunes fue el turno de Sofía “Jujuy” Jiménez. La modelo eligió para su número, ponerse en la piel de Rosalía, y por eso llevó adelante su previa con un acento típicamente español. Al momento de recibirla, Marcelo Tinelli llevó adelante una previa que puso colorado a Nacho Saraceni, el compañero de Jujuy, cuando ella le preguntó: “¿Te apetece estar conmigo?”. Entre risas, el bailarín aceptó, aunque todo quedó ahí.Luego del número, y al momento de la devolución, Ángel de Brito le preguntó a la modelo si andaba chateando con alguno de los participantes. Con mucha elegancia, la modelo dio una evasiva y aseguró: “Con varios, hay buena onda. Ahora estoy casada conmigo misma. Yo tengo un corazón muy grande y hay mucho amor para dar”. En lo referido al puntaje, De Brito consideró que falló la energía: “Más allá del parecido en el acento, que no lo vi, faltó para ser Rosalía. Podés bailar muy bien como Jujuy, pero para Rosalía faltó un poquito de contundencia. No me gustó” (3). Luego Carolina “Pampita” Ardohain aseguró que “faltó fuerza, pisada escénica, eso en la pista no lo vi con este equipo” (voto secreto).Por su parte, Jimena Barón opinó que hacer Rosalía era “arriesgado” porque tiene que cantar de una manera “muy particular”, y detalló: “No creo que haya sido la mejor elección. Me quedó muy lavado. Ella tiene un power que hoy no estuvo, no me gustó” (4). Por último, Hernán Piquín fue lapidario: “No vi la fuerza de Rosalía, sus caras, su garra. Me gustó la elección, pero no me gustó el resultado” (5).El encargado de cerrar la noche, fue Mario Guerci, que acompañado de Sole Bayona, eligió para su número a Ricky Martin. Pero un poco como le sucedió a Jiménez, el resultado no fue el mejor. El primero en tomar la palabra fue De Brito, que consideró que la elección no fue la correcta, “porque Ricky Martin es muy carismático, y nunca vi un buen imitador de él. Tampoco me mató la parte bailada, no pasó nada” (3). Pampita expresó también que la imitación no estuvo bien (votos secreto), mientras que a Barón sí le gustó, y aseguró que Mario la “sorprendió” (7). Por último, Piquín concluyó: “Lo vi mucho más suelto, pero yo creo que hay que animarse a estar ahí” (6).

Fuente: La Nación

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CANBERRA, Australia (AP) — Un tribunal australiano rechazó el martes una impugnación al poder draconiano del gobierno federal de impedirle a la mayoría de los ciudadanos salir del país para que no traigan el COVID-19 cuando regresen.Australia es el único país entre las naciones desarrolladas en impedir que sus ciudadanos y residentes permanentes salgan del país, excepto en “circunstancias excepcionales” en las que puedan demostrar que hay una “razón sumamente importante”.La mayoría de los australianos han estado varados en su país desde marzo de 2020 luego de que el gobierno emitiera una orden de emergencia amparándose en la poderosa Ley de Bioseguridad.

Fuente: La Nación

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La participación de Mauricio Macri en el programa de Juana Viale generó reacciones en el oficialismo. Una de ellas fue la del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, que fue criticado por el expresidente.Macri dijo en el programa de Canal 13 que Manzur se negó a implementar la digitalización de expedientes. El mandatario tucumano retrucó con fuertes críticas a la gestión de Cambiemos, a la que calificó de tragedia.“Nosotros tenemos que olvidar lo que fue la tragedia de (Mauricio) Macri como presidente de la Nación y mirar para adelante. Dejó una tragedia, de la que después el peronismo se hizo cargo cuando empezó a gobernar el presidente Alberto Fernández y llegó la pandemia”, sostuvo Manzur.Pero Macri no se quedó en silencio. Acompañó en Twitter una dura respuesta de la senadora opositora por Tucumán, Silvia Elías de Pérez, que se dirigió en duros términos al gobernador.“Gobernador Manzur, tragedia es: más de 76.000 muertos por Covid-19, rechazar 15 millones de vacunas, el robar vacunas, 65% de niños pobres, 28,5% de desempleo, 11.800 hoteles y restaurantes cerrados, 30 mil comercios cerrados”, escribió Elías de Pérez.Macri retuiteó ese mensaje. La senadora, luego, agregó un remate: “Tragedia es tener un gobernador que no gobierna. Hágase cargo”, disparó.¿Sabe qué más es tragedia, gobernador @JuanManzurOK?Tragedia es tener un gobernador que no gobierna. Hágase cargo.— Silvia Elías de Pérez (@SilviaEdePerez) May 31, 2021

Fuente: La Nación

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El Tribunal Oral de Menores N° 2 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires resolvió condenar a dos años de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación al policía Luis Chocobar, acusado de matar al delincuente Juan Pablo Kukoc, en diciembre de 2017. El hecho ocurrió luego de que este apuñalara y robara, junto a un cómplice, también menor de edad, a un turista estadounidense en el barrio porteño de La Boca.La saña de los delincuentes, con desenfrenado conocimiento de lo que hacían, fue brutal. Le asestaron a la víctima diez puñaladas para arrebatarle una cámara fotográfica. Solo por milagro Frank Joseph Wolek, destinatario del feroz ataque, está hoy con vida, pese a que las heridas incluyeron su corazón.Como suele ocurrir al cabo de episodios de tal naturaleza, rápidamente las doctrinas imperantes plantearon el supuesto abuso del “gatillo fácil” y exigieron una severa sentencia para Chocobar. ¿Cómo calificar de tal modo la conducta de un policía que auxilió al desprevenido turista, procuró ahuyentar a los delincuentes primero con disparos al aire y después apuntó a uno de ellos de la cintura para abajo, como que una de las balas disparadas le dio en un glúteo después de rebotar en el suelo?Desde el luctuoso episodio, ciudadanos preocupados por los pavorosos índices de delincuencia común y la desprotección en la que la irresponsabilidad política deja a la policía en múltiples ocasiones, alzó la voz en defensa del uniformado. Muchos se manifestaron presencialmente a su favor en las afueras de los juzgados de Comodoro Py y, al momento, una colecta iniciada vía redes para compensarlo ya reunió más de 1.800.000 pesos.El cómplice de Kukoc, de nacionalidad paraguaya y cuyo nombre no se dio a conocer por haber sido menor de edad a la hora de los incidentes, fue condenado a nueve años de prisión. La comparación del trato dispensado a este por el tribunal en relación con Chocobar revela, más allá de las críticas recibidas, que los jueces han procurado preservar cierto equilibrio en la categorización de los sucesivos capítulos del hecho de La Boca. Es más: la inhabilitación que dispusieron en la condición policial de Chocobar concierne a las actividades “operativas”, no al ejercicio de funciones administrativas que lo habilitan para continuar en la institución de seguridad en la que se desempeña.La condena al policía, manifiestamente menor que la pedida por la parte acusadora, invita de todos modos a reflexionar sobre su grado de lógica jurídica intrínseca y de apreciación de los efectos psicológicos, y de valoración social y ejemplificativa, en la Argentina actual. Por encima de los términos en principio estrictos con los que corresponde aplicar la ley penal, era importante prever si la repercusión del fallo en la opinión pública satisfaría la noción básica de que, por la pena aplicada, el Estado preserva y hasta fortalece su alicaído carácter de garante de la paz social.La pena aplicada podría justificarse sin reticencias si, como entiende la filosofía del derecho que emana de Immanuel Kant, el efectivo policial hubiese cometido algún delito que ameritara castigo efectivo. Sobre ese punto hay más que razonables dudas. Es evidente que se juzgó la conducta de un servidor público que intercedió, en forma valiente y con vocación de servicio, ante una situación manifiestamente criminal. ¿Hasta dónde podría hablarse, por lo tanto, de un comportamiento imprudente del policía, si de continuar en la huida los delincuentes podrían haber redoblado la ronda criminal, como lo verifica periódicamente la trágica experiencia ciudadana? El delincuente caído no se detuvo a pesar de que Chocobar se había identificado como policía y agotado con disparos al aire los medios disuasorios.El tribunal oral interviniente condenó a Chocobar por homicidio cometido en exceso del “cumplimiento de un deber”. La palabra “exceso” es clave en la polémica abierta, pues confirma el reconocimiento judicial de que el policía actuó, en principio, dentro de lo que cabe esperar de su oficio. Incluso estando fuera de servicio, ¿cómo no habría de gravitar en su intervención el hecho de que simples vecinos procuraban trabarse en lucha con los delincuentes a fin de asistir al turista y recuperar su cámara fotográfica robada?El fallo alimenta en la opinión pública, en definitiva, el tema de la disfuncionalidad de una Justicia que, indebidamente perturbada por presiones políticas y sociales, se muestra limitada a la hora de cuidar más a quienes nos cuidan. Así, se inclina peligrosamente la balanza hacia el lado de los victimarios y no de las víctimas, abriéndose, como ha sucedido, un espacio insólito para que amigos y familiares inconscientes clamen revancha y salgan a las calles a gritar “vivan los pibes chorros”.Debe resultar difícil estar en los zapatos de los agentes del orden frente a mensajes como los que se desprenden de fallos judiciales que muchas veces, merced a un mal entendido garantismo, favorecen a los delincuentes y dejan indefensas a las víctimas.Si la primera razón de ser del Estado es garantizar la seguridad de los habitantes, ¿cómo aceptar sin desazón y rebeldía cívica resoluciones que dejan en el ánimo de los efectivos policiales un claro registro de que deben abstenerse de cumplir su deber en situaciones extremas a fin de no exponerse a condenas penales?El fallo del tribunal integrado por los jueces Fernando Pisano, Jorge Ariel Apolo y Adolfo Calvete que condenó a Chocobar será apelado ante la Cámara de Casación por la defensa del policía. Por más que haya aplicado “la mínima pena posible” dentro de la calificación del delito del que se hizo cargo el Tribunal de Menores, ha habido un amargo eco de decepción cuyos efectos se harán sentir. Así lo ha hecho saber desde Estados Unidos, donde vive, Frank Joseph Wolek, el turista víctima de un caso más de gravedad producido por la extendida delincuencia común en nuestro país.Así también lo sentimos nosotros, sin dejar de sopesar lo harto difícil del papel desempeñado por los magistrados actuantes, toda vez que aquella sociedad que tan bien describió Discépolo asiste consternada a una puja de intereses, más cargados de ideología que de sensatez. Literalmente, a merced del delito.

Fuente: La Nación

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El expresidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, se refirió a la “riesgosa” sucesión interna en Juntos por el Cambio, que tiene lugar entre los que disputan el liderazgo opositor de Mauricio Macri, con la mira en la elección presidencial de 2023. Entrevistado por Carlos Pagni en Odisea Argentina, por LN+, el exlegislador por Cambiemos -con raíces en el peronismo- dijo que esa interna puede poner a JxC muy lejos de la realidad, por culpa de la “grieta”. “Si [Horacio] Rodríguez Larreta se radicaliza corre el riesgo de ampliar el espacio. La mesura pone en problemas a Larreta. Es lo mismo que le pasó a Alberto Fernández”, analizó.Coronavirus: rinitis y congestión nasal, los nuevos síntomas para tener en cuentaEn esa línea, Monzó cuestionó al Presidente. “Alberto Fernández perdió la oportunidad de elegir la mesura, porque se radicalizó enseguida. Lo que hizo fue defender parte de una tribuna”, explicó. También criticó al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. El extitular de la Cámara baja consideró que Kicillof es parte de la visión “unitaria” que hay sobre la provincia de Buenos Aires, donde las “listas” y la política la define el gobierno nacional. “Perdió un año y medio de gestión por tener un desconocimiento total de la provincia”, afirmó. Daniel Stamboulian, sobre las vacunas Pfizer: “Estaba todo listo para poder comprar en julio”En ese sentido, añadió que sucedió algo similar cuando estuvo Carlos Ruckauf en la Gobernación. “Ruckauf salió corriendo al año y medio, en una salida vergonzosa”, graficó. Para Monzó, Kicillof no sabe y no tiene manera de saber lo que pasa en la provincia de Buenos Aires porque no proviene del territorio.“El último transversal fue Néstor Kirchner, que terminó con [Julio] Cobos en la vicepresidencia y un peronismo corrido. Y no estoy diciendo con esto si fue bueno o malo. Desde la 125 para acá, vivimos en una polarización improductiva”, añadió sobre la denominada grieta. Tras ser echado de C5N, Tomás Méndez aseguró que “no era un apriete a Patricia Bullrich”Monzó consideró que hace falta un gobierno de diálogo y no de posturas extremas. Hace falta, para el expresidente de la Cámara baja, romper el sistema, cambiarlo. “Seguimos votando con boleta sábana, ni boleta única tenemos en la provincia de Buenos Aires. Tenemos miedo que la boleta nuestra no esté en el cuarto oscuro”, graficó sobre los niveles de atraso del actual mecanismo electoral político.“Cambiarlo es fácil, falta voluntad”, agregó. Monzó cuestionó las chances electorales del peronismo. “El pragmatismo del peronismo perdió cinco de las últimas seis elecciones”, ejemplificó. Y consideró que el kirchnerismo tendrá dificultades en las próximas elecciones legislativas. “Los intendentes no pueden reelegir y tampoco pueden cumplir con [la igualdad] de género en las listas”, manifestó. Para el exlegislador, no es cierto lo que sostiene Macri acerca de las dificultades que tuvo con el peronismo en su gestión. “Todos los gobernadores estaban pintados de amarillo. Nosotros nos equivocamos con el gradualismo. Era a fondo. Al inicio de una gestión es cuando tenés crédito”, opinó. Horóscopo: qué te depara, signo por signo, para el inicio de junioTambién consideró que en un gobierno de diálogo y consenso deberían estar algunas figuras, no necesariamente ocupando cargos, pero sí acompañando, entre los que incluyó a actuales opositores y oficialistas. Para Monzó, en ese equipo deberían figurar desde Larreta y Vidal, hasta gobernadores peronistas como Sergio Uñac, o exmandatarios como Juan Manuel Urtubey. También, el exministro del Interior, Florencio Randazzo. Para el exlegislador, una tercera vía “puede tomar el descontento” de la sociedad con la polarización. También, manifestó en público su voluntad de ser gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2023. “La siento a la provincia”, dijo.

Fuente: La Nación

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¿Qué escucharía el Presidente si invitara a Olivos a una delegación de psicólogos y les preguntara qué ven en sus consultorios? ¿Con qué se encontraría si se sentara a conversar, sin filtros ni intermediarios, con ciudadanos de a pie, con madres y padres, con comerciantes, con abuelos, con adolescentes? Probablemente confirmaría que en la sociedad se ha instalado un clima de angustia e incertidumbre que sorprende por su magnitud. No es un fenómeno que registren, necesariamente, los sismógrafos de la opinión pública. No es fácilmente medible a través de encuestas, focus groups, preguntas “enlatadas” o cuestionarios de multiple choice. Es algo que se percibe en la intimidad de los hogares, que surge en la confidencia entre amigos y familiares; es una tristeza que se vive en silencio y que, sin embargo, empieza a dominar el estado de ánimo colectivo.Si se presta atención a esos diálogos cotidianos, se observará que el confinamiento de los últimos días ha potenciado la angustia y la zozobra. Es natural: la paciencia y la comprensión que hubo el año pasado se han debilitado. La confianza ciudadana ha sido dinamitada por un cóctel de abusos e ineficacia. El balance es desolador: dogmatismo e improvisación en el manejo de la cuarentena, negligencia y falta de ética en el plan de vacunación, mezquindad política en medio de la emergencia y avasallamientos institucionales de todo calibre. Como si fuera poco, rige una suerte de “patoterismo jurídico” con el que se han limitado libertades y restringido derechos por decreto; se ha barrido el federalismo, se han levantado muros interiores y hasta se han creado “guetos sanitarios”, como hizo el inefable gobierno de Formosa. Todo eso con resultados pavorosos: la Argentina figura entre los países con mayores índices de muertes y contagios, a la vez que ha destruido resortes vitales de una economía que ya venía sufriendo los rigores de una prolongada recesión. ¿Cómo no se va a notar todo esto en el ánimo individual y colectivo?Miramos por televisión cómo el mundo empieza a reencontrarse con la “vieja normalidad”. Europa y Estados Unidos han vuelto a vivir; sus calles y sus bares recobran el pulso; el público regresa a los estadios y a los cines; los pueblos turísticos recuperan su alegría. Las vacunas, en muchos países, se ofrecen hasta en los supermercados. La pandemia no ha sido derrotada, pero la inmunización, los ajustes en las estrategias preventivas y un enfoque multidisciplinario del problema les han permitido –con marchas y contramarchas– ver la luz al final del túnel.La Argentina –en cambio– ha quedado atrapada en su propio laberinto. Esas imágenes del mundo contrastan con las que vemos a nuestro alrededor, donde, después de una cuarentena interminable, se insiste en el encierro como la única alternativa, sin medir las consecuencias.El Gobierno pone el foco en la ocupación de camas, la curva de casos y los picos en cada región. Por supuesto que son indicadores que merecen especial atención, aunque hemos visto –también– una manipulación de cifras y una carga tan arbitraria de datos que sería razonable plantear algunas dudas. Pero ¿alguien desde el poder está midiendo la temperatura del ánimo social? ¿Alguien calibra el impacto de la soledad, del aislamiento, del cansancio y de la incertidumbre en las distintas generaciones?Si el Gobierno escuchara también a los psicólogos o tuviera un ojo atento a lo que pasa en los hogares, vería que los cuadros de depresión, las adicciones, el desgano y las fobias han provocado estragos en el último año. Basta ver las páginas de Sociedad de los diarios para encontrar retratados algunos fenómenos sociales con alto impacto psicofísico. Muchos abuelos, por ejemplo, han perdido lo que les inyectaba alegría y vitalidad, que era el encuentro y la interacción con sus nietos. Los adolescentes no solo han resignado calidad y continuidad educativa: han perdido también experiencias vitales irrecuperables. Sienten que en su vida quedará una suerte de “agujero negro” que no alcanza a cubrir la conexión digital. Hay familias repartidas en distintas ciudades que llevan quince meses sin reencontrarse: hijos que no han podido estar cerca de sus padres en momentos de dolor o que, directamente, no han podido despedir a sus muertos.Se ha debilitado la vida social: desde el hábito cotidiano de encontrarse con amigos en el café hasta las cenas de camaradería, las celebraciones familiares y ritos ancestrales como los bautismos, los casamientos, los cumpleaños de 15 o los Bar Mitzvah. Todo esto, en el discurso oficial de la pandemia, parece arrumbado en el rincón de lo superfluo. Como si extrañar la vida misma fuera un acto de frivolidad y egoísmo. No se computa el hondo impacto emocional de ese sacrificio vital, como de la imposibilidad de proyectar el futuro, de hacer planes y de moverse con libertad. La tristeza parece un rasgo menospreciado por el poder, embarcado en una épica retórica que se asume como defensora y garante de la vida, aunque no ha servido para evitar un récord escalofriante de muertes.A pesar del tiempo, del dolor y de los cambios transcurridos, el Gobierno insiste con el eslogan “quedate en casa”, sin dimensionar la profunda desigualdad que encubre esa consigna. ¿Se comprende lo que significa quedarse en casa para chicos que duermen con seis hermanos en un cuarto de dos por dos y paredes sin revoque? ¿Se entiende lo que significa para una mujer de 80 años que vive sola? ¿Se advierte la angustia de un comerciante que debe quedarse en su casa mientras su gimnasio, su bar o su peluquería se desmoronan? ¿Se dimensiona el impacto que tiene en las familias una rutina desarticulada por la falta de escuela y el teletrabajo forzado? ¿Se repara en la angustia de adolescentes sin deportes, sin encuentros con amigos, sin viaje de egresados ni baile de fin de curso? ¿Se imagina, por un momento, el dolor de las muertes cercanas agravado por el desparpajo ético de los vacunados vip? Quizá en estas preguntas esté la explicación de una cuarentena que se ha hecho inviable y de un confinamiento que, en muchas zonas del país, se parece a una ficción.¿Cuál es la empatía del poder con los ciudadanos que sufren este descalabro en su vida cotidiana? Nada, en la verborragia gubernamental, parece conectar con estas angustias colectivas. Al contrario: el Presidente insiste en un reproche al comportamiento social y en un revoleo de culpas que incluye, invariablemente, una generosa autoamnistía. El Gobierno ve en los padres que reclaman por las clases presenciales “una conspiración de la derecha”; en los comerciantes que piden abrir sus locales, un acto de individualismo pecaminoso, y en los dirigentes o los periodistas que evalúan la gestión de la pandemia con ojo crítico, una legión de perversos que “hinchan por el virus” y provocan muertes. Es un discurso que abona la angustia en una sociedad que necesita todo lo contrario.En un contexto de tanta tristeza y desasosiego, hay también enormes ejemplos de fortaleza y de coraje que nos rescatan del escepticismo. Muchos comerciantes logran reconvertir sus negocios, y hasta hay ejemplos alentadores de algunos que han logrado crecer por su propio esfuerzo y creatividad. Muchos abuelos dan testimonio de resiliencia y vitalidad, aun cuando estén solos y alejados de los suyos. Hay modelos de innovación, de solidaridad y de resistencia que se han forjado en la adversidad. Esos ejemplos también son una vacuna. No saldremos solo con un pinchazo en el brazo. Será fundamental una inyección de esperanza, aunque ese factor anímico sea tan despreciado en la burbuja del poder.

Fuente: La Nación

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Crecer de forma sostenida es lo único que permitirá que la población argentina que se encuentra en la pobreza, casi la mitad, pueda salir de ella. Para eso el país necesita una macroeconomía sana e instituciones sólidas. Todo lo contrario al menú que ofrece el Presidente. La suspensión de las exportaciones de carne, la reforma del Ministerio Público y el proyecto de ley de delegación por la pandemia son un buen resumen de los problemas del Gobierno: la visión económica es errática, la institucional es nefasta. Uno de los consensos que podían apreciarse en la campaña electoral de 2019 fue que había que exportar más. El Presidente acaba de romperlo al ordenar la suspensión de las exportaciones de carne, medida que acarrea severos problemas. El primero es que no sirve para el fin que el Gobierno especula conseguir. Mientras menos oferta de carne haya, los precios subirán indefectiblemente en el mediano plazo, aunque se mantengan antes de las elecciones. El segundo es que los productores argentinos perderán mercados conseguidos con mucho esfuerzo. El Gobierno debería saber que exportar no es sencillo; lleva años conquistar mercados. Al suspender las exportaciones falta el respeto al sector ganadero argentino de una forma inaudita. En tercer lugar, el país pierde una fuente genuina de crecimiento y empleo. El kirchnerismo, no contento con haber afectado seriamente a la industria ganadera durante sus primeros 12 años, busca hacerlo de nuevo. La ley del Ministerio Público muestra la otra cara del Gobierno: su falta de respeto por las instituciones. La Constitución de 1994 establece que el Ministerio Público es independiente y tiene autonomía funcional. La dificultad en su elección y remoción es parte crucial de esa independencia. Se busca, precisamente, que no quede a tiro de una mayoría política circunstancial, sino que para su elección y remoción se deba llegar a consensos. Si el Gobierno consigue la modificación, habilitará un Ministerio Público partidizado, que encubrirá a los propios y perseguirá a los ajenos. La receta del Gobierno no es nueva; es la que experimenta en Santa Cruz desde hace 30 años. El desprecio por las instituciones se ve, también, en la ley de delegación de la pandemia. Después de un año de desaciertos criminales, vacunatorio a militantes y un aumento de la pobreza sin precedente, el Presidente sigue sin entender que la Argentina es un país federal y que no puede romper con esas autonomías. Economía e instituciones son dos fundamentos del crecimiento. Tener una macroeconomía sana y pujante es vital para que la Argentina rompa con el estancamiento en que se encuentra. Para eso es necesario incentivar las exportaciones. Desalentarlas, como hace el Gobierno, solo genera pobreza. Pensar que con la maquinita de la emisión puede poner plata en el bolsillo y sustituir la productividad y el trabajo solo cabe en una cabeza ignorante. Contar con instituciones previsibles es clave, también, para crecer. Una Justicia independiente, un Ministerio Público autónomo, una administración pública no partidaria, un federalismo real son elementos sin los cuales el país no saldrá de su postración. El kirchnerismo, sin embargo, en vez de ver cómo se sale del pozo, se empeña en cavar más profundo. Delega tareas básicas del Estado en La Cámpora, ahoga a los gobiernos provinciales, presiona a los tribunales independientes. No puede ofrecer futuro alguno porque sus ideas no funcionan.Después de casi un año y medio de pandemia, con un aumento feroz de la pobreza, con la inseguridad en alza y una inflación galopante, es necesario cambiar. Debemos orientar al país hacia el crecimiento. Para eso no hay atajos, el camino es complejo, pero hay que recorrerlo. De lo contrario, solo nos espera más frustración.Presidente del comité nacional de la UCR. Diputado nacional

Fuente: La Nación

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¿Cómo luchar contra la pobreza? Sobre esto la literatura política, la ciencia, la doctrina social de la Iglesia Católica presentan investigaciones interesantes. ¿Pero qué hacer? Esta pregunta es política. Fuera de la política, ¿es posible hacer algo? ¿Sería posible espontáneamente que todas las empresas, de acuerdo con ciertos criterios, “absorban” a todos los pobres? ¿Sería posible tal fusión por absorción sin la actuación directa de la política? Es evidente que se requerirá una planificación política de varios mandatos.¿Habría una mayoría política suficiente para mandar esta fusión, ordenarla selectiva e íntegramente de modo que se hiciera posible la absorción empresaria de la pobreza? ¿O la política no quiere esto? ¿O cierta política quiere mantener en la pobreza a un número cada vez mayor de “pobres votantes”? Si no se puede hacer espontáneamente por la política y la legislación, es previsible que siga en aumento la pobreza, porque el Estado no puede dar más emisión de pesos, sin utilidad alimentaria.¿No sería de esperar que un partido político prometa y se empeñe en hacer esto para todos los pobres y todas las empresas? Supongamos que un partido lo promete, y no solo lo promete, sino que establece y propone un plan de realización concreta de ese fin político, ¿sería votado? Si eso no pudiera tener viabilidad política, caben al menos otras preguntas. ¿Ningún partido político lo quiere? ¿Las empresas y los pobres estarían dispuestos? Si todas las preguntas tuviesen una respuesta prácticamente negativa, ¿sería posible luchar contra la pobreza de manera concreta, planificada y con el fin cierto de lograrlo en un tiempo razonable?Si ningún sector político, ni siquiera la izquierda, tiene un plan concreto con ese fin, tal vez deberíamos concluir que ni la sociedad ni la política están dispuestas a derrotar a la pobreza. ¿El país sería viable? Se podrá decir, y quizá con razón, que no alcanza con esa fusión para resolver el problema. Pero entonces habría que buscar otro camino, pues la ausencia de política conduce al aumento de la pobreza.Si nadie indica un camino más específico, ¿debe quedar el asunto librado a la política económica general? Y si así fuera, ¿de qué manera directa esos planes tendrían que conducir a una sustancial eliminación de la pobreza de modo bien planificado, con metas y calendario? Si no se está dispuesto a luchar seriamente contra la pobreza, no se quiere realmente eliminarla ni mejorar la situación de los pobres y el mercado interno. Surge enseguida una pregunta que debemos tener el coraje cívico de hacer y es la siguiente.¿Qué partido saca más ventaja electoral con aproximadamente la mitad del país en la pobreza? Es probable que la respuesta de los partidos sea: “ninguno”. Sería un buen comienzo, aunque, obviamente, increíble hasta que no se vean planes de lucha en las campañas. No estaría mal si, aun con intenciones de entrenamiento, los candidatos y los partidos empezaran a hacerlo para las próximas elecciones legislativas. Si los partidos ubicados más a la izquierda o cualquiera, aun el que gobierna, lo intentasen, tendríamos unas elecciones sumamente útiles, aunque se posterguen unos días para preparar mejor las propuestas y planificarlas.Es muy probable que esto favorezca considerablemente las negociaciones con todos nuestros acreedores externos e internos, sin olvidar que entre estos están primero los pobres, alrededor de la mitad del país. Nadie ignora que tenemos una gran “deuda interna” que atender sin incumplir la externa. Lo honesto es pagar las dos deudas, para no pasar de “vivir con lo nuestro” a “vivir con lo ajeno”.En cualquier alternativa contemplada aquí o en otras mejores, parece indispensable contar con equipos de estudio que sepan del asunto, sin olvidar que los clásicos ya decían que “lo primero que se le pide al que obra es que sepa”. Y aun corriendo el riesgo de no ser demasiado imaginativo, me parece que sería bueno un gran acuerdo nacional, como ahora se pregona, sobre pobreza y empresa, para que esta tienda, al menos, a absorber aquella. El Estado se ahorraría muchos planes y podría pagar las deudas, además de mejorar el mercado interno.Las empresas deberían razonablemente dar trabajo a los pobres. Así podría cumplirse la doctrina del Papa en su última encíclica, en virtud de la cual a los pobres no solo se les debe dar dinero, sino trabajo. Y los que pueden dar trabajo son los empresarios, arriesgando heroicamente sus riquezas para ayudar al Estado, esto es, para el bien común, que será el bien de todos. Una alianza forzada entre trabajo y empresa o entre pobreza y empresa. ¡Ah! Los que visitan seguido al Papa deberían ser los primeros en trabajar para que la empresa, con justicia distributiva, esto es, para el bienestar general como objetivo constitucional, pueda, con imaginación y no menos coraje, vencer la pobreza. Si el plan se cumple, es probable que inversores extranjeros se decidan a venir. Es necesario un plan intergubernamental. Habría que vencer un incierto aunque temido peligro para algunos políticos: que los pobres voten a los ricos… ¿una especie de protectorado?

Fuente: La Nación

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CARACAS.– El régimen de Nicolás Maduro aseguró que el 70% de la población estará inmunizada en octubre. Dijo que van a instalar 77 puestos de vacunación en todo el territorio nacional y que en primera instancia van a seguir atendiendo a los mayores de 60 años.Lo que no dice es que no todo el personal de primera línea ha recibido la vacuna completa. Se han centrado en quienes trabajan en el sector público de la salud, pero también deberían tomar en cuenta a trabajadores, enfermeros y médicos que laboran en clínicas y consultorios privados. Eso sería lo correcto. Lo que sucede es que este régimen solo sabe de discriminación.Como también es una terrible discriminación que solo tengan cupo para la vacuna los ancianos inscriptos en el sistema Patria, nefasto invento que mantiene a muchos necesitados pendientes de un mísero bono que no alcanza ni para medio cartón de huevos.Escogen a la gente de acuerdo con un solo criterio: la lealtad a Maduro y compañía. Quienes tienen secuestrado el poder juegan con el hambre y la salud, y eso es ser sencillamente miserables.Si este fuera un gobierno de todos los venezolanos, las vacunas llegarían por igual a cada uno. Los médicos del sector privado, los ancianos que no están registrados en Patria, la población que padece patologías que la hacen más vulnerable, todos deberían ser tratados igual.Fuente: El Nacional, Venezuela

Fuente: La Nación

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