El camino que señala Pablo Rivero es uno que conduce a la tierra, a nuestra tierra. A recuperar y a poner en valor toda una cultura que aflora en los platos de su multipremiada parrilla Don Julio y en los de su moderno bodegón El Preferido de Palermo, pero que también se deja ver en la huerta comunitaria que, en conjunto con el gobierno porteño, instaló en una plaza seca de Palermo. E incluso con El camino, la serie que él mismo protagoniza y que se difunde en redes (@donjulioparrilla), y en cuyos capítulos visita a productores que cuentan sus historias, cómo es su día a día y cuál su vínculo con la tierra. “Creo que la cocina nace de poner a la naturaleza en primer plano”, afirma desde el salón temporalmente cerrado de Don Julio, restaurante que –restricciones mediante– solo recibe comensales en las mesas de su vereda. “El primer cocinero siempre es el productor, es el que forma la magia que nosotros disfrutamos, el creador del sabor y sobre todo el que tiene vínculo con la tierra”, asegura.–¿Crees que eso distingue a nuestra gastronomía?–En la Argentina tenemos una cocina de producto, por eso el campo debe ser el eje fundamental de lo que hacemos. Mientras más hablemos desde el campo y la tierra más va a crecer nuestra gastronomía. Se van a multiplicar las posibilidades, las ideas, y empieza a fluir la creatividad. Eso va a pasar en la Argentina en los años que vienen. No hay que tomar prestada la creatividad y la manera de formular ideas, como hacen las cocinas europeas o de otras latitudes. Lo que se viene es lo genuino, eso es lo que le interesa a la gente y nosotros tenemos ahí una fuente inagotable de inspiración y de temáticas para trabajar. Los cuatro climas que poseemos en este bendito país, todas las latitudes que tenemos, desde la Cordillera hasta el mar, pasando por la Pampa y los diferentes agroclimas. Creo que la mirada tiene que estar ahí, y la cocina tiene que nacer de ahí.–¿Cómo nace la serie El Camino?–Surge como una intención de poder hacer visible a un montón de productores que están haciendo un cambio muy importante en la producción ganadera. También para acercar al público a estas historias de vida y a cuál es la conciencia, el conocimiento y la intención de un productor. Y también, al mostrar a estos productores, buscamos que otros puedan verse inspirados y alentados a seguir este camino. Por eso justamente el nombre de la serie.–Allí también hablan de la ganadería regenerativa como algo amigable con el medio ambiente, ¿en qué consiste?–La ganadería regenerativa es un modo de hacer ganadería pensando en el planeta y el medio ambiente. Usando al animal como agente de recuperación de los suelos y de captura de carbono de la atmósfera. Esta manera de producir se basa en técnicas que ya tienen muchos años, como el pastoreo racional o el manejo holístico, que no es otra cosa que técnicas que lo que hacen es reproducir los movimientos que el ganado tenía antes de que el hombre lo empezara a criar y manejar para su producción. Antes, los animales se movían en manadas porque existía un predador. El hombre los puso en un campo y los empezó a manejar con protección de esos predadores. La ganadería regenerativa se basa en la biomímica de los animales y su naturaleza sin la intervención del hombre, y es lo que trata de recrear para de este modo activar lo que se llama la bomba de carbono, que permite fertilizar, abonar y regenerar los suelos.–¿Y qué es la bomba de carbono?–Cuando el animal corta el pasto, éste empieza a crecer nuevamente. Cada vez que crece, la planta hace fotosíntesis y captura el carbono de la atmósfera para depositarlo como nutriente en el suelo. El continuo comer y crecer de esa pastura es lo que se llama bomba de carbono, y es lo que promueve la ganadería regenerativa.–¿Creés que quienes critican a la ganadería podrían cambiar su mirada si conocieran estas prácticas?–En general hay una gran desinformación y muchísima mala prensa hacia la ganadería que se practica en el país. No tenemos una mala ganadería. Por el contrario, es ejemplar. Y ahora la ganadería regenerativa nos da la posibilidad de ir aun más allá, de pensarnos como una posibilidad para salvar al planeta: para ayudar a la captura de carbono, para regenerar los suelos que la agricultura mal manejada ha devastado. Creo que cualquier cosa que acerque a los argentinos a mirar de vuelta al campo ayuda a repensarnos.–Esa búsqueda de un vínculo con la tierra también aparece en la huerta comunitaria que armaste en la plaza de Gurruchaga y Soler (Palermo).–El proyecto de la huerta sucedió en la pandemia, donde vimos la necesidad de que el barrio tuviera un espacio para disfrutar el aire libre y quisimos recuperar un espacio público que estaba sin uso desde hace muchísimos años y generaba conflictos. Entendimos que era nuestra manera de aportar a la mejora del barrio, de conectar a la gente con la naturaleza, con la producción, con la tierra, y sobre todo de conectarse entre unos y otros. Acá hay muchos edificios y no todo el mundo tiene la posibilidad de una huerta o de tener sus plantas. Entonces se nos ocurrió la iniciativa de que Palermo tuviera su primera huerta comunitaria urbana, que es la primera de Buenos Aires, y así transformar la plaza en un lugar donde los vecinos pueden venir a trabajar y aprender, y sobre todo a compartir en comunidad.–¿Cómo está funcionando, qué actividades hacen los vecinos?–La huerta funciona con el calendario biodinámico, porque es una huerta que trabaja con la biodinamia. Todos los trabajos que tienen que ver con el cultivo están programados y se difunden con los vecinos, que vienen y los hacen. Todas las tareas se hacen en comunidad, nosotros solo las coordinamos. También hay un cronograma de cursos y capacitaciones, que por el momento está suspendido por la pandemia. Todo lo que es producido en la huerta se destina a comedores, escuelas y hospitales de la zona.–¿Cómo están tus restaurantes en estos días de restricciones? ¿Cómo es la respuesta de la gente?–Hoy estamos con La Carnicería de Don Julio funcionando y abriendo como restaurante cuando lo permiten las restricciones; lo mismo con El Preferido, que funciona con delivery y abre en los momentos en que nos permiten. Lo bueno es que la respuesta de la gente es espectacular: los dos restaurantes tienen su público, que es súper fiel. Obviamente la situación es compleja y no alcanza lo que se factura para sostenerlos. Los sostenemos con ahorros. En cuanto a la gente, se acerca con los recaudos que tiene que tomar, ya está bastante normalizado esto de los protocolos, y los que vienen disfrutan tranquilos. Es una experiencia diferente, pero es una en la que se puede disfrutar.

Fuente: La Nación

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No es raro que un presidente fake suelte frases fake. Pero Alberto Fernández parece dispuesto a romper todos los récords. Casi a diario, algún dicho suyo genera estupor y le causa un problema no solo a él, sino también al país que representa. Y eso sucede porque de las muchas máscaras que se pone y se quita, de los muchos papeles que asume según la escena en la que se encuentre, solo parece sentirse a sus anchas en el rol de profesor emérito que imparte su lección. Por eso se embala cada vez que abre la boca. Y la abre demasiado. Nada recomendable para un impostor.Sabemos que, cuando habla, Fernández es otro. ¿Cuál otro? Poco importa. Hay muchos otros, tantos como interlocutores tenga y como cada ocasión demande. Su misma presidencia comenzó con una impostura. Hay en su origen un acto de transformismo de factura temeraria, que exigió convertir la noche en día. Aquella que tenía “una enorme distorsión de la realidad”, aquella que había hecho un gobierno “deplorable”, aquella a quien había sindicado responsable de encubrir a los acusados del ataque a la AMIA, de pronto, en un giro inaudito, pasó a ser una víctima del lawfare y la abanderada de los humildes capaz de impulsar la reconstrucción nacional. Un pase de magia intragable, burdo, en el que el engaño estaba a la vista. Sin embargo, un público indulgente y crédulo aplaudió el truco y compró. Nadie debería sorprenderse ahora si de la galera salen sapos en lugar de conejos.Con ese truco, Fernández se convirtió en presidente. Pero, en lugar de haber salido más fuerte, más grande, con mayor autoridad, se empequeñeció al colocarse solícito bajo el pulgar de Cristina Kirchner. Y ahora se desahoga con esas lecciones que prodiga desde sus discursos, en un tono doctoral que lo eleva del suelo y le restituye ese aire de superioridad tan propio de los soldados de la vicepresidenta. Combinado con su compulsión por agradar a quien lo escucha, lo que le exige cambiar de biblioteca según cambia de interlocutor, esto lo conduce a fallidos olímpicos.En el fallido que recorrió el mundo y generó un conflicto con brasileños y mexicanos, Fernández no parece haber abrevado en Octavio Paz o Carlos Fuentes, sino en Litto Nebbia. Nadie podría endilgarle a Nebbia, uno de los grandes de nuestra música popular, la menor sospecha de racismo. Nebbia ama la variedad y mixtura de la música brasileña y suele recordar el cariño con el que el público mexicano los recibió a él y a su música durante su exilio en los años de la dictadura. Tampoco podríamos adjudicarle a priori intenciones racistas a Fernández. El problema es el contexto. No es lo mismo decir que los brasileños vienen de la selva y los mexicanos de los indios en una canción con aire de zamba que escucharlo durante un acto oficial en boca de un presidente que quiere congraciarse con su invitado español diferenciándose de sus hermanos latinoamericanos. Sumémosle el tono profesoral, que vira inevitablemente al de sabihondo de café, y no hay modo de que la frase no suene despectiva.Soberbia, ignorancia, discurso emancipado de la verdad de los hechos. Fernández no hace otra cosa que seguir la tradición de su espacio político. Es preciso tener un narcisismo rayano en la alienación para desplegar una negación de la realidad tan absoluta como la que practica el kirchnerismo. O un cinismo considerable. En este sentido, la condición de impostores iguala al Presidente y a la vice, aunque la desplieguen con estilos muy distintos. El problema de Fernández es que su impostura cambia de signo como el camaleón de color. Es capaz de decir “Yo no soy Cristina” y al otro día saludar con un “Cristina y yo somos lo mismo” sin que la contradicción le mueva un pelo. A esta altura, es probable que ni él sepa quién es realmente. Se muestra como un presidente de personalidad vacante. Sin convicciones ni memoria. No se le puede pedir coherencia a quien se siente habilitado a decir cualquier cosa, es decir, aquello que le conviene según la circunstancia.Fernández podría aprender de Sergio Massa, que esconde su impostura detrás de una sonrisa perenne y se cuida mucho de hablar de más. También Massa le dice a cada quien lo que quiere escuchar en su desesperada carrera por el poder. Pero Massa es más astuto para llevar adelante su doble o triple juego y sus negocios porque mantiene sus propias incoherencias y enmascaramientos entre bambalinas y sale a escena con guiones bien estudiados.El oportunista solo responde al momento presente, emancipado de cualquier otro imperativo que no sea la consecución de sus objetivos. La impostura, aceptada por buena parte de la sociedad argentina, es la esencia del kirchnerismo. A tal punto que habría que analizarlo como fenómeno psicológico antes que político. Como sea, el Gobierno no parece advertir que el engaño permanente que lleva adelante tiene un límite. Transgredir ese límite supone el riesgo de que el poder de encantamiento se disipe dejando cada vez más expuesto el truco. También, el peligro de caer en el absurdo o el ridículo, como con frecuencia le ocurre al Presidente.

Fuente: La Nación

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Todo está inventado en la Argentina con los controles o congelamientos de precios: siempre fracasaron y trajeron más problemas, salvo en las poquísimas veces que fueron el complemento de un plan antiinflacionario y no un sustituto, como vino ocurriendo en los últimos 15 meses.El kirchnerismo, y en especial La Cámpora, tienen una larga experiencia con esta manía de atacar los efectos sin ocuparse de las causas de la inflación, que se agudiza en los años electorales para cazar votos a través de nuevas variantes o denominaciones que no cambian los resultados.Hace exactamente ocho años, en junio de 2013, el autor de estas líneas publicó una columna titulada “Precios en campaña electoral”, como acaba de recordárselo por mail un lector de LA NACION. Allí se comentaba el lanzamiento del plan “Mirar para cuidar”, con una lista de 500 precios fijos hasta finales de octubre de ese año (fecha de elecciones legislativas) aplicable a sólo siete grandes cadenas de supermercados (socias de ASU). Si bien fue anunciado como un acuerdo con Guillermo Moreno, incluyó la consabida convocatoria a militantes políticos y a 50 intendentes del conurbano bonaerense para vigilar su cumplimiento, más la amenaza de aplicar multas. Cuatro meses antes, el 1° de febrero de 2013, el gobierno de Cristina Kirchner había dispuesto el congelamiento general de los precios en los supermercados. Pero luego lo redujo a esa versión minimalista de medio millar, tras dejar en el olvido otros planes fallidos como “milanesas para todos” y “asado para todos”. Aquella nota decía que se trataba de una extraña mezcla de sainete y marketing político de cara a las elecciones, especialmente en la provincia de Buenos Aires donde, pese al congelamiento de tarifas, el kirchnerismo terminaría derrotado por Sergio Massa, su actual aliado.Cualquier parecido con la actualidad no debe sorprender. El intervencionismo K es parte de su ADN económico.La nueva y modesta canasta “Súper cerca”, con algo menos de 70 alimentos envasados, bebidas y productos de higiene y tocador, también regirá hasta un mes y medio después de las postergadas elecciones de 2021. Su particularidad es que tendrá precios fijos y uniformes en todo el país, impresos en los envases o etiquetas, y será destinada exclusivamente a autoservicios chinos y comercios de cercanía, que representan el 70% del consumo masivo. Pero la contracara de este acuerdo –ahora con 24 empresas fabricantes– es que incluye más segundas marcas y precios más altos que los vigentes, ya que incorporan una proyección inflacionaria (de 2/3% mensual) hasta fin de año y el mayor costo de la distribución, mucho más atomizada respecto de las grandes cadenas de supermercados.En estos últimos se mantienen los 660 productos con “Precios Cuidados” y ajustes cada tres meses. O sea que, en conjunto, ambos programas oficiales suman menos de 750 productos. Una partícula que difícilmente mueva el amperímetro del IPC, para el cual el Indec releva más de 320.000 precios por mes en épocas normales. “Fulbito para la tribuna”, grafican en voz baja los empresarios.En realidad, se trata de una piadosa sepultura del régimen de Precios Máximos (PM) impuesto en marzo de 2020 para miles de productos de 130 categorías en sus diferentes variedades y extendido con sucesivas prórrogas. Al cabo de 15 meses quedó desvirtuado por las subas de costos que la Secretaría de Comercio Interior se empeñó en reconocer a cuentagotas para evitar su traslado a las góndolas, junto con la exigencia a los fabricantes de producir al máximo de su capacidad. Luego sumó la obligación de suministrar planillas con sus estructuras y variaciones de costos, casi imposibles de evaluar por funcionarios y empleados públicos con escasa o nula experiencia laboral en empresas privadas. Más aún con una inercia inflacionaria de 45/50% anual, que impulsa comportamientos defensivos en los precios de cada uno de los eslabones de las cadenas de producción, transporte, distribución y comercialización.Controles fallidosDe tanto girar con distintos nombres, esta historia circular de controles fallidos no dejó aprendizaje alguno. Además de distorsionar los precios relativos, acentuó la espiral descendente del poder adquisitivo de jubilados, asalariados y trabajadores informales, cuyo ingreso real cayó 25% en los últimos tres años. Para colmo, el cierre de las exportaciones de carne provocó en mayo una suba adicional de 6% en los precios internos, con su reflejo en los sustitutos (pollo y pescado).Sin embargo, al presentar el programa “Súper cerca” como un complemento de la lucha contra la inflación, el Gobierno corrobora que está súper lejos de un programa para estabilizar la macroeconomía, más allá de la táctica electoralista de anclar el dólar y las tarifas de energía a costa de crear la expectativa de ajustes mayores a futuro. O bien aumentar la abultada cuenta de subsidios estatales, que en los primeros cuatro meses de 2021 superaron el equivalente de 1700 millones de dólares, con un alza interanual de 128%.Una muestra es la media sanción en Diputados del proyecto de ley impulsado por Máximo Kirchner y el Instituto Patria para prorrogar por 10 años (hasta finales de 2031) el fondo fiduciario para subsidiar los consumos residenciales de gas por redes y ampliar las tarifas reducidas por clima frío que se aplican en la región patagónica, el departamento mendocino de Malargüe y la Puna. De aprobarse en el Senado, se extenderán a más provincias y municipios, entre ellos de la provincia de Buenos Aires, con rebajas de 30 a 50% en las facturas de beneficiarios de planes sociales; pensiones no contributivas; jubilados y pensionados, trabajadores en relación de dependencia y de casas particulares (con retribuciones inferiores a cuatro salarios mínimos, vitales y móviles), además de asociaciones civiles y comedores comunitarios con o sin personería jurídica.Así, el universo se ampliará de 980.000 a 4 millones de personas, que para el oficialismo significan potenciales votantes. El proyecto prevé subir de 4,46 a 5,5% el recargo por metro cúbico de gas con destino al fondo fiduciario, que todos los usuarios pagan en sus facturas. Pero la incógnita es su costo fiscal, ya que ese aumento no guarda relación con fuerte la ampliación del número de beneficiarios. Paralelamente, si bien las tarifas de gas fueron ajustadasen 6% el mes pasado tras más de dos años de congelamiento, para los grandes usuarios industriales el valor de distribución subirá hasta 95% con impacto sobre los costos.No sería el único caso de mala praxis legislativa, con resultados a contramano de los objetivos enunciados. Acaba de ocurrir con la reforma del monotributo, donde el Gobierno debió dar marcha atrás con la ley sancionada hace apenas dos meses, cuya tardía reglamentación por parte de la AFIP hizo que los contribuyentes con los pagos al día que mantuvieron la misma categoría se encontraran con una deuda de cinco meses retroactiva al 1° de enero que ahora quedará sin efecto con otra ley, que además incluirá un régimen de facilidades de pago. También con la reforma de Ganancias para sociedades, que solo baja la alícuota (a 25%) para pymes con utilidades de hasta 5 millones de pesos anuales y la mantiene o eleva progresivamente para el resto (hasta 39,5% de alícuota efectiva), con lo cual penaliza la reinversión con fines productivos.nestorscibona@gmail.com

Fuente: La Nación

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A Pedro Sánchez lo salvó el barbijo. Su expresión quedó oculta detrás del N-95 blanco cuando escuchó a Alberto Fernández explicar en la Casa Rosada aquello de que “los mexicanos salieron de los indios” y “los brasileros salieron de la selva”. Se suponía que era un gesto de empatía con el visitante español, al sacar pecho con el lugar común de que los argentinos somos europeos que “llegamos en los barcos”, pero desató una ola instantánea de indignación en los dos mayores países de la “hermandad latinoamericana” que el Presidente ensalzó en el mismo discurso.Hablar sin pensar implica un ejercicio peligroso en términos diplomáticos. Empieza a ser, sin embargo, el modo natural en las relaciones de la actual administración con el mundo. Pocos presidentes argentinos han incursionado con tanta cotidianidad en roces diplomáticos gratuitos, fruto de expresiones desafortunadas, comentarios frívolos o comparaciones odiosas.En el fondo se cuela una concepción distorsionada del papel de la Argentina en el concierto de las naciones, que invita a actuar sin medir las consecuencias. Una mezcla de ombliguismo, improvisación creativa y superioridad moral, que conduce a dar lecciones desde la cubierta del Titanic.El verdadero origen literario de la frase de Alberto Fernández sobre los mexicanos y los brasileñosFernández es el presidente de un país que no paga sus deudas, en recesión crónica, incapaz de crear empleo genuino desde hace años y que pelea el título en el campeonato de la inflación. Desde ese altar declaró el fracaso del capitalismo, reclama un auxilio financiero sin someterse a auditoría alguna de los acreedores y exige a la vez “renovar la arquitectura financiera internacional”. Es un crítico ácido de las políticas dominantes en material comercial, como se los hizo saber a sus colegas de Uruguay y de Brasil cuando le plantearon flexibilizar el Mercosur y les respondió que si no les gusta “que se tomen otro barco”.Celebra las medidas de estímulo de Estados Unidos, que crece a una velocidad impensable para la Argentina y lo atribuye a una inspiración de peronista del nuevo presidente, al que llama Juan Domingo Biden. El american dream se acaba cuando le nombran al laboratorio Pfizer, al que acusa de haberlo puesto en “una situación muy violenta de exigencias” durante la frustrada negociación para adquirir vacunas. Nunca explicó qué le pedían a la Argentina que no les hubieran exigido a los más de 100 países del mundo que sí sellaron contratos de provisión.Bolsonaro se mofó en un tuit de Alberto Fernández y su frase sobre “los brasileros que salieron de la selva” (Twitter/)La pandemia expuso a Fernández a constantes quejas extranjeras debido a su pasión por medirse con los demás. Se vanaglorió de datos -a veces efímeros, otras directamente falsos- que en apariencia nos mostraban mejor que Chile, que Suecia, que España, que Alemania. La segunda ola nos encuentra arriba en todos los rankings. Cuatro millones de contagios registrados (noveno puesto mundial), más de 80.000 muertos totales (13°) y marcas paupérrimas de cantidad de testeos. Pero Fernández no se rinde. Delante de Sánchez reivindicó sin matices su estrategia contra el virus, incluida la cuarentena XL de 2020, y dijo que “volvería a actuar de la misma manera”. Le explicó al mundo, además, el deber ser del reparto global de las vacunas.España también donará millones de vacunas a América Latina: ¿podrá recibirlas la Argentina?Se presenta como un cruzado de los derechos humanos, aunque se tropieza con las palabras, incluso por escrito. Su gobierno condena la violencia en Medio Oriente, pero sin nombrar a Hamas, la agrupación palestina que abrió fuego sobre Israel y provocó la fenomenal represalia sobre Gaza. Alerta en las redes sociales sobre “la violencia institucional” del derechista Iván Duque en Colombia, pero percibe que las violaciones humanitarias en la Venezuela de Nicolás Maduro “están desapareciendo”. Por eso se retiró de la denuncia contra el régimen ante la ONU. Sin atragantarse con la connotación de esa palabra y como si una supuesta mejora que ningún reporte serio describe ameritara indultar los crímenes anteriores.El presidente Alberto Fernández en teleconferencia con el presidente ruso Vladimir Putin y otros mandatariosVladimir Putin colecciona denuncias de persecución y encarcelamiento de opositores (veneno incluido). Pero nos vende la Sputnik V. “Los amigos se conocen en los momentos difíciles”, lo mimó Fernández en el último Zoom que compartieron. Tan abanderado de las políticas de género y de la diversidad sexual como se presentó en la cumbre con Sánchez, el Presidente no parece incomodarse con el combate al colectivo LGTB que lleva adelante desde hace años el mandamás ruso.Para no perder la costumbre, el jueves Fernández se arrogó el derecho de declarar a Pedro Castillo ganador en el reñidísimo ballottage de Perú cuando todavía se están contando votos. Una ansiedad inexplicable que le valió una protesta formal del gobierno que todavía ejerce el interino Francisco Sagasti.Vamos así por el mundo. Perdiendo partidos, pero cantando victoria. Tan orgullosos de portar un gen diferencial que nos impide siquiera captar la ironía detrás de lo que Octavio Paz quería decir con eso de que los argentinos “descienden de los barcos”. Era su forma de compadecerse de nuestra arrogancia.

Fuente: La Nación

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La semana llega a su fin, y durante el viernes por la noche Marcelo Tinelli y su gala de humor, midió fuerzas contra Doctor Milagro, una telenovela que es de las apuestas más populares por parte de Telefe. Y estos fueron los números de ambos ciclos durante la noche.En materia de noticieros, poco después de las 20, Telenoche lograba un promedio cercano a los diez puntos, mientras que Telefe Noticias se ubicaba en poco menos de nueve. Con el correr de los minutos, mientras el reloj marcaba las 21, Telefe Noticias subía su número a 10.3, contra el Trece que se encontraba en 8.1.ShowMatch: muy emocionado, Marcelo Tinelli reflexionó sobre su familiaFinalmente, comenzaron en horarios muy similares Doctor Milagro y ShowMatch. La novela turca comenzó con un piso cercano a los trece puntos, y paulatinamente subió su promedio hasta quince, con un pico de 18.3. En lo referido al ciclo de Marcelo Tinelli, su marca se encontró en diez puntos. Luego, Bendita que logró la tercera posición de la noche con un pico de 5.5, seguido de Los Mammones, con un promedio de tres puntos.En el último tramo de la velada, Fuerza de mujer marcó un rating de doce puntos, contra Bienvenidos a bordo, cuyo rating osciló en un promedio de siete.

Fuente: La Nación

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Años 1860/70/80, oeste de las Provincias de Buenos Aires y La Pampa, Presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda. La frontera que separa las tierras con dominio del gobierno nacional, de aquellas aun en poder de los pueblos originarios es un límite difuso y cambiante. Si bien se le decía desierto en forma genérica (como algo que es inhóspito y lejano), eran tierras fértiles y aptas para la agricultura y ganadería. Los protagonistas: Villegas, Roca, Mansilla; Levalle; Racedo y Vintter (entre otros) por un lado; Coliqueo, Calfucurá, Catriel, Namuncurá y Pincén por el otro.La estrategia militar de esa época dictaba que a medida que la colonización avanzaba, se iban instalando fortificaciones para blindar la frontera, regulando el paso a través de la misma y protegiendo pueblos, ciudades y colonizadores.Dichas fortificaciones fueron, resumiendo, fuertes y fortines. Más grandes, fijos y con futuro de ciudad o pueblo los primeros, humildes postas de carácter precario y efímero los segundos. Se establecieron más de 100 fortines a lo largo 2000 km de frontera.Agroquímicos: la preocupó un contenido del colegio de su hijo y ofreció organizar una clase¿Cómo eran los fortines del desierto? Eran construcciones fortificadas de carácter temporal, de formas varias, con predominio de plantas circulares de 20 metros de diámetro (la forma geométrica más fácil de defender), compuestas por un foso, de donde se sacaba la tierra que constituía el contrafoso o muro perimetral, y en su interior uno o más ranchos de barro o adobe y techos de paja, juncos o cuero. Si se podía, contaba con un mangrullo de troncos, que a modo de torre, se usaba para vigilar el horizonte. Por lo general había un pequeño cañón o pedrero, medio obsoleto, para dar aviso sonoro en caso de malón o presencia de indios (tres disparos si venían por la rastrillada izquierda, cuatro si era por la derecha). También componían al conjunto un corral para la caballada (con foso y contrafoso o muro de palos).Generalmente se emplazaban junto a alguna laguna de agua dulce o un río o arroyo de llanura. Sus formas podían ser también pragmáticas, muchas veces se adoptaba la morfología que la realidad imponía, pero siempre estando situados en el sector más alto de la zona elegida. Un puente de troncos o tablas (levadizo en acantonamientos importantes) conectaba al recinto con el exterior. Si había, se usaban ramas, palos y cactus en refuerzo del parapeto perimetral.Sus dimensiones eran pequeñas, dado que conforme se corría la línea de frontera, el fortín se abandonaba. Cuando la vida útil de estas construcciones llegaba a su fin, se retiraban los materiales o elementos de valor y se trasladaban a otro lugar.La dotación también era reducida con un promedio de diez soldados al mando de un oficial o suboficial. El grado de deserción era alto y no siempre había voluntarios para conformar las guarniciones. La vida en estos lugares era sufrida, solitaria y tediosa. Salvo en los fuertes más importantes, aquí no había familia ni mujeres, ni niños. Podía haber un mínimo de cuatro caballos por persona y perros en cantidad.Los fortines se situaban a una distancia de 20 kilómetros uno del siguiente y se conectaban varias veces al día a través de la descubierta (salían jinetes de cada fortín y se encontraban a mitad de camino, pasándose las novedades y ordenes) así en toda la línea.La comida consistía en carne de oveja, vacuno o yeguarizo (si, comer yegua o caballo era relativamente común) por lo general asada, animales de la zona (Ñandú, peludos) yerba mate o té pampa (infusión de plantas nativas silvestres), tabaco y algún aguardiente. Todo lo que la tierra brindaba y lo poco que algún convoy pudiera acercar.Las armas eran lanzas, cuchillos y facones, algún fusil Remington y pocos revólveres. La ropa se remendaba y muchas veces el uniforme era solo una chaquetilla de lana, el resto de auto confección (botas de potro, ponchos de telar) mezclado con camisas de algodón, chiripas, quepís y chambergos.Así y todo, la vida en estos fortines era peligrosa. La aparente monotonía se alteraba de cuando las tribus vecinas intentaban cruzar la frontera. Hubo escaramuzas, ataques, peleas y batallas en donde cada bando cumplía su tarea: la protección de la zona unos, los malones otros. Para fines del siglo XIX todo esto había terminado.Con el paso de los años y los efectos del clima y la intemperie, los remanentes de estos fortines son hoy túmulos de tierra que se yerguen en los campos de esas zonas como testimonio de soberanía, patrimonio arqueológico y vestigios de una gran época de nuestra historia.

Fuente: La Nación

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Aunque el Gobierno congeló la tensión que se había generado con el campo por el cepo a las exportaciones de carne, las consecuencias de la medida ya se están empezando a sentir. Los primeros perjudicados son los trabajadores de la industria frigorífica que ahora no pueden hacer horas extras y solo cobran la garantía horaria. Esta semana, por ejemplo, el frigorífico Procesadora Ganadera Entrerriana, que colocaba el 75% de su producción en China y que emplea a 350 personas, anunció que paraliza sus actividades hasta el 21 de este mes.También comienzan a verse afectados los productores ganaderos. La caída en las cotizaciones que exhibió el Mercado de Hacienda de Liniers así lo demuestra. Resta ver si esta baja se trasladará a los mostradores tras una suba promedio en mayo pasado del promedio de cortes vacunos del 6,1%.El otro activo depreciado por la medida del Gobierno es la confianza. Así lo refleja la última encuesta del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral que tuvo una caída de 11 puntos porcentuales en su índice AgBarometer de mayo pasado respecto de marzo, al caer de 90 a 79 puntos.Fuerte reclamo de Córdoba y Santa Fe por la reapertura de exportaciones de carne“En un contexto de buenos precios internacionales, en el que los productores manifiestan en su mayoría buenos resultados económicos para la campaña en curso (20/21), la explicación a este freno en la serie debe buscarse en el contexto político. Y, en relación al sentimiento de los productores sobre la medida, las palabras más mencionadas (en la encuesta) fueron ‘error’, ‘ignorancia’, ‘locura’, ‘desastre’ y ‘desconocimiento’ “, sostiene el informe.En otras palabras, la producción agropecuaria venía con un envión importante y el Gobierno decidió ponerle el freno de mano. Como si la economía estuviera reluciente.En lo formal, amaga con dialogar. Esta semana, el nuevo presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, fue recibido primero por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y un día después por el titular de Agricultura, Luis Basterra y por el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz. Más allá del carácter protocolar de los encuentros, Pino expresó la preocupación de los productores agropecuarios por la permanencia del cepo.Ese malestar ya se está haciendo sentir entre los productores de base. La Asociación de Productores Autoconvocados advirtió que, de continuar con las restricciones, seguramente volverán las medidas de protesta. “Debido a la difícil situación sanitaria y en consideración a la gente que está sufriendo no hemos hasta el momento profundizado las medidas de protesta; pero, sepan que de continuar en este camino volveremos a repetir la historia ya conocida, donde todos perdimos, pero el kirchnerismo principalmente”, dijeron en un comunicado. También adelantaron que no apoyan cualquier acuerdo que se firme con el Consejo Agroindustrial Argentino.Mientras tanto, el agro demuestra que en un contexto económico crítico es capaz de exhibir todo su potencial. Las liquidaciones de divisas del complejo exportador superaron los 13.000 millones de dólares entre enero y mayo pasado. Pese a que la cosecha de soja, cerca de finalizar, tendría un magro resultado de poco más de 43 millones de toneladas, en maíz, según informó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el volumen llegaría a 48 millones de toneladas, dos millones más de los previstos en su anterior informe. Esto es debido a los muy buenos rendimientos obtenidos.Las condiciones climáticas juegan su parte, pero sin una vocación emprendedora que permite la incorporación de tecnología, desde híbridos hasta fertilizantes pasando por la revolución de la agricultura digital, esas cifras de producción no podrían alcanzarse. Cualquier señal o decisión que adopte el Gobierno para cortar ese proceso tendrá sus consecuencias no solo en el corto plazo, sino también en el mediano y largo plazo.El horizonte debería ser otro.En una jornada organizada por el Centro Argentino de Ingenieros, que preside Pablo Bereciartúa, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), Gustavo Idígoras recordó que “la Argentina está estancada en 65.000 millones de dólares anuales de exportaciones y tiene un potencial para generar 100.000 millones de dólares de exportaciones anuales que crearían 700.000 empleos adicionales preservando el ambiente y que aportarían las divisas necesarias para evitar el financiamiento externo del país”.Mientras tanto, en el mundo ya hay un aumento de la demanda de bienes, particularmente de alimentos, a medida que paulatinamente se va saliendo de la catástrofe del Covid. La Argentina tiene todas las condiciones para responder a ese desafío.

Fuente: La Nación

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En el mercado de Chicago, un día suben los precios de los granos, pero al día siguiente bajan, para luego volver a subir. Esta gran volatilidad es el reflejo de la evolución de los pronósticos climáticos en Estados Unidos y de un balance muy ajustado en la oferta y la demanda de soja y de maíz en ese país.“El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta una cosecha estadounidense de 380 millones de toneladas para el maíz y de 120 millones para la soja de la campaña 2021/2022, que son producciones altas pero aun así el balance proyectado entre la producción y el consumo resulta muy ajustado”, explica Carlos Pouiller, analista de mercados de AZ-Group.Granos: este fue el ranking de exportadores 2019/2020El clima no viene acompañando, sobre todo en el medio oeste de Estados Unidos, lo que genera dudas de que se puedan alcanzar las producciones estimadas por el organismo. La evolución de los precios mostró un pico a principios de mayo, luego cayeron US$40-50 por tonelada porque avanzaron aceleradamente las siembras, pero en estos días el mercado se volvió a calentar porque los fondos especulativos ya avizoran posibilidades de rindes menores y porque retomaron una posición compradora, lo que acentúa la tendencia alcista del mercado.Dos factores se suman al combo alcista, según Pouiller. La safrinha brasileña está muy afectada por la falta de humedad: se estimaba una cosecha de maíz de 112 millones de toneladas y las últimas proyecciones la ubican en 95/100 millones. Por otro lado, no cede la demanda china, que agregó enormes compras de maíz estadounidense a sus tradicionales importaciones de soja. Como resultado de los comportamientos descriptos se prevé que Estados Unidos tendrá que importar soja de Brasil, y éste, ya adquirió maíz argentino. Es decir, hay un cuadro muy favorable para los precios del maíz y de la soja, basado en fundamentals sanos: la demanda por estos granos no afloja y las cosechas del principal país productor y exportador de maíz, y segundo de soja, están en duda.En el plano interno, los productores de maíz y de soja deberían aprovechar estos precios históricamente altos de la campaña actual y comenzar a vender la campaña nueva. “Quien ya ha concretado un nivel de ventas importante podría asegurarse los precios del resto con la compra de puts o concretando un piso-techo, que reduce el costo de la prima. Ambas opciones dan la posibilidad de capturar eventuales subas futuras de precios”, aconseja Pouiller.

Fuente: La Nación

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Hacer hoy periodismo social y dar voz a los invisibles es una pulseada. Contra el coronavirus. Contra las medidas impuestas por el gobierno. Contra el miedo. Contra la distancia física y geográfica. Contra todos los obstáculos que existen en este momento para el contacto humano. Es cumplir con todos los protocolos de cuidado sin perder esa mirada que acaricia, esa escucha que alivia y ese momento que nos saca de la soledad más absoluta.Para poder hacer Hambre de Futuro – un proyecto periodístico que busca mostrar cómo son las infancias en los contextos más vulnerables de la Argentina – no solo tenemos que viajar por las diferentes provincias sino que nos metemos en las entrañas de los barrios, visitamos las casas de las familias y terminamos con las zapatillas embarradas de testimonios.Los periodistas tenemos una ventaja: somos esenciales. Pero las familias que visitamos no. Y todos tenemos los mismos temores. Nosotros tampoco queremos contagiarnos. No hacemos este trabajo porque somos rebeles o anticuarentena. Al contrario. Lo hacemos porque sentimos la responsabilidad de mostrar cómo esta pandemia está azotando con más fuerza a las familias más pobres.Javier Corbalán, director y cámara, retratando la crudeza de atravesar los inviernos bajo la nieve (Micaela Urdinez/)El equipo de rodaje está compuesto por Javier Corbalán (director y cámara), Joaquín Rajadel (sonidista), Diego Osidacz/Demian Santander Bullrich (cámara) y yo, que me ocupo de la producción periodística y la conducción. Además de la burbuja con la que todos convivimos, nosotros también tenemos nuestra “burbuja de laburo”. Porque durante la semana que estamos de rodaje somos familia. Antes de salir siempre nos hisopamos, volamos a las ciudades capitales y después pasamos horas de viaje en la camioneta para llegar a los lugares más olvidados.El coronavirus le agregó un plus de incertidumbre e improvisación a nuestra tarea. Todo se hace más difícil. Hay menos vuelos, menos hoteles abiertos, menos lugares en donde comer. Cuando Alberto Fernández anunció la vuelta a la fase 1 el 20 de mayo pasado, nosotros estábamos en Varvarco, una localidad neuquina de menos de 1000 habitantes, conociendo cómo viven los chicos aislados, en medio del campo, y sin conectividad para poder hacer la escuela de forma virtual.Tomando una sopa caliente cuando no había nada para comer al mediodía¿Vamos a poder volver a casa?, nos preguntábamos angustiados mientras seguíamos con nuestro derrotero y veíamos si se nos actualizaba el permiso de circulación de la App Cuidar. Eso solo podíamos hacerlo durante la noche cuando teníamos algo de wifi en el hotel porque el resto del día estábamos sin ningún tipo de conexión a Internet o a señal de teléfono. Lejos e incomunicados. El agotamiento emocional y físico se empezó a sentir.Encontrar algo abierto para comer se convirtió en una misión imposible. Al mediodía algunas familias nos recibían con chivito y empanadas y sino improvisábamos un almuerzo con sopas instantáneas y galletitas en la caja de la camioneta. Ese viernes 21 de mayo por la noche, en Andacollo, caminamos quince cuadras muertos de frío buscando algo abierto para cenar pero el apagón era total. El recepcionista de nuestra hostería se apiadó y nos cocinó unos sándwiches “de onda”.Un descanso en la grabación que aprovechábamos para tomas unos mates y comer algo en la caja de la camioneta que nos presta ToyotaUna de las notas que teníamos pautadas para el día siguiente se canceló porque la emprendedora que íbamos a conocer dio positivo de Covid y hubo que reorganizarse. Otras comunidades, directamente, nos dijeron que preferían no recibir gente de Buenos Aires, uno de los focos más graves de contagios. Pero de alguna manera, hicimos camino al andar hasta encontrar las mejores historias para contar.Entrar en confianza con las familias fue un desafío nuevo. Ya no se puede saludar con un beso o compartir ese mate que acorta brechas. Y eso hace que demoremos más en sintonizar la melodía del encuentro. Pero en las comunidades de Neuquén sí pudimos patear una pelota de fútbol con los chicos o sentarnos a charlar con sus padres alrededor del fuego. Naturalmente se activó un dar y recibir que nos potenció a todos. A nosotros en nuestro rol de comunicadores y a ellos en su valentía para exponer sus vulnerabilidades. Las ganas de conectar estaban intactas y siempre le encontramos la vuelta, aunque al final del día sufriésemos no poder abrazar fuerte a nuevos amiguitos como Milla, Tiziano, Maci, Shai y Emi, que nos había robado el corazón.Jugando al fútbol con Maciela y Jonathan en La Matancilla, Neuquén; divertirnos siempre es una buena manera de romper el hielo y entrar en confianza (Micaela Urdinez/)La parte más linda de este proyecto es poder conocer todos los rincones del país y disfrutar de la increíble naturaleza de la Argentina, justamente en un momento en el que casi nadie puede hacer turismo. Nosotros tampoco lo hacemos, pero cuando podemos nos tomamos un descanso para apreciar la magia de la selva misionera, la majestuosidad de las montañas nevadas o los colores del monte salteño.Le ponemos el cuerpo y el alma a cada viaje. Mañana partimos de nuevo a Mendoza para nuestra próxima aventura de las que siempre volvemos distintos: porque cada una de las injusticias que vemos nos quedan ancladas en el pecho, porque cada testimonio es un regalo que cuidamos de por vida y porque cada derecho vulnerado es una bandera que asumimos como propia.

Fuente: La Nación

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Llegó el viernes y con él, una nueva gala de humor en ShowMatch. Como es habitual, Marcelo Tinelli cierra la semana con una emisión dedicada a la comedia, en la que hubo varios segmentos especiales, invitados sorpresa, una cámara oculta, y una nueva entrega de Politichef.La velada comenzó con un clip de los Tack See Boys, que contó con Cande Tinelli como invitada. En la canción, la hija de Tinelli junto al resto de humoristas le dedicaron varias bromas al conductor del ciclo. Más adelante, fue el turno de la poesía, y junto a Pachu y Pichu se presentaron Diego Leuco y Luciana Geuna, que entre risas compartieron algunos poemas de tinte político.Luego de un divertido clip sobre una particular moneda virtual llamada Argencoin, llegó el turno de una cámara oculta. Una vez más, José María Listorti y Pedro Alfonso simularon grabar un spot publicitario sobre Bariloche, que esta vez tuvo como blanco de todas las bromas a un desprevenido Brian Lanzelotta.El viernes también marcó el debut del influencer Ferbo, que realizó una cámara oculta por las calles de la ciudad. Sandra Mihanovich fue la invitada a Las raporteras, y junto a Patricia Sosa rapearon sobre actualidad argentina, y con Aníbal Pachano junto a Los tangueros, los sketches de la noche llegaron a su fin.Finalmente después de las 22 comenzó Politichef, en el que varios de los políticos más importantes del país compiten por el premio mayor. Antes de ubicar a los competidores en sus estaciones, Tinelli recibió a María Eugenia, la única participante que aún no se había presentado. Ella comentó que de momento prefiere no vacunarse en Estados Unidos porque a sus amigos les dolió mucho “el precio del vuelo”. Antes de despedirse, María Eugenia también mostró cuál era el “gesto” político que el pueblo estaba esperando de su parte.Junto a la nueva concursante, también estuvieron Alberto, Axel, Ginés, Horacio y Diego, y Sergio y Malena. Cada uno de ellos demostró sus habilidades al momento de preparar un pastel de papa, y se sometieron al voto de la gente. En el último tramo del programa, Tinelli reveló que Ginés fue el participante que quedó en la cuerda floja, a un paso de la eliminación.

Fuente: La Nación

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