Las fuertes liquidaciones efectivizadas por los fondos de inversión en Chicago en las ultimas semanas, tanto en maíz como en soja, vienen “metiendo” presión en las cotizaciones. Sin embargo, ello pareciera tener poco que ver con los fundamentos del mercado. En tal sentido, es importante interpretar lo que hizo el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) en su reporte sobre áreas sembradas difundido a fines del mes pasado. Los operadores esperaban que el organismo incrementara los datos de superficie implantada con maíz en más de un millón de hectáreas (en relación con la previsión de marzo) y con soja, en algo más de 500.000 hectáreas. No obstante, ello no ocurrió. Para el forrajero se adicionaron solo 623.000 hectáreas, al tiempo que para la soja, hubo bajas marginales. Por otro lado, y más allá que en algunas regiones del medio oeste las últimas lluvias trajeron algo de alivio a zonas que necesitaban imperiosamente aportes hídricos, muchos otros Estados no lograron recibir las tan ansiadas precipitaciones, con el consecuente deterioro de los cultivos. En el caso del maíz, la condición bueno/excelente se ubica algo más del 5 por ciento por debajo de año pasado, mientras que en la soja dicha diferencia supera el 10 por ciento. Pero a pesar de estos guarismos, los rendimientos proyectados por el USDA superan a los del año pasado en ambos casos.Es agrónomo: se fue a trabajar a Australia y se convirtió en estrella de un deporte de destrezaPor lo comentado previamente y con los cultivos a punto de ingresar en el momento de las definiciones productivas, la “culpa” de las bajas, claramente, se deberían buscar en otro lado. Y, en este sentido, las informaciones que surgen desde el seno de la Administración de Joe Biden, en cuando a que se “podría considerar” la reducción del uso mandatorio de biocombustibles en el corte con combustibles fósiles, resultó un balde de agua fría para el mercado y una buena excusa para una muy fuerte toma de ganancia por parte de los fondos de inversión. A modo de ejemplo, los fondos que hace solo algunas semanas mantenían una posición neta comprada de aproximadamente 17 millones de toneladas en soja, actualmente apenas superan los 4 millones. En el caso del forrajero, el pasado 11 de mayo ostentaban una posición neta comprada de casi 40 millones, mientras que actualmente ese nivel apenas supera los 20 millones. Dólar en alzaPero no es lo único. La Reserva Federal de los Estados Unidos anunció el pasado 16 de junio que mantendrá las tasas de interés sin cambios y que continuará con su programa de compra de activos por 120.000 millones de dólares al mes. Pero, sobre todo, advirtió que podría comenzar a subir las tasas recién en 2023 a un ritmo mayor al esperado previamente, con dos subas en el año. Ello generó recuperaciones importantes en el valor del dólar, siendo esto también un factor bajista por la menor competitividad en las monedas de otros países.Por supuesto que el devenir de los precios de los granos estará muy afectado por lo que ocurra con el clima en los Estados Unidos durante este mes y el que viene. Aunque más allá de cualquier suspicacia o especulación, lo importante es reconocer los momentos del mercado y no dudar en realizar coberturas.El autor es socio de Nóvitas

Fuente: La Nación

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Acaso sería posible sorprender al paladar francés con un espumante? ¿Se podría llegar a ellos con un producto innovador, justo donde las burbujas nacieron? Tras un proceso de más de cinco años de investigación, con la perseverancia de quien incluye en una receta ingredientes que están en su momento de máximo esplendor, Chandon Argentina encontró el modo de darle una evolución a los espumantes, combinando los mejores chardonnay, pinot noir y semillón de altura de Mendoza, conjugado con un macerado natural (cultivadas en Chajarí, Entre Ríos) y artesanal de naranjas y especias que le dan un toque amargo.Es el primer espumoso bitter del mercado. En la Argentina ya está disponible desde hace dos años, y se lo conoce como Apéritif, pero esta primavera llegó a Europa con el nombre de Garden Spritz. Este logro no solo tiene el condimento de estar desarrollado por el equipo enológico de Chandon Argentina -que incluye a Ana Paula Bartolucci, que con tan solo 30 años es la primera mujer en formar parte del equipo de enología de Chandon Argentina, liderado por el Chef de Cave Diego Ribbert, y la voz enológica del producto en el mercado externo-, sino que un punto importante fue el impulso que le dio Sibylle Scherer, presidenta de la Maison Chandon, la marca de espumantes, nacida en Argentina, que forma parte de Moët Hennessy, la división de vinos y destilados del Grupo LVMH (Moët Hennessy – Louis Vuitton). Scherer pudo testear el espumante a los pies de la Cordillera de los Andes, antes de la pandemia, y enseguida alentó a sus hacedores a dejar de hacer pruebas. “Esto que tienen ya es perfecto”, les dijo.Ganador inesperado. El vino crece de la mano de nuevos canales de ventaAhora, ya en París, con un contexto mundial completamente diferente a aquel de cuando saboreó por primera vez el Garden Spritz, Scherer le adelantó a LA NACION que esta innovación reconfirma el valor que tiene la bodega de Chandon en la Argentina y cómo un producto como este es valorado para seguir invirtiendo en el país. Como dato para comprender la importancia del Apéritf, basta con decir que este año se duplicaron las exportaciones de Chandon Argentina en 2020, este año se triplicarán y se multiplicarán por cuatro para 2022, según estimaciones de la compañía.-¿Qué significa para la Maison Chandon este nuevo producto?-Primero es importante decir que Chandon como marca no era conocida en Europa, y con Garden Spritz estamos desembarcando en numerosos mercados: Suiza, Austria, Alemania, Bélgica, Holanda. Y en todos ellos con muy buenos resultados. Nuestra empresa tiene seis bodegas, y la Argentina es la primera (las otras están en Brasil, Estados Unidos, China, India y Australia). Tenemos una historia importante con su país, porque hacia allá fue Robert-Jean de Vogüé, nuestro fundador, viajó a Mendoza y se enamoró del terroir. Hoy ese espíritu emprendedor vuelve a nosotros gracias al gran trabajo que hizo el equipo en la Argentina. Es un momento significativo para nosotros, aprendemos mucho de ustedes y, por supuesto, estamos orgullosos de que la innovación llegue desde allá.-Es un producto enteramente argentino, ¿cómo logran comunicar esto?-Acá en París disfrutamos cada presentación. Estamos haciendo encuentros en el roof top donde periodistas, clientes e influencers hacen la degustación, y quedan completamente sorprendidos. A todos ellos les contamos cómo nace este espumante, que viene de la Argentina, que sus sabores representan al país, donde el bitter es muy amado. Primero les hacemos probar el licor de naranjas maceradas en especias, y les contamos la historia de cómo Ana Paula Bartolucci, enóloga de Chandon Argentina, nos transmitió la pasión puesta en este producto, que tiene mucho de su herencia familiar, de sus abuelos haciendo lemon y narancello en su cocina. Todos quedan deslumbrados, y hasta nos preguntan si vendemos el licor –asegura sonriendo–. También les damos un press kit con información y fotos de la Argentina.El consumo de espumantes en 2020 cayó un 15% y se vio impactado por el menor número de eventos y celebraciones-Más de cinco años de investigación fueron necesarios para llegar a este espumante. ¿En qué lo siente reflejado?-Nuestro fundador fue un pionero, y ese espíritu está en Garden Spritz. Nos alegra que esto siga vigente y que lo veamos reflejado en una joven enóloga. Además, tiene el mejor vino base, que ganó como mejor espumante en Champagne & Sparkling Wine World Championships (Cswwc). Y las mejores naranjas, que son cultivadas sin uso de pesticidas en una finca en Chajarí, Entre Ríos. Usamos la variedad valencia, y que sean orgánicas es un sello distintivo. Todo el Garden Spritz lo es. Esto hace que quien lo prueba se sorprenda, por su sabor, por su historia y por ser completamente natural. En el producto se percibe la curiosidad de todo el equipo, las historias de las familias argentinas de sus hacedores. Solo para elegir las naranjas se hicieron más de 64 testeos.-Entiendo que la demanda ha sobrepasado sus expectativas, ¿cómo manejarán esto si la producción es orgánica?-Sí, esto está sucediendo. Imagina cómo esto está impactando en Chandon Argentina, que ya duplicó sus exportaciones. Pero tenemos en claro que el fuerte de Grande Spritz es su modo de producirse, por eso preferimos no vender a traicionar esto. Es un compromiso que asumimos, y así lo comunicamos.-¿Qué especias intervienen en la maceración?-Puedo darte algunas pistas (sonríe Sibylle, porque, claro está, no las dirá todas). Tenemos cardamomo, pimienta, cuasia, canela y anís, entre otras. Pero un punto esencial está en cómo se usan las naranjas. Cada fruta es pelada a mano, con sumo cuidado para que no quede pellejo blanco en las cáscaras. De esas pieles obtenidas, un cuarto se colocan frescas como en alcohol de uva para macerarlas. El resto son secadas lentamente para después macerarlas por separado. ¿Qué nos destaca en Chandon? Lo que mejor sabemos hacer es el assemblage, por eso utilizamos la maceración por separado. Y, como ya dijimos, todo es natural: sin colorantes, ni aromatizantes o saborizantes. Además, tiene la mitad de azúcar que un spritz tradicional. Todo el producto está desarrollado desde nuestra ecorresponsabilidad. Es por eso que nos planteamos, por ejemplo, qué hacíamos con el resto de las naranjas que no usábamos. Entonces, las exprimimos y el jugo obtenido lo donamos a 21 escuelas que están en los alrededores de la bodega, y los restos (pellejos y pulpa) lo usamos para compostarlos en los viñedos. Todo vuelve a la madre naturaleza. Estamos tan orgullosos del producto que en un momento pensamos en usar una botella de vidrio transparente, para que todos pudieran apreciar su color, pero nos definimos por el verde tradicional para proteger su interior, que es lo que nos importa. Incluso, siguiendo con la sustentabilidad, esta botella es de las más livianas que hay en el mercado y la etiqueta se hace con papel reciclado.-En las etiquetas hubo un cambio a nivel mundial en la marca. ¿Por qué se dio esto ahora?-Después de 60 años queríamos modernizarnos, y por eso hoy ven Chandon en vertical en las botellas. Hasta acá veníamos teniendo diferentes etiquetas para cada mercado, ahora son iguales, pero con detalles para dejar en claro, por ejemplo, el origen del producto. Así, a la derecha de la marca escribimos de qué bodega proviene, y esto le da consistencia a los seis lugares de origen. Creemos que con Chandon se puede viajar a través de una copa. Crece el consumo de vino en el mundo y hay más oportunidades para pymes exportadoras-¿La pandemia impactó en el mercado de los espumantes?-Claramente hubo espacios que disminuyeron, como bares y restaurantes. Pero en algunos mercados, como en California y Australia, el consumo subió y fue positivo para nosotros. Hubo más consumo en las casas, y se notó una tendencia a querer comprar productos de mayor calidad. En la Argentina, el consumo en general de la categoría cayó un 15% en comparación con 2019, pero nosotros no tuvimos ese descenso. En este sentido, tuvimos una buena performance con el Chandon Rosé y el formato de botella pequeño, de 187 ml. ayudó a sostener. En Europa las terrazas de los bares y restaurantes ya están abiertas, por eso empezamos a ver un repunte, incluso en el ánimo de las personas. Creemos que Garden Spritz llegó en el momento justo, y esto está colaborando en su éxito.Sibylle Scherer, CEO de Chandon: “En Europa las terrazas de los bares y restaurantes ya están abiertas, por eso empezamos a ver un repunte, incluso en el ánimo de las personas. Creemos que Garden Spritz llegó en el momento justo” (Gentileza: Chandon/)-¿Garden Spritz sale a competir con el champagne?-Es un producto que atrae a nuevos consumidores, pero también a los que venían de sabores más tradicionales. Los que ya tomaban espumantes descubren el bitter, la historia de la marca, que muchos no la conocían. Y los que venían de tomar spritz, se encuentran con un amargor que los cautiva. Acá la botella pequeña es clave y nos da buenos resultados. Es una medida ideal para probar, y para nosotros, de reclutar nuevos consumidores. Lo vemos en los bares y restaurantes. En mesas grupales, si uno de los comensales pide un Garden Spritz, luego otros le piden probar y sabemos que ese formato pequeño se traduce en pedidos de varias botellas grandes.-¿Cuáles son los planes para la Argentina?-Sin dudas estamos haciendo inversiones en el país, y creemos que esta es una oportunidad maravillosa para ustedes. Hasta acá vienen siendo sumamente conocidos por su malbec, pero esta es una manera de diversificar, de expandirse. Hay planes muy interesantes, y nos alegra mucho que puedan llegar con sus burbujas a seducir a los paladares franceses, a los europeos. Imaginen que es un espumante que está completamente producido en sus tierras y llega a mercados en los que tenemos bodegas propias, pero creemos que es un producto tan bueno y único que merece ser probado en su versión de origen. Garden Spritz trae innovación. Abre mercados. Y desde que inició la pandemia aprendimos que la innovación es lo que atrae el consumo, porque fueron nuestros productos más creativos los que sostuvieron el consumo. Por eso seguiremos invirtiendo en el país, así como lo hicimos en 2020 para renovar toda la impresión de etiquetas, un logro que se forjó entre aperturas y cierres de fronteras.

Fuente: La Nación

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Con la lógica pendenciera y descalificadora del que se cree impune, tanto la vicepresidenta de la Nación, Cristina Kirchner, como el interventor en Yacimientos Carboníferos Río Turbio, Aníbal Fernández, defendieron públicamente en estos días el controvertido plan Qunita, de 2015, dirigido a la compra de 150.000 kits para bebes de madres vulnerables.En julio de 2015, Cristina Kirchner había festejado los 7784 pesos pagados por cada kit, al aducir que el precio de mercado de entonces era de 11.550 pesos. Pero la dirigente opositora Graciela Ocaña compró otros de mejor calidad, en negocios minoristas de la zona de Once, por solo 4129 pesos, según consta en las facturas presentadas ante la Justicia.La instrucción de la causa por tan groseros sobreprecios, denunciada por la actual diputada Ocaña, fue llevada adelante en 2016 por el hoy fallecido juez Claudio Bonadio. El magistrado entendía que se había diseñado un pliego a medida con el fin de direccionar la licitación para que resultaran ganadoras seis empresas. Entre los procesados figura, además de Aníbal Fernández, el actual ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan.Ese mismo año, el fiscal federal Eduardo Taiano pidió extender el pedido de juicio oral a una docena de procesados, incluido el actual viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, como uno de los empresarios beneficiados con la cuestionada licitación. El fiscal sostuvo que esta estuvo “direccionada desde su principio” y que validó “un perjuicio económico considerable a las arcas del Estado en tanto permitió la afectación abusiva de una partida presupuestaria por un monto de $1.097.259.250 (para 140.000 kits) cuando la prevista originalmente para la operación era de $ 675.000.000 (para 150.000 kits)”. Surge del peritaje oficial, por ejemplo, que las empresas ganadoras de aquella licitación no tenían bienes de uso registrados ni contaban con solvencia patrimonial ni antecedentes en la materia.Hace pocos días la presidenta del Senado aprovechó un acto de entrega de notebooks para homenajear al diseñador del plan Qunita, Santiago Ares, un joven ya fallecido. Afirmó en esa oportunidad que la demanda judicial opositora fue “una matriz, un modelo que se replicó: la denuncia por la denuncia misma”. Aníbal Fernández, por su parte, descalificó a Ocaña con improperios que seguramente el Inadi no dejaría pasar si el denigrado fuera un representante del oficialismo.Ambos dirigentes kirchneristas montaron sus arengas y críticas sobre una foto parcial del proceso judicial, olvidando que la película no ha concluido. Se basaron para ello en el dictamen presentado por la fiscal Gabriela Baigún ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1, por el que solicitó el sobreseimiento de los acusados y el archivo del expediente. Pero el TOF puede considerar que corresponde seguir con la causa y convocar a juicio oral. Cabe recordar que la misma fiscal había pedido, en su momento, la liberación de Carlos Zannini y Luis D’Elía en el proceso por presunto encubrimiento en el atentado contra la AMIA.Tras conocer el pedido de sobreseimiento, Ocaña señaló que la fiscal se equivoca con el cálculo que realizó para desestimar que haya habido sobreprecios, como previamente había constatado el fiscal Taiano: “Tomó el valor de salida de fábrica del kit de productos, de 2585 pesos”, dijo la diputada de Juntos por el Cambio para refutar a Baigún y adelantó que estudia la posibilidad de pedir un jury en su contra.“Baigún descarta de un plumazo todo lo actuado y las pruebas recolectadas por la instancia de instrucción en la causa”, sostuvo Ocaña, quien recordó, además, que el Instituto de Tecnología Industrial (INTI) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) presentaron informes en los que advirtieron sobre la “inseguridad” de algunos productos de aquellos kits.Resulta cuando menos llamativo que, después de tantos años de investigación, de presentación de pruebas y de peritajes oficiales que refrendan lo dicho por el fiscal Taiano, su colega Baigún encuentre que no hay ningún elemento para enviar la causa a juicio oral. En cambio, aparece como muy claro el objetivo final de los principales imputados en causas de corrupción, renuentes a someterse a un juicio oral y público. Mediante la interposición de chicanas y recursos de todo tipo, buscan trabar todo trámite judicial para que caigan los expedientes, incluso al punto de pretender descaradamente modificar todo un sistema para garantizarse la impunidad.Frente al peligro realista, los congresistas de 1816 declaraban la independencia de las Provincias Unidas respecto de la corona española y de toda otra dominación extranjera. Jamás podrían haber ellos imaginado que, más de dos siglos después, los argentinos estaríamos bregando por llevar a la Justicia a quienes, desde dentro, buscan imponernos mezquinos proyectos personales, carentes de grandeza y contrarios al sano espíritu republicano y libertario que aquellos patriotas tanto defendieron.

Fuente: La Nación

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Con materiales de bajo costo, en el CREA Concepción del Uruguay han construido galpones que permiten encerrar a las vacas lecheras durante los días de lluvia y de altas temperaturas. Estas instalaciones juegan muy a favor del confort de los animales, lo que mejora los índices productivos, al tiempo que dan mejores condiciones de trabajo a las personas que los atienden. Los galpones están construidos con postes de eucaliptus y lona plástica, a semejanza de los utilizados en tambos del Uruguay.La empresa de Pedro Enrique Brandi -El Caraguatá- ocupa 4500 hectáreas en el departamento de Nogoyá, en la provincia de Entre Ríos. De ese total, 1400 hectáreas son utilizadas por cinco tambos pastoriles, en tanto que la agricultura se desarrolla en otras 1400 hectáreas. El resto posibilita la cría y recría de otras categorías ganaderas, como terneras, terneros, vaquillonas etc.“El Caraguatá es un campo con aptitud ganadera principalmente, pero las lluvias de los últimos años – 1350 milímetros en promedio- han permitido el cultivo de maíz (con rindes de entre 6500 y 7000 kiloigramos por hectárea) y de soja (2200-2400kg/ha), con los cuales se abastece el 80% de los requerimientos de concentrados de los tambos”, afirma Brandi.En los cinco tambos hay 2200 vacas totales, que se alimentan con un sistema básicamente pastoril. Los vientres reciben servicio estacionado para parir de mayo hasta septiembre. La producción promedio por vaca es de 24 litros por día, a partir de una triple cruza entre Holando (aporta producción de leche y buenas ubres), Jersey (aporta alto contenido de grasa y proteína en la leche) y Montbeliarde (aporta rusticidad y buenos aplomos). La leche producida se vende a dos usinas que pagan por el tenor de sólidos útiles del producto, de gran calidad higiénico sanitaria, según revelan los análisis.Pedro E. Brandi
productorPor qué galponesEntre Ríos es una provincia con suelos muy arcillosos que se saturan rápidamente con el agua de lluvia, lo que genera mucho barro que dificulta el traslado de vacas y alimentos en empresas tamberas intensivas, en las que hay permanente tránsito de tractores y camiones.Los temporales también provocan importantes pérdidas de plantas de las pasturas por pisoteo de la hacienda. Además, las ubres embarradas prolongan el tiempo de ordeñe, complican el trabajo de los responsables y aumentan la incidencia de mastitis.Según observa Brandi, el cambio climático de los últimos 25 años ha causado un aumento de las precipitaciones del orden del 25% en la región (unos 250 a 300 milímetros adicionales por año) y se pronostica que se incrementarán otro tanto en los próximos 25 años. Asimismo, ha generado un considerable aumento de temperatura ambiente, con frecuentes olas de calor con humedad que afectan a la hacienda en pastoreo.Barro y calor, entonces, son dos razones que movieron a productores como Brandi a instalar galpones para dar mayor confort a las vacas, mejores condiciones de trabajo a las personas y mayor vida útil de pasturas, verdeos y callejones.“Cinco años atrás, el grupo CREA Concepción del Uruguay visitó establecimientos tamberos de Uruguay. Allí vimos galpones con estructura de postes de eucaliptus y techos de lona plástica, similares en su diseño a los invernáculos de flores. De vuelta, decidimos repicar esas estructuras en varios campos del grupo”, rememora Brandi.La inversión para su instalación es del orden de los 15 a 20 dólares por metro cuadrado (incluye la estructura de madera y techo de lona plástica), sensiblemente menor a la de un galpón metálico como los que se usan para lechería en confinamiento permanente.La vida útil de los postes de madera se estima entre 15 y 20 años y la de la lona plástica del techo, en unos cinco años. Los riesgos del techo son los daños por granizo y vientos huracanados, pero su reparación es fácil y rápida, según indica el empresario.Diseño de los galponesLos galpones de El Caraguatá tienen una construcción ajustada a las normas de diseño de la universidad de Kentucky en cuanto a la orientación, correcta ventilación, disposición de bebederos, alturas, pendientes de techo, superficie por vaca, etc.La parte central del galpón construido en El Caraguatá, donde se ubica la pista de alimentación y las calles laterales de vacas, es de estructura metálica convencional pero liviana, capaz de cubrir un ancho de 14 metros. Adosados a ambos lados de esta estructura metálica están los galpones de estructura de madera y techo de lona plástica de 18 metros de ancho, que permiten contar con 12 metros cuadrados de cama por vaca.Los postes de eucaliptus que se usan en los galpones laterales son creosotados, similares a los que se emplean para el tendido de líneas eléctricas. La lona plástica de 200 micrones de espesor se puede comprar en Uruguay o en un representante local. Se fija con listones clavados a la estructura primaria.Alimentación del rodeo lechero en el tambo El CaraguatáLa cama del galpón -que es abierto, sin boxes para cada animal- es de aserrín, lo que brinda gran confort para las vacas. Con la orina y la bosta se va humedeciendo la superficie y puede levantar temperatura hasta 50°C. Para mantenerla en condiciones, dos veces por día se pasa un roto aireador que mezcla las capas profundas con la superficiales e incorpora oxígeno a la masa para reducir la temperatura y favorecer el compostaje. Además, dos veces por semana se pasa un cincel a mayor profundidad, que también trae hacia arriba las capas inferiores y favorece la aireación. Ambas herramientas dejan una superficie mullida, muy cómoda para las vacas, que permite una rumia y descanso muy tranquilos.Cuando la cama de aserrín se satura con desechos, se reemplaza por una nueva esparciéndola en el campo como abono. “Con buen manejo de la cama no es necesario modificar el plan sanitario del rodeo ni tomar precauciones especiales para la prevención de mastitis”, aclara Brandi.El costo total de un diseño mixto -metálico en el centro y con postes y lona en los costados- aumenta a 55 a 60 dólares por metro cuadrado. Este valor incluye movimiento de suelos, pista y calles de hormigón, estructuras, techos, bebederos, instalación de agua, instalación eléctrica, aserrín para la cama, etc. El galpón construido en El Caraguatá tiene 160 metros de largo y 50,5m de ancho total. Terminado, con todas las instalaciones, costó 450.000 dólares.En el campo de Brandi se utiliza uno de los galpones con postes de madera para el preparto y la atención de las pariciones, y el otro para el ordeñe, que cuenta con una instalación espina de pescado de 16 bajadas para 450 vacas. Hacia adelante, el empresario proyecta construir un galpón en cada uno de los cinco tambos del establecimiento.El sistema productivo de El Caraguatá es de alimentación básicamente pastoril (alrededor del 50 por ciento de la dieta es forraje), pero los días de lluvia o con barro las vacas permanecen en galpón. Además, explicó el productor, durante los meses de verano quedan encerradas medio día y se suplementan con forrajes conservados suministrados en la pista de alimentación, tras lo cual salen a pastoreo de los lotes.Los númerosEl sistema de producción de El Caraguatá permite llegar a una satisfactoria producción por vaca -24 litros de leche por día- con bajo costo de producción. Se diferencia de los sistemas 100% estabulados, que pueden alcanzar producciones de 30-40 litros por día por vaca encerrada, pero con un costo de alimentación con concentrados sensiblemente mayor. Estos están representados principalmente por los free stall, donde las vacas están encerradas todo el año en cubículos individuales que solo abandonan para ser ordeñadas. El costo estimado de estos galpones, algunos de los cuales ya se han construido en la Argentina, puede llegar a 3000 dólares por vaca, según equipamiento. En la empresa de Pedro Brandi, el galpón de preparto y parición permite seguir de cerca y asistir 2200 partos por año, en vez de que se produzcan en el lote en medio de inclemencias climáticas. La mortandad perinatal de terneros bajó a 2% con este sistema de parición. También cayó al 0,6% la mortandad de vacas y vaquillonas al parto. La tasa de calostrado exitoso para la trasmisión de anticuerpos al ternero es del 94%. La mortandad en la crianza resulta menor a 3% sobre 2160 terneros criados. En el galpón de vacas en ordeñe, la producción individual resultó 13% mayor a la de los tambos comparables. El recuento de células somáticas fue 10% menor que el de tambos similares. Los resultados obtenidos permiten repagar las inversiones en tres años.

Fuente: La Nación

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“Llegué a terminar con el trabajo, pero no dormí nada esa semana” “No entreno hace un mes porque tengo que sacar los pendientes” “No voy al encuentro con las chicas porque estoy con el cierre de trimestre en el trabajo”. Hacemos mucho y somos eficaces en el hacer, pero ¿a qué costo? ¿Hay una forma de hacer mejor, es decir de ser más eficientes? Vamos directo al diccionario para que no nos queden dudas. La eficacia consiste en alcanzar las metas establecidas, mientras que la eficiencia se refiere a lograrlas, pero utilizando la menor cantidad de recursos posibles. Quiero poner el foco en uno de esos recursos: el tiempo, nuestra unidad de medida de vida que siempre está tironeada entre todo lo que tenemos que hacer y entre lo que nos gustaría.Dependiendo el país, el tiempo de trabajo o de conexión con herramientas laborales creció entre 1 a 2 horas, algo que comenzó a notarse en marzo de 2020 con el teletrabajo obligado por la pandemia y es sostenido desde entonces. El período extra trabajado para muchos fue durante la noche, tiempo relegado de ocio y descanso. Una investigación de la empresa de tecnología Atlassian, estudió el comportamiento de sus usuarios en 65 países. Registraron la primera y la última vez que las personas interactuaron con el software en un día laborable y descubrieron que las horas de trabajo comenzaron a alargarse cuando la mayoría de los países occidentales introdujeron medidas de bloqueo y aislamiento. Por ejemplo, en países como Estados Unidos, Canadá, Austria, se registraron hasta 2.5 horas más de trabajo.Quemados. Cómo combatir el síndrome del burnoutLo que no se mide aquí es cómo fue la calidad del trabajo entregado y cómo se resintió el bienestar de las personas. Ahí es donde asoman los problemas de burn out, falta de límites entre el tiempo de trabajo y de cuestiones personales y falta de descanso y ocio, que generan una percepción de agobio en la que, hagamos lo que hagamos, nunca llegamos a cumplir con todas las obligaciones que el contexto y nosotros mismos nos imponemos. Hacer más no es necesariamente hacer mejor, por el contrario, y en nuestro afán de eficacia, no paramos ni 10 minutos a repensar la eficiencia en el hacer.Para entrenar nuestra eficiencia en el uso del tiempo, podemos gestionarla desde tres dimensiones. La primera, es administrando mejor nuestra energía física y mental a lo largo del día, la otra es cuidando y ejercitando el foco. Una tarea desenfocada, interrumpida y en competencia de multitasking con otras, hará que tardes mucho más que con atención plena. Y finalmente, redefiniendo prioridades que nos den claridad sobre lo que elegiremos y lo que relegaremos. Es este hacer eficiente, que es intrínsecamente eficaz, no solo hacemos mejor, sino que nos hacemos mejor. ß

Fuente: La Nación

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Algo es siempre mejor que nada. Con este enfoque pragmático, las compañías petroleras que operan en la Argentina aguardan el envío al Congreso del proyecto de nueva ley de Hidrocarburos, que ya acumula tantos borradores que nadie está demasiado seguro de cuál será el definitivo. Esta duda también se extiende a varios despachos ministeriales que participaron de su elaboración colegiada junto con YPF y el Instituto Patria.La iniciativa para promover la producción de petróleo y gas a fin de generar excedentes exportables, fue anunciada por Alberto Fernández al menos en tres oportunidades desde que asumió; dos de ellas, en sus mensajes de marzo de 2020 y 2021 ante la Asamblea Legislativa, pero en todos los casos sin precisiones.El embrión había sido un anteproyecto impulsado, antes de ser designado presidente de YPF, por el economista Guillermo Nielsen, que entonces decía “tener guardado bajo 7 llaves” y nunca llegó a ver la luz pública. Aun así, con el correr de los meses fue evidente que sus propuestas de garantizar la estabilidad fiscal y regulatoria por 25 años y la libre disponibilidad de divisas para los nuevos proyectos de inversión en Vaca Muerta iban a tener el rechazo ideológico del ala kirchnerista del Gobierno. Luego surgió la pandemia, con el histórico derrumbe de los precios internacionales del crudo, que alteró abruptamente todo el escenario energético, hasta que el propio Nielsen fue reemplazado en enero de este año por Pablo González, ex vicegobernador de Santa Cruz. Todavía aguarda su anunciada designación como embajador argentino ante Arabia Saudita, al igual que la exministra Marcela Losardo (Justicia) ante la UNESCO en París. Por lo visto, el poder de decisión presidencial en estos casos no es garantía de concreción.Sin embargo, a diferencia de aquella época no tan lejana, los trazos gruesos del nuevo proyecto ya tuvieron algunas rondas de consulta con empresarios y sindicalistas petroleros, que permiten vislumbrar sus principales lineamientos.Básicamente, la ley apuesta a impulsar nuevas inversiones con más énfasis en petróleo -convencional y no convencional- a través de incentivos que se aplicarán sólo a la producción adicional exportable que logren las compañías y no sobre el total, lo cual los transforma en relativamente módicos frente a la imperiosa necesidad que tiene la Argentina de generar más divisas genuinas en los próximos años. De ahí surge la percepción empresarial del “algo es algo”, aunque sin prever un boom productivo.Otro objetivo oficial, con indudable sello K, es mantener el “desacople” entre los precios domésticos de los combustibles y la paridad de importación del petróleo, que vino creciendo sostenidamente en los últimos meses con la recuperación económica de China, Estados Unidos y los países desarrollados que exhiben mayor ritmo de vacunación.Aquí aparece otro nudo que estaría demorando el proyecto de ley. Meses atrás, cuando el repunte del crudo permitió prescindir del sostén del “barril criollo”, el oficialismo pretendía regular por ley esa brecha de precios hasta que advirtió que iba a ser muy difícil con la volatilidad del mercado internacional. Luego optó por mantener la regulación de hecho, en la cual YPF (que lidera el mercado doméstico con 55%) fijaba periódicamente los precios de las naftas y el gasoil, que el resto de las compañías acompañaba luego con subas similares.Discrepancias en la OPEPEl problema es que ese esquema, basado en un acuerdo tácito, se apoyaba sobre un precio teórico de 55/57 dólares por barril de la variedad Brent, que en el mercado internacional saltó de US$ 51,3 a fines de 2020 a 74,3 ayer (45%). O sea que la brecha se amplió a casi 20 dólares por barril. No sólo eso. En marzo, YPF anunció tres aumentos consecutivos de 5% por mes (6% para el AMBA) en los precios de los combustibles, como paso previo a su congelamiento hasta fin de año en un aporte a la campaña electoral del oficialismo. Y para completar el cuadro, las recientes discrepancias en la OPEP sobre volúmenes y plazos para aumentar la producción -recortada en el arranque de la pandemia- auguran por ahora una mayor volatilidad de la cotización internacional, además de otro dilema para el Gobierno en el tránsito hasta las elecciones.De ahí que en el sector petrolero no se descarta que la ley sufra nuevas demoras, pese a que a fin de mayo González afirmó que el proyecto estaba listo para ser enviado al Congreso. Algo similar había ocurrido el año pasado con el Plan Gas 4.En los papeles, uno de los últimos borradores prevé que las petroleras podrán exportar crudo en función del aumento de su producción, que requerirá inversiones para contrarrestar la declinación registrada en 2020 debido a la pandemia. Si se abastece la demanda interna, sobre la producción incremental se garantizará un volumen de exportación y de precios (menos el actual 8% de retenciones, que se fijará como tope cuando el valor internacional supera US$ 60 por barril).El principal incentivo para las compañías es que podrán mantener esa porción de divisas en el exterior, lo cual supone cierta flexibilización del cepo y los controles cambiarios, ya que hasta ahora no pueden pagar dividendos (salvo con el dólar contado con liquidación, 80% más alto que el oficial menos retenciones) y las de capital nacional están forzadas a refinanciar una parte de sus deudas por créditos externos.No obstante, ese “premio” es menor de lo que parece. Antes deberán invertir para compensar la declinación de los pozos petroleros (que se estima entre 10 y 15% en los convencionales y 25% en Vaca Muerta); luego, abastecer la demanda interna con mayor producción y, finalmente, generar los saldos exportables sobre los que se aplicarán los incentivos. En otras palabras, si la producción de una petrolera es de 100 y la incrementa a 120, las garantías oficiales regirán sólo para ese 20% adicional.Como en la Argentina las exportaciones de crudo equivalen hoy a menos del 20% de la producción total, el proyecto incluiría además un régimen para proyectos especiales con una inversión mínima de US$400 millones en cuatro años, que deberán ser aprobados por la Secretaría de Energía. Esta “ventana” ofrecería mejores precios y mayor disponibilidad de divisas a cambio del aumento de la producción exportable.Para la producción de gas natural habría un esquema semejante, basado en la extensión del Plan Gas, que hasta ahora rige por cuatro años a través de subastas por volúmenes y precios en dólares, que se irían extendiendo por períodos anuales con un horizonte de hasta 20 años. En este caso y en la medida en que se alcance el abastecimiento del mercado doméstico (cuya demanda en los meses de invierno obliga a importar gas natural licuado y combustibles líquidos para generación eléctrica) o el llenado del transporte por gasoductos, se otorgarían permisos de exportación mediante contratos en firme (no interrumpibles), que tendrían a Chile como principal destino. Por ahora, la decisión de licitar el regreso por tres meses del buque regasificador de GNL al puerto de Bahía Blanca permitió un ahorro de US$500 millones en combustibles más caros (gasoil, fueloil y diésel oil). No obstante, la bajante del río Paraná redujo la generación hidroeléctrica y obligó a mayores importaciones, que aumentan el déficit comercial energético, mientras los crecientes subsidios a las tarifas hacen lo propio con el déficit fiscal.Son las consecuencias de no tener una política energética integral y reemplazarla por leyes aisladas (hidrocarburos, biocombustibles, rebajas indiscriminadas del gas para “zonas frías”), que además hacen sentir cada vez más la ausencia de un plan macroeconómico.nestorscibona@gmail.com

Fuente: La Nación

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Lo que más lo sorprendió, dice Javier Auyero, fue el nivel de involucramiento de las fuerzas del Estado en el día a día de la distribución y la comercialización de drogas ilícitas en la Argentina. Creía, como tantos, que el Estado “dejaba hacer”, pero nunca imaginó la escala y la profundidad de los vínculos entre transas y policías. El intercambio de dinero por drogas, por armas, por liberar zonas, anticipar operativos e intervenir en un proceso judicial son parte del paisaje cotidiano de un Estado presente no solo en su faz punitiva sino como actor principal de los negocios clandestinos. Y esas relaciones entre narcos y policías, siempre inestables y en constante tensión, terminan impactando de lleno en la vida de los sectores populares, protagonistas silenciados de un drama que los tiene como rehenes.Esto es lo que se desprende de su último libro, Entre narcos y policías. Las relaciones clandestinas entre el Estado y el delito, y su impacto violento en la vida de las personas (Siglo XXI), coescrito con la socióloga Katherine Sobering. Allí, a partir de un trabajo etnográfico y el análisis de cientos de horas de escuchas judiciales entre narcotraficantes y agentes de la Policía, la Prefectura y la Gendarmería (transcriptas con nombres ficticios), los autores analizan los problemas estructurales de los conurbanos. No es la primera vez que Auyero, sociólogo y docente en la Universidad de Texas, se encarga de los sectores marginales y la violencia. La política de los pobres. Vidas beligerantes y La violencia en los márgenes (escrito junto con la docente María Fernanda Berti), son apenas algunas de las investigaciones que desarrolló en un territorio que conoce bien: nació y vivió la mitad de su vida en Banfield, y aunque desde 1992 reside en los Estados Unidos, vuelve a la Argentina con regularidad y muchos de sus trabajos de campo se anclan en el partido de Lomas de Zamora y el conurbano en general.Ahora, Auyero y Sobering profundizan en un aspecto clave: la violencia interpersonal en miles de familias para quienes el barrio es “tierra de nadie” no es endógena a los sectores populares sino efecto de la violencia estatal. Madres y padres que salen a buscar a sus hijos, que denuncian, familias expuestas a callar, denunciar o pedir protección a los mismos agentes estatales que –lo saben– participan del negocio clandestino. Familias enteras que, por frustración o impotencia, ven sus vidas invadidas por distintos tipos de violencias.Editor de la serie Global and Comparative Ethnography en Oxford University Press, Auyero hoy trabaja –junto con la estudiante de antropología Sofía Servia– en un libro provisoriamente titulado “Abrumados”. ¿Cómo siguen sobreviviendo los marginados?–¿Por qué decidieron poner el foco en la relación entre narcos y policías en particular?–Nos focalizamos en eso porque en el origen de la investigación estaba una preocupación muy fuerte por la violencia interpersonal ligada al tráfico de drogas. De algún modo es una continuidad de La violencia en los márgenes, el libro que escribimos con Fernanda Berti. Ahí recogíamos muchos testimonios de gente que decía que la policía “no hacía nada y que era cómplice”. Entonces, decidimos indagar mucho más en profundidad.–Lo que se advierte es que el Estado no está para nada ausente: interviene para castigar pero también para sacar provecho y hacer negocios. Es un Estado ambivalente y presente, a veces de manera virtuosa y otras, delictiva.–Absolutamente. Es un gran malentendido decir que hay un Estado ausente. El Estado en los márgenes está híper presente como escuela, como planes de asistencia, pero también está híper presente en su faz punitiva y es cómplice con sectores de la criminalidad. Al mismo tiempo que el Estado está en esta fase punitiva, participa clandestinamente del delito. Y uno de los puntos centrales es deshacerse de la idea de que hay una gran conspiración, porque lo que vimos es que estas negociaciones entre agentes públicos y delito son siempre provisorias, siempre están a punto de romperse y están muy sujeta a malos entendidos y a errores. Entonces, la idea de que el Estado está coordinando o planificando esta relación con la criminalidad tampoco es una representación adecuada. El control territorial de las pequeñas bandas siempre es provisorio porque siempre está sujeto a negociación. Tanto en las jerarquías del mundo del delito como al interior de las fuerzas de seguridad siempre aparece algún personaje nuevo con el que negociar o un superior que también quiere una tajada de esa negociación. Son relaciones muy provisorias, frágiles, sujetas a tensión; y por eso es un mundo bastante inestable.–¿De qué manera la producción de violencia del Estado impacta en los sectores populares, principales víctimas de este drama?–La violencia que se sufre en los márgenes no es propia de los sectores populares sino que, en buena medida, es el Estado el que la está produciendo. El Estado, que supuestamente tiene que proteger a los sectores más vulnerables, es parte central de la producción de la violencia que los afecta. No estoy hablando de cuestiones de filosofía política sino de la propia materialidad de la violencia: la gente se mata con las balas que el Estado les vende; los transas resuelven sus disputas con otros transas con armas y balas prestadas, alquiladas o compradas a agentes del Estado. Hay circulación de bienes materiales, de información y de asesoramiento: cuándo tienen que operar contra un competidor, cuándo lo tienen que eliminar. Ahí hay toda una serie de manipulaciones burocráticas en las que esas relaciones clandestinas influyen en lo que hace el Estado para tratar de encarcelar a alguien o lentificar ciertos procesos judiciales. Todo eso está mediado por agentes del Estado.Guerra Narco en Villa Lugano (Hernan Zenteno/)–Ustedes basaron la investigación en estudios etnográficos, en procesos judiciales y en escuchas telefónicas. ¿Qué fue lo que más lo sorprendió?–Lo que me sorprendió fue el nivel de involucramiento de las fuerzas del Estado en el día a día de la distribución y la comercialización de drogas ilícitas. Antes de comenzar la investigación, yo pensaba que el Estado básicamente “dejaba hacer”; y el análisis que presentamos en el libro demuestra que es mucho más que eso. También me sorprendió algo que ya comenzaba a aparecer en La violencia en los márgenes y acá lo vimos muy claramente, y es que frente a la frustración y la impotencia de padres y parientes se recurre a la violencia al interior del hogar y esa violencia está vinculada a la complicidad del Estado. Cuando el Estado es el que viola la ley, esa ruptura de cierta ética termina traduciéndose en prácticas muy concretas. ¿Por qué una madre o un padre van a recurrir a la policía o a cierta figura del Estado si sabe que el Estado es cómplice? No es una cadena directamente causal, pero cuando se rompe la creencia de que quien tiene que hacer lo correcto lo hace, entonces lo único que les queda es recurrir a acciones violentas. La violencia interpersonal no está generada exclusivamente por las condiciones de privación o las causas tradicionales que se les suele atribuir sino que se vincula con lo que hace el Estado. Y después, obviamente, lo que más me sorprendió es el registro de las escuchas telefónicas.–¿En qué sentido?–Porque todo el mundo habla de la protección y la complicidad, pero tenés escuchas telefónicas con conversaciones entre policías y narcos en las que uno le dice al otro: “Despreocupate que tu amigo sale pronto de la cárcel porque no tienen nada en contra de él”. No es un abogado diciéndole eso a un delincuente; es el propio Estado diciéndole “no le pagues al policía que te pide porque no tienen evidencia”. Me sorprendió que esas conversaciones coordinando el negocio y las penas estuvieran documentadas.–En el libro hay muchas historias. Por ejemplo, la de una mamá que llega a atar a su hijo adicto para que no salga a drogarse y, desesperado por salir, el hijo se tira por el balcón. Al mismo tiempo, hay chicos que participan del narcomenudeo y terminan generando un ingreso fundamental para el sustento diario.–Si, la participación en actividades ilícitas es, desde hace mucho, parte de la estrategia de sobrevivencia de los sectores populares. En la Argentina, en toda América Latina y en los Estados Unidos también. La participación en venta de drogas y de mercadería ilegal es parte de cómo llegar a fin de mes. Pero a diferencia de otros universos, en la Argentina tenemos a un sector del Estado participando de esto, ofreciendo protección por un lado, condena por el otro, haciendo decomisos con helicópteros y grandes despliegues policiales mientras en la casa de al lado sigue el negocio como si nada, con la participación de esos mismos policías.–A pesar de que esta relación entre agentes policiales y actores criminales es inestable, aparecen patrones de funcionamiento. ¿Cuáles son?–Sí, el esfuerzo de la investigación fue ver las regularidades. ¿Cuáles son? Hay ciertos recursos, prácticas y procesos que aparecen en todos los casos. Se intercambian bienes materiales, información y asesoramiento. Hay manipulación burocrática y entonces vemos cómo estas relaciones clandestinas sirven para manipular el comienzo de un proceso judicial, qué ocurre en la comisaría; y curiosamente, se expande la vigilancia interna, porque al entrar en estas relaciones clandestinas los policías tienen que saber quiénes, entre ellos, están en el juego y también tienen que controlar a otros policías. Y los transas también tienen que saber quiénes de la competencia están arreglados con otros. O sea, hay vigilancia interna y externa. Por otro lado, hay un cambio en la escala. Muchas veces, sobre todo en el caso de las organizaciones más grandes, como las del Litoral y las de Rosario, hay un intento por ver si se puede subir a la jerarquía superior, para que protejan más territorio. El asunto no solo se reduce a la escala más local. Y además, cambian las identidades de los actores. No solo se es transa o policía, sino que se es transa que arregla con la policía y narcopolicía o polinarco.Drogas en Rosario (Marcelo Manera/)–Pienso en las Madres contra el Paco y en la cantidad de organismos de la sociedad civil encabezados o conformados exclusivamente por mujeres. ¿Cree que hay roles de género diferenciados entre mujeres y hombres en este drama?–Absolutamente. Así como a las mujeres les cae, por la división de género del trabajo al interior en el hogar, salir a trabajar y tener que asegurar la reproducción, además asumen el rol de protectoras de sus hijos, porque la tarea de protección, cuando hablamos con familias, recae en las madres. En el caso de Madres contra el Paco, en marchas a las que yo he asistido, son marchas protagonizadas por mujeres. En esto tiene que ver algo que vos mencionabas: en la Argentina hay un repertorio que tiene un origen bastante claro, que es el caso de las organizaciones de derechos humanos. Quienes salen a pelear por sus hijos son las madres. Una madre buscando en la mitad de la noche a su hijo, aterrorizada porque no sabe qué le pasó. ¿A qué remite? Uno piensa en las Madres de Plaza de Mayo buscando a su hijo a mitad de la noche. Bueno, en este caso es una madre buscando a su hijo en un barrio porque no sabe dónde está y teme que lo hayan matado los transas. En muchas de las historias que recogemos sale la madre sola y vemos el terror y el esfuerzo de esa madre.–Si el Estado participa de actividades delictivas y las madres no pueden denunciar, ¿qué les queda? Parece una encerrona.–Una de las cosas que me llamó la atención es que una de las marchas en las que participé, una marcha de gente de Ingeniero Budge que iba a manifestarse frente a la comisaría en Puente La Noria, era la marcha “contra tanta muerte y contra la complicidad policial”. La gran mayoría eran mujeres y sabían que los policías de esa comisaría eran cómplices con el narcotráfico en Budge. Eso no impidió que fueran a reclamar a la comisaría por el ejercicio de la ley y por protección de una comisaría que ellos mismos sabían que eran cómplices con el narcotráfico. ¿Por qué digo esto? Porque me parece que la salida de esta trampa no va a venir solo de los movimientos sociales ni tampoco va a venir solo de algo que haga algún funcionario bienintencionado, sino que va a venir de esta relación entre acción colectiva, protesta y sectores del Estado. Así como hay un montón de diferencias cuando uno se pone a discutir derechos reproductivos en la Argentina o el rol del Estado en la economía, en cuestiones como esta sí se pueden lograr consensos parciales.–¿Está pensando en algún país en particular que pueda servir de ejemplo?–Sí, Italia. Sectores que jamás podían ponerse de acuerdo en nada, como el Partido Comunista y los demócratas cristianos, en el caso de la mafia de Sicilia en los años 90 sí hubo acuerdos y fueron muy empujados por sectores de la sociedad civil. Hay un espacio, porque finalmente lo que está en juego es la propia sobrevivencia de la democracia. Mirando ejemplos históricos, no es en absoluto un destino irreversible o ineluctable. No olvidemos que en la Argentina hay ejemplos de un camino que se abre gracias a la acción de la sociedad civil y gracias a sectores del Estado, aún en los momentos más oscuros de la historia. De hecho, nosotros tenemos acceso a este universo gracias al propio Estado. Los datos que nosotros tenemos son datos que ha producido el Estado, o sea que de ninguna manera todo el Estado es cómplice de esto. Muchos de los que están haciendo escuchas son empleados del Poder Judicial o de la policía que están escuchando a sus propios colegas y están produciendo esa información desde el propio Estado. Y esa es una ventana de esperanza.Un estudioso de la pobreza urbanaPERFIL: JAVIER AUYERO? Doctor en Sociología, Javier Auyero es el director del Laboratorio de Etnografía Urbana en la Universidad de Texas, Estados Unidos.? Nació en Lomas de Zamora en 1966 y vivió en Banfield la mitad de su vida. Desde 1992 reside en Estados Unidos (primero en Nueva York y desde el 2008, en Austin, Texas).? Discípulo del historiador y sociólogo Chuck Tilly, se licenció en la Universidad de Buenos Aires y se doctoró en The New School for Social Research. Sus áreas de trabajo son la etnografía política, la pobreza urbana, la acción colectiva, los estudios latinoamericanos y la teoría social y cultural.? Recibió becas de la John Simon Guggenheim Foundation, de la Harry Frank Guggenheim Foundation, del American Council of Learned Societies y de la National Science Foundation.? Escribió Inflamable. Estudio del sufrimiento ambiental (con Debora Swistun); La zona gris; La política de los pobres. Las prácticas clientelistas del peronismo y La violencia en los márgenes (con María Fernanda Berti), entre otros libros.? Acaba de publicar Entre narcos y policías. Las relaciones clandestinas entre el Estado y el delito, y su impacto violento en la vida de las personas (Siglo XXI), coescrito con la socióloga Katherine Sobering.

Fuente: La Nación

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Francia, último campeón del mundo de la FIFA, queda afuera de la Eurocopa 2021, el primer torneo de selecciones y de proyección global que se juega con público (dejando atrás esa insólita marca estética de hinchas grabados como en las viejas comedias de tevé) en la aparente salida de la pandemia y la cultura playback.En la escena de la eliminación, según el punto de vista, hay un error deportivo del delantero francés o un acierto del arquero suizo. Pero esos segundos que cortan el aire, las definiciones por penales, son una forma alta del arte dramático, y dicen algo más que la inesperada eliminación de Francia y el pase a la siguiente fase de una Suiza que deviene granítica. Quien marra (anacronismo, ay, del relato radial de la infancia) es nada menos que Kylian Mbappé, la electrizante estrella de 22 años del París Saint Germain.Mbappé, francés, hijo de un camerunés (antigua colonia alemana) y una argelina (colonia francesa hasta 1962) es joven y negro. La misma condición que vuelve vulnerables a otros de su misma etnia que ponen la vida en riesgo tras el sueño europeo para no morir en la pesadilla africana. Así, un estudio reciente del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) revela que el 93% de los jóvenes africanos (ciudadanos de 39 países diferentes) que llegaron a Europa de forma irregular y riesgosa volverían a hacerlo.En tanto, el torneo de élite del fútbol (que mañana se define entre las selecciones de Inglaterra e Italia) es una muestra de esta complejidad geopolítica: entre los titulares y suplentes que salieron esa noche al Arena Na?ional? de Bucarest (Eurocopa multisede esta) dieciséis eran afrodescendientes. Y aunque los partidos comiencen con esa coreo en que los jugadores replican la pose fatal de George Floyd asfixiado como esculturas de Rodin, cuando la cámara recorra gozosa la tribuna ocupada en un 30% solo encontrará lo que el ojo cultural naturaliza, aún, como europeo: mayoría de blancos exhibiendo los colores de Francia o Suiza, ningún asiento para los Mbappé o Akanji (suizo hijo de nigerianos) invisibles que atraviesan el continente siguiendo el trayecto de un boomerang que vuelve sobre los mismos pasos del colonialismo extractivista. Así como bajo el mando del rey Leopoldo II la flamante Bélgica del siglo XIX expolió al Congo de sus recursos naturales (caucho y marfil) convirtiéndolo en un campo de trabajo forzado, ahora necesita cuidar la salud del goleador Romelu Lukaku (Amberes, 1993) para mantener su primer lugar en el ránking FIFA. De una táctica que hereda aquella impuesta por el Ajax de Ámsterdam en los años 70 y de la potencia de este descendiente de los sobrevivientes del genocidio congoleño (más de 10 millones de muertos entre 1885 y 1908) depende la suerte de los así llamados “diablos rojos” que no alcanzaron empero las semifinales.Hinchas ingleses, ataviados como cruzados de la Edad Media (Thanassis Stavrakis/)El espectáculo del field (en términos deportivos esta Eurocopa es formidable) y el de las graderías elevan la misma pregunta: ¿qué es Europa en 2021?A la complejidad multirracial de las selecciones nacionales (cuyos himnos heredados del romanticismo siguen sonando) se le opone un público que parece ir todavía más atrás en su carnaval identitario: ya no los colores de los Estados nación formados entre el tratado de Westfalia (1648) y la Primavera de los Pueblos (1848), sino signos atávicos, tribales.Así, suecos y daneses se dejan ver con cascos y trenzas que aluden al outfit vikingo (revitalizado por la serie producida por History Channel); escoceses con el tradicional kilt; ingleses o checos con uniformes medievales (esos de los soldaditos de colección); italianos (un gentilicio moderno) que, ataviados como centuriones del Imperio, exigen el copyright que el Coliseo romano pareciera tener sobre todo espectáculo de masas. Esos valores (aunque fuera por intereses deportivos) de tolerancia y multiculturalismo puestos en juego (literalmente) en la cancha parecieran ser contradichos por el público arraigado aunque fuera en forma festiva a esos símbolos nacionales y aún prenacionales.A los inmigrantes o a sus descendientes se los celebra como deportistas de élite mientras las sociedades giran hacia soluciones eurófobas como el Brexit o liderazgos autócratas que responden con demagogia a las demandas xenófobas del electorado y el callejón sin salida de la socialdemocracia. Tal es el caso de la misma selección de Inglaterra (la más dinámica y virtuosa en décadas) vertebrada, como la de Francia, por afrodescendientes (35 años atrás, cuando Maradona convirtió el gol del siglo, el team era, excepto por un jugador suplente, cien por cien british).En ese sentido, resultó muy lúcida la intervención que el delantero del Manchester City y figura de la Premier League Raheem Sterling (nacido en Jamaica) hizo durante el affaire Cavani, cuando el delantero uruguayo fue sancionado por la Federación Inglesa de Fútbol (FA) por utilizar el vocativo rioplatense “negrito” en un posteo de Instragram. “Esto no trata solo de hincar la rodilla; también hay que dar a la gente las oportunidades que se merecen”.La gente, para Sterling, son todos los que como él llegaron a Europa y no tienen lugar ni en la cancha ni en la platea. Sterling, que lleva un nombre de origen árabe, sabe de lo que habla. Tiene un arma tatuada en la pierna para recordarse que así, de un disparo, mataron a su padre en Kingston cuando tenía apenas dos años. Su vida siguió luego una sinopsis digna de una película de Ken Loach. Su madre emigró a Londres y él permaneció con su abuela en América hasta que pudo integrarse con sus hermanos en Liverpool y ayudarla en las tareas de mantenimiento en un hotel. El fútbol hizo el resto.Eurocopa multicutural. (Victoria Jones/)El síntoma se traslada del mismo modo a quienes median entre la pantalla global y sus espectadores. Mientras relatores y comentaristas se esfuerzan por adaptarse a la denominación Países Bajos (que se supone contempla distintas regiones e identidades muy antiguas) en lugar de la acostumbrada Holanda (que hizo del fútbol total su marca país) insisten con denominaciones que se espejan en el carnaval kitsch de la platea. Así, en un alarde de etnografía inadecuada se habla de “equipo galo” para la selección de Francia; “teutón” para los alemanes o el más exquisito “magyar” para la descolorida escuadra húngara (la Eurocopa es también un muestrario de la desigualdad este-oeste: los hijos de la exYugoslavia se reparten entre selecciones adoptivas centroeuropeas) que supo brillar entre los años 50 y 70.Se sostienen también en el imaginario categorías que aluden a los tiempos del Imperio Romano, una Europa bárbara que pareciera latir todavía, muy por debajo. ¿De qué forma la palabra galo, relativa a una región que incluía partes de las actuales Suiza, Bélgica y Alemania puede aplicarse a jugadores como Paul Pogbá, N’Goló Kanté, Moussa Sissoko o el mismo Mbappé? ¿Y como se puede señalar como teutona a una tribu de la península de Jutlandia, a jugadores que visten la casaca de Alemania como Jamal Musiala, Leroy Sané o Emre Can, todos producto de migraciones dentro y fuera de Europa? Ni siquiera se puede corroborar que lo sean aquellos que dan con el physique du rol germánico como el arquero Neuer o los talentosos volantes Toni Kroos y Thomas Müller. Nadie se refiere a los españoles como celtíberos, ostrogodos o a los italianos (dos de las selecciones con menor densidad de no-europeos) como etruscos, por caso. Es como si se invirtieran las posiciones culturales: las selecciones europeízan a los hijos de naciones todavía fragmentadas por disputas étnicas, mientras el espectáculo demanda que los fanáticos se tribalicen como en los tiempos de Ásterix.Dos años antes de que Francia obtuviera su primera copa del mundo en 1998, el líder de la extrema derecha Jean Marie Le Pen se había mostrado alerta por la composición multiétnica de la selección de fútbol: “Es artificial que hagamos venir jugadores extranjeros para bautizarlos como equipo de Francia. La mayoría no lo canta, o visiblemente no se saben La Marsellesa”. Su hija y sucesora en el espectro ultranacionalista de la política francesa Marine Le Pen no salió a pedir la cabeza del joven Mbappé por perder el pase a los cuartos de final. Es coherente: tampoco los éxitos obtenidos por un equipo que lleva años de mestizaje afro-árabe-francés le harían revisar sus ideas sobre la superioridad blanca. Tampoco al electorado que busca entronizarla en el poder.

Fuente: La Nación

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¿Es el lenguaje inclusivo propiedad exclusiva de un grupo? ¿Pertenece solo a las personas menores de 25 años? ¿Es acaso privativo de quienes ejercen la política en la Argentina? ¿Utilizar lenguaje inclusivo implica apoyar una ideología? Hay una primera pregunta que deberíamos plantearnos: ¿qué es el lenguaje inclusivo? Para mucha gente que lo defiende implica, sencillamente, poner primero a la persona; luego, sus características. ¿Cuál de estas frases pertenece, entonces, a la esfera del lenguaje inclusivo?Opción 1: “Es necesario vacunar a l@s obes@s”Opción 2: “Es necesario vacunar a las personas con obesidad”.Sin lugar a duda, la segunda opción es la inclusiva, pues pone en primer lugar a la persona y luego a sus características.El idioma español refleja en su evolución cambios culturales, sociales y cognitivos: el masculino genérico funciona, sin dudas, como espejo de la sociedad. Pero esa sociedad es la que está cambiando. Hasta hace unos años la palabra “embajadora” solo significaba “cónyuge del embajador”; hoy, se habla de embajadora como la mujer que ejerce el mayor cargo en el servicio diplomático. Tampoco había mujeres gerentas: hoy sí, y cada vez más. “Gerenta” y “jefas” son palabras que gozan de buena salud en el diccionario de la Real Academia Española.Y, si bien el género lleva la bandera, hay otros aspectos que también abarca el lenguaje inclusivo: edad, modelos corporales, discapacidad, conformación familiar, pluralidad religiosa, heterogeneidad socioeconómica, etnias, ideología y todas sus posibles confluencias.Veamos esta oración: “Nuestros abuelos necesitan de nuestra ayuda y nuestra compañía”. No importa tanto que “abuelos” sea masculino como la generalización que da por sentado que las personas mayores de cierta edad tienen sí o sí descendencia. ¿Una mujer de 30 años debería ser llamada “madre” por temas cronológicos? ¿Por qué entonces hablamos de “abuelos” cuando no hay relación de parentesco? Además, la vejez no implica forzosamente un tiempo de enfermedad o necesidad constante, como tampoco parece cierto que la única diversión consista en recibir a la familia en casa.¿Habrá que usar siempre el lenguaje inclusivo? Las organizaciones deberán tomar una decisión; analizar qué sucede en la industria a la que pertenecen y reaprender. No pueden decir “Niños y niñas tienen que ser respetados”. ¿Por qué? Porque comienza siendo inclusivo y luego cae en el masculino genérico (“respetados”). ¿La víctima? La coherencia textual.Por eso, la idea es encontrar los instrumentos que permitan generar un uso lo más acertado y lo menos controversial posible. Cada organización deberá decidir si usa todas las formas del lenguaje inclusivo o emplea las menos polémicas. Del mismo modo que tendrá que decidir si trata de “vos” o de “tú”. Lo importante es que haya una decisión institucional.Existen propuestas que no implican enfrentamientos con la gramática tradicional. Por ejemplo, usar adjetivos sin marca de género en lugar de sustantivos (reemplazar “El desempleo entre los jóvenes” por “El desempleo juvenil”) o utilizar sustantivos colectivos (reemplazar “Los directores acordaron” por “El directorio acordó”). Las palabras “personas” y “equipo” también son eficaces: “Nueve de cada diez asegurados” puede ser cambiado por “Nueve de cada diez personas aseguradas” o “Trabajá con nosotros” puede transformarse en “Trabajá en nuestro equipo”.¿A quién, entonces, no debemos matar porque porta un mensaje? Al lenguaje inclusivo, que trae anuncios de cambio, de evolución. Y tiene mucho para aportar: ayuda a valorar y visibilizar la diversidad y a desterrar las actitudes discriminatorias. Sin embargo, no deja de ser más que una herramienta, un medio.Cambiar el final de una palabra o el artículo no nos volverá una sociedad mejor. Hay mucho por hacer en favor de la inclusión; las marcas morfológicas son solo señales y no resuelven todo. ¿Por qué, entonces, promover –desde los medios, las empresas, las universidades– un lenguaje que incluya la diversidad? El lenguaje contribuye a crear realidad. Un lenguaje más inclusivo dará como resultado una sociedad más inclusiva. Nuestras palabras –nuestras imágenes– tienen el poder de tender puentes entre grupos. Evitemos el prejuicio, veamos lo que cada singularidad tiene para ofrecer y develemos significados.¿Acaso alguien notó que este texto está escrito totalmente en lenguaje inclusivo?Consultora experta en redacción corporativa

Fuente: La Nación

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Muchas veces se dice que es el partido que nadie quiere jugar. ¿Por qué? Se afirma que resulta complejo encontrar motivaciones, hasta los entrenadores aprovechan para hacer modificaciones. Sin embargo, Colombia y Perú entregaron un muy buen partido, con emociones e intensidad: el triunfo catefero por 3-2 le dio la tercera posición en la Copa América pero al conjunto de Ricardo Gareca le significó también un cierre con evolución en el juego y la confirmación del recambio de futbolistas. Luis Díaz, autor de dos golazos, fue la gran figura.Perú había sido superior en la primera etapa. La posesión fue del conjunto cafetero, mediante Edwin Cardona, pero las chances de gol fueron del conjunto de Ricardo Gareca. El gol fue una obra maestra del contraataque por la velocidad y la eficacia en los pases: comenzó con un cambio de frente de Sergio Peña en su propia área y finalizó con una asistencia de Gianluca Lapadula para Yotún, que resolvió con un zurdazo pinchado al primer palo de Vargas.El golazo de Luis Díaz que definió el partido¡GOLAZO Y TERCER PUESTO PARA COLOMBIA!En tiempo de descuento, Luis Díaz inventó un golazo ante Perú, puso el 3-2 y los cafeteros se subieron al podio de la #CopaAméricaEnTyCSports. pic.twitter.com/UxD7TlWvHo— TyC Sports (@TyCSports) July 10, 2021De arranque nomás en el segundo tiempo Colombia llegó al empate tras una avivada de Cuadrado, que vio que estaba mal armada al barrera en la puerta del área y con un derechazo en el tiro libre directo filtró su remate entre los futbolistas Lapadula (se giró y no defendió de frente) y el defensor central Callens; y el balón se metió en ese primer palo, también mal defendido por el sorprendido Pedro Gallese. Con todo lo que le había costado a Perú conseguir la diferencia, la misma se le esfumaba de las manos.Juan Cuadrado maneja el balón; el habilidoso volante ha sido una de las cartas decisivas del equipo cafetero (MB Media/)Ese tanto también modificó los estados anímicos. Y el arquero Gallese salvó con una reacción impresionante –enseguida– ante una media chilena de Díaz tras un centro de Cuadrado desde la derecha (una de las fórmulas preferidas de ataque de Colombia). Sin embargo, en el mejor momento del seleccionado de Reinaldo Rueda, Lapadula sacó una jugada de la galera y, tras una gambeta, su zurdazo dio en el travesaño.De nuevo, Colombia parecía tener el control de la pelota y acercarse al área adversaria con peligro, pero cada acción individual de Lapadula la desordenaba: una gambeta obligó al ex Boca Wilmar Barrios a derribarlo con infracción.Copa América. El día que Lionel Scaloni amargó a Brasil con un golazo que no sabe cómo hizo y que sorprendió hasta a los relatoresEdwin Cardona maniobra ante Yoshimar Yotún, uno de los titulares indiscutidos en el Perú de Ricardo Gareca (MB Media/)La selección de Rueda, desde los desbordes de Cuadrado y la velocidad de Luis Díaz (que había sido figura ante la Argentina también) desequilibrando como volante por la izquierda, en todo momento dio la impresión de que podía ser más peligrosa desde lo colectivo en los metros finales. Perú parecía resumir sus intentos hacia Lapadula; en Colombia habían más “resortes” para el desequilibrio.Y así como Perú había sorprendido a su adversario de contraataque, Colombia le pagó con la misma moneda: el arquero Vargas sacó un zurdazo veloz y potente a campo rival y terminó asistiendo a Luis Díaz, que tras un gran control con el pecho definió con jerarquía al palo derecho de Gallese. Pero Lapadula, el símbolo ofensivo de Perú, encontró –tras un córner– el empate de cabeza a ocho minutos del final, igualó a Messi como los máximos artilleros de la Copa América con cuatro festejos cada uno. Lo que nadie imaginaba es que Luis Díaz iba a hacer un golazo al ángulo y desde afuera del área en tiempo de descuento para el festejo (ahora sí final) de Colombia.Marcos López cabecea; Juan Cuadrado no llega a interceptar (MB Media/)

Fuente: La Nación

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