Los primeros chispazos que generó en el seno de Juntos por el Cambio por la interna entre el médico Facundo Manes (UCR) y Diego Santilli (Pro) en la provincia de Buenos Aires obligaron a las autoridades del conglomerado opositor a apurar la confección de un “manual de convivencia” para los dirigentes del espacio que competirán en las PASO del 12 de septiembre próximo.El texto, al que tuvo acceso LA NACION, iba a ser presentado durante este fin de semana por los jefes de los partidos que integran la alianza opositora a nivel nacional: Patricia Bullrich (Pro), Alfredo Cornejo (UCR) y Maximiliano Ferraro (CC). Sin embargo, un nuevo dardo de Elisa Carrió contra Manes, el postulante que apalanca el radicalismo en el terruño bonaerense, obligó a postergar la difusión del “compromiso ético”.Máxima tensión en Juntos por el Cambio tras una nueva crítica de Elisa Carrió a Facundo ManesSe trata una suerte de reglamento interno para los precandidatos de la principal coalición opositora que se subirán al ring electoral en los próximos comicios de medio término. Bullrich fue la encargada de escribir una primera versión del “código de ética”, que circuló durante los últimos días entre asesores y autoridades de Pro, la CC y la UCR.Antes de que Carrió volviera a disparar contra Manes -anunció que lo demandará ante la Justicia por “mitómano”, los jefes de los partidos fundantes de la alianza se alistaban a presentar el “manual de buenas prácticas”. Pero la arremetida de Lilita contra el neurólogo enojó a Cornejo, quien pidió postergar hasta el lunes la difusión del reglamento.La reunión de Juntos por el Cambio en PalermoEl “compromiso ético” consta de diez puntos, con recomendaciones a los postulantes. “No mentiré ni mantendré reservas respecto de mis propias ideas o de las acciones que proyecto para el caso de resultar elegido”, arranca el decálogo. Justamente, Carrió pidió hoy incluir la regla de “no mentir” en el manual.Además, sugiere que los candidatos “transmitan con claridad sus ideas”, actúen con “respeto y lealtad” frente a sus contrincantes en las internas, y no utilicen las redes sociales “de manera agraviante o desleal” durante la campaña.A continuación el texto completo del “manual de convivencia” de JxC:Los candidatos de Juntos por el Cambio -cualquiera sea la denominación que la coalición adopte en cada jurisdicción- defienden y sostienen los principios y valores republicanos y democráticos de gobierno, así como el sistema federal, la libertad individual, la libertad de prensa y la libertad religiosa, el respeto irrestricto a la propiedad privada y a todos los derechos, deberes y garantías enunciados en la Constitución Nacional, el valor del trabajo y del esfuerzo personal, la defensa de los honestos contra las acciones de quienes delinquen, la educación como forma de promoción social, la división de poderes, la independencia de los órganos encargados de administrar justicia y de los organismos de control, la publicidad de los actos de gobierno, la igualdad ante la ley, la rotación de las funciones ejecutivas, la autonomía de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por tanto, cada uno de los candidatos promete:1. No mentiré ni mantendré reservas respecto de mis propias ideas o de las acciones que proyecto para el caso de resultar elegido. Me comprometo a la verdad, que tiene valor por sí misma y es fuente de toda confianza.2. Transmitiré con claridad mis ideas e iniciativas, expondré las dificultades que desde mi punto de vista existan para llevarlas a cabo y explicaré correctamente por qué considero que el público, según mi criterio, debe preferir mi lista a la de otros candidatos de la coalición o de otros partidos.3. Actuaré y me expresaré en todo momento con respeto y lealtad respecto de mis oponentes internos y del público. No me referiré a ellos con criterios discriminatorios de cualquier tipo, sean de carácter religioso, étnico, de edad, sexual, orientación sexual, identidad de género o pertenencia social. Tampoco promoveré ni me involucraré con ellos en rencillas innecesarias que pudieran afectar el prestigio de nuestra fuerza.4. En los debates, escucharé los argumentos de mi oponente interno, estableceré con él un diálogo sincero y democrático, sin trampas y centrado en el respeto mutuo; valoraré su contribución a la política y le facilitaré las posibilidades de expresarse, sin intentar bloquear o interrumpir sus explicaciones.5. No utilizaré ni instigaré a la utilización de las redes sociales de manera agraviante o desleal ni propiciaré que otros lo hagan por mí respecto de mis oponentes, sea con identidad propia o con personalidad fingida u oculta.6. Procederé con honestidad en la fiscalización de las elecciones, cuidaré y haré cuidar el voto de mi oponente interno tanto como el de mi propia lista.7. No estableceré acuerdos con personas de otros partidos políticos a fin de obtener ventajas sobre mi oponente interno.8. Honraré el compromiso con mi partido, por cuya lista aspiro a ser elegido. En caso de acceder al cargo para el que me presento, permaneceré en el bloque de Juntos por el Cambio hasta el final de mi mandato y cumpliré con su plataforma.9. Una vez definidos los resultados formalmente, los aceptaré con grandeza de espíritu y unificaré esfuerzos con quien fue mi oponente interno para el triunfo de nuestra coalición.10. Cumpliré, antes y después de la elección, con la letra y el espíritu que figura en el enunciado de este compromiso, sus principios y valores.

Fuente: La Nación

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Ciudad de méxico, 31 jul (reuters) – la selección mexicana
de fútbol está obligada a disputar todas las finales de los
torneos de la concacaf debido a que está marcada como la
favorita de la zona, dijo el sábado el director técnico gerardo
“tata” martino.En la final de la Copa Oro, México se enfrentará el domingo
a Estados Unidos en el llamado “clásico de la Concacaf”.La selección de México es la máxima ganadora de la Copa Oro
con ocho títulos, seguida por Estados Unidos con seis.”Estamos tranquilos por estar en una final más, es lo que
tiene que pasar siempre con México y más porque sabemos que no
es fácil a pesar del favoritismo”, dijo Martino en
videoconferencia.”Nos vamos a enfrentar a la selección de Estados Unidos,
tenemos la camiseta de Estados Unidos enfrente en otra final y
buscaremos ganarla”, agregó.México, actual campeón de la Copa Oro, buscará el
bicampeonato, que convertiría a Martino en el primer director
técnico de la selección mexicana que gana el certamen en dos
ocasiones consecutivas.En la edición de 2019, México venció en la final 1-0 a
Estados Unidos.”El haber llegado a una final te pone en una muy buena
posición e intentaremos aprovechar esa situación que hemos
creado para poder ganar”, apuntó Martino.El partido por el título de la Copa Oro se disputará en el
estadio Allegiant de Las Vegas.
(Reporte de Carlos Calvo Pacheco)

Fuente: La Nación

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BUENOS AIRES, 31 jul (Reuters) – Las exportaciones de granos
y de sus derivados de Argentina alcanzaron un récord de 3.519,7
millones de dólares en julio, un alza interanual del 53,2%,
informó el sábado la cámara de exportadores y procesadores de
granos del país CIARA-CEC.Argentina es el principal exportador mundial de aceite y
harina de soja, el tercero de maíz y un proveedor mundial clave
de trigo. Desde el año pasado los precios internacionales de los
granos han subido a sus niveles máximos en años.CIARA/CEC indicó que el monto de julio resulta récord para
ese mes en las estadísticas desde comienzos de este siglo y en
toda la serie histórica y refleja un aumento del 4,8% con
respecto a junio.El ingreso de divisas de la agroexportación en los primeros
siete meses del año sumaron 20.179,45 millones de dólares, un
incremento del 73,9% en relación con el mismo período del 2020 y
un récord absoluto desde comienzos de este siglo.”Ese resultado se obtuvo a pesar de la emergencia producida
por la histórica bajante del río Paraná (de Argentina), que
ocasionó innumerables trastornos a la navegación de los buques
de exportación e incrementó los costos logísticos solo en seis
meses en 350 millones de dólares, según un estudio de la Bolsa
de Comercio de Rosario”, informó la cámara.El río Paraná es la principal vía de acceso al Atlántico Sur
de la mercadería que se recolecta en millones de hectáreas
sembradas en el país sudamericano.La noticia de las exportaciones es muy favorable para el
gobierno de Argentina, cuya economía sufre de la falta de
divisas en momentos en que atraviesa una prolongada
estanflación, agravada por los efectos de la pandemia de
coronavirus.(Reporte de Lucila Sigal)

Fuente: La Nación

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Por Marco AquinoLIMA, 31 jul (Reuters) – El Gobierno del presidente peruano
Pedro Castillo buscará “un nuevo pacto” con el vital sector
minero y promoverá, incluso con incentivos, proyectos que tengan
“rentabilidad social” en el segundo mayor productor mundial de
cobre, dijo a Reuters el ministro de Energía y Minas, Iván
Merino.En su primera entrevista desde que asumió el cargo, Merino
afirmó que el país requiere de un modelo en la que la minería no
solo genere ingresos netos a la balanza fiscal, sino también
beneficios a la población, que permita edificar infraestructura
nueva, que ayude a regenerar y cuidar el medio ambiente y que
respete la cultura local donde se desarrolla.”Un nuevo pacto sale de la conversación, con todos los
agentes, con las empresas grandes, medianas y las denominadas de
pequeña escala”, dijo Merino en su despacho ministerial la noche
del viernes.Merino, un pequeño empresario y que gerenciaba una firma de
resolución de conflictos, fue designado por el mandatario
socialista Castillo, que ha puesto nerviosos a los
inversionistas que temen cambios radicales de izquierda en su
administración.El ministro refirió que trabajará para un desarrollo minero
con un enfoque “territorial” en un país completamente diverso,
de diferentes “naciones”, climas y pisos ecológicos en busca de
solucionar los latentes conflictos sociales.Estos “criterios se basan en la rentabilidad social”, dijo
el funcionario. “Si las empresas cumplen eso, no solo van a
desarrollar los proyectos que tienen, sino también nosotros los
vamos apoyar, inclusive le vamos a dar incentivos”, anotó.Respecto a la posibilidad de elevar impuestos mineros para
financiar mayor inversión en salud y educación anunciado por
Castillo durante su campaña electoral, Merino dijo que la
política impositiva es nacional y llegar a un nuevo pacto “no
solo implica medidas tributarias (…) se verá caso por caso”.”No podemos generalizar, a una empresa que está con costos
altos no le vas a decir que en tu segmento que operas te voy
aumentar los impuestos”, manifestó el ministro.Castillo nombró al moderado economista Pedro Francke como
ministro de Economía a última hora del viernes, en busca de
calmar a los agitados mercados luego de que el mandatario
designara como primer ministro a Guido Bellido, un legislador
radical de su partido marxista Perú Libre.En Perú, que también es el segundo mayor productor mundial
de plata y zinc, operan firmas globales como Freeport McMoRan
, MMG Ltd, Aluminum Corp, Newmont
Corp, Barrick Gold y Southern Copper
del Grupo México, entre otras.”Nosotros vamos a incentivar la minería, tanto pública como
privada. Digo pública porque la mayoría de las empresas
extranjeras que invierten en Perú son empresas públicas”, dijo.”vengan a invertir”Merino afirmó que las empresas están conscientes de imprimir
una “nueva cara social” y ha percibido que no existe temor sobre
el desarrollo del sector en el país. “Las empresas que conozco
son serias y se informan bien. Las empresas no se dejan llevar
por periódicos, entonces hacen el diagnóstico serio”, dijo.”Lo que le diría a las empresas es que vengan a invertir,
que de acuerdo a nuestro criterio de rentabilidad social, si los
cumplen, van a tener todo nuestro apoyo”, reafirmó.Perú tiene una cartera de inversiones mineras por 56.000
millones de dólares, la mayoría en cobre. Algunos están parados
por la oposición de comunidades que temen contaminación de sus
tierras o reclaman mayores beneficios por los recursos.Uno de estos proyectos es Tía María de 1.400 millones de
dólares de Southern Copper y que está estancada desde hace una
década.”Los señores de México tienen yacimientos muy ricos en
diferentes partes de Perú, ellos bien saben cuánto tienen en Tía
María”, dijo. “Pero tienes a la población que no le ha dado la
licencia social. Si ellos resuelven ese tema, el proyecto iría”.Sobre el conflicto en la mina Las Bambas de la china MMG
Ltd, donde comunidades bloquean desde hace más de una semana las
vías que impiden el transporte de su producción, el ministro
dijo que será “un facilitador” del diálogo.”En Las Bambas también vamos hablar con todos los sectores,
y va ser de una manera transparente”, indicó. “Vamos a tratar de
llegar a un diagnóstico consensuado de la situación y en función
a eso tomaremos las medidas necesarias”, manifestó.El funcionario señaló además que trabajará para buscar que
se formalicen los llamados mineros ilegales e incluirlos en el
circuito productivo, principalmente en la extracción del oro que
se yendo de contrabando al vecino país de Bolivia.”Vamos hacer lo posible para que todo lo que ellos producen
se queden acá y no se vaya de contrabando a otros lados. Con eso
mejoraríamos un montón la economía y ellos (los informales)
serían uno de los contribuyentes”, dijo el ministro.
(Reporte de Marco Aquino)

Fuente: La Nación

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En el sur de Alemania, un constructor destrozó un edificio con su excavadora. Según se puede ver en las imágenes que se publicaron en noticieros locales, el hombre destruyó, con su máquina y desde la vereda, varias ventanas y balcones de la obra. De acuerdo con lo que informaron los medios europeos, estaba cansado de reclamar el pago de una deuda de 5 millones de dólares al dueño de la propiedad.Viral: no quiso vender su campo y ahora cosecha entre torres de departamentosLos videos que se viralizaron en las últimas horas muestran al contratista a bordo de su excavadora frente a un edificio con tres pisos de departamentos. En un ataque furioso, se ve cómo extiende el brazo de la máquina para arrasar con los balcones vidriados de las unidades del primer y segundo piso.De acuerdo con lo que publicó Schwarzwald TV, el hecho ocurrió el miércoles a las 7.30 de la tarde (hora de Alemania). Mientras intentaban detenerlo, la policía cercó la zona para evitar el riesgo de destrucción de los contenedores de gas del edificio, que pudieron haber generado una fatal explosión. Tras destruir el frente de la propiedad, el hombre huyó en su auto.Hushpuppi, el excéntrico influencer que mostraba una vida de lujos y terminó procesado por lavado de dineroEl periódico alemán Schwarzwuelder Bote informó que, horas más tarde, el autor del hecho se entregó a las autoridades. Según comunicó el mismo medio, no se lamentaron heridos ni víctimas fatales, pero sí un total de 590.000 dólares en daños materiales.

Fuente: La Nación

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El precandidato a diputado nacional del Frente de Todos por la ciudad de Buenos Aires, Leandro Santoro, salió al cruce de su competidora en el distrito, María Eugenia Vidal, luego de que esta afirmara que si el oficialismo obtiene una victoria en las elecciones legislativas, irá hacia una “radicalización sin freno”.“Que cumpla la norma”: la crítica de Nicolás Trotta a Horacio Rodríguez Larreta por la vuelta a clases sin distanciamiento“Entristecen las declaraciones de María Eugenia Vidal donde afirma que ‘si el Gobierno gana iremos hacia una radicalización sin freno’. En el Frente de Todos estamos militando para que entre Matías Tombolini al Congreso, garantía de racionalidad y moderación”, respondió el legislador porteño, y agregó: “Instalando el miedo no se construye futuro”.Entristecen las declaraciones de @mariuvidal donde afirma q “si el Gob gana iremos hacia una radicalización sin freno”. En el FDT estamos militando para q entre @matiastombolini al congreso, garantía de racionalidad y moderación.Instalando el miedo no se construye futuro.— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) July 31, 2021Vidal hizo las declaraciones el viernes en el programa Periodismo Puro, donde el periodista Jorge Fontevecchia le preguntó: “¿Vos crees que una derrota real o simbólica en las elecciones va a hacer que el kirchnerismo pierda peso y el peronismo tradicional crezca o que, por el contrario, haya una radicalización del kirchnerismo tradicional que deje sin espacios al peronismo?”.“No lo sé, pero hay algo que sé”, replicó la precandidata, y añadió: “Si el Gobierno nacional gana esta elección podemos esperar una mayor radicalización. Y será una radicalización sin freno porque si el Gobierno gana no habrá frenos en el Congreso”.En medio de las internas, Juntos hizo su primera salida de campaña y reconvirtió los “timbreos”Santoro manifestó su disgusto ante estas declaraciones apenas horas después de cuestionar también al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por la decisión de que el distanciamiento social deje de ser una condición en las aulas, según surge del borrador del nuevo protocolo que se implementará en las instituciones educativas porteñas a partir del 4 de agosto.“Saquemos este tema de la campaña. Hay 2 noticias en LA NACION que no deben ignorarse. Si hay riesgo de circulación comunitaria de la (variante) Delta capaz no es momento de hacer cambios radicales en los protocolos”, indicó Santoro en también en Twitter. Y aclaró: “No es chicana, es propuesta”.Saquemos este tema de la campaña. Hay 2 noticias en @LANACION q no deben ignorarse. Si hay riesgo de circulación comunitaria de la Delta capaz no es momento de hacer cambios radicales en los protocolos. No es chicana, es propuesta. @horaciorlarreta Pensemos si no conviene esperar pic.twitter.com/gkcsDPbyw6— Leandro Santoro (@SantoroLeandro) July 30, 2021El legislador hizo el descargo luego de que las autoridades de la ciudad de Buenos Aires notificaran dos casos de coronavirus con la cepa de origen indio, los cuales, a diferencia de otros confirmados en las provincias de Córdoba y Salta, no presentan nexo epidemiológico conocido con viajeros, según informó el Ministerio de Salud de la Nación.

Fuente: La Nación

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Lanús recibirá este sábado a Unión de Santa Fe en un partido en el que ambos equipos vienen de sendas derrotas y necesitan rehabilitarse, por la cuarta fecha del Torneo 2021 de la Liga Profesional de Fútbol (LPF). El encuentro se jugará en el estadio de Lanús, en el sur bonaerense, desde las 15.45, televisado por la TV Pública y con el arbitraje de Pablo Echavarría.Lanús, que venía entonado luego de vencer a Atlético Tucumán 4-2 y Colón por 4-1, no tuvo chances en su estadio ante River, que le dio un duro golpe al derrotarlo por 3 a 0. El “Granate”, que cuenta con el interminable goleador José “Pepe” Sand, afronta esta etapa de la liga con la ausencia del arquero Lautaro Morales, Tomás Belmonte y Pedro De la Vega, quienes regresan desde Japón tras formar parte del seleccionado olímpico que quedó eliminado en primera ronda en Tokio 2020.Unión tuvo un flojo inicio de Liga: debutó de local con un empate (1-1) ante un Boca alternativo; fue goleado por River (0-4) en el estadio Monumental; y viene de perder en su cancha ante Banfield (1-0). Suma un punto sobre nueve y tiene necesidad de revertir la situación.El gol de Márquez a BocaLanús, dirigido por Luis Zubeldía, es un equipo con muchas variantes pese a las ausencias y mucha juventud, ya que el entrenador tiene como norma en los clubes en donde trabaja abrevar en las divisiones inferiores.El “tatengue”, con Juan Manuel Azconzabal como DT, tuvo momentos de buen juego en la anterior Copa de la Liga, pero le cuesta mucho llegar al gol, motivo por el cual contrató al delantero Nicolás Blandi, exBoca y San Lorenzo, quien llega desde Colo Colo de Chile.El historial muestra que jugaron 32 veces, con ventaja para Lanús de 12 triunfos, 14 empates y seis victorias para el equipo santafesino.? Nuestros convocados para recibir a @clubaunion. ¡DALE! ??? pic.twitter.com/iNsVrkQFQ9— Club Lanús (@clublanus) July 30, 2021

Fuente: La Nación

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A tan solo 10 meses de su merecido retiro, Neil Peart empezó a sentir que había algo mal. Por empezar, las palabras eran un problema. Peart, un tercio de Rush, el grupo de Toronto, Canadá, era uno de los bateristas más adorados. Descargaba su talento de otro mundo sobre baterías que se volvían cada vez más grandes para abarcar cualquier posibilidad percutiva que hubiera imaginado el ser humano. Para las giras de Rush, antes de los ensayos con la banda, practicaba solo durante semanas para asegurarse de poder replicar sus arreglos. Tenía los brazos musculosos y las manos llenas de callos. Pero también era el intelecto autodidacta detrás las letras filosóficas y cerebrales de Rush, y autor de numerosos libros, en especial memorias mezcladas con diarios de viaje en motocicleta, todos narrados con un nivel de detalle luminoso.Billy Bond: “Charly se está poniendo viejo, Spinetta se murió, ¿cuántos quedan?”Peart anotaba todo el tiempo: mantenía diarios, mandaba mails que parecían correspondencia de la era victoriana, escribía notas para revistas especializadas en batería y posteaba ensayos y reseñas de libros en su página web. Si bien su educación formal terminó a los 17, jamás paró de trabajar en el gran objetivo vital de leer “todos los grandes libros”. Solía usar los cumpleaños de sus amigos como una excusa para mandarles “una historia contando toda su vida”, como dice riéndose el cantante y bajista de Rush, Geddy Lee.“Así es como pienso”, me dijo Peart en 2015. “Hay una cita de E.M. Forster que dice: ‘¿Cómo saber lo que pienso si no veo lo que digo?’. Para mí, eso pasa cuando escribo”.Peart abandonó la batería luego del último show de Rush en agosto de 2015, poco tiempo antes de su cumpleaños 63. Pero esperaba seguir con su carrera de escritor, que le ocasionaba menos cansancio físico que darle porrazos a una batería gigante. Buscaba una vida tranquila. Había trabajado de nueve a cinco en lo que él llamaba su “cueva”, un garaje en el que tenía su colección de autos antiguos y que también funcionaba como oficina, a una cuadra de su casa en Santa Mónica, California. El resto del tiempo estaba con Carrie Nuttall, su esposa desde hacía 20 años, y Olivia, la hija de ambos en edad escolar, que lo adoraba. Planeaba pasar veranos con ellas en su propiedad junto a un lago en Quebec, no muy lejos de donde estaba Le Studio, el sitio pintoresco en el que Rush grabó Moving Pictures y otros discos.Neil Peart junto a Geddy Lee, cantante y bajista de Rush en mayo de 1979 (Fin Costello/)Antes del comienzo de la última gira de Rush, Peart pudo echar un vistazo de la vida cotidiana que deseaba. No veía la hora de volver a ella. Era una estrella de rock que anhelaba una existencia mundana como un robot de oficina fantasea con una vida de estrellato. “Era difícil para mí alejarme de una vida doméstica alegre y de una vida creativa alegre”, me dijo en 2015, sorbiendo un Macallan en su garaje antes de la gira. “Esperaba a que Olivia se fuera a la escuela y me venía acá. Yo me levanto temprano, y ella también. Después buscaba mi almuerzo y volvía acá. Y no me parecía insignificante. Al revés: iba por Olympic hasta el Starbucks o el Subway, y pensaba: ‘¿No es genial esto?’”.Después de la gira, Peart se dedicó a disfrutar su vida nueva. Cuando no estaba en su cueva, hacía trabajo voluntario en la biblioteca de la escuela de Olivia. “Olivia estaba encantada”, dice Nuttall. “Podía ver a papá en la escuela todo el tiempo”. A la noche, volvía a casa y hacía la cena para la familia. “Vivía exactamente como quería, por primera vez en décadas”, dice ella. “Era un momento muy dulce, muy feliz… y después los dioses, o como quieras llamarlo, nos lo arrebataron”.El guitarrista Alex Lifeson, el bajista Geddy Lee y Neil Peart en un concierto en febrero de 1978 (Fin Costello/)“Me pone muy mal”, dice Lee, “que haya tenido tan poco tiempo para vivir la vida por la que luchó tanto”.Peart empezó a hacer crucigramas en el diario en los setenta, cuando viajó a Inglaterra desde su Canadá natal para probar éxito como baterista. Terminó como encargado de un local de souvenires, con mucho tiempo libre en los largos viajes en subte. Durante las últimas décadas, el ritual de hacer el crucigrama dominical del New York Times era ineludible. En junio de 2016, le sorprendió encontrar dificultades para terminarlo. “No lo entendía”, dice Ray Danniels, manager de Rush durante muchos años. “‘¿Qué pasa?’”.Peart no dijo nada, pero en el siguiente verano ya mostraba señales de lo que Nuttall pensó que era una depresión. Le sacó el tema a Danniels durante una visita a la casa del manager en Muskoka, Ontario. “Le dije: ‘Carrie, tiene todo lo que quiere’”, recuerda Danniels. “‘Ganó. Tiene lo que quería, tiene su libertad. Tiene mucha plata de la última gira. Esto no es depresión’”.Andrés Calamaro: “Cuando escuché a Julio Iglesias cantando mi canción pensé que me desmayaba”A fines de agosto, Nuttall y la madre de Peart lo notaron más callado de lo habitual. Cuando hablaba, “cometía errores con las palabras”, como más tarde les dijo a sus compañeros de banda. Fue al doctor y, tras una resonancia magnética, terminó en cirugía. El diagnóstico era oscuro: un glioblastoma, un cáncer de cerebro muy agresivo, con un tiempo de vida promedio de entre 12 y 18 meses.Una prueba genética del cáncer sugirió que era inusualmente tratable, y Peart vivió hasta el 7 de enero de 2020, más de tres años desde su diagnóstico inicial, lo cual, en el caso de esta enfermedad, calificaba como “sobreviviente de larga duración”.“Tres años y medio después”, dice Lee, “se fumaba un cigarrillo en el porche. Era como decirle ‘Fuck you’ al cáncer, con todas las letras”.“Queríamos ser el grupo de hard-rock más complejo. Ese era nuestro objetivo”, dijo Geddy Lee en 2015. “En la primera prueba supe que él era el baterista de nuestros sueños”. (Fin Costello/)***Poco tiempo antes de la cirugía, Peart llamó por FaceTime a Alex Lifeson, el guitarrista de Rush, para su cumpleaños, lo cual era raro. “Era muy poco habitual que te llamara, porque no se sentía cómodo en el teléfono”, dice Lifeson. “Te mandaba unos mails hermosos. Pero no le gustaba mucho hablar. Yo estaba shockeado, pero me di cuenta de que había algo raro. Pensé que podía ser una mala conexión. Pero no parecía normal. Y después me quedé pensando”.Un par de semanas después, Peart le mandó un mail al resto de la banda con la noticia. No se guardó nada. “Básicamente, soltó todo de una”, recuerda Lee.‘Tengo cáncer de cerebro. No es un chiste’. Cuando recibió el mensaje, Lifeson estaba en un campo de golf. “Me puse a llorar ahí mismo”, dice.“Entrás en modo luchador”, dice Lee. Para Lifeson y Lee, la prioridad pasó a ser buscar oportunidades para ver a su amigo, que vivía lejos de su base en Toronto.Peart manejó la enfermedad con una fuerza y un estoicismo heroicos, luchando por sobrevivir. “Era un tipo duro”, dice Lee. “Obviamente, estaba enojado. Pero tuvo que aceptar tantas cosas horribles. Se volvió muy bueno a la hora de aceptar noticias de mierda. Y estaba OK. Hizo lo posible por sobrevivir lo que pudiera, por su familia. Y lo hizo increíblemente bien… Aceptó su destino, sin dudas mejor de lo que lo hubiera hecho yo”.Había algo de fatalismo en Peart, quien había compuesto infinitas canciones sobre el carácter azaroso del universo, y luego vio que su propia vida se lo demostraba. En 1997, su hija Selena murió en un accidente de autos camino a la universidad; su esposa Jackie murió de cáncer poco tiempo después. La sensación de pérdida de Peart era tan grande que, más allá de su veta racional, no podía evitar preguntarse si no tenía un maleficio.“Mi hija murió a los 19 años, y mi esposa a los 42. Yo tengo 62, y sigo”, me dijo en 2015, conversando sobre su negativa a dejar de fumar (no se cree que sea una causa del glioblastoma). “¿Cuánta gente murió más joven que yo? ¿Cuántos bateristas murieron más jóvenes que yo? Ya estoy en tiempo suplementario… Algo me va a matar. Mirá, yo ando en moto. Ando en autos rápidos. Ando mucho en avión. Es una vida peligrosa. Me gusta una cosa que me dijo un viejo motoquero: ‘Si te gustan las motos, es algo que te va a matar. El truco es sobrevivir lo suficiente como para que otra cosa te mate antes’”.“Vivió una vida rica y profunda”, dijo el ex baterista de Jethro Tull Doane Perry. “No perdía el tiempo. Podía pasar tiempo solo, leyendo un libro en su casa del lago en Canadá, con la misma intensidad con la que tocaba un recital para decenas de miles de personas”. (Rich Fury/)Más allá del alarde, no podía tolerar la idea de abandonar a su hija. “Eso le molestaba muchísimo”, dice Danniels. “Le molestaba cómo se había cerrado el círculo. Primero el dolor de haber perdido a una hija. Y ahora el de abandonar a otra”.Peart también debió atravesar un duelo, dice Nuttall: un duelo “por el futuro que no iba a tener y por todo lo que se iba a perder con Olivia y conmigo. Y con la vida en general. Si había alguien que vivía con integridad, era Neil. Y quería hacer muchas cosas más. Cuando dicen: ‘Oh, qué estoico que fue, aceptó su destino’, y todo eso… Sí, fue así. Pero también le rompió el corazón”.Estaba decidido a aprovechar el tiempo que le quedaba al máximo, como siempre había hecho. “¿Qué es lo más excelente que puedo hacer hoy?”, solía preguntarse Peart. La respuesta muchas veces significaba andar a toda velocidad en una moto BMW en un parque nacional antes de tocar la batería en un estadio techado.“Vivió una vida rica y profunda”, dice uno de sus amigos más cercanos, el ex baterista de Jethro Tull Doane Perry. “No perdía el tiempo. Podía pasar tiempo solo, leyendo un libro en su casa del lago en Canadá, con la misma intensidad con la que tocaba un recital para decenas de miles de personas”.La necesidad de privacidad de Peart era cada vez mayor. Solo algunos amigos cercanos sabían de su enfermedad, un secreto que lograron mantener hasta el final. Para Lee y Lifeson, que hacían entrevistas y desviaban los llamados de otros amigos preguntando por los rumores, el peso del ocultamiento era grande. “Neil nos pidió que no dijéramos nada”, dice Lifeson. “Quería estar en control. Lo último que querés es que la gente venga a tu vereda a cantar ‘Closer to Heart’ o algo así. Era algo que le daba miedo. No quería ninguna atención. Y fue sin dudas difícil mentirle a la gente o cambiarle de tema. Fue muy difícil”.Peart siempre evitó las conversaciones innecesarias sobre temas difíciles con un gesto con la mano y un “no importa” muy sincero. Es lo que les decía a sus amigos si trataban de hablar de la enfermedad o el tratamiento. “No quería perder el tiempo que le quedaba hablando de esa mierda”, dice Lee. “Quería divertirse con nosotros. Y hasta el final siempre quiso hablar de cosas verdaderas”.Peart no se quejaba nunca, bromea Lee, “excepto que se quedara sin cigarrillos”. “Una vez llegué sin nada para tomar”, agrega Lee, un serio coleccionista de vinos. “Y yo soy famoso por ir a su casa con lo que él solía llamar mi ‘cubeta de vinos’. Y una vez no llevé nada. Estaba en shock. Así que, obviamente, al día siguiente Alex y yo fuimos a una licorería y le caímos con un par de botellas. Y todo volvió a estar bien”.Joey Ramone: a 70 años de su nacimiento, un recorrido fotográfico por la vida de una leyenda del punkEl baterista también superó su largo rechazo a la nostalgia y el recuerdo, y se pasaba horas escuchando su catálogo con Rush. “Cuando hablamos de su intenso deseo de aprender”, dice otro amigo suyo, Matt Scannell, líder de Vertical Horizon, “esto implica una actitud de preguntarse qué es lo nuevo, qué es lo que se viene, todo el tiempo. Cuando le mandaba CD, si era viejo, no le interesaba. Pero me pareció lindo que al final logró disfrutar de mirar el pasado, algo que antes le parecía repugnante”.“No creo que ninguno de nosotros escuche su propia música vieja”, dice Lifeson. “Está terminado, ya está. Pero creo que él estaba revisando sus logros en términos musicales. Y creo que le sorprendió descubrir lo bien que había salido todo. Creo que eso pasa, a veces te olvidás. Fue interesante verlo sonreír y sentirse bien. Cuando todavía podía escribirnos, nos contó que estaba revisando nuestros temas viejos, y lo buenos que le parecían”.A Lee no lo sorprendió. “Conozco a Neil”, dice, “y sé que sabía el tiempo que le quedaba, y es natural que haya repasado el trabajo de su vida. Y sé que sintió orgullo y quería compartirlo con Alex y conmigo. Cada vez que lo veíamos quería hablar de eso. Quería que supiéramos lo orgulloso que estaba”.***Fly by night, el disco debut de Rush, empieza con la intro de “Anthem”: guitarra, bajo y batería enganchados en un riff con una síncopa brutal, en un compás de 7/8, con uno de los trabajos con hi-hat más maravillosos de la historia del rock. Luego la canción se transforma en una feroz defensa del individualismo inspirada en Ayn Rand. La influencia de Rand en esa época fue importante para Peart, algo que se adhirió a su imagen pública durante décadas. Pero al poco tiempo la consideró como un apoyo filosófico e intelectual pueril, por decir lo menos. Finalmente se declaró un “libertario de buen corazón”, y en 2015 le dijo a ROLLING STONE que planeaba votar a los demócratas luego de obtener la ciudadanía estadounidense.En el disco anterior de Rush, grabado con un baterista mucho más limitado, John Rutsey, Lee cantaba básicamente piropos (Hey, baby, son las ocho menos cuarto/ estoy de buen humor”) sobre imitaciones de Led Zeppelin. Ahora gritaba ideas filosóficas sobre un metal progresivo muy estimulante, un género que el grupo inventaba a su camino.Peart se pasó la infancia en una granja familiar, hasta que su padre (dueño de un negocio de autopartes) mudó a la familia a Port Dalhousie, un suburbio de la pequeña ciudad de St. Catharines, Ontario. Hasta la adolescencia, su vida fue relativamente idílica. Pasaba casi todo el tiempo al aire libre, cultivando una conexión con la naturaleza que mantendría hasta el final. “El lugar donde se sentía más cómodo era en la naturaleza, con cierto grado de soledad”, dice su amigo Doane Perry.Hubo un incidente profundamente traumático. Nadando en el lago Ontario a los 10 años, Peart se cansó y trató de agarrarse de una boya salvavidas, pero unos chicos más grandes pensaron que sería gracioso impedírselo. Peart se agitaba en el agua, sentía que se iba a ahogar. A último minuto, dos compañeros de clase le salvaron la vida. Eso dejó a Pearl con una cierta desconfianza hacia los extraños y el momento volvería a su mente años después, cuando se veía en medio DE una manada de fans. Desarrolló una fobia a sentirse “atrapado” que lo llevaría a experimentar una profunda incomodidad con la fama y una necesidad constante de escapar del mundo de las giras de rock.Peart era lo suficientemente brillante como para saltearse dos grados, y empezó la secundaria dos años antes. Empezó a tomar clases de batería, practicando un año entero sin tener la suya propia. El primer interés de Peart por el instrumento fue cuando vio The Gene Krupa Story, una biopic sobre el baterista de big bands; el jazz de big bands era la música preferida del papá de Peart, quien más tarde intentaría integrar una. Keith Moon, el salvaje baterista de The Who, se convirtió en su ídolo, pero cuando Peart desarrolló su propia técnica se dio cuenta de que en realidad no quería tocar como Moon. El caos no le gustaba. Peart buscó la forma de encarnar la energía de Moon sin perder su propio espíritu, tocando arreglos aún más vistosos y extravagantes, pero también más precisos y cuidadosamente compuestos, para los que seguía una lógica tridimensional. (Incansable, Peart, en sus últimos años, hizo el camino contrario y empezó a trabajar en su costado más de improvisación).Desde el principio, para Neil Peart, el tiempo libre de las giras le parecía ocioso. Empezó a usarlo, leyendo pilas de libros cada vez más grandes y completando los baches de su educación. (Fin Costello/)El Peart adolescente se dejó el pelo largo y empezó a usar una capa y zapatos violetas. A los jóvenes de su pueblo eso no les impresionaba. “Fui totalmente feliz hasta la adolescencia”, me dijo, “cuando de repente, no sé si era un freak, pero el mundo me volvió consciente de mi rareza”. Tocaba en sus primeros grupos, obsesionado con su instrumento. Solo dejaba de ensayar cuando los padres lo obligaban. “Desde que empecé, lo único que existía para mí era la batería y la música”, dijo Peart. “Hasta entonces me fue bien en la escuela; después, ya no me importó más nada”.Dejó la escuela a los 17 y al año siguiente se fue a Londres. Pasó 18 meses ahí y volvió a Canadá con ideas diferentes sobre su carrera musical. Decidió que no podía seguir tocando música en la que no creyera, solo por dinero. Buscaría un trabajo durante el día y tocaría únicamente para divertirse. “Decidí no traicionar nunca los valores de ese chico de 16 años, jamás venderme, jamás agachar la cabeza”, me dijo.Lo ofendía lo que le parecía un comercialismo indulgente y corrupto del mundo del rock; en la frase sobre el “sonido del vendedor” que luego incluyó en “The Spirit of Radio”, había un desprecio sincero. Tras un breve paso por la disquería local, donde conoció a los hermanos de Jackie Taylor, su futura esposa, aceptó un trabajo como manager de la tienda de su padre, donde ayudó a computarizar el inventario.El primer intento de Pearl de tener una vida común duró apenas un año, hasta que lo reclutaron para una prueba con un grupo de Toronto que ya había firmado con un sello grande. Peart se sumó a Rush, y así dio inicio a 40 años de grabaciones y giras. “Si lo ves en las fotos de la primera época”, dice Lee, “tenía una sonrisa enorme. Fue feliz durante mucho tiempo. Solo después de años de trabajo muy arduo empezó a perder esa sonrisa”.Sin embargo, desde el principio para Peart el tiempo libre de las giras le parecía ocioso. Empezó a usarlo, leyendo pilas de libros cada vez más grandes y completando los baches de su educación. Al mismo tiempo, adornaba los primeros discos de Rush con las letras más inusuales y coloridas del rock. Al principio se basaba en su amor por la ciencia ficción, el género fantástico y Ayn Rand. En los ochenta pasó a preocupaciones más terrenales. La opereta monumental y alegre con la que el grupo explotó en 1976, “2112”, era absolutamente seria en su defensa furiosa de la libertad personal. Los sacerdotes de Syrinx, que controlaban todo en esta sociedad distópica, eran una obvia referencia a los ejecutivos de las discográficas que querían que Rush sonara más como Bad Company (y para los fans adolescentes, una referencia a sus padres que no los entendían).En Rush y en la escritura de Peart en los setenta había más humor de lo que los críticos supieron ver. Por ejemplo, “By-Tor and the Snow Dog”, de 1975, estaba inspirada en los apodos de dos perros de Danniels. “Me acuerdo de que una mañana le dije a Geddy: ‘¿No sería gracioso hacer una pieza fantástica sobre By-Tor y Snow Dog?’”, me dijo Peart. Incluso en su momento más progresivo, Hemispheres, de 1978, el grupo fue suficientemente autoconciente como para darle el subtítulo “Un ejercicio en autoindulgencia” a “La Villa Strangiato”, una complejísima obra maestra instrumental.“The Spirit of Radio”, de Permanent Waves, de 1979, estuvo a la altura de su título, y con ella Rush obtuvo mucho espacio en las emisoras, luego de lo cual vino su disco más vendido, Moving Pictures. El álbum incluía la maravillosa interpretación de Peart en “Tom Sawyer”, un tema con algunos de los arreglos de batería más memorables de la historia. Los Rush eran enormes y Peart no lo disfrutaba. Cuando escuchó el retrato de Roger Waters de la alienación en The Wall, de Pink Floyd, le escribió una carta felicitándolo por capturar sus propios sentimientos.Patti Smith habló de su tiempo en cuarentena y contó cómo fue el día que conoció a Bob DylanPeart nunca logró sentirse cómodo con su fama. A su amigo Matt Stone, cocreador de South Park, lo sorprendía mucho cuánto le molestaba a Peart que lo reconocieran en público, incluso al final de su carrera. “Era muy raro con la fama”, dice Stone. Por esa misma razón, a Peart le gustaban especialmente las fiestas de Halloween de Stone, donde podía conocer gente disfrazado y para una de las cuales se vistió de mujer.Peart desarrolló estrategias para liberarse. “Llevaba una moto al micro de las giras y en los días libres me iba a andar por el campo”, me dijo, “y si las ciudades estaban a 150 kilómetros una de otra, iba en moto. Era lo que más me gustaba. Desaparecía todo el entorno y podía estar en un motel de pueblo en la mía. En esa época no había celulares ni nada. Éramos yo y la moto”. También hizo viajes extracurriculares. Fue a África y a China. La pobreza que vio en África lo transformó, y así la parte “de buen corazón” de su libertarianismo pasó al centro.Peart quería cortar con las giras de Peart desde 1989, cuando su hija Selena tenía 11. “Después de muchas batallas internas, me di cuenta de que si me considero músico tengo que tocar en vivo”, me dijo. “Me gusta más ensayar que tocar en vivo. Tiene el desafío y la gratificación, pero sin la presión. Y no tenés que salir de tu ciudad”.Peart sentía la intensa presión, noche tras noche, de tener que estar a la altura de su reputación. “No se consideraba tan talentoso como los demás”, dice Stewart Copeland, baterista de The Police y amigo de Peart. “Pero sentía la responsabilidad de ser el dios de la batería. Más un peso que una responsabilidad”.***En mayo de 1994, en el estudio Power Station en Nueva York, Peart reunió a grandes bateristas del rock y el jazz, desde Steve Gadd hasta Matt Sorum y Max Roach, para un disco homenaje al gran baterista de swing Buddy Rich. Peart notó que uno de los músicos, Steve Smith, había mejorado mucho desde la última vez que lo había visto, y se enteró de que había tomado clases con el gurú del jazz Freddie Gruber. El año en que cumplió 42, cuando ya era considerado uno de los mejores bateristas del mundo, Peart contactó a Gruber y empezó a tomar clases. “¿Qué es un maestro si no un maestro-estudiante?”, le dijo Peart a ROLLING STONE en 2012.Estaba convencido de que tocar con secuenciadores para las canciones de Rush de los ochenta le había endurecido su estilo, y quería relajarse. Más allá de sus esfuerzos y su talento, había algunas áreas que ni siquiera Peart podía conquistar: “Para ser franco, no creo que Neil jamás haya entendido el hi hat del jazz”, escribió con cariño Peter Erskine, quien pasó a ser el profesor de Peart en los 2000.En su siguiente disco, Test for Echo, de 1986, Rush como grupo sentía algo de agotamiento creativo. Pero Peart consideraba que allí había hecho su mejor trabajo, gracias a un nuevo sentido del tiempo. También encontró una nueva forma de que las giras fueran tolerables, incluso disfrutables, viajando entre las fechas en su moto BMW. “Salgo al mundo real todos los días”, me dijo, “y veo gente en el trabajo, con sus vidas cotidianas. Y converso en zonas de descanso y estaciones de servicio y moteles y veo la vida americana todos los días”. Pasaron cinco años hasta que el grupo volvió a salir de gira.El 10 de agosto de 1997, Peart y su esposa Jackie ayudaron a su hija de 19 años Selena a poner las valijas en el auto y a prepararse para su viaje a la Universidad de Toronto, donde empezaba su segundo año. Más tarde, a la hora en que ya debía haber llegado, Selena no llamó a sus padres para avisarles que estaba bien. Un par de horas después, un policía le tocó la puerta a Peart. En el funeral de Selena, Peart les dijo a sus compañeros que lo consideraran retirado, y Lifeson y Lee asumieron que era el fin de la banda. Jackie estaba destruida y a los pocos meses recibió un diagnóstico de cáncer con metástasis. Respondió “casi agradeciendo” la noticia, escribió Peart. Jackie murió en junio de 1998. Está enterrada junto a su hija.Peart dejó todo atrás: se subió a la moto y se echó a andar. Estaba alienado de sí mismo. En un momento, vio uno de sus viejos videos educativos con la batería y le pareció ver a otra persona. Pero algo de él permanecía, “una pequeña alma bebé”, y se dispuso a hacer lo posible para alimentarla. Hubo épocas en las que buscó el “refugio de las drogas y el alcohol”, como dijo en su libro de memorias del período, Ghost Rider. En medio de su viaje, antes de embarcarse en una recorrida por México, Peart rompió con su aislamiento una semana y pasó tiempo en Los Ángeles con Andrew MacNaughtan, fotógrafo de Rush.Una de las pocas cosas que lo hacían reír en esa época era South Park, así que Peart estuvo feliz de que MacNaughtan le presentara a Stone. “Andrew me dijo: ‘Viene Neil’”, recuerda Stone. “‘Vamos a ponernos en pedo’. Busqué algo de material para la fiesta y fuimos a Hollywood Hills. Por lo que había pasado, me dijo: ‘No hables de chicas. No hables de hijos’. Así que hablamos de arte, filosofía, rock & roll y viajes… Pero era un tipo que estaba jodidamente triste”.En el transcurso de más de un año y más de 80.000 kilómetros de viajes en moto, Peart empezó a sanarse. Terminó afincándose en el sur de California, listo para empezar otra vez. “Cuando me mudé acá fue increíble. Mi vida era una valija, una moto y un equipo de música transportable”, me dijo. “Era todo lo que tenía. Alquilé un departamentito en el Santa Mónica Pier. Y me anoté en el gimnasio. Hacía yoga o gimnasia todos los días, andaba en moto, volvía a casa y escuchaba música en el aparato. Era genial”. Gracias a MacNaughtan conoció a Carrie Nuttall, una fotógrafa talentosa, y se enamoró. Se casaron en 2000. Peart llamó al grupo y les dijo que estaba listo para volver.***St. Vincent habla de su nuevo disco, marcado por los días de su padre en la cárcelEn su aniversario 40°, en 2015, Rush era tan popular como en sus mejores épocas, habiendo sido absorbidos por los cánones del rock clásico y la cultura pop. Tras muchas reinvenciones estilísticas, habían vuelto a su abordaje inicial con el que resultaría ser su último disco de estudio, el conceptual Clockwork Angels, en 2012.Pero Peart estaba una vez más cansado de las giras. Se llevaba muy bien con Olivia, que ya tenía 5 años. Y en la gira de 2012-13, las ausencias del padre eran perturbadoras para la niña. Peart siguió porque Lifeson se había agarrado artritis, y el guitarrista temía que fuera su última oportunidad de tocar. “Me di cuenta de que estaba atrapado”, escribió Peart, “así que volví al hotel y di vueltas por la habitación enfurecido, en un ataque de Tourette extremo”. Cuando se calmó, decidió seguir un consejo de Freddie Gruber: “Es lo que es. Aceptalo”.La gira siguió y Lifeson empezó a sentirse mejor. El que sufría era Peart. Mantuvo su rutina en la moto: era un hombre de 62 años andando cientos de kilómetros por día, a veces bajo la lluvia, antes de recitales de tres horas. Se agarró una infección dolorosa en un pie, entre otros problemas. “Casi no podía subirse al escenario”, dice Lifeson. “Le dieron un carrito de golf. Y tocaba tres horas con la intensidad que ponía en cada show. Es maravilloso”.Al principio de la gira, Peart se sentía bien y le dijo a Danniels que quizás aceptaría agregar más fechas. Pero sus sentimientos cambiaron con su situación física. “A mediados de la segunda parte de la gira”, dice Danniels, “me lo dejó en claro: ‘No puedo más. No quiero más’. Y me frustré”. La banda también, puesto que se encontraba en la mitad de una de sus mejores giras, con una lista de temas clásicos, tocados en sentido contrario al cronológico.“Mi relación con él siempre incluyó convencerlo de cosas”, agrega Danniels. “Pero esta vez enojarse no era nada. Ya no era un caballo de carreras. Era una mula. Y a una mula no la movés… Finalmente cedí. Me di cuenta de que afectaría negativamente nuestra amistad”.El grupo no volvió a hablar sobre el significado del último show de Rush, en el Forum de Los Ángeles, con entradas agotadas. “La conversación fue sobre el escenario”, dice Lee, “todo el show, con la mirada”. Peart dejó en claro que ocurría algo único y final, cuando caminó hasta el frente del escenario al terminar el recital. Era la primera vez que lo hacía en 40 años. “Fue un momento hermoso”, dice Lee.Más allá de la sensación de cierre, siempre existió la esperanza de que el grupo encontrara la forma de continuar. “¿Si creo que Neil podría haber hecho algo más? Algo diferente. Puede ser una residencia en Las Vegas, algo así. Puede ser, antes de la enfermedad. Pero eso fue lo que impidió que volviera”.Los años de la enfermedad de Peart estuvieron plagados de incertidumbre. Primero el cáncer estuvo en remisión, pero al año volvió. “Cada vez que te despedías de él, te estabas despidiendo en serio”, dice Lee. “Realmente no se sabía. Incluso cuando estaba bien. Fueron tres años y medio de no saber nada. Así que te despedías siempre con un abrazo fuerte”.En una visita, Lifeson se quedó un par de días en L.A. solo. “Cuando me fui, le di un gran abrazo y un beso”, dice el guitarrista. “Me miró y me dijo: ‘Eso lo dice todo’. Para mí, ahí me despedí. Lo vi un par de veces más, pero todavía veo ese momento y lo siento”. La última vez que Lee y Lifeson vieron a su compañero de banda, lograron hacer una última cena junto a él y Nuttall, y con alcohol. “Nos cagamos de risa”, dice Lifeson. “Contábamos chistes y recordábamos recitales y giras y gente del equipo y esas cosas que hacíamos cuando estábamos en un micro o un camarín. Fue algo tan natural, tan lindo, tan íntegro”.Cuando la enfermedad avanzó, Peart empezó a tener impedimentos, pero “hasta el final, estaba ahí”, dice Perry. Mantuvo la rutina de ir a su cueva todos los días y ahí recibía amigos. De hecho hizo una última fiesta de cumpleaños en 2019. Cuando ya no podía manejar, sus amigos Michael Mosbach y Juan Lopez lo empezaron a llevar hasta la cueva. Peart mantuvo su agenda hasta pocas semanas antes de su muerte.No volvió a tocar desde el último recital de Rush. Pero en la casa tenía una batería. Era de Olivia, que estaba tomando clases. Los padres de Peart le habían permitido armar la batería en el living, y él hizo lo mismo con Olivia. “Neil dijo de inmediato: ‘Tiene talento’”, dice Nuttall. “Ella heredó lo que él tenía. Y por supuesto eso le daba alegría. Hacía un esfuerzo para que no se sintiera intimidada. No se quedaba sentado ahí mirándola en la clase. Desaparecía, pero la escuchaba”.***Con la catástrofe global tras la muerte de Peart, fue un año oscuro y surrealista para sus amigos y familia. En un mundo con un tiempo congelado, es difícil procesar un duelo. “Siento que no fue hace mucho”, dice Lee. También hubo otros problemas en el mundo de Rush. Lifeson se enfermó en marzo de 2020 y fue hospitalizado con oxígeno un par de días. Dio negativo de Covid-19, pero positivo de la gripe. Ya se recuperó.Un homenaje a Peart en Toronto debió ser cancelado, pero hubo una pequeña cena con la banda y amigos en Los Ángeles y un homenaje organizado por su viuda semanas después. Dice Perry: “Fue una tarde hermosa, un momento de sanación para todos”. Algunos amigos de Peart (Scannell, Perry, Copeland, su colaborador en la escritura Kevin Anderson) hablaron frente a una audiencia que incluía a sus compañeros de banda y otros bateristas famosos: Taylor Hawkins de los Foo Fighters, Chad Smith de los Red Hot Chili Peppers, y Danny Carey de Tool. Al final, Olivia, de 11 años, habló sobre su papá.“Cuando Neil se murió, nuestra vida quedó patas para arriba”, dice Nuttall. “Ocho semanas después, estábamos solas en casa y fue duro”.Desde la muerte de Peart, Lee y Lifeson no sintieron el mínimo interés de agarrar los instrumentos. “Me encanta tocar, y nunca quiero tocar”, dice Lifeson, en una videollamada con Lee. “Siempre pensé: ‘Cuando sea viejo y me cague encima, igual voy a querer seguir tocando’. Pero no. Cuando se murió, ya no me pareció importante, no me dieron ganas. Supongo que el deseo volverá”.“Durante mucho tiempo”, dice Lee, “no tuve ningún deseo de tocar… Siento que hay música en mí y en Big Al. Pero no hay ningún apuro”.Mientras hacen el duelo, Lee y Lifeson se ajustan a la idea de que Rush puede haber terminado. “Terminó, ¿no? Ya está”, dice Lee. “Estoy muy orgulloso de lo que hicimos. No sé qué voy a hacer con la música. Y estoy seguro de que Al tampoco. Pero la música de Rush será siempre parte nuestra. No dudaría en tocar las canciones, siempre que el contexto sea apropiado. Pero al mismo tiempo, hay que respetar lo que hacíamos los tres, con Neil”.Después del último show de Rush, en lugar de salir disparado con la moto, Peart se quedó. Por primera vez disfrutaba del tiempo en el camarín. “Estaba exultante”, dice Lee. Neil Peart había terminado su trabajo, había cumplido con sus estándares, jamás había traicionado los ideales de sus 16 años. Seguía tocando en la cima de su nivel.“Sentía que era un trabajo bien hecho”, dice Scannell, que se quedó con él esa noche. “¿Y quién podría negarlo?”.

Fuente: La Nación

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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- La postal invernal típica sigue haciéndose desear en esta ciudad. Las nevadas no aparecen y el balance de las vacaciones de julio tienen un sabor amargo. Si bien durante las últimas dos semanas, esta localidad fue el segundo destino más elegido por los turistas a nivel nacional –detrás de Mar del Plata–, la falta de nieve preocupa a locales y potenciales visitantes.Con pasajes aéreos agotados y más de 80 frecuencias semanales (Aerolíneas Argentinas, JetSmart y Flybondi dispusieron vuelos adicionales), los turistas se hicieron notar en Bariloche: las demoras en el tránsito y las filas en las puertas de los restaurantes, chocolaterías y cervecerías fueron prueba de ello. Sin embargo, la tradicional temporada alta de esquí pasó sin su elemento esencial, la nieve.Las huellas de la pandemia: qué prendas son las más vendidas y por qué hay un fuerte cambio en la forma de vestir en el país“La falta de nevadas limitó un poco la oferta y la afluencia de público esquiador, pero pudimos darle un muy buen servicio a los peatones y principiantes. Se habilitó la telecabina Amancay y la telesilla Diente de Caballo para los peatones, que pudieron llegar hasta la cumbre de la montaña y tener nieve suficiente para jugar. A su vez, se habilitaron los sectores para principiantes de la base y Plaza, donde pudieron dar sus clases más de 600 instructores de esquí. En estos últimos dos sectores, se recurrió a la fabricación de nieve, clave en momentos como estos. Y en cuanto al esquí, pudimos operar parcialmente un sector del cerro, con horario reducido, por la falta de nevadas. De todos modos, los fanáticos del deporte pudieron esquiar y aún pueden hacerlo en la parte alta de la montaña”, contó a LA NACIÓN Manuel Pérez Diez, gerente comercial de Catedral Alta Patagonia, la empresa concesionaria del centro de esquí.En cuanto a la afluencia de público, Pérez Diez indicó que se notó una merma en los tres segmentos (peatones, principiantes y esquiadores), pero el más afectado fue el esquiador de mayor nivel porque la oferta estuvo más limitada. En tanto, la cantidad de peatones y principiantes que visitaron el Catedral se redujo casi un 50% aunque no por la falta de nieve, sino por la pandemia, algo que ya estaba previsto. La falta de nieve durante el invierno se sintió sobre todo en los centros de esquí (Marcelo Martínez/)Restricciones “No tenemos ni turismo estudiantil ni grupal, que están prohibidos por decreto. Además, están cerradas las fronteras internacionales, por lo que no recibimos público de Brasil, Uruguay, Chile y otros países. El balance de julio está dentro de los parámetros esperables para estas condiciones. La falta de nieve sumó un condimento negativo al contexto. Vamos a seguir abiertos durante agosto y septiembre con la mayor oferta posible en función de la cantidad de nieve. El pronóstico es muy variable, pero somos optimistas respecto de que nieve en cualquier momento”, agregó Pérez Diez.Desde la Secretaría de Turismo de la ciudad, afirmaron que el balance de julio es positivo. “Fuimos el segundo destino con más solicitudes de permisos a nivel nacional. Llegamos a un 65% de ocupación promedio. Teniendo en cuenta que hay 28.000 camas disponibles, es una cantidad importante de gente. Más de 50.000 personas pidieron el permiso, con un pernocte promedio de casi cinco noches, que es altísimo. La nieve no acompañó, pero la gente disfrutó igual, paseó y conoció otras propuestas”, afirmó Gastón Burlón, secretario de Turismo local.La mayoría de los visitantes eligieron pasar uno o dos días en la nieve, y luego optaron por otras alternativas, como Circuito Chico, Colonia Suiza y el Cerro Campanario. Quienes llegaron con la intención de ver y jugar en la nieve pudieron hacerlo no solo en el Catedral, sino también en el complejo Piedras Blancas del cerro Otto. Y algunos destinaron una jornada a disfrutar del cerro Bayo, en Villa La Angostura.“Algunas actividades son caras, pero queríamos que los chicos conocieran la nieve y lo disfrutaron mucho. Y si bien, en general, se respetan los protocolos, las personas a veces se olvidan del contexto, no respetan el distanciamiento en las filas y se agolpan. Nos pasó en el Catedral, por ejemplo. Y a veces nos costó encontrar un lugar donde merendar, porque había mucha gente”, contó Luciana, que llegó, junto a su marido y sus dos hijos, desde Monte Grande para pasar una semana en Bariloche.Como ella, algunos turistas provenientes de la provincia de Buenos Aires resaltaron el costo extra que significó realizarse un test para Covid-19. Quienes ingresan a la provincia de Río Negro en avión o en ómnibus de larga distancia deben presentar un test de antígeno o PCR negativo. Mientras tanto, para los que llegaron desde la Ciudad de Buenos Aires fue más fácil, ya que ese distrito ofrece testeos gratuitos tanto al ingresar como al salir.En los centros de esquí aún esperan las grandes nevadas para los próximos dos meses (Marcelo Martínez/)Balance Más allá de las actividades recreativas, el balance que hacen los gastronómicos es algo dispar. “Estas vacaciones de julio fueron un desastre. La verdad es que después del año pasado, cerrados desde marzo, sin poder tener temporada invernal por las restricciones, esperábamos poder tener una temporada mejor. Ya sabíamos que no íbamos a tener turismo internacional, que para Bariloche es sumamente importante, pero tampoco tuvimos nacional. No recuerdo una temporada con tan poca nieve. En cuanto a las ventas, estamos por debajo del nivel de 2019”, dijo Leticia Fenoglio, CEO de Rapanui. Esa chocolatería posee un local muy grande sobre la calle Mitre, la más visitada por los turistas en el centro de Bariloche.Por otro lado, la percepción de María Eugenia Locreille, dueña de la chocolaterie belga VanWynsberghe, ubicada en el km 15 de la avenida Bustillo, es bien distinta: “Al no haber mucha nieve en el cerro, la alternativa de los turistas ha sido recorrer el Circuito Chico. Y como estamos en ese recorrido, nos vino muy bien, no solo para los que nos conocen, sino también para recibir a nuevos visitantes que llegaban a tomar el té o a probar los chocolates. Hubo una buena afluencia de gente y se vio una marcada diferencia entre junio y julio. Vimos muchas familias que llegaron en auto incluso. Esperamos que llegue la nieve para que los esquiadores de agosto se entusiasmen y vengan, porque, sino, creo que la temporada va a terminar ahora”.Habitualmente, el período de vacaciones de invierno es más largo en Bariloche y se extiende hasta agosto, cuando suele llegar una mayor cantidad de extranjeros y de esquiadores experimentados que visitan la ciudad casi todos los años. Hoy eso se modifica, un poco por las restricciones y otro, porque no llegan las nevadas.“Trabajamos muy bien en las semanas de vacaciones de julio y, por la falta de nieve, se está volviendo un poco abrupta la caída de gente. Pero, si lo comparamos con el año pasado, estamos más que contentos. Esta experiencia de invierno da aliento para proyectar la temporada de verano y un comienzo de recuperación del sector gastronómico”, expresó Martín García, creador y brewmaster de la cervecería Manush.Si bien el invierno todavía tiene casi 60 días por delante, el resumen del mes más fuerte en cantidad de visitantes resulta atípico. La falta de nevadas no solo afecta la temporada de esquí: esta semana se declaró la emergencia hídrica en Río Negro y Neuquén. En lo que va del año, los registros de lluvias cayeron casi un 50%. Y se espera que el cambio climático profundice la falta de precipitaciones y nevadas en los próximos años.

Fuente: La Nación

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Hace dos años Gemma (no es su nombre real) tuvo relaciones sexuales con un hombre que se quitó el preservativo en medio del acto sexual sin su conocimiento o consentimiento. “No sabía nada sobre el stealthing hasta que me pasó”, le dijo a BBC Newsbeat.“Fue sólo después que me di cuenta de lo que había hecho y me sentí muy molesta y preocupada. Tomé la píldora del día después, pero cuando no tuve mi período al mes siguiente, me hice una prueba de embarazo”, recordó. La prueba fue positiva y Gemma se sorprendió al descubrir que estaba embarazada.El duro testimonio de una víctima de abuso: “Pensé que la violación no era algo que les ocurriera a los hombres”“Me dijo que eran 50 euros por un aborto”“Estaba realmente enojada, sensible y confundida. Le envié un mensaje de texto al chico, pero a él no le pareció que era un gran problema y me dijo que ‘solo costaba uno 50 euros abortar’, pero cambió mucho mi vida. Al final, decidí terminar el embarazo, pero fue una decisión muy difícil de tomar. Me castigué mucho porque quería un bebé, pero sabía que no eran las circunstancias adecuadas”, expresó.El tema del stealthing se explora en la serie de BBC One “I May Destroy You”Gemma informó de su experiencia a la policía, pero el caso no fue más allá. “Fui a verlos cuando me di cuenta de que era una violación y porque quedé embarazada”, recordó. Además, explicó que la policía habló con el hombre, pero le dijeron que no había pruebas suficientes porque era “mi palabra contra la suya, y él negó todo”.“Estamos hablando de violación”Una portavoz de la organización benéfica Rape Crisis dice que el stealthing es algo de lo que se escucha “cada vez más”. “Siempre es difícil saber si es porque está sucediendo más o porque la gente es más consciente de ello y está dispuesta a sacarlo a la luz”, señaló Katie Russell. También cree que el término “stealthing” no ayuda mucho.“Es un término relativamente nuevo, y de alguna manera es útil tener una palabra para que la gente sepa lo que es, pero por otro lado puede ser un poco engañoso. Lo desinfecta y minimiza, porque en última instancia de lo que estamos hablando es de violación”, advirtió.El gran avance que puede “transformar todo lo que sabemos del funcionamiento de la vida”“Tenemos que ser muy claros que esto es una extracción no consensuada del condón, y no es algo que sea un poco descarado o travieso para intentar salirse con la suya; esto es algo serio que puede tener impactos realmente dañinos para toda la vida y la salud de otra persona”, completó.Actualmente, no hay cifras disponibles de Rape Crisis o de la policía sobre el número de incidentes de stealthing, dado que están registrados como violación. Un portavoz del Consejo de Jefes de Policía Nacional remarcó la importancia que se le da a la denuncia. “Siempre alentamos a la gente a denunciarlo”, destacó.Otra mujer que se animó a dar su testimonio es Edem Barbara Ntumy. “Estaba saliendo con alguien ocasionalmente y cuando estábamos teniendo relaciones sexuales, se quitó el preservativo sin mi permiso. Lo confronté al respecto en ese momento, pero lo negó y se puso muy agresivo, así que decidí dejar de hablar con él”, le contó a BBC Newsbeat.Edem dice que no denunció su incidente porque le preocupaba cuánto tiempo llevaría una investigación“No lo denuncié porque no pensé que obtendría el resultado que quería. Sabía muy bien que los casos de violación tardan mucho en ser investigados y todos sus dispositivos están confiscados y puede llevar mucho tiempo resolverlos. Era algo por lo que no quería pasar”, recordó.En los últimos cinco años, los casos de violación denunciados a la policía aumentaron, pero el número de personas que llegan a los tribunales se redujo a más de la mitad.En un comunicado, el Servicio de Fiscalía de la Corona le dijo a Newsbeat: “Estamos decididos a aumentar el número de casos de violación que llegan a los tribunales. Muy pocas víctimas reciben justicia y estamos trabajando duro para cambiar eso”. Edem trabaja ahora en salud sexual y le gustaría que hubiera un método para registrar incidentes que no involucre al sistema de justicia penal.“Hice las paces con eso”“Creo que sucede mucho y debería haber una forma de que las víctimas pudieran denunciarlo, sin necesariamente ir por la ruta de la participación de la policía”, indicó. “Hice las paces con eso, lo más preocupante para mí en ese momento era el riesgo de contraer una enfermedad, porque no estábamos en una relación fija”, añadió.Covid en Brasil: por qué los pueblos gobernados por mujeres registraron un 43% menos de muertesPor último, Edem reconoció: “Me enojó porque si estás teniendo algo fortuito es muy importante respetar los límites y estar seguro, especialmente si tienes sexo con varias personas”.Kate Parker es abogada y directora del Proyecto de Consentimiento Escolar, que enseña a los jóvenes sobre el tema, y dice que mucha gente se sorprende mucho al saber que el stealthing equivale a una violación para la ley.Kate Parker, del Schools Consent Project, dice que es “fundamental” que los niños aprendan sobre el consentimiento en la escuela“Es porque, en un caso de stealthing, alguien claramente sólo aceptó tener relaciones sexuales con el uso de condón, por lo que si te quitas el preservativo no es algo a lo que hayan dado su consentimiento, y eso lo convierte en una ofensa”, precisó. Además, señaló que su programa promueve una conversación más amplia sobre el respeto de los límites y cree que el consentimiento debe estar en el plan de estudios.“Por el momento, la educación sobre el sexo y las relaciones se enseña en todas las escuelas, pero el consentimiento es un módulo opcional, lo que significa que algunas escuelas evitan enseñarlo todo junto. Es tan fundamental para la educación sexual que, en mi opinión, a los jóvenes no se les enseña adecuadamente sin ella”, advirtió.“El stealthing puede arruinar vidas”Para Gemma, el impacto en su vida fue devastador y también le gustaría recibir más educación sobre el tema. “Tuve que mudarme de casa porque estar en mi apartamento me recordaba lo que pasó y necesité terapia para superarlo. El stealthing puede arruinar la vida de las personas y debemos educar a la gente al respecto”, completó su testimonio.

Fuente: La Nación

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