La pandemia de coronavirus COVID-19 se ha expandido por casi todos los distritos de la Argentina.

Al 2 de agosto, en la provincia de Tierra del Fuego se contabilizan 31.258 casos de infectados y 471 muertos. Estas cifras son difundidas y actualizadas diariamente por el ministerio de Salud nacional.Con respecto al día anterior, se registraron 50 casos nuevos de enfermos de coronavirus en Tierra del Fuego, según lo informado por las autoridades sanitarias.
Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se incorporaron 382 casos al segmento de afectados por el virus.A la fecha, se registran en el país un total 4.947.030 de infectados por coronavirus, 4.594.873 pacientes recuperados y 106.045 muertos. Y dentro de la estadística nacional, la provincia de Tierra del Fuego se encuentra en el puesto 22 de los distritos más damnificados de la Argentina.

La lista está encabezada por Buenos Aires con 1.979.034 casos reportados.Toda la información sobre el coronavirus en la ArgentinaCuarentena en Argentina: qué se sabe al día de hoy

Fuente: La Nación

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Al 2 de agosto, en la provincia de Catamarca se contabilizan 42.787 casos de infectados y 482 muertos. Estas cifras son difundidas y actualizadas diariamente por el ministerio de Salud nacional.Con respecto al día anterior, se registraron 241 casos nuevos de enfermos de coronavirus en Catamarca, según lo informado por las autoridades sanitarias.
Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se incorporaron 1956 casos al segmento de afectados por el virus.A la fecha, se registran en el país un total 4.947.030 de infectados por coronavirus, 4.594.873 pacientes recuperados y 106.045 muertos. Y dentro de la estadística nacional, la provincia de Catamarca se encuentra en el puesto 21 de los distritos más damnificados de la Argentina.

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Al 2 de agosto, en la provincia de Jujuy se contabilizan 43.799 casos de infectados y 1.323 muertos. Estas cifras son difundidas y actualizadas diariamente por el ministerio de Salud nacional.Con respecto al día anterior, se registraron 123 casos nuevos de enfermos de coronavirus en Jujuy, según lo informado por las autoridades sanitarias.
Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se incorporaron 1416 casos al segmento de afectados por el virus.A la fecha, se registran en el país un total 4.947.030 de infectados por coronavirus, 4.594.873 pacientes recuperados y 106.045 muertos. Y dentro de la estadística nacional, la provincia de Jujuy se encuentra en el puesto 20 de los distritos más damnificados de la Argentina.

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Al 2 de agosto, en la provincia de Santa Cruz se contabilizan 57.918 casos de infectados y 935 muertos. Estas cifras son difundidas y actualizadas diariamente por el ministerio de Salud nacional.Con respecto al día anterior, se registraron 41 casos nuevos de enfermos de coronavirus en Santa Cruz, según lo informado por las autoridades sanitarias.
Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se incorporaron 493 casos al segmento de afectados por el virus.A la fecha, se registran en el país un total 4.947.030 de infectados por coronavirus, 4.594.873 pacientes recuperados y 106.045 muertos. Y dentro de la estadística nacional, la provincia de Santa Cruz se encuentra en el puesto 18 de los distritos más damnificados de la Argentina.

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Al 2 de agosto, en la provincia de Formosa se contabilizan 56.396 casos de infectados y 1.026 muertos. Estas cifras son difundidas y actualizadas diariamente por el ministerio de Salud nacional.Con respecto al día anterior, se registraron 157 casos nuevos de enfermos de coronavirus en Formosa, según lo informado por las autoridades sanitarias.
Y si se toma en cuenta los últimos siete días, se incorporaron 1791 casos al segmento de afectados por el virus.A la fecha, se registran en el país un total 4.947.030 de infectados por coronavirus, 4.594.873 pacientes recuperados y 106.045 muertos. Y dentro de la estadística nacional, la provincia de Formosa se encuentra en el puesto 19 de los distritos más damnificados de la Argentina.

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Luego de que el gobierno porteño presentara hoy el protocolo para la “presencialidad plena” en las aulas, algunos gremios docentes cuestionaron las nuevas medidas adoptadas por el Ministerio de Educación de la ciudad. Alegan que “la eliminación del distanciamiento físico de 1,5 metros dentro del aula pone en riesgo la salud y la vida de la comunidad educativa”.Regreso a clases. Por qué hay 200 escuelas en la Provincia que aún no pueden retomar la presencialidadLa Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) y la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) notificaron al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el rechazo del nuevo protocolo y exigieron el “cumplimiento absoluto de las medidas establecidas en el Consejo Federal de Educación”. También pidieron “la compra de medidores de dióxido de carbono para todas las escuelas de la Capital y que se garanticen los elementos de protección personal necesarios”, según consta en una carta firmada por Angélica Graciano, secretaria general de UTE-Ctera, entre otros representantes.“El negacionismo sanitario de Larreta y Acuña [Soledad, la ministra de Educación] lleva a los límites de negar la necesidad de mantener el distanciamiento social dentro de las escuelas. Tampoco garantiza desde febrero pasado espacios con ventilación cruzada ni elementos de protección suficientes. A lo largo de toda esta semana, realizaremos asambleas por escuelas y charlas con las familias”, dijo la UTE en un comunicado de prensa.Esta mañana, el Ministerio de Educación porteño presentó el nuevo protocolo de regreso a la presencialidad absoluta para las escuelas de gestión estatal y privada, aunque sus puntos centrales ya habían sido adelantados la semana pasada. Más de 700.000 alumnos y alumnas van a volver a su esquema de clases prepandemia, a partir de mañana.El regreso a la presencialidad plena será de forma gradual, por niveles (Alberto Raggio/GCBA/)El regreso será de forma gradual, por niveles. Hasta que llegue el día en el que a cada grado o curso le toque retomar la rutina habitual, los estudiantes van a seguir cursando de manera presencial y virtual, según cada caso, como antes de las vacaciones de invierno.El punto que generó polémica, y que rechazan algunos gremios docentes, es el que elimina el distanciamiento entre los alumnos dentro del aula, lo que habilita a que todos los estudiantes puedan ir a clases todos los días. “La burbuja pasa a ser el aula completa de cada sala, grado, año, curso, lo que permite que haya más horas de clase y que todos los chicos y chicas se vuelvan a encontrar con todos sus compañeros –dice el texto–. Entre los diferentes grupos burbujas se deberá respetar la medida de distanciamiento social de al menos 1,5 metros”.Espacios fijos asignados“Para el desarrollo de las clases presenciales, a cada estudiante se le asignará en el aula un lugar fijo que deberá respetar y que no podrá ser modificado. Cumpliendo siempre las medidas sanitarias de higiene, ventilación, distanciamiento y uso obligatorio del barbijo, las aulas son un lugar cuidado y seguro”, se detalla. “La presencialidad es obligatoria. Aquellos estudiantes que sean de riesgo o convivan con personas de riesgo estarán exceptuados y van a poder seguir aprendiendo a la distancia”, agrega.Además, el servicio de comedor se organizará por turnos y, al igual que en el aula, cada estudiante será asignado con un lugar fijo en la mesa que no se podrá modificar. Las mesas de seis personas tendrán un aforo del 50%. Los tres estudiantes deberán sentarse intercalados, dejando un espacio entre ellos. “Los estudiantes y docentes solo se podrán retirar el tapabocas al momento de la comida y deberán colocárselo inmediatamente al terminar. El personal de servicio que lleve adelante la atención del comedor tiene la obligación de usar tapabocas junto con una máscara facial”, advierte el documento.Si un docente da positivo, deberá aislarse durante 10 días corridos hasta su alta epidemiológica. El caso se confirma por test. A su vez, deberán aislarse todas las burbujas en las que haya dado clases hasta 48 horas antes de confirmarse su caso (por contacto estrecho). Al séptimo día, los integrantes de la burbuja podrán realizarse el test para confirmar o descartar Covid-19 y volver a la escuela con el resultado negativo. Quienes no realicen el testeo, deberán finalizar los 10 días establecidos de aislamiento.El 4 de agosto vuelven a la rutina habitual los alumnos de 4º y 5º año de secundaria y los de 5º y 6º año de secundaria técnica. El 9 de agosto regresarán los de 1º, 2º y 3º de secundaria y 1º, 2º, 3º y 4º de las técnicas (Silvana Colombo/)Si un estudiante da positivo, deberá aislarse durante 10 días corridos. Y, a su vez, la burbuja a la cual pertenece y los docentes que hayan dado clases hasta dos días antes de confirmarse el caso deberán aislarse (por contacto estrecho). Al séptimo día, los integrantes de la burbuja podrán realizarse el test para confirmar o descartar un caso de coronavirus y volver a la escuela con el resultado negativo. Quienes no realicen el testeo, deberán concluir los 10 días de cuarentena.Pasado mañana, 4 de agosto, vuelven a la rutina habitual los alumnos de 4º y 5º año de secundaria y los de 5º y 6º año de secundaria técnica. El 9 de agosto regresarán los de 1º, 2º y 3º de secundaria y 1º, 2º, 3º y 4º de las técnicas.El 17 de agosto retomarán la presencialidad plena los estudiantes del nivel primario, educación especial y nivel superior no universitario, de las escuelas para adultos y de los centros de formación profesional. Finalmente, el 23 se sumarán los chicos del nivel inicial.Respuesta oficialDesde el Ministerio de Educación porteño informaron que “la totalidad del personal educativo que manifestó voluntad de vacunarse pudo hacerlo. Durante agosto, la mayoría de los docentes de la ciudad van a acceder a su segunda dosis”. Voceros de la dependencia recordaron que en la Capital son 17 los gremios que agrupan a los docentes, por lo que el rechazo al protocolo viene de una porción mínima.Respecto de los elementos de protección personal y de higiene, respondieron que el suministro está garantizado: “Desde hace algunos meses se implementó un nuevo sistema, y algunas escuelas reciben la transferencia de fondos para que la cooperadora compre los insumos. Los que no quisieron sumarse a esta modalidad continúan recibiendo todos los elementos de protección e higiene como antes”.En cuanto a la exigencia de medidores de dióxido de carbono en las escuelas, fuentes de la cartera educativa señalaron que la Ciudad decidió “hacer una inversión millonaria” en la instalación de filtros de aire de alta eficiencia (HEPA), que tienen una eficacia del 99 por ciento para eliminar virus, bacterias y hongos. “Son los mismos que utilizan los aviones para purificar el aire. Con eso logramos habilitar 1300 aulas que no estaban aptas para dar clases, y ahora sí”, recordaron. Y agregaron que la instalación de medidores de dióxido de carbono está en análisis, pero que la solución ya implementada con los filtros HEPA es “más eficiente”.

Fuente: La Nación

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La Unión Obrera de la Construcción (Uocra) de La Plata está envuelta en una interna caliente, tal como se vivió este lunes en una tarde de tensión en la capital bonaerense. Los fuertes disturbios -marcados por las corridas y piedrazos- comenzaron frente a la estación de tren y terminaron en la casa de Juan Pablo “Pata” Medina. Los incidentes fueron protagonizados por un grupo de personas que llevaban camperas del gremio, tal como se refleja en las cámaras de seguridad y como dio a conocer el medio local El Día.Fuentes oficiales explicaron a LA NACION que la violencia en las facciones de la Uocra en La Plata se propagaron fuertemente con la libertad condicional del “Pata” Medina y que hay diversas facciones internas dentro del sindicalismo kirchnerista que, en este contexto, se disputan el control de dicho gremio.La denuncia quedó registrada en la comisaria de La Plata, seccional 2da, como “resistencia a la autoridad, daños y lesiones”. Quedaron detenidos 9 hombres: 5 de ellos de entre 19 y 22 años. uno de 35 y otro de 37 y otros dos. Pero fueron liberados, según pudo saber LA NACION.De acuerdo a la versión policial, un grupo de hombres estaban rompiendo vehículos en Diagonal 80 y 115. Cuando llegó la policía al lugar, más de 20 de ellos se dieron a la fuga a pie y en moto. Siete de de ellos lo hicieron en un vehículo Fiat 147. Tras una persecución a ese auto, los efectivos lograron hacerlos descender y estos contaron que pertenecen a la facción que responde al Pata Medina. A partir de allí, se hizo la requisa y se secuestraron diversos elementos.Este medio pudo confirmar que se incautó aquel vehículo, un bidón de nafta, una pinza corta pernos y un alicate, un elemento corto punzante, una linga, una piedra y 8 envoltorios con 8 gramos de marihuana cada uno.Siete personas se dieron a la fuga en un vehículo, que fue incautadoComo resultado de este conflicto, un hombre recibió una herida en el abdomen. Finalmente, sus compañeros le practicaron primeros auxilios y yo le llevaron a un centro de salud. Tras ello, Agustín, uno de los hijo del “Pata” Medina, reconoció que el herido pertenece a su sector.Por el hecho, también hubo policía herido y la fuerza acusó a Agustín Medina. El tema lo sigue Dirección Departamental de Investigaciones (DDI). Las imágenes aportadas por el Centro de Monitoreo del Municipio de La Plata fueron elevadas a la fiscalía para la investigación de los hechos. Interviene la Unidad Fiscal de Investigación N°05, de La Plata.La Policía incautó 8 envoltorios con 8 gramos de marihuana

Fuente: La Nación

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El teniente coronel del Ejército Argentino Pablo Petrocelli trabaja codo a codo con el suboficial británico Gavin Froley. Atrás quedó la rivalidad de la Guerra de Malvinas y ahora cooperan para mantener la paz en Chipre, donde fueron destinados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Comparten la responsabilidad de vigilar las líneas de alto el fuego en la isla y de impedir nuevos enfrentamientos entre las comunidades grecochipriota y turcochipriota.El mayor de la Fuerza Aérea Edgardo Daniel Franco realiza una tarea similar en una zona en litigio entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática, donde cumple su sueño de ser un peacekeeper (pacificador). Lo mismo ocurre con el capitán de corbeta de la Armada Esteban Castro, quien está en la frontera entre Israel y Líbano, y con el capitán del Ejército Agustín Señorans, quien se encuentra en Cachemira, entre Pakistán y la India. Los tres son cascos azules y viajaron por un año en representación de la Argentina a cumplir tareas de observadores militares.Como ellos, hay 329 hombres y mujeres de las tres Fuerzas Armadas y de Gendarmería desplegados por el mundo en misiones de paz. Durante su carrera militar, fueron entrenados para el supuesto de ir a una guerra, deseando que eso nunca ocurra. Hoy, utilizan ese entrenamiento para ayudar en las zonas de mayor tensión bélica.La decisión de ser un casco azul es voluntaria para cualquier oficial o suboficial, a quienes se les toman exámenes sobre cultura general, idioma, características del país de destino, derechos humanos y el mandato de las Naciones Unidas. De ser seleccionados, comienzan un entrenamiento especial de 17 semanas para adquirir técnicas específicas que requiere una misión de paz.En 1995, durante el gobierno de Carlos Menem, se fundó el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (Caecopaz), que participa de la evaluación del personal a ser desplegado y del alistamiento de los contingentes. Además, ofrece cursos avanzados para tareas particulares de las misiones de paz que están certificados por las Naciones Unidas y son abiertos para extranjeros y civiles.Ejercicios en el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (Caecopaz) para el despliegue de militares en misiones de la ONU (Santiago Filipuzzi/)“La Argentina, junto con Uruguay, fue pionera en el mundo en crear un centro de entrenamiento de la ONU. Trabajan 137 personas, entre personal civil, profesores y personal militar, que dan desde asesoramiento psicológico hasta clases de inglés”, cuenta el coronel del Ejército Pablo Filippini, director de Caecopaz, quien participó de misiones de paz en Kosovo, Croacia y en la frontera entre Kuwait e Irak.Actualmente, el personal argentino de las Fuerzas Armadas desplegado está en ocho zonas de conflicto como parte de un contingente o como observadores militares: Colombia, Sahara Occidental, Chipre, la frontera entre India y Pakistán, República Centroafricana y Medio Oriente. “Luego de la caída del muro de Berlín, los estados empezaron a independizarse y hubo una explosión de misiones de paz en el mundo. La ONU tiene la necesidad de tener contingentes desplegados en varios lugares. El primer despliegue grande de la Argentina, del que participaron las tres fuerzas armadas, fue en Chipre”, explica el capitán de navío de la Armada Martín Catardi, subdirector de Caecopaz, quien trabaja codo a codo con suboficial mayor de la Fuerza Aérea Rodrigo Nieto, encargado de elemento.Durante la preparan para ser un peacekeeper, los entrenamientos van desde realizar un check point (puesto de control) hasta aprender técnicas para negociar la vida de una persona o prácticas de supervivencia como rehén. El año pasado formaron a 901 militares y civiles, quienes luego se pusieron a disposición de las Naciones Unidas. La ONU le paga al país alrededor de 1430 dólares por personal desplegado por mes, y la Argentina traslada voluntariamente ese dinero a los soldados (en pesos, al tipo de cambio oficial sin impuestos, que son 96,20 pesos por dólar).Son más de 330 los cascos azules desplegados en misiones alrededor del mundo
(Santiago Filipuzzi/)Una vez desplegados, los cascos azules pueden estar seis meses o un año en una misión, dependiendo de la tarea a la que hayan sido asignados. Su responsabilidad puede incluir desde vigilar la convivencia en la frontera de dos países, asistir humanitariamente a un país o participar de un desarme.Teniente coronel Pablo Petrocelli, en ChiprePetrocelli se desempeña como oficial de entrenamiento de la misión en NicosiaEl teniente coronel Pablo Petrocelli, de 52 años, participa de su cuarta y última misión de paz en Chipre. La primera vez fue en 2001, cuando viajó solo y estuvo seis meses. En 2006 y 2009, regresó acompañado por la familia y se quedaron un año, al igual que ahora.“En este tiempo, Chipre cambió mucho y la misión también. Antes estaba más apuntada a asegurar la presencia militar en toda la buffer zone [zona de amortiguación], y ahora está más centrada en el diálogo, en la negociación. Con respecto a la sociedad y las comunidades, ahora están más escépticas a que la solución sea la unificación de la isla, ven a Chipre unida cada vez más lejos. Y las diferencias entre ambas partes son cada vez más amplias, porque la parte turca quedó muy atrasada con respecto a la del sur”, cuenta.En Chipre está el contingente más grande de argentinos. Hoy están desplegados 175 soldados en Skouriotissa y 50 más en Nicosia, donde está Petrocelli, que se desempeña como oficial de entrenamiento de la misión, es decir, planifica y ejecuta las distintas actividades de instrucción.“La experiencia es genial. El trabajo se da en un contexto completamente distinto a nuestro país, con otro clima, otra cultura y con recursos. Y saber que estás representando a tu país con cada acción y con cada actividad hace que uno se sienta comprometido y siempre alerta”, comenta.Comparte su rutina con una policía rumana y el suboficial británico Gavin Froley, con quien tiene un trato muy armonioso, que les permite hablar sobre Malvinas (“Falkland para él”, aclara Petrocelli) sin resentimiento.“Nuestras charlas son amenas y sobre cuestiones históricas muy puntuales. El inglés perteneció al Segundo Batallón de paracaidistas británico, que tuvo una participación importante en la guerra, y conoce muy bien la historia. Hemos tenido conversaciones interesantes, pero nunca discutimos sobre quién tiene razón, sino sobre hechos militares y sobre lo valientes que fueron los combatientes de ambos lados”, dice, y cuenta que pusieron una clave de seguridad en común con el número 1982, el año del conflicto bélico.Petrocelli viajó con su mujer y su hija de 15 años, quien cursó el secundario en una escuela bilingüe de ChipreLas familias de ambos también se integraron. “Nos abrieron las puertas de su casa desde el primer día; eso es impagable”, indica.Petrocelli viajó con su mujer y su hija de 15 años, quien cursó el secundario en una escuela bilingüe de allá y de manera online con el Ministerio de Educación, que le daba los materiales y le tomaba parciales cada tres meses. “Para ella fue muy enriquecedor ir a una escuela multinacional y conocer gente de todos lados, tenía muchos compañeros grecochipriota y turcochipriota”, relata.Ahora disfrutan sus últimos días antes de regresar a la Argentina. “Nos encantó Chipre, aprendimos a querer a su gente y a respetar su cultura. Desde 2001 que vine por primera vez siempre, quise seguir aplicando para volver a ser un soldado de la paz. Uno no lo valora hasta que no experimenta ser miembro de las Naciones Unidas”, reflexiona.Mayor Edgardo Franco, en Sáhara OccidentalEl mayor Franco contó con el apoyo de su esposa para permanecer en el exterior (Gentileza/)El mayor Edgardo Daniel Franco tenía dos objetivos cuando egresó en 2002 de la Escuela de Aviación Militar: ir a la Antártida, que lo cumplió en dos oportunidades, y participar de las misiones de las Naciones Unidades. Esta segunda meta había quedado retrasada. Formó una familia, se casó y tuvo dos hijos, Iván, de dos años y medio, y Dante, de 10 meses. Pero a los 42 años, su esposa lo apoyó para que cumpla su sueño.Franco se encuentra desde octubre en la localidad de Awsard, en Sáhara Occidental. Es una zona en litigio entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática. Su función es patrullar en una de las nueve bases que hay en el desierto, donde está como observador militar.El servicio de internet es bueno, lo que le permite no solo estar comunicado con su familia, sino que pueden ver los partidos de fútbol. Uno de sus compañeros es de Bangladesh, donde hay muchos fanáticos de la selección argentina y hasta visten la camiseta nacional. En julio, vieron la Copa América y la Eurocopa en una sala de reuniones. Para la final usaron un proyector.“Visité a mi familia en febrero y una vez que regresé a la misión, Marruecos cerró la frontera para la Argentina y Brasil. Tuve la oportunidad de irme a principios de agosto, pero decidí no hacerlo, ya que mi hijo Iván me está esperando con impaciencia y no le haría bien una nueva despedida. Por otra parte, los problemas para ingresar a la Argentina o la posibilidad de quedar varado en Europa no me dan confianza para ir. Si todo sale bien, mi misión acá termina cuando vengan nuestros reemplazos a fines de octubre”, comenta.El mayor Franco sigue los partidos de fútbol desde Sáhara Occidental (Gentileza/)El ejército marroquí se encarga de la cocina en la misión. Comen mucha pasta, arroz, carne guisada, pavo y carne vacuna. “Los fines de semana soy el encargado de hacer el asado, junto con los otros dos argentinos. También tenemos compañeros de Egipto, Togo, Guinea y Brasil. La mayoría son musulmanes, lo cual es muy enriquecedor para conocer distintas culturas y comidas”, dice.“Al estar acá, nos damos cuenta del profesionalismo que tienen los militares argentinos. Tenemos una buena formación y estamos capacitados, hacemos una diferencia trabajando con otros países. Muchos oficiales no tienen ese sentimiento de orgullo de representar a su país. Indudablemente, la preparación en inglés, nuestras experiencias anteriores y el excelente entrenamiento predespliegue en Caecopaz hacen la mezcla perfecta”, explica.Cuando regrese a la Argentina, la próxima en viajar podría ser su mujer, que es capitana de Fuerza Aérea. “La parte más dura la lleva mi señora, que está sola con los dos enanos y también sigue trabajando. Ella también quiere tener esta experiencia y obvio tiene todo mi apoyo”, concluye.Mayor Vanina Jiménez, entre Kosovo, Colombia y ChipreLa mayor Vanina Jiménez (derecha), es contadora y oficial del ejército argentino; estuvo en Kosovo, Colombia y Chipre como peacekeeper (Gentileza/)La mayor Vanina Jiménez estudió en el Colegio Militar y se especializó en intendencia; se recibió como subteniente y contadora pública nacional. Participó en su primera misión de paz en 2004, casi de casualidad, cuando el oficial designado no pudo ir.“No lo programé y me enviaron con la OTAN a Kosovo, donde no hablan ni español ni inglés, solo serbio y albanés. Fui por la parte financiera para pagar viáticos y administrar los recursos. Tenía que interactuar con la gente sin saber el idioma, pero te podés comunicar igual. Tenía 23 años. Me encantó la experiencia y quise aprender más”, recuerda.Su siguiente misión fue 13 años después, cuando la enviaron como observadora militar a Colombia, en las localidades de Bucaramanga y Cúcuta, en la frontera con Venezuela, donde debía contribuir al mantenimiento de la paz, en un rol muy distinto a la experiencia anterior.“Tenía la misión de observar, monitorear y verificar un proceso que implicaba que los miembros de las FARC entregaran sus armamentos para cumplir con los tratados firmados con el gobierno colombiano. Eso nos permitió adquirir experiencia en situaciones en conflictos y catástrofes humanitarias. Nos desplazábamos en el medio de la montaña y los llevábamos a un lugar que el gobierno determinaba”, relata.En una oportunidad, quedaron varados con 200 guerrilleros en el medio de la montaña. “La cultura es distinta a la nuestra, pero son amables y cordiales. Nosotras, junto con otra argentina militar, íbamos de civil con chaleco de Naciones Unidas y acompañábamos a la gente en su vida cotidiana. Usábamos los baños que ellos fabricaban de lona y troncos de árboles a los costados, con baldes que permitían bañarte. Tenían todo organizado. Su vida era una mochila y una muda de ropa interior”, cuenta.La primera misión de Jiménez llegó de casualidad y desde aquel momento nunca quiso dejar la tarea (Gentileza/)“Había una médica cirujana que aprendió de la experiencia diaria, y así hacían todos. Una mujer me regaló sus aros, que eran unas perlas plásticas. Ante esa demostración de dar lo que tenían, le di mis aros también”, expresa.Su último viaje fue el año pasado, en plena pandemia, cuando fue enviada en un rol administrativo a Chipre, para tener de nuevo a cargo los viáticos del personal desplegado.“Dentro de mi especialidad es muy difícil que una mujer salga a una misión de paz. El hecho de no tener hijos facilita más la tarea. Hay un mundo machista, pero depende de cada personalidad cómo lo lleva adelante. Siempre me sentí muy integrada con los varones”, indica.Capitán Esteban Castro, en Medio OrienteEl capitán de corbeta Castro está en la frontera entre el sur del Líbano y el norte de Israel (Gentileza/)El capitán de corbeta Esteban Castro estaba navegando en el ARA San Blas en 2014, cuando fueron a hacer un relevo de elementos a Haití, donde había un contingente argentino que participaba de las misiones de paz de la ONU. “Ahí empezó a surgir el interés de aplicar y tuve la suerte de ser seleccionado para esta misión”, cuenta por Zoom desde Medio Oriente, donde le toca patrullar la zona que está en la frontera entre el sur del Líbano y el norte de Israel.“Agradezco a la formación que tenemos como oficiales, la que recibimos cuando egresamos de la Escuela Naval y en Caecopaz. Nos pone en un nivel de profesionalismo muy alto para desempeñar misiones en el extranjero y trabajar en conjunto con oficiales de otros países. Se valora cuando formamos parte de estos equipos. Es muy enriquecedor”, asegura.“Me uní a las misiones porque quería aportar un granito de arena por la paz y mi familia me apoyó en esta decisión. Tengo a mi novia en Mar del Plata y a mi familia en Punta Alta. Hace 11 meses que me fui de la Argentina y por tema del Covid se me hizo muy difícil coordinar un viaje de placer en algún lugar del mundo”, agrega.La misión se desarrolla en el sector sur del río Litani, en una base que se encuentra en la zona este de la región. Su tarea es observar diferentes actividades que se puedan desarrollar “a lo largo de la línea azul”, es decir, que se cumplan con los diferentes acuerdos entre los dos países y monitorear que haya un alto al fuego.“En la base hay varias nacionalidades, yo soy el único miliar argentino. Hay mucha cortesía y respeto entre las camaradas. Tenemos una vida casi de familia en la base: cocinamos, miramos televisión, tenemos nuestras habitaciones propias. A pesar de la diferencia horaria, me levanto cada vez que juega Boca. También seguimos la Champions y hay un finlandés que me hace ver hockey sobre hielo”, relata. Y agrega: “La final de la Copa América la vi en la base con mi compañero finlandés, lo volví fanático del fútbol. Los festejos fueron moderados por la diferencia horaria, pero fue una gran alegría para todos”.La pandemia impidió a muchos soldados regresar al país para visitar a sus familias (Gentileza/)Los que no están patrullando la frontera hacen el mantenimiento de la base, que incluye limpieza, lavado de sábanas y la preparación la comida. “No soy buen asador, pero intenté hacer quedar bien a los argentinos. Tomamos mate también, la yerba se consigue porque hay una comunidad rusa que también es muy asidua al mate”, explica.Pese a la pandemia, su rol en Medio Oriente no varió. Las Naciones Unidas les garantizó las dos dosis de la vacuna de AstraZeneca. “Si la aerolínea no cancela el vuelo, estaría en condiciones de volver a la Argentina sin ningún inconveniente en los próximos días”, dice con ansiedad.Capitán Agustín Señorans, en la frontera entre Pakistán y la IndiaEl rol de Señorans es reportar cualquier anomalía o violación del cese al fuego sobre la línea de control en Cachemira (Gentileza/)El capitán Agustín Señorans está participando de su segunda misión de paz. En la primera fue destinado a Haití, con 23 años, cuando apenas transcurría su segundo año como subteniente (el cargo que reciben los militares al recibirse del Colegio Militar).Ahora, con 34 años, está como observador militar en la frontera entre Pakistán y la India. Su rol es reportar cualquier anomalía o violación del cese al fuego entre los dos países sobre la línea de control que separa las dos partes de Cachemira. Lo acompaña otro argentino, el capitán Juan Carlos Hernández, y militares de Corea del Sur, Rumania y Croacia, entre otros.Los encargados de la cocina son los miembros del ejército de Pakistán. “Ellos preparan todo con mucho picante, y es algo a lo que me tuve que acostumbrar, pero es parte del intercambio cultural y uno hace el esfuerzo”, revela sobre los primeros días de adaptación.“Es interesante la interacción con las diferentes culturas, la religión prevalente acá es la musulmana. También es muy enriquecedor el intercambio de ideas con las distintas fuerzas armadas. Es una experiencia muy significativa tanto en lo profesional como en lo personal”, afirma.En caso de que haya cualquier problema, ellos elevan un reporte para que los comandos estén al tanto de la situación. “Somos los ojos de las Naciones Unidas, no vamos armados, y brindamos información para los que tienen que tomar decisiones”, precisa.Hernández y Señorans, los dos argentinos enviados por la ONU a la misión que transcurre en la frontera entre Pakistán y la India (Gentileza/)Compara sus experiencias en las distintas misiones y rescata aprendizajes de cada situación. “La de Haití tenía características de misión humanitaria, el país estaba colapsado y Naciones Unidas apoyaba operaciones de peace bulding [construcción de paz]. No solo había contingentes desplegados en las calles para brindar seguridad y ayudar al Estado en sus funciones, sino que también a través de otras agencias de la ONU, se reforzaba el componente político y policial. En esta misión, en cambio, se reportan todas las violaciones que pueda haber por el territorio en disputa”, explica.Las fuerzas armadas repiten una frase muy común en las Naciones Unidas: las misiones de paz no son para los militares, pero son los únicos que pueden llevarlas a cabo. “El militar se prepara para ir a la guerra y acá hacemos lo contrario, pero el 80% de las tareas son compatibles con la actividad militar. La lectura de mapas, los esfuerzos físicos que hay que realizar, la tarea de observar rodeado de posiciones militares… En caso de que haya una violación al cese de fuego, hay que diferenciar los tipos de armamentos y los daños ocasionados. Las tareas que desarrollamos en una misión de Naciones Unidas se acercan muchísimo a las responsabilidades militares, pero para contribuir a la paz”, concluye.

Fuente: La Nación

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22.12 Histórica actuación de Agustín Vernice que se clasificó a la final de canotajeEl palista argentino de 26 años culmina en la cuarta posición de la semifinal 2 y avanza a la final A en busca de una medalla en K1 1000 metros. La definición será desde las 00.20.21.45 Agustín Vernice va por un lugar en la final de canotajeEl palista argentino, que clasificó segundo en su serie, compite en la semifinal 2 de K1 1000 metros desde las 22.08. Los cuatro mejores clasifican a la final A -por medalla-, el resto a la final B.21.35 Se viene una jornada repleta de emocionesBuenas noches! Mi nombre es María Borri y esta noche los acompañaré en la cobertura en vivo de los Juegos Olímpicos. Será una jornada decisiva para el vóleibol masculino, que se medirá con Italia por los cuartos de final, y por la mañana, el básquetbol también irá en busca de las semifinales en un duelo a todo o nada contra Australia.

Fuente: La Nación

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El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, negó rotundamente la posibilidad de darle un indulto a la líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala, y contó algo que le dijo a Máximo Kirchner y a otros funcionarios nacionales. “Antes me pegan un tiro en la cabeza”, sentenció el mandatario provincial.“No hay ninguna posibilidad, bajo ningún punto de vista. Les dije al Presidente, a Sergio Massa, a Wado de Pedro, a Santiago Cafiero y a Máximo Kirchner que antes me pegan un tiro en la cabeza”, respondió el gobernador ante la consulta sobre un posible indulto, durante una entrevista por Radio 10.En medio de sus fuertes declaraciones, el radical diferenció al presidente Alberto Fernández y dijo que nunca sintió presiones de su parte. “El Presidente nunca ejerció ningún tipo de presión. Sí siempre me planteó su posición, él cree que es una presa política, es una fuerte disidencia que tengo con él”, dijo Morales.En otro momento de la entrevista, acusó a Sala de continuar organizando hechos de violencia desde su casa, donde cumple arresto domiciliario. “Como sucedió en Campo Verde, que en un audio encuentran que ella da las órdenes”, precisó Morales sobre el episodio en que resultaron heridos diez policías antes de un acto político del mandatario jujeño. Y agregó: “Corramos el velo de la farsa esta de que Milagro Sala es una víctima”.Además, aseguró que la Justicia está funcionando. “No voy a ir contra los hechos de violencia y corrupción en Jujuy. ¡Les robaron a los pobres! Que no metan presión con este tema”, pidió Morales.Sala está condenada en dos causas: por un escrache contra Morales y por la causa conocida como “Pibes Villeros”, por la que debe cumplir 13 años de prisión. Se encuentra detenida desde comienzos de 2016 y desde 2018 está bajo el régimen de arresto domiciliario en Jujuy. Recientemente, militantes kirchneristas realizan marchas y eventos en favor de su liberación.

Fuente: La Nación

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