La decisión de la empresa Bayer de dejar de vender en el país semillas de soja de la variedad conocida como Intacta reaviva las señales sobre la pérdida de competitividad del principal cultivo de la agricultura argentina.Aunque la compañía explicó que la decisión se motivó en una reorientación en sus estrategias de negocio, con el foco puesto en la agricultura digital, no deja de llamar la atención que sea la Argentina el único país de la región que haya sido exceptuado de Intacta. En Brasil, Paraguay y Uruguay, la soja resistente a insectos se seguirá comercializando.Subió 390% el aporte del campo por retenciones y en todo el año acercaría $830.182 millonesEs cierto, como señalan productores y técnicos, que la presión de los insectos es mayor en Brasil y Paraguay que en la Argentina, por lo que la expansión en el mercado de esa variedad tenía un límite respecto de las regiones agrícolas. Sin embargo, no es casual que sea la Argentina el país donde mayor controversia genera (y no se soluciona) el tema del reconocimiento al desarrollo intelectual en semillas y que sea, justamente, el lugar exceptuado para esta variedad.Hace más de dos décadas que no se puede elaborar una ley de semillas que reemplace la norma de 1973. Las reglas locales son inmunes a los cambios exponenciales que hubo desde entonces con el mejoramiento genético y, particularmente, con la biotecnología en primer plano. Hoy ya no solo es la transgénesis, sino los marcadores moleculares, la edición génica y la inteligencia artificial las herramientas disponibles para dar los saltos tecnológicos.Por supuesto que ha habido un sistema regulatorio que permitió el desarrollo de las variedades genéticamente modificadas, pero cuando se trata de fijar normas de largo plazo que aseguren el retorno de la inversión a los obtentores, el país ha fallado.Y no solo el problema lo ha tenido una empresa en particular con la soja sino que es la misma traba que le impide a los productores de legumbres o de algodón, por ejemplo, contar con materiales genéticos que les permitan mejorar su competitividad. Es la cuenta invisible de la producción, aquella que no se detecta cuando se habla de cosechas récord. Lo que se pierde por no hacer las cosas como corresponde.Más allá de la controversia que despertó en su momento la forma en que Monsanto buscó cobrar regalías, con posiciones a favor y en contra, lo cierto es que la falta de reconocimiento a la propiedad intelectual en semillas alcanza a toda la industria.“La salida de Bayer del negocio es una mala noticia para la industria, los semilleros, los agricultores y para el desarrollo productivo y tecnológico del país”, dijo Grupo DonMario (GDM), en un inusual comunicado para una compañía privada que contrastó con el silencio de las entidades técnicas de la producción y de la industria.Los conocedores del negocio interpretaron la decisión de Bayer como un respuesta a los costos que le demandaba el control del canon por Intacta. Sea una decisión empresarial que pueda tener una lógica en los números, lo cierto es que en la Argentina el reconocimiento al desarrollo intelectual en semillas, particularmente en autógamas, no se aplica. Y aquí no alcanza con echarle la culpa al populismo de los gobiernos que aplican políticas en contra de la producción agropecuaria. Durante la gestión de Cambiemos, si bien hubo intentos de que avanzara en el Congreso la aprobación de una nueva ley de semillas, no hubo fuerza política para que la norma se concretara.El retiro de Intacta, además, exhibe un nuevo retroceso en la competitividad de la soja en la Argentina. De la misma forma que el cultivo es el que mayor presión impositiva tiene con derechos de exportación de 33%, la falta de reglas previsibles hace que se cierre la puerta de una tecnología. Los números de producción lo están reflejando: en las últimas cinco campañas el área sembrada se redujo en un 19,5% y el rinde no puede superar las 3,3 toneladas por hectárea. Los 61,3 millones de toneladas de la campaña 14/15 parecen cada vez más lejanos. Se elogiará, en contraste, el crecimiento del maíz, pero cabe preguntarse si una parte de eso no es a costa del deterioro de la soja.A diferencia de lo que puede ocurrir en otras partes del mundo, la Argentina no tiene muchas más opciones para crecer en superficie destinada a la soja. Debe atender a la base del negocio.La presión impositiva, la falta de reconocimiento a la propiedad intelectual, los problemas de infraestructura y la estatización de la hidrovía son, entre otros, los factores que erosionan la competitividad del principal cultivo del país. Son señales de alerta.

Fuente: La Nación

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La política argentina genera hechos sueltos, algo así como situaciones que se producen y que empiezan a flotar en la actualidad sin demasiado rumbo aparente. Pero sucede, generalmente, que no son ni cuestiones aisladas ni tampoco carecen de un sentido de orientación.Daniel Santoro, en su último libro, La batalla final de Cristina, se encarga de hilvanar una serie de elementos que podrían parecer inconexos y que sucedieron en la vida política y judicial argentina. Los procesa, los ordena y ahí quedan para que orbiten en función de la tesis que el autor sostiene a lo largo de todo el libro. El corazón del trabajo es mostrar mediante fuentes documentales y testimoniales la decisión de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, de hacer cuanto tenga a su alcance para lograr la impunidad, la suya y la de los suyos. A eso se suma otro elemento: el abandono definitivo del presidente Alberto Fernández de aquellos viejos postulados con que criticaba severamente la corrupción de su socia política.Con estos elementos como ordenadores, Santoro recorre en La batalla final de Cristina el camino de múltiples hechos, declaraciones o presentaciones judiciales; reconstruye reuniones y exhibe decenas de escritos presentados en diferentes causas que justifican la sensación de que la pelea del oficialismo por lograr la mayoría en el Congreso esconde, entre otras intenciones, la de arremeter fuerte sobre un Poder Judicial que ha mostrado atisbos de independencia y que no le asegura un bienestar en los expedientes donde se investiga la corrupción.A poco de esbozar el andamiaje de su teoría, Santoro ingresa al capítulo donde cuenta y desmenuza el Operativo Puf, como se llamó la causa que tramitó en el juzgado federal de Dolores y que empezó con una denuncia espontánea de un empresario, o por lo menos así se lo denominó, Pedro Etchebest, contra el falso abogado Marcelo D’Alessio. Claro que esta parte, como él mismo lo aclara, tiene una particularidad: “Es la primera vez que escribo un libro [es el décimo] encontrándome imputado injusta y arbitrariamente en una causa judicial. Estuve viviendo bajo una ‘libertad condicional’. Advierto al lector que soy el periodista que ha sido imputado en la causa D’Alessio. Sin embargo, voy a escribir como un observador privilegiado de la maniobra”, dice Santoro al inicio del libro.Día por día, a partir de aquel 18 de febrero de 2019, un capítulo repasa los diálogos y los movimientos entre varios presos (Roberto Baratta y Juan Pablo Schiavi, por caso) con sus interlocutores externos, como Eduardo Valdés, exembajador del Vaticano y reciente vacunado VIP.Aquella causa, que se conoció ese verano, inundó la opinión pública de nombres hasta ese momento desconocidos, personajes, secuencias, fotos y acusaciones que hacían difícil poder diferenciarlos. Se tejió así una telaraña en la opinión pública en la que quedaban prisioneros de la confusión cada uno de los mencionados. Los hechos y las verdades quedaron tapadas por la polvareda que causó ese proceso al caer con fuerza en medio de la grieta. “El operativo Puf buscó, y sigue buscando –escribe Santoro– anular la causa de Los Cuadernos de las Coimas”. Justamente, para entender los resortes de aquella causa de Dolores, el autor hace una reconstrucción de varios de los personajes, además de enumerar detalles judiciales desconocidos.En otro libro, Érase una vez la Argentina, el periodista Luis Gasulla también avanzó sobre las formas que se esconden detrás de la causa en la que se procesó a Santoro. “Les salía más barato un sicario, pero no me mataron porque ya lo habían hecho con Nisman”, sostiene allí el fiscal Carlos Stornelli. Gasulla investiga cómo se orquestaron las operaciones mediáticas y las campañas contra periodistas como Santoro o Luis Majul. Tras analizar miles de fojas judiciales y entrevistar a las víctimas y victimarios, a los abogados, fiscales, jueces y arrepentidos, amantes despechados, “buches” y falsos espías, Gasulla se introduce en el mecanismo del Operativo Puf, también como herramienta para dirigir los cañones sobre la causa Cuadernos, la mafia de la Aduana, Ciccone, los negociados de Lázaro Báez, los bolsos de José López, entre otros expedientes en los que se investiga la corrupción.En La batalla final de Cristina, luego de repasar varios momentos íntimos, como cuando se enteró de novedades concretas sobre su estado procesal, Santoro regresa a la enumeración de hechos que fundamentan su hipótesis. No evita el lawfare como argumento discursivo del oficialismo, pero no se detiene en él sino que prefiere repasar otros sucesos que muestran la intención de avanzar sobre el Poder Judicial. Un ejemplo es el capítulo titulado “La caída de la dama de Alberto”, donde se habla de la renuncia de Marcela Losardo como ministra de Justicia.Otro de los libros que, entre muchos otros temas y reflexiones, avanzó en la misma hipótesis es Una historia argentina en tiempo real, de Jorge Fernández Díaz. “A Alberto Fernández –dice Fernández Díaz en su libro– se le encomendó el objetivo de arreglar la deuda externa, reactivar la economía, avanzar todo lo posible sobre el Poder Judicial y colocar los rieles para que el kirchnerismo real, el que nunca renunció a ir por todo, llegue en su nuevo tren de la victoria”.Para el final, y mucho más allá de la hipótesis de Santoro, La batalla final de Cristina tiene un valor adicional: enumera cosas que sucedieron, aporta documentos y remite a fuentes, algo tan básico para el periodismo como poco frecuente en este tiempo, donde bajo la apariencia de la opinión se destruyen los hechos.La batalla final de CristinaPor Daniel SantoroMargen Izquierdo408 páginas, $ 1970
Una historia argentina en tiempo realPor Jorge Fernández DíazPlaneta1048 páginas, $ 2690

Fuente: La Nación

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Desde septiembre de 2020 el feedlot opera con números en rojo o con utilidad cero. Los dos factores principales que condicionan los resultados, que son los precios del maíz y los del ternero, están por encima de las medias históricas y no guardan una relación armónica con el valor del gordo. En detalle, el maíz prácticamente duplicó su valor en dólares en los últimos 12 meses y el ternero aumentó 100% en pesos en el mismo periodo. Entonces, la cuenta del feedlotero es la siguiente, según datos de Juan Pablo Russi, titular de un encierre a corral de General Villegas: compra terneras de 180 kilos que cuestan aproximadamente $40.000. Luego les carga 120 kg en 120 días para llegar a 300 kg. Esta etapa requiere $16.000 más entre alimento, personal, etcétera. En total gastó $56.000. Efecto cepo: casi el 18% de los productores pasarán superficie ganadera a agriculturaEste importe debe confrontarse con el cobrado por la ternera gorda: $56.000 (300 kg por $190 por kg). “Con los actuales precios de la invernada, del maíz y del gordo, prácticamente se cambia la plata en el feedlot”, sintetiza Russi. La cuenta puede mejorar algo con mayor volumen que diluya los costos fijos, si se tiene ternero y maíz propios y si se está integrado comercialmente con un frigorífico. poco gordo El precio del maíz influye mucho en los resultados del encierre a corral si se considera que una dieta corriente contiene 68 por ciento de ese grano entero. Habitualmente se complementa con 25% en peso de silaje y 7% de soja o harina de soja, más un núcleo vitamínico-mineral.A su vez, el precio del ternero se mantiene firme porque el almanaque toma distancia de la época de zafra, por una aparente menor oferta de terneros que el año pasado y porque los invernadores consideran a la hacienda flaca como refugio del dinero cobrado por la venta del gordo. “La cuenta desfavorable se corregirá a largo plazo, pero mientras tanto está dejando muchos feedloteros en el camino”, observa Russi. Con una mirada de mediano plazo, Russi pronostica poca oferta de hacienda gorda proveniente de feedlots de octubre en adelante, porque el encierre en los corrales ha disminuido drásticamente. Se podría prolongar, así, el problema del precio de la carne en el consumo interno, “un dilema que el Gobierno no sabe cómo resolver y persiste en creer que se soluciona prohibiendo la exportación de vacas conserva y manufactura a China”, concluye el empresario.

Fuente: La Nación

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En mayo de 1968, el gobierno francés quedó a la deriva por siete semanas tras una bochinchera rebelión de estudiantes que conquistó amplio respaldo social con la propuesta “la imaginación al poder”. Cincuenta y tantos años después París sabe que la rebelión es un evento “festejable” y le toca al gobierno argentino entender que perpetuar “la improvisación en el poder” es una apuesta sin futuro. Quizás una palanca capaz de detonar el hartazgo social.Dado que los lobbies industriales anticiparon sin pelos en la lengua como ven el futuro de la inversión sectorial ante el escenario que se define en la nueva Ley sobre el Marco Regulatorio de Biocombustibles, la intención de esta columna se concentra en las costuras sueltas u olvidadas del referido análisis. Ellos deberían ser escuchados a pesar de que fueron los primeros en equivocarse al ignorar, por largo tiempo, las claras señales de proteccionismo que aparecieron hace más de una década en dos de los más grandes consumidores mundiales de biodiésel y etanol: Estados Unidos y la Unión Europea (UE).Kicillof evitó meterse en la pelea del campo y el Gobierno por el cepo a la carneSi bien durante ese tiempo nuestros compatriotas se obstinaron en ladrarle al árbol equivocado, ese no esel único ni el mayor de los riesgos que hoy conviene documentar.El problema es la negación o falta de adecuada interpretación política y profesional referida a los temas de fondo. Se suponía que los biocombustibles nacían para cubrir el déficit de abastecimiento que emergiera antes de la crisis financiera, energética, alimentaria y política disparada por los préstamos sub-prime (2008/2011). Al revolver esa olla, la dirigencia global fue descubriendo, o redescubriendo, que había petróleo y gas hasta la náusea. También que Estados Unidos dejó de ser el gran importador para devenir en un líder de la producción y en una eventual potencia exportadora de petróleo y gas a partir de una polémica pero fructífera tecnología: el fracking, esa cosa ruidosa, compleja, tóxica y muy cara que estamos aplicando en Vaca Muerta.De repente salió a la luz que Washington tenía en vigor desde hace más de cincuenta años un cepo a la exportación de energía (lo que indica que Guillermo Moreno no inventó nada y que la mayoría de nuestros expertos no tenían la más pálida idea de esta potente deformación), que es el mecanismo que llevó a la quiebra o a la cuasi-quiebra a una buena parte de la nueva industria energética fósil de ese país. Resulta que en el mercado interno de América del Norte el precio del gas natural solía andar en un poco más de 2 dólares por BTU, mientras en Europa y Japón se estaba pagando cinco y casi ocho veces más por el mismo producto. Y ¿por qué tal hecho es importante?. Les ruego que me acompañen.PonchazosEl asunto es que el mismo cepo que hace estragos en la industria estadounidense, es similar al previsto por la nueva ley de biocombustibles de nuestro país. Sus disposiciones impiden que los productores que abastecen a quienes mezclan el diésel y las naftas nacionales (YPF, Axion, Shell, Puma, etc) puedan exportar sus productos. En otras palabras, quieren inventar a los ponchazos la teoría del desenganche del mercado nacional e internacional, sin haber tomado un curso apropiado con el gordito de Corea del Norte, con el Coronel Vladimir Putin o con los amigos de Beijing, gente que de esto sabe un rato largo.Además, la ley sólo admite biocombustibles de origen nacional para hacer las mezclas destinadas a generar el biodiésel y las naftas nac&pop, en un texto que le asigna a la autoridad de aplicación el derecho a regular los niveles de mezcla, a fijar los precios de todo el operativo y hacer prácticamente cualquier cosa que se le cante con el tema. Los autores de la regla bajo análisis, usaron las mismas ideas que inspiraron al cepo que se introdujera a la exportación de carnes bovinas, cuyo precio internacional es muchísimo más rentable que el precio aplicado a los consumidores del país.Bajo ese enfoque, las disposiciones de la nueva ley de biocombustibles pueden convertirse en un “bocatto di cardinale” para quienes tengan interés de accionar en Ginebra (la OMC) o en los tribunales de nuestro país, si detectan una probable violación de las reglas relevantes de política comercial (la gente de la industria farmacéutica ya adquirió cierta experiencia en la materia).La prohibición de que participen en las mezclas de combustibles fósiles los biocombustibles importados, no parece consistente con la norma destinada a inhibir la prohibición o restricción de exportaciones e importaciones de bienes que se define en el GATT desde 1947. También es una violación de las reglas sobre Trato Nacional del mismo Acuerdo. ¿O la gente de la Secretaría de Comercio cree que Bruselas accedió a reponernos una cuota de acceso al mercado europeo de biocombustibles por su empatía con la admirable labor de Cáritas?.Todavía el Estado argentino debería explicar por qué desgrava las importaciones de energía y le vino aplicando la factura completa de AFIP a los productores nacionales de biocombustibles que compiten con esa fuente. Desde ese punto de vista, los industriales deberían haber pedido hace tiempo el trato de proveedor extranjero. Subió 390% el aporte del campo por retenciones y en todo el año acercaría $830.182 millonesParalelamente, la imposición de un precio oficial para los biocombustibles, en conjunto con la fijación de niveles obligatorios de mezcla (mandatory purchasing), tiene muchos de los elementos que definen al subsidio de precios (sostén de precios) del tipo de los prohibidos por los textos del GATT y del Acuerdo sobre Subsidios y Derechos Compensatorios de la OMC.A todo ello se agrega el hecho de que el Estado recibió la facultad legal e irrestricta de elegir los fundamentos de estas medidas (como arreglar problemas comerciales, de calidad, balanza de pagos, fomento de las inversiones regionales “y/o” cuestiones ambientales).Esto nos induce a creer que los legisladores y los inspiradores de la norma olvidaron dos detalles. Mientras los biocombustibles son elaborados con materias primas renovables, la abundante oferta de naturaleza fósil (el petróleo, el gas y el carbón, quizás deberíamos agregar la hidroelectricidad conforme viene la mano) es finita. Y que esta clase de legislación exige que los fundamentos ambientales tengan absoluta precedencia al definir el uso de las materias primas aplicables. Nada justifica la norma “del segual Mingo” en esta evaluación como no da lo mismo dosificar como medicamento una copa de vino o una damajuana.La consideración ambiental en esta clase de reglas es el eje fundamental del desarrollo sostenible, no el relleno o el comodín del debate. Ello no incluye la noción de descartar la vigencia de las disciplinas aplicables a la producción y el comercio agrícola.Me daría mucha envidia que todos hayan superado las precedentes incertidumbres y ser el único que ve problemas donde otros descubrieron el arca perdida.El autor es diplomático y periodista

Fuente: La Nación

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“Hace falta un Pacto Verde americano”, propone Fernando Vilella, director del programa de Bioeconomía de la FAUBA, en referencia al documento de los países del CAS. La propuesta se centra en revalorizar los sistemas de producción de los países de la región, basados en la eficiencia y el cuidado del ambiente. “La agricultura y la ganadería son las únicas actividades económicas que fijan carbono”, destaca Vilella en referencia a que el resto de las actividades como la industria y el transporte son emisoras netas de gases de efecto invernadero, pero no los capturan.Efecto cepo: casi el 18% de los productores pasarán superficie ganadera a agriculturaLa referencia del “Pacto Verde” alude al Pacto Verde lanzado por la Unión Europea que apunta a la neutralidad de carbono en toda su economía, pero también fija estándares para la importación de productos de otras regiones. Este último punto abre un debate si algunas de esas reglas no se transformarán en una barrera para arancelaria que impida exportar productos agroindustriales a la UE.Las críticas de los países europeos contra la producción de carne en los países del Mercosur apuntan hacia esa dirección. Esto se reflejó en las discusiones por el acuerdo Unión Europea-Mercosur en las que Francia, en defensa de sus productores ganaderos, arremetió contra la carne originaria de Brasil.“Hay sí una oportunidad de mejora en la certificación de la producción para desarrollar alimentos diferenciados”, apunta Vilella Para el especialista, desde un enfoque de bioeconomía, los países de la región pueden demostrar que la huella de carbono, tomando como base el balance entre emisiones y capturas, tienen oportunidades para exhibir sus sistemas de producción. Al respecto, destaca las experiencias que se están haciendo en trazabilidad y en explicar a los consumidores con herramientas como el blockchain cada paso de la forma de producir.Por otra parte, Vilella añade: “lo bueno del trabajo que llevó adelante el IICA y que recogen los países del CAS es que no solo se consideran a los países grandes en ganadería sino también a los de menor producción como Bolivia y Chile”.ImpactoEl documento de Gabriel Delgado y Diego Gauna destaca que el ganado bovino en las Américas representa el 44% de las existencias globales (64% si no se considerara a India). A su vez, las exportaciones de carne bovina de los países del Mercosur, más Chile y Bolivia, llegaron a US$14.000 millones en 2020. En términos globales, a su vez, representan el 38,6%. Además, señala que la carne bovina tiene un rol importante en el empleo directo e indirecto y en los “procesos de desarrollo territorial en los países del CAS”. Calcula que en Brasil emplea a tres millones de personas, en la Argentina, 420.000 y en Paraguay, 360.000. De allí que considera que son “centrales para la sostenibilidad económica, social y ambiental de los países del CAS”.

Fuente: La Nación

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Unas pocas palabras del presidente de Toyota, Daniel Herrero, bastaron para correr el telón y dejar al descubierto a la Argentina desvencijada. A la que muchos desde la política dicen ver, pero por la que poco o nada han hecho en las últimas décadas. Es la Argentina en la que el 50% de los chicos no terminan la escuela secundaria y muchos de los que lo logran carecen de las herramientas para insertarse en el mercado laboral. Herrero no hizo más que describir lo que otros empresarios registran desde hace años: la imposibilidad de encontrar potenciales trabajadores con secundario completo y habilidades básicas. Detrás de ese síntoma se esconde la tragedia de un país dual y fracturado, con startups y unicornios exitosos y con chicos en edad escolar que deambulan empujando carros con cartones para poder comer.La catástrofe educativa que hoy parece sorprender es la resultante de años de agonía, de destrucción de una matriz económica y social a la que se ha buscado mitigar con parches circunstanciales. La educación pública, pilar sobre el que se fundó la Argentina moderna, se fue desmoronando, salió de las prioridades más allá de los discursos y promesas y continuó su deslizamiento en un segundo plano. Naturalizamos esa decadencia. Cada tanto, cuando se conocen los resultados de las evaluaciones de conocimientos –atacadas desde el kirchnerismo y los gremios docentes alineados con el oficialismo– emergen las preocupaciones, se instala el debate público, pero al poco tiempo es tapado por otras “urgencias”.La sorpresa por lo de Toyota es que sorprenda, reflexiona Alejandro Katz.Los números de la educación argentina son dramáticos. De cada 100 alumnos que comienzan la educación secundaria solo 50 terminan. El abandono es por goteo. El 35% se cae entre el primer y el tercer año, y en los años siguientes lo hace el resto hasta alcanzar el 50% de deserción. Los chicos se van con el argumento de que tienen que buscar un trabajo, algo que ayude a llevar plata a la casa. Pero están condenados a empleos de mala calidad o temporarios. Son las madres las que luchan para que sus hijos no abandonen y vuelvan, porque saben que si se caen del sistema no regresarán más a la escuela. Pero es una batalla desigual en la que muchas están siendo derrotadas.Con los años y las crisis económicas se fue descomponiendo la promesa de futuro que representaba la escuela. En el horizonte de muchos adolescentes, en particular de las zonas pauperizadas de los cordones suburbanos de las grandes ciudades, como el Gran Buenos Aires, la educación dejó de ser el camino hacia un futuro mejor y empleo seguro. Así, el compromiso de la familia con la educación fue cayendo, al mismo tiempo que retrocedía el compromiso del Estado.El presidente de Toyota planteó que no podía encontrar 200 jóvenes con título secundario para cubrir vacantes. Podría haber dicho 100 o más. Las empresas que ofrecen primeros empleos han ido ocupando a la gran mayoría de los chicos que completaron el ciclo de formación básica en la zona donde están las plantas industriales. Y los que se ofrecen ante una nueva búsqueda son los del universo del 50% que desertaron.Según el Indec, entre el 10,2% de desocupados en los aglomerados urbanos, el 32,9% terminó el secundario y el 23,1% lo tiene incompleto. En el universo de los empleados, solo el 26,5% completó el secundario.La otra cuestión que quedó al descubierto es que el problema no es solo que no se concluye la etapa de formación básica, sino cómo salen a la calle esos chicos cuando se les entrega el diploma. Los contenidos aprendidos no alcanzan para las necesidades laborales que exigen hoy las empresas. A la hora de examinarlos, no pasan las pruebas de comprensión de textos, lógica y operaciones básicas.En el sector industrial hoy los trabajos manuales los hacen las máquinas y los robots, y los operarios agregan valor al producto. Es ahí donde se cierra el embudo, porque los jóvenes llegan sin las capacidades y herramientas para afrontar ese desafío.Un dato revelador de lo que pasa en las grandes naves industriales del Gran Buenos Aires lo aportan los jefes de operaciones: muchos de los jóvenes que empiezan a trabajar, además de no tener las habilidades mínimas, no tienen fuerza en las manos, carecen de motricidad fina y no tienen tonicidad muscular. Otro mal de época por el sedentarismo y la ausencia de ejercicio físico que los médicos fisiatras convalidan como un problema futuro para la salud pública.El escenario es grave y tendrá peores consecuencias si no se interviene rápido. La campaña electoral es una gran oportunidad para discutir cómo se sale de este pozo. Pero ¿hay conciencia y voluntad? Tal vez sea la hora de pegar un golpe en la mesa y gritar: “¡Es la educación, estúpido!”.

Fuente: La Nación

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El audio digital está en la cima, es su momento. Con vidas hiperconectadas, múltiples pantallas, videollamadas y sucesión ininterrumpida de imágenes y videos, parece urgente la necesidad de experimentar otros estímulos.Los comportamientos de las personas así lo demuestran: un informe de la consultora Cisneros Interactive Audio Advertising indica que en promedio, el 83% de los consumidores latinoamericanos han mantenido o aumentado su consumo de audio digital durante las cuarentenas de 2020 y más del 70% opina que la música es el contenido más valorado durante ese tiempo de confinamiento, seguido de cerca por la radio online y los podcasts.El futuro de la música: cómo serán los shows en vivo en vivo después de la pandemia¿Por qué el boom? Muy en línea con la tendencia denominada “calmtainment” (mix entre calma y entretenimiento) existe la necesidad de consumir otro tipo de contenidos que puedan servir para aquietar un poco mentes estresadas por las incertidumbres y los bruscos cambios que trajo la pandemia. Allí es donde el audio encuentra su nicho, a la manera de antídoto o detox.“El sonido y el audio tienen más que ofrecer que entretenimiento, y los consumidores están recurriendo a él en busca de cuidado personal y bienestar físico”, indica un reporte de Wunderman Thompson Intelligence.En el mismo sentido, de acuerdo con el estudio “Culture Next” de Spotify, el 78% de los millennials y el 71% de la generación Z están de acuerdo en utilizar el contenido de audio para reducir sus niveles de estrés.El informe indica que el 61% de los millennials y el 51% de la generación Z sostienen que el audio es un tipo de contenido más “saludable” que el contenido visual, como fotos o videos, por eso lo están incorporando el audio en sus rutinas de cuidado personal.Allí, las marcas tienen la oportunidad de convertirse en parte de sus prácticas diarias por ejemplo, patrocinando listas de reproducción personalizadas, que se dispararon durante 2020. “Los oyentes son más receptivos cuando los mensajes coinciden con su estado de ánimo. La personalización musical crea asociaciones positivas ya que cuanto más escuchamos algo, más nos gusta”, señala Raúl Rivera, director de ventas de Spotify para Sudamérica.De hecho, los números de la plataforma dan cuenta del furor por el audio: en lo que va de 2021, los usuarios activos mensuales crecieron un 22% hasta los 365 millones, los ingresos saltaron un 23% hasta los 2331 millones de euros y los ingresos publicitarios se incrementaron un 110% hasta los 275 millones de euros.Ventas de spotify cumplen estimaciones por aumento de usuarios y mejoría en publicidadEl principal mensaje para las marcas y los negocios, es que un gran porcentaje de sus consumidores ya no escuchan la radio tradicional. Si escuchan música y noticias, pero lo hacen a través de medios digitales. Este fenómeno ya se ha visto en el campo audiovisual, donde los consumidores comenzaron a ver videos en YouTube y películas en Netflix mucho antes que los anunciantes migraran inversión a plataformas digitales publicitarias. “Algo similar ocurre con el audio digital que sigue siendo una participación minúscula comparado al presupuesto anual que disponen las marcas para campañas en radio. Esto quiere decir que aún queda mucho terreno por explotar de parte de los anunciantes que buscan incrementar el alcance de sus estrategias de publicidad”, apunta Pedro Utreras, regional managing director de Audio.ad, la unidad de negocios de Cisneros Interactive.Un nicho en expansiónLas aplicaciones de audio son grandes protagonistas en la floreciente industria del bienestar. La música, la terapia de sonido y los videos ASMR (respuesta sensorial meridiana autónoma, por sus siglas en inglés) son un boom. Este último es un fenómeno biológico de relajación relacionado con la percepción de ciertos sonidos e imágenes en video, que – vale aclarar – están entre los más visualizados en plataformas como YouTube y que incluso ya son utilizados por artistas en canciones y performance en vivo.Lo mismo ocurre con apps de meditación que ofrecen audioguías y sonidos para bajar el estrés como Headspace o Calm, esta última, descargada globalmente unas 4 millones de veces durante 2020. En ambos casos, las plataformas han recibido millones de dólares de inversión de los grandes fondos de inversión global para continuar su espectacular crecimiento.Las salas de chat públicas basadas en audio también explotaron, quizás como respuesta a la necesidad de estar cerca, pero sin seguir multiplicando la cantidad de videollamadas y en entornos más amigables con la voz como protagonista. Primero fue la explosión de ClubHouse – que alcanzó un pico de más de 10 millones de descargas en febrero – y que en abril recibió una ronda de financiación Serie C de los fondos más importantes del mundo (Tiger Global y Andreessen Horowitz entre ellos) que valuó la compañía en US$4000 millones, el triple de enero de este año. Luego se fueron sumando productos similares como Twitter Spaces, Live Audio Rooms de Facebook, entre otros, que también buscan capitalizar la tendencia.También surgen otras empresas alrededor del audio por ejemplo Spatial, una startup que permite crear y recrear experiencias de audio que transforman los lugares de trabajo, hogares o espacios de entretenimiento, ocio y venta. La compañía es famosa por sus “audio rooms”, espacios donde las personas solo escuchan sonidos y se relajan, por ejemplo, en hospitales o centros de salud.Furor podcastLa popularidad de los podcast está por las nubes. Según los datos del “Estudio sobre el Consumo de Audio Digital en 2021” de Cisneros Interactive, 3 de cada 10 argentinos escuchan podcasts de una a tres veces por semana, mientras que 34% de toda la muestra entrevistada aseguró que dedica de 1 a 3 horas diarias a consumir diferentes tipos de contenidos en audio digital (música, podcasts o radio online). Esto a diferencia de los datos obtenidos en el mismo estudio de 2018, donde el consumo de podcasts, era inferior al 15%.En Spotify informan que el consumo de podcast en la plataforma aumentó un 95% en el último año (Shutterstock/)En coincidencia, el informe de Spotify indica que el consumo de podcast en la plataforma aumentó un 95% interanual en conjunto y más del 30% interanual por usuario, mientras que las tasas de retención semana tras semana y mes tras mes alcanzaron máximos históricos.“Hemos visto cómo los podcasts se están convirtiendo rápidamente en la principal fuente de noticias para la Generación Z. La naturaleza íntima de los podcasts los convierte en un medio ideal para los anunciantes que buscan ganarse a un público nuevo y más joven”, señalan desde la compañía.En este sentido, Natalia Carcavallo, fundadora de la plataforma de podcast WeToker señala que entre estas generaciones crecen también los contenidos relacionados con el bienestar. “Todo lo que es coaching, meditación, procesos de transformación y autoconocimiento, lenguajes simbólicos como la astrología están en crecimiento. Ellos entienden la vida de otra manera, buscan estos contenidos que acompañen sus búsquedas y que los nutran desde allí. El podcast es el canal perfecto para esos casos”, cierra.

Fuente: La Nación

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Alberto Barbieri no tiene vértigo, pero sí “mucho orgullo” de ser el rector de la Universidad de Buenos Aires cuando la UBA celebra su bicentenario, que se festejará de forma acotada y con protocolo sanitario el jueves próximo en la Facultad de Derecho. En el silencio de la amplia sala del Consejo Superior del Rectorado, parado junto al busto de Domingo F. Sarmiento, admite que “nunca” pensó que iba a ocupar ese puesto y que, cuando lo eligieron en 2018 para su segundo mandato seguido, advirtió que le tocaba ser el anfitrión del cumpleaños número 200 años de esa entidad que formó a buena parte de la dirigencia política, empresaria, cultural y científica de la Argentina, muchos de cuyos representantes incluso han trascendido las fronteras.No habla nunca en singular. Y, aunque no lo dice en forma explícita, sugiere que falta poco para que una mujer pueda llegar a ese cargo, manejado siempre por los varones de la UBA. En los próximos comicios internos de los claustros (alumnos, profesores y graduados comparten el gobierno universitario), la norma será igualdad de género para las candidaturas. Y, aunque “la cartulina”, como simpáticamente llama al diploma, se obtiene en el lenguaje “oficial” del país, defiende la “libertad de cátedra” para que cada profesor haga “lo que considere necesario”. La sonrisa se le diluye cuando, para pensar el futuro de la UBA y del país, admite que la pandemia desnudó sin atenuantes las falencias del sistema educativo argentino, especialmente en el nivel secundario.Durante una entrevista con LA NACION, Barbieri pone el énfasis en las “falencias gravísimas” de los estudiantes del secundario: “No entienden lógica matemática y no tienen comprensión lectora”, aspectos claves para la inserción profesional. “No podemos hacer nada sin educación”, enfatiza.–Si tuviera que resumir cómo llega la UBA a estos 200 años, ¿qué señalaría como fortalezas y debilidades?–La UBA acompañó la historia de nuestro país, con sus más y con sus menos. Es una de las instituciones más reconocidas de la Argentina en el exterior, si no la más, por la excelencia de sus graduados y su nivel científico y de investigación. Ser una universidad masiva, pública, plural y tener el reconocimiento que tenemos son activos muy fuertes.–Este aniversario se cumple en el contexto inédito de la pandemia. ¿Está conforme con el rol de la UBA en los debates sobre los desafíos del país?–La pandemia es una situación disruptiva que nos genera un escenario de incertidumbre muy alto. Desde el punto de vista de la universidad, tenemos diferentes maneras de participación, no solo en lo institucional, sino también a través de la acción de sus institutos de investigación, de sus hospitales, de sus graduados, de sus estudiantes.–¿Por ejemplo?–Los servicios que brindaron nuestros hospitales. Somos uno de los centros de atención de la pandemia más importante que tiene la ciudad de Buenos Aires y de derivación del país. Ejemplo: el Hospital de Clínicas triplicó sus camas de terapia intensiva. Los análisis se hicieron en los institutos de investigación dependientes del Clínicas y de la Facultad de Medicina, junto con el Malbrán, porque la mayoría de quienes trabajan en el Malbrán son egresados o docentes de nuestra universidad. Mucho de lo que se hace de investigación de detección del virus, de las cepas, se hace en los institutos de nuestra universidad. Muchos de los equipos que probaron vacunas se conformaron con graduados nuestros. Lo mismo en las investigaciones y hasta en el barbijo, que todos atribuyen al Conicet, pero que sale de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.–¿No cree que hubo demora en volver a la presencialidad?–Desde el segundo semestre del año pasado gradualmente volvimos a la presencialidad. Odontología dictó toda su carrera con protocolo; Agronomía, los prácticos; Ciencias Exactas, los laboratorios; Medicina, las prácticas del último año, en la medida en que los hospitales pueden recibir a los alumnos según la ola de Covid. Desde fin del año pasado, deben estar en clases prácticas con protocolo cerca de 18.000 alumnos. La autoridad sanitaria nos dice qué podemos hacer. No hay ningún odontólogo, médico, farmacéutico o bioquímico que se haya recibido sin hacer sus prácticas.Bernardo Houssay, el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, de 1947 (UBA/)–Muchos especialistas han calificado el cierre de escuelas como una “tragedia educativa”, pero institucionalmente la UBA no parecería haber participado de ese debate.–En los debates, la UBA no saca un documento institucional. Participan los especialistas de las áreas respectivas, porque es justo decir que acá tenemos todas las disciplinas y es muy difícil sacar un documento institucional sobre un tema específico. El Colegio Nacional de Buenos Aires es un ejemplo para seguir y es un lugar de resonancia. Sufrimos los mismos problemas que todos. En función de lo sanitario, vemos qué podemos hacer desde el punto de vista académico. Tenemos la mitad de nuestros alumnos en el conurbano y la mitad en la Ciudad de Buenos Aires, y lo mismo sucede con nuestras sedes. Tenemos autonomía académica, pero debemos acatar las normas sanitarias.–¿Cuál cree es que el principal problema educativo argentino?–El secundario. Los chicos vienen con dos falencias gravísimas, hablo en términos generales: no entienden de lógica matemática y no tienen comprensión lectora. El Ciclo Básico Común vino a paliar en parte esa situación. Pero nos debemos un gran debate y un gran acuerdo para mejorar la educación en la Argentina.–¿Se le da al debate educativo la prioridad necesaria?–Creo que hay una preocupación que solo queda en el discurso. Ahora que tenemos elecciones quisiera ver en los debates de los candidatos quiénes van a hablar de educación, para ponernos de acuerdo. Tenemos que ver cómo hacer una reforma muy importante. Tenemos que exigirles a los docentes, pero asegurarles que no tengan que trabajar en seis colegios a la vez.-Usted menciona la exigencia, pero sobre ese punto parece haber un desacuerdo en el debate educativo. La educación ha dejado, en buena medida, de implicar exigencia …En la UBA, la calidad no se negocia. Por eso tenemos el reconocimiento internacional que tenemos. Me parece que, más que la exigencia, se debate la forma de evaluar. Insisto: creo que tenemos que acordar 10 principios básicos para mejorar la educación. Y fijarlo como un tema de Estado.–En el último tiempo también se ha puesto en tela de juicio el mérito. ¿Cómo se ve ese debate desde la UBA?Le contesto desde mi óptica personal: mi padre era un obrero del ferrocarril y mi madre, ama de casa. Yo trabajé y estudié toda mi vida; creo en el esfuerzo. Pero creo que ese debate se desvirtuó, porque también hay que medir de dónde parte cada uno. No se puede evaluar el esfuerzo sin tener en cuenta el punto de partida.–El gran factor igualador en la Argentina fue precisamente la educación.–Exactamente. En esta sociedad cada vez más desigualitaria tenemos que crear sistemas para lograr que el que viene de situaciones diferenciales pueda estar al mismo nivel. La educación es el gran factor para resolver eso.–En un país con 50% de pobreza, ¿se debería la gratuidad universitaria?–La gratuidad es un gran factor nivelador. Una cosa es lo mal que tenemos el sistema impositivo y otra, la gratuidad de la enseñanza. En una sociedad con el nivel de desigualdad y de pobreza que tenemos, la gratuidad, que es el no arancelamiento, sigue siendo una política de Estado de nivelación. Pero no alcanza con que la universidad sea gratuita. Cualquier asistencia estatal debería premiar y estimular el estudio.–¿Usted comparte la idea de que se ha perdido la cultura del esfuerzo?–Tenemos que incentivar la cultura del trabajo, del esfuerzo y de la educación. Incentivarla con políticas activas es fundamental y es lo que demandan todos los sectores vulnerables. Tenemos problemas en cómo enseñamos, qué enseñamos, a quién lo hacemos y en cómo se accede a la enseñanza. Cada vez se van agregando nuevos elementos de complejidad y no solucionamos los anteriores. Frente a esas demandas, nosotros creamos la escuela técnica de Lugano, porque a la UBA le faltaba un colegio técnico. Lo hicimos en una de las zonas más vulnerables de la ciudad de Buenos Aires, sobre todo cerca de la villa 1-11-14, y sin examen de ingreso. Todos los de la zona van por sorteo. Se ve la necesidad de las personas más vulnerables de una mejor educación para sus hijos. Esa escuela compitió en el premio de Física del Instituto Weizmann, de Israel, y ganó contra las principales escuelas técnicas del mundo.¿Pero el ingreso por sorteo no contradice el criterio de incentivar el esfuerzo?No, es una política de igualdad de oportunidades.–La UBA está bien ubicada en mediciones internacionales. ¿Están conformes o creen que aun hay un desafío de calidad?–Siempre queremos más. Los rankings son relativos, incluso están hechos para realidades diferentes a las nuestras. Toman en cuenta parámetros de universidades europeas o norteamericanas, que no tienen el esquema de nuestros estudios. Con todo, nos va muy bien en esos rankings, sobre todo en la encuesta a empleadores. En esa encuesta a más de 150.000 empleadores que hace el World University Rankings, la UBA está en el puesto 44 sobre 26.000 universidades. Significa que nuestro título tiene esa valoración a nivel mundial, que estamos haciendo algo bien. Apostamos muy fuerte a la internacionalización, que es uno de los valores más considerados a nivel mundial. La UBA tiene intercambio con más de 600 universidades de mejor nivel en el mundo y casi el 80% de los estudiantes del último año de todas las carreras hicieron algún intercambio. Eso les da un diferencial muy importante.–¿Qué se plantea como legado para los próximos años?–El lema lo resume: 200 años formando futuro. Seguimos apostando a una universidad mucho más internacional. El otro tema fuerte es generar cada vez mayor investigación relacionada con el mundo de la producción y la empresa.–¿Cómo responde la UBA a la mayor demanda de ingenieros e informáticos?–Junto con ciencias médicas y humanidades, las carreras que más crecieron en términos porcentuales son las ingenierías y las exactas. Cuando, en mi primer rectorado, puse en vigencia ingeniería en petróleo, me senté con las autoridades de YPF porque iban a desarrollar Vaca Muerta. Nos conectamos con los principales centros de estudios norteamericanos y vimos qué era lo que se estudiaba sobre ingeniería en petróleo. Ya estamos sacando la primera camada de ingenieros en petróleo. En Agronomía hicimos una carrera que tiene que ver con medio ambiente, asociado con la producción agropecuaria. Creamos la licenciatura en datos; explotó todo lo que tenga que ver con Big data, con el manejo de la información y demás.–Usted ha mencionado la pluralidad como un valor fundamental, pero cuando la Facultad de Derecho canceló la presentación del ex juez brasileño Sergio Moro, uno de los debates fue cuánta pluralidad hay en la UBA.–En ese caso hubo un docente de un instituto que invitó a esta persona a dar una charla. Hubo quejas dentro del mismo instituto y decidieron no hacerlo porque no habían consultado a los que tenían que consultar. Hay libertad de cátedra total. En ningún momento se intervino desde la facultad, ni desde el rectorado ni desde el consejo superior. Acá un principio fundamental es la libertad de cátedra.–También generó polémica la invitación a Boudou…–A Boudou lo fueron a ver 35 personas, en una universidad que tiene 350.000 alumnos.Había más periodistas que estudiantes. Acá, cada cátedra tiene libertad para invitar. Una vez llevaron a Vicky Xipolitakis a la Facultad de Ciencias Sociales porque un profesor quería que los alumnos escucharan su testimonio sobre la creación de hechos noticiosos. Permanentemente viene gente a charlar. Ahora, entiendo que un hecho pueda repercutir más que otro.-¿Cómo ve desde la universidad el fenómeno de la emigración de los jóvenes?–Cada uno es libre de elegir donde quiere desarrollar su vida, pero a partir del contacto que tenemos con ellos no parecen tantos como lo que figura mediáticamente.–En las universidades ha avanzado mucho el lenguaje inclusivo. ¿Cuál es su posición?– Si un profesor acepta en su cátedra el lenguaje inclusivo está en la libertad de hacerlo. Pero el lenguaje formal, con el que uno se recibe, es el lenguaje oficial del país.–Doscientos años de rectores varones… ¿Está más cerca la elección de una mujer al frente de la UBA?–Está mucho más cercana en el tiempo. En las elecciones de claustro ya todas las listas son de paridad, de manera que tendremos una asamblea universitaria con 50% de hombres y 50% de mujeres.En el bicentenario de la UBA, el rector destaca que «en la Argentina nos debemos un gran debate para mejorar la educación» (PATRICIO PIDAL/AFV/)UN HOMBRE DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICAPERFIL: Alberto Barbieri? Nacido en 1955, Alfredo Barbieri es contador público y doctor en Administración. Master en dirección y administración de empresas por la Escuela Europea de Negocios de Madrid. Graduado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, se ha desempeñado durante dos mandatos seguidos como decano de esa institución (2006-2010 y 2010-2014).? En 2014, asumió el primer mandato como rector de la UBA, en reemplazo de Rubén Hallú. Fue reelegido en 2018.? Fue presidente de Ubatec (2006-2009), empresa de Transferencia de Tecnología de la UBA, el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Unión Industrial y la Confederación General Económica de la Argentina.? Académico de número de la European Academy of Management and Business Economics, es autor de los libros La gestión como clave en la integración iberoamericana y Gestión de la salud en la longevidad.

Fuente: La Nación

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Quienes hasta hace dos o tres años no se imaginaban operando con bonos o acciones, quienes no salían del plazo fijo y de comprar dólares para atesorar bajo el colchón, poco a poco fueron sumando conocimiento y habilidades. Cada vez más argentinos se animan a invertir sea para simplemente no perder frente a una inflación que escala al 50% anual o con el firme propósito de hacer crecer de modo real su capital.Para uno u otro objetivo, lo que no debería faltar en una estrategia de inversión bien pensada es el tema impositivo. Tener en cuenta la carga tributaria de cada instrumento es clave para poder medir los resultados reales.Finanzas personales: alternativas fáciles para escaparle a la caja de ahorro¿Qué hay que tener en cuenta? En esta guía, tres especialistas hacen una radiografía de los principales instrumentos de inversión. ¿Con qué impuestos están alcanzados y de cuáles están exentos y qué diferencia marca la ley entre los que cotizan en la Argentina de los que no lo hacen?La primera duda que surge a menudo entre los pequeños inversores tiene que ver con el “piso” a partir del cual está obligado a inscribirse en los distintos impuestos. Pablo Coccorullo, gerente senior Family Office de KPMG Argentina, apela a una regla general para explicar un tema que tiene muchas aristas diferentes y particulares para cada individuo. “Podríamos decir que se paga ganancias relacionada con renta financiera (Dividendos, intereses, resultado de compra/venta) cuando se obtengan ingresos por encima del mínimo no imponible que para el periodo 2020 es de $123.861, salvo por ingresos de Impuesto cedular que no poseen un mínimo establecido. En el caso de Bienes Personales corresponde inscribirse cuando superen la valuación de $2 millones, valuando las tenencias en dólares a tipo de cambio oficial”. Esto sirve para un primer pantallazo. La situación de cada uno dependerá “de si el contribuyente posee otros ingresos, otros bienes y de las deducciones propias de cada individuo”, aclara el especialista en impuestos de KMPG.Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, enumera los activos que están exentos del Impuesto a los Bienes Personales: Letras del Tesoro indexadas, Letras del Banco Central, plazos fijos bancarios, cauciones bursátiles, bonos soberanos y subsoberanos (provincias) argentinos. Todos deben declararse pero no se computan para el cálculo del impuesto.Javier Lazcano, socio de Impuestos de Grant Thornton Argentina, por su parte advierte que para el ejercicio actual (a liquidarse en 2022) hubo modificaciones a la ley 27.638 a mediados de julio que vale la pena tener presentes. “Se incorporaron ciertos cambios respecto del impuesto sobre los bienes personales que podrían representar hasta un 1,25% de ahorro en aquellas personas sujetas al impuesto”.Otro cambio que incorporó la modificación a la ley tiene que ver con los instrumentos de inversión ajustados por UVA. En ese sentido, dice Lazcano, “la ley dejó exento en el impuesto a las ganancias los intereses por plazos fijos ajustables por UVA que actualmente se encuentran gravados”.Qué paga y qué noA modo de guía veamos el tratamiento de las principales inversiones. Los especialistas consultados hacen un punteo claro para que cualquier inversor pueda empezar a evaluar su situación:• FCI: Si se trata FCI abiertos los rendimientos o resultados por compra venta se encuentran exentos del impuesto a las ganancias en la medida que cumplan determinados requisitos establecidos por AFIP. En caso de tratarse de FCI Cerrados sus resultados están gravados por el Impuesto Cedular.• Cedear : “La tenencia se encuentra gravada en Bienes Personales como bienes del exterior. En lo que respecta al Impuesto a las Ganancias el resultado por la compra venta va a estar exento en la medida que coticen en mercados autorizados por la CNV y los dividendos van a estar gravados como fuente extranjera a la tasa de escala progresiva”, explica Lazcano.• Acciones argentinas: “Está gravado bajo el régimen de Responsable Sustituto, el encargado de ingresar el impuesto es la sociedad emisora quien luego deberá encargarse de trasladarle el costo a sus accionistas. Los dividendos están gravados en el Impuesto a las Ganancias a la tasa del 7%”, explica el especialista de GT.• Obligaciones Negociables (ON): “La tenencia está gravada por bienes personales, los rendimientos y resultados por enajenación (venta) se encuentra exentos en el Impuesto a las Ganancias siempre que se trate de ON con oferta pública”, aclara el ejecutivo de FDI.• Títulos públicos argentinos: en pesos y en dólares con o sin cláusula de ajuste están exentos en Bienes Personales y sus resultados y rendimientos están exentos tanto en Impuesto a las Ganancias como en el Impuesto Cedular.• ADR: “cuando se invierte en empresas argentinas pero en el exterior vía ADRs, la ganancia resultado de la venta está gravada en Ganancias con una tasa de 15% y los dividendos que pudiera pagar con tasa de 7% del Impuesto Cedular”, dice Sardans.• Plazo fijo y plazo fijo UVA: La tenencia está exenta en Bienes Personales. Ganancias: exentos desde 2021. Para el periodo 2020 están gravados los plazos fijos en dólares y que tienen cláusula de ajuste a la tasa progresiva. Los plazos fijos en pesos tradicionales, exentos.PlanificarLos activos en el exterior tienen distintas cargas impositivas. “Todas las inversiones en el exterior, como por ejemplo la denominada ETF (exchange-traded fund) están gravadas en el impuesto sobre los Bienes Personales, por su tenencia valuada a la cotización de la fecha de cierre que para las personas humanas es 31 de diciembre”, explica Lazcano, Socio de Impuestos de Grant Thornton Argentina.“Asimismo -avanza el especialista- la renta financiera obtenida por la enajenación / venta de las mismas se encuentra gravada en el impuesto a las Ganancias como renta de segunda categoría, siendo que corresponden a rentas de fuente extranjera se gravan al 15%, mientras que sus rendimientos, intereses o dividendos estarán alcanzados a la tasa de la escala progresiva del impuesto que puede llegar hasta el 35%”.Por la inflación, el Gobierno volverá a actualizar el piso de Ganancias en septiembreEn cuanto al Impuesto Cedular, tantas veces modificado, Coccorullo explica su alcance actual: “Sigue vigente pero muy restringido y se ingresa en el mismo momento que vence la declaración jurada de ganancias y bienes personales. Solo se mantiene en: dividendos, venta de acciones, fondos y otros títulos valores que no coticen en mercados autorizados por CNV, venta de Criptomonedas, venta de Inmuebles situados en Argentina”Mariano Sardáns, de FDI, pone énfasis en la idea de valerse de una buena estrategia impositiva para optimizar los resultados: “En el caso de los argentinos, se logra reducir la carga tributaria, subiendo o colgando los activos tanto financieros, inmobiliarios como participaciones societarias en vehículos legales tanto locales como del exterior. Hablo de sociedades, fideicomisos y trusts. El uso de estas estructuras va a generar el ahorro fiscal vía la baja de alícuotas, exenciones y/o diferimientos de impuestos”.Finalmente, Pablo Coccorullo, de KPMG, destaca algunos puntos a tener en cuenta a la hora de hacer las declaraciones juradas. La primera es que la diferencia de cambio por la venta de dólares no tributa ganancias. También hay que tener en cuenta que el resultado por diferencia de cotización derivado del contado con liquidación, siempre que se haga con títulos públicos locales, está exento. Y por último, los bonos soberanos brasileños tienen una exención sobre el impuesto a las ganancias relacionado con su renta y los bonos bolivianos poseen exención total de ganancias y bienes personales.

Fuente: La Nación

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Será solo una muestra del papel formador que la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha tenido a lo largo de 200 años en la historia argentina: 200 personalidades de la academia, la ciencia, el desarrollo profesional, empresario y cultural serán distinguidos el jueves próximo en el acto central que se realizará, en la Facultad de Derecho, para celebrar el bicentenario de la institución.Entre los distinguidos, hay varias figuras del gabinete nacional: el presidente Alberto Fernández, el canciller Felipe Solá y el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina, Roberto Salvarezza, así como el mandatario bonaerense Axel Kicillof, y el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.También serán destacados tres miembros de la Corte Suprema de Justicia, su titular Carlos Rosenkratz, Elena Highton de Nolasco y Ricardo Lorenzetti, y el ex integrante de ese cuerpo Eugenio Zaffaroni.El coronavirus formará parte del acto, no solo por el estricto protocolo para evitar contagios, sino porque serán distinguidos Fernando Polack, que lideró el ensayo clínico de la vacuna Pfizer, la infectóloga Ángela Gentile y los empresarios farmacéuticos Marcelo Figueiras y Hugo Sigman.Entre los políticos, serán distinguidos el ex presidente Eduardo Duhalde, el senador nacional Adolfo Rodríguez Saá, Roberto Lavagna y Facundo Manes. Y del ámbito periodístico serán reconocidos el ex subdirector de LA NACIÓN José Claudio Escribano, Jorge Rendo (Clarín) y Mario Wainfeld (Página/12).El premio Nobel de la Paz (1980), Adolfo Pérez Esquivel; Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo línea Fundadora), el escritor y ensayista Noé Jitrik y la yudoca olímpica Paula Pareto integran también esa amplia nómina con empresarios y personalidades de distintos ámbitos.“Quisimos reconocer la trayectoria profesional de graduados y docentes de la universidad. Están elegidos entre los consejos directivos, el consejo superior, los decanos y el rector. Están representadas todas las disciplinas y la pluralidad”, explicó el rector de la UBA, Alberto Barbieri.La nómina completaTomás Abraham, Mario Ackerman, Beatriz Aguirre Urreta, Diana Aisenson, Norberto Alayón, Héctor Alegría, Aníbal Alonso, Modesto Alonso, Héctor Álvarez Cantoni, Jaime Anaya, Fernando Andrade, Nélida Archenti, Leonor Arfuch, Cristina Arranz, Carlos Arzone, Juan Carlos Bagó, Alberto Edgardo Barbieri, Luis Barcos, Dora Barrancos, Gerardo Bartolomé, Bettina Basrani, Armando Basso, Mabel Basualdo, Diego Bekerman, Jorge Biglieri, Patricia Bonatti, Noemí Bordoni, Luis Braverman, Oscar Bruni, Alberto Jesús Bueres, Alejandro Bulgheroni, Roberto Cabeza, Luis Caffarelli, Pedro Cahn, Ernesto Calvo, Alicia Camilloni, Ana María Campo, Carlos María Cárcova, Juan Carr, Alberto Ángel Carugati, María Teresa Casparri, Raquel Castronovo, Sebastian Ceria, Nélida Cervone, Héctor Chyrikins, Daniel Cieza, Nora Cortiñas, Marcelo Eduardo Criscuolo, Américo Cristófalo, Enrique Cristofani, Hugo Dagum, Graciela Daleo, Elsa Damonte, Elena De Matteo, Ignacio De Mendiguren, Ramón De Torres, Tomas Alberto Del Carril, Alicia Dickenstein, Eduardo Duhalde, Berardo Dujovne, Eduardo Natalio Dvorkin, María Teresa Egozcue, Alicia Entel, Jose Claudio Escribano, Raúl Aníbal Etcheverry, Martin Diego Farrell, Alberto Fernández, Héctor Fernández Álvarez, Alicia Fernández Cirelli, Roberto Fernández Prini, Pedro Ferraina, José Luis Ferrería, Marcelo Figueiras, Daniel Filmus, Aníbal Franco, Daniel Funes de Rioja, Marcela Gally, Andrea Gamarnik, Jorge Geffner, Ricardo Gelpi, Ángela Gentile, Carlos Gustavo Gerscovich, Silvia Gold, Adrián Goldin, Nélida Gómez, Esteban González Ballerga, Horacio González, María de los Angeles González, Guillermo González Ruiz, Stella González Cappa, Agustín Alberto Gordillo, Cecilia Paulina Grosman, Ricardo Alberto Guibourg, Silvio Gutkind, Antonio Hall, Rubén Hallú, Daniel Heymann, Elena Inés Highton De Nolasco, Hugo Hirsch, Tomás Hutchinson, María Elena Itoiz, Guillermo Jaim Etcheverry, Noé Jitrik, Esteban Jobbagy Gampel, Noemí Kaplan, Sergio Kaufman, Axel Kicillof, Hilda Kogan, Alberto Rodolfo Kornblihtt, Miguel Kozuszok, Miguel Laborde, Roberto Lavagna, Adela Leibovich, Manuel Limeres, Andrés López, Ricardo Lorenzetti, Ricardo Macchi, Silvia Magnavacca, Facundo Manes, Rafael Manóvil, Flora Manteola, Graciela Manzur, Beatriz Maresca, Liliana Martínez, Alejandro Martínez, Marcelo Melo, Carolina Mera, Marcelo Miguez, Susana Mirassou, Roberto Moncayo Guillermo, Graciela Morgade, Jorge Moscato, Rosa Muchnik de Lederkremer, Carlos Mundt, Catalina Nosiglia, Marta Novick, Martín Oesterheld, Tulio Ortiz, Adrián Paenza, Ricardo Pahlen Acuña, Paula Pareto, José Paruelo, Jorge Pasart, Juana María Pasquini, Juan Pablo Paz, Josefina Peres, Alejo Pérez Carrera, Adolfo Pérez Esquivel, Estela Teresa Pérez, Silvia Pescio, Mónica Pinto, María Cristina Plencovich, Fernando Polack, Adriana Puiggrós, Diana Rabinovich, Gabriel Rabinovich, Víctor Ramos, Hugo Ratier, Juan Carlos Reboreda, Héctor Recalde, Jorge Rendo, Lia Reznik, María Cristina Richaud, José Luis Roces, Horacio Rodríguez Larreta, Pablo Rodríguez, Adolfo Rodríguez Saa, Eduardo Roldán Schuth, Juan Enrique Romero, Marta Rosen, Carlos Rosenkrantz, Horacio Salomón, Roberto Salvarezza, Marcelo Sancinetti, Beatriz Sarlo, Raúl Horacio Saroka, Luis Sarotto, Susana Saulquin, Sautu Ruth, Hugo Sigman, Alberto Sileoni, Diego Sinagra, Sara Slapak, Felipe Solá, Justo Solsona, Oscar Steimberg, Graciela Taquini, Analía Vázquez, Carlos Venancio, Carolina Vera, Roberto Vernengo, Mario Wainfeld, Adrián Werthein, Regina Wikinski, Claudio Yaryour, Victor Yohai, Eugenio Zaffaroni, Matías Zaldarriaga, Oscar José Zenobi, Horacio Ziccardi.

Fuente: La Nación

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