El Ministerio de Transporte amplió el cupo de pasajeros que pueden utilizar el transporte público, tras los anuncios del presidente Alberto Fernández y la publicación del Decreto de Necesidad y Urgencia 494/2021, que redefine los parámetros de alarma epidemiológica y sanitaria en el país con relación al coronavirus y contemplando el avance en el plan de vacunación.Lo hizo a través de una resolución en la que se determina la ampliación del uso del transporte público en zonas que no sean consideradas de alto riesgo, aunque se mantiene la recomendación de utilizar medios alternativos de movilidad personal siempre que sea posible, a los fines de evitar aglomeraciones en el transporte público, en especial durante los períodos denominados de hora pico. La flexibilización regirá desde este martes.Uruguay abre la frontera a extranjeros propietarios, vacunados y con PCR negativo“Este plan elaborado para la recuperación de actividades de manera responsable y cuidadosa tiene como objetivo que no sature el sistema de salud”, explicó el Presidente. El propósito de la extensión del aforo es retomar de manera gradual y progresiva la normalidad. De esta manera, la ciudad de Buenos Aires incrementará la cantidad permitida de pasajeros en el subte, mientras que el Ministerio de Transporte de Nación lo hará en colectivos y trenes. En todos los casos, las ventanillas deben mantenerse abiertas para garantizar la ventilación cruzada.En subtes, colectivos y trenes lo que sucedía hasta ahora era que podían estar todos los asientos ocupados y había un límite en cuanto a las personas paradas. Esta última cifra es la que refleja la ampliación. Así, mientras que en el subte podía haber 15 personas paradas por unidad, ahora podrá haber 40; en el colectivo se pasó de 10 a 20; y en el tren, de un pasajero parado por metro cuadrado, a cuatro.Según especificaron desde Ciudad, esta decisión responde al análisis de la evolución del promedio de contagios diarios, el nivel el de camas ocupadas en el sistema de salud, la aceleración en el proceso de vacunación y el incremento de la demanda. Así, en el subte -por ejemplo- se realizan entre el 25% y 30% de los viajes pre-pandemia.Coronavirus: por qué hubo un salto en la cifra de fallecidos y qué dice el ministerio de SaludTal como especificaron desde la Secretaría de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad, “los controles continuarán en las distintas estaciones de la red con el objetivo de cumplir con la nueva capacidad permitida y se le pedirá a los usuarios que, en la medida de lo posible, eviten viajar en horas pico”; es decir, entre las 7 y las 9 y entre las 16 y las 19.Por otro lado, en cuanto a las próximas aperturas del subte. Las autoridades porteñas especificaron que, a partir del martes 17 de agosto, se reabrirán 11 estaciones de subte. “Quedarán abiertas 80 estaciones sobre un total de 90 y las Líneas C y H quedarán completamente operativas”. A continuación, el listado completo de estaciones que vuelven a estar disponibles:Línea A: Río de Janeiro y PiedrasLínea B: Tronador y EcheverríaLínea C: Moreno y San JuanLínea D: José HernándezLínea E: Belgrano y CatalinasLínea H: Córdoba e InclánEn función de lo determinado en el último DNU, en caso de haber un aumento de casos, originado por ejemplo a raíz de una creciente circulación comunitaria de la variante delta, y la situación epidemiológica se vea comprometida pasando de zona de riesgo medio a estado de alarma, se retrotraerá la medida hasta que sanitariamente estén dadas las condiciones de regreso.A la par de estas medidas, que entrarán en vigencia desde la publicación de la norma en el Boletín Oficial, el Ministerio de Transporte recomienda que las empresas prestatarias de los servicios involucrados garanticen la máxima frecuencia de sus servicios, con especial énfasis en los horarios de mayor demanda.Otros cambios en la ciudadEntre los cambios en la movilidad que se darán en territorio porteño, se destaca la reciente extensión de las normativas de estacionamiento. “Con la vuelta de las clases presenciales en los distintos niveles y la mayoría de los rubros autorizados, el tránsito superó el 93% y registra los niveles más altos de congestión desde que comenzó la pandemia. Luego de dos semanas de concientización, el lunes 2 de agosto volvieron las reglas habituales de estacionamiento”, detallaron desde la Secretaría de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad. Y aclararon: “El ingreso a Centro y Tribunales Peatonal continúa liberado pero no se puede estacionar”.Por otro lado, esta entidad precisó que, ante la progresiva reincorporación de estaciones Ecobici, se reinstalaron 20 estaciones (son 250 en total) y 300 bicicletas. Además, el sistema incorporó una nueva forma de retiro de bicicletas a través del escaneo de un código QR.

Fuente: La Nación

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Es imposible predecir qué hilos secretos unirán un libro con otro. En ese pensé hace unos días mientras descubría, maravillada, la escritura de Simone Schwarz-Bart, autora nacida en 1938 en la isla Guadalupe, Caribe francés.Sumergirme en Pluie et vent sur Télumée Miracle (Lluvia y viento sobre Télumée Miracle) tuvo algo de rapto. Las palabras de Schwarz-Bart encierran una música extraña, entre lo oral y lo escrito, una prosa poética que con suavidad te transporta a otro horizonte, a la belleza feroz, perfumada y misteriosa de la tierra natal de la escritora. Pero no solo eso –y aquí es donde el hilo caprichoso que une los libros entre sí comenzó a hacer de las suyas–; porque en un momento, avanzada la lectura de Pluie et vent… una pregunta comenzó a martillarme cierta región de la memoria. “¿Qué justifica una vida?”: el interrogante asomaba y yo sabía que lo había leído en algún lugar, palabra por palabra, inquietud tras inquietud.Dejé a Schwarz-Bart, busqué en el caos imposible que habita los libros en casa y (la obsesión a veces puede ser útil) lo encontré. Novísimos, edición de poemas inéditos de Juana Bignozzi cuidada por Mercedes Halfon y publicada por Adriana Hidalgo, en cuya contratapa reluce un hermoso texto de Martín Rodríguez. Allí, el periodista y escritor cuenta que alguna vez Bignozzi le preguntó a Juan L. Ortiz: “¿Qué justifica una vida?”Qué pregunta dura, qué difícil de afrontar.Rodríguez sostiene que en el ejercicio de la amistad, en la discusión política y, por sobre todo, en “una conducta proletaria hasta el final” Bignozzi justificó su vida. Murió “en su ley” en el hospital de Clínicas, digna hasta el último minuto, cuando pidió que corrieran la cortina para estar sola.¿Y la novela de Schwarz-Bart? En ella se siguen las historias de cuatro mujeres, cuatro generaciones –bisabuela, abuela, madre, hija– de mujeres negras que urdirán la trama de su vida entre el esclavismo, la colonia, múltiples violencias y múltiples alegrías. Una a una las vemos nacer, morir, caer, levantarse, volver a caer, resurgir. Y de a poco, a través de los gestos y palabras de sus heroínas, Schwarz-Bart va destilando una sabiduría distinta, impregnada de voces antiguas y ciclos naturales, que dota a sus personajes de una dignidad y joie de vivre inexpugnables. No hay más razón que la entereza para honrar esta porción de vida que nos fue concedida, parecen ir diciendo, de un modo u otro, los personajes de Pluie et vent…“La vida es un mar sin escala, sin faro siquiera… y los hombres son navíos sin destino”, le susurra a su nieta una de ellas, ya mayor, a la hora de encarar la muerte y tras haberse desplazado como un pez por las aguas de lo incierto. “Como yo he peleado, otros lo harán –continúa– y por mucho tiempo los humanos conocerán la misma luna y el mismo sol y mirarán las mismas estrellas”.Las lecturas son arbitrarias, y no creo que haya nada en el estilo de Bignozzi y Schwarz-Bart que permita, en términos estrictos, vincularlas. Sin embargo la novela de una, los poemas de la otra, en este preciso instante en que los leo, me hablan de lo mismo.También hablan de lo que puede ser una pareja. Schwarz-Bart construyó su escritura junto a André, el hombre del que tomaría el apellido, que la impulsó a indagar en las huellas del esclavismo tanto como él, judío, lo hacía con las de la Shoah, y que potenció su vínculo con la palabra escrita. Los poemas del último libro de Bignozzi respiran la dolorosa ausencia de Hugo Mariani, con quien vivió, escribió, leyó, discutió y viajó durante casi cuarenta años.¿Qué justifica una vida? La dignidad, tal vez. Los lazos. La certeza de que formamos parte de un tejido que va más allá de nuestras estrechas fronteras. Y la aceptación de que esto es breve, incierto, furiosamente bello.

Fuente: La Nación

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La aplicación Cuidar Covid-19, ofrecida por el Ministerio de Salud de la Nación para la prevención y el cuidado de la ciudadanía, registra más de 10 millones de descargas, además de numerosas críticas. El tono imperativo, pseudopaternalista y catedrático que suele emplear el presidente Alberto Fernández cada vez que empuña un micrófono parece encuadrarse también en ese sobreactuado afán por proteger y cuidar a la población: “Para mí lo más importante es cuidar la vida de los argentinos y las argentinas”. Res non verba, podrían contestarle quienes con sólidos fundamentos entienden que su gestión nos ha dejado más expuestos a un virus con su renuencia a recibir anticipadamente todas las vacunas de las que pudimos disponer.En la misma tónica, el eslogan oficial con mayor visibilidad en los últimos tiempos reza “Argentina te cuida”, en un esfuerzo por persuadir a la población, con dineros ciudadanos gastados en el autobombo de una impropia campaña oficial, de lo que no convence la realidad. Las piezas publicitarias nos machacan a toda hora, en radio y televisión, con ese supuesto cuidado que ha llegado tardíamente y que se cobró por eso demasiadas vidas.Los spots de la referida campaña pretenden destacar que unos 30 millones de vacunas arribaron a suelo argentino y que 25 millones habrían sido ya aplicadas. Nada dicen sobre las injustificables demoras, las oscuras negociaciones fallidas, las andanzas de un renunciado ministro ni los vacunatorios en sedes partidarias. Menos aún sobre los escándalos de los inoculados vip o de la extensa lista de visitantes a Olivos en tiempos de estricta cuarentena, que confirman que no todos nos cuidábamos igual.Las imágenes registran los desembarcos en Ezeiza de los cargamentos rusos y chinos con los que supieron bombardearnos cada vez que un avión de la línea de bandera, con millonarias pérdidas diarias, aterrizaba, concentrando la presencia de funcionarios de numerosas dependencias, en un despliegue más digno de una producción cinematográfica. Menos lustrosa fue ciertamente la llegada de las vacunas norteamericanas, seguramente por eso de que amigos son los amigos, afinidades ideológicas mediante.Quienes apostamos al desarrollo y el crecimiento de la Nación no necesitamos un Estado que nos cuide de la forma falaz en que insisten en proponernos. Mucho menos uno que se agigante para ocupar espacios indebidamente o que obstaculice permanentemente el normal desenvolvimiento ciudadano. Ni que hablar de uno que, en otro claro abuso de atribuciones, recurra a las arcas públicas para financiar proselitismo partidario en tiempos electorales. Bastaría con que el Estado ajuste su gasto, sostenga debidamente sus obligaciones respecto de la educación, la salud y la seguridad, para que su enorme peso no siga doblegando nuestras castigadas espaldas.“Estamos más cerca de la vida que queremos”, señala también la campaña del Frente de Todos. Cabría preguntarse cuántos por fuera del Gobierno comparten este cínico registro. Ojalá las lecciones que nos sigue dando la pandemia sean de una vez por todas aprendidas por las autoridades, que hoy se mueven sin brújula y sin mérito, aunque con mucha impunidad.Se le ha atribuido a Voltaire haber advertido acerca del peligro de que la política se convierta en el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria. Los argentinos de buena memoria, mientras tanto, deberemos cuidarnos por las nuestras cada día más para evitar caer en precipicios de no retorno.

Fuente: La Nación

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Con la nota de hoy completamos la tríada compuesta también por las columnas “Por qué recomiendo nunca invertir a la baja” y “Por qué no recomiendo hacer trading de acciones y criptomonedas”.No vengo aquí a ganarme la simpatía de agentes de Bolsa ni exchanges. Su principal negocio es hacernos pagar comisiones por las compraventas que realizan los clientes o las deudas que toman para invertir más de lo que tienen. Si bien hay honrosas excepciones, la regla es que celebren sin culpa cuando los inversores se dejan tentar por el trading o las operaciones apalancadas sin medir las consecuencias.En esta trinchera, por el contrario, apuntamos a que mucha menos gente cumpla la fatídica regla 90-90-90 del mercado, donde el 90% de las personas que se vuelcan al trading de corto plazo pierde el 90% del dinero invertido en un lapso no mayor a 90 días.Qué es el apalancamiento y cuáles son sus riesgosSe llama apalancamiento (en inglés, leverage o margin trading) a la acción de dejar en garantía activos que tenemos en cartera para obtener dinero prestado, a fin de ampliar la posición invertida.De esta manera, se apalancan (es decir, se potencian) las ganancias esperadas, asumiendo un mayor nivel de riesgo ante la posibilidad de que la variación de precios de los activos que compramos con la deuda se mueva en sentido contrario al que proyectamos.Estando apalancados, podemos ganar más dinero que en una apuesta común, aunque las pérdidas también pueden ser mucho más abultadas y violentas.Como siempre hacemos para entender mejor los conceptos, vamos con un ejemplo:En varios exchanges de criptoactivos se puede leer al lado de BTC (el token de bitcoin) la leyenda “x10”, que hace referencia a la opción de depositar nuestra tenencia de BTC para obtener un apalancamiento que la multiplique por 10. De esta forma, una inversión original de 1.000 dólares en BTC se puede convertir en una inversión de 10.000 dólares, con los consiguientes riesgos y beneficios potenciales:Si nos apalancamos por 10 y BTC sube 5%, en lugar de ganar 50 dólares (el 5% de 1.000), estaremos obteniendo 500 dólares (el 5% de 10.000 y el 50% de 1.000, nuestra posición original).Si BTC cae -9%, con la inversión original perderemos 90 dólares (en caso de tener que vender y realizar la pérdida), mientras que con el x10 terminaremos perdiendo 900 dólares, el 90% de nuestra inversión en BTC (al menos, de los BTC que decidimos apalancar). Pasaremos a tener solo 100 dólares.Como vimos en la nota de la semana pasada, a corto plazo el rendimiento de los activos financieros es sumamente azaroso, por lo que el apalancamiento no hace más que potenciar el riesgo.Invertir apalancados especulando con una suba de largo plazo nos puede dejar fuera del partido muy pronto. Basta simplemente con una brusca caída del activo utilizado, tal como registró el BTC principalmente en mayo, cuando se derrumbó 40% en apenas dos semanas.En el ejemplo mencionado, si las pérdidas momentáneas de la posición apalancada (USD 10.000) llegan al 10%, perderemos todo nuestro capital depositado (USD 1.000) y pasaremos a ver el juego desde la tribuna.El apalancamiento es una apuesta de corto plazo donde el inversor queda expuesto a los caprichos y el estado de ánimo del mercado, que bien puede pasar de la euforia al pánico en cuestión de días u horas.Pero entonces, ¿nunca conviene apalancarse?La respuesta rápida sería “no”, pero en el mercado, como en muchos aspectos de la vida, también rige el “nunca digas nunca’”.Existe un escenario donde cierto margen de apalancamiento puede ser conveniente:- Arbitrajes financieros: consisten en hallar dos activos similares en características y riesgos que deberían negociarse a precios muy parecidos o idénticos y, sin embargo, el mercado les asigna momentáneamente valores diferentes. Por lo tanto, se espera que en poco tiempo acerquen sus precios, con lo que resultan altas las chances de ganar dinero apostando a una paridad entre ambos. En esos casos, quienes están atentos a los desequilibrios del mercado pueden optar por apalancarse todas las veces que puedan para posicionarse a favor del activo que se negocia a menor precio y en contra del que opera a mayor valor. Nuestros amigos especuladores culminarán las operaciones cuando los precios se equiparen y, si todo salió de acuerdo con lo esperado, habrán ganado mucho más dinero que el que hubiera permitido su capital inicial.No obstante, a no ilusionarse: estas “ventanas de inversión” son difíciles de encontrar y generalmente duran muy poco tiempo, puesto que existen muchos traders informados que viven escaneando las cotizaciones de manera continua para hallar los desequilibrios que les generen ganancias.ConclusiónMal utilizado, el apalancamiento puede generar ilusión y desencanto. Ilusión, porque creemos que podemos ganar dinero fácil y rápido si acertamos con nuestras predicciones o peor aún, acierta un supuesto especialista al que seguimos cual oráculo. Desencanto, porque en poco tiempo habremos perdido una gran parte o el total de nuestro capital invertido.El broker o exchange muy probablemente nos impulse al apalancamiento con estímulos tales como herramientas muy bien diseñadas o informes que endulzarán nuestros oídos. Debemos saber que, independientemente de la suerte que corramos, le habremos pagado comisiones y, al igual que la gran mayoría de las veces en el casino, ganará la casa y nosotros nos iremos con los bolsillos más livianos.Ahora bien, sabiendo que no conviene realizar trading ni invertir a la baja ni apalancarse, ¿qué opciones y chances tenemos de ganar dinero en los mercados financieros?La respuesta, una vez más, es más simple de lo que pensamos: invirtiendo a largo plazo en empresas y proyectos que nos atraigan por sus fundamentos y generen confianza. Para conocerlos bien, debemos realizar un estudio previo sin sobreponderarnos en ninguna inversión, sino diversificando entre distintas empresas, industrias y tipo de activos.Resistir a la tentación del atajo es un principio que no solo deben sostener quienes toman el camino de las finanzas. Las personas más experimentadas también podemos caer en quimeras y cometer errores que creíamos superados.La mejor noticia que puedo darles es que, en el mundo de las finanzas, las decisiones bien pensadas y sostenidas en el tiempo que rinden frutos también pagan muy bien: el índice Standard and Poor’s 500 viene pagando a un promedio del 11,3% anual en dólares y el todavía adolescente bitcoin acumula escaladas del 200% anual en dólares. ¡Hasta la semana próxima!

Fuente: La Nación

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DALLAS (AP) — Texas pretende contratar a trabajadores de salud de otros estados para ayudar a combatir su tercera oleada de infecciones de coronavirus.La medida se anunció el lunes, en momentos en que un hospital propiedad del condado en el área de Houston instaló tiendas de campaña para lidiar con el elevado número de pacientes de COVID-19.El gobernador Greg Abbott instruyó al Departamento de Salud y Servicios Humanos a utilizar agencias de contratación para localizar personal médico adicional en otros estados. El mandatario estatal también hizo un llamado a la Asociación de Hospitales de Texas para solicitar a los hospitales aplazar todos los procedimientos médicos electivos.De igual manera, el gobernador ordenó ampliar la disponibilidad de la vacuna contra el COVID-19 en comunidades marginadas.Pero Abbott no levantó su orden de emergencia que prohíbe que los gobiernos locales exijan el uso de mascarillas y distanciamiento social. Aseguró que las personas son capaces de tomar sus propias decisiones para proteger su salud.

Fuente: La Nación

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METAIRIE, Luisiana, EE.UU. (AP) — El pateador de los Saints Wil Lutz se someterá a una cirugía para repararle un músculo central lesionado y se desconoce si estará listo para la temporada regular.Nueva Orleans contrató al expateador de Dallas, Brett Maher, para ocupar el puesto, indicó el lunes el agente de Maher, Derrick Fox, a The Associated Press.Lutz anunció en redes sociales que se operaría y el coach de los Saints, Sean Payton, señaló que el equipo podría necesitar un reemplazo “al menos” durante la pretemporada.“Mis entrenamientos serán acortados debido a una lesión que ha empeorado gradualmente”, escribió Lutz. “Hemos decidido que lo que más conveniente es arreglar ya el problema para estar inactivo el menor tiempo posible”.Lutz, que ha disputado todos los encuentros con Nueva Orleans desde su llegada al equipo como novato fuera del draft en 2016, proveniente de Georgia State, era el único pateador del plantel antes de la práctica del lunes.Lutz comenzó los entrenamientos en la lista de lesionados por circunstancias ajenas al fútbol, antes de volver a las prácticas la semana pasada. Al inicio parecía no tener problemas, anotando goles de campo constantemente, pero el sábado abandonó la práctica.“Inició con una distensión en un músculo central y la semana pasada le aumentó, así que en lugar de esperar atenderemos el asunto de inmediato”, dijo Payton. “No tengo fechas”.

Fuente: La Nación

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¿Se puede esperar que a futuro contemos con una “economía basada en el conocimiento” cuando el Estado no distribuye conocimientos significativos en sus escuelas? ¿Cómo llamar la atención de la dirigencia política, de los economistas, de los funcionarios a cargo de los servicios educativos acerca de los programas que no se cumplen, de las enseñanzas que los docentes no pueden realizar en sus aulas, de los controles y evaluaciones que no se hacen, de que las regulaciones laborales del siglo pasado ya no sirven, y que los títulos que se expiden con certificación nacional son una estafa? Vivimos ficciones de políticas educativas y tenemos algunas noticias de este drama cuando de manera esporádica se publican resultados de evaluaciones parciales de los aprendizajes de los alumnos. Evaluaciones que además se hacen acordando previamente qué preguntar y no qué se debió haber enseñado y aprendido. Nos alarmamos también cuando una empresa, como recientemente Toyota, no encuentra egresados del nivel secundario para poder emplear. Traslademos por un momento esta situación al campo de la salud e imaginemos que en cada centro médico del país nadie aplique los protocolos adecuados para intervenir en las diferentes enfermedades, ya sea porque no están preparados para hacerlo o porque los médicos desconocen los procedimientos establecidos. El resultado más probable sería el aumento de la mortalidad de manera exponencial y una masiva protesta ciudadana en busca de explicaciones y correcciones a futuro. En educación sí ocurre, pero como las víctimas son los niños y jóvenes que cada vez aprenden menos, eso casi no se nota, o al menos no tiene el dramatismo de vida o muerte. Sin embargo, el daño es masivo y afecta a toda la sociedad, la calidad de la vida en ella y las posibilidades reales de que podamos desarrollar una economía que les dé trabajo a todos, que sea competitiva a escala mundial y que ayude a sacar a la Argentina de la decadencia en la que vive. Debemos recuperar el sentido de la educación y de la escuela y hacerlo no para replicar el modelo que conocemos, sino para crear la escuela que necesitan nuestros jóvenes para sentir que vale la pena el esfuerzo de estudiar. Esa escuela debe estar centrada en el aprendizaje, y este, en la resolución de los problemas actuales que puedan vincular a los estudiantes con el mundo real, que hagan sentir a los jóvenes que su trabajo, sus estudios, puede aportar algo al mundo en el que viven. En ese proceso de aprendizaje los alumnos deben ser actores principales investigando, probando, argumentando, compartiendo con otros, usando todas las fuentes posibles y los innumerables programas de simulación con los que se puede vivenciar cómo trabajan los científicos en sus laboratorios. Para eso ni siquiera es necesario un equipamiento sofisticado en las escuelas. Recursos simples en muchos casos y un teléfono inteligente, una tablet o una computadora. Las comunicaciones por primera vez hacen posible que en cualquier lugar del país y en la escuela más humilde se pueda aprender ciencia. El trabajo por hacer es claro: para llevar al aula los extensos y ambiciosos diseños curriculares, hay que convertirlos primero en secuencias para la enseñanza, seleccionando los conceptos fundamentales que se repetirán con diferentes niveles de complejidad durante toda la escolaridad. Recién entonces enviarlos a todas las escuelas para que puedan ser enseñados. Junto con abundante producción de materiales de referencia. Hubo un error conceptual cuando se diseñó el proceso de elaboración y acuerdos de los contenidos básicos comunes para la enseñanza, para garantizar un piso de calidad en todo el país. Se pensó que estos contenidos acordados, una vez que fueran incluidos y enriquecidos en los diseños curriculares en cada provincia, se podían remitir a las escuelas para su aplicación. Un prejuicio hay en la base de ese error: no se debía avanzar sobre el “profesionalismo docente”. Pero han pasado más de veinte años sin que se hagan realidad en las aulas los renovados acuerdos del Consejo Federal. Y también ha pasado el mismo tiempo sin que se actualizara la oferta de los institutos de formación docente, para acompañar esos cambios curriculares. En consecuencia, surge claramente que esa tarea es imposible que se pueda hacer en las escuelas, salvo muy contadas excepciones. Pensemos que, si aquellos documentos son concebidos por especialistas graduados y con mucho dominio de cada disciplina, es muy difícil que los docentes de aula, por su formación, puedan convertirlos en procedimientos para la enseñanza. Por lo tanto, en una primera etapa, de unos cinco años al menos, debería facilitarse esta tarea a todos los docentes en servicio. De esa forma, se capacitarán en la escuela y con sus pares al mismo tiempo que desarrollan un renovado proceso de enseñanza. En paralelo, es urgente comenzar a mejorar y enriquecer la formación de los futuros docentes renovando a las actuales instituciones formadoras, ajustando su número a las necesidades de las escuelas, y estableciendo un sistema de control de calidad periódico de los mismos, tal como lo estipula la ley nacional de educación. Comenzar ya a mejorar la educación no implicará en esta primera etapa más recursos financieros. Solo dejar de gastar mal y destinar la mayor parte a las escuelas para facilitar la tarea de los docentes. Para dejar de “gastar mal”, la política debe asumir que cuando gobierna, el Estado no es para la militancia y los amigos, sino para asegurar que personas bien formadas para cada sector estén a cargo de la gestión pública. “Según un estudio del BID (Mejor gasto para mejores vidas, 2018), el Estado argentino es el más ineficiente de América Latina. Esa ineficiencia cuesta el 7,2% del PBI, y financiarla llevó a aumentar los impuestos un 25%. Esta enorme pérdida de productividad y competitividad impacta negativamente sobre toda la sociedad dificultando el crecimiento y la mejora del bienestar, sobre todo, de los más postergados” (Jorge Remes Lenicov). Un camino estratégico y deseable sería entonces comenzar la reforma del Estado pendiente por el sector educación, que es el de mayor volumen. La reforma en este sector debe asegurar que se generen las capacidades políticas y tecnológicas simplemente para cumplir con la ley. Si aseguramos que por el sistema educativo circulen conocimientos vinculados al saber científico y a sus modos de investigar y comprender los problemas del mundo, podremos pensar que a futuro contaremos con una economía basada en el conocimiento por efecto del alto porcentaje de jóvenes bien formados. Exministra de Educación, Ciencia y Tecnología

Fuente: La Nación

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Once capítulos de Netflix condensan en estos días el drama de la Argentina. Okupas fue estrenada hace 20 años en Canal 7. En aquel momento se la veía como una ficción, como el retrato de un fenómeno social que empezaba a asomar en las vísperas de 2001, pero que todavía representaba una realidad marginal. Dos décadas después, cuando acaba de estrenarse en la vidriera de Netflix, se la ve como un documental. Si antes reflejaba algo que podía resultar ajeno, o por lo menos lejano para una amplia clase media, hoy parece la crónica de un drama mucho más visible y extendido. Es la historia de pibes que no estudian ni trabajan y que, casi sin darse cuenta, se caen del sistema para sumergirse en una dimensión de oscuridad y lumpenaje en la que se termina degradando el valor mismo de la vida. En el 2000, cuando Okupas fue filmada por el director Bruno Stagnaro, en la Argentina había (según datos de la Unesco) unos 500.000 jóvenes “ni-ni”, que no estudiaban ni trabajaban. Hoy, en un país siempre flojo de estadísticas, no son menos de un millón y medio los jóvenes en esa situación. No sorprende: en la Argentina hoy existen 4000 villas, asentamientos o “barrios populares” (según el último eufemismo). La mitad se formó a partir de 2001. Y el 25%, a partir de 2010. En el conurbano, siete de cada diez chicos son pobres. Eso que en el año 2000 era marginal hoy ha dejado de serlo. Okupas da una medida de la tragedia social: los protagonistas hablan un lenguaje “tumbero” que en aquellos años resultaba extraño y hasta casi incomprensible. Incorporó a la televisión una jerga marginal con la que la clase media no estaba familiarizada. Hoy, sin embargo, ese lenguaje se ha hecho coloquial en todas las periferias urbanas. No lo escuchamos en una ficción experimental: lo escuchamos en la parada del colectivo, en el tren, en las colas del cajero. También en las letras del trap y la cumbia, la música que suena hasta en los actos políticos. La Argentina ha naturalizado la marginalidad. Peor aún: esa marginalidad se ha transformado, para millones de jóvenes, en lugar de pertenencia y en seña de identidad. Es la consecuencia del empobrecimiento material y cultural de la Argentina: muchos jóvenes de clase media, o media baja, se “lumpenizan” y descienden a un submundo sórdido en el que la falta de horizonte y de motivación conduce peligrosamente a la droga; la droga, al delito y la violencia; el delito, al riesgo de una muerte prematura. Ese dramático círculo vicioso está hipotecando el futuro de varias generaciones. Okupas puede leerse como una ficción anticipatoria de una tragedia colectiva. También como la metáfora de una generación que, sin poder construir un “mundo propio”, se convierte en “okupa” de un país arruinado. Hablar de “los jóvenes” es una excesiva generalización, sobre todo en una Argentina que ha extraviado toda noción de homogeneidad social para extremar desigualdades y contrastes. Por supuesto que Okupas no refleja la realidad de todos los jóvenes. Son muchos los que, aun en condiciones adversas, sin estímulos ni alicientes, apuestan al trabajo y al esfuerzo para intentar progresar. Hay grandes historias inspiradoras de aquellos que se sacrifican por un futuro mejor. También son muchos los que se quieren ir del país y forjar su destino en otro lado. Sería necio, sin embargo, negar el aumento de esa porción de la juventud que ha caído en el limbo del desempleo, la apatía y la falta de proyecto. ¿Cuánto se ha acentuado esa tragedia en el último año y medio? ¿Cuánto se agravó este flagelo social con el cierre de escuelas y universidades durante la eterna cuarentena? Se sabe que un millón de chicos abandonaron el secundario entre el año pasado y este. ¿Cuánto ha crecido el desempleo juvenil con la pérdida de 20.000 pymes entre 2020 y 2021? Los indicadores y pronósticos son desoladores. El mayor drama, sin embargo, es que hemos incorporado la pauperización social como un fenómeno natural. El comercio ilegal ha dejado de ser marginal en muchos centros urbanos para convertirse en actividad principal. No ocurre solo en las periferias del conurbano bonaerense. Cualquiera que recorra el microcentro de la capital de la provincia de Buenos Aires verá que “lo marginal” ya es el comercio legalmente establecido. Las ferias clandestinas han avanzado hasta acorralar al negocio minorista. En esa línea, se ha naturalizado (y ahora va en camino de institucionalizarse) la “economía popular”. Es todo un síntoma que el Gobierno avale la conversión en sindicatos de las organizaciones sociales. Los gremios del sector productivo cederán protagonismo e influencia ante los sindicatos de la “economía popular”: una postal de una Argentina pauperizada, en la que el salario retrocede ante el subsidio, crecen los planes mientras se achica el empleo y resurge el trueque como alternativa de subsistencia. Esa es la Argentina en la que Toyota no consigue jóvenes con formación y aptitudes básicas para cubrir vacantes de operarios calificados. No se trata solo de pibes que no terminan el secundario, sino que no tienen cultura de trabajo y no han incorporado el hábito, la disciplina y el método que implican las rutinas laborales o educativas. Este drama se ha ido extendiendo hasta abarcar a una buena porción de una clase media empobrecida. En la marginalidad que retrata Okupas, no hay rebeldía ni ideología. Hay un enorme vacío, en el que solo sobrevive un valor, el de la amistad. Todo lo demás se derrumba: no hay noción de futuro; no hay proyecto ni plan. Son jóvenes sin mañana, aferrados a una mera supervivencia cotidiana en la que solo importa el “aquí y ahora”, una suerte de “presentismo” exacerbado. Hace 20 años parecía un extraño fenómeno social; quizá un riesgo que empezaba a vislumbrarse. Hablar hoy de jóvenes sin futuro se ha vuelto una variable insoslayable del análisis político, social y cultural de la Argentina. Hay una combinación que alienta el círculo vicioso: por un lado, un país que ofrece cada vez menos oportunidades y certezas. Por el otro, una generación que ha perdido espíritu de lucha y que tiene sus ambiciones anestesiadas. La realidad parece abonar esos rasgos de desesperanza y resignación en amplias franjas juveniles: “economizan sus esfuerzos por miedo a la frustración”, dicen algunos sociólogos. Otros hablan de una generación desmoralizada, que ve con escepticismo el sentido del esfuerzo. “Estudiás o trabajás” hoy suena como un imperativo anacrónico. Desde el poder baja un discurso que refuerza esa suerte de nihilismo desganado: no se estimula el valor del sacrificio, se estigmatiza el mérito y se alienta, de modo más o menos explícito, una romantización de la pobreza y la marginalidad. La experiencia de los padres refuerza, en muchos hijos, la sensación de que “el trabajo no te garantiza nada”. No todo, por supuesto, se reduce a ese clima de desesperanza y abandono. Si Okupas es un síntoma, también hay otros que marcan un fuerte contraste. Desde hace varias semanas, uno de los libros más vendidos en la Argentina se llama La batalla del futuro. Algo en qué creer. Fue escrito por dos hermanos, Augusto y Mateo Salvatto, de 27 y 22 años. Expresa el optimismo, la innovación y la pujanza que también late entre muchos jóvenes. Transmite una apuesta esperanzada a la economía del conocimiento. Hace veinte años, Okupas fue una serie; hoy es un drama social. En la Argentina, la realidad suele superar a la ficción. Para los próximos veinte años, ¿seremos un país de “okupas” o empezaremos a ganar “la batalla del futuro”? ¿Se impondrá la economía popular o la economía del conocimiento? Dependerá, en buena medida, de las decisiones que tomemos hoy.ß

Fuente: La Nación

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Disculpas Nuestro presidente le pide disculpas públicas al pueblo boliviano por el envío de “material bélico” que no era tal y su gobierno confirmó, pero no le pide disculpas a su propio pueblo por el vacunatorio vip ni por las fiestas en Olivos durante el ASPO más estricto. Es realmente indignante.Francisco TrigoDNI 31.685.351Campaña electoral Estamos a tiempo de actuar positivamente en la campaña hacia las próximas elecciones. Vivimos con incertidumbre, porque no vemos las metas finales a alcanzar y mucho menos la forma concreta de cómo llegar a ellas. Lo que oímos no nos genera la confianza suficiente para mostrarnos el camino que nos lleve a superar las crisis recurrentes que nos aquejan desde hace 70 años. Estamos a la espera de que la oposición nos muestre qué propuestas serias, concretas –y que puedan convertirse en políticas de Estado– nos ofrece para después de las elecciones, que se puedan desarrollar en el mediano y largo plazo, con la participación de todos nuestros representantes, respetando la Constitución y en concordancia con las instituciones republicanas. Fernando J. Figini DNI 4.813.359 Hiroshima y NagasakiDel horror y de las tragedias, de la historia, ¿qué aprendimos? Ya pasaron 76 años de la barbarie y sus consecuencias, de las bombas nucleares, de la insensatez e innecesaria destrucción y de lo terrible de los daños y las muertes producidas a los pobladores de Nagasaki e Hiroshima, actos deshumanizados provenientes de hombres indiferentes y brutales, pero con poder de decisión; tristes, dolorosos y trágicos antecedentes para la historia de la humanidad. Cuántas vidas segadas, cuánto daño y dolor, cuántos recursos e inteligencia asignados para una ciencia destinada a lograr mecanismos y procesos de destrucción, daño y muerte, habiendo tanto para hacer y para erradicar: el hambre, la falta de agua potable, la pobreza, y todas aquellas barreras que excluyen, para lograr el bien. El hombre contra el hombre, contra su ambiente y biodiversidad, contra su casa común. Guiada y alimentada por la indiferencia, el odio, el egoísmo, la avaricia, la idolatría al dinero y la ambición de poder e intereses económico-geopolíticos, la guerra es insensatez e insensibilidad, y se manifiesta con dolor, pobreza, daños, violencia, hambre, muerte y destrucción de nuestra especie y del ambiente natural. No a las guerras, a cualquier forma de violencia y a las armas, sí a más libros y escuelas; más paz y armonía; más fraternidad y amor, más humanidad. Damián Pablo Ballester dpballester@hotmail.com La causa Malvinas En la carta sobre las Malvinas del diputado nacional Alberto Asseff en la que critica una mía anterior, alega, entre otras cosas, que las islas son “una causa que nos une”. Considero que la causa en cuestión, tratada en la forma irresponsable y demagógica en que es tratada (y utilizada) aquí, más que unirnos, nos fanatiza hasta lo psicótico, tal como se viera en aquella gesta demencial de 1982 pergeñada por una camarilla al solo efecto de revitalizar una dictadura agonizante, cuando entre hurras y vítores se mandó a la muerte a cientos de jóvenes; delirio este al que se entregó la inmensa mayoría azuzada por los demagogos de siempre. Para terminar y poner el tema en su justa dimensión, me hago eco de los dichos recientes de Martín Caparrós sobre que Malvinas “es el penúltimo problema de la Argentina. El orgullo no debiera ser Malvinas, sino darle de comer a la gente”. Juan Carlos Sorondo jcsoro@yahoo.com.ar James DoddsFelicito a la cronista Natalia Blanc por su artículo sobre cierta iconografía de Mitre. En él comenta que en el Museo de Chascomús hay un libro dedicado por Mitre a James Dodds y me atrevo a pensar que tal vez se deba una devolución de atenciones entre ambos. El señor Dodds publicó en 1897 un libro de 460 páginas llamado Record of the Scottish Settlers in the River Plate and their churches, en el que narra los primeros pasos de la inmigración escocesa en la Argentina. El juego de palabras que Mitre usa al dedicarle un ejemplar de 1894 de su traducción de la Divina Comedia a Dodds nos permite suponer que sea una devolución por el obsequio de un ejemplar de aquel libro, del que vemos una copia en el catálogo online del Museo Mitre, aunque no figura en la Bibliografía de Viajeros a la Argentina que Susana Santos Gómez, escribiera consultando los anaqueles de esa y otras prestigiosas bibliotecas americanas. Solo restaría chequear si la copia de marras está dedicada por Dodds a Mitre para salir de dudas. Y si no, también vale como divertimento histórico. Como dato curioso podemos agregar que el libro de Dodds se hizo muy raro porque los descendientes de varios de los escoceses que en él figuran lo buscaban en las décadas de 1920/1940 para destruirlo o mutilarlo, ya que en algunas de sus páginas se describe el origen humilde de muchos de ellos. Martín Parola DNI 23.168.666 Cuerpos diferentes Es muy importante difundir y promover el amor propio y también es muy importante dejar de opinar sobre cuerpos ajenos. La falta de respeto hacia los diferentes cuerpos desencadena desórdenes alimentarios, bullying, problemas psicológicos, entre otros. Hoy en día, afecta mucho a los jóvenes tener que llegar al estándar de belleza impuesto por la sociedad. Un claro ejemplo son las redes sociales, donde no se muestra la realidad y donde todo comienza. ¿No podemos cuidar y respetar un cuerpo que nos acompañará toda la vida? ¿No podemos simplemente aceptar que todos los cuerpos son diferentes e igualmente hermosos? Justina Bernárdez DNI 47.334.057 En la Red FacebookPiden proteger el Parque Nacional Los Alerces (Chubut) del vandalismo y las usurpaciones“¡Incentivados por el gobierno nacional! “- Víctor Carlos Lo Giudice“¿Y la Justicia dónde está para sacar a los usurpadores?”- Ana Ida Aguirre“¡Qué vergüenza, a lo que hemos llegado en este país!”- Sandra Gutiérrez“Van arruinar hasta los paisajes más hermosos de este país”- Claudio D’AmicoLos textos destinados a esta sección no deben exceder las 15 líneas o los 1100 caracteres. Debe constar el nombre del remitente, firma, domicilio, teléfono y número de documento. Por razones de espacio y de estilo, LA NACION podrá seleccionar el material y editarlo. Los mensajes deben enviarse a: cartas@lanacion.com.ar o a la dirección: Av. Del Libertador 101, Vicente López (B1638BEA)

Fuente: La Nación

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Un viejo vicio vuelve a ser noticia de cara a las próximas elecciones legislativas. En varias provincias han reaparecido las cuestionables candidaturas testimoniales, aunque en algunos casos, impulsadas por gobernadores que se postulan como suplentes en las listas de senadores o diputados nacionales, con la intención de asegurarse una banca en el Congreso de la Nación con dos años de anticipación a la finalización de su actual mandato.En Mendoza, Santa Fe y Tucumán, los respectivos mandatarios provinciales se han anotado como candidatos suplentes a senador nacional, en tanto que el gobernador de Santiago del Estero hizo lo propio en la lista de candidatos a diputado nacional.En el caso de Mendoza, han surgido impugnaciones contra la comentada maniobra, puesto que la Constitución de la provincia establece que el gobernador del distrito debe esperar a que transcurra un año desde la finalización de su mandato antes de ser elegido para ocupar una banca en el Senado de la Nación.En Santiago del Estero, la boleta de diputados nacionales de la coalición oficialista es encabezada por una gran foto única del gobernador Gerardo Zamora, quien se postula como diputado suplente, más allá de que también aspira a la reelección como gobernador, en busca de un cuarto mandato. Cabe recordar que cuando, en abierta violación de la Constitución de la provincia, pretendió un tercer mandato consecutivo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación frenó aquella impudicia. Pero la reacción del gobernador Zamora fue nuevamente impúdica, pues impuso como sucesora a su esposa, carente de todo antecedente en la vida pública provincial y en la militancia política, con quien además se ha alternado en una banca en el Senado de la Nación.El gobernador Zamora posee un concepto patrimonialista del poder, propio de tiempos anteriores a la formación de los Estados modernos, pues la Legislatura y la Justicia provinciales son simples dependencias del Poder Ejecutivo local, que además ha logrado imponer sus candidatos en la Justicia Federal a pesar de las bajas puntuaciones que obtuvieron en los respectivos concursos.Santiago del Estero financia el 90% de su presupuesto con recursos nacionales y resulta una de las provincias más favorecidas en los índices de coparticipación federal. Pero esos fondos se gastan en obras suntuosas en la ciudad capital y en edificios para oficinas burocráticas, o bien se emplean en verdaderos disparates, tales como la construcción de un aeropuerto a 60 kilómetros del existente cerca de la capital o en un lujoso estadio de fútbol, mientras compite con el feudo formoseño por los peores índices sociales y educativos.Con el esfuerzo de productores privados, y gracias a la supresión de las retenciones al trigo y al maíz en el gobierno anterior, el aumento de la producción agrícola provincial ha sido impresionante. Sin embargo, problemas como el robo de campos o la infraestructura de transporte y cloacas siguen pendientes.La provincia que dio al país personalidades en los tiempos coloniales como el jesuita Gaspar Suárez o María Antonia de Paz y Figueroa, y figuras de la talla de Benjamín Gorostiaga en la historia independiente, merece gobernantes que se sientan mandatarios temporarios y no dueños, como lo muestra esa foto en la boleta electoral, propia de republiquetas bananeras.No hay posibilidad de lograr el desarrollo sin instituciones fuertes que pongan sin límites a las tentaciones hegemónicas.

Fuente: La Nación

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