Unas vacaciones me fui a Barcelona con mi mamá. Un día quisimos hacer un picnic en un parque. Ella ya había estado ahí y me dijo: “Nos tomamos este subte, hacemos combinación acá y bajamos allá”. No entendí nada. Yo, que lo único que conocía de Barcelona era a Messi, abrí Google Maps y me fijé cómo llegar. La primera opción que aparecía era un bondi que tardaba la mitad del tiempo. Entonces le dije: “Mirá ma, éste nos lleva por un camino mucho más corto y rápido”. Lo miró medio de reojo y me dijo: “No, no, no, vamos como dije yo”. Me quedé muy mal, me sentí muy frustrado. No entendí qué pasó.Un tema de edad: adolescentes y adultosEs la misma impotencia que vengo sintiendo, cada vez más seguido, en mis últimos años. El hecho de tener la respuesta para algunas cosas pero no poder usarla, no porque no quiera, sino porque no me dejan.Mirémoslo así: por un lado, gracias a la tecnología tengo libre acceso a la información; desde mi celular puedo saber desde a qué velocidad habría que pegarle una cachetada a un pollo para que se cocine al instante, hasta cómo llegar a una plaza en una ciudad desconocida. Y no sólo eso, yo no puedo no estar al tanto de las redes sociales o no tener un celular, porque tarde o temprano quedaría desactualizado y fuera de todo.Manuel Fernández Burda y su charla en los Clubes Ted-EdPero, por otro lado, toda esta información choca de frente contra una pared enorme, los adultos.Por ejemplo, la primera vez que quise salir a andar en bici con mis amigos, mis papás no me dejaron. “Sos muy chico”, “todavía no podés” ¿Chiquito para qué? ¿Qué era lo que me faltaba? ¿Qué cosa no sé? Si ya sabía andar en bici y había googleado cómo ir y cómo volver.En la escuela me pasa algo parecido. El año pasado, después de haber hablado con mi profesora, con algunos compañeros, y, obviamente, de haber investigado en internet de qué iba, me dieron ganas de dedicarme a la química. Nadie me preguntó qué me gustaba o pensó qué materias eran mejor para mí; me siguieron enseñando las mismas 12 materias de siempre, sin tener en cuenta mis intereses.¿Por qué no me quieren escuchar?Y es acá donde mi cabeza hace ¡pushh! Entra como en un loop. Al tener acceso a tanta información me siento presionado, empujado a entrar al mundo adulto. Es como si me dijeran: “Bueno campeón, tu adolescencia terminó”. Pero tampoco me dan la autoridad y entonces esa adolescencia que estaba por terminar, parecería que va a ser eterna.Yo entiendo que me falta experiencia; cuando mis papás me dijeron que no podía salir a andar en bici, como buen adolescente rebelde, obviamente no les hice caso y me fui con mis amigos. Andando por la bicisenda se nos cruzó un perro sin correa. Cada uno de los chicos supo esquivarlo perfectamente y yo casi lo piso. Ahí se me prendió el foquito, me faltaba su experiencia. Claro que jamás podría haber previsto eso, ni siquiera buscándolo en Internet, pero creo que esto tampoco justifica un “no podés porque sos chico” como única respuesta.Creo que hay un nuevo conflicto en la relación entre adolescentes y adultos. Antes, el derecho a decidir y la información se concentraban en una misma persona. Hoy, muchas veces, yo tengo tanta o más información que los adultos.Esto debería darnos a los jóvenes la oportunidad de ocupar un lugar que hoy no tenemos o de darnos más libertad para tomar nuestras propias decisiones. Algo tiene que cambiar.Yo no sé cómo van a ser estos cambios, pero algunos indicios me dejan ver por dónde va.Años atrás, de regreso de las Olimpíadas de Química, mi profesora nos propuso, a mis compañeros y a mí, ayudarle a editar errores de la guía de ejercicios y a pensar nuevos ejercicios. Pero, lo mejor de todo, fue que puso nuestros nombres en la guía junto al de ella. ¿Qué profesor hubiese hecho antes una cosa así?Manuel Fernández Burda y su visión del mundo de los adultos en Clubes Ted-EdEn casa también me están empezando a dar un lugar distinto. Cuando mi papá, que es abogado, se inscribió a la carrera de Psicología y tenía que rendir Biología, me dijo: “Pibe, hasta que no sepa que es una procariota no salís de acá”. Ahora, cada vez que nos sentamos a estudiar siento que le estoy explicando a un compañero más del colegio.Yo estoy seguro que el vínculo con los adultos va a cambiar, ¿Y saben por qué? Porque cuando fuimos a ese parque en Barcelona, a la ida tomamos el subte como había dicho mi mamá, pero a la vuelta…volvimos en bondi.

Fuente: La Nación

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Los pobladores del fracasado asentamiento de Buenos Aires, a cargo de don Pedro de Mendoza, se mudaron a la próspera Asunción. A diferencia del primer intento en las costas del Plata, en la ciudad paraguaya lograron relacionarse con los nativos, los guaraníes. En ese intenso intercambio social, que sentó las bases del mestizaje en la región y el nacimiento de la raza criolla, se toparon con una infusión que haría historia. La llamaban caá.La caá de los españoles y su “pernicioso” usoAlgunos españoles se acostumbraron a consumirla todo el día. En un principio se la conoció como “hierba de mate” porque era la que se usaba para tomar en el mati, el recipiente que empleaban los quechuas del norte del territorio, tan consumidores como los guaraníes. Con el tiempo se eliminó la preposición y pasó a ser simplemente “yerba mate”.Hernandarias no veía con buenos ojos ni la bebida ni su ritualEl primer gobernador criollo de Buenos Aires, Hernando Arias de Saavedra —o Hernandarias—, la descubrió cierta vez en Asunción al revisar las pertenencias de unos indios. Estos hombres portaban guayacas —es decir, bolsitas de cuero— con raciones de yerba.Hernandarias fue enemigo declarado del consumo de la popular bebida. En 1592, en una carta, se quejó del “pernicioso uso de la yerba mate”. Consideró que la ceremonia —colocación de la yerba en el recipiente, calentamiento del agua, más el cebado— demandaba mucho tiempo y fomentaba la desatención en las tareas y, más aún, la vagancia. En 1610, y en consonancia con su antecesor, Diego Marín Negrón, también expresó su rechazo al mate. En una misiva al rey le comentó acerca del “vicio abominable y sucio que es tomar algunas veces al día la yerba con cantidad de agua caliente”. Muchos españoles, y criollos también, no terminaban de aceptar que un grupo heterogéneo compartiera la misma bombilla.La hierba considerada vicio en crecimientoDos años después, Hernandarias retomó las riendas del gobierno y volvió a sentar posición. Calificó de “vicio” a la hierba y prohibió su comercio en la ciudad rioplatense, cuya población no superaba los mil habitantes. Los castigos a los contrabandistas: multas de cien pesos a los españoles consumidores y cien azotes a los indios introductores.En 1618, el enemigo público de los materos mandó quemar una bolsa de yerba en la actual Plaza de Mayo. Por esos años, la producción había crecido debido a las plantaciones instaladas por los jesuitas casi junto a las misiones. La injerencia de los religiosos fue determinante: optimizaron la producción, mejorando la técnica de la cosecha, y modificaron el hábito de los nativos, que pasaron a tomarlo como si fuera un té, evitando los posibles contagios por el uso de una bombilla común. Esto les permitió mejorar el ritmo de trabajo, ya que nadie se distraía cebando. En definitiva, lo que hicieron los jesuitas fue inventar el mate cocido.Debido a la buena producción yerbatera de las misiones, la oferta era mayor que la demanda y varias ciudades del actual territorio argentino fueron provistas de suficientes sacos de yerba, de la misma manera que España: gracias a la abundancia, el reino recibió las primeras remesas de lo que llamaban oficialmente, “té de los jesuitas”.Ni té ni café: el vicio que favorece a los enamoradosEn nuestra región, ni el café ni el té lograron imponerse de la manera que lo hizo el mate. La ley seca decretada por Hernandarias generó un mercado negro de la yerba. Si bien para el gobernador criollo era la bebida de los haraganes, existía otro importante motivo para censurarlo. “El mate es un vicio que favorece a los enamorados”, había sentenciado el gobernador. ¿Se refería a las propiedades afrodisíacas que siempre se relacionaron con la yerba mate? No. Se trataba de algo más sencillo: el escandaloso juego sensual de los labios en su interacción con la bombilla. Parece que algunas señoritas despertaban suspiros durante la acción de absorber con el canuto.Pasada la época del enemigo Hernandarias, el brebaje salió de la clandestinidad y comenzaron a gestarse varias historias alrededor del mate. Por ejemplo, la del andaluz Pedro de Cevallos.Un éxito gracias a la adicción del virreyAsumió la gobernación de Buenos Aires en 1756 y realizó un viaje oficial a las misiones jesuíticas, donde tuvo la oportunidad de probar la infusión. Fue amor a primer sorbo. Regresó a Buenos Aires con varios sacos de hierba y, con ese aval que provenía nada menos que de la máxima autoridad de la región, el consumo abarcó sin pudores a las familias más acomodadas de la ciudad.La adicción del virrey a la bebida paraguaya fue tal que cuando, luego de diez años mateando, le tocó regresar a España, la nostalgia lo invadió. Entonces, hizo que le enviaran yerba a Cádiz, donde continuó con la costumbre adquirida en las misiones.Pedro de Cevallos, desde antes de ser virrey, amaba la cuestionada infusiónLa partida de Cevallos coincidió con la expulsión de los jesuitas. Esto repercutió entre los consumidores porque no solo puso fin a la producción de mate cocido, sino también, dejó de conseguirse la yerba con la facilidad que se hacía en tiempos de las plantaciones misioneras. Subió el precio del producto y surgieron nuevos centros yerbateros. Brasil fue el principal proveedor durante décadas.En 1777, Cevallos regresó a Buenos Aires. Esta vez, para convertirse en el primer virrey del Río de la Plata. ¿Cuáles fueron las primeras medidas que tomó? Podríamos hablar del censo a los 24.205 habitantes de Buenos Aires, la división de la ciudad en seis cuarteles, la simplificación de impuestos o el trascendental decreto que establecía la libertad de comercio. Las medidas que tomó fueron muchas. Entre las bebidas que tomó, sin duda estaban sus apreciados cimarrones.En cuanto al mate cocido que se había perdido con la partida de los jesuitas, reapareció luego de cien años. Más precisamente, en 1884, cuando en Buenos Aires la botica “La Estrella”, de los hermanos Antonio, Marcos y Demetrio Demarchi, y Domingo Parody, se embarcó en el proyecto de relanzar el “café-yerba”. Este fue el primer intento comercial con el fin de imponer la taza por sobre el mate y la bombilla.

Fuente: La Nación

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Tuvieron que transcurrir 40 días para que Sebastián Villa (y su entorno) recapacitara y entendiera que no ser transferido no es un argumento válido para incumplir con sus labores en Boca. Y es que, después de aquel 29 de julio en el que sorprendió a todos y comunicó personalmente que no se entrenaba más con la indumentaria xeneize, esta mañana será la jornada en la que reaparecerá en el predio de Ezeiza –probablemente- con la cabeza gacha y le dará inicio a su semestre. No obstante, no todo se cierra en esa noticia: habrá consecuencias, pero también un freno.En la institución hay un pensamiento unánime que dio a conocer acaso el hombre que más poder tiene en las decisiones futbolísticas: Juan Román Riquelme, el líder del Consejo de Fútbol, mostró en los últimos días su descontento con el accionar del colombiano y lo apuntó con mayor fuerza que cualquier otro protagonista. “Está claro que le faltó el respeto al club, a la camiseta, a sus compañeros… Cuando el club cumple, vos tenés que cumplir. Por más que diga que esté ‘incómodo’ o ‘contento’, las obligaciones las tiene que cumplir”. View this post on Instagram A post shared by Sebastia?n Villa (@sebastian14villa)Fuerte, a tal punto que el delantero respondió esos dichos con una publicación en sus redes sociales: “Estoy orgulloso de vestir estos colores” y “Estoy en el club que quiero estar, feliz de trabajar día a día” fueron algunas frases de su defensa, pero -al mismo tiempo- en la misma reconoció su intención de emigrar y que de ahí parte su conflicto con el equipo de trabajo del gran ídolo. Contradicciones que no hacen más que darle todavía más la derecha a Boca en las decisiones que quiera tomar ante semejante falta del jugador.Sebastián Villa volvió a insistir en sus ganas de ser transferido al exterior (GUILHERME DIONIZIO/)Y es que no sólo se trató del incumplimiento diario, sino los capítulos que contuvo esta historia que incluyó un viaje inesperado a Colombia: primero, se plantó y avisó que no se entrenaba más por no ser vendido a Brujas, de Bélgica. Luego, hizo un pedido exitoso a la Justicia argentina para dejarlo salir del país (ante la prohibición por la denuncia de su ex pareja, otro conflicto que aún no se resolvió y por la que esta gestión siempre lo protegió) debido a problemas de salud de su madre. Entonces, la provocación se potenció: una llamativa fotografía en el hospital y noches de fiesta que fueron rápidamente viralizadas por las redes sociales. La relación, claramente, está rota por todos lados y no pareciera ser un caso en el que esos pedacitos se puedan volver a unir. View this post on Instagram A post shared by Sebastia?n Villa (@sebastian14villa)La cuestión es que lo esperan para este martes, aunque varios difieren en la forma de anunciarlo. “Mañana (por hoy) se presenta”, lo dio por hecho una fuente importante del Consejo ante la consulta de LA NACION. “Sí, tendría que volver”, elige la opción potencial otra que pisa Ezeiza todos los días. “Vamos a esperar a que vuelva”, es más prudente otro directivo, consciente de que ya han quedado boquiabiertos varias veces con el hombre de 25 años y el manejo de sus representantes.De todas formas, la lupa no estará puesta en el momento en el que el colombiano se presente en el predio, algo que si no se produce esta mañana terminará ocurriendo en algún momento por cuestiones obvias: el mercado de pases ya cerró y no hay posibilidad de transferencia alguna hasta el arranque de 2022. Sino que lo más importante se posará alrededor de los castigos.Sebastián Villa y un momento feliz en Boca: un gol de penal durante un superclásico frente a River (Mauro Alfieri / LA NACION/)Según pudo conocer este diario, la situación no quedará en la nada. Principalmente, en lo que respecta a lo económico. No hay nada definido (o al menos eso dicen puertas adentro), pero sí parece orientarse a que Villa perderá dinero. “En lo que respecta a la multa, lo maneja el sector de Legales del club. Pero, al fin y al cabo, faltó a trabajar. Ellos sabrán qué hacer”, aportaron desde cerca de Riquelme. “Algo tendrá que pagar por los días que no estuvo presente y sin justificativo alguno”, agregaron desde el Consejo. Evidentemente, aunque dependa de los abogados de Brandsen 805, ya hay un mensaje interno de lo que creen justo.Con respecto a ello, internamente también se hace mucho énfasis en qué es lo que escucharán de parte de Villa y cómo lo expresa. “Vamos a escuchar qué dice frente a todos sobre su manera de actuar. Queremos ver su posición. Después se resolverá la sanción y cómo sigue siendo el trato con sus compañeros, que también quieren escuchar sus argumentos y de qué manera lo expresa”, advierten desde la cúpula dirigencial. Seguramente, todo tendrá que ver qué tan arrepentido se muestra el extremo y cómo y a quiénes son dirigidas sus disculpas.¿Será tenido en cuenta? Desde el Consejo no dudan ante este medio: “No pensamos en ninguna otra decisión que no sea la de que se presente junto al plantel. Va a entrenar con el grupo. Aparte, no puede entrenarse aparte porque termina siendo algo legal contra el club”. Quizás, esa lectura difiere de la que tuvieron, por ejemplo, con “Pol” Fernández cuando éste no quiso renovar el préstamo a fin del año pasado. De los errores se aprende…“No pretendemos reunirnos cara a cara con él antes o después de la práctica. Lo que se tenía que hablar, lo habló Román con Villa y sus representantes antes de que se fuera a Colombia”, agregan. Lo esperan en Ezeiza y aguardan el pedido de disculpas hacia todos, pero –de ahora en más- prefieren verlo sólo desde los palcos de la Bombonera. View this post on Instagram A post shared by Sebastia?n Villa (@sebastian14villa)Y es que, al menos en la previa, la intención es que se lo tenga en cuenta. El entrenador Sebastián Battaglia, de todas maneras, puede optar por contar con él de titular o bien dejar su equipo como está: mal no le está yendo sin el colombiano (10 de 12 puntos). Y en el próximo mercado de pases se apuntará, sume muchos minutos o no, a venderlo al precio que pretenden: “Si hubieran hecho una oferta convincente (Brujas), su salida era un hecho, pero ni se aproximaron”, relatan desde el club.Llegó el día Villa. De su firme rebeldía para irse a esta cabeza confusa que deberá retractarse, esperar sanciones y amigarse con varios…

Fuente: La Nación

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PUERTO PRINCIPE, Haití (AP) — El gobierno de Haití advirtió el lunes de un incremento en los secuestros y otros delitos y se comprometió a combatir a las pandillas, lo que generó advertencias de dos jefes de la delincuencia de que cualquier medida represiva derivará en mayor violencia contra la policía en el inestable país.Ariel Henry, que asumió el puesto de primer ministro semanas después de que el presidente Jovenel Moïse fuera asesinado en su casa en julio, dijo que una de sus prioridades es hacer que Haití sea más seguro.“La situación actual de inseguridad en el país debe ser atendida, ya que es motivo de gran preocupación”, manifestó en una conferencia de prensa en la que el jefe de la Policía Nacional, León Charles, proporcionó detalles de lo que las autoridades han hecho y planean hacer.

Fuente: La Nación

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HOUSTON (AP) — El novato Jake Meyers disparó un bambinazo y produjo cuatro carreras con los Astros de Houston que apabullaron el lunes 11-2 a los Marineros de Seattle tras tundir en forma tempranera al japonés Yusei Kikuchi .Kikuchi (7-8) permitió tres imparables pero quedó liquidado debido a un error y cuatro bases por bolas, con que empató su cifra más alta en la campaña, en apenas una entrada dos tercios de labor, su apertura más corta esta temporada. Concedió seis carreras, cuatro de ellas limpias.Con la victoria, los líderes de la división Oeste de la Liga Americana pusieron fin a una racha de dos descalabros y rompieron a Seattle una cadena de cinco victorias.El abridor de Houston, Lance McCullers Jr. (11-4), permitió cuatro indiscutibles y dos carreras, y aplicó seis ponchetes en seis entradas para su tercera victoria consecutiva.Por los Astros, los venezolanos José Altuve de 4-2, una anotada, una producida, y Marwin González de 1-0. Los cubanos Yordan Álvarez de 5-1, una empujada; Yuli Gurriel de 4-2, tres anotadas, y Aledmys Díaz de 4-1, una anotada, dos impulsadas. Los puertorriqueños Carlos Correa de 3-2, dos anotadas, y Martín Maldonado de 5-0.

Fuente: La Nación

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Ciudad de méxico (ap) — los representantes del gobierno y la oposición de venezuela acordaron el lunes encontrar mecanismos para cubrir necesidades de los venezolanos, sobre todo para enfrentar la pandemia.Según un comunicado conjunto emitido el lunes por la noche al cerrar la primera ronda de negociaciones, las partes decidieron “establecer mecanismos de restauración y consecución de los recursos para atender las necesidades sociales de la población con especial énfasis en los efectos de la pandemia por COVID-19”.En esta ronda se tenía previsto abordar temas claves como la definición de condiciones electorales y el levantamiento de las sanciones económicas aplicadas por Washington.La nota de prensa no aclara si el denominado “acuerdo parcial para la protección social del pueblo venezolano” implicará el levantamiento de algunas de las sanciones impuestas al gobierno de Nicolás Maduro. El comunicado sólo especifica que entre los mecanismos a determinar estarán “aquellos provenientes de organismos multilaterales a los que tenga derecho la República”.Además, se decidió que el primer punto de la próxima ronda —de la que no mencionan fecha— será “la discusión sobre el sistema de justicia y el respeto a la institucionalidad establecida en la Constitución”.Estos primeros acuerdos parecen avanzar en los temas sociales frente a los políticos, pero las partes dejaron muy claro al principio que nada quedaba cerrado hasta que todo se pactara.“También se continuará la discusión referida a la protección de la economía nacional y medidas de protección social”, agrega el comunicado.Estas conversaciones tienen lugar después de cinco intentos fallidos de diálogo en siete años y con Venezuela inmersa en una crisis económica, social y política —agudizada por la pandemia— de tal magnitud que ha hecho emigrar a más de cinco millones de personas, el 10% de su población.La suspensión de las sanciones económicas es uno de los puntos de discusión, aunque es el gobierno del presidente estadounidense Joe Biden el que tiene la última palabra para levantarlas.“Cuando nosotros nos sentamos en esa Mesa entendemos que nos sentamos con el gobierno de los Estados Unidos”, dijo Maduro el domingo.Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo el mes pasado que “el régimen de Maduro puede crear un camino hacia el alivio de las sanciones permitiendo a los venezolanos participar en elecciones presidenciales, parlamentarias y locales libres y justas que deberían haberse celebrado hace tiempo”.Washington levantó en julio una sanción para permitir a las compañías no estadounidenses exportar a Venezuela gas licuado de petróleo, que es utilizado para cocinar. La decisión fue considerada un “gesto de buena fe” para promover el diálogo.Antes del inicio de la nueva fase del proceso, el líder opositor Juan Guaidó exigió al gobernante venezolano garantías para los próximos comicios.La liberación a mediados de agosto del exdiputado Freddy Guevara, uno de los integrantes de la delegación opositora, así como la decisión que tomó la semana pasada la coalición de participar en las elecciones regionales previstas para noviembre fueron consideradas por las partes como los primeros resultados del incipiente proceso de diálogo.Sin embargo, Maduro siguió arremetiendo el fin de semana contra Guaidó por su intento de arrebatarle el poder en 2019.“Aquí no va a haber impunidad, ni en México ni en Marte”, dijo Maduro el domingo. “Tiene que haber justicia, justicia severa”.Esta primera ronda de conversaciones se lleva a cabo a tres semanas de la firma de un memorando de entendimiento el 13 de agosto que marcó el arranque del proceso, el cual se extenderá al menos seis meses.Entre los analistas no hay mayores expectativas de que en estos diálogos se llegue a acuerdos en materia electoral, ya que hasta el momento Maduro no ha mostrado señales de estar dispuesto a aceptar las exigencias de la oposición y la comunidad internacional para que se den en Venezuela unas elecciones con condiciones y garantías democráticas.De acuerdo al memorando de entendimiento, los temas de la agenda a debatir son la definición de garantías electorales y un cronograma para elecciones observables; el levantamiento de las sanciones; la restauración de derechos a activos; el respeto al Estado constitucional; la convivencia política y social; la renuncia a la violencia; la reparación de las víctimas de la violencia, y la protección de la economía y la población.Al igual que el proceso efectuado en el 2019, Noruega participa en estas negociaciones como mediador. Rusia y Holanda fungirán de acompañantes de las delegaciones de Maduro y la oposición.

Fuente: La Nación

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Todavía quedan tres pasos por delante, pero si llega a conseguir la epopeya del Grand Slam -la conquista de los cuatro grandes torneos del circuito del tenis en un mismo año-, Novak Djokovic tendrá todo el derecho de decir que nadie le regaló nada en la ruta a un logro histórico. El serbio parece encontrar el campo minado sobre el cemento neoyorquino. Así y todo, continúa adelante y ya está entre los ocho mejores del Abierto de los Estados Unidos.Esta vez, el encargado de poner en aprietos al líder del tour masculino fue Jenson Brooksby, un estadounidense de 20 años, 99° del ranking y con muy pocos partidos en el nivel ATP. Pero que se había hecho camino en Flushing Meadows con triunfos sobre Taylor Fritz y el ruso Aslan Karatsev, una de las revelaciones de esta temporada. Con esa confianza se le plantó a Djokovic, al que aplastó en un primer set de ensueño y dio pelea mientras pudo mantener la intensidad en peloteos sostenidos y de palo a palo.La devolución de Djokovic frente al joven Jenson Brooksby; el serbio necesitó tres horas para vencer al 99° del ranking (ED JONES/)Más acostumbrado a estos duelos de alto voltaje, el serbio resistió el temporal y el entusiasmo de su novel adversario. Djokovic soportó los embates de Brooksby, se mantuvo a tiro en el resultado, y cuando tuvo la chance, empezó a dar vuelta un partido vibrante y entretenido, entre los muchos de gran nivel que ya ha tenido este US Open. Y disfrutado al máximo en otra jornada pletórica, a la altura de los tiempos no tan lejanos: 55.718 espectadores acudieron al lunes de la segunda semana en el Open neoyorquino. Finalmente, el número 1 del mundo se impuso por 1-6, 6-3, 6-2 y 6-2, en casi 3 horas de acción, un resultado mucho más holgado en las cifras que el desarrollo.Más allá de partir como gran favorito, Djokovic ha tenido que transpirar bastante en Flushing Meadows. Sin el nivel avasallante que mostró en la primera parte del año, el número 1 del mundo parece sentir, por un lado, el trajín de un año intenso, y por el otro, la inmensa presión de ir en busca de dos marcas inolvidables: ser el primer jugador en 52 años que gana Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open en la misma temporada y, a la vez, alcanzar el 21er trofeo de Grand Slam para dejar atrás los 20 de Roger Federer y Rafael Nadal. Ya lleva 25 triunfos en Grand Slams en 2021, y la meta está a tres pasos.Jenson Brooksby, una de las revelaciones del torneo; el estadounidense, de 20 años, le ganó el primer set a Djokovic, aunque luego no lo pudo sostener (ED JONES/)Le ganó en cuatro sets al noruego Holger Rune y al japonés Kei Nishikori, que lo llevó a más de tres horas y media de juego. El único partido sencillo fue el que le ganó al neerlandés Tallon Griekspoor en la segunda rueda, con un triple 6-2. La exigencia subirá exponencialmente en los cuartos de final, donde se enfrentará con el italiano Matteo Berrettini, 8° del mundo, al que superó este año en la final de Wimbledon. El jugador romano viene de ganarle en cuatro parciales al alemán Oscar Otte.Los cuartos de final empezarán este martes, con los encuentros de la parte baja de la llave. Desde las 13 de nuestro país, el neerlandés Botic van de Zandschulp, verdugo de Diego Schwartzman en octavos, se enfrentará con el ruso Daniil Medvedev, segundo del ranking. Luego, en el segundo cotejo de la sesión nocturno, la gran atracción de la jornada será el cruce entre el canadiense Felix Auger-Aliassime y el español Carlos Alcaraz, que con 18 años se metió entre los ocho mejores, el primero de esa edad en llegar a cuartos de un Grand Slam desde Michael Chang en el Abierto francés de 1990, y en Estados Unidos desde el brasileño Thomaz Koch, en 1963, hace casi seis década.Así se jugarán los cuartos de final del US OpenNovak Djokovic (Serbia, 1°) vs. Matteo Berrettini (Italia, 6°)Alexander Zverev (Alemania, 4°) vs. Lloyd Harris (Sudáfrica)Felix Auger-Aliassime (Canadá, 12°) vs. Carlos Alcaraz (España)Botic van de Zandschulp (Países Bajos) vs. Daniil Medvedev (Rusia, 2°)

Fuente: La Nación

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Durante las últimas semanas, en medio de la campaña por las próximas elecciones legislativas, el expresidente Mauricio Macri reapareció en escena con un discurso fuerte contra el Frente de Todos. Según analizó el periodista Carlos Pagni en su tradicional editorial política, por LN+, el exmandatario y referente de Juntos por el Cambio lleva adelante su propia estrategia porque, según sostuvo, tiene intenciones de “volver a la presidencia”.“Creo que es una estrategia del propio Macri que quiere seguir haciendo política, que quiere volver a la presidencia, sin duda, y que entiende que tiene que fidelizar a su voto propio. En esto tiene razón: hay un votante recalcitrante de Juntos por el Cambio o del Pro, antikirchnerista, que se ve reflejado en Macri”, observó esta noche Pagni en Odisea Argentina.Rosario sangrienta: sicarios narcos acribillaron a un testigo protegido al que le habían quitado la custodiaLo comparó -”salvando las distancias”- con el expresidente Raúl Alfonsín. “Cuando se fue envuelto en llamas -peor que Macri- siguió gobernando el radicalismo hasta que se murió. Él montaba una escena discursiva en el que el radicalismo era él. Cualquiera que lo enfrentara internamente era un infiltrado de Menem en el radicalismo”, recordó. No obstante, Pagni destacó que como era el refundador de la democracia, el que le había ganado al peronismo por primera vez en la historia, en elecciones libres y sin prescripciones, lograba equilibrar la falta de merito o el desastre inflacionario. Y reflexionó: “No sé si Macri tiene algo de esa dimensión frente al universo de Juntos por el Cambio”.Según Pagni, la radicalización del expresidente reside en sus intenciones de recuperar el poder, y observó: “Creo que él apuesta a eso, y debe estar muy enojado con que las figuras que él creó como [María Eugenia] Vidal, [Diego] Santilli, [Horacio Rodríguez] Larreta y hasta su propio primo [Jorge Macri] no defiendan su gestión”, cerró.

Fuente: La Nación

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Una vez más el Llao Llao fue la sede de otra experiencia del programa gastronómico del banco HSBC. El chef y embajador del programa Christophe Krywonis deleitó a los clientes Premier y Black del banco con un menú de lujo con influencia patagónica que fue acompañado por los renombrados vinos de la Bodega Trapiche.Christophe Krywonis se llevó todos los elogios por el menúHSBC y Trapiche sellaron su alianza nuevamente con una maravillosa cena en la Patagonia.La noche comenzó con un galette de tomates cherries confitados acompañados de Espumante Costa & Pampa, seguidos de una terrina de campo y un pickle de verduras con brotes orgánicos maridados con Terroir Series Finca Las Piedras Chardonnay.Como plato principal, el condecorado cocinero francés sirvió a los comensales un filette de trucha con coulis de langostinos y milhojas de batata, que los invitados disfrutaron de la mano del Costa & Pampa Pinot Noir y el Terroir Series Finca Ambrosía Malbec. “Presentando los vinos en cada una de las mesas, los invitados resaltaban la frescura y fluidez de los vinos de nuestra bodega de Trapiche en Chapadmalal, Costa & Pampa, dijo Julián Escalante, sommelier de la Bodega Trapiche.El menú fue un guiño al sur argentinoPor último, el postre fue un hojaldre de peras bourdaloue sobre crema de chocolate que los invitados degustaron de la mano del Terroir Series Finca Las Piedras Chardonnay.Julián Escalante, sommelier de Trapiche, sirviendo el Terroir Series Finca Las Piedras Chardonnay“El evento fue un éxito rotundo, la gente disfrutó muchísimo del menú de Christophe y de los vinos de Trapiche, siendo el Terroir Series Finca Ambrosía Malbec el vino que se llevó los aplausos de la noche”, comentó Escalante.Para cerrar una noche inolvidable, la bodega Trapiche entregó como regalo a cada uno de los invitados un Medalla Blend como recuerdo de la velada.________________________________________________________Content LAB es la unidad de generación de ideas y contenidos de LA NACION para las marcas con distribución en sus plataformas digitales y redes sociales. Este contenido fue producido para un anunciante y publicado por el Content LAB. La redacción de LA NACION no estuvo involucrada en la generación de este contenido.

Fuente: La Nación

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A veces, una historia minúscula puede retratar la decadencia de un país. Cuatro líneas en una hoja amarillenta, fechadas en diciembre de 1965, reflejan, más allá de su minucia pintoresca, que hubo una Argentina (no tan lejos en el tiempo, sino hace menos de sesenta años) en la que regía otra cultura ciudadana. Era una Argentina en la que se pedía permiso, en la que no se pisoteaban los derechos de los otros, en la que el espacio público no era un territorio del que cualquiera pudiera apropiarse alegremente y en la que había un sentido de la autoridad. Era una Argentina en la que imperaban códigos de convivencia y en la que el orden era un valor aceptado.La historia –mínima, por cierto– ocurrió y quedó documentada en Adolfo Gonzales Chaves, una localidad del sur bonaerense que lleva el nombre del vicegobernador de Dardo Rocha (1881-1884). Un vecino encontró la hoja membretada en un viejo archivo familiar y, casi en clave de humor, la hizo circular por las redes. Se trata de una nota dirigida a un señor llamado José María López, de la Agrupación Arriba Boca. Y en ella puede leerse, en desangelado lenguaje burocrático: “Tengo el agrado de dirigirme a usted, comunicándole para su conocimiento que ha sido autorizado favorablemente el permiso para realizar un recorrido por las calles de la ciudad festejando el triunfo de Boca. Sin otro motivo, hago propicia la oportunidad para saludarlo muy atte.”. Firmado: Ing. Juan Alberto Iroulart, intendente municipal. En la nota se ven los sellos oficiales y el número de expediente de Mesa de Entradas. Gonzales Chaves no era una isla en la Argentina de esos años.En 1965, Arturo Illia gobernaba el país; Anselmo Marini era el gobernador de Buenos Aires y el intendente de Gonzales Chaves era un reconocido caudillo local del frondizismo. Eran años de profundos cambios culturales. La minifalda marcaba más que una moda: era el inicio de la liberación de la mujer. Los Beatles le ponían música a una rebeldía juvenil que atravesaba al mundo; la píldora anticonceptiva había promovido una revolución sexual y el cine argentino ya había corrido, con las primeras películas de Coca Sarli, los límites de la mojigatería. El pedido de autorización para un festejo sectorial en la vía pública no se inscribía, entonces, en un contexto de autoritarismo ni de opresión, aunque eso iba a llegar pronto a la Argentina. Tampoco parecía responder a un clima de temor social ni a la vigencia de costumbres acartonadas. Expresaba, sí, una cultura de las normas que ahora parece anacrónica.Mirada desde la perspectiva actual, la formalidad de pedir permiso para festejar un triunfo futbolístico tal vez parezca exagerada. Pero quizá valga la pena rastrear, detrás de esas cuatro líneas, valores que se han perdido en los últimos cincuenta años. Lo que traduce esa nota es la idea de que nadie se sentía “el dueño de la calle” y de que se le reconocía al administrador circunstancial del Estado la legítima autoridad para habilitar o rechazar un uso excepcional del espacio público. En un país en el que se ha arraigado la cultura piquetera, esa idea suena tan lejana como extraña.Las ciudades argentinas –grandes, chicas o medianas– se han convertido en territorios donde domina la anomia. La lógica piquetera se ha enquistado en todos los niveles y estamentos; no es patrimonio exclusivo de las organizaciones sociales. La noción misma de espacio público se ha devaluado hasta casi desaparecer. Se ha consolidado una audacia depredadora que convierte a las calles, las veredas y las plazas en territorios cada vez más degradados. Si hace cincuenta años los hinchas pedían permiso para festejar en la calle, hoy la política negocia y pacta con las barras bravas bajo la ley del toma y daca.En un país que también ha extraviado el sentido de la ejemplaridad, el propio Estado practica la cultura piquetera: levanta vallas, consiente usurpaciones, abandona el poder de policía y hasta vandaliza la escenografía urbana en tiempos preelectorales. Basta recorrer el conurbano en estos días para observar cómo se despliegan las campañas proselitistas a expensas del patrimonio público. Los propios intendentes usurpan ramblas, plazas, fachadas y columnas de alumbrado con carteles y pasacalles invasivos. Usan la vía pública como si fuera de ellos, con un sentido de apropiación que luego se traslada, con naturalidad, a la administración del Estado. El que se adueña de la rambla a la vista de todos, después, a la sombra del poder, se cree “dueño” y no administrador del Estado. Cualquier jefe comunal que lea hoy aquella autorización dada en Gonzales Chaves en 1965, la vería como una ingenuidad de otro planeta. Nos hemos acostumbrado a una Argentina en la que nadie pide permiso y en la que se impone la prepotencia de los hechos consumados. Los intendentes hoy conviven con las mafias que operan detrás de los “trapitos”, los manteros o las parrillas clandestinas. ¿Nada de esto ocurría en los sesenta? Por supuesto que sí. Se lidiaba, además, con otros males, como la fragilidad de la cultura democrática que desembocaría en largos períodos de inestabilidad institucional. Pero otros valores parecían regir la convivencia.En ese país de mediados del siglo XX, no solo había otra cultura, sino también otro Estado. Había un ciudadano que pedía autorización y un intendente que le respondía en tiempo y forma. Cualquiera que hoy tramite un “permiso municipal” para cosas más trascendentes (como la habilitación de una industria o un comercio) podrá dar testimonio de la lentitud y la burocracia a las que se debe enfrentar, por no hablar de otras barreras o “peajes”.Detrás del relato del “Estado presente”, la Argentina ha construido un Estado indolente y desertor. Y ha consentido una especie de privatización anárquica del espacio público que acentúa la desigualdad y la fragmentación social.Podría pensarse que aquel permiso de “pago chico” se explicaba en un país que, en 1965, tenía la mitad de la población actual y una parsimonia pueblerina en ciudades del interior. Sin embargo, en los principales países europeos (y en particular en las capitales más cosmopolitas, como Londres, París o Madrid), para realizar protestas o manifestaciones callejeras deben tramitarse permisos ante el ayuntamiento o la alcaldía. Y esas autorizaciones se dan para horarios y zonas acotadas, con obligación de garantizar vías de circulación. Solo en la Argentina las normas de convivencia se han convertido en piezas de museo o en curiosidades pintorescas. En nuestras ciudades hemos naturalizado el vandalismo. El abuso del espacio público se empieza a practicar en el colegio: las escuelas miran para otro lado cuando los estudiantes “festejan” el último primer día (UPD), una ceremonia que ha terminado asociada a los excesos y desbordes.En un país agobiado por la inseguridad, en el que el valor mismo de la vida se ha devaluado, todo parece menor e insignificante. ¿Nos vamos a preocupar por el UPD de los chicos cuando te matan en la esquina por un celular? ¿Vamos a controlar a los alumnos en la calle cuando ni siquiera hemos podido cuidar la escuela pública? En esa lógica de impotencia y resignación se deshilachan las normas de convivencia.Es cierto: aquella Argentina de los años 60 no conocía la debacle socio-económica que hoy ha hundido en la pobreza a casi la mitad del país. Esa degradación se conecta con el crecimiento de fenómenos que desnaturalizan el espacio urbano, desde el comercio ambulante hasta la conflictividad y la protesta callejeras. Tal vez debamos preguntarnos, sin embargo, ¿cuánto tiene que ver la pérdida de una cultura de las normas en esta dolorosa situación en la que ha caído la Argentina? Y ¿se puede salir de este destino sin ajustarnos a códigos de convivencia y sin recuperar un sentido de la legalidad, del respeto y del orden democrático? La relación entre anomia y pobreza tal vez sea mucho más estrecha de la que se observa a simple vista.Ajustarnos a las reglas no es una abstracción ni una meta grandilocuente. Es una práctica cotidiana que empieza por los gestos más pequeños. Pedir permiso es, tal vez, el primer eslabón de una sana cultura ciudadana. Por eso es que aquella nota exhumada de un modesto archivo familiar quizá nos recuerde algo de lo que hemos perdido y debemos recuperar. Respetar el espacio público quizá sea, después de todo, el primer paso para recuperar el país.

Fuente: La Nación

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